{"id":16905,"date":"2025-08-22T15:46:12","date_gmt":"2025-08-22T21:46:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16905"},"modified":"2025-08-22T15:46:12","modified_gmt":"2025-08-22T21:46:12","slug":"ultima-navidad-sari-malkamaki-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/ultima-navidad-sari-malkamaki-cuento\/","title":{"rendered":"La \u00faltima Navidad"},"content":{"rendered":"<p>Aunque su obra no es muy conocida fuera de su idioma natal, Sari Malkam\u00e4ki (1962) es una narradora interesante. Periodista y escritora finlandesa, estudi\u00f3 filosof\u00eda en Helsinki, donde reside. \u00abLa \u00faltima navidad\u00bb, apareci\u00f3 en su primer libro de <a href=\"https:\/\/www.booksfromfinland.fi\/1998\/03\/the-trees\/\">cuentos<\/a>: <em>Pastel de tigres<\/em> (1994), al que ha seguido otra docena. De su obra se dice que est\u00e1, sobre todo, interesada en la vida de las mujeres, que retrata en vi\u00f1etas breves y contundentes, ambientadas tanto en zonas urbanas como rurales de Finlandia. \u00abLa \u00faltima Navidad\u00bb retrata adem\u00e1s, los conflictos que trae la demencia para una familia. Gracias por la transcripci\u00f3n a Mar\u00eda Luisa Gallegos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16908\" aria-describedby=\"caption-attachment-16908\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16908\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/ultima-navidad-sari-malkamaki-cuento\/sari-malkamaki\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki.jpg\" data-orig-size=\"1200,800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Sari Malkamaki\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Sari Malkam\u00e4ki (&lt;a href=&quot;https:\/\/www.ts.fi\/kulttuuri\/1074012348&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki-1024x683.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" class=\"size-full wp-image-16908\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki.jpg 1200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki-600x400.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16908\" class=\"wp-caption-text\">Sari Malkam\u00e4ki (<a href=\"https:\/\/www.ts.fi\/kulttuuri\/1074012348\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>LA \u00daLTIMA NAVIDAD<br \/>\nSari Malkam\u00e4ki<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Bueno, Valma, ya han venido a por usted.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La enfermera zapate\u00f3 en torno a la peque\u00f1a habitaci\u00f3n. La abuela estaba sentada en su cama, seria, una raya como dibujada con tiza part\u00eda en dos su pelo moreno. La enfermera la tom\u00f3 cuidadosamente del brazo y la ayud\u00f3 a levantarse. La abuela me vio apoyada en la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHas venido sola?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 No, Pap\u00e1 est\u00e1 en el coche, y Mam\u00e1 ha ido a la administraci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero si yo ya me s\u00e9 las medicinas \u2014sus ojos recorrieron la habitaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, bueno, Valma, deber\u00eda sentirse feliz de que alguien se preocupe por usted. No a todos vienen a recogerlos para las fiestas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La enfermera sosten\u00eda el bolso de la abuela con ambas manos, a la altura del pecho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aqu\u00ed est\u00e1 lo m\u00e1s importante, si es lo que anda buscando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mam\u00e1 lleg\u00f3 por el pasillo, haciendo sonar sus botines.