{"id":263,"date":"2007-12-09T19:19:21","date_gmt":"2007-12-10T01:19:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=301"},"modified":"2016-10-26T10:24:14","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:14","slug":"el-cuento-es-una-cosa-del-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-cuento-es-una-cosa-del-pasado\/","title":{"rendered":"\u00bfEl cuento es una cosa del pasado?"},"content":{"rendered":"<p><em>Este breve ensayo fue le\u00eddo en el Primer Encuentro Internacional de Escritores de Oaxaca, en marzo de 2007. En febrero de 2016 fue <a href=\"http:\/\/www.latinoir.fr\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/Le-conte-appartient-il-au-pass%C3%A9.pdf\">traducido al franc\u00e9s<\/a> por Jacques Aubergy para el sitio de la editorial L&#8217;atinoir.<\/em><\/p>\n<div>+   +   +<\/div>\n<p>De una buena vez, s\u00ed, es verdad: el cuento es una cosa del pasado. Tienen raz\u00f3n quienes hablan de la actualidad de la novela, de los g\u00e9neros propios de cada \u00e9poca, etc\u00e9tera. <!--more-->De hecho el cuento es, probablemente, una cosa del m\u00e1s remoto pasado: si no la primera, al menos una de las dos o tres \u201caplicaciones\u201d del lenguaje que la humanidad invent\u00f3 en el comienzo, cuando nuestros antepasados viv\u00edan en las cavernas y las sabanas y no entend\u00edan del todo que el lenguaje, el conjunto de los signos que sal\u00edan por sus bocas, los estaba llevando por un camino diferente a los del resto de los seres con los que compet\u00edan por el mundo.<br \/>\nEs que el cuento es hijo de la palabra hablada. Ahora lo definimos como \u201cuna narraci\u00f3n breve, con pocos personajes y dedicada a un solo asunto\u201d. Pero el cuento es breve no para diferenciarse de la novela, como muchos creen ahora, sino para poder ser aprendido y repetido m\u00e1s f\u00e1cilmente. Tiene pocos personajes porque un reparto limitado se recuerda con menos trabajo y tambi\u00e9n porque, pienso, no hab\u00eda tantas personas en ninguna comunidad de entonces, del ayer m\u00e1s distante, y los \u201chechos de la vida real\u201d \u2013que deben haber sido al menos la mitad de los temas de los primeros cuentos\u2013 eran, antes que las grandes historias de los pueblos y los caudillos, an\u00e9cdotas peque\u00f1as, de comunas o bandas o tribus. Y los asuntos concretos y claros de los cuentos, las tramas que permiten la \u201cunidad de efecto\u201d de la que Edgar Allan Poe lleg\u00f3 a escribir tantos siglos despu\u00e9s, deben provenir tambi\u00e9n de aquellas historias originarias, recuentos de los hechos de un d\u00eda o de unos pocos d\u00edas en grupos donde todos conoc\u00edan a todos: lo importante no era explorar el car\u00e1cter o el ser \u00edntimo de tal o cual personaje, sino recordar lo que meramente le hab\u00eda pasado, sus tribulaciones o alegr\u00edas o dolores, apenas unas horas antes, cuando los escuchas estaban ocupados en otra cosa o corriendo en otro sitio, a la busca de un \u00e1rbol con frutos o atendiendo a sus hijos o enterrando a sus muertos o en la huida de un mamut o de un dientes de sable.<br \/>\nYa no somos esos seres que fuimos, y no s\u00f3lo tenemos m\u00e1s objetos, y m\u00e1s refinados, a nuestro alrededor: nuestros v\u00ednculos con la naturaleza de la que surgimos son menos y menos, y en cambio nuestros problemas y conflictos se entablan en territorios m\u00e1s y m\u00e1s abstractos: en las redes del lenguaje que hemos tendido sobre el mundo y que a veces nos hacen olvidar nuestra condici\u00f3n de criaturas de carne, provistas de olores desagradables y una fecha de caducidad.<br \/>\nPero, a pesar de todo, no somos perfectos en el sentido maquinal, as\u00e9ptico, de quienes hablan ya del fin de lo humano: no podemos divorciarnos de nuestra mortalidad ni de las dudas que a\u00fan nos provoca el mundo, y por eso seguimos creando obras de arte, esas que desconciertan a tantas personas por no ser \u201c\u00fatiles\u201d pero en las que ciframos, aun los m\u00e1s calmosos y conformistas entre nosotros, nuestros desasosiegos y nuestras preguntas. Y entre esas obras de arte que seguimos creando hay muchos cuentos.<br \/>\nLa pregunta de por qu\u00e9 cuentos, por qu\u00e9 no s\u00f3lo novelas o, m\u00e1s de acuerdo con las moda, pel\u00edculas o juegos, tiene varias respuestas.<br \/>\nLa primera es arrogante: pese a todo, el cuento es \u2013vuelvo a citar a Poe\u2013 un campo apropiado para el desarrollo del m\u00e1s elevado talento literario, donde el puro lenguaje, desprovisto de toda servidumbre, puede cultivarse y crecer y ser cuidado con la m\u00e1s absoluta minuciosidad, atendiendo a cada palabra y cada s\u00edlaba en la busca de la perfecci\u00f3n. En esto se le parece la poes\u00eda.