{"id":186,"date":"2007-04-20T06:11:27","date_gmt":"2007-04-20T12:11:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=204"},"modified":"2025-09-07T22:36:53","modified_gmt":"2025-09-08T04:36:53","slug":"bienvenida-a-la-jaula-de-los-monos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/bienvenida-a-la-jaula-de-los-monos\/","title":{"rendered":"Bienvenida a la jaula de los monos"},"content":{"rendered":"<p>Este cuento fue escrito por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Kurt_Vonnegut\">Kurt Vonnegut<\/a> (1922-2007), el autor &#8211;fallecido hace tan s\u00f3lo unos d\u00edas&#8211; de <em>Cuna de gato, Matadero cinco, Las sirenas de Tit\u00e1n<\/em> y muchas otras obras exc\u00e9ntricas, afiladas, pol\u00edticamente incorrectas pero llenas de compasi\u00f3n al retratar la miseria humana. Ojal\u00e1 sea un gran descubrimiento para alguien.<\/p>\n<figure id=\"attachment_17046\" aria-describedby=\"caption-attachment-17046\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17046\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/bienvenida-a-la-jaula-de-los-monos\/kurt-vonnegut-1972-far-out-magazine\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine.jpg\" data-orig-size=\"1200,900\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Kurt Vonnegut (&lt;a href=&quot;https:\/\/faroutmagazine.co.uk\/classic-movie-kurt-vonnegut-walked-out-of\/&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine-1024x768.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"900\" class=\"size-full wp-image-17046\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine.jpg 1200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine-640x480.jpg 640w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/Kurt-Vonnegut-1972-Far-Out-Magazine-533x400.jpg 533w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17046\" class=\"wp-caption-text\">Kurt Vonnegut (<a href=\"https:\/\/faroutmagazine.co.uk\/classic-movie-kurt-vonnegut-walked-out-of\/\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>BIENVENIDA A LA JAULA DE LOS MONOS<br \/>\nKurt Vonnegut, Jr.<\/strong><\/p>\n<p>Pete Crocker, el sheriff del condado de Barnstable, entr\u00f3 en el Sal\u00f3n Federal de Suicidios \u00c9ticos de Hyannis una tarde de mayo, y les dijo a las dos Azafatas que no se alarmaran, pero que un famoso cabezahueca llamado Billy el Poeta se dirig\u00eda, al parecer, hacia aquella regi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un cabezahueca era una persona que se negaba a tomar sus p\u00edldoras de control de la natalidad \u00e9tico tres veces al d\u00eda. La pena prevista por la ley para ese delito era de diez a\u00f1os de prisi\u00f3n y diez mil d\u00f3lares de multa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esto ocurr\u00eda en una \u00e9poca en que la poblaci\u00f3n de la Tierra era de diecisiete mil millones de seres humanos. Demasiados mam\u00edferos de gran tama\u00f1o para un planeta tan peque\u00f1o. La gente estaba virtualmente pegada como drupas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las drupas son los peque\u00f1os nudos pulposos que componen la parte exterior de una frambuesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De modo que el Gobierno Mundial estaba dirigiendo un ataque bifrontal contra el exceso de poblaci\u00f3n. Un frente consist\u00eda en estimular el suicidio \u00e9tico, al que se acced\u00eda dirigi\u00e9ndose al Sal\u00f3n de Suicidios m\u00e1s pr\u00f3ximo y pidi\u00e9ndole a la Azafata que le matara a uno sin dolor mientras permanec\u00eda tumbado en una <em>Barcalounger<\/em>. El otro frente era el control de la natalidad obligatorio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sheriff cont\u00f3 a las Azafatas, que eran guapas y muy inteligentes, que las carreteras estaban bloqueadas y que se llevaban a cabo registros casa por casa para capturar a Billy el Poeta. La principal dificultad estribaba en que la polic\u00eda no sab\u00eda qu\u00e9 aspecto ten\u00eda el tal Billy. Las escasas personas que le hab\u00edan visto y le conoc\u00edan eran mujeres, y se contradec\u00edan de un modo incre\u00edble acerca de su estatura, del color de su pelo, de su voz, de su peso y del color de su piel.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No necesito recordarles, muchachas \u2014continu\u00f3 el sheriff\u2014, que un cabezahueca es muy sensible de cintura para abajo. Si Billy el Poeta se presenta aqu\u00ed y empieza a armar problemas, un rodillazo en el lugar apropiado har\u00e1 maravillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se estaba refiriendo al hecho que las p\u00edldoras de control de la natalidad \u00e9tico, la \u00fanica forma legal de control de la natalidad, insensibilizaban a las personas de la cintura para abajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mayor\u00eda de los hombres dec\u00edan que sus partes inferiores resultaban, al tacto, como hierro fr\u00edo o madera mojada. La mayor\u00eda de las mujeres dec\u00edan que sus partes inferiores resultaban al tacto como algod\u00f3n h\u00famedo o cerveza rancia. Las p\u00edldoras eran tan eficaces que pod\u00edan vendarse los ojos a un hombre que hubiera tomado una, pedirle que recitara la Proclama de Gettysburg, y propinarle una patada en los test\u00edculos mientras lo estaba haciendo, sin que se pasara por alto una sola s\u00edlaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las p\u00edldoras eran \u00e9ticas porque no afectaban a la capacidad reproductora de una persona, lo cual hubiese sido antinatural e inmoral. Lo \u00fanico que hac\u00edan las p\u00edldoras era suprimir de un modo radical todo el placer del acto sexual.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed se daban la mano la ciencia y la moral.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las dos Azafatas de Hyannis eran Nancy McLuhan y Mary Kraft. Nancy era rubia. Mary era morena. Sus uniformes eran labios pintados de blanco, ojos muy maquillados, leotardos de color morado sin nada debajo y botas de cuero negras. Estaban encargadas de un Sal\u00f3n relativamente peque\u00f1o, con s\u00f3lo seis puestos de suicidio. En una semana realmente buena, la semana anterior a las Navidades, por ejemplo, pod\u00edan liquidar a sesenta personas. Utilizaban una jeringuilla hipod\u00e9rmica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mi principal mensaje, muchachas \u2014dijo el sheriff Crocker\u2014, es que lo tengan todo perfectamente controlado. Pueden continuar con su trabajo, como si no pasara nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo olvida una parte principal de su mensaje? \u2014le pregunt\u00f3 Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No entiendo&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No le he o\u00eddo