{"id":2092,"date":"2009-01-20T01:28:31","date_gmt":"2009-01-20T07:28:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=2092"},"modified":"2025-09-14T19:35:58","modified_gmt":"2025-09-15T01:35:58","slug":"el-camino-de-regreso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-camino-de-regreso\/","title":{"rendered":"El camino de regreso"},"content":{"rendered":"<p><em>Este breve cuento es de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dashiell_Hammett\">Dashiell Hammett<\/a> (1894-1961), uno de los grandes de la narrativa negra, creador de figuras tan famosas como el detective Sam Spade. Su escenario es inusual: permite ver el car\u00e1cter de los personajes de Hammett, \u00abduros como un huevo que se ha cocido demasiado\u00bb (\u00e9ste es el significado del t\u00e9rmino <\/em>hard boiled<em>) en circunstancias extraordinarias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abEl camino de regreso\u00bb (\u00abThe Road Home\u00bb) se public\u00f3 por primera vez en 1922 en la legendaria revista <\/em>Black Mask<em> bajo el seud\u00f3nimo de Peter Collinson.<\/em><\/p>\n<div align=center>\n&nbsp;<br \/><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"2096\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-camino-de-regreso\/dashiell-hammett\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/dashiell-hammett.jpg\" data-orig-size=\"288,355\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Dashiell Hammett\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Dashiell Hammett&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/dashiell-hammett.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/dashiell-hammett.jpg\" alt=\"Dashiell Hammett\" title=\"Dashiell Hammett\" width=\"288\" height=\"355\" class=\"alignnone size-full wp-image-2096\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/dashiell-hammett.jpg 288w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/dashiell-hammett-243x300.jpg 243w\" sizes=\"auto, (max-width: 288px) 100vw, 288px\" \/><br \/>\n&nbsp;<\/div>\n<p><strong>EL CAMINO DE REGRESO<br \/>\nDashiell Hammett<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a1Est\u00e1 loco si deja pasar esta oportunidad! Le conceder\u00e1n el mismo m\u00e9rito y la misma recompensa por llevar las pruebas de mi muerte que por llevarme a m\u00ed. Le dar\u00e9 los documentos y las cosas que tengo encerrados cerca de la frontera de Yunnan para respaldar su historia, y le aseguro que jam\u00e1s aparecer\u00e9 para estropearle el juego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre vestido de caqui frunci\u00f3 el ce\u00f1o con paciente fastidio y desvi\u00f3 la mirada de los inflamados ojos pardos que ten\u00eda frente a s\u00ed para posarlos m\u00e1s all\u00e1 de la borda del <em>jahaz<\/em>, donde el arrugado hocico de un <em>muggar<\/em> agitaba la superficie del rio. Cuando el peque\u00f1o cocodrilo volvi\u00f3 a sumergirse, los grises ojos de Hagerdorn se clavaron nuevamente en los del hombre que le suplicaba, y habl\u00f3 con cansancio, como alguien que ha contestado a los mismos argumentos una y otra vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No puedo hacerlo, Barnes. Sal\u00ed de Nueva York hace dos a\u00f1os con el fin de atraparle, y durante dos a\u00f1os he estado en este maldito pa\u00eds, aqu\u00ed en Yunnan, siguiendo sus huellas. Promet\u00ed a los m\u00edos que me quedar\u00eda hasta encontrarle, y he mantenido mi palabra. \u00a1Vamos, hombre! \u2014a\u00f1adi\u00f3, con una pizca de exasperaci\u00f3n\u2014 Despu\u00e9s de todo lo que he pasado, no esperar\u00e1 que ahora lo eche todo a rodar&#8230; \u00a1ahora que el trabajo ya est\u00e1 casi terminado!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre moreno, ataviado como un nativo, esboz\u00f3 una sonrisa untuosa y zalamera y rest\u00f3 importancia a las palabras de su captor con un adem\u00e1n de la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No le estoy ofreciendo un par de miles de d\u00f3lares; le ofrezco una parte de uno de los yacimientos de piedras preciosas m\u00e1s ricos de Asia, un yacimiento que el Mran-ma ocult\u00f3 cuando los brit\u00e1nicos invadieron el pa\u00eds. Acomp\u00e1\u00f1eme hasta all\u00ed y le ense\u00f1ar\u00e9 unos rub\u00edes, zafiros y topacios que le dejar\u00e1n boquiabierto. Lo \u00fanico que le pido es que me acompa\u00f1e hasta all\u00ed y les d\u00e9 un vistazo. Si no le gustaran, siempre estar\u00eda a tiempo de llevarme a Nueva York.