{"id":235,"date":"2007-09-16T21:33:04","date_gmt":"2007-09-17T02:33:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=179"},"modified":"2020-10-12T10:30:59","modified_gmt":"2020-10-12T15:30:59","slug":"la-senorita-arquitectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-senorita-arquitectura\/","title":{"rendered":"La se\u00f1orita Arquitectura"},"content":{"rendered":"<p><em>A la hora de leer la discusi\u00f3n sobre autores visionarios que se dio hace alg\u00fan tiempo en relaci\u00f3n con Tolkien, me di cuenta de que un texto m\u00edo al que se enlazaba desde esta bit\u00e1cora no est\u00e1 m\u00e1s en la red. Trata del extra\u00f1o caso de Achilles G. Rizzoli y tiene relaci\u00f3n, tambi\u00e9n, con <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/locos\/\">este otro art\u00edculo<\/a>. Lo reproduzco a continuaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_15325\" aria-describedby=\"caption-attachment-15325\" style=\"width: 1752px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/32c4aa941227328f0aaffcbdb3cf742c.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15325\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-senorita-arquitectura\/32c4aa941227328f0aaffcbdb3cf742c\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/32c4aa941227328f0aaffcbdb3cf742c.jpg\" data-orig-size=\"1752,1160\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Pintura de Achilles G. Rizzoli (&lt;a href=&quot;https:\/\/www.outsiderartfair.com\/artists\/achilles-g-rizzoli&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/32c4aa941227328f0aaffcbdb3cf742c-1024x678.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/32c4aa941227328f0aaffcbdb3cf742c.jpg\" alt=\"Pintura de Achilles G. 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No carec\u00eda de talento, pero durante a\u00f1os debi\u00f3 conformarse con trabajos miserables, que aceptaba para ayudar a la manutenci\u00f3n de la familia: su padre, Innocente, se separ\u00f3 de ella en 1913, cuando una de las hijas qued\u00f3 embarazada sin haberse casado.<br \/>\nComo para incrementar el dramatismo de la ruptura, y nuestra morbosa animaci\u00f3n, dos a\u00f1os despu\u00e9s de que Achilles &#8211;junto con su madre, Emma, y sus hermanos&#8211; abandonara en Port Reyes a Innocente, \u00e9ste rob\u00f3 una pistola y desapareci\u00f3, como dicen, sin dejar rastro: su cad\u00e1ver tard\u00f3 veinte a\u00f1os en ser encontrado, y mientras tanto los Rizzoli terminaron por dispersarse (un hermano sigui\u00f3 los pasos del padre y jam\u00e1s volvi\u00f3 a saberse de \u00e9l). Cuando se acercaba a los cuarenta a\u00f1os, Achilles viv\u00eda solo con Emma en una casa en San Francisco, segu\u00eda virgen y apenas hab\u00eda logrado dar con un trabajo m\u00e1s o menos estable, como trazador de planos, en un despacho de arquitectos; entre sus estudios estaban diversas materias de ingenier\u00eda y dibujo en una escuela polit\u00e9cnica. Tambi\u00e9n hab\u00eda fracasado en el proyecto de dedicarse a la literatura: escribi\u00f3 varios cuentos y una novela, <em>La columnata<\/em>, cuyo tiraje pag\u00f3 entero en 1933, pero nadie se avino a leerlos (todos los textos, o casi todos &#8211;seg\u00fan se cuenta&#8211; ten\u00edan por h\u00e9roes a arquitectos empe\u00f1ados en realizar proyectos ut\u00f3picos).