{"id":271,"date":"2008-01-10T19:14:57","date_gmt":"2008-01-11T01:14:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=312"},"modified":"2016-10-26T10:24:11","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:11","slug":"fantastico-mexicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/fantastico-mexicano\/","title":{"rendered":"La imaginaci\u00f3n en M\u00e9xico (II): La noche es luz de un sol negro"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2008\/01\/lanocheeoa.jpg\" alt=\"La noche es luz de un sol negro\" \/><\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/rasabadu.blogspot.com\">Edgar Omar Avil\u00e9s<\/a>, <\/em>La noche es luz de un sol negro<em>.<br \/>\nM\u00e9xico, Ficticia, 2007.<\/em><\/div>\n<p>1<br \/>\nA fines del siglo pasado, y por varios a\u00f1os, dio la impresi\u00f3n de que la literatura mexicana se abrir\u00eda de un modo extraordinario gracias a la obra de una nueva generaci\u00f3n de escritores que se rebelaban contra la \u201cnarrativa mexicana realmente existente\u201d: la literatura realista, costumbrista y centrada en \u201clo nacional\u201d que muchos cre\u00edan no s\u00f3lo la dominante sino la \u00fanica posible entre nosotros. Muchos libros de entonces ganaron notoriedad precisamente por romper con temas \u201caceptables\u201d y tratamientos \u201ccorrectos\u201d, y en muchos casos rompieron con ellos apostando por lo fant\u00e1stico: la vertiente borgesiana de la literatura latinoamericana, cuyo m\u00e9rito \u2013lejos de las acusaciones de escapismo que se le hacen a veces\u2013 es su capacidad de sondear y poner en crisis nuestras definiciones de lo real. Las perspectivas parec\u00edan halag\u00fce\u00f1as para nuestra cultura literaria: grandes escritores olvidados o ninguneados por las letras mexicanas ser\u00edan rescatados y colocados en su justo sitio del canon nacional; grandes libros inusitados aparecer\u00edan al lado de los grandes libros usuales; la cultura de nuestro pa\u00eds dejar\u00eda varios de sus peores h\u00e1bitos, empezando por el de entender las artes como sucursales de la historiograf\u00eda o la grilla pol\u00edtica, etc\u00e9tera.<br \/>\nNada de esto sucedi\u00f3, como sabemos. <!--more-->Los dictados de la pol\u00edtica cedieron su sitio a los de los mercados globales, los escritores secretos siguen siendo secretos y los grandes libros inusitados, que siempre los ha habido, siguen causando confusi\u00f3n y malas interpretaciones. Pero tal vez ahora sea m\u00e1s f\u00e1cil ver que un poco de lo mejor que se escribe en este pa\u00eds nace lejos de las rutinas del \u00faltimo par de siglos y est\u00e1 abierto, en el mejor de los sentidos, a la imaginaci\u00f3n. Tal vez <em>La noche es luz de un sol negro<\/em> de Edgar Omar Avil\u00e9s pueda tener desde ya los lectores que merece.<\/p>\n<p>2<br \/>\nNo es s\u00f3lo que el t\u00edtulo insin\u00fae tanto la oscuridad proverbial de la literatura fant\u00e1stica como el otro lado de las cosas: el reverso de la experiencia vital que occidente ha estado buscando desde el siglo XIX, cuando la imaginaci\u00f3n literaria se convirti\u00f3 en el refugio todo lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la imagen del mundo que nos leg\u00f3 la Ilustraci\u00f3n: todo lo inmensurable, lo irracional, lo inconsciente, lo indecible.<br \/>\nAdem\u00e1s, los cuentos de este libro, como su autor, pertenecen a un tiempo posterior al fin de las utop\u00edas del siglo XX, y por lo mismo se libran de caer en el limbo del hast\u00edo vital \u2013el cinismo sin salida, el individualismo y el tedio celebrados siempre con los mismos t\u00e9rminos puestos en el mismo orden\u2013 que se ha comido ya a una cantidad notable de escritores mexicanos de la generaci\u00f3n de los setentas. Como esas incontables historias de muertes en vida son todas iguales, me complace repetirlo: lo que est\u00e1 en juego aqu\u00ed no es el \u00faltimo aliento de una nostalgia invencible, ni