{"id":243,"date":"2007-10-10T09:05:34","date_gmt":"2007-10-10T14:05:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=272"},"modified":"2016-10-26T10:24:18","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:18","slug":"la-iniciacion-confortable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-iniciacion-confortable\/","title":{"rendered":"La iniciaci\u00f3n confortable"},"content":{"rendered":"<div>\n<img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2007\/10\/harry-potter-deathly-hollows-art-400.jpg\" alt=\"Harry Potter\" \/><\/p>\n<p><em>J. K. Rowling, <\/em>Harry Potter and the Deathly Hallows<em>.<br \/>\nScholastic, 2007.<\/em><\/div>\n<p>1. La ficci\u00f3n popular del siglo XXI parte en muchos casos de en una idea de paz, de serenidad, de dicha, de <em>vida <\/em>imaginaria: puede estar saturada de violencia (como sabemos) pero, en el fondo, proponer la noci\u00f3n conformista de que nosotros, sus lectores \/ espectadores \/ consumidores, estamos protegidos, ajenos a lo peor de la realidad m\u00e1s all\u00e1 de nuestra existencia cotidiana, libres para \u00abvivir\u00bb, como se dice con frecuencia, las fantas\u00edas de poder, prosperidad y belleza que se nos ofrecen en los medios y que son, aunque pretendamos ignorarlo, imposibles fuera de ellos. <!--more-->Hay innumerables historias, por igual en los libros y en otras artes, ce\u00f1idas a esta regla, y es in\u00fatil recordar lo triviales que resultan para la cr\u00edtica: las m\u00e1s de las veces, \u00e9stas, y no las grandes obras de los c\u00e1nones, son las que dictan la forma en que los pobladores del planeta piensan en la existencia. Llamarlas \u00abescapistas\u00bb no sirve para entenderlas porque muchas de ellas est\u00e1n ancladas en la actualidad m\u00e1s inmediata o en grandes temas hist\u00f3ricos. Lo que tienen en com\u00fan es su prop\u00f3sito de obstruir todo sufrimiento excesivo y apuntar al mismo ideal de placer y despreocupaci\u00f3n. Un ejemplo al azar: la pel\u00edcula <em>La lista de Schindler<\/em> de Steven Spielberg, que a pesar de sus intenciones declaradas elude lo m\u00e1s terrible de los horrores del exterminio nazi. Los peores miedos que pueden permitirse son los que fomenta nuestro propio <em>esp\u00edritu de los tiempos:<\/em> a que disminuya el confort, a no consumir, a la vejez y la fealdad&#8230;<\/p>\n<p>2. A la serie de Harry Potter, publicada a lo largo de los \u00faltimos diez a\u00f1os por J. K. Rowling, la clasifican como literatura fant\u00e1stica, pero sus siete libros contienen un elogio de nuestra \u00abvida imaginaria\u00bb centrado en la fijeza del mundo y el rechazo de lo extra\u00f1o, como puede verse en especial el \u00faltimo volumen, <em>Harry Potter and the Deathly Hallows<\/em>: la recompensa del h\u00e9roe que viaja al mundo m\u00e1gico, emprende la jornada heroica a la cual est\u00e1 predestinado, enfrenta peleas y dolores y conoce a arquetipos misteriosos, es la vida descansada de la clase media.<\/p>\n<p>3. El esquema seguido por Rowling para dar estructura a los elementos de su tradici\u00f3n \u2013que pasa por C. S. Lewis, la novela de formaci\u00f3n al modo de Dickens y varios otros precedentes heterog\u00e9neos\u2013 es un modelo de historia que se conoce a veces como \u201cforja de h\u00e9roe\u201d, siguiendo las ideas de profesor Joseph Campbell, mit\u00f3logo favorito de Hollywood y referencia habitual de los manuales de guionismo <em>pop<\/em>. El fin declarado del modelo es mostrar el camino de aprendizaje y transformaci\u00f3n definitiva que sigue un personaje, a la hora de separarse de su mundo ordinario y convertirse en un ser singular, llamado a efectuar grandes e importantes tareas.