{"id":281,"date":"2008-02-10T05:30:58","date_gmt":"2008-02-10T11:30:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=319"},"modified":"2016-10-26T10:24:07","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:07","slug":"varias-visiones-leopoldo-maria-panero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/varias-visiones-leopoldo-maria-panero\/","title":{"rendered":"Varias visiones: Leopoldo Mar\u00eda Panero"},"content":{"rendered":"<div>\n<img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2008\/02\/panero_terror.jpg\" alt=\"Visi\u00f3n de la literatura de terror anglo-americana\" \/><\/p>\n<p><em>Leopoldo Mar\u00eda Panero, <\/em>Visi\u00f3n de la literatura de terror anglo-americana<em>.<br \/>\nMadrid, Felmar, 1977.<\/em><\/div>\n<p><span style=\"font-size:90%;background:#AAAAFF;\"><em>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][Para este mes, recupero un texto que hab\u00eda perdido y que se public\u00f3 en 2005 en<\/em> \u00c1nima dispersa<em>, el blog que antecedi\u00f3 a \u00e9ste.]<\/em><\/span><\/p>\n<p>Esta nota debe comenzar con el siguiente fragmento de Leopoldo Mar\u00eda Panero (1948), poeta espa\u00f1ol:<\/p>\n<blockquote><p>\u00bfQu\u00e9 sucede con las palabras que no llegan a ser pronunciadas, con los pensamientos que se olvidan, con las inteligencias destruidas? Cuando creemos hablar, ellas nos hablan: los muertos gu\u00edan nuestros pasos.<\/p><\/blockquote>\n<p><!--more-->Panero habla de la locura, o de la tradici\u00f3n que sobrepasa la memoria, pero tambi\u00e9n, seg\u00fan entiendo, de los textos olvidados: aquellos que ponen en peligro nuestras ilusiones sobre c\u00e1nones, verdad y belleza y que, por tanto, casi nunca llegan a un lector que d\u00e9 cuerpo a sus fantasmas de letras. Estas apariciones, ya se sabe, prefieren los estantes remotos, en donde mayor es la certidumbre de que las ideas mueren; esos son los lugares, al menos en M\u00e9xico, donde se puede hallar la obra del propio Panero.<br \/>\nEl hecho, por cierto, me parece inexplicable: el escritor, hombre de vida torturada y dif\u00edcil, ha pasado buena parte de su vida en hospitales psiqui\u00e1tricos y es, por tanto, una figura de culto en su pa\u00eds; en el nuestro, aunque sea mucho m\u00e1s dif\u00edcil averiguar d\u00f3nde vive y organizar peregrinaciones en su busca, su caso deber\u00eda, por lo menos, inspirar la curiosidad morbosa de nuestros lectores diletantes, que compran los nombres de moda o de pol\u00e9mica incluso cuando est\u00e1n impresos en la portada de un libro. Tal vez la suerte de Panero cambie cuando se difunda un poco m\u00e1s su aparici\u00f3n, encubierta, como personaje de <em>2666<\/em>, la \u00faltima novela de Roberto Bola\u00f1o; por supuesto, ser\u00eda mucho mejor que el aprecio de la obra llegara primero.<br \/>\nSi llega, su <em>Visi\u00f3n de la literatura de terror anglo-americana<\/em> ser\u00e1 una buena puerta para llegar al resto de su trabajo.<br \/>\nCompilado por Panero, este libro reciba su t\u00edtulo porque no es una antolog\u00eda exhaustiva de la rica tradici\u00f3n del horror sobrenatural, que comenz\u00f3 en Inglaterra a comienzos del XIX, sigui\u00f3 con Bierce y Lovecraft, y para su mal parece estar ahora en una grave crisis, dividido entre el agotamiento de los subg\u00e9neros y los personajes ic\u00f3nicos y la conciencia de los horrores que llamamos \u00abreales\u00bb y que se han asentado entre nosotros m\u00e1s all\u00e1 de la literatura. Por el contrario, la de Panero es una selecci\u00f3n arbitraria, personal, guiada por la escasez de traducciones al castellano de los autores reunidos &#8211;Lovecraft est\u00e1 fuera, por supuesto&#8211; y sobre todo por la eficacia de los textos para llevar al <em>extra\u00f1amiento<\/em> de la realidad: de lo que pasa por realidad entre nosotros, y siempre est\u00e1 limitado por la raz\u00f3n. Para Panero, este extra\u00f1amiento es la virtud cardinal de lo fant\u00e1stico.