{"id":17192,"date":"2026-01-02T22:11:44","date_gmt":"2026-01-03T04:11:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=17192"},"modified":"2026-01-02T22:11:44","modified_gmt":"2026-01-03T04:11:44","slug":"urashima-historia-pescador-cuento-anonimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/urashima-historia-pescador-cuento-anonimo\/","title":{"rendered":"Historia del pescador Urashima"},"content":{"rendered":"<p>La \u00abHistoria de Urashima\u00bb es uno de los cuentos cl\u00e1sicos m\u00e1s famosos de la cultura japonesa. Se desconoce su origen exacto, que debe estar en la \u00e9poca de las m\u00e1s tempranas historias orales, aunque las primeras versiones con el nombre convencional del protagonista (<em>Urashima Taro<\/em>) se remontan al siglo VIII de nuestra era. Hay numerosas escrituras y reescrituras de la historia a partir de ese momento, as\u00ed como menciones de sus personajes y su trama en obras de lo m\u00e1s diverso, incluyendo pel\u00edculas, novelas, <em>anime<\/em>, <em>manga<\/em> y videojuegos. Textos occidentales como el cuento \u00abRip Van Winkle\u00bb de Washington Irving (1819) o la novela <em>El retrato de Dorian Gray<\/em> de Oscar Wilde (1890) tienen tambi\u00e9n, probablemente, la influencia del cuento japon\u00e9s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem\u00e1s de que hay muchas variaciones distintas de la historia base, algunos de los detalles m\u00e1s llamativos de su forma moderna fueron agregados siglos despu\u00e9s de sus primeras apariciones en libros. Por esta raz\u00f3n, en vez de buscar una fuente \u00aboriginal\u00bb o can\u00f3nica, la que sigue es una <em>nueva<\/em> reescritura, realizada directamente en castellano por m\u00ed. La redacci\u00f3n es m\u00eda, y agrega o modifica detalles a lo que se dice en diversas fuentes consultadas, pero el argumento esencial es el mismo: el de un cuento con buen coraz\u00f3n, por as\u00ed decir, y a la vez cruel, poderoso y enigm\u00e1tico.<\/p>\n<figure id=\"attachment_17193\" aria-describedby=\"caption-attachment-17193\" style=\"width: 965px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17193\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/urashima-historia-pescador-cuento-anonimo\/urashima\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima.jpg\" data-orig-size=\"965,641\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Urashima\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n de un libro de texto japon\u00e9s del siglo XX (&lt;a href=&quot;https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Urashima_Tar%C5%8D#\/media\/File:Jinjyoshogakukokugotokuhon-v3-p040.jpg&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima-300x199.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima.jpg\" alt=\"\" width=\"965\" height=\"641\" class=\"size-full wp-image-17193\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima.jpg 965w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima-600x400.jpg 600w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima-800x531.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 965px) 100vw, 965px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17193\" class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n de un libro de texto japon\u00e9s del siglo XX (<a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Urashima_Tar%C5%8D#\/media\/File:Jinjyoshogakukokugotokuhon-v3-p040.jpg\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>HISTORIA DEL PESCADOR URASHIMA<br \/>\nAn\u00f3nimo (versi\u00f3n de A.C.)