{"id":1719,"date":"2008-11-23T23:27:55","date_gmt":"2008-11-24T05:27:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=1719"},"modified":"2016-10-26T10:23:34","modified_gmt":"2016-10-26T15:23:34","slug":"lo-que-hubiera-dicho-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/lo-que-hubiera-dicho-si\/","title":{"rendered":"Lo que hubiera dicho si&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><strong>1. Lo que pas\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Me invitaron a presentar, el pasado 4 de noviembre, el libro <em>A bocajarro<\/em>, novela de ciencia ficci\u00f3n de Adri\u00e1n Curiel Rivera. Llegu\u00e9 tard\u00edsimo: la presentaci\u00f3n fue en la Casa del Lago, dentro del bosque de Chapultepec, y el viaje tom\u00f3 mucho tiempo m\u00e1s del previsto porque el Perif\u00e9rico y el Paseo de la Reforma estaban bloqueados; no supe por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Entrando en la Casa me dijeron que la causa del caos vial en la zona era un accidente: un avi\u00f3n se hab\u00eda estrellado cerca de la Fuente de Petr\u00f3leos, donde confluyen las dos avenidas que mencion\u00e9. Pero apenas puede prestar atenci\u00f3n porque deb\u00eda subir a la mesa de presentadores, que ya estaban all\u00ed: eran el doctor Fernando Curiel, acad\u00e9mico de la UNAM, y Pablo Soler Frost, quien de hecho\u00a0ya hab\u00eda comenzado su comentario y hablaba de <em>Blade Runner<\/em>, de las visiones del futuro que ponen en \u00e9l lo peor del presente, de la facultad visionaria de la ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego me toc\u00f3 a m\u00ed y dije&#8230; algo distinto de lo que aparecer\u00e1 en esta nota, por razones que explicar\u00e9. Pero estuve de acuerdo en que el libro mostraba una visi\u00f3n terrible de un futuro oprimido por la desinformaci\u00f3n y la estupidez, y agregu\u00e9 que la mejor cualidad de la literatura fant\u00e1stica (en la que se puede incluir, por supuesto, a la ciencia ficci\u00f3n, como una rama particular y riqu\u00edsima) es obligarnos a ver m\u00e1s all\u00e1 de las ideas sobre la realidad con las que intentamos reducirla a nuestra estatura humana.<\/p>\n<p>Entonces el doctor Curiel empez\u00f3 a leer su propio comentario, escrito en forma de carta: como es el padre del autor (creo que fue la primera vez que he estado en una presentaci\u00f3n donde padre e hijo compartieran la mesa), el tono era c\u00e1lido y el texto saltaba de un tema a otro como sugiriendo una gran familiaridad. A la mitad de la carta empez\u00f3 a sonar un celular; result\u00f3 que era el del propio doctor Curiel, quien no s\u00f3lo contest\u00f3 sino que se embarc\u00f3 en un di\u00e1logo r\u00e1pido con quien lo llamaba; \u00abEstoy en una presentaci\u00f3n\u00bb, dijo, y entre otras cosas, tambi\u00e9n, lo siguiente:<\/p>\n<p>&#8211;S\u00ed&#8230; \u00bfEl que se mat\u00f3 fue el <a href=\"http:\/\/www.eluniversal.com.mx\/notas\/552692.html\">secretario de Gobernaci\u00f3n<\/a>? Ah&#8230;<\/p>\n<p>Dijo algo m\u00e1s, se despidi\u00f3, colg\u00f3 y yo pude ver, en el p\u00fablico, una colecci\u00f3n de rostros asombrados que no olvidar\u00e9. Al t\u00e9rmino de la presentaci\u00f3n, las conversaciones eran nerviosas: por supuesto, la noticia (que llamadas de otras personas confirmaban r\u00e1pidamente) ten\u00eda algo de irreal. Alguien dijo:<\/p>\n<p>&#8211;Como siempre, esto demuestra que la realidad supera a la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como siempre, me pareci\u00f3 que la frase no tiene sentido, y pens\u00e9 en responder, pero en el momento no pude hacerlo: me estorbaban recuerdos como el de los primeros d\u00edas de 1994 (cuando el EZLN hizo su espectacular aparici\u00f3n p\u00fablica) o el de julio de 2006 (cuando se separaron las aguas). Pero ahora que las cosas se han calmado un tanto: que se ha nombrado a un nuevo secretario de gobernaci\u00f3n, que al muerto famoso se le ha perdonado todo, que las teor\u00edas conspiratorias agonizan en la abulia y la resignaci\u00f3n, que ya hemos olvidado a los otros que murieron alrededor de Juan Camilo