{"id":231,"date":"2007-09-02T09:16:08","date_gmt":"2007-09-02T14:16:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=219"},"modified":"2016-10-26T10:24:22","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:22","slug":"el-regalo-inacabable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-regalo-inacabable\/","title":{"rendered":"El regalo infinito"},"content":{"rendered":"<div>\n<img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2007\/07\/hijos_hurin_01.jpg\" alt=\"Los hijos de H\u00farin\" \/><\/p>\n<p><em>J. R. R. Tolkien (editado por Christopher Tolkien), <\/em>Los hijos de H\u00farin<em>.<br \/>\nM\u00e9xico, Minotauro, 2007.<\/em><\/div>\n<p><em>Como en julio no hubo \u00abLibro del mes\u00bb, ahora en septiembre habr\u00e1 dos. \u00c9ste es el primero (que adem\u00e1s deb\u00eda a por lo menos un par de lectores), y el segundo llegar\u00e1 el d\u00eda 10, para volver al orden acostumbrado. Gracias por su paciencia.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<div>* * *<\/div>\n<p>La experiencia de leer a J. R. R. Tolkien es de las que marcan. La debe tener, claro, la persona precisa, y en el momento apropiado. Pero se puede decir lo mismo de todos los otros libros y autores con la capacidad de volverse inolvidables. Y tambi\u00e9n se puede decir: esa experiencia justa, que puede llegar de manera inesperada, que puede tambi\u00e9n no llegar jam\u00e1s (porque acaso dejamos de leer justo un libro antes del que era para nosotros: \u00bfc\u00f3mo saberlo?), es uno de los placeres m\u00e1s profundos de la vida.<br \/>\nLa experiencia, por otro lado, puede tener efectos adversos. El peor es la adicci\u00f3n: muchos lectores de historias que evocan mundos vastos, complejos, hondamente sentidos terminan de leer y no desean pasar a otros textos, sino volver a los mismos escenarios, los mismos personajes y acontecimientos. Y esto no implica necesariamente la relectura de lo ya conocido: las m\u00e1s de las veces, los lectores adictos, deseosos de conservar el placer ya sentido, temerosos de no volver a sentirlo o simplemente sin ganas de buscar nada m\u00e1s, de esforzarse por crear una nueva relaci\u00f3n con un nuevo texto (es decir, sin inter\u00e9s por el acto mismo de descubrir poco a poco el mundo ficcional que ofrece todo texto narrativo), quieren meramente que les repitan el est\u00edmulo: leer continuaciones, o copias, de la historia que ya terminaron. \u201cQu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s\u201d, preguntan, o cuando \u201cQu\u00e9 otra cosa se parece a esto\u201d, lo que resulta muy conveniente para nuestra cultura global en la medida en que alienta el consumo interminable. Por eso tantas historias de \u00e9xito son series, o se subdividen en versiones, historias aleda\u00f1as y colaterales, rehechuras y res\u00famenes y regurgitaciones.<br \/>\nAs\u00ed sucede con los libros de Tolkien, quien adem\u00e1s de iniciar la tradici\u00f3n popular de las mitolog\u00edas ap\u00f3crifas abon\u00f3 la suya con materiales inventados incre\u00edblemente copiosos, desde largas cronolog\u00edas falsas hasta familias enteras de lenguas que nadie hab\u00eda hablado nunca. El escritor ingl\u00e9s no tiene la culpa de todas las porquer\u00edas que se publican etiquetadas como \u201cfantasy\u201d o \u201cfantas\u00eda heroica\u201d, y que imitan superficialmente lo imaginado por \u00e9l; pero ninguno de esos libros espurios habr\u00eda existido si <em>El se\u00f1or de los Anillos <\/em>(1954-55) y <em>El hobbit<\/em> (1937), las dos obras centrales de Tolkien, no hubieran evocado una riqueza tal de imaginaci\u00f3n y no hubiesen aludido, como lo hacen, a un tesoro todav\u00eda mayor: nada menos que el vasto ciclo de la Tierra Media, una colecci\u00f3n de textos equiparables a los que una cultura tarda siglos en engendrar y que habr\u00edan sido el mundo ficcional m\u00e1s completo y coherente de toda la historia de la literatura si su creador no hubiese muerto en 1973, dejando el proyecto trunco y sus archivos llenos de manuscritos inconclusos.