{"id":16579,"date":"2016-04-03T11:35:33","date_gmt":"2016-04-03T16:35:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16579"},"modified":"2025-02-03T12:16:46","modified_gmt":"2025-02-03T18:16:46","slug":"superviviente-stephen-king-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/superviviente-stephen-king-cuento\/","title":{"rendered":"Superviviente"},"content":{"rendered":"<p>El estadounidense Stephen King (1947) no necesita presentaci\u00f3n, as\u00ed que me concentro en el cuento, que apareci\u00f3 por primera vez \u2013con el t\u00edtulo <a href=\"https:\/\/stephenking.fandom.com\/wiki\/Survivor_Type\">\u00abSurvivor Type\u00bb<\/a>\u2013 en la antolog\u00eda <em>Terrors<\/em> (1982). Yo la encontr\u00e9 por primera vez en una selecci\u00f3n de relatos de King titulada <em>El umbral de la noche<\/em>, que tomaba un poco de varios libros diferentes. La traducci\u00f3n que sigue, y que encontr\u00e9 flotando en internet, parece estar basada en la de aquella publicaci\u00f3n en castellano. La he revisado un poco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abSobreviviente\u00bb, escrito en forma de diario, se plantea dos desaf\u00edos t\u00e9cnicos. El primero es contar una historia con un \u00fanico personaje, que no tiene con qui\u00e9n hablar ni mucha motivaci\u00f3n, en principio, para hacerlo. El segundo es mostrar la desintegraci\u00f3n de la conciencia de ese personaje, que est\u00e1 puesto en una situaci\u00f3n extrema. Advierto que es uno de los cuentos que m\u00e1s me han asustado en la vida y, como suele decirse, recomiendo discreci\u00f3n a sus posibles lectores.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16581\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/superviviente-stephen-king-cuento\/stephenking\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing.jpg\" data-orig-size=\"1050,682\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Stephen King\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing-1024x665.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing.jpg\" alt=\"\" width=\"1050\" height=\"682\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16581\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing.jpg 1050w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing-300x195.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing-1024x665.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing-600x390.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1050px) 100vw, 1050px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>SUPERVIVIENTE<br \/>\nStephen King<\/strong><\/p>\n<p><em>26 de enero<\/em><\/p>\n<p>Hace dos d\u00edas que la tormenta me arroj\u00f3 a esta playa. Me he estado paseando por la isla toda la ma\u00f1ana. \u00a1Qu\u00e9 isla! Mide 190 pasos de ancho por 267 pasos de punta a punta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem\u00e1s, por lo que veo, no hay nada que comer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me llamo Richard Pine y \u00e9ste es mi diario. Si me encuentran (o mejor, cuando me encuentren), puedo destruirlo f\u00e1cilmente. No me faltan cerillas. Cerillas y hero\u00edna. De las dos cosas tengo enormes cantidades, aunque ninguna de las dos valga nada aqu\u00ed, ja, ja. De modo que escribir\u00e9. Al menos, para pasar el tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para decir toda la verdad \u2014\u00bfy por qu\u00e9 no?, \u00a1tengo todo el tiempo del mundo!