<br \/>\nAchilles, por supuesto, era un exc\u00e9ntrico: nunca se cas\u00f3 ni siquiera se hall\u00f3 una pareja, dorm\u00eda en un catre a los pies de la cama de su madre, era t\u00edmido y dado a extra\u00f1as man\u00edas. Pero en 1937, tras la muerte de Emma (obligado detalle sensacionalista: durante el funeral, se aproxim\u00f3 al ata\u00fad y se empe\u00f1\u00f3 en abrir los ojos del cad\u00e1ver), llevaba dos a\u00f1os de dedicar sus ratos libres a un nuevo proyecto: los dibujos de sus arquitectos ficticios, que eran edificios monumentales y no menos inexistentes, como las pir\u00e1mides y las esferas de <a href=\"http:\/\/expositions.bnf.fr\/boullee\/index.htm\">\u00c9tienne-Louis Boull\u00e9e <\/a>&#8211;el arquitecto de lo imposible a quien Peter Greenaway hace homenaje en <em>La panza de un arquitecto<\/em>&#8212; pero m\u00e1s cercanos a las formas f\u00e1licas y angulares del arte g\u00f3tico, o de los maestros de la edificaci\u00f3n imponente y siniestra como <a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Nicholas_Hawksmoor\">Nicholas Hawksmoor<\/a>. Cada uno de los dibujos era, adem\u00e1s, la representaci\u00f3n simb\u00f3lica de una persona, querida o por lo menos conocida de Rizzoli, y en cierto sentido eran las formas que esas personas (quienes rara vez se enteraron del homenaje que recib\u00edan) iban a tomar despu\u00e9s de la muerte de sus cuerpos.<br \/>\nEn agosto de 1935, Rizzoli abri\u00f3 una exposici\u00f3n p\u00fablica de sus dibujos en uno de los cuartos de su casa: la titul\u00f3 A. T. E. P. (Achilles&#8217; Tectonic Exhibit Portfolio, su Muestrario de Exhibici\u00f3n Tect\u00f3nica), pero casi nadie hizo caso de sus invitaciones; con todo &#8211;obs\u00e9rvese el impulso incesante, la voluntad con resortes secretos y fort\u00edsimos&#8211;, Rizzoli no dej\u00f3 de organizar el evento una vez al a\u00f1o, aunque a partir de 1940 renunci\u00f3 a convocar a otros y lo hizo s\u00f3lo para \u00e9l. La pieza central de esas exposiciones era, siempre, Emma, transformada en una catedral.<br \/>\nDurante las d\u00e9cadas siguientes, sus dibujos, casi siempre alzados de fachadas aunque tambi\u00e9n hay algunos planos, fueron dando forma al proyecto de una ciudad entera: Y. T. T. E., \u00abYield To Total Elation\u00bb, \u00abRend\u00edos A La Total Exaltaci\u00f3n\u00bb, en la que el sistema de s\u00edmbolos de Rizzoli, siempre lleno de acr\u00f3nimos y abreviaturas, incorporaba numerosos s\u00edmbolos. Desde los textos en los m\u00e1rgenes de cada dibujo hasta las esculturas en \u00absitios p\u00fablicos\u00bb que representaban la Poes\u00eda, la Felicidad o la Paz, todo en Y. T. T. E. respond\u00eda a necesidades inaplazables y no siempre relacionadas con lo trascendente: un edificio, equivalente al excusado, era el \u00abA. S. S.\u00bb ( \u00abAcme Sitting Station\u00bb), y varios m\u00e1s quer\u00edan referirse a los muy escasos vislumbres de la sexualidad humana que Rizzoli tuvo en su vida. Sin embargo, Rizzoli modific\u00f3 su proyecto a partir de 1945, cuando empez\u00f3 a tener visiones; \u00e9stas lo convencieron de que pod\u00edan formar una suerte de Tercer Testamento de la Biblia, y de que lo inspiraba, directamente, la se\u00f1orita A. M. T. E. (\u00abArchitecture Made To Entertain\u00bb, \u00abArquitectura Hecha Para Entretener\u00bb), quien se le revel\u00f3 como esposa virginal de Jesucristo.<br \/>\nPero la apoteosis de semejante revelaci\u00f3n no tuvo lugar. Aunque la habilidad de Rizzoli no disminu\u00eda, su A. C. E. (\u00ab<em>Estravaganza<\/em> Celestial de A. M. T. E\u00bb, su \u00faltimo proyecto) no quedaba a la altura de lo que percib\u00eda, y en 1977 no pudo continuar dibujando: un ataque lo dej\u00f3 incapacitado, y todas sus pertenencias debieron venderse para pagar su estad\u00eda en un asilo. Rizzoli muri\u00f3 en 1981, y fue enterrado junto a su madre en San Francisco.