<br \/>\nLa segunda respuesta es meramente pragm\u00e1tica: uno se tarda menos en leer un cuento. Se dir\u00e1 que la novela \u201cvende m\u00e1s\u201d en cualquier circunstancia; por otro lado, al considerar esta raz\u00f3n debemos pensar que las estad\u00edsticas son incompletas: debemos preguntarnos cu\u00e1ntos lectores r\u00e1pidos, de cuentos por no ser de nada m\u00e1s extenso, habr\u00e1 que se escapan de toda medici\u00f3n porque leen de prestado o gratis en la red, en fotocopias, por todos los caminos ajenos al del estricto mercado.<br \/>\nLa tercera respuesta es cordial: cada cuento \u2013y m\u00e1s todav\u00eda si vale la pena, si en su busca de perfecci\u00f3n logra al menos la belleza\u2013 es un espacio que los lectores pueden visitar y llevarse consigo en la imaginaci\u00f3n sin agotarla primero, como sucede en las novelas. En esta \u00e9poca, la extensi\u00f3n: el n\u00famero de palabras que toma decir algo, vale para muchos al margen de cualquier otra consideraci\u00f3n, por creer que en ella es m\u00e1s f\u00e1cil capturar la plenitud de las cosas o distraer la conciencia. Pero la noci\u00f3n es tramposa. Georges Buffon, el maestro secreto de la escritura en Occidente, niega en su <em>Discurso sobre el estilo<\/em> que sea digno lo hecho a la carrera, en espasmos, porque no alcanzar\u00e1 jam\u00e1s a desarrollar ninguna idea y todas se le quedar\u00e1n a medias. Pero ese reproche de Buffon no s\u00f3lo se puede dirigir a un mal cuento, o un mal libro de cuentos, sino tambi\u00e9n a los discursos farragosos y ca\u00f3ticos y a las novelas palabreras, esas que ahora abundan y que se limitan a acumular hecho tras hecho tras hecho hasta lograr un manuscrito de determinado volumen. Los cuentos que valen, solos o en grupos, no son estornudos ni titubeos sino insinuaciones, formuladas con absoluta claridad y a la vez repletas de oscuridades: son invitaciones a recorrer caminos apenas abiertos y apenas vistos en un mundo ficticio, como todos, pero provisto si no de extensi\u00f3n, s\u00ed de profundidad.<br \/>\nLa cuarta respuesta es m\u00e1gica: hay recuerdos at\u00e1vicos que despiertan con el acto de leer o escuchar una historia breve. Todo cuento, sospecho, nos permite volver sobre los pasos de nuestros antepasados hacia los comienzos, cuando nada hab\u00eda sino aquellas relaciones diminutas, y el resto era la oscuridad, libre de toda exploraci\u00f3n y enunciaci\u00f3n.<br \/>\nY la quinta y \u00faltima respuesta es \u00e9sta: pese a todo, el placer que da la lectura de un cuento no necesita justificaci\u00f3n. Aquellos que lo conocen y lo disfrutan, aun si no lo plantean como una reflexi\u00f3n sobre los l\u00edmites de su existencia o como una b\u00fasqueda de la belleza, apenas necesitan lo que acabo de decir.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura.jpg\" rel=\"attachment wp-att-10335\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10335\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/recortes-novelescos-1\/escritura\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura.jpg\" data-orig-size=\"521,571\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Escritura\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura-273x300.jpg\" alt=\"Escritura\" width=\"273\" height=\"300\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-10335\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura-273x300.jpg 273w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura.jpg 521w\" sizes=\"auto, (max-width: 273px) 100vw, 273px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una defensa del cuento, de su valor y de su resistencia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10335,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[22,142,24,203,205,2855,408,970,11,450,2856,466],"class_list":["post-263","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-cuento","tag-edgar-allan-poe","tag-ensayo","tag-escritura-e-historia","tag-escritura-y-vida","tag-literatura","tag-narrativa-breve","tag-notas-recomendadas","tag-opiniones","tag-primer-encuentro-internacional-de-escritores-de-oaxaca","tag-publicaciones","tag-razones-para-la-supervivencia-del-cuento"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Escritura.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4f","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/263","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=263"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/263\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12160,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/263\/revisions\/12160"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10335"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=263"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=263"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=263"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}