\u2014 deber\u00eda empezar por aclarar que, cuando nac\u00ed, en Little Italy, el barrio italiano de Nueva York, me llamaron Richard Pinzetti. Mi padre, que era un desgraciado, proced\u00eda del Viejo Mundo. Yo quer\u00eda ser cirujano. Mi padre se re\u00eda a mand\u00edbula batiente, me llamaba chalado y me mandaba a buscar otro vaso de vino. Muri\u00f3 de c\u00e1ncer a los cuarenta y seis a\u00f1os. Me alegr\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empec\u00e9 a jugar al f\u00fatbol en el instituto. Fui el mejor jugador de la historia local. Jugaba de defensa. Durante los dos \u00faltimos a\u00f1os recorr\u00ed todas las ciudades de los Estados Unidos. Odiaba el f\u00fatbol. Pero si eres un chaval pobre, que vive en una casa barata y quiere ir a la universidad, tu \u00fanica oportunidad es el deporte. As\u00ed que jugu\u00e9 y consegu\u00ed una beca para atletas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la Universidad segu\u00ed jugando hasta conseguir una beca de estudios completa. Entonces, lo dej\u00e9. Iba a estudiar medicina. Mi padre muri\u00f3 seis semanas antes de mi graduaci\u00f3n. No me import\u00f3. \u00bfAcaso cre\u00e9is que me hubiera gustado subir a la tarima para recoger el diploma y ver aquella bola de sebo all\u00ed sentada? \u00bfLes gusta a las gallinas viajar en metro? Adem\u00e1s, ingres\u00e9 en un club estudiantil. No uno de los mejores, con un nombre como Pinzetti, pero, despu\u00e9s de todo, era un club.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 escribo todo esto? Es bastante divertido. No, me rectifico. Es extraordinariamente divertido. El gran doctor Pine, sentado en una roca, en pantalones de pijama y camiseta, en medio de una isla que se puede cruzar con un salivazo, escribiendo la historia de su vida&#8230; \u00a1Tengo hambre! No importa. Escribir\u00e9 la maldita historia de mi vida, si me da la gana. Al menos, as\u00ed no pensar\u00e9 en mi est\u00f3mago. Espero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cambi\u00e9 mi apellido por el de Pine antes de empezar los estudios de medicina. Mi madre me dijo que le hab\u00eda partido el coraz\u00f3n. \u00bfDe qu\u00e9 coraz\u00f3n estar\u00eda hablando? Al d\u00eda siguiente al del entierro del viejo, le estaba gui\u00f1ando el ojo al jud\u00edo de la tienda de la esquina. Para tratarse de alguien que adoraba su nombre de aquella manera, corr\u00eda como un diablo para cambiarlo por el de Steinbrunner.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo lo que yo anhelaba en la vida era ser cirujano. Desde los d\u00edas del colegio. Ya entonces me vendaba las manos antes de empezar un partido y me las lavaba despu\u00e9s con agua y jab\u00f3n. Si quieres ser cirujano, tienes que tener cuidado con las manos. Algunos de mis compa\u00f1eros me tomaban el pelo y me llamaban mariquita. Nunca llegu\u00e9 a enfrentarme con ninguno de ellos. Ya es bastante peligroso jugar al f\u00fatbol. El que realmente lleg\u00f3 a ponerme los nervios de punta fue Howie Plotsky, un est\u00fapido gigant\u00f3n con la cara llena de cicatrices. Por aquel entonces, yo repart\u00eda peri\u00f3dicos y aprovechaba para vender un poco de loter\u00eda, lo cual me permit\u00eda conocer gente, establecer contactos&#8230; No te queda m\u00e1s remedio, si quieres sobrevivir. Cualquier imb\u00e9cil sabe c\u00f3mo caerse muerto, pero lo realmente dif\u00edcil es sobrevivir, \u00bfcomprend\u00e9is? Pues eso fue lo que me decidi\u00f3 a pagar a Ricky Brazzi, que era el t\u00edo m\u00e1s grande del instituto, para que le partiera la boca a Howie Plotsky. S\u00ed, eso es lo que he dicho: partirle la boca. Le promet\u00ed un d\u00f3lar por cada diente que me trajera. Rico vino con tres dientes envueltos en papel de peri\u00f3dico. Se disloc\u00f3 un par de nudillos en el trabajito. Pod\u00e9is imaginar en qu\u00e9 l\u00edo me hubiese metido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la facultad de medicina, mientras los otros memos se mataban tratando de ganar un centavo para llenar el puchero con un poco de carne \u2014no con sobras de quir\u00f3fano, \u00bfeh?