{"id":175,"date":"2007-03-20T08:21:03","date_gmt":"2007-03-20T14:21:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=122"},"modified":"2025-09-07T22:20:52","modified_gmt":"2025-09-08T04:20:52","slug":"el-cuello-de-la-camisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-cuello-de-la-camisa\/","title":{"rendered":"El cuello de la camisa"},"content":{"rendered":"<p>Se conocen los cuentos m\u00e1s famosos del dan\u00e9s Hans Christian Andersen (1805-1875), famoso como autor de literatura infantil aunque buena parte de las versiones actuales que circulan de su obra est\u00e1n recortadas y simplificadas. Adem\u00e1s de recomendar las originales, se puede leer un texto como \u00e9ste, poco conocido y muy extra\u00f1o, que para el cr\u00edtico Harold Bloom es de hecho el mejor cuento de Andersen.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13209\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-cuello-de-la-camisa\/611x458\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458.jpg\" data-orig-size=\"611,458\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Caricatura de Hans Christian Andersen\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458.jpg\" alt=\"\" width=\"611\" height=\"458\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13209\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458.jpg 611w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 611px) 100vw, 611px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL CUELLO DE LA CAMISA<\/strong><br \/>\n<em>Hans Christian Andersen<\/em><\/p>\n<p>\u00c9rase una vez un caballero muy elegante, que por todo equipaje pose\u00eda un calzador y un peine; pero ten\u00eda un cuello de camisa que era el m\u00e1s notable del mundo entero; y la historia de este cuello es la que vamos a relatar. El cuello ten\u00eda ya la edad suficiente para pensar en casarse, y he aqu\u00ed que en el cesto de la ropa coincidi\u00f3 con una liga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dijo el cuello:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Jam\u00e1s vi a nadie tan esbelto, distinguido y lindo. \u00bfMe permite que le pregunte su nombre?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1No se lo dir\u00e9! \u2014respondi\u00f3 la liga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfD\u00f3nde vive, pues? \u2014insisti\u00f3 el cuello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero la liga era muy t\u00edmida, y pens\u00f3 que la pregunta era algo extra\u00f1a y que no deb\u00eda contestarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs usted un cintur\u00f3n, verdad? \u2014dijo el cuello\u2014, \u00bfuna especie de cintur\u00f3n interior? Bien veo, mi simp\u00e1tica se\u00f1orita, que es una prenda tanto de utilidad como de adorno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Haga el favor de no dirigirme la palabra! \u2014dijo la liga\u2014. No creo que le haya dado pie para hacerlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, me lo ha dado. Cuando se es tan bonita \u2014replic\u00f3 el cuello\u2014 no hace falta m\u00e1s motivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1No se acerque tanto! \u2014exclam\u00f3 la liga\u2014. \u00a1Parece usted tan varonil!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Soy tambi\u00e9n un caballero fino \u2014dijo el cuello\u2014, tengo un calzador y un peine.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo cual no era verdad, pues quien los ten\u00eda era su due\u00f1o; pero le gustaba vanagloriarse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1No se acerque tanto! \u2014repiti\u00f3 la liga\u2014. No estoy acostumbrada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Qu\u00e9 remilgada! \u2014dijo el cuello con tono burl\u00f3n. En \u00e9stas los sacaron del cesto, los almidonaron y, despu\u00e9s de haberlos colgado al sol sobre el respaldo de una silla, fueron colocados en la mesa de planchar. Entonces lleg\u00f3 la plancha caliente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Mi querida se\u00f1ora \u2014exclamaba el cuello\u2014, mi querida se\u00f1ora! \u00a1Qu\u00e9 calor siento! \u00a1Si no soy yo mismo! \u00a1Si cambio totalmente de forma! \u00a1Me va a quemar; va a hacerme un agujero! \u00a1Huy! \u00bfQuiere casarse conmigo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Harapo! \u2014replic\u00f3 la plancha, corriendo orgullosamente por encima del cuello. Se imaginaba ser una caldera de vapor, una locomotora que arrastraba los vagones de un tren.