decir que, probablemente, ese individuo se encamina hacia aqu\u00ed en busca de nosotras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sheriff se encogi\u00f3 de hombros con fingida ingenuidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No sabemos eso a ciencia cierta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cre\u00ed que era lo que todo el mundo sab\u00eda acerca de Billy el Poeta: que se ha especializado en deshonrar Azafatas de Salones de Suicidios \u00c9ticos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy era virgen. Todas las Azafatas eran v\u00edrgenes. Pose\u00edan tambi\u00e9n estudios muy completos en psicolog\u00eda y medicina. Otras cualidades que se les exig\u00edan eran la robustez, una salud perfecta y seis pies de estatura, como m\u00ednimo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Norteam\u00e9rica hab\u00eda cambiado en muchos sentidos, pero a\u00fan no hab\u00eda adoptado el sistema m\u00e9trico decimal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy McLuhan estaba enojada por el hecho que el sheriff trataba de ocultarles a ella y a Mary toda la verdad acerca de Billy el Poeta&#8230;, como si pudieran asustarse al o\u00edrla. Y as\u00ed se lo dijo al sheriff.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfCu\u00e1nto cree que durar\u00eda una chica en el SSE \u2014dijo, refiri\u00e9ndose al Servicio de Suicidios \u00c9ticos\u2014 si se asustara con tanta facilidad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sheriff dio un paso atr\u00e1s y se acarici\u00f3 la barbilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No mucho, supongo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Exactamente, amigo \u2014dijo Nancy, acerc\u00e1ndose a Pete y mostr\u00e1ndole el filo de su mano derecha, en la actitud de un luchador de karate. Todas las Azafatas eran expertas en judo y en karate\u2014. Si quiere comprobar lo indefensas que estamos, ac\u00e9rquese a m\u00ed, fingiendo que es Billy el Poeta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sheriff sacudi\u00f3 la cabeza, sonriendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Prefiero no hacer la prueba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso es lo m\u00e1s sensato que ha dicho usted hoy \u2014dijo Nancy, volvi\u00e9ndole la espalda mientras Mary re\u00eda\u2014. No estamos asustadas: estamos furiosas. Y ni siquiera eso. Ese tipo no lo merece. Estamos fastidiadas. Resulta fastidioso que ese tipo venga desde tan lejos y arme todo este l\u00edo, s\u00f3lo para&#8230; \u2014no termin\u00f3 la frase\u2014. Es demasiado absurdo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No le culpo tanto a \u00e9l como a las mujeres que se dejaron deshonrar sin defenderse \u2014dijo Mary\u2014, que le dejaron marchar y luego no han sido capaces de decirle a la polic\u00eda qu\u00e9 aspecto tiene. \u00a1Azafatas de Suicidios!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Alguien no ha hecho honor a sus conocimientos de karate \u2014dijo Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No era s\u00f3lo Billy el Poeta el que se sent\u00eda atra\u00eddo por las Azafatas de los Salones de Suicidios \u00c9ticos. Todos los cabezahuecas experimentaban la misma atracci\u00f3n. Con sus mentes inflamadas por la locura sexual que les causaba el no tomar nada para combatirla, opinaban que los labios blancos, los ojos grandes y las botas de las Azafatas rezumaban sexo, sexo, sexo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde luego, el sexo era lo \u00faltimo que cualquier Azafata ten\u00eda en su mente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si Billy act\u00faa de acuerdo con su <em>modus operandi <\/em>habitual \u2014dijo el sheriff\u2014, estudiar\u00e1 sus costumbres y la vecindad. Y luego escoger\u00e1 a una de ustedes y le enviar\u00e1 un poema pornogr\u00e1fico por correo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Encantador \u2014dijo Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A veces tambi\u00e9n utiliza el tel\u00e9fono.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Qu\u00e9 valiente! \u2014coment\u00f3 Nancy. Por encima del hombro del sheriff vio llegar al cartero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una luz azul se encendi\u00f3 encima de la puerta de un puesto del cual era responsable Nancy. La persona que se encontraba all\u00ed deseaba algo. Era el \u00fanico puesto de servicio en aquel momento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sheriff pregunt\u00f3 a Nancy si exist\u00eda alguna posibilidad del hecho que la persona que estaba all\u00ed fuera Billy el Poeta, y la muchacha dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, si es \u00e9l, puedo romperle el cuello con el pulgar y el \u00edndice.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Abuelo Foxy \u2014dijo Mary, que tambi\u00e9n le hab\u00eda visto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un Abuelo Foxy era cualquier viejo, listo y senil, que retozaba y bromeaba y recordaba durante horas antes de permitir que una Azafata le durmiera para siempre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy gru\u00f1\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nos hemos pasado dos horas tratando de decidir el men\u00fa de su \u00faltimo almuerzo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y entonces entr\u00f3 el cartero con una sola carta. Iba dirigida a Nancy. Nancy estaba sonrojada de rabia mientras la abr\u00eda, sabiendo que ser\u00eda una asquerosidad de Billy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No se equivocaba. Dentro del sobre hab\u00eda un poema. No era un poema original. Era una antigua canci\u00f3n que hab\u00eda adquirido un nuevo significado desde que la insensibilidad producida por el control de la natalidad \u00e9tico se hab\u00eda hecho universal. Dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p><em>Est\u00e1bamos paseando por el parque,<br \/>\nnecias estatuas en la oscuridad.<br \/>\nSi el caballo de Sherman puedo tomarlo,<br \/>\ntambi\u00e9n puedes t\u00fa.<\/em><\/p>\n<p>Cuando Nancy entr\u00f3 en el puesto de suicidios para ver lo que deseaba, el Abuelo Foxy estaba tendido en la <em>Barcalounger <\/em>de color verde menta, donde centenares hab\u00edan muerto apaciblemente a lo largo de los a\u00f1os. Estaba estudiando la carta del restaurante de Howard Johnson, situado junto al Sal\u00f3n, y marcando el comp\u00e1s del Muzak que emit\u00eda el altavoz colgado de la pared amarillo lim\u00f3n. El puesto estaba pintado de color ceniza. Hab\u00eda una ventana enrejada, con una persiana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al lado de cada Sal\u00f3n de Suicidios \u00c9ticos hab\u00eda un restaurante Howard Johnson, y viceversa. Los restaurantes Howard Johnson ten\u00edan un tejado color naranja y los Salones de Suicidios \u00c9ticos ten\u00edan un tejado de color morado, pero ambos eran del Gobierno. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pr\u00e1cticamente todo era del Gobierno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pr\u00e1cticamente todo estaba automatizado, tambi\u00e9n. Nancy, Mary y el sheriff eran afortunados al tener un empleo. La mayor\u00eda de la gente no lo ten\u00eda. El ciudadano medio se aburr\u00eda en casa y contemplaba la televisi\u00f3n, que era del Gobierno. Cada cuarto de hora, su televisor le apremiaba para que votara de un modo inteligente, o consumiera de un modo inteligente, o rezara en la iglesia de su elecci\u00f3n, o amara a su pr\u00f3jimo, u obedeciera las leyes&#8230;, o hiciera una visita al Sal\u00f3n de Suicidios \u00c9ticos m\u00e1s pr\u00f3ximo y comprobara lo amable y comprensiva que pod\u00eda ser una Azafata.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Abuelo Foxy ten\u00eda un aspecto raro, ya que estaba marcado por la vejez, era calvo, temblaba y ten\u00eda manchas en las manos. La mayor\u00eda de las personas aparentaban veintid\u00f3s a\u00f1os, gracias a las inyecciones rejuvenecedoras que se aplicaban dos veces al a\u00f1o. El hecho que aquel viejo pareciera viejo era una prueba que las inyecciones hab\u00edan sido descubiertas despu\u00e9s que su dulce p\u00e1jaro de juventud se hubiera escapado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHa decidido ya cu\u00e1l va a ser su \u00faltimo almuerzo? \u2014le pregunt\u00f3 Nancy. Capt\u00f3 la impaciencia en su propia voz, se oy\u00f3 a s\u00ed misma traicionar su exasperaci\u00f3n con Billy el Poeta, su fastidio con el viejo. Estaba avergonzada, ya que aquello era indigno de una buena profesional\u2014. El solomillo de ternera empanado es muy bueno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El viejo sacudi\u00f3 la cabeza. Con la astucia propia de la segunda infancia, hab\u00eda captado su falta de amabilidad, de profesionalidad, y estaba dispuesto a castigarla por ello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Su tono no es muy amistoso. Yo cre\u00eda que todas ustedes eran amables. Cre\u00eda que \u00e9ste era un lugar agradable&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le ruego que me perdone \u2014dijo Nancy\u2014. Si he podido parecerle poco amable, mi actitud no ten\u00eda nada que ver con usted.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pens\u00e9 que le fastidiaba mi presencia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no \u2014se apresur\u00f3 a decir Nancy\u2014, en absoluto. Desde luego, sabe usted unas historias muy interesantes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entre otras cosas, el Abuelo Foxy pretend\u00eda haber conocido a J. Edgar Nation, el farmac\u00e9utico de los Grandes R\u00e1pidos que era el padre del control de la natalidad \u00e9tica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, ponga cara de estar interesada \u2014dijo el Abuelo Foxy.<br \/>\nEl viejo pod\u00eda permitirse aquella clase de descaro. El caso era que pod\u00eda marcharse en el momento en que quisiera hacerlo, en tanto que no hubiese pedido la jeringuilla. Y \u00e9l ten\u00eda que pedir la jeringuilla. Era la ley.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El arte de Nancy, y el arte de todas las Azafatas, consist\u00eda en procurar que los voluntarios no se marcharan, en mimarlos y halagarlos pacientemente, a fin que se sometieran al suicidio de buena gana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De modo que Nancy tuvo que sentarse junto al viejo y fingir que se maravillaba al o\u00edr una historia que todo el mundo sab\u00eda, la historia de los experimentos de J. Edgar Nation.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c9l no ten\u00eda la menor idea que alg\u00fan d\u00eda sus p\u00edldoras ser\u00edan tomadas por seres humanos \u2014dijo el Abuelo Foxy\u2014. Lo \u00fanico que pretend\u00eda era introducir un poco de moralidad en la jaula de los monos del parque zool\u00f3gico de los Grandes R\u00e1pidos. \u00bfSab\u00eda usted eso?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no lo sab\u00eda. Es muy interesante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014J. Edgar Nation y sus once hijos fueron a la iglesia un d\u00eda de Pascua. Y el d\u00eda era tan agradable y el servicio religioso hab\u00eda sido tan hermoso y tan puro, que decidieron dar un paseo por el parque zool\u00f3gico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hum.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La escena descrita estaba sacada de una comedia que cada Pascua retransmit\u00eda la televisi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Abuelo Foxy se introdujo \u00e9l mismo en la escena: hab\u00eda hablado con los Nation antes que llegaran a la jaula de los monos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00abBuenos d\u00edas, se\u00f1or Nation\u00bb, le dije. Y \u00e9l me respondi\u00f3: \u00abNo hay nada como una ma\u00f1ana de Pascua para hacer que un hombre se sienta limpio y renacido, identificado con las intenciones del Se\u00f1or\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hum.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy pudo o\u00edr el tel\u00e9fono resonando d\u00e9bilmente a trav\u00e9s de la puerta acolchada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De modo que fuimos juntos hasta la jaula de los monos, y, \u00bfqu\u00e9 cree usted que vimos?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No puedo imaginarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alguien hab\u00eda contestado al tel\u00e9fono.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Vimos a un mono jugando con sus partes \u00edntimas!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1No!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1S\u00ed! Y J. Edgar Nation qued\u00f3 tan trastornado que se march\u00f3 directamente a su casa y empez\u00f3 a desarrollar una p\u00edldora que evitara que los monos se comportaran en primavera de un modo ofensivo para una familia cristiana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llamaron a la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfS\u00ed? \u2014dijo Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nancy \u2014dijo Mary\u2014, te llaman al tel\u00e9fono.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Nancy sali\u00f3 del puesto, encontr\u00f3 al sheriff cloqueando de puro deleite. El tel\u00e9fono estaba intervenido por unos agentes ocultos en el restaurante de Howard Johnson. Se cre\u00eda que Billy el Poeta estaba al otro lado del hilo. Hab\u00edan localizado el lugar desde el cual llamaba. La polic\u00eda estaba ya en camino para arrestarle.