<br \/>\nEsto no parecer\u00eda, en principio, lo mejor para un elogio de la inmovilidad y lo meramente inmediato, pues la \u201cforja de h\u00e9roe\u201d est\u00e1 basada en un supuesto \u201cmonomito\u201d original, que seg\u00fan sus partidarios es anterior a toda historia y est\u00e1 articulado como un largo ritual: el h\u00e9roe, personaje bendecido por ser distinto pero maldito por una obligaci\u00f3n ineludible, es convocado a la aventura; comienza en falso; luego conoce a un maestro o sabio anciano, luego es sometido a sus primeras pruebas como iniciado, luego recibe la espada (el objeto de poder)\u2026, y as\u00ed a lo largo de numerosas etapas, todas provistas de nombres resonantes y repletas de s\u00edmbolos y emblemas. Pero el verdadero inter\u00e9s de semejante arreglo de episodios est\u00e1 no en su presunto reflejo del inconsciente colectivo, sino en lo f\u00e1cilmente que puede adaptarse para volver solemnes las declaraciones m\u00e1s calmosas y \u00f1o\u00f1as: para elevarlas a una presunta altura \u00e9pica.<\/p>\n<p>4. Con todos los elogios que pueden hacerse a Rowling por las invenciones o recuperaciones de su mundo maravilloso, y por su mera capacidad de novelar (de \u00abatrapar al lector y hacerlo pasar p\u00e1gina tras p\u00e1gina\u00bb, como dicen las malas rese\u00f1as), la mayor\u00eda de las versiones populares de la trama que ella emplea (desde <em>Neverwhere<\/em> de Neil Gaiman hasta la trilog\u00eda original de <em>La guerra de las galaxias<\/em>) llevan m\u00e1s lejos sus pastiches de leyendas ancestrales en el sentido de que sus h\u00e9roes, con todo y defender la misma moral, sufren desgarramientos comparables a los de los personajes de las historias cl\u00e1sicas: verdaderos momentos de cataclismo que alteran definitivamente su relaci\u00f3n con el mundo y con sus lectores. Por el contrario, mucho de lo escrito por Rowling desemboca, sin m\u00e1s tr\u00e1mite, en met\u00e1foras de la vida ideal en el mundo del consumo, el que habitamos o por lo menos vemos desde lejos.<\/p>\n<p>5.<br \/>\n<em>a)<\/em> El ni\u00f1o Harry Potter, marginado en su entorno cotidiano, descubre tener poderes m\u00e1gicos, la herencia de sus padres y la obligaci\u00f3n de \u201cluchar contra el mal\u201d&#8230;, y la verdadera consecuencia de todo esto es su ascenso en la escala social y su consagraci\u00f3n como celebridad en un mundo en el que las maravillas abundan, pero todas son adornos de los mismos comportamientos y las mismas jerarqu\u00edas; algunos personajes antip\u00e1ticos se quejan de que las reglas se vuelven m\u00e1s flexibles s\u00f3lo para quienes son elegidos por la fama, y tienen raz\u00f3n.<br \/>\n<em>b)<\/em> En los siete vol\u00famenes de conflictos y aventuras de Harry, su viaje no es de autodescubrimiento \u2013de \u201cconquistas interiores\u201d como las que Robert Walser juzgaba despreciadas hace ya un siglo\u2013 pues cuanto llegamos a averiguar de sus cualidades humanas viene contenido en \u201clecciones de vida\u201d: episodios que resumen y confirman convicciones actuales (rebeld\u00eda adolescente, amargura del primer amor, derechos y obligaciones en la amistad, etc\u00e9tera).<br \/>\n<em>c)<\/em>En todas las etapas de la historia hay peligros pero \u00e9stos se conjuran o carecen de consecuencias para Harry, quien es, en el fondo, menos una fantas\u00eda hedonista que una fantas\u00eda solipsista: toda acci\u00f3n se centra en \u00e9l, todo ocurre por \u00e9l, y todo es \u2013para quienes viajamos por su mundo a trav\u00e9s de \u00e9l\u2013 divertido y emocionante, provisto s\u00f3lo del <em>pathos <\/em>estrictamente necesario: en el fondo nada puede hacer da\u00f1o.