{"id":17,"date":"2005-11-20T07:10:18","date_gmt":"2005-11-20T12:10:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=29"},"modified":"2025-09-07T19:29:16","modified_gmt":"2025-09-08T01:29:16","slug":"la-camisa-magica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-camisa-magica\/","title":{"rendered":"La camisa m\u00e1gica"},"content":{"rendered":"<p>Un cuento popular ruso, que traduje de la edici\u00f3n inglesa (1945) de la antolog\u00eda <em>Cuentos rusos de hadas<\/em> de Aleksandr Afanas&#8217;ev. Traducir una traducci\u00f3n (en este caso, la versi\u00f3n en ingl\u00e9s era de Norbert Guterman) siempre es arriesgado; espero no haber dado al traste con la belleza de la historia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Ah, y <em>kasha<\/em> es un plato ruso: un pud\u00edn hecho a base de leche, trigo, avena y s\u00e9mola, que se come \u2014o se com\u00eda\u2014 en el desayuno.)<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13152\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-camisa-magica\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e.jpg\" data-orig-size=\"564,680\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"(fuente: https:\/\/es.pinterest.com\/pin\/380624605978528640\/)\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e.jpg\" alt=\"\" width=\"564\" height=\"680\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13152\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e.jpg 564w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e-249x300.jpg 249w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LA CAMISA M\u00c1GICA<\/strong><br \/>\n<strong>cuento popular ruso<\/strong><\/p>\n<p>Mientras estaba de servicio con su regimiento, un bravo soldado recibi\u00f3 cien rublos que le enviaba su familia. El sargento se enter\u00f3 y le pidi\u00f3 el dinero prestado. Pero cuando lleg\u00f3 la hora de pagar, en vez de rublos, el sargento dio al soldado cien golpes en la espalda con un palo y le dijo: \u201cYo nunca vi tu dinero. \u00a1Est\u00e1s inventando!\u201d El soldado se enfureci\u00f3 y sali\u00f3 corriendo a un espeso bosque; iba tenderse bajo un \u00e1rbol a descansar cuando vio a un drag\u00f3n de seis cabezas que volaba hacia \u00e9l. El drag\u00f3n se detuvo junto al soldado, le pregunt\u00f3 sobre su vida y le dijo: \u201cNo te quedes a vagar en estos bosques. Mejor ven conmigo y s\u00e9 mi empleado por tres a\u00f1os.\u201d \u201cCon mucho gusto\u201d, dijo el soldado. \u201cSube entonces, que yo te llevar\u00e9\u201d, dijo el drag\u00f3n, y el soldado comenz\u00f3 a ponerle encima todas sus pertenencias. \u201cOye, veterano, \u00bfte vas a traer toda esta basura?\u201d \u201c\u00bfC\u00f3mo te atreves, drag\u00f3n? A los soldados nos dan de latigazos si perdemos aunque sea un bot\u00f3n, \u00a1y t\u00fa quieres que yo tire todas mis cosas!\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El drag\u00f3n llev\u00f3 al soldado a su palacio y le orden\u00f3: \u201c\u00a1Si\u00e9ntate junto a la olla por tres a\u00f1os, mant\u00e9n el fuego encendido y prepara mi <em>kasha<\/em>!\u201d El propio drag\u00f3n se fue de viaje por el mundo durante ese tiempo, pero el trabajo del soldado no era dif\u00edcil: pon\u00eda madera bajo la olla, y se sentaba a un lado tomando vodka y comiendo bocadillos (y el vodka del drag\u00f3n no era como el de nosotros, todo aguado, sino muy fuerte). Luego de tres a\u00f1os el drag\u00f3n regres\u00f3 volando. \u201cMuy bien, veterano, \u00bfya est\u00e1 listo el <em>kasha<\/em>?\u201d \u201cDebe estar, porque en estos tres a\u00f1os mi fuego no se apag\u00f3 nunca.\u201d El drag\u00f3n se comi\u00f3 la olla entera de <em>kasha<\/em> en una sola sentada, alab\u00f3 al soldado por su fiel servicio y le ofreci\u00f3 empleo por otros tres a\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pasaron los tres a\u00f1os, el drag\u00f3n se comi\u00f3 otra vez su <em>kasha<\/em> y dej\u00f3 al soldado en su casa por tres a\u00f1os m\u00e1s. Durante los dos primeros el soldado cocin\u00f3 el <em>kasha<\/em>, y hacia el fin del tercero pens\u00f3: \u201cAqu\u00ed estoy, a punto de cumplir nueve a\u00f1os de vivir con el drag\u00f3n, todo el tiempo cocin\u00e1ndole su <em>kasha<\/em>, y ni siquiera s\u00e9 qu\u00e9 tal sabe. Lo voy a probar.\u201d Levant\u00f3 la tapa y se encontr\u00f3 a su sargento, sentado dentro de la olla. \u201cHuy, amigo\u201d, pens\u00f3 el soldado, \u201cahora te voy dar una buena; te har\u00e9 pagar los golpes que me diste.\u201d Y llev\u00f3 toda la madera que pudo conseguir, y la puso bajo la olla, e hizo un fuego tal que no s\u00f3lo cocin\u00f3 la carne del sargento sino hasta los huesos, que quedaron hechos pulpa. Regres\u00f3 el drag\u00f3n, comi\u00f3 el <em>kasha<\/em> y alab\u00f3 al soldado: \u201cBueno, veterano, el kasha estaba bueno antes, pero esta vez estuvo a\u00fan mejor. Escoge lo que quieras como tu recompensa.