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Procura entretenerle, procura entretenerle \u2014le susurr\u00f3 el sheriff a Nancy, y le entreg\u00f3 el receptor como si fuera de oro macizo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfS\u00ed? \u2014dijo Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNancy McLuhan? \u2014dijo un hombre, disfrazando la voz. Parec\u00eda hablar a trav\u00e9s de una chicharra de juguete\u2014. La llamo de parte de un amigo mutuo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfOh?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me ha pedido que le transmita un mensaje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se trata de un poema.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De acuerdo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPreparada?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Preparada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy pudo o\u00edr un aullar de sirenas a trav\u00e9s del auricular.<br \/>\nEl hombre ten\u00eda que haber o\u00eddo tambi\u00e9n las sirenas, pero recit\u00f3 el poema sin la menor emoci\u00f3n. Dec\u00eda:<\/p>\n<p><em>Emp\u00e1pese en una buena loci\u00f3n.<br \/>\nLlega el hombre que fomenta la explosi\u00f3n<br \/>\nde la poblaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Le pillaron. Nancy lo oy\u00f3 todo: los golpes, las protestas y los gritos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La depresi\u00f3n que experimentaba al colgar era glandular. Su cuerpo se hab\u00eda preparado para una lucha que no iba a producirse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sheriff sali\u00f3 corriendo del Sal\u00f3n, con tanta prisa por ver al famoso delincuente que hab\u00eda ayudado a capturar que del bolsillo de su chaqueta cay\u00f3 un fajo de papeles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mary los recogi\u00f3 y llam\u00f3 al sheriff. Este se detuvo un instante, dijo que los papeles ya no le interesaban y le pregunt\u00f3 a Mary si no le gustar\u00eda acompa\u00f1arle. Nancy convenci\u00f3 a Mary para que fuera, diciendo que a ella no le inspiraba la menor curiosidad el tal Billy. De modo que Mary se march\u00f3, dejando los papeles en manos de Nancy, sin que le importara, \u00e9sta es la verdad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los papeles resultaron ser fotocopias de los poemas que Billy hab\u00eda mandado a Azafatas en otros lugares. Nancy ley\u00f3 el de encima. Hablaba de un peculiar efecto secundario de las p\u00edldoras de control de la natalidad \u00e9tico: no s\u00f3lo insensibilizaban a la gente, sino que tambi\u00e9n hac\u00edan que su orina fuese azul.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El poema se titulaba <em>Lo Que el Cabezallena le Dijo a la Azafata del Sal\u00f3n de Suicidios<\/em>, y dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p><em>Yo no siembro, yo no hilo,<br \/>\ny gracias a las p\u00edldoras no peco.<br \/>\nMe gustan las multitudes, los hedores, el ruido.<br \/>\nComo bajo un techo anaranjado;<br \/>\ngiro con el progreso como el gozne de una puerta.<br \/>\nAzafata virgen, reclutadora de la muerte,<br \/>\nla vida es linda, pero t\u00fa eres m\u00e1s linda.<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00bfHab\u00eda o\u00eddo antes esa historia acerca de J. Edgar Nation y la invenci\u00f3n del control de la natalidad \u00e9tico? \u2014quiso saber el Abuelo Foxy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nunca \u2014minti\u00f3 Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cre\u00ed que todo el mundo la conoc\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Para m\u00ed es una novedad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, en aquella \u00e9poca se produjo una crisis en las Naciones Unidas. Las personas interesadas en la ciencia dec\u00edan que la gente ten\u00eda que renunciar a reproducirse tanto, y las personas interesadas en la moral dec\u00edan que la sociedad se desintegrar\u00eda si la gente s\u00f3lo utilizaba el sexo para su placer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Abuelo Foxy se levant\u00f3 de su <em>Barcalounger<\/em>, se acerc\u00f3 a la ventana y separ\u00f3 dos tablillas de la persiana. No hab\u00eda mucho que ver en el exterior. La vista quedaba bloqueada por la parte posterior de un term\u00f3metro de cart\u00f3n de veinte pies de altura. Estaba calibrado en miles de millones de habitantes de la Tierra, de cero a veinte. En vez de l\u00edquido hab\u00eda una faja de pl\u00e1stico rojo transparente. Mostraba cu\u00e1ntas personas hab\u00eda sobre la Tierra. En su parte inferior hab\u00eda una flecha negra se\u00f1alando lo que los cient\u00edficos consideraban como la poblaci\u00f3n ideal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Abuelo Foxy estaba contemplando el sol poniente a trav\u00e9s del pl\u00e1stico rojo, y a trav\u00e9s de la persiana, tambi\u00e9n, de modo que su rostro aparec\u00eda cruzado por franjas de sombra y rojizas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando yo muera \u2014dijo s\u00fabitamente\u2014, \u00bfcu\u00e1nto va a descender ese term\u00f3metro? \u00bfUn pie?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfUna pulgada?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tampoco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Usted conoce la respuesta, \u00bfno es cierto? \u2014dijo, y se encar\u00f3 con Nancy. La senectud hab\u00eda desaparecido de su voz y de sus ojos\u2014. Una pulgada de ese term\u00f3metro equivale a 83.333 personas. Lo sab\u00eda, \u00bfverdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es posible&#8230;, es posible que sea cierto \u2014dijo Nancy\u2014. Pero, en mi opini\u00f3n, no es \u00e9se el modo correcto de enfocarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Abuelo Foxy no le pregunt\u00f3 cu\u00e1l era el modo correcto, en su opini\u00f3n. En vez de ello, complet\u00f3 un pensamiento propio:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le dir\u00e9 a usted otra cosa que es cierta: yo soy Billy el Poeta, y usted es una mujer muy guapa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con una mano, sac\u00f3 un rev\u00f3lver de su cintura. Con la otra, se despoj\u00f3 de la careta de goma que llevaba. Ahora aparentaba veintid\u00f3s a\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La polic\u00eda querr\u00e1 saber qu\u00e9 aspecto tengo cuando todo esto termine \u2014le dijo a Nancy con una maliciosa sonrisa\u2014. Por si no tiene usted facilidad para describir a otras personas, y resulta sorprendente comprobar la abundancia de mujeres que carecen de esa facilidad:<\/p>\n<p><em>Mido cinco pies y dos pulgadas,<br \/>\ncon ojos azules,<br \/>\ncon cabellos casta\u00f1os hasta los hombros&#8230;<br \/>\nUn tipo varonil,<br \/>\ntan lleno de arrogancia<br \/>\nque las damas dicen que echa humo.