{"id":17494,"date":"2026-08-24T13:27:12","date_gmt":"2026-08-24T19:27:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=17494"},"modified":"2026-08-24T13:27:12","modified_gmt":"2026-08-24T19:27:12","slug":"maquina-dar-placer-cuento-nelly-kaplan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/maquina-dar-placer-cuento-nelly-kaplan\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina de dar placer"},"content":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda, <a href=\"https:\/\/www.raxxie.com\" target=\"_blank\">Raquel<\/a>, mi esposa, encontr\u00f3 un libro de lo m\u00e1s curioso, titulado <em>Los monstruos que vendr\u00e1n<\/em> y publicado en 1970 por la editorial argentina Rodolfo Alonso. Es una antolog\u00eda de \u00abciencia ficci\u00f3n de terror\u00bb con cuentos de lo m\u00e1s variado, con autores que van desde Jean Ray hasta Virgilio Pi\u00f1era. Entre ellos se encuentra \u00abLa m\u00e1quina de dar placer\u00bb de la francesa-argentina <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nelly_Kaplan\" target=\"_blank\">Nelly Kaplan<\/a> (1931-2020). No es tanto una historia de terror como de humor negro, o er\u00f3tica, o ambas cosas a la vez. En esta \u00e9poca, quienes la lean se acordar\u00e1n de las noticias constantes de amor\u00edos de tal o cual ser humano con una aplicaci\u00f3n de inteligencia artificial.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Kaplan fue escritora y cineasta, y dirigi\u00f3 tanto documentales como pel\u00edculas de ficci\u00f3n en Francia, a donde se mud\u00f3 en su juventud desde Argentina. Muy reconocida en su tierra adoptiva, muri\u00f3 de COVID durante el encierro pand\u00e9mico de 2020.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17496\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/maquina-dar-placer-cuento-nelly-kaplan\/losmonstruosquevendran\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran.jpeg\" data-orig-size=\"854,1306\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Los Monstruos Que Vendr\u00e1n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran-670x1024.jpeg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran-523x800.jpeg\" alt=\"\" width=\"523\" height=\"800\" class=\"aligncenter size-us_800_800 wp-image-17496\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran-523x800.jpeg 523w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran-196x300.jpeg 196w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran-670x1024.jpeg 670w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran-262x400.jpeg 262w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran.jpeg 854w\" sizes=\"auto, (max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LA M\u00c1QUINA DE DAR PLACER<\/strong><br \/>\n<strong>Nelly Kaplan<\/strong><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<div align=right>\u00bfQui\u00e9n nos librar\u00e1 de los Hombres y de las Mujeres?<br \/>\nHONORATO DE BALZAC<\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\nCon la cibern\u00e9tica todo se consigue, basta usarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es lo que se dijo a s\u00ed misma un d\u00eda mi bella patrona, la criatura m\u00e1s inteligente, m\u00e1s apasionada, m\u00e1s dulce y cruel del g\u00e9nero humano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed fui construido yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella quer\u00eda uno como yo, porque los hombres ya no le dec\u00edan nada, porque hab\u00eda conocido todas las sensaciones posibles y porque quer\u00eda, como excelente cient\u00edfica, desarrollar en sus b\u00fasquedas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y fue curioso el abecedario que aprendi\u00f3 conmigo. Todo el saber que ella hab\u00eda conquistado en largos a\u00f1os de estudio \u2013y en el cual ciencia y magia volv\u00edan a reunirse\u2013 fructific\u00f3 para hacer de m\u00ed el m\u00e1s perfeccionado y global de los robots.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mis complicadas caricias permiten innumerables variaciones, y precipitan a mi se\u00f1ora en toda clase de delicias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los hombres, evidentemente, jam\u00e1s lograr\u00edan alcanzar tal perfecci\u00f3n. Adem\u00e1s, parece que se cansan r\u00e1pido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cada d\u00eda, mi espl\u00e9ndida patrona me mira voluptuosamente con sus ojazos de terciopelo: \u201c\u00bfQu\u00e9 juego elegimos hoy, Cornelio?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Ustedes ya lo han comprendido: Cornelio soy yo.)<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Discutimos educadamente. Cada abrazo nuestro provoca en m\u00ed cortocircuitos diversos, aunque la verdad es que siempre son cortocircuitos deliciosos. Yo tengo mis preferencias, pero debo conciliarlas con las de mi se\u00f1ora, tan prodigiosamente bella, tan inteligente, y adem\u00e1s, la que hizo posible mi existencia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es celos\u00edsima. Nadie me ha visto nunca, hasta el momento, salvo el mec\u00e1nico que viene todas las semanas para ajustarme las piezas y engrasarme el mecanismo, perfecto pero vulnerable. Mi se\u00f1ora se niega a hacerlo por s\u00ed misma. Por educaci\u00f3n, dice: ser\u00eda como si una mujer ayudase a su propio amante a afeitarse o ir al ba\u00f1o. Es un sentimiento humano que yo, a decir verdad, mucho no entiendo. En fin, es cosa de ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El mec\u00e1nico vino justamente hoy. Pertenece a la rama que ellos llaman masculina. Es menos delicado que el otro tipo humano, pero tambi\u00e9n tiene su cierta belleza. Conmigo es gentil\u00edsimo, y me cuida muy bien. Yo le guardo reconocimiento. Quisiera darle un testimonio de amistad, ofrecerle tambi\u00e9n a \u00e9l alguno de los placeres que todos los d\u00edas doy a mi se\u00f1ora y que tanto la satisfacen, al parecer. Pero si lo intento, mi se\u00f1ora se enoja terriblemente. Hoy, por ejemplo, quise darle una sorpresa y, despacito, empec\u00e9 a desabrocharle una de las prendas que \u00e9l se pone. Mi dulce se\u00f1ora me vio: se le iluminaron los ojos de furor y ech\u00f3 a patadas al gr\u00e1cil mec\u00e1nico, quien, por lo dem\u00e1s, no se hab\u00eda visto ni sentido nada. No creo que sea tan inteligente. Pero esto no tiene nada que ver con mi gratitud hacia \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando nos quedamos solos, mi patrona desencaden\u00f3 contra m\u00ed un insulto tras otro. Si no ten\u00eda verg\u00fcenza (\u00bfverg\u00fcenza de qu\u00e9?), y que era una porquer\u00eda, y si no ten\u00eda moral, etc., etc.