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hagedorn mene\u00f3 lentamente la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Volver\u00e1 a Nueva York conmigo. Es posible que cazar hombres no sea el mejor oficio del mundo, pero es el \u00fanico que tengo, y ese yacimiento de piedras preciosas me suena a enga\u00f1o. No le culpo por no querer volver&#8230; pero le llevar\u00e9 de todos modos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Barnes dirigi\u00f3 al detective una mirada de exasperaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Es usted un imb\u00e9cil! \u00a1Por su culpa perder\u00e9 miles de d\u00f3lares! \u00a1Maldita sea!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Escupi\u00f3 con rabia por encima de la borda, como un nativo, y se acomod\u00f3 en su esquina de la alfombrilla de bamb\u00fa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hagedorn miraba m\u00e1s all\u00e1 de la vela latina, r\u00edo abajo: el principio del camino a Nueva York, a lo largo del cual una brisa pestilente impulsaba al barco de quince metros con asombrosa velocidad. Al cabo de cuatro d\u00edas estar\u00edan a bordo de un vapor con destino a Rang\u00fan; otro vapor les llevar\u00eda a Calcuta, y finalmente, otro a Nueva York&#8230; a casa, \u00a1despu\u00e9s de dos a\u00f1os!.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dos a\u00f1os en un pa\u00eds desconocido, persiguiendo lo que hasta el mismo d\u00eda de la captura no hab\u00eda sido m\u00e1s que una sombra. A trav\u00e9s de Yunnan y Birmania, batiendo la selva con minuciosidad microsc\u00f3pica, jugando al escondite por los r\u00edos, las colinas y las junglas, a veces un a\u00f1o, a veces dos meses y a veces seis detr\u00e1s de su presa. \u00a1Y ahora volver\u00eda triunfalmente a casa! Betty tendr\u00eda quince a\u00f1os&#8230; toda una se\u00f1orita.<br \/>\nBarnes se inclin\u00f3 hacia adelante y reanud\u00f3 sus s\u00faplicas con voz lastimera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vamos, Hagedorn, \u00bfpor qu\u00e9 no escucha a la raz\u00f3n? Es absurdo que perdamos todo ese dinero por algo que ocurri\u00f3 hace m\u00e1s de dos a\u00f1os. De todos modos, yo no quer\u00eda matar a aquel tipo. Ya sabe lo que pasa; yo era joven y alocado, pero no malo, y me mezcl\u00e9 con gente poco recomendable. Aquel atraco me pareci\u00f3 una simple travesura cuando lo planeamos. Y despu\u00e9s aquel hombre grit\u00f3 y supongo que yo estaba excitado, y dispar\u00e9 sin darme cuenta. No quer\u00eda matarlo y a \u00e9l no le servir\u00e1 de nada que usted me lleve a Nueva York y me cuelguen por aquello. La compa\u00f1\u00eda de transportes no perdi\u00f3 ni un centavo. \u00bfPor qu\u00e9 me persiguen de este modo? Yo he hecho todo lo posible para olvidarlo.<br \/>\nEl detective contest\u00f3 con bastante calma, pero toda la benevolencia anterior hab\u00eda desaparecido de su voz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya s\u00e9&#8230;, \u00a1la vieja historia! Y las contusiones de la mujer birmana con la que estaba viviendo tambi\u00e9n demuestran que no es malo, \u00bfverdad? Basta ya, Barnes; afr\u00f3ntelo de una vez: usted y yo volvemos a Nueva York.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Ni hablar de eso!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Barnes se puso lentamente en pie y dio un paso atr\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Preferir\u00eda morirme&#8230;!