<\/em><\/p>\n<p>Billy era diez pulgadas m\u00e1s bajo que Nancy, la cual pesaba cuarenta libras m\u00e1s que \u00e9l. Nancy le dijo que no ten\u00eda ninguna posibilidad de salirse con la suya, pero Nancy estaba muy equivocada. Billy hab\u00eda desenroscado los barrotes de la ventana la noche anterior, y la hizo salir por la ventana y descender por una boca de cloaca que quedaba oculta por el enorme term\u00f3metro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La llev\u00f3 por las cloacas de Hyannis. Sab\u00eda adonde iba. Llevaba una linterna y un mapa. Nancy tuvo que precederle por el angosto pasadizo, con su propia sombra danzando burlonamente delante de ella. Trat\u00f3 de conjeturar d\u00f3nde se encontraban con relaci\u00f3n al mundo real de encima. Conjetur\u00f3 correctamente cuando pasaban por debajo del restaurante de Howard Johnson, por los ruidos que oy\u00f3. La maquinaria que preparaba y serv\u00eda los alimentos estaba silenciosa. Pero muchas personas no quer\u00edan sentirse demasiado solitarias cuando com\u00edan all\u00ed, y los proyectistas hab\u00edan incluido efectos sonoros para la cocina. Eso fue lo que oy\u00f3 Nancy: una cinta grabada con el entrechocar de la vajilla y las risas de negros y puertorrique\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s de aquello se perdi\u00f3. Billy se limitaba a decir \u00abA la derecha\u00bb, o \u00abA la izquierda\u00bb, o \u00abNo trate de hacerse la graciosa, Juno, o volar\u00e9 su hermosa cabeza\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n sostuvieron algo parecido a una conversaci\u00f3n. Billy la empez\u00f3, y la termin\u00f3, tambi\u00e9n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 diablos hace una muchacha como usted vendiendo muerte? \u2014inquiri\u00f3.<br \/>\nNancy se atrevi\u00f3 a detenerse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Puedo contestarle a eso \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Confiaba en poder darle una respuesta tan contundente como una bomba de napalm.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Billy le propin\u00f3 un empuj\u00f3n, amenaz\u00e1ndola de nuevo con volarle la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No quiere o\u00edr mi respuesta \u2014le provoc\u00f3 Nancy\u2014. Tiene miedo a o\u00edrla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nunca escucho a una mujer hasta que ha desaparecido el efecto de las p\u00edldoras \u2014respondi\u00f3 burlonamente Billy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De modo que aqu\u00e9l era su plan: mantenerla prisionera durante ocho horas, como m\u00ednimo. Eso era lo que tardaba en desaparecer el efecto de las p\u00edldoras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es una norma est\u00fapida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Una mujer no es una mujer hasta que las p\u00edldoras han cesado en sus efectos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Desde luego, consigue usted que una mujer se sienta m\u00e1s como un objeto que como una persona.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Agrad\u00e9zcaselo a las p\u00edldoras \u2014dijo Billy.<\/p>\n<p>Hab\u00eda 80 millas de cloacas debajo de Hyannis, con una poblaci\u00f3n de 400.000 drupas, 400.000 almas. Nancy lleg\u00f3 a perder la noci\u00f3n del tiempo. Cuando Billy anunci\u00f3 que hab\u00edan llegado a su destino, a Nancy no le resultaba dif\u00edcil imaginar que hab\u00eda transcurrido un a\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo una prueba, pellizc\u00e1ndose un muslo para ver lo que dec\u00eda el reloj qu\u00edmico de su cuerpo: su muslo estaba a\u00fan insensibilizado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy le orden\u00f3 que trepara por unos pelda\u00f1os de hierro incrustados en mamposter\u00eda h\u00fameda. En lo alto se ve\u00eda un c\u00edrculo de luz macilenta. Result\u00f3 ser la luz de la luna que se filtraba a trav\u00e9s de los pol\u00edgonos de pl\u00e1stico de una enorme c\u00fapula geod\u00e9sica. Nancy no tuvo que formular la tradicional pregunta de la v\u00edctima: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estoy?\u00bb. En Hyannis s\u00f3lo hab\u00eda una c\u00fapula como aqu\u00e9lla. Se encontraba en el puerto y cubr\u00eda el antiguo Complejo Kennedy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era un museo que mostraba c\u00f3mo se hab\u00eda vivido la vida en tiempos m\u00e1s expansivos. El museo estaba cerrado. S\u00f3lo se abr\u00eda en verano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La boca de cloaca de la cual emergieron Nancy seguida de Billy se hallaba en el centro de una extensi\u00f3n de cemento verde, salpicado de estatuas que representaban a los catorce Kennedys que hab\u00edan sido Presidentes de los Estados Unidos o del Mundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Presidente del Mundo en la \u00e9poca del rapto de Nancy, dicho sea de paso, era una ex Azafata de Suicidios llamada \u00abMa\u00bb Kennedy. Su estatua nunca se unir\u00eda a las otras catorce. Su nombre era Kennedy, es cierto, pero aqu\u00ed terminaba todo parecido con la famosa familia. La gente se quejaba de su falta de estilo, la encontraba vulgar. En la pared de su oficina hab\u00eda un letrero que dec\u00eda: NO SE MATE TRABAJANDO, PERO RECUERDE QUE EL TRABAJO LE AYUDAR\u00c1 A MATAR EL TIEMPO, y otro que dec\u00eda: ALG\u00daN D\u00cdA CONSEGUIREMOS ORGANIZAR TODO ESTO.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su oficina se encontraba en el Taj Mahal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hasta que lleg\u00f3 al Museo Kennedy, Nancy McLuhan hab\u00eda confiado en que tarde o temprano se le presentar\u00eda una oportunidad de romper todos los huesos del peque\u00f1o cuerpo de Billy, tal vez incluso de liquidarle con su propio rev\u00f3lver. No le hubiera importado hacer aquellas cosas. Opinaba que era m\u00e1s asqueroso que una garrapata hinchada de sangre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que la hizo cambiar de idea no fue la compasi\u00f3n. Fue el descubrimiento que Billy ten\u00eda una banda. Hab\u00eda al menos ocho personas alrededor de la boca de la cloaca, hombres y mujeres a partes iguales, con medias embutidas en las cabezas. Fueron las mujeres las que sujetaron a Nancy, dici\u00e9ndole que se mantuviera tranquila. Todas eran tan altas como Nancy, y la sujetaron de un modo que podr\u00eda calificarse de \u00abcient\u00edfico\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy cerr\u00f3 los ojos, pero esto no la protegi\u00f3 