<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2007\/09\/zachariah.jpg\" alt=\"Abraham N. Zachariah, esbozado simb\u00f3licamente, 1939\" \/><\/div>\n<p><strong>b)<\/strong><br \/>\nLuego de su vida de recluso y su muerte en la pobreza &#8211;y sin haber logrado interesar a nadie en su trabajo \u00absecreto\u00bb de cuarenta a\u00f1os&#8211;, A. G. Rizzoli fue \u00abdescubierto\u00bb en 1990 por Bonnie Grossman, una galerista de Berkeley. Grossman supo de planos, alzados y otras ilustraciones almacenados en una cochera, \u00abal cuidado\u00bb de los parientes vivos de Rizzoli (quienes hab\u00edan rematado el resto de sus pertenencias para pagarle el asilo); al ver las im\u00e1genes, entendi\u00f3 que el desconocido autor de todo aquello hab\u00eda sido un genio: un artista de gran estatura pero marginado de todos los circuitos y convent\u00edculos. Poco despu\u00e9s se organiz\u00f3 una exhibici\u00f3n \u00abretrospectiva\u00bb, que se present\u00f3 en varios museos de los Estados Unidos, con im\u00e1genes de todos los proyectos y cosmogon\u00edas de Rizzoli; luego se editaron <a href=\"http:\/\/www.findarticles.com\/p\/articles\/mi_m0425\/is_n4_v56\/ai_20544739\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">libros<\/a> sobre su vida y su obra y hasta se film\u00f3 un documental. Luego, el conocimiento de estos asuntos comenz\u00f3 a propagarse por el mundo, lleg\u00f3 a pa\u00edses subdesarrollados y fue tema de columnistas en los suplementos culturales (o de notas en bit\u00e1coras).<br \/>\nComo puede verse, la historia tiene la cantidad apropiada de altibajos melodram\u00e1ticos para ser reconfortante: despu\u00e9s de todo, est\u00e1 hecha para nosotros (consumidores del mito de Rizzoli, tan semejante al de Van Gogh, Munch y otros h\u00e9roes tr\u00e1gicos de las artes de occidente), que nos beneficiamos de la \u00abjusticia po\u00e9tica\u00bb hecha al artista como celebridad &#8211;es decir, como mera imagen&#8211; y no debemos tratarlo con justicia de ning\u00fan otro tipo, remediar las carencias de su existencia cotidiana ni siquiera lidiar con la persona viva. M\u00e1s a\u00fan, basta con que lo vindiquemos apreciando su \u00abcalidad\u00bb, y a partir de ese reconocimiento podemos comenzar a malinterpretarlo, como a Kafka, de acuerdo con nuestro sentimentalismo o con los clich\u00e9s m\u00e1s cercanos a nuestra idea de su arte. No importa que las visiones de Y. T. T. E. o de A. M. T. E., los hombres y mujeres renacidos como edificios, el plan por el que todos los planos juntos formaban la imagen de un mundo distinto e inalcanzable, sean, en efecto, atisbos de una realidad que trasciende nuestra propia idea del mundo: fragmentos de una experiencia intransferible, reflejada s\u00f3lo de modo imperfecto en los dibujos.<br \/>\nTampoco importa que las categor\u00edas m\u00e1s accesibles (como \u00abarte <em>na\u00eff<\/em>\u00ab) sean realmente incapaces de asimilar del todo lo que Rizzoli cre\u00f3, pues hab\u00eda tenido cierta formaci\u00f3n como dibujante. En realidad, podemos reducirlo todav\u00eda m\u00e1s: cualquier d\u00eda veremos su biograf\u00eda al estilo Hollywood, con una plantilla de gui\u00f3n parecida a la de <em>Mente brillante <\/em>(Ron Howard, 2001), con Russell Crowe u otro semejante en el papel de Rizzoli y con el guionista haciendo grandes esfuerzos para callar su celibato (tal vez Jennifer Connelly interprete a la Se\u00f1orita Arquitectura, apropiadamente despojada de atributos religiosos, y haya besos con m\u00fasica estilo <em>Titanic<\/em>), as\u00ed como el amor obsesivo que Rizzoli sent\u00eda por su madre.