Mouri\u00f1o y en realidad ni siquiera llegamos a enterarnos de qui\u00e9nes fueron, y que (como siempre) llegan otras noticias a los titulares y las dudas se diluyen en imprecisiones y aplazamientos (11 meses para conocer an\u00e1lisis del avionazo; innumerables art\u00edculos-basura que dicen tantas cosas distintas que nos quedamos peor que antes), ahora es el momento de responder a esa afirmaci\u00f3n, y tambi\u00e9n de hacerlo modificando un poco, s\u00f3lo un poco, lo que le\u00ed en la presentaci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>2. Lo que hubiera dicho si lo hubiera sabido en aquel momento lo que estaba pasando en Reforma y Perif\u00e9rico y que suceder\u00eda m\u00e1s tarde en relaci\u00f3n con dicho asunto<\/strong><\/p>\n<p><em>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][texto especulativo de presentaci\u00f3n]<\/em><\/p>\n<div align=center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1746\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/lo-que-hubiera-dicho-si\/a-bocajarro\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/a-bocajarro.jpg\" data-orig-size=\"341,475\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"A bocajarro\" data-image-description=\"&lt;p&gt;A bocajarro&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/a-bocajarro-215x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/a-bocajarro.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/a-bocajarro.jpg\" alt=\"\" title=\"A bocajarro\" width=\"341\" height=\"475\" class=\"alignnone size-full wp-image-1746\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/a-bocajarro.jpg 341w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/a-bocajarro-215x300.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/><\/p>\n<p><em>Adri\u00e1n Curiel Rivera, <\/em>A bocajarro.<em> M\u00e9xico, Conaculta, 2008<\/em><\/div>\n<p>Las palabras <em>ciencia ficci\u00f3n<\/em> conjuran numerosas im\u00e1genes, sugieren numerosas ideas, inspiran numerosas opiniones. Y son una mala traducci\u00f3n del ingl\u00e9s <em>science fiction<\/em>, que en castellano, con toda propiedad, deber\u00eda ser \u201cficci\u00f3n cient\u00edfica\u201d o, mejor a\u00fan, \u201cnarrativa cient\u00edfica\u201d, o todav\u00eda m\u00e1s (atendiendo al esp\u00edritu m\u00e1s que a la letra): literatura especulativa, como propon\u00eda en el siglo XX el escritor Harlan Ellison; literatura dedicada a imaginar otras posibilidades de la vida humana a partir de lo que existe hoy. Esta categor\u00eda de historias es una rama, peque\u00f1a si se quiere, pero a la vez influyente y poderosa, de la literatura fant\u00e1stica, que a su vez es parte \u2013incomprendida a veces, pero siempre presente: desde el comienzo mismo del lenguaje\u2013 de la literatura a secas.<\/p>\n<p>El nombre incorrecto se ha quedado, como sabemos, y algunos han llegado a contraerlo hasta \u201cficci\u00f3n\u201d, solamente, como si el resto de la literatura fuera \u201crealidad\u201d o como si la realidad fuera tan inmediatamente asible: como si el avionazo de aqu\u00ed junto &#8211;por ejemplo&#8211; no estuviera a punto de ser tema de innumerables teor\u00edas conspiratorias, sospechas paranoicas y versiones contradictorias que destruir\u00e1n cualquier seguridad de que alg\u00fan d\u00eda sabremos qu\u00e9 pas\u00f3.<\/p>\n<p>Pero con todo esto quiero decir que la ciencia ficci\u00f3n, pese a que algunos sostengan lo contrario, no es una sucursal de la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, una herramienta did\u00e1ctica, un conjunto de tramas simplistas para uso exclusivo de la industria del entretenimiento ni, mucho menos, un conjunto de posibilidades indignas de la imaginaci\u00f3n. Muchas veces, casi siempre, se le ha reducido a eso. Pero la ciencia ficci\u00f3n (la mejor) ha sido la literatura visionaria de nuestro tiempo. No se trata de lo que va a pasar sino de lo que est\u00e1 pasando: de lo que entendemos o no podemos entender del mismo presente.