de la evidente conclusi\u00f3n: aquellas perversas mujeres eran colegas del Servicio de Suicidios \u00c9ticos. El descubrimiento la trastorn\u00f3 hasta el punto que inquiri\u00f3 en voz alta y con amargura:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo es posible que violen sus juramentos de este modo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los golpes que recibi\u00f3 le dolieron tanto que se dobl\u00f3 sobre s\u00ed misma y estall\u00f3 en llanto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando se incorpor\u00f3 de nuevo experimentaba deseos de decir muchas m\u00e1s cosas, pero mantuvo la boca cerrada. Especul\u00f3 silenciosamente acerca de lo inexplicable que resultaba que unas Azafatas de Suicidios se rebelaran contra todo concepto de la decencia humana. Ten\u00edan que haber sido drogadas&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy trat\u00f3 de recordar todas las horribles drogas de las que le hab\u00edan hablado en la academia, convencida que las mujeres hab\u00edan tomado la peor. Una droga tan potente, le hab\u00edan dicho sus profesores, que incluso una persona insensibilizada de cintura para abajo pod\u00eda realizar el acto sexual repetida y entusi\u00e1sticamente despu\u00e9s de tomar un solo vaso. Esa ten\u00eda que ser la respuesta: las mujeres, y probablemente tambi\u00e9n los hombres, hab\u00edan estado bebiendo ginebra.<\/p>\n<p>Los hombres informaron a Billy de las novedades que se hab\u00edan producido. Y en esas novedades atisb\u00f3 Nancy un destello de esperanza. La salvaci\u00f3n pod\u00eda estar en camino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El miembro de la banda que hab\u00eda telefoneado a Nancy hab\u00eda enga\u00f1ado a la polic\u00eda haci\u00e9ndoles creer que hab\u00edan capturado a Billy el Poeta, lo cual era malo para Nancy. La polic\u00eda no estaba enterada a\u00fan de la desaparici\u00f3n de Nancy, y se hab\u00eda enviado un telegrama a Mary Kraft en nombre de Nancy, diciendo que hab\u00eda tenido que trasladarse urgentemente a Nueva York por un asunto de familia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ah\u00ed es donde Nancy percibi\u00f3 el destello de esperanza: Mary no prestar\u00eda cr\u00e9dito a aquel telegrama. Mary sab\u00eda que Nancy no ten\u00eda familiares en Nueva York. Ninguno de los 63.000.000 de habitantes de la ciudad era pariente de Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La banda hab\u00eda desconectado el sistema de alarma contra ladrones del Museo. Tambi\u00e9n hab\u00edan cortado muchas de las cadenas y cuerdas que imped\u00edan que los visitantes tocaran algo de valor. El objetivo no era un misterio: uno de los hombres iba armado con un impresionante trozo de cadena.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Subieron a Nancy a un dormitorio. La tumbaron en una cama y dos hombres sujetaron a Nancy mientras una mujer le pon\u00eda una inyecci\u00f3n. Nancy perdi\u00f3 el sentido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy el Poeta hab\u00eda desaparecido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Nancy recobr\u00f3 el conocimiento, la mujer que le hab\u00eda puesto la inyecci\u00f3n le pregunt\u00f3 qu\u00e9 edad ten\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy estaba decidida a no contestar, pero descubri\u00f3 que aquella droga la hab\u00eda incapacitado para mantener silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sesenta y tres a\u00f1os \u2014murmur\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo se siente una al ser virgen a los sesenta y tres a\u00f1os?<br \/>\nNancy oy\u00f3 su propia respuesta a trav\u00e9s de una niebla aterciopelada. Qued\u00f3 intrigada por la respuesta, quiso protestar, diciendo que aquella respuesta no pod\u00eda ser suya.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Insustancial \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Poco despu\u00e9s le pregunt\u00f3 a la mujer:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda en aquella jeringuilla?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Un l\u00edquido llamado \u00absuero de la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>La luna estaba muy baja en el cielo cuando Nancy despert\u00f3, pero a\u00fan era de noche. La habitaci\u00f3n estaba iluminada por la luz de unas velas. Nancy no hab\u00eda visto nunca una vela encendida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que despert\u00f3 a Nancy fue un sue\u00f1o de mosquitos y abejas. Los mosquitos y las abejas estaban extinguidos. Lo mismo que los p\u00e1jaros. Pero Nancy so\u00f1\u00f3 que millones de insectos zumbaban a su alrededor de la cintura para abajo. No la picaban. La abanicaban. Nancy era una cabezahueca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volvi\u00f3 a quedarse dormida. Cuando despert\u00f3 de nuevo, tres mujeres, con medias embutidas en sus cabezas, la llevaban a un cuarto de ba\u00f1o. El cuarto de ba\u00f1o estaba lleno del vapor desprendido por el agua al ba\u00f1arse otra persona. En el suelo se ve\u00edan huellas de pisadas h\u00famedas, y el ambiente ol\u00eda a perfume de aguja de pino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy recobr\u00f3 su voluntad y su inteligencia mientras la ba\u00f1aban, y perfumaban, y la vest\u00edan con un camis\u00f3n blanco. Cuando las mujeres se apartaron unos pasos para admirarla, Nancy les dijo sin alzar la voz:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora puedo ser una cabezahueca. Pero eso no significa que tenga que pensar o que obrar como una de ellas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nadie la contradijo.<\/p>\n<p>Sacaron a Nancy de la casa. Esperaba ser llevada otra vez a la boca de la cloaca. Un lugar perfecto para que Billy la violara: una cloaca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero la llevaron a trav\u00e9s del cemento verde, donde en otros tiempos hab\u00eda c\u00e9sped, y luego a trav\u00e9s del cemento amarillo, donde en otros tiempos estaba la playa, y luego al cemento azul, donde en otros tiempos se encontraba el embarcadero. All\u00ed hab\u00eda veintis\u00e9is yates que hab\u00edan pertenecido a diversos Kennedy, hundidos hasta la l\u00ednea de flotaci\u00f3n en el cemento azul. Llevaron a Nancy al m\u00e1s antiguo de aquellos yates, el <em>Marlin<\/em>, que hab\u00eda pertenecido a Joseph P. Kennedy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Amanec\u00eda. Debido a que el Museo Kennedy estaba rodeado de inmuebles muy altos, transcurrir\u00eda m\u00e1s de una hora antes que la luz del sol alcanzara el microcosmos bajo la c\u00fapula geod\u00e9sica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy fue escoltada hasta el camarote delantero del <em>Marlin<\/em>. Las mujeres