{"id":204,"date":"2007-06-10T18:33:56","date_gmt":"2007-06-11T00:33:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=222"},"modified":"2016-10-26T10:24:26","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:26","slug":"peleas-y-colisiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/peleas-y-colisiones\/","title":{"rendered":"Peleas y colisiones"},"content":{"rendered":"<div align=\"center\">&nbsp;<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/cenotafio.jpg\" alt=\"Cenotafio de Beatriz\" style=\"float:none;\" \/><br \/>\n<em>Eve Gil, <\/em>Cenotafio de Beatriz<em>.<br \/> Sevilla, RD Editores, 2005.<\/em><\/div>\n<p><!--more-->Basta ir a las pocas librer\u00edas que nos quedan: en los entrecruzamientos y las imposiciones de la monocultura global no queda mucho que pueda llamarse \u201cnarrativa mexicana\u201d, y el atraso de cuanto hay \u2013con las excepciones que no siempre est\u00e1n donde est\u00e1 la publicidad o la atenci\u00f3n de los estamentos culturales\u2013 es tan proverbial como su car\u00e1cter agach\u00f3n. No existe un t\u00e9rmino mejor: casi todos los libros, los \u201cproyectos\u201d y las \u201cpo\u00e9ticas\u201d existentes son importadores, receptores d\u00f3ciles de lo hecho por otros y que aqu\u00ed se adapta \u2014o meramente se adopta; en las escuelas, en los medios, en el ejercicio ab\u00falico de lo que pasa entre nosotros por cr\u00edtica, aprendemos y ense\u00f1amos que nuestra propia postura, lo que de nosotros hace contacto con nuestros or\u00edgenes y nuestro entorno, y podr\u00eda manifestarse en obras art\u00edsticas, ser\u00e1 siempre menos importante y reveladora que cualquier otra. Nuestros absolutos son negativos: la ignorancia de lo espec\u00edficamente mexicano comenz\u00f3 como una reacci\u00f3n contra los excesos del nacionalismo cultural de la mayor parte del siglo XX pero, llevada al extremo opuesto de la supresi\u00f3n total, no ha conducido al cosmopolitismo ni siquiera a la globalidad, sino s\u00f3lo al cambio de cierto conjunto de temas y tramas autorizadas por otro, igualmente limitado y arbitrario aunque lo fije el mercado y no el poder (que, por lo dem\u00e1s, no siente ya la necesidad de una intelectualidad subordinada, ni mucho menos de una cultura diversa o de la presencia de las artes en la existencia nacional).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esto significa, desde luego, que ciertas transgresiones siguen siendo tan imposibles \u2013o tan desautorizadas, tan expuestas a la incomprensi\u00f3n y el ninguneo\u2013 como hace cuarenta o cincuenta a\u00f1os. Y una de las m\u00e1s \u201carriesgadas\u201d es la subversi\u00f3n aut\u00e9ntica del canon literario de occidente, para re-escribirlo o re-situarlo en contextos y para fines distintos, como ocurre \u2013sin agitar demasiado los pocos espacios en los que a\u00fan podr\u00eda discutirse\u2013 en Cenotafio de Beatriz de Eve Gil.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El caso de este libro ser\u00eda interesante aun si su fin \u2013\u201ccanalizar\u201d o re-significar una porci\u00f3n apreciable de la <em>Divina comedia<\/em> de Dante\u2013 fuese otro, pues se\u00f1ala un paso importante en la carrera de la escritora sonorense. La mayor\u00eda de los escritores de su generaci\u00f3n que han publicado fuera de M\u00e9xico han debido cumplir con al menos uno de estos \u201crequisitos\u201d: recibir la venia de uno de los grandes conglomerados editoriales espa\u00f1oles, o bien modificar las propuestas fundamentales de su trabajo en busca de esa aprobaci\u00f3n, a veces de modo culposo y otras c\u00ednicamente. Sin embargo, adem\u00e1s de que Gil consigui\u00f3 publicar en Europa sin pasar por Tusquets o Alfagura y sin alterar de ning\u00fan modo la po\u00e9tica de sus trabajos anteriores \u2013y de su larga carrera como cr\u00edtica, en especial orientada al estudio de la literatura escrita por mujeres\u2013, la rareza de su novela tambi\u00e9n ser\u00eda la misma si trajese un sello famoso o incluso si hubiese sido publicada por una editorial marginal de las nuestras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El libro ofrece la apariencia de una historia de amores y desencuentros en el contexto rudo de un barrio mexicano: el Dante encuentra a su Beatriz y los dos se mueven, a lo largo de una relaci\u00f3n compleja y cambiante, entre para\u00edsos e infiernos privados, en los que sus figuras arquet\u00edpicas \u2013el peregrino a la busca de la salvaci\u00f3n, la mujer-s\u00edmbolo ascendida a la divinidad pero incapaz de articular la mera carnalidad del deseo\u2013 son puestos a prueba y actualizados en el sentido m\u00e1s reverente y a la vez m\u00e1s corrosivo: Dante llega a la conclusi\u00f3n de su viaje sin haber abandonado la tierra, y sin que la \u201calta fantas\u00eda\u201d de sus anhelos lo desligue de la realidad cotidiana, cada vez m\u00e1s distante de cualquier intimaci\u00f3n de lo trascendente, y Beatriz pasa de ser una figura, un desplazamiento hacia lo inefable de apetencias que no pod\u00edan expresarse de otro modo, a convertirse en un personaje entra\u00f1able, capaz de sus numerosos conflictos y deliquios y tambi\u00e9n de dar cuerpo a una reflexi\u00f3n precisa sobre su propia tradici\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Este comentario impl\u00edcito sobre la significaci\u00f3n de la <em>Comedia<\/em>, y de su imagen del amor divino y del amor humano en la historia de la cristiandad y de occidente, se refleja en numerosas peleas y colisiones de Beatriz tanto con la realidad ficcional que la rodea como con el peso de su nombre, que arrastra el de su precursora y mantiene sus acciones en tensi\u00f3n constante con las de aquella otra Beatriz, la m\u00edtica, que no deja de poseer su propio sentido pero debe ser (parece decirnos Gil) constantemente vuelta a crear y vuelta a pensar, para que ese sentido no se diluya en la mera indiferencia a la que se destina a los cl\u00e1sicos, o en el pensamiento dogm\u00e1tico que no deja de oponerse a las reinvidicaciones de las mujeres y a su b\u00fasqueda \u2013jalonada por grandes obras del pensamiento, la literatura y la pol\u00edtica\u2013 de una situaci\u00f3n distinta en un mundo que no es, para bien o para mal, el de Alighieri.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(El que esta dimensi\u00f3n pol\u00edtica del texto no lo convierta en una novela panfletaria, o de mera denuncia, no es un m\u00e9rito menor de este libro.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Eve Gil, Cenotafio de Beatriz. Sevilla, RD Editores, 2005.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[14],"tags":[5,25,1821,2855,10,2856,567],"class_list":["post-204","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-clasificar","tag-el-libro-del-mes","tag-escritores","tag-libros","tag-literatura","tag-novela","tag-publicaciones","tag-resenas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3i","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=204"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5979,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204\/revisions\/5979"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}