<br \/>\nEl impulso consumista y merchachifle, no nos enga\u00f1emos, es el que anima la publicaci\u00f3n de <em>Los hijos de H\u00farin<\/em>, el m\u00e1s reciente extracto publicado de los borradores de Tolkien.<br \/>\nArmado por su hijo y albacea literario, Christopher Tolkien, el libro es la versi\u00f3n novelada de una sola historia de las muchas que Tolkien plane\u00f3 para la Primera Edad de la Tierra Media, el tiempo fabuloso \u2013mucho antes de los a\u00f1os crepusculares que se refieren en <em>El se\u00f1or de los Anillos<\/em>\u2013 en el que habr\u00edan tenido lugar los m\u00e1s grandes hechos heroicos de la mitolog\u00eda tolkieniana: no s\u00f3lo los m\u00e1s espectaculares sino los m\u00e1s cercanos a las fuentes cl\u00e1sicas medievales y a\u00fan m\u00e1s antiguas de las que Tolkien se nutri\u00f3. Como Tolkien lo dej\u00f3 sin terminar, \u00e9ste es un relato dudoso, vacilante en ocasiones, y con dificultades que no siempre podr\u00e1n superar quienes no conozcan, por lo menos, <em>El se\u00f1or de los Anillos<\/em> o <em>El Silmarillion<\/em> (1977), el primer libro editado por Christopher. Los nombres caen uno tras otro sin explicaci\u00f3n; los hechos de otras historias se acumulan sin aclaraciones; la <em>distancia<\/em> que separa a los personajes del lector es enorme, porque el estilo quiere imitar los modos de decir antiguos y no se interesa por los rasgos psicol\u00f3gicos que son rutina en las novelas \u00abnormales\u00bb.<br \/>\nPor otro lado, qu\u00e9 gran libro podr\u00eda haber sido: carece del humor campechano de los hobbits \u2013la gran creaci\u00f3n de Tolkien: los portavoces del presente cotidiano en el mundo m\u00e1gico\u2013 y de las referencias m\u00e1s modernas que volvieron, en su d\u00eda, tan atrayentes y originales a las ficciones del escritor, pero le conviene porque es una historia tr\u00e1gica. Sus personajes son hombres y mujeres enfrentados al Mal absoluto y, m\u00e1s a\u00fan, a un destino que pesa sobre ellos literalmente como una maldici\u00f3n pero que se manifiesta en sus vidas como el error y el azar: siempre eligen incorrectamente, todo lo que emprenden se les tuerce, el buen sentido no los alcanza y el orgullo los pierde. El h\u00e9roe \u2013T\u00farin Turambar, cuyo nombre quiere decir, ir\u00f3nicamente, \u201camo del destino\u201d\u2013 lleva a cabo las haza\u00f1as m\u00e1s habituales con el proverbial arrojo, pero est\u00e1 basado parcialmente en Kullervo, el m\u00e1s desdichado de los personajes del <em>Kalevala<\/em>, y baste decir aqu\u00ed que, a m\u00e1s de cometer todos los pecados de su precursor, termina mal, sin que pueda optar siquiera por la muerte honorable que redime a tantos otros personajes ambiguos de su creador. Al contrario de <em>El se\u00f1or de los Anillos<\/em>, que introduce la piedad cristiana en el escenario pagano de la Tierra Media y especula con la posibilidad de la salvaci\u00f3n incluso ante la certidumbre de la muerte, <em>Los hijos de H\u00farin<\/em> es una historia de cosas que se agostan sin remedio, de esfuerzos in\u00fatiles y de p\u00e9rdidas que son m\u00e1s dolorosas en tanto ocurren sin consecuencia aparente; tal vez podr\u00eda haber sido otro tipo de novela del siglo XX, m\u00e1s af\u00edn a las angustias y las dudas de la literatura del centro de Europa.