le indicaron por se\u00f1as que deb\u00eda bajar sola los cinco pelda\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy, descalza y vistiendo un camis\u00f3n blanco transparente, descendi\u00f3 valientemente hasta el camarote, iluminado por numerosas velas y delicadamente perfumado. La puerta se cerr\u00f3 detr\u00e1s de ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las emociones de Nancy y los muebles antiguos del camarote eran tan complejos que al principio Nancy no pudo separar a Billy el Poeta de lo que le rodeaba, de toda la caoba y cristal esmerilado. Billy llevaba un pijama de seda con un cuello ruso. El pijama era de color morado y retorci\u00e9ndose a trav\u00e9s del pecho de Billy se ve\u00eda un drag\u00f3n bordado en oro. El drag\u00f3n vomitaba fuego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Absurdamente, Billy llevaba gafas. Sosten\u00eda un libro entre sus manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy aferr\u00f3 con mano firme uno de los agarraderos de la puerta del camarote. Apret\u00f3 los dientes, calculando que har\u00edan falta diez hombres del tama\u00f1o de Billy para arrancarla de all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entre ellos hab\u00eda una gran mesa. Nancy hab\u00eda esperado que el camarote estar\u00eda dominado por una cama, posiblemente en forma de cisne, pero el <em>Marlin <\/em>era un yate \u00abdiurno\u00bb. El camarote era cualquier cosa menos un serrallo. Era casi tan voluptuoso como un comedor de la clase media baja en Akron, Ohio, alrededor de 1910.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sobre la mesa hab\u00eda una vela. Tambi\u00e9n hab\u00eda un cubo con hielo, dos vasos y una botella de champa\u00f1a. El champa\u00f1a era tan ilegal como la hero\u00edna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy se quit\u00f3 las gafas y dirigi\u00f3 a Nancy una t\u00edmida sonrisa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bienvenida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014He llegado hasta aqu\u00ed, pero no dar\u00e9 un paso m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy acept\u00f3 aquello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Est\u00e1 usted muy bella ah\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 se supone que debo decir yo? \u00bfQue es usted asombrosamente guapo? \u00bfQue experimento un vehemente deseo de arrojarme en sus varoniles brazos?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si quisiera usted hacerme feliz, \u00e9se ser\u00eda el modo de conseguirlo, desde luego \u2014dijo Billy humildemente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 hay de mi felicidad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La pregunta pareci\u00f3 intrigar a Billy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De eso se trata precisamente, Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 pasa si mi concepto de la felicidad no coincide con el suyo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfCu\u00e1l cree usted que es mi concepto de la felicidad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No voy a arrojarme en sus brazos, no voy a beber ese veneno, y no me mover\u00e9 de aqu\u00ed a menos que me obliguen a hacerlo \u2014dijo Nancy\u2014. De modo que creo que su concepto de la felicidad ser\u00e1 el llamar a ochenta personas para que me sujeten sobre aquella mesa, mientras usted&#8230; hace lo que quiere. As\u00ed tendr\u00e1n que ser las cosas, de modo que llame a sus amigos y terminemos de una vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy llam\u00f3 a sus amigos.<\/p>\n<p>No la lastim\u00f3. La desflor\u00f3 con una habilidad cl\u00ednica que Nancy encontr\u00f3 horrible. Cuando todo hubo acabado, Billy no se mostr\u00f3 jactancioso. Por el contrario, estaba terriblemente deprimido, y le dijo a Nancy:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cr\u00e9ame, si hubiera existido otro medio&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La respuesta de Nancy fue un rostro p\u00e9treo&#8230;, y unas silenciosas l\u00e1grimas de humillaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ayudantes de Billy bajaron un catre plegable de la pared. Nancy se acost\u00f3 en \u00e9l y volvi\u00f3 a quedarse sola con Billy el Poeta. La hab\u00edan envuelto en una manta: Nancy tir\u00f3 de una punta de la manta para ocultar su rostro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy, por su parte, se sent\u00f3 ante la mesa. Nancy le oy\u00f3 volver las p\u00e1ginas de un libro, suspirando ocasionalmente. Luego encendi\u00f3 un cigarro, y el hedor del tabaco se introdujo debajo de la manta que cubr\u00eda a Nancy. Billy chup\u00f3 el cigarro, luego tosi\u00f3 y tosi\u00f3 y tosi\u00f3.<br \/>\nCuando disminuy\u00f3 la tos, Nancy dijo burlonamente a trav\u00e9s de la manta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es usted tan fuerte, tan dominante, tan robusto&#8230; Debe resultar maravilloso ser tan viril.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy se limit\u00f3 a suspirar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo no soy una cabezahueca demasiado t\u00edpica \u2014continu\u00f3 Nancy\u2014. Aborrezco eso&#8230;, lo odio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy volvi\u00f3 una p\u00e1gina, en silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Supongo que a todas las otras mujeres les gusta&#8230;, que pidieron m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ni hablar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy descubri\u00f3 su rostro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo que \u00abNi hablar\u00bb?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todas reaccionaron como usted.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy se incorpor\u00f3 de un salto y le mir\u00f3 fijamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las mujeres que le han ayudado esta noche&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa con ellas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLes hizo lo que me ha hecho a m\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy no levant\u00f3 la mirada del libro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Desde luego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no le matan en vez de ayudarle siempre?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Porque ellas comprenden. \u2014Y luego a\u00f1adi\u00f3\u2014: Son agradecidas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy salt\u00f3 del catre, se acerc\u00f3 a la mesa, agarr\u00f3 el borde de la mesa, se inclin\u00f3 hacia Billy. Y dijo, en tono provocador:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo no soy agradecida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo ser\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 es lo que har\u00e1 posible ese milagro?