<em>Moral<\/em> dijo con un tono especial, subrayando la palabra. Quien sabe qu\u00e9 quiso decir con esa extra\u00f1a palabra. No entiendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y, despu\u00e9s, vino la reconciliaci\u00f3n, dulc\u00edsima&#8230; Los cortocircuitos m\u00e1s incandescentes inflamaron el laboratorio hasta el alba. Realmente, una noche inolvidable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ahora s\u00f3lo tengo ganas de una cosa: de volver a ver a ese mec\u00e1nico tan mono. Quiero que me cuide, que me ajuste, quiero sentir sus dedos h\u00e1biles inspeccionando los tornillos m\u00e1s secretos de mi organismo. Con tanta delicadeza, con tanta habilidad&#8230; Es ciertamente gentil el bello mec\u00e1nico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me descubro pensando en \u00e9l cada vez con m\u00e1s frecuencia, en su carita toda azul que tan bien casa con el color de sus ojos, en \u00e9se, su elegante modo de caminar, en su sonrisa de satisfacci\u00f3n cuando todas mis piezas quedan bien aceitadas. Cuento los minutos, los segundos, entre una visita suya y la siguiente, y me consumo por no poder verlo m\u00e1s a menudo. Se me va la cabeza, me distraigo. Algunas veces (ideshonra suprema!) ocurre que hasta me equivoco con mis algoritmos de voluptuosidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi se\u00f1ora me observa atentamente. Tengo miedo de que adivine mi dulce secreto. Me preocupan esos ojos inteligentes, saturados de crueldad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El mec\u00e1nico debiera venir hoy. Siempre que&#8230; Como si me hubiera le\u00eddo la ecuaci\u00f3n en la cabeza, mi se\u00f1ora me dice, con su sonrisa dulce y temible:\u201cCornelio, prep\u00e1rate a decirle adi\u00f3s a tu mec\u00e1nico. A partir de hoy, yo misma me har\u00e9 cargo de tu salud\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Comprendo que, de aqu\u00ed en m\u00e1s, la guerra no tendr\u00e1 piedad, y apelo a todas mis fuerzas para evitar que alguna l\u00e1mpara se me encienda inopinadamente, denunciando mi emoci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S\u00e9 que debo volver a verlo, a cualquier precio, porque sin mi fascinante amigo, el mundo de los humanos se me ha vuelto insoportable; s\u00e9 que debo ganarle de mano a mi patrona, y r\u00e1pido, porque ella, antes que perderme, est\u00e1 dispuesta a destruirme; <em>y tambi\u00e9n s\u00e9 que no hay m\u00e1s que una sola soluci\u00f3n. Y dolorosa.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Enciendo mis m\u00e1s exquisitas commbinaciones de voluptuosidad y llamo en voz baja a mi bella patrona. Ella me mira sorprendida y un poco desconfiada. Pero la invitaci\u00f3n al v\u00e9rtigo sofoca cualquier sospecha, y ella se deja deslumbrar por las combinaciones fulgurantes, ebria de triunfo y, al mismo tiempo, s\u00facuba&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo me prodigo, tal vez avergonz\u00e1ndome un tantico de mi enga\u00f1oso plan \u2013ique no me vengan a decir despu\u00e9s que nosotros, los robots, carecemos de todo sentimiento!\u2013 y s\u00e9 tambi\u00e9n que ella nunca ha experimentado tales embelesos&#8230; Qu\u00e9 bella est\u00e1, as\u00ed, ahora, abandonada y confiante. Pero no puedo elegir: \u00e9l est\u00e1 por llegar, mi \u00e1ngel azul, lo espero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me decido y doy v\u00eda libre, todos juntos, a mis mecanismos de placer. Trillones de posibilidades encienden al un\u00edsono las lamparitas multicolores. Con la rapidez del rayo, instalo la alegr\u00eda absoluta en el rostro de la que me trajo al mundo, y despu\u00e9s la veo desintegrarse en medio de los fuegos m\u00e1s esplendorosos que robot alguno contempl\u00f3. Ahora no queda en el ambiente m\u00e1s que un sutil humito, azulenco y perfumado, que sube hasta el techo y se disuelve.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfRemordimientos? No los tengo, porque nunca hubo disoluci\u00f3n m\u00e1s dulce. Muri\u00f3 saciada la que, para m\u00ed, fue perfecta, espl\u00e9ndida patrona y amante impagable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y ahora yo espero. Ya es la hora. Siento que se acerca. La puerta se abre. Entra, m\u00e1s seductor que nunca. Se me acerca. Me toca&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y sabr\u00e9, finalmente, qu\u00e9 sabor tiene la <em>moral<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de ciencia ficci\u00f3n er\u00f3tica de la escritora francoargentina Nelly Kaplan (1931-2020).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17496,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,187,195,2855,2291,360,3560,521],"class_list":["post-17494","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-argentinos","tag-escritores-franceses","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-nelly-kaplan","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4ya","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/LosMonstruosQueVendran.jpeg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17494","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17494"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17494\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17502,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17494\/revisions\/17502"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17496"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}