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ayudaron a la abuela con el abrigo y le pusieron el pa\u00f1uelo de lana en la cabeza. No se ve\u00eda a nadie en el vest\u00edbulo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los hemos puesto a descansar a todos, as\u00ed los que se quedan no se pondr\u00e1n tristes \u2014susurr\u00f3 la enfermera a Mam\u00e1, que asent\u00eda con la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la puerta de salida me fij\u00e9 por casualidad en los pies de la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Va en zapatillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las zapatillas eran de cuadros marrones y amarillos y ten\u00edan unas grandes borlas. Parec\u00edan desmesuradamente grandes al extremo de los finos tobillos de la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dios m\u00edo, \u00bfC\u00f3mo no nos hemos dado cuenta? \u2014se escandaliz\u00f3 la enfermera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pegu\u00e9 la nariz contra el cristal de la puerta mientras ellas se llevaban de nuevo a la abuela para ponerle los zapatos de invierno. Pap\u00e1 miraba desde el Anglia, acelerando. El gas que sal\u00eda del tubo de escape parec\u00eda la cola del coche. Abr\u00ed un poco la puerta y respir\u00e9. El aire frio me hiri\u00f3 la nariz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sentaron a la abuela delante. Manten\u00eda su bolso apretado con ambas manos. No dijo nada durante todo el viaje, hasta que llegamos al camino de casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Esa casa la conozco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y tanto que la conoce, abuela, como que es nuestra casa \u2014le susurr\u00f3 Mam\u00e1 sobre la mica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rasqu\u00e9 con la u\u00f1a la escarcha de la ventanilla. El paisaje se deslizaba sobre finos jirones.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 peor de lo que recordaba \u2014suspir\u00f3 Mam\u00e1 mojando en el caf\u00e9 una galleta de jengibre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La puerta del sal\u00f3n estaba abierta y la abuela descansaba en el sof\u00e1. Ten\u00eda a su alcance un vaso de agua, su bolso y una radio port\u00e1til. Una voz clara cantaba <em>no anhelo poder ni oro<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Esta podr\u00eda ser su \u00faltima Navidad \u2014 dijo Pp\u00e1 mir\u00e1ndome con gravedad\u2014. Hasta Liisa lo comprende.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Asent\u00ed ceremoniosa. Esta iba a ser la segunda navidad que la abuela pasaba con nosotros. Apenas pod\u00eda recordar la primera, ten\u00eda entonces cinco a\u00f1os. La abuela, en realidad, era bisabuela, pero sus hijos ya hab\u00edan muerto, Mam\u00e1 era uno de los seis nietos. Se turnaban a la abuela durante las fiestas, pero por lo dem\u00e1s viv\u00eda en la residencia de ancianos. Tambi\u00e9n ah\u00ed acud\u00edan a verla en riguroso orden. Mam\u00e1 llevaba la lista de los turnos y, a veces, re\u00f1\u00eda por tel\u00e9fono con los t\u00edos o t\u00edas que pon\u00edan alg\u00fan pretexto. Vivian todos m\u00e1s lejos. Ahora nos tocaba a nosotros tener a la abuela por Navidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vamos a procurar que tenga un recuerdo lo m\u00e1s bonito posible de esta Navidad \u2014Mam\u00e1 pareci\u00f3 conmovida por sus propias palabras. Record\u00e9 lo tensa que hab\u00eda estado toda la semana anterior.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfCu\u00e1ndo viene Pap\u00e1 Noel?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela entr\u00f3 tambale\u00e1ndose por la puerta de la cocina, con el bolso bajo el brazo. A Mam\u00e1 se le derram\u00f3 el caf\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00a1Ah!, ya est\u00e1 levantada. Aqu\u00ed tiene caf\u00e9 caliente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mam\u00e1 se precipit\u00f3 a poner una taza m\u00e1s de caf\u00e9 en la mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero abuela, \u00bfA\u00fan cree en Pap\u00e1 Noel? \u2014 bromeo Pap\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela lo miro fijamente durante un largo tiempo, tanto que a Pap\u00e1 comenz\u00f3 a salirle salpullido en la cara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dormiremos una noche m\u00e1s, y ya \u2014dijo Pap\u00e1 habl\u00e1ndole r\u00e1pidamente, como a mi cuando era peque\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abrieron el sof\u00e1-cama para la abuela. Sobre las ocho, Mam\u00e1 y Pap\u00e1 comenzaron a bostezar y a estirarse ostensiblemente, haciendo ver que se iban a ir a dormir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014All\u00ed se acuestan temprano, no debemos hacerla trasnochar mucho \u2014dijo Mam\u00e1 a media voz\u2014. Puedes leer en la cama si no consigues dormirte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Apil\u00e9 junto a la cama un mont\u00f3n de tebeos del Pato Donald y de bocadillos. Pero a\u00fan segu\u00eda totalmente despierta cuando termin\u00e9 de leer y de comer. La cama estaba llena de migas. Pude o\u00edr el ronquido de Pap\u00e1 a trav\u00e9s de la pared.