\u2014 trabajando como camareros, vendiendo corbatas o limpiando suelos, yo me saqu\u00e9 de la manga un sistema de apuestas y, con unos cuantos trucos que conoc\u00eda, me ganaba alg\u00fan dinerillo en las apuestas de caballos, de billar o de lo que fuera. Adem\u00e1s, ten\u00eda excelentes relaciones con el vecindario y curs\u00e9 mis estudios sin ning\u00fan problema.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No me met\u00ed en la cuesti\u00f3n de las drogas, hasta que empec\u00e9 mi residencia en un hospital, uno de los m\u00e1s grandes de Nueva York. Al principio, s\u00f3lo fueron recetas en blanco. Vend\u00ed un cuadernillo de cien a un chico del barrio, y \u00e9l falsific\u00f3 las firmas de cuarenta o cincuenta m\u00e9dicos, por cuyos nombres yo tambi\u00e9n le cobraba. El muchacho, a su vez, las ofrec\u00eda en la calle por diez o veinte d\u00f3lares cada una, lo que hac\u00eda las delicias de los fan\u00e1ticos drogotas que iban cada vez m\u00e1s acelerados, y los partidarios de los sedantes, que se pasaban el d\u00eda dando tumbos por las esquinas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al poco tiempo de trabajar en el hospital me di cuenta del desbarajuste que hab\u00eda en la farmacia del mismo. Nadie ten\u00eda la menor idea de lo que entraba ni de lo que sal\u00eda. Hab\u00eda gente que sacaba de all\u00ed p\u00edldoras a pu\u00f1ados, cosa que yo me guard\u00e9 muy bien de hacer. Siempre he tomado todo tipo de precauciones y nunca he tenido problemas hasta que me descuid\u00e9&#8230; y la suerte me volvi\u00f3 la espalda. Pero s\u00e9 que caer\u00e9 de pie; siempre ha sido as\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me duele la mu\u00f1eca y el l\u00e1piz se ha quedado sin punta. No puedo seguir escribiendo. No s\u00e9 por qu\u00e9 me preocupo tanto. Es probable que me encuentren pronto.<\/p>\n<p><em>27 de enero<\/em><\/p>\n<p>El bote salvavidas se hundi\u00f3 anoche en unos tres metros de agua, al norte de la isla. \u00bfQu\u00e9 importa? De todos modos, despu\u00e9s de arrastrarse por todo el arrecife, el fondo parec\u00eda un colador. Adem\u00e1s, ya hab\u00eda rescatado todo lo que val\u00eda la pena salvar, a saber, cuatro galones de agua, un cajita de costura para viajes, un botiqu\u00edn y este libro en el que estoy escribiendo, que es, en realidad, un cuaderno de inspecci\u00f3n del bote. \u00a1Qu\u00e9 risa! Por cierto, \u00bfc\u00f3mo es que a nadie se le ocurri\u00f3 poner comida de reserva en el bote? El \u00faltimo informe que aparece en el cuaderno lleva fecha 8 de agosto de 1970. Ah, adem\u00e1s, he conseguido salvar dos cuchillos, uno mellado y el otro afilado, y un juego de cuchara y tenedor que voy a usar esta noche para la cena: asado de piedras. Ja, ja. Bueno, al menos, le he sacado punta al l\u00e1piz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando salga de esta isla, cubierta de excrementos de p\u00e1jaros, les voy a sacar hasta el h\u00edgado a los de Paradise Lines Inc. S\u00f3lo por eso vale la pena seguir viviendo. Y pienso seguir viviendo y salir de \u00e9sta, no os quepa la menor duda. Voy a salir de \u00e9sta.<\/p>\n<p><em>(m\u00e1s tarde)<\/em><\/p>\n<p>Olvid\u00e9 una cosa al hacer el inventario: dos kilos de hero\u00edna pura, algo as\u00ed como 350.000 d\u00f3lares en las calles de Nueva York, aunque aqu\u00ed no valga m\u00e1s que un pu\u00f1ado de cacahuetes. Ja, ja. \u00bfVerdad que es c\u00f3mico?