<br \/>\nQuien lea este libro con buena fe y disposici\u00f3n tal vez encuentre un eco de la belleza de los libros que Tolkien s\u00ed pudo terminar, pero no podr\u00e1, de ning\u00fan modo, experimentar nuevamente esa belleza. Sin embargo, hay otra belleza que podr\u00eda vislumbrarse, si no en el libro mismo, s\u00ed en lo que deja en la sombra: en lo que permanece sin decir.<br \/>\nCreo que, al llegar al final de su vida, todo artista con un poco de respeto por s\u00ed mismo puede llegar a pensar en lo que a\u00fan no termina: en esas posibilidades que tal vez no se convertir\u00e1n nunca en realidad, y que marcan el l\u00edmite de las fuerzas humanas al enfrentarse con la materia y con el mundo. Pero justamente el reverso de la cuesti\u00f3n es el tema elegido por Jorge Luis Borges en un poema en prosa cuyo t\u00edtulo original, en ingl\u00e9s, podr\u00eda traducirse como \u201cel regalo infinito\u201d:<\/p>\n<blockquote><p><strong>The Unending Gift<br \/>\n<\/strong>Jorge Luis Borges<\/p>\n<p>Un pintor nos prometi\u00f3 un cuadro.<br \/>\nAhora, New England, s\u00e9 que ha muerto. Sent\u00ed como tras veces, la tristeza y<br \/>\nla sorpresa de comprender que somos como un sue\u00f1o. Pens\u00e9 en el hombre y en el cuadro perdidos.<br \/>\n(S\u00f3lo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.)<br \/>\nPens\u00e9 en un lugar prefijado que la tela no ocupar\u00e1.<br \/>\nPens\u00e9 despu\u00e9s: si estuviera ah\u00ed, ser\u00eda con el tiempo una cosa m\u00e1s, una cosa, una de las vanidades o h\u00e1bitos e mi casa; ahora es ilimitada, incesante,  capaz de cualquier forma y cualquier color y no atada a ninguno.<br \/>\nExiste de alg\u00fan modo. Vivir\u00e1 y crecer\u00e1 como una m\u00fasica, y estar\u00e1 conmigo hasta el fin. Gracias, Jorge Larco.<br \/>\n(Tambi\u00e9n los hombres pueden prometer, porque en la promesa hay algo inmortal.)<\/p><\/blockquote>\n<p>Todos los que esperaban el desarrollo pleno del proyecto imposible de Tolkien, y todos los que a\u00fan siguen esperanz\u00e1ndose con cada volumen subsecuente de las notas que hilvana su hijo, pasan por alto el hecho de que ninguna versi\u00f3n parcial de la mitolog\u00eda podr\u00e1 colmar sus deseos: aun la imaginaci\u00f3n m\u00e1s torpe puede dar un paso m\u00e1s que el libro mejor acabado, porque el libro es finito. <em>Los hijos de H\u00farin<\/em> deber\u00eda servirnos menos como una novela puntual, una adici\u00f3n de m\u00e9rito al canon de Tolkien, que como una invitaci\u00f3n a imaginar.<\/p>\n<p><em>(Nota: Quienes escriben <\/em><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Fanfiction\">fanfics<\/a><em> incesantes \u2013y casi siempre mal\u00edsimas\u2013 sobre los personajes de Tolkien, o sobre cualquier otro texto que los apasione, simplemente est\u00e1n buscando el modo de hacer crecer, \u00abcomo una m\u00fasica\u00bb, esa obra inconclusa que se ramifica en ellos. Y al contrario de quienes s\u00f3lo esperan el nuevo cargamento de libros hechos por otros, ellos est\u00e1n al menos &#8211;y mal, s\u00ed, y tal vez in\u00fatilmente; pero lo intentan&#8211; buscando incorporar en sus vidas, en sus comunidades, esos mitos que Tolkien deseaba que fuesen patrimonio de pueblos enteros.)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J. R. R. Tolkien (editado por Christopher Tolkien), Los hijos de H\u00farin. M\u00e9xico, Minotauro, 2007. 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