{"id":17020,"date":"2025-05-15T23:45:50","date_gmt":"2025-05-16T05:45:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=17020"},"modified":"2025-09-01T23:46:39","modified_gmt":"2025-09-02T05:46:39","slug":"el-improbable-origen-de-la-metafora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-improbable-origen-de-la-metafora\/","title":{"rendered":"El improbable origen de la met\u00e1fora"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Ricardo_Pau-Llosa\" target=\"_blank\">Ricardo Pau-Llosa<\/a> (1954), poeta y cuentista estadounidense de origen cubano, es otro de los autores que encontr\u00e9 en la antolog\u00eda <em>Sudden Fiction (Continued)<\/em>, publicada en 1996 y compilada por Robert Shapard y James Thomas. Pau-Llosa, quien fue finalista del premio Pultizer por su poemario <em>Cuba <\/em>(1993), escribe en ingl\u00e9s aunque no deja de estar vinculado a la cultura de su isla natal, y tambi\u00e9n se ha dedicado a la cr\u00edtica, la curadur\u00eda y el coleccionismo de arte. En este cuento, hace una historia ap\u00f3crifa sobre la vida de Cristo con humor y a partir de una dificultad extra\u00f1a: un tema de ret\u00f3rica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con este cuento prosigue mi proyecto de traducir una muestra de <em>Sudden Fiction (Continued)<\/em> especialmente para Las Historias.<\/p>\n<hr \/>\n<p><\/p>\n<p><strong>EL IMPROBABLE ORIGEN DE LA MET\u00c1FORA<br \/>\nRicardo Pau-Llosa<\/strong><\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, durante un invierno especialmente fr\u00edo, Jes\u00fas sali\u00f3 de la casa donde hab\u00eda pasado la noche y, para su sorpresa, una multitud de gente se hab\u00eda quedado all\u00ed de pie por horas, esper\u00e1ndolo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;No entendemos la par\u00e1bola de la ballena, maestro &#8211;dijo uno de los pescadores<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;\u00bfQu\u00e9 es una ballena? &#8211;dijo otro&#8211; \u00bfY qu\u00e9 par\u00e1bola fue esa? Yo no pude venir ayer a escucharlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jes\u00fas los mir\u00f3, apenado por no haber explicado la par\u00e1bola. Hab\u00eda pensado que, como viv\u00edan en un pueblo costero, la iban a entender sin problemas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;Bueno, la cosa va a as\u00ed. El pecador es como las ballenas que a veces encallan en la costa. \u00bfNo han visto a alguna, todav\u00eda medio viva, levantando la cola, m\u00e1s y m\u00e1s d\u00e9bilmente a medida que se acerca a la muerte, de vez en cuando dejando escapar este chillido o eructo, asqueroso, pat\u00e9tico, mientras agita nerviosamente una aleta decr\u00e9pita y cubierta de arena, antes de dejarla caer sin fuerza sobre la tierra? Miren, las ballenas no son peces. Son mam\u00edferos, en buena medida como ustedes y yo. Al contrario de los peces, respiran aire. Tambi\u00e9n pueden haber notado que no tienen escamas al contrario de los peces. Los tiburones tampoco tienen, sin embargo, y eso que son peces&#8230; En fin, las ballenas respiran aire, as\u00ed que pueden vivir un poco m\u00e1s en la costa que un pez que se retuerce en el suelo como dinero perdido. Por el modo en que parecen respirar en la costa, las ballenas son como los pecadores que est\u00e1n muertos para el esp\u00edritu pero parecen vivir, e incluso disfrutar, en esta vida. A final, su incapacidad de vivir en tierra firme, aunque tambi\u00e9n respiren nuestro aire, los mata. No pueden vivir en el reino de los cielos porque no pueden respirar su aire, que aqu\u00ed es una met\u00e1fora del esp\u00edritu. Admito que es una met\u00e1fora compleja, un giro ret\u00f3rico un tanto arriesgado, porque \u00abaire\u00bb es s\u00edmbolo del esp\u00edritu. Todos ustedes habr\u00e1n o\u00eddo a los griegos llamarlo <em>pneuma<\/em>. As\u00ed que la ballena respira y no respira, vive y no vive, est\u00e1 en su elemento y no est\u00e1 en su elemento, parece salva y est\u00e1 condenada, es enorme y poderosa pero est\u00e1 indefensa en un elemento delgado y transparente, el esp\u00edritu, en el que no puede existir. Supongo que se podr\u00eda decir tambi\u00e9n que el pecador s\u00f3lo puede ingerir peque\u00f1os tragos del esp\u00edritu mientras se encuentra en el oc\u00e9ano del pecado, pero si se le expone a una dosis completa, perecer\u00e1, ver\u00e1 su culpa y morir\u00e1 espiritualmente. As\u00ed que el agua es un s\u00edmbolo del pecado aqu\u00ed, pero solamente aqu\u00ed, porque mis disc\u00edpulos y los de Juan est\u00e1n bautizando gente por todas partes y en esos rituales el agua es s\u00edmbolo de pureza. As\u00ed que no se confundan.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;Oh &#8211;dijo cort\u00e9smente el pescador desconcertado&#8211;. Ahora entendemos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su esposa dio un paso adelante y pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;\u00bfEs la misma ballena que se trag\u00f3 a Jon\u00e1s?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;S\u00ed, la misma &#8211;dijo Jes\u00fas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;A lo mejor se ahog\u00f3 por Jon\u00e1s y no por el aire.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;S\u00ed &#8211;dijo otra mujer del pueblo, aferr\u00e1ndose a un chal oscuro bajo su barbilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;O a lo mejor la ballena nada m\u00e1s vino a la playa para escupir a Jon\u00e1s &#8211;la esposa del pescador se gir\u00f3 hacia la multitud, arque\u00f3 las cejas hacia arriba y curv\u00f3 la boca hacia abajo para pedir alg\u00fan apoyo a su hip\u00f3tesis&#8211;. \u00a1Jon\u00e1s est\u00e1 regresando! \u00a1Vamos todos a la playa a verlo salir de la ballena!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La multitud se dio vuelta, casi en un estado de p\u00e1nico, y corri\u00f3 por la calle fr\u00eda hacia la playa, rezando y cantando. Pero cuando llegaron all\u00ed y vieron que no hab\u00eda ninguna ballena, todos se quedaron de pie en silencio. Ve\u00edan un amanecer que pod\u00eda confundirse con un atardecer. A lo lejos un barco romano navegaba hacia el oeste, aunque igual podr\u00eda estar yendo hacia ellos. Y sobre la superficie del agua contemplaron cinco o seis peces voladores, que tambi\u00e9n podr\u00edan ser \u00e1ngeles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mism\u00edsimo Cristo se mete en problemas en este cuento del poeta cubano-estadounidense Ricardo Pau-Llosa (1954).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15812,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El improbable origen de la met\u00e1fora","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,3499,25,1028,194,3497,2855,2291,3498,3418,521,1169,3210],"class_list":["post-17020","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-el-improbable-origen-de-la-metafora","tag-escritores","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-escritores-estadounidenses","tag-ficcion-biblica","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-ricardo-pau-llosa","tag-sudden-fiction","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red","tag-traduccion","tag-traducciones-originales"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-scaled.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4qw","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17020"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17020\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17028,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17020\/revisions\/17028"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15812"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}