<br \/>\n(Es importante notar que, para leer estos textos, \u201clo fant\u00e1stico\u201d no puede entenderse a partir de las definiciones insulares y santurronas que todav\u00eda son costumbre entre nosotros. Ni siquiera podemos recurrir a la idea de que es un \u201csubg\u00e9nero\u201d, derivado de o en rebeld\u00eda contra las ideas de la narrativa que imperaban en el siglo XIX, porque Panero no examina escuelas ni movimientos, partes de un proceso hist\u00f3rico comprensible, sino extremos de la experiencia humana, de la concepci\u00f3n misma de lo humano: \u201cel extra\u00f1amiento incluido en el arte ha de ser cada vez mayor, y mayor el riesgo de locura contenido en ese arte\u201d, escribe, y est\u00e1 hablando tambi\u00e9n de la extinci\u00f3n de la literatura: la aparici\u00f3n del \u201c\u00daltimo Libro\u201d, m\u00e1s all\u00e1 del cual no quede experiencia posible fuera del terror de la propia locura; veinte o treinta a\u00f1os antes de que estas discusiones se pusieran de moda, y en el mismo a\u00f1o en el que Harold Bloom publica su famoso ensayo <em>La angustia de las influencias<\/em>, Panero ya imagina una escritura vuelta sobre s\u00ed misma, cada vez menos capaz de levantar su peso, m\u00e1s cercana a la perfecta imposibilidad de la obra del loco, que es ausencia.)<br \/>\nLa selecci\u00f3n de Panero (acompa\u00f1ada por un pr\u00f3logo inquietante y l\u00facido) es impecable porque, adem\u00e1s, implic\u00f3 un trabajo de traducci\u00f3n <em>infiel<\/em>, dedicada a \u201cperfeccionar\u2026 la textura de los cuentos y, sobre todo, sus finales\u201d. El resultado es una sucesi\u00f3n de h\u00edbridos: voces numerosas (y en ocasiones, por supuesto, muy parecidas a las de su traductor) que refieren encuentros con lo otro: el terror que aguarda afuera de nuestras peque\u00f1as convicciones, a partir de la destrucci\u00f3n de dos destructores: la racionalidad y la claridad de la ciencia, que suplantaron a lo religioso y cuyo vaciamiento, en nuestra \u00e9poca crepuscular, deja en lo inefable la \u00fanica fuente posible de inquietud o de horror.<br \/>\nLos textos van desde \u201cJard\u00edn cerrado\u201d de Clark Ashton Smith hasta \u201cLa voz maldita\u201d de Vernon Lee, pasando por una versi\u00f3n de \u201cChilde Roland\u201d, el poema de Browning. Panero, en todo caso, podr\u00eda haber incluido en el libro textos suyos como \u201cAc\u00e9falo\u201d (su versi\u00f3n, disfrazada de mero plan a la manera de Borges, de la muerte por hambre de Ugolino, como se cuenta en el Infierno de Dante pero todav\u00eda m\u00e1s grotesca y espantosa) o este poema, mucho m\u00e1s reciente, de su colecci\u00f3n <em>\u00c1guila contra el hombre<\/em> (2001):<\/p>\n<blockquote><p>Imito el sonido de la voz de los hombres<br \/>\nY bailo como ellos, movido por el viento<br \/>\nY no s\u00e9 si soy un cisne o una tumba abierta<br \/>\nDiciendo gloria a la p\u00e1gina (\u2026)<\/p><\/blockquote>\n[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leopoldo Mar\u00eda Panero, Visi\u00f3n de la literatura de terror anglo-americana. Madrid, Felmar, 1977. 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