{"id":17235,"date":"2025-12-19T21:15:19","date_gmt":"2025-12-20T03:15:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=17235"},"modified":"2025-12-19T21:15:19","modified_gmt":"2025-12-20T03:15:19","slug":"dos-asesinos-ricardo-garcia-mendoza-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/dos-asesinos-ricardo-garcia-mendoza-cuento\/","title":{"rendered":"Dos asesinos"},"content":{"rendered":"<p>Ricardo Garc\u00eda Mendoza (1965) se dedica a la ense\u00f1anza de ciencias y humanidades. Estudi\u00f3 Biolog\u00eda como licenciatura y tambi\u00e9n cuenta con estudios en Matem\u00e1ticas, Historia y Filosof\u00eda. Recientemente concluy\u00f3 el diplomado en Escritura Literaria en el Centro Mexicano de Escritores \u2014 Literaria y ha participado en varias antolog\u00edas. Su cuento \u00abDos asesinos\u00bb, finalista del concurso especial de aniversario de este sitio, re\u00fane a dos personajes cl\u00e1sicos de la literatura inglesa. Sigan leyendo para ver qui\u00e9nes son.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17239\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/dos-asesinos-ricardo-garcia-mendoza-cuento\/ricardogarciamendoza\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897.jpg\" data-orig-size=\"679,727\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Ricardo Garc\u00eda Mendoza\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897.jpg\" alt=\"\" width=\"679\" height=\"727\" class=\"aligncenter size-full wp-image-17239\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897.jpg 679w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897-280x300.jpg 280w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897-374x400.jpg 374w\" sizes=\"auto, (max-width: 679px) 100vw, 679px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>DOS ASESINOS<br \/>\nRicardo Garc\u00eda Mendoza<\/strong><\/p>\n<p>El caballero lleg\u00f3 puntual a la cita. Utterson se sorprendi\u00f3 al ver a un apuesto joven cruzar el umbral de una de las s\u00f3rdidas tabernas que abundaban en el Soho, sitio de la reuni\u00f3n. Le llam\u00f3 la atenci\u00f3n su elegante porte y las alhajas que llevaba como sortijas. Con un adem\u00e1n lo invit\u00f3 a compartir su mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le agradezco su disposici\u00f3n para venir, se\u00f1or Gray. Sin embargo, este no es un sitio apropiado para lucir sus joyas ni su posici\u00f3n social.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014He venido por simple curiosidad acerca de lo que usted cree saber de m\u00ed, se\u00f1or Utterson.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Su fallecido abuelo, Lord Kelso, fue un ejemplo de rectitud y honradez para muchos quienes tuvimos el honor de tratarlo. Es una l\u00e1stima que usted no haya seguido sus pasos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ah, usted conoci\u00f3 al viejo gru\u00f1\u00f3n que fue mi abuelo. Siento haberlo decepcionado. En cambio, lo que usted opine de m\u00ed me tiene sin cuidado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tal vez le importe la opini\u00f3n de uno de sus m\u00e1s \u00edntimos amigos, el se\u00f1or Alan Campbell, cuyo repentino deceso nos ha sorprendido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfUsted conoci\u00f3 a Alan? \u00bfDe d\u00f3nde?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo conoc\u00ed hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Me pareci\u00f3 un joven honrado y determinado en conseguir el \u00e9xito en su profesi\u00f3n con base en el trabajo. Acced\u00ed a concederle la mano de mi hija mayor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Qu\u00e9 sorpresa. Nunca lo hubiera imaginado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014As\u00ed es. De la misma manera, no imagino qu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n manten\u00eda con usted. Lo que s\u00e9 es que esa relaci\u00f3n le hizo terminar con su vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9 a qu\u00e9 se refiere. Alan era un amigo leal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, tan leal que se llev\u00f3 a la tumba el secreto de su crimen, se\u00f1or Gray. Encontr\u00e9 el diario personal de Alan y en sus \u00faltimas p\u00e1ginas relat\u00f3 el martirio al que usted lo someti\u00f3 al obligarlo a deshacerse del cuerpo del se\u00f1or Basil Hallward. Usted es un asesino; uno muy sofisticado y elegante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Divaga usted, Utterson. El se\u00f1or Hallward desapareci\u00f3 una noche y no ha sido visto desde entonces. Nada me relaciona con su desaparici\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ni lo relacionar\u00e1. Por respeto a la memoria de mi yerno he quemado ese diario. De usted se ocupar\u00e1 una justicia m\u00e1s elevada. Buenas noches, se\u00f1or Gray.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El recio abogado se incorpor\u00f3 y abandon\u00f3 el tosco recinto. Dorian Gray hizo lo mismo. Hab\u00eda dado s\u00f3lo unos pasos afuera cuando el cantinero, a toda carrera, le dio alcance.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Disculpe, se\u00f1or. Un caballero dej\u00f3 esto para usted.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se trataba de una nota escrita a mano.