\u201d El soldado mir\u00f3 a su alrededor y eligi\u00f3 un fuerte corcel y una camisa de tela gruesa. La camisa no era ordinaria, sino m\u00e1gica: quien la usaba se convert\u00eda en un poderoso campe\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El soldado fue con un rey, lo ayud\u00f3 en una guerra cruenta y se cas\u00f3 con su bella hija. Pero a la princesa le disgustaba estar casada con un simple soldado, de modo que intrig\u00f3 con el pr\u00edncipe de un reino vecino, y para saber de d\u00f3nde ven\u00eda el enorme poder del soldado, lo adul\u00f3 y lo presion\u00f3. Tras descubrir lo que deseaba, esper\u00f3 a que su esposo estuviese dormido para quitarle la camisa y d\u00e1rsela al pr\u00edncipe. \u00c9ste se puso la camisa, tom\u00f3 una espada, cort\u00f3 al soldado en pedacitos, los puso todos en un costal de c\u00e1\u00f1amo y orden\u00f3 a los mozos de la cuadra: \u201ctomen este costal, lo amarran a cualquier jamelgo y luego los echan al campo abierto\u201d. Los mozos fueron a cumplir la orden, pero entretanto el fuerte corcel del soldado se transform\u00f3 en jamelgo y se puso en el camino de los sirvientes. \u00c9stos lo tomaron, le ataron el saco y lo echaron al campo abierto. El brioso caballo ech\u00f3 a correr m\u00e1s r\u00e1pido que un ave, lleg\u00f3 al castillo del drag\u00f3n, se detuvo all\u00ed, y por tres noches y tres d\u00edas relinch\u00f3 sin descanso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El drag\u00f3n dorm\u00eda profundamente, pero al fin lo despert\u00f3 el relinchar y el pisotear del corcel, y sali\u00f3 de su palacio. Mir\u00f3 el interior del saco \u00a1y vaya que resopl\u00f3! Tom\u00f3 los pedazos del soldado, los junt\u00f3 y los lav\u00f3 con agua de la muerte, y el cuerpo del soldado estuvo otra vez completo. Entonces lo roci\u00f3 con agua de la vida, y el soldado despert\u00f3. \u201c\u00a1Caray!\u201d, dijo. \u201c\u00a1He dormido mucho tiempo!\u201d \u201cHubieras dormido mucho m\u00e1s sin tu buen caballo!\u201d, respondi\u00f3 el drag\u00f3n, y ense\u00f1\u00f3 al soldado la compleja ciencia de tomar diferentes formas. El soldado se transform\u00f3 en una paloma, vol\u00f3 a donde el pr\u00edncipe con quien viv\u00eda ahora su esposa infiel, y se pos\u00f3 en el pretil de la ventana de la cocina. La joven cocinera lo vio. \u201c\u00a1Ah!\u201d, dijo, \u201cqu\u00e9 bonita palomita.\u201d Abri\u00f3 la ventana y lo dej\u00f3 entrar en la cocina. La paloma toc\u00f3 el suelo y se convirti\u00f3 en un joven hermoso. \u201cHazme un favor, hermosa doncella\u201d, le dijo, \u201cy me casar\u00e9 contigo.\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 deseas que haga?\u201d \u201cConsigue la camisa de tela gruesa del pr\u00edncipe.\u201d \u201cPero \u00e9l nunca se la quita, salvo cuando se ba\u00f1a en el mar.\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El soldado averigu\u00f3 a qu\u00e9 horas se ba\u00f1aba el pr\u00edncipe, sali\u00f3 al camino y tom\u00f3 la forma de una flor. Pronto aparecieron, con rumbo a la playa, el pr\u00edncipe y la princesa, acompa\u00f1ados por la cocinera, que llevaba ropa limpia. El pr\u00edncipe vio la flor y la admir\u00f3, pero la princesa adivin\u00f3 al instante qui\u00e9n era: \u201c\u00a1Ah, debe ser ese maldito soldado!\u201d Cort\u00f3 la flor y empez\u00f3 a aplastarla y arrancarle los p\u00e9talos, pero la flor se convirti\u00f3 en una mosca peque\u00f1ita y sin que la vieran se escondi\u00f3 en el pecho de la cocinera. En cuanto el pr\u00edncipe se desvisti\u00f3 y se meti\u00f3 en el agua, la mosca sali\u00f3 y se convirti\u00f3 en un raudo halc\u00f3n. El halc\u00f3n tom\u00f3 la camisa y se la llev\u00f3 lejos, luego se convirti\u00f3 en un joven hermoso y se la puso. Entonces el soldado tom\u00f3 una espada, mat\u00f3 al amante y a la esposa traidora, y se cas\u00f3 con la joven y adorable cocinera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento oral ruso, acerca de la lealtad y la maravilla, recogido por Aleksandr Afanas&#8217;ev.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13152,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[40,22,122,138,2343,201,333,338,2855,2291,360,415,872],"class_list":["post-17","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-aleksandr-afanasev","tag-cuento","tag-cuentos-populares","tag-dragones","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-rusos","tag-kasha","tag-la-camisa-magica","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-norbert-guterman","tag-tradicion-oral"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/07f6f3089d6878dacde8dbb6c98f166e.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-h","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16601,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17\/revisions\/16601"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13152"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}