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Harapo! \u2014repiti\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cuello qued\u00f3 un poco deshilachado en los bordes. Por eso acudi\u00f3 la tijera a cortar los hilos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Oh! \u2014exclam\u00f3 el cuello\u2014, usted debe de ser primera bailarina, \u00bfverdad? \u00a1C\u00f3mo sabe estirar las piernas! Es lo m\u00e1s encantador que he visto. Nadie ser\u00eda capaz de imitarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya lo s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 la tijera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Merecer\u00eda ser condesa! \u2014dijo el cuello\u2014. Todo lo que poseo es un se\u00f1or distinguido, un calzador y un peine. \u00a1Si tuviese tambi\u00e9n un condado!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSe me est\u00e1 declarando, el asqueroso? \u2014exclam\u00f3 la tijera, y, enfadada, le propin\u00f3 un corte que lo dej\u00f3 inservible.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Al fin tendr\u00e9 que solicitar la mano del peine. \u00a1Es admirable c\u00f3mo conserva usted todos los dientes, mi querida se\u00f1orita! \u2014dijo el cuello\u2014. \u00bfNo ha pensado nunca en casarse?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Claro, ya puede figur\u00e1rselo! \u2014contest\u00f3 el peine\u2014. Seguramente habr\u00e1 o\u00eddo que estoy prometida con el calzador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Prometida! \u2014suspir\u00f3 el cuello; y como no hab\u00eda nadie m\u00e1s a quien declararse, se le dio por hablar mal del matrimonio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pas\u00f3 mucho tiempo, y el cuello fue a parar al almac\u00e9n de un fabricante de papel. Hab\u00eda all\u00ed una nutrida compa\u00f1\u00eda de harapos; los finos iban por su lado, los toscos por el suyo, como exige la correcci\u00f3n. Todos ten\u00edan muchas cosas que explicar, pero el cuello los superaba a todos, pues era un gran fanfarr\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1La de novias que he tenido! \u2014dec\u00eda\u2014. No me dejaban un momento de reposo. Andaba yo hecho un petimetre en aquellos tiempos, siempre muy tieso y almidonado. Ten\u00eda adem\u00e1s un calzador y un peine, que jam\u00e1s utilic\u00e9. Ten\u00edan que haberme visto entonces, cuando me acicalaba para una fiesta. Nunca me olvidar\u00e9 de mi primera novia; fue una cinturilla, delicada, elegante y muy linda; por m\u00ed se tir\u00f3 a una ba\u00f1era. Luego hubo una plancha que ard\u00eda por mi persona; pero no le hice caso y se volvi\u00f3 negra. Tuve tambi\u00e9n relaciones con una primera bailarina; ella me produjo la herida, cuya cicatriz conservo; \u00a1era terriblemente celosa! Mi propio peine se enamor\u00f3 de m\u00ed; perdi\u00f3 todos los dientes de mal de amores. \u00a1Uf!, \u00a1la de aventuras que he corrido! Pero lo que m\u00e1s me duele es la liga, digo, la cinturilla, que se tir\u00f3 a la ba\u00f1era. \u00a1Cu\u00e1ntos pecados llevo sobre la conciencia! \u00a1Ya es tiempo de que me convierta en papel blanco!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y fue convertido en papel blanco, con todos los dem\u00e1s trapos; y el cuello es precisamente la hoja que aqu\u00ed vemos, en la cual se imprimi\u00f3 su historia. Y le est\u00e1 bien empleado, por haberse jactado de cosas que no eran verdad. Teng\u00e1moslo en cuenta, para no comportarnos como \u00e9l, pues en verdad no podemos saber si tambi\u00e9n nosotros iremos a dar alg\u00fan d\u00eda al saco de los trapos viejos y seremos convertidos en papel, y toda nuestra historia, aun lo m\u00e1s \u00edntimo y secreto de ella, se imprima, y andemos por esos mundos teniendo que contarla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento raro de uno de los cuentistas m\u00e1s conocidos: Hans Christian Andersen (1805-1875).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13209,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,3052,2343,189,266,2855,2291],"class_list":["post-175","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuello-de-la-camisa","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-daneses","tag-hans-christian-andersen","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/611x458.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2P","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=175"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17045,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175\/revisions\/17045"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}