<\/p>\n<p><em>Estimado se\u00f1or:<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo he podido evitar escuchar el di\u00e1logo que ha sostenido usted en la mesa contigua. He de confesar que el asesinato es un arte en el cual yo soy un aprendiz. Me gustar\u00eda compartir con usted mi m\u00e1s reciente obra. S\u00e9 que sabr\u00e1 apreciarla. Asista usted a la direcci\u00f3n que le indico abajo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSinceramente suyo, E. H.<\/em><\/p>\n<p>Dorian Gray estuvo a punto de estrujar el papel y tirarlo. Sin embargo, un destello interior le provoc\u00f3 una sonrisa de curiosidad. La direcci\u00f3n proporcionada se hallaba s\u00f3lo a unas cuantas calles de la taberna. Se puso en camino. El n\u00famero indicado correspond\u00eda a una construcci\u00f3n casi en ruinas, totalmente acorde con la marginaci\u00f3n del barrio en el que se hallaba. El hombre elegante dud\u00f3 entrar. Se decidi\u00f3 cuando vio que la desvencijada puerta no era un obst\u00e1culo. Sus ojos tardaron unos segundos en adaptarse a la oscuridad. Cruz\u00f3 un corredor lleno de piedras sueltas de mamposter\u00eda hasta ver el resplandor de una vela en una de las habitaciones. Penetr\u00f3 en ella y lo que vio lo horroriz\u00f3. Se trataba del cuerpo de una mujer joven, desnuda, clavada de pies y brazos a una de las paredes de la habitaci\u00f3n, formando una \u201cx\u201d. Se hallaba abierta en canal y sus v\u00edsceras estaban regadas delante de ella. La escena hizo vomitar a Gray, quien no soport\u00f3 la vulgaridad de ese asesinato y pate\u00f3 la mesita en donde reposaba la vela. Las tinieblas calmaron, de momento, las n\u00e1useas del joven, quien escuch\u00f3 de improviso una risa en medio de la oscuridad. Era una risa comprimida, deforme, como la de un gnomo maldito. Dorian Gray not\u00f3 un movimiento en la penumbra y se dio cuenta que el asesino sali\u00f3 corriendo de la habitaci\u00f3n. Un impulso ciego le hizo seguirlo hasta la calle, en donde un polic\u00eda se uni\u00f3 a la persecuci\u00f3n. Esta termin\u00f3 cuando el hombrecillo se ocult\u00f3 en el interior de una casa del mismo barrio. Lo ten\u00edan cercado. A la escena se present\u00f3 el inspector Newcomen, de Scotland Yard.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mi nombre es Dorian Gray, inspector. He visto al asesino de la joven salir corriendo y esconderse en esa casa. Se trata de un hombre enjuto, de baja estatura y muy \u00e1gil.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias, se\u00f1or Gray. Es una fortuna que un caballero como usted haya alertado a la autoridad acerca de este crimen. Hemos estado muy ocupados con los asesinatos de Whitechapel y ahora esto. Tal vez est\u00e9n relacionados los eventos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando se dispon\u00edan a entrar, la puerta de la humilde vivienda comenz\u00f3 a abrirse lentamente. De la oscuridad emergi\u00f3 la figura de un hombre conocido por la comunidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias a la fortuna que ustedes han llegado, caballeros. He sido reh\u00e9n de ese mani\u00e1tico. Se ha escapado por la azotea hace solo un momento \u2014dijo el m\u00e9dico, deshaciendo los nudos de la cuerda con que hab\u00eda sido atado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs este el hombre que usted persigui\u00f3, se\u00f1or Gray? \u2014pregunt\u00f3 el inspector Newcomen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. Este hombre es alto y de mayor complexi\u00f3n. Es imposible que se trate de la misma persona.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al cabo de unas horas los curiosos se retiraron, no as\u00ed la polic\u00eda, quien destin\u00f3 un pu\u00f1ado de hombres a revisar el interior de la casa. Pr\u00e1cticamente estaba vac\u00eda. La due\u00f1a confirm\u00f3 que la hab\u00eda alquilado a un tal Edward Hyde.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al despedirse, Dorian Gray estrech\u00f3 la mano del hombre rescatado, quien pronunci\u00f3 unas extra\u00f1as palabras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ojal\u00e1 que llegues a ser el que eres, querido Dorian.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El joven arist\u00f3crata no le respondi\u00f3 y se alej\u00f3, perdi\u00e9ndose en medio de la noche londinense.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos personajes cl\u00e1sicos se unen en esta historia de Ricardo Garc\u00eda Mendoza (1965), finalista del concurso especial de aniversario de Las Historias.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17239,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"\"Dos asesinos\": un cuento de Ricardo Garc\u00eda Mendoza, finalista del concurso de aniversario de Las Historias.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[3476,3509,22,3522,2343,2855,3521],"class_list":["post-17235","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-20-aniversario-de-las-historias","tag-concurso-de-aniversario-de-las-historias","tag-cuento","tag-dos-asesinos","tag-el-cuento-del-mes","tag-literatura","tag-ricardo-garcia-mendoza"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RicardoGarciaMendoza-e1766199869897.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4tZ","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17235","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17235"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17245,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17235\/revisions\/17245"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}