<\/strong><\/p>\n<p>Hace mucho tiempo, en una isla en el oeste del archipi\u00e9lago de Jap\u00f3n, habit\u00f3 un joven llamado Urashima. Era el hijo \u00fanico de un matrimonio de pescadores y viv\u00eda con ellos en una choza cerca del mar, en las afueras de una peque\u00f1a aldea. La fortuna de la familia se reduc\u00eda a una red y una peque\u00f1a barca. Dedicado tambi\u00e9n a la pesca, Urashima era un muchacho bondadoso, que se empe\u00f1aba cada d\u00eda en evitar disgustos a sus padres y mitigar su pobreza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una tarde, cuando Urashima caminaba por la playa, vio de lejos a unos ni\u00f1os que maltrataban a una gran tortuga de mar. Entendi\u00f3 que, de seguir as\u00ed por mucho tiempo, acabar\u00edan por matarla, y decidi\u00f3 impedirlo. Corri\u00f3 hasta los chicos, y, tras rega\u00f1arlos por su mala acci\u00f3n, los ahuyent\u00f3 y les quit\u00f3 a la tortuga. Era una criatura vieja, como se pod\u00eda inferir por el tama\u00f1o de su concha, las proporciones de su cabeza y sus aletas, y sus ojos, cuya sabidur\u00eda es distinta de la de los ojos humanos. Con algo de esfuerzo, Urashima la llev\u00f3 en sus brazos hasta la orilla del mar y la deposit\u00f3 sobre la arena mojada. Casi de inmediato, una ola recogi\u00f3 con suavidad a la tortuga, y cuando \u00e9sta comenz\u00f3 a nadar por su cuenta, agitando las aletas, Urashima la sigui\u00f3 con la mirada hasta que desapareci\u00f3 bajo las aguas. Luego regres\u00f3 a su choza, contento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tiempo despu\u00e9s, muy temprano por la ma\u00f1ana, Urashima sali\u00f3 a pescar. Lleg\u00f3 a la playa, puso en el agua la peque\u00f1a barca, se subi\u00f3 y rem\u00f3 para alejarse de la costa. Tras un largo rato de remar perdi\u00f3 de vista la orilla. Ech\u00f3 al agua su red, y cuando tir\u00f3 para sacarla hacia fuera, not\u00f3 que pesaba m\u00e1s que de costumbre. Sigui\u00f3 tirando, logr\u00f3 subirla\u2026, y entonces tuvo una gran sorpresa: \u00a1adentro estaba la misma gran tortuga que \u00e9l hab\u00eda devuelto al mar!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tortuga habl\u00f3: le dijo que era el rey de los mares, que apreciaba su buen coraz\u00f3n y lo invitaba a su palacio, donde podr\u00eda conocer a su hija, la princesa Otohime. Urashima, asombrado, accedi\u00f3 con entusiasmo. El rey le dijo que subiera a su caparaz\u00f3n, y cuando Urashima lo hizo se sumergi\u00f3 de inmediato. Urashima tuvo un instante de miedo, pero luego descubri\u00f3 que pod\u00eda respirar bajo el agua: los poderes m\u00e1gicos del rey de los mares lo proteg\u00edan. La tortuga baj\u00f3, m\u00e1s y m\u00e1s profundo, y por fin llev\u00f3 a Urashima hasta la ciudad de Ryugu, la capital del reino del mar. Era un lugar maravilloso. Las casas eran de esmeralda, los tejidos de oro, y el suelo estaba cubierto de perlas; grandes \u00e1rboles de coral, con hojas de n\u00e1car y frutos de las m\u00e1s bella pedrer\u00eda, daban sombra en los jardines; escuelas de peces iridiscentes, danzando sin cesar en el agua, alumbraban aquellos lugares a donde no llegaba la luz del sol. Hab\u00eda tesoros y maravillas que Urashima no s\u00f3lo nunca hab\u00eda visto antes, sino que apenas pod\u00eda comprender.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por fin llegaron al palacio del rey, cubierto de lajas de roca con forma de escamas gigantescas. El rey de los mares dej\u00f3 que Urashima bajara de su caparaz\u00f3n. Fascinado, el muchacho vio abrirse la gran puerta, por la que sali\u00f3 a recibirlo una hermos\u00edsima doncella. Era Otohime, la hija del rey del mar, dotada como \u00e9l de habilidades inexplicables que le permit\u00edan asumir cualquier forma, incluyendo la humana. Hubo grandes celebraciones. Ante el benepl\u00e1cito del rey, Otohime qued\u00f3 prendada del joven pescador humano, y los dos vivieron varios d\u00edas en una completa felicidad. Paseaban por las profundidades, disfrutaban deliciosos manjares, conversaban con los numerosos y extra\u00f1o s\u00fabditos del rey tortuga \u2013que tambi\u00e9n sol\u00eda asumir el aspecto de un tibur\u00f3n de afilados colmillos, o de un drag\u00f3n dorado, temible y colosal\u2013 y todos colmaban a Urashima de atenciones y honores.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entre tanta felicidad, Urashima no sent\u00eda que el tiempo pasara. Un d\u00eda, o una noche (dif\u00edcil precisarlo, pues una y otra se parecen en las grandes profundidades), se dio cuenta de que no sab\u00eda desde cu\u00e1ndo estaba all\u00ed. Al cont\u00e1rselo a Otohime, ella le dijo que no le hac\u00eda falta saberlo. No deb\u00eda importarle. La vida en aquel lugar maravilloso era inmejorable, y ning\u00fan ser humano de las tierras emergidas podr\u00eda so\u00f1ar, nunca, nada semejante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero sucedi\u00f3 que, alg\u00fan otro d\u00eda, Urashima se acord\u00f3 de sus padres. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de ellos? Sin duda sufrir\u00edan mucho sin saber lo que hab\u00eda sido de \u00e9l. \u00a1Y \u00e9l hab\u00eda dejado su peque\u00f1a barca en altamar, junto con su red! \u00bfC\u00f3mo se iban a ganar la vida?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde aquel momento, la tristeza y la ansiedad se apoderaron de \u00e9l. Nada lograba distraerle; la belleza del palacio del rey de los mares ya no le parec\u00eda nueva, y en cambio le inspiraba pensamientos de angustia. S\u00f3lo deseaba una cosa: volver junto a sus queridos padres. As\u00ed se lo dijo a Otohime, una noche, cuando \u00e9sta procuraba por todos los medios averiguar la causa de su pena. Cuando supo lo que \u00e9l deseaba, Otohime se entristeci\u00f3; intent\u00f3 convencerlo de que se quedara a su lado, pero fue en vano. El pescador se mantuvo firme en su prop\u00f3sito. Tampoco sirvi\u00f3 la intervenci\u00f3n del rey, quien finalmente prometi\u00f3 devolverlo a su isla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un cortejo numeroso y elegante acompa\u00f1\u00f3 a Urashima en su camino de regreso desde la ciudad de Ryugu: mantarrayas y delfines, peces voladores de escamas plateadas, y hasta una ballena azul, la generala de los ej\u00e9rcitos del rey, que luc\u00eda con orgullo las marcas de sus combates con grandes calamares de los abismos. Amanec\u00eda en la isla: nadie los vio acercarse a tierra. El propio rey, acompa\u00f1ado de Otohime, dej\u00f3 a Urashima en la orilla. Cuando el joven pis\u00f3 nuevamente la arena de la playa, la princesa le entreg\u00f3 una cajita de laca, atada con un cord\u00f3n de seda. Le advirti\u00f3 que, si quer\u00eda volver a verla, no deb\u00eda abrirla nunca. Despu\u00e9s la princesa, el rey y sus s\u00fabditos se despidieron de \u00e9l, y se internaron de nuevo en el mar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pronto Urashima los perdi\u00f3 de vista. Con la cajita de laca entre sus manos, miraba fijamente a las aguas. As\u00ed se qued\u00f3 por un tiempo. Despu\u00e9s recorri\u00f3 la playa. De nuevo estaba en los alrededores de su peque\u00f1a aldea. Las arenas, las rocas, los sitios donde hab\u00eda jugado durante su infancia; todo se ve\u00eda igual que siempre, pero m\u00e1s n\u00edtido que sus recuerdos del palacio del rey tortuga, que ahora le parec\u00edan un sue\u00f1o. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil puede desdibujarse, incluso, la m\u00e1s tremenda de las experiencias!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Urashima no ve\u00eda su choza, as\u00ed que pens\u00f3 que deb\u00eda haber llegado a la playa en el extremo equivocado de la aldea. Pero cuando entr\u00f3 en ella, con la intenci\u00f3n de cruzarla, no supo por d\u00f3nde ir. Le pareci\u00f3 que estaba completamente cambiada: no reconoc\u00eda nada de lo que estaba a su alrededor. Muchas casas eran m\u00e1s grandes que las que recordaba, y hab\u00eda techos de pizarra en vez de los de paja que \u00e9l hab\u00eda visto tantas veces. Hab\u00eda gente vestida humildemente, como siempre, pero tambi\u00e9n otros que llevaban kimonos bordados y vistosos. Aquel parec\u00eda otro lugar, un pueblo m\u00e1s grande, y sin embargo, era su aldea. Urashima estaba seguro: las monta\u00f1as en el interior de la isla eran las mismas, igual que la playa. \u00danicamente las casas y las personas se ve\u00edan diferentes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Confundido, Urashima se acerc\u00f3 a unos muchachos. Les pregunt\u00f3 por la casa del pescador Urashima, dado que \u00e9ste era tambi\u00e9n el nombre de su padre. Los muchachos le dijeron no conocer a nadie con ese nombre. Entr\u00f3 en un comercio y pregunt\u00f3 lo mismo al