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fui de puntillas hasta el sal\u00f3n y entreabr\u00ed la puerta. La abuela estaba sentada en el sof\u00e1, con la espalda erguida y mirando fijamente hacia delante. Ten\u00eda un aspecto fantasmag\u00f3rico. Volv\u00eda saltando hasta mi cama y me escond\u00ed bajo la manta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estuve dando vueltas hasta que deb\u00ed quedarme dormida. Cuando despert\u00e9 o\u00ed una conversaci\u00f3n en voz baja que ven\u00eda del sal\u00f3n. No lograba descifrar las palabras, pero a veces daba la sensaci\u00f3n de tratarse de una pelea. Se ve\u00eda luz por debajo de la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela segu\u00eda all\u00ed sentada. Hab\u00eda puesto la televisi\u00f3n y, en la peque\u00f1a pantalla, acechaban tres hombres con sombrero y con fusiles en las manos. Me vio y me indic\u00f3 con se\u00f1as que me sentase.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Andan en plena pelea \u2014me aclar\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la luz del televisor pude ver un pelo largo que le crec\u00eda en la barbilla. Toda ella ten\u00eda un aspecto mucho m\u00e1s despierto que durante el d\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El loco \u00e9se tiene una botella de nitroglicerina al otro lado de la puerta, justo en el borde de la mesa, para asustar a los rehenes \u2014explic\u00f3 entusiasmada la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nunca la hab\u00eda o\u00eddo hablar tanto tiempo seguido. Asent\u00ed como si realmente hubiese comprendido de qu\u00e9 se trataba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Va a hacer una explosi\u00f3n bien grande como la nitro se caiga. Aunque t\u00fa no entender\u00e1s nada de explosivos, claro, si no has pasado la guerra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela tom\u00f3 su bolso y lo abri\u00f3 de un chasquido. Rebusc\u00f3 un momento y comenz\u00f3 a tirar de una cinta que parec\u00eda salir como del sombrero de un mago.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Qu\u00e9 bien que Severi se fuese antes de la guerra. No habr\u00eda servido para el frente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se inclin\u00f3 hacia m\u00ed mientras acariciaba la cinta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se la envi\u00f3 a Aino, y tambi\u00e9n dinero para medicinas cuando supo que Aino estaba enferma. Pero los mensajes iban tan despacio que, para cuando lleg\u00f3, Aino ya dorm\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El pelo de la barbilla comenz\u00f3 a moverse arriba y abajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dijeron que ten\u00eda otra esposa all\u00ed en Am\u00e9rica, pero yo no lo cre\u00ed. Habr\u00eda vuelto, pero debi\u00f3 faltarle salud. Ya se sabe lo que pasa cuando dejan a un sastre bajar a la mina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela me apret\u00f3 la mu\u00f1eca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero ten\u00edamos que dejarlo ir. No se puede retener a un hombre a la fuerza, aunque se le parta el coraz\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Comenz\u00f3 a toser y le acerqu\u00e9 el vaso de agua, tom\u00f3 varios sorbos. En la televisi\u00f3n se hab\u00eda producido ya el desenlace y el loco estaba esposado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Con ese Eemeli Alakyla voy a ver <em>Los intocables<\/em>, siempre que la enfermera del turno de noche es un poco mayor, dormitan todo el tiempo y no se enteran de nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela re\u00eda ense\u00f1ando sus enc\u00edas desdentadas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Aunque no es mi favorita, lo m\u00edo es <em>Doctor Rossi<\/em>.