tampoco la contemplaci\u00f3n dolida o fr\u00edvola de ese panorama absolutamente inm\u00f3vil al que llamamos presente: todas las historias \u2013y en especial las mejores, como \u201cEl Deunkoza\u201d, \u201cIndocumentado\u201d, \u201cLa ley\u201d, \u201cLa ciudad\u201d o \u201cExtra\u00f1o caso de Martha\u201d, entre otras\u2013 muestran mundos que se rompen al contacto con la mirada de quien los lee, y que en esa fragilidad revelan las numerosas sorpresas que les puso su creador para asombrarnos; pero tambi\u00e9n, porque cada sorpresa est\u00e1 hecha de palabras, todos sugieren la inestabilidad de nuestro propio mundo, igualmente fincado en el lenguaje. George Steiner ha escrito sobre la imposibilidad de imaginar el origen del pensamiento, all\u00e1 en el pasado m\u00e1s remoto, con independencia del origen de las palabras; <em>La noche es luz de un sol negro<\/em> no se aparta en general del \u201caqu\u00ed\u201d de las referencias m\u00e1s cotidianas ni del \u201cahora\u201d de algunos temas queridos de lo fant\u00e1stico contempor\u00e1neo, pero se remonta tambi\u00e9n a ese origen imposible de recuperar.<br \/>\nNo es verdad que las historias nos \u201creproduzcan\u201d el mundo: la lectura de cualquier historia, de cualquier mundo ficcional, es la recreaci\u00f3n, a escala peque\u00f1\u00edsima, del acto de comenzar a vivir en el lenguaje: el descubrimiento, que todos realizamos al menos una vez en la vida, de que el universo existi\u00f3 antes que nosotros y sus nombres y categor\u00edas no dependieron, ni depender\u00e1n nunca, de nosotros. Todo lo que podemos hacer es avanzar e intentar descifrar lo que sucede, a riesgo de que nuestras hip\u00f3tesis est\u00e9n equivocadas y de pronto, como en los grandes textos del miedo o de la incertidumbre, las palabras nos fallen y la plenitud de lo que no se puede aprehender nos caiga encima. La mayor parte (y la peor) de la literatura \u201crealista\u201d se consagra a la tarea mucho m\u00e1s simple de negar cualquier posibilidad de v\u00e9rtigo en las palabras o en la existencia; en cambio, cada maravilla y cada horror de La noche es luz de un sol negro invita a descubrir texturas y detalles nuevos de las cosas, de los hechos y los personajes, como en el primer instante de la conciencia. Y, para mayor turbaci\u00f3n de quienes no crean en el poder de la imaginaci\u00f3n, muchas veces ese descubrimiento puede ser de espanto y de gozo a la vez, lleno de humor que se vuelve sobre s\u00ed mismo, y sobre quien lo descifra, como ocurre en \u201cCaf\u00e9\u201d:<\/p>\n<blockquote><p>Diste el primer sorbo, entonces descubriste que el caf\u00e9 no era caf\u00e9: eras t\u00fa. Con cada sorbo delicioso te beb\u00edas; primero tus pies, luego tu vientre, tu pecho, tu rostro y tus sue\u00f1os. El vaso vac\u00edo qued\u00f3 sobre la mesa, o sobre la banca, o en el suelo, como tantos otros.<\/p><\/blockquote>\n<p>3<br \/>\nLa historia de la literatura fant\u00e1stica mexicana es m\u00e1s prolongada y m\u00e1s rica de lo que casi todos creen: est\u00e1 hecha de numerosos libros raros, y tambi\u00e9n de muchos otros malinterpretados o le\u00eddos insuficientemente. <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, por ejemplo, es una novela de fantasmas; <em>Terra nostra<\/em> de Carlos Fuentes es una fantas\u00eda apocal\u00edptica escrita antes de tiempo, justo en el momento en que sus ideales comenzaban a morir, y as\u00ed sucesivamente. Luego de todos estos precursores, pero armado con su propia voz, <em>La noche es luz de un sol negro<\/em> es el testimonio de que semejantes posibilidades de recrear el mundo siguen entre nosotros.<\/p>\n<p><strong>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][Este texto se public\u00f3 primero en la revista <em>Siempre!<\/em>]<\/strong>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edgar Omar Avil\u00e9s, La noche es luz de un sol negro. 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