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en M\u00e9xico, sospecho, el que provengamos de la fusi\u00f3n violenta de dos culturas autoritarias y la dominante &#8211;es decir la espa\u00f1ola&#8211; haya continuado aqu\u00ed el proceso largo y represivo de afirmaci\u00f3n de la ortodoxia cat\u00f3lica y castellana que hab\u00eda comenzado en el siglo XV, ha causado cierta atrofia de la imaginaci\u00f3n. Pero aqu\u00ed, como en el resto de occidente, la relaci\u00f3n de la cultura con la literatura especulativa ha sido de amor y odio a la vez. Por un lado, como todo el mundo, hemos deseado creer en las visiones de un futuro sorprendente, de las maravillas que todav\u00eda podr\u00edan estar, gracias a la ciencia, disponibles para todos en un mundo cada vez mejor cartografiado, m\u00e1s despojado de misterios (\u00e9sta es, todav\u00eda, la base casi invisible del discurso triunfal y simplista de la mayor\u00eda de los pol\u00edticos). Por el otro lado, ninguna maravilla en el papel ha podido con los horrores de la historia, que en los \u00faltimos cien a\u00f1os se han acumulado hasta el punto de hacernos descreer de toda idea de progreso y modificar nuestras especulaciones para convertirlas en pesadillas (\u00e9sta es una de las ra\u00edces del discurso de la abulia y la resignaci\u00f3n actuales, de los millones que han visto cualquier posibilidad de futuro &#8211;y de participaci\u00f3n en el futuro&#8211; retiradas de su alcance, luego de d\u00e9cadas de promesas).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s: ahora se dice que la ciencia ficci\u00f3n, como el resto de la literatura, est\u00e1 de capa ca\u00edda, en retirada y decadencia, a punto de ser suplantada por el reportaje, la autobiograf\u00eda, todos los posibles relatos de la <em>simple realidad<\/em>. Sin embargo, basta que los medios se dediquen sistem\u00e1ticamente a destruir la comprensi\u00f3n de un hecho cualquiera, como sin duda sucede ya mismo entre los despojos y los muertos al oeste de aqu\u00ed: cuando ocurre, nos damos cuenta de que nuestra idea de lo que es real es <em>fabricada<\/em> \u2013maquillada y rehecha, falsificada, censurada, regida por los poderes f\u00e1cticos de la pol\u00edtica, los medios y el crimen\u2013 y nos damos cuenta de lo que sucede en verdad: occidente, aturdido a\u00fan por los sucesos traum\u00e1ticos y las desilusiones acumuladas durante d\u00e9cadas, ha preferido retraerse: ha perdido la confianza en su poder sobre lo real y se encierra en lo virtual para librar una lucha que s\u00ed cree, todav\u00eda, poder ganar, aunque sea a costa de todas las promesas de bienestar y enaltecimiento en las que hab\u00eda cre\u00eddo desde la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n. M\u00e9xico es uno de los grandes laboratorio de falsificaci\u00f3n (o de simulacro, para usar esa palabra famosa) que existen en el mundo: aqu\u00ed todos los d\u00edas se comprueba que si la existencia es terca, la percepci\u00f3n es d\u00f3cil.<\/p>\n<p>Todo esto se muestra en <em>A bocajarro<\/em>, que en cierto sentido es una novela fuertemente afincada en la vida tal cual es; como adem\u00e1s es una novela especulativa, pura ciencia ficci\u00f3n en la estela de varios de sus autores emblem\u00e1ticos, puede llevar \u00ablo que es\u00bb todav\u00eda m\u00e1s lejos y colocarlo en un entorno que parece ajeno hasta que se observan todas sus semejanzas con nuestros miedos y preocupaciones. Basta decir que, en la novela, la naci\u00f3n ficticia de Urbarat vive a merced de una casta de comunicadores que nublan la comprensi\u00f3n de todo y mantienen embrutecida a una vasta poblaci\u00f3n, que de pronto parece atrapada en un delirio circular m\u00e1s all\u00e1 de toda memoria. \u00bfSe debe repetir el clich\u00e9 de que \u00abcualquier semejanza con la realidad&#8230;\u00bb?<\/p>\n<p>El nombre del m\u00e1s destacado de los precursores de esta novela aparece en ella: Philip K. Dick, el gran autor estadounidense, cuyas novelas \u2013<em>Tiempo de Marte<\/em>, <em><a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/los-hombres-pequenos-ubik-de-philip-k-dick\/\">Ubik<\/a> <\/em>y <em>\u00bfSue\u00f1an los androides con ovejas el\u00e9ctricas?