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El tiempo \u2014dijo Billy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Billy cerr\u00f3 su libro y se puso en pie. Nancy estaba aturdida por su magnetismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo que usted acaba de vivir, Nancy \u2014dijo Billy\u2014, es una t\u00edpica noche de bodas de una joven puritana de hace cien a\u00f1os, cuando todo el mundo era un cabezahueca. El novio actuaba sin ayudantes, debido a que la novia no sol\u00eda estar dispuesta a matarle. Aparte de esto, el esp\u00edritu de la ocasi\u00f3n era casi el mismo. Este es el pijama que llevaba mi tatarabuelo en su noche de bodas en las Cataratas del Ni\u00e1gara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbSeg\u00fan su Diario, la novia llor\u00f3 toda la noche y vomit\u00f3 dos veces. Pero, con el transcurso del tiempo, se convirti\u00f3 en una entusiasta sexual.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Le toc\u00f3 el turno a Nancy de contestar no contestando. Comprendi\u00f3 la historia. Y se asust\u00f3 al comprender tan f\u00e1cilmente que, partiendo de unos comienzos espantosos, el entusiasmo sexual pod\u00eda crecer y crecer.<br \/>\n\u2014Usted es una cabezahueca muy t\u00edpica \u2014continu\u00f3 Billy\u2014. Si se atreve a pensar en ello ahora, se dar\u00e1 cuenta que est\u00e1 furiosa porque la he pose\u00eddo a la fuerza y, adem\u00e1s, soy un mamarracho de hombre. Y lo que no podr\u00e1 evitar a partir de ahora es so\u00f1ar en un compa\u00f1ero adecuado para una Juno como usted.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbDesde luego, lo encontrar\u00e1: alto, fuerte y cari\u00f1oso. El movimiento de los cabezahueca se va extendiendo considerablemente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero&#8230; \u2014dijo Nancy, y se interrumpi\u00f3. Mir\u00f3 a trav\u00e9s de una escotilla hacia el sol naciente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero, \u00bfqu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El mundo ha llegado a la actual situaci\u00f3n por culpa de los cabezahueca de \u00e9pocas pasadas. \u00bfNo se da cuenta? El mundo no puede permitirse m\u00e1s sexo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Desde luego que puede permitirse sexo \u2014dijo Billy\u2014. Lo que no puede permitirse es la reproducci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, \u00bfqu\u00e9 pintan las leyes?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hay leyes injustas \u2014dijo Billy\u2014. Si retrocede usted a trav\u00e9s de la historia, descubrir\u00e1 que la gente que se ha mostrado m\u00e1s \u00e1vida de gobernar, de implantar leyes, de hacer cumplir las leyes y de decirle a todo el mundo lo que el Dios Todopoderoso reclamaba de los hombres en la Tierra, se lo ha perdonado todo a s\u00ed misma y a sus amigos. Pero esa misma gente se ha sentido disgustada y aterrorizada por la sexualidad natural de los hombres y mujeres corrientes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbDesconozco las causas de esa aberraci\u00f3n. Es una de las muchas preguntas que me gustar\u00eda que alguien formulara a las m\u00e1quinas. Lo que s\u00e9 es esto: el triunfo de aquel disgusto y terror es ahora absoluto. La \u00fanica belleza sexual que un ser humano normal puede ver en la actualidad est\u00e1 en la mujer que va a matarle. El sexo es muerte. Existe una breve y desagradable ecuaci\u00f3n para usted: \u201cEl sexo es muerte. Q.E.D.\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbYo he pasado esta noche, y otras muchas noches como \u00e9sta, tratando de devolverle cierta cantidad de inocente placer al mundo, un mundo m\u00e1s necesitado de placeres de lo que ser\u00eda conveniente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy se sent\u00f3 silenciosamente e inclin\u00f3 la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le dir\u00e9 lo que hizo mi abuelo al amanecer de su noche de bodas \u2014dijo Billy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No quiero o\u00edrlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No es nada violento. Es&#8230; m\u00e1s bien tierno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tal vez por eso no quiero o\u00edrlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le ley\u00f3 un poema a su esposa. Su Diario dice qu\u00e9 poema era \u2014Billy tom\u00f3 el libro de la mesa y lo abri\u00f3\u2014. Aunque no somos marido y mujer, y aunque es posible que no volvamos a vernos en muchos a\u00f1os, me gustar\u00eda leerle este poema, para que pueda saber c\u00f3mo la he amado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No&#8230;, por favor. No podr\u00eda resistirlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De acuerdo. Dejar\u00e9 el libro aqu\u00ed, con una se\u00f1al, por si quiere leerlo m\u00e1s tarde. Es el poema que empieza:<\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo te amo? D\u00e9jame contar los motivos.<br \/>\nTe amo hasta la profundidad, la anchura y la altura<br \/>\nque puede alcanzar mi alma, cuando se siente unida<br \/>\npor lazos invisibles al Ser y a la Gracia ideales.<\/em><\/p>\n<p>Billy coloc\u00f3 un peque\u00f1o frasco encima del libro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le dejo tambi\u00e9n esas p\u00edldoras. Si toma una al mes, no tendr\u00e1 nunca hijos. Pero seguir\u00e1 siendo una cabezahueca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y se march\u00f3. Todos se marcharon, menos Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando finalmente Nancy levant\u00f3 los ojos hacia el libro y el frasco, vio que en \u00e9ste hab\u00eda una etiqueta. Y en la etiqueta pod\u00eda leerse: BIENVENIDA A LA JAULA DE LOS MONOS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de Kurt Vonnegut (1922-2007), gran observador de la locura humana.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13200,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[3051,99,22,2343,25,194,336,2855],"class_list":["post-186","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-bienvenida-a-la-jaula-de-los-monos","tag-ciencia-ficcion","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores","tag-escritores-estadounidenses","tag-kurt-vonnegut","tag-literatura"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/o-KURT-VONNEGUT-LETTERS-facebook.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-30","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=186"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17047,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186\/revisions\/17047"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}