<\/p>\n<p><em>28 de enero<\/em><\/p>\n<p>Bueno, he comido&#8230;, si es que a eso se le puede llamar comer. Una gaviota vino a posarse en una de las rocas del centro de la isla, un mont\u00edculo tambi\u00e9n cubierto de excrementos de p\u00e1jaros. Agarr\u00e9 una piedra que ten\u00eda a mano y me acerqu\u00e9 a ella todo lo posible. No se mov\u00eda, observ\u00e1ndome con sus ojos negros y brillantes. Me sorprendi\u00f3 que no la asustara el ruido de mis tripas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Arroj\u00e9 la piedra con todas mis fuerzas y le di de lleno. La gaviota lanz\u00f3 un graznido y trat\u00f3 de volar, pero le hab\u00eda roto el ala derecha. Trep\u00e9 en su busca, pero se alej\u00f3 a saltos. La sangre manchaba sus plumas. Me dio bastante trabajo. Met\u00ed el pie en un agujero entre dos rocas y estuve a punto de partirme el tobillo. Finalmente, cuando empezaba a cansarme, logr\u00e9 darle alcance al otro lado de la isla. La gaviota se hab\u00eda metido en el agua y se alejaba. La atrap\u00e9 por la cola, pero se volvi\u00f3 y me dio un picotazo. Le agarr\u00e9 una de las patas y, con la otra mano, le retorc\u00ed el cuello. El sonido de las v\u00e9rtebras al romperse me llen\u00f3 de satisfacci\u00f3n. La cena est\u00e1 servida, caballero. \u00bfOs acord\u00e1is? \u00a1Ja! \u00a1Ja!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me la traje al \u00abcampamento\u00bb, pero antes de desplumarla y cortarla a trozos, me limpi\u00e9 la herida con yodo. Los p\u00e1jaros llevan toda clase de g\u00e9rmenes y s\u00f3lo me faltar\u00eda una infecci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La operaci\u00f3n de la gaviota fue de perlas, pero, que pena, no hab\u00eda manera de cocinarla. No hay vegetaci\u00f3n en la isla, ni maderas a la deriva y, por si fuera poco, el bote se ha hundido. As\u00ed que me la com\u00ed cruda. El est\u00f3mago quiso devolverla inmediatamente. Aunque yo estaba de acuerdo con \u00e9l, no se lo pod\u00eda permitir. As\u00ed que empec\u00e9 a contar hasta cien al rev\u00e9s hasta que pasaron las n\u00e1useas. Es un sistema que funciona casi siempre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfOs dais cuenta del bicharraco, que casi me rompe el tobillo y despu\u00e9s me da un picotazo en la mano? Si cazo otra gaviota ma\u00f1ana, la torturar\u00e9. A \u00e9sta la he dejado escapar sin castigo. Mientras escribo, veo su cabeza cortada en la arena. Sus ojillos negros, aun velados por la muerte, parecen mirarme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfTienen cerebro las gaviotas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfSon comestibles?<\/p>\n<p><em>29 de enero<\/em><\/p>\n<p>Hoy no hay comida. Una gaviota aterriz\u00f3 en el macizo, pero vol\u00f3 antes de que me aproximara lo suficiente para hacerle un \u00abpase\u00bb. \u00a1Ja, ja! Me estoy dejando la barba. Pica como un demonio. Si la gaviota vuelve y consigo darle caza, le sacar\u00e9 los ojos antes de matarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Creo haber dicho ya que era un cirujano de primera. Me expulsaron. Realmente rid\u00edculo. Todos los m\u00e9dicos hacen lo mismo y luego se ponen tan estirados cuando le atrapan a uno. \u00a1Peor para ti! \u00a1Yo ya tengo mi parte! El Segundo Juramento de Hip\u00f3crates y de Hip\u00f3critas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda acumulado ya bastante de mis correr\u00edas como interno y como residente (se supone que, de acuerdo con el Juramento de Hip\u00f3crates, eres un funcionario y un caballero, pero nadie cree tal cosa). Ten\u00eda lo necesario para abrir mi consulta privada en Park Avenue. Lo