<\/em>\u2013 sufren, como casi todos los libros en la naci\u00f3n totalitaria donde se desarrolla la acci\u00f3n, la purga de todo el conocimiento, la inteligencia, la reflexi\u00f3n y hasta las fechas precisas que lleva a cabo el Animador, la \u00faltima versi\u00f3n del dictador absoluto. Para acentuar la iron\u00eda, en este mundo donde la imaginaci\u00f3n est\u00e1 prohibida y la verdad es imposible de descubrir el protagonista es un detective: Vicente Diamante, encargado de resolver un crimen desconcertante. Desde luego, no todo saldr\u00e1 bien, pero aunque no dir\u00e9 qu\u00e9 sale mal, y qu\u00e9 vueltas reserva su creador a sus criaturas, s\u00ed puedo adelantar que la investigaci\u00f3n del detective tiene tanto que ver con el muerto como con su propia naturaleza humana, y la de su propio mundo, consagrado no s\u00f3lo a la opresi\u00f3n y la frivolidad sino tambi\u00e9n al simulacro: la destrucci\u00f3n de todo asidero con lo que llamamos la realidad es una met\u00e1fora de todas las formas en las que elegimos no ver cuanto est\u00e1 a su alrededor. En una \u00e9poca en la que toda la literatura parece, en ocasiones, condenada a ser s\u00f3lo un producto de consumo, a s\u00f3lo repetir las ideas confortables, una novela como \u00e9sta es una sorpresa estremecedora.<\/p>\n<p><strong>3. El fin<\/strong><\/p>\n<p>Tras salir de la Casa del Lago tom\u00e9 un taxi. El conductor y yo hablamos del avionazo, y de pronto \u00e9l sac\u00f3 su celular y me cont\u00f3 que un pasajero le hab\u00eda transmitido, mediante Bluetooth, un video que hab\u00eda tomado muy cerca del sitio del <a href=\"http:\/\/edgarclement.blogspot.com\/2008\/11\/qu-hacemos-alvaro.html\">\u00bfaccidente?<\/a> Luego transmiti\u00f3 a mi propio celular el mismo video, en el que no se ve ni se oye mucho: gritos, bocinas y motores acompa\u00f1an a una mancha negra salpicada de luces amarillas y anaranjadas.<\/p>\n<p>El hombre estaba feliz y pensaba que tal vez el video podr\u00eda venderse a alguna televisora. Yo pens\u00e9 que apenas hab\u00eda relaci\u00f3n entre aquellas im\u00e1genes y lo que hab\u00eda pasado, lo que estar\u00eda pasando todav\u00eda por alg\u00fan tiempo, y de lo que \u00e9l y yo y todos ya est\u00e1bamos infinitamente separados.<\/p>\n<p>Pero brevemente me sent\u00ed, adoctrinado que estoy, en una de esas escenas que <em>s\u00ed<\/em> abundan en las pel\u00edculas y los libros futuristas: emocionado por el aparatito y sus humildes poderes.<\/p>\n<p><strong>[Posdata: adem\u00e1s del enlace al <a href=\"http:\/\/edgarclement.blogspot.com\/2008\/11\/qu-hacemos-alvaro.html\">texto de Edgar Clement sobre el avionazo<\/a>, que se pierde un poco en un p\u00e1rrafo anterior, agrego otro m\u00e1s: este <a href=\"http:\/\/garciatapia.blogspot.com\/2008\/09\/yo-no-seor-persidente-de-sergio-j.html\">texto de Sergio J. Monreal<\/a> es excelente porque se refiere l\u00facidamente a lo importante que no vemos, que tan alegremente elegimos no ver.]<\/strong>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De avionazos en un pa\u00eds desinformado, libros visionarios y la forma en la que entendemos (o no) nuestro presente.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[997,998,17,99,999,6,267,26,1000,2855,360,970,10,11,427,12,567],"class_list":["post-1719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuaderno","tag-a-bocajarro","tag-adrian-curiel-rivera","tag-amistades","tag-ciencia-ficcion","tag-fernando-curiel-defosse","tag-general","tag-harlan-ellison","tag-historia-y-testimonio","tag-juan-camilo-mourino","tag-literatura","tag-literatura-fantastica","tag-notas-recomendadas","tag-novela","tag-opiniones","tag-pablo-soler-frost","tag-presentaciones","tag-resenas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-rJ","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1719"}],"version-history":[{"count":43,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1719\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12872,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1719\/revisions\/12872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}