due\u00f1o, pero \u00e9l le dijo lo mismo que los chicos: nunca hab\u00eda o\u00eddo hablar de tal pescador, y eso que cre\u00eda conocer a todo el pueblo. En eso entr\u00f3 un hombre muy anciano, de larga barba y cabellos blancos y ralos. Urashima nunca lo hab\u00eda visto, pero el due\u00f1o de la tienda le dijo que aquel era el habitante m\u00e1s viejo de toda la aldea, sabedor de todas sus historias antiguas y de las vidas de generaciones de sus habitantes. Urashima, atemorizado, hizo al viejo la misma pregunta: d\u00f3nde estaba la casa del pescador Urashima. El viejo se qued\u00f3 en silencio por un momento, pensativo, y al cabo de un rato dijo que s\u00ed, recordaba el nombre, pero casi lo hab\u00eda olvidado, porque hab\u00edan pasado m\u00e1s de cien a\u00f1os desde la muerte de aquella pareja de pescadores. Su \u00fanico hijo, explic\u00f3, hab\u00eda salido a pescar un d\u00eda, y a partir de entonces nadie hab\u00eda vuelto a saber de \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aterrado, Urashima entendi\u00f3: durante su estad\u00eda en la ciudad sumergida, no s\u00f3lo hab\u00eda perdido la noci\u00f3n de los d\u00edas. El tiempo mismo hab\u00eda transcurrido m\u00e1s r\u00e1pido. Lo que le hab\u00eda parecido unos d\u00edas hab\u00eda sido, en realidad, m\u00e1s de cien a\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No supo qu\u00e9 hacer. Se encontraba completamente solo en un lugar que ya no era el suyo. En realidad, se encontraba totalmente solo en el mundo, sin amigos ni parentela. Se dirigi\u00f3 a la playa. Otra vez se qued\u00f3 de pie sobre la arena, escuchando el rumor del oleaje. Puesto que hab\u00eda perdido su vida entera en el mundo, pens\u00f3, volver\u00eda con la princesa Otohime. \u00bfPero c\u00f3mo llegar a ella? Hab\u00eda olvidado preguntarle, o a su padre, c\u00f3mo regresar a la ciudad de Ryugu.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A\u00fan ten\u00eda la cajita de laca entre sus manos, y se olvid\u00f3 de que no deb\u00eda abrirla. Desat\u00f3 los cordones deprisa, con esperanza y con miedo, y la destap\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al instante sali\u00f3 de la caja una nubecilla que se elev\u00f3, se elev\u00f3, se elev\u00f3 hasta perderse de vista. Urashima trat\u00f3 de detenerla pero no lo consigui\u00f3. Hasta ese momento volvi\u00f3 a pensar en la advertencia de la princesa. Sinti\u00f3 que se quedaba sin fuerzas, sus cabellos encanecieron, incontables arrugas le surcaron la piel. Cay\u00f3 sobre la arena.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la ma\u00f1ana siguiente, unos muchachos fueron a la playa y vieron tendido, cerca de la l\u00ednea de la marea, un cuerpo consumido y decr\u00e9pito. Era Urashima que hab\u00eda muerto de viejo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una historia cl\u00e1sica de la cultura japonesa, en una reescritura contempor\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17193,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"\"Historia del pescador Urashima\": una nueva #versi\u00f3n de un #cuento #cl\u00e1sico japon\u00e9s en LAS HISTORIAS.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,3534,122,2343,2469,3535,2855,2291,360,3532,521,3533],"class_list":["post-17192","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-cuentos-japoneses","tag-cuentos-populares","tag-el-cuento-del-mes","tag-historia-de-urashima","tag-historia-del-pescador-urashima","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-reescrituras","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red","tag-urashima"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Urashima.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4ti","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17192"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17192\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17287,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17192\/revisions\/17287"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17193"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}