<\/p>\n<p>Pap\u00e1 se escond\u00eda en un rinc\u00f3n del dormitorio, con el abrigo al rev\u00e9s y una careta cuyos bordes tapaba con un viejo gorro de piel.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, \u00bfC\u00f3mo lo ves? \u2014su voz sonaba como desde el otro lado de la puerta de un garaje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Valdr\u00e1\u2014 susurr\u00f3 Mam\u00e1 y se march\u00f3 al sal\u00f3n carraspeando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mira que mala suerte, Kauno tiene que ir a arreglar el coche justo ahora que estamos esperando a Pap\u00e1 Noel \u2014se o\u00eda explicar a Mam\u00e1. Yo sab\u00eda exactamente como estaba sentada la abuela: la espalda erguida y mirando fijamente hacia adelante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mam\u00e1 volvi\u00f3 a acostarse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Que no vaya a haber pausas demasiado largas \u2014gesticul\u00f3\u2014. Liisa, revisa t\u00fa los regalos y oc\u00fapate de que la abuela tenga los suyos cada poco tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empec\u00e9 a sacar los regalos del cesto de la colada y los puse en cuatro montones. Uno resultaba mucho m\u00e1s peque\u00f1o que los dem\u00e1s. Estuvimos un rato mir\u00e1ndolo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 significa esto?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ella tiene mucho menos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pap\u00e1 se quit\u00f3 la careta con dificultad. El sudor hac\u00eda brillar su rostro<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Y t\u00fa, eh! \u00bfPor qu\u00e9 tuviste que darle ayer las zapatillas y el camis\u00f3n? A quien se le ocurre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora no es momento de re\u00f1ir. Lo que hay que hacer es conseguir m\u00e1s regalos para la abuela \u2014dijo Mam\u00e1 con mucha calma mirando a su alrededor\u2014. Ahora todos a pensar. Liisa, t\u00fa tambi\u00e9n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela tosi\u00f3 en el sal\u00f3n y Mam\u00e1 se apresur\u00f3 hacia la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Parece que ya pronto va a o\u00edrse el ruido, tendr\u00e9 que ir a ver \u2014simulaba Mam\u00e1 delante de la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEl punto de cruz? \u2014se me ocurri\u00f3 de repente\u2014. Lo hicimos en clase de manualidades; aunque la falda de CENICIENTA no est\u00e1 terminada del todo\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso no importa \u2014dijo Mam\u00e1 trazando un amplio semic\u00edrculo con la mano\u2014. Tr\u00e1elo y empaqu\u00e9talo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya no queda papel de regalo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues m\u00e9telo en una bolsa y ya est\u00e1. Pero hay que buscar otro regalo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los dej\u00e9 pensativos y con el ce\u00f1o fruncido, y fui a mi armario a sacar la labor y a la cocina a buscar una bolsa. En el colegio, en los primeros cursos, nos daban siempre una bolsita de regalos durante la fiesta navide\u00f1a, una vez representada la obra de teatro, declamado los poemas y vomitado alg\u00fan ni\u00f1o sobre su vestido de gnomo, por pura emoci\u00f3n. Y la bolsa siempre result\u00f3 decepcionante: una manzana blanda, un regaliz duro y un Christmas. De cuatro perras. Met\u00ed en otra bolsa un par de mandarinas, unos bombones y la vela en forma de Pap\u00e1 Noel que hab\u00edan puesto encima de la nevera, y que tampoco iba encenderse estas Navidades. \u201cPara la abuela\u201d, escrib\u00ed en la bolsa con un rotulador. Ahora tendr\u00eda dos regalos m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pap\u00e1 estaba listo en el vest\u00edbulo, con su atuendo completo. Mam\u00e1 mir\u00f3 dentro de las bolsas y las ech\u00f3 a la cesta de los regalos. Entramos al sal\u00f3n codo con codo. La abuela estaba sentada con las manos juntas sobre el regazo, sosteniendo un peque\u00f1o y arrugado paquete. Tras ella, el cristal de la ventana reflejaba toda la escena como un espejo. El segundero del reloj marchaba en direcci\u00f3n contraria.