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hagedorn desenfund\u00f3 la autom\u00e1tica una fracci\u00f3n de segundo demasiado tarde. Su prisionero hab\u00eda saltado por la borda y nadaba hacia la orilla. El detective cogi\u00f3 el rifle que hab\u00eda dejado a su espalda y se lanz\u00f3 hacia la barandilla. La cabeza de Barnes apareci\u00f3 un momento y despu\u00e9s volvi\u00f3 a sumergirse, emergiendo de nuevo unos cinco metros m\u00e1s cerca de la orilla. R\u00edo arriba, el hombre del barco vio los arrugados hocicos de tres <em>muggars<\/em> que se dirig\u00edan hac\u00eda el fugitivo. Se apoy\u00f3 en la barandilla de teca y evalu\u00f3 la situaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abParece ser que, despu\u00e9s de todo, no podr\u00e9 llevarmelo con vida&#8230;, pero he hecho mi trabajo. Puedo disparar cuando vuelva a aparecer, o dejarlo en paz y esperar a que los <em>muggars<\/em> acaben con \u00e9l.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s, el s\u00fabito pero l\u00f3gico instinto de solidaridad con el miembro de su propia especie contra enemigos de otra borr\u00f3 todas las dem\u00e1s consideraciones, y se ech\u00f3 el rifle al hombro para enviar una andanada de proyectiles contra los <em>muggars<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Barnes se encaram\u00f3 a la orilla del r\u00edo, agit\u00f3 una mano por encima de la cabeza sin mirar hacia atr\u00e1s, y se intern\u00f3 en la jungla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hagedorn se volvi\u00f3 hacia el barbudo propietario del <em>jahaz<\/em>, que hab\u00eda acudido a su lado, y le habl\u00f3 en su chapurreado birmano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ll\u00e9veme a la orilla \u2014<em>yu nga apau mye<\/em>\u2014 y espere \u2014<em>thaing<\/em>\u2014 hasta que le traiga: <em>thu yughe<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El capit\u00e1n mene\u00f3 la negra barba en se\u00f1al de protesta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Mahok!<\/em> En esta jungla, sahib, un hombre es como una hoja. Veinte hombres podr\u00edan tardar una semana o un mes en encontrarle. Quiz\u00e1 tardaran cinco a\u00f1os. No puedo esperar tanto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre blanco se mordi\u00f3 el labio inferior y mir\u00f3 r\u00edo abajo&#8230; el camino a Nueva York.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dos a\u00f1os&#8230; \u2014dijo para s\u00ed, en voz alta\u2014. Me cost\u00f3 dos a\u00f1os encontrarle cuando no sab\u00eda que le persegu\u00eda. Ahora&#8230; \u00a1Oh, demonios! Quiz\u00e1 tarde cinco. Me pregunt\u00f3 que hay de cierto en eso de las joyas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se volvi\u00f3 hacia el barquero.<br \/>\n\u2014Ir\u00e9 tras \u00e9l. Usted espere tres horas \u2014se\u00f1al\u00f3 al cielo\u2014. Hasta el mediod\u00eda, <em>ne apomha<\/em>. Si entonces no he vuelto, m\u00e1rchese:<em> malotu thaing, thwa. Thi? <\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El capit\u00e1n asinti\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Hokhe!<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El capit\u00e1n aguard\u00f3 cinco horas en el <em>jahaz<\/em> anclado, y despu\u00e9s, cuando la sombra de los \u00e1rboles de la orilla oeste empez\u00f3 a cernirse sobre el r\u00edo, orden\u00f3 que izaran la vela latina y la embarcaci\u00f3n de teca se desvaneci\u00f3 tras un recodo del r\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un relato <em>hard boiled<\/em> de Dashiell Hammett (1894-1961), maestro de la narrativa negra.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13287,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,3185,1070,2343,194,3046,2855,865,864,3038],"class_list":["post-2092","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-cuento-policiaco","tag-dashiell-hammett","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-estadounidenses","tag-hard-boiled","tag-literatura","tag-literatura-negra","tag-literatura-policial","tag-noir"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/01\/dashiell-hammett-1.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-xK","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2092"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2092\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17085,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2092\/revisions\/17085"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13287"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}