<br \/>\n<em>d)<\/em> El malvado Voldemort, el villano de la serie, intenta siempre vencer a Harry y nunca lo consigue, aunque todas sus apariciones est\u00e9n arropadas en descripciones espectaculares, exclamaciones y mucha violencia. Pero la caracter\u00edstica m\u00e1s brutalmente impresionante de sus apariciones es la superficialidad. No s\u00f3lo la de su car\u00e1cter, simple en su otredad como el de los villanos de mil historias semejantes \u2014o de la pol\u00edtica, o de la propaganda: sus guerras son estallidos de fuegos artificiales, n\u00fameros de combate esc\u00e9nico y utiler\u00eda que aparece y desaparece seg\u00fan se necesita. Com\u00fanmente se compara a Rowling con J. R. R. Tolkien, el autor de <em>El se\u00f1or de los Anillos<\/em>; pero con todos los reparos que pudieran hacerse a la obra de \u00e9ste, su comprensi\u00f3n de los horrores de la lucha armada, que ven\u00eda de su propia experiencia como soldado durante la Primera Guerra Mundial, es mucho m\u00e1s profunda y sentida: aqu\u00ed, como en mucho de la ficci\u00f3n popular que se propone proteger una supuesta sensibilidad de su \u201cp\u00fablico meta\u201d, nunca hay <em>excesos<\/em> que afeen el cuadro con su constancia del mero sufrimiento f\u00edsico o de lo definitivo de la muerte.<br \/>\n<em>e)<\/em> Por \u00faltimo, a m\u00e1s de cumplir con su funci\u00f3n ya indicada, el enfrentamiento clim\u00e1tico de toda la serie es est\u00e1 marcado por un episodio curios\u00edsimo: la cancelaci\u00f3n del sacrificio heroico, que en muchas \u00abforjas de h\u00e9roe\u00bb sella la separaci\u00f3n del personaje del mundo de la vida y su ingreso al del mito. En <em>The Deathly Hallows <\/em>Harry descubre que no puede evitar el cumplimiento de la profec\u00eda que lo marca y debe sacrificarse para poder vencer a Voldemort; as\u00ed lo hace, con las demostraciones previsibles de nobleza, y varios fantasmas tutelares lo acompa\u00f1an a entregarse al destino: en efecto muere, al t\u00e9rmino de un cap\u00edtulo, y los lectores fervientes reportan l\u00e1grimas y elevaci\u00f3n rom\u00e1ntica, pero en la p\u00e1gina siguiente un esp\u00edritu detiene a Harry en su camino al m\u00e1s all\u00e1 y le avisa que su virtud le ha hecho merecedor de un premio especial: siempre no se muere; puede regresar a acabar con el malo, quien adem\u00e1s (se dice) ya no podr\u00e1 vencerle. Su car\u00e1cter de protagonista lo protege: el representante de los lectores en su paseo por el texto, a m\u00e1s de moverse en \u00e9l por caminos conocidos y reafirmar los valores dominantes, debe permanecer hasta el final de la historia para que los lectores no experimenten ning\u00fan cambio irrevocable, ninguna separai\u00f3n brutal de la ilusi\u00f3n de la historia, ning\u00fan atisbo de lo que pudiera estar ocultando.<\/p>\n<p>6. En realidad, tras la victoria esperada, cualquier transformaci\u00f3n posterior del personaje o de su entorno se vuelve imposible gracias al ep\u00edlogo de la novela, que lo muestra como un adulto casado y responsable, feliz en una vida fundamentalmente igual a la que dej\u00f3 en el primer volumen. Tal como se entiende al leerla completa, la fantas\u00eda que Rowling cultiva es una literatura de la estabilidad: ning\u00fan cataclismo es posible; las cosas parecen alterarse, se desv\u00edan de la norma hasta casi volverse irreconocibles, pero al final vuelven a su cauce y \u201ctodo est\u00e1 bien\u201d, como dice la \u00faltima oraci\u00f3n del libro: el mundo ordinario fue abandonado s\u00f3lo por un tiempo, para que quienes viven en \u00e9l se distrajeran jugando a la guerra y la trascendencia sin que hubiera, en realidad, ni una ni otra.<\/p>\n<p>(7. S\u00ed, s\u00ed, s\u00ed: yo tambi\u00e9n creo que es maravilloso el que millones de personas se hayan decidido a leer para conocer las aventuras de Harry Potter. De verdad. Pero mejor parte del legado de J. K. Rowling ser\u00e1, en todo caso, que sus lectores pasen ahora a otros libros.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J. K. Rowling, Harry Potter and the Deathly Hallows. Scholastic, 2007. 1. 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