<br \/>\nUn paso en la direcci\u00f3n correcta (o por lo menos en una direcci\u00f3n distinta) ser\u00eda recordar la idea del <em>art brut<\/em> que propusieron Andr\u00e9 Breton, Jean Dubuffet y Antoni Tapi\u00e8s en 1948: el t\u00e9rmino ha sido explotado con exceso y muy poco rigor, pero en su mejor definici\u00f3n apunta a la base misma de la divisi\u00f3n entre \u00abel arte\u00bb y \u00abel resto\u00bb, y al hecho de que, aun sin discutir su justicia, no es posible negar su arbitrariedad y su car\u00e1cter excluyente. Aunque Rizzoli es un artista marginal, sabemos de \u00e9l cuando se le saca del margen porque sus trabajos tienen la suerte de ser conocidos por alguien con autoridad en el mundo del arte.<br \/>\n(Miles de otros jam\u00e1s ver\u00e1n su trabajo en una galer\u00eda. He aqu\u00ed un caso relativamente reciente: Carlos Coffeen-Serpas, mexicano, autor de numerosos dibujos con pluma sobre cartulina que muestran variaciones sobre el dolor, el sol y la luna, las deformidades y los monstruos. La madre del artista, para obtener algo de dinero tras la muerte de \u00e9ste, sub\u00eda a los autobuses con dibujos bajo el brazo, para venderlos por unos pesos. Muy pocos deben haberse dado cuenta del valor de lo que estaban comprando; uno de ellos fue el dramaturgo Hugo Arg\u00fcelles, quien adquiri\u00f3 varios, y otro el narrador <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=230\">Ricardo Bernal<\/a>, quien me cont\u00f3 esta historia.)<br \/>\nA. G. Rizzoli se pasea por el mismo jard\u00edn (est\u00e1 en el manicomio de la imaginaci\u00f3n) que frecuentan William Blake, quien conversaba con los \u00e1ngeles y compil\u00f3 los proverbios del infierno; que Daniel Paul Schreber, quien iba a convertirse en mujer y engendrar una nueva especie humana, y cuya cosmogon\u00eda fue malentendida, con gran prestigio, por Sigmund Freud; que Philip K. Dick, quien o\u00eda voces y escrib\u00eda novelas costumbristas en mundos puestos cabeza abajo. Tambi\u00e9n est\u00e1n otros muchos, sin nombres. Todos se\u00f1alan, a cierta hora del d\u00eda, un mismo umbral; del otro lado estamos nosotros, que s\u00f3lo entendemos a medias sus gestos y los llamamos con nombres de belleza.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" align=center src=\"http:\/\/www.popsubculture.com\/pop\/bio_project\/images\/a_g_rizzoli.jpg\" alt=\"A. G. Rizzoli\" width=\"193\" height=\"216\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" align=center src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2007\/09\/geo_powelson.jpg\" alt=\"La se\u00f1ora de George Powleson, representada de manera simb\u00f3lica, 1935\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Achilles G. Rizzoli, artista visionario.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15325,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[32,59,61,63,113,153,24,7,2855,368,399,561,11,2218,476],"class_list":["post-235","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-achilles-g-rizzoli","tag-art-brut","tag-arte-visionario","tag-artes-visuales","tag-cosmogonias","tag-el-baul","tag-ensayo","tag-hallazgos","tag-literatura","tag-locura","tag-mitos","tag-recomendados","tag-opiniones","tag-publicaciones-2","tag-ricardo-bernal"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/32c4aa941227328f0aaffcbdb3cf742c.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3N","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15329,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235\/revisions\/15329"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}