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Qu\u00e9 lejos est\u00e1 esta, y qu\u00e9 dif\u00edcil el viaje\u2026 \u2014comenz\u00f3 Pap\u00e1. Luego record\u00f3 la edad de su personaje y se encorv\u00f3 un poco m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cambia la voz, o se va a dar cuenta \u2014mascullaba Mam\u00e1 por un lado de la boca. La abuela ni siquiera los mir\u00f3, sino que me sonre\u00eda. Por primera vez me pareci\u00f3 que sab\u00eda qui\u00e9n era yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Esa criatura se parece much\u00edsimo a Aino \u2014dijo la abuela con una voz clara como la de una jovencita.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El veintis\u00e9is no hizo tanto fr\u00edo. Nos dispusimos a llevar a la abuela de vuelta a la residencia. De nuevo se sent\u00f3 en el asiento delantero y de nuevo permaneci\u00f3 en silencio. Cuando giramos hacia el patio de la residencia vi a un anciano apoyado contra la cristalera del recibidor. Cuando ayudaban a la abuela a salir del coche el hombre la salud\u00f3 agitando la mano y se dirigi\u00f3 hacia la entrada con pasos cortos. Yo no entr\u00e9, permanec\u00ed en el coche tocando con los dedos el fondo de mi bolsillo. El lazo de seda se hab\u00eda desgastado por las caricias de la abuela hasta casi partirse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De regreso a casa los frenos del Anglia se rompieron. Mam\u00e1 bendec\u00eda nuestra buena suerte por no habernos ocurrido a la ida. Pap\u00e1 la hizo callar con una mirada y se meti\u00f3 debajo del coche. Sal\u00ed. Pasaban muchos coches, pero ninguno se deten\u00eda. Mam\u00e1 y Pap\u00e1, nerviosos, discut\u00edan. Cog\u00ed un pu\u00f1ado de nieve y me moj\u00e9 los labios. Camin\u00e9 hasta la cuneta, me ech\u00e9 sobre la nieve y agit\u00e9 los brazos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oye Kauno, en serio, \u00bfEs seguro continuar en este coche?  \u2014insist\u00eda Mam\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00edguelo corriendo si quieres, joder. Iremos a treinta el resto del camino \u2014escupi\u00f3 Pap\u00e1. Entraron, Pap\u00e1 puso la marcha y el coche comenz\u00f3 a moverse lentamente. Me pregunt\u00e9 cu\u00e1nto tiempo pasar\u00eda hasta que se diesen cuenta de que yo me hab\u00eda quedado en la cuneta. Sab\u00eda que ya no llegar\u00eda a casa antes de las cinco, a tiempo para ver la televisi\u00f3n. Permanec\u00ed quieta y mir\u00e9 al cielo; oscuro y sin estrellas; pero si lo miraba lo suficiente parec\u00eda como si el Circo Navide\u00f1o de Billy Smart hubiese desfilado planeando como una cinta a trav\u00e9s del cielo, all\u00e1 en lo alto, sin red.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La demencia, la vejez y la crueldad se juntan en esta historia de la finlandesa Sari Malkam\u00e4ki (1962).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16908,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Sigue la celebraci\u00f3n del 20\u00ba aniversario de #LasHistorias con este #cuento de la finlandesa Sari Malkam\u00e4ki: una historia triste alrededor de la demencia.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,3490,3493,3492,2855,467,3491],"class_list":["post-16905","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-en-fines","tag-escritores-finlandeses","tag-la-ultima-navidad","tag-literatura","tag-realismo","tag-sari-malkamaki"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sari-Malkamaki.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4oF","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16905","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16905"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16905\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16913,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16905\/revisions\/16913"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16908"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16905"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16905"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16905"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}