necesitaba. No ten\u00eda un pap\u00e1 rico ni un protector con influencias, como muchos de mis colegas. Cuando me instal\u00e9, mi padre llevaba nueve a\u00f1os criando malvas. Mi madre muri\u00f3 un a\u00f1o antes de que me revocaran la licencia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pas\u00f3 lo siguiente: yo ten\u00eda un trato con media docena de farmac\u00e9uticos del East Side, adem\u00e1s de un par de laboratorios y al menos, otros veinte m\u00e9dicos. Los pacientes iban y ven\u00edan de uno a otro. Yo operaba y despu\u00e9s prescrib\u00eda los medicamentos postoperatorios adecuados. No todas las operaciones eran necesarias, pero nunca actu\u00e9 contra la voluntad del paciente. Y jam\u00e1s sucedi\u00f3 que un paciente le echara un vistazo a la receta y me dijera que no quer\u00eda aquello. Escuchadme: hay gente a la que se le hizo una histerectom\u00eda en 1965 o una tiroides parcial en 1970 y que seguir\u00edan engullendo pastillas si el m\u00e9dico se lo permitiera. Y era lo que hac\u00eda algunas veces. Adem\u00e1s, yo no era el \u00fanico. Si pod\u00edan pagarse el vicio, \u00bfpor qu\u00e9 no? Cuando no era un paciente que padec\u00eda de insomnio despu\u00e9s de alguna operaci\u00f3n, era alguien que quer\u00eda adelgazar, o quer\u00eda Librium. Todo ten\u00eda arreglo. \u00a1Ja! S\u00ed. De no haber sido yo, hubiera sido cualquier otro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hasta que los de Sanidad fueron a ver a Lowenthal, ese gallina. Le asustaron dici\u00e9ndole que le iban a echar cinco a\u00f1os y el tipo cant\u00f3 media docena de nombres, uno de los cuales era el m\u00edo. A m\u00ed me estuvieron observando durante bastante tiempo y, en realidad, cuando me echaron el guante, cinco a\u00f1os eran pocos para m\u00ed. Por ejemplo, no hab\u00eda dejado del todo lo de las recetas en blanco, algo muy divertido, pero que no necesitaba en absoluto. Lo segu\u00eda haciendo por costumbre; adem\u00e1s, a nadie le amarga un dulce.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El caso es que yo conoc\u00eda a mucha gente. Prob\u00e9 con algunos. Y arroj\u00e9 un par de individuos a los leones. Nadie que me gustara, sin embargo. Todos aut\u00e9nticos cerdos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dios, tengo hambre.<\/p>\n<p><em>30 de enero<\/em><\/p>\n<p>Hoy no hay gaviotas, lo que me recuerda los letreros de las tiendas de comestibles del barrio: HOY NO HAY TOMATES. Me met\u00ed en el agua hasta la cintura, con un cuchillo afilado en la mano. Permanec\u00ed inm\u00f3vil durante casi cuatro horas, mientras el sol ca\u00eda de pleno sobre mis espaldas. Cre\u00eda desmayarme un par de veces, pero cont\u00e9 hasta cien al rev\u00e9s hasta que desapareci\u00f3 la sensaci\u00f3n. No vi un solo pez. Ni uno.<\/p>\n<p><em>31 de enero<\/em><\/p>\n<p>Hoy he matado otra gaviota tal como lo hice con la primera. Ten\u00eda demasiada hambre para torturarla como me hab\u00eda prometido a m\u00ed mismo. As\u00ed que la abr\u00ed y me la com\u00ed. Vaci\u00e9 las tripas y me las com\u00ed tambi\u00e9n. Es extra\u00f1o ver c\u00f3mo se recobra la vitalidad. Empezaba a preocuparme. Tendido a la sombra del mont\u00edculo central, cre\u00ed o\u00edr voces. Mi padre. Mi madre. Mi esposa, de la que me divorci\u00e9&#8230; Y, lo peor de todo, la voz del chino que me vendi\u00f3 la hero\u00edna en Saig\u00f3n. Ceceaba, probablemente a causa de un paladar hendido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abVamos \u2014me dec\u00eda la voz desde lo alto\u2014. Vamos, esnifa un poco. Te olvidar\u00e1s del hambre. Es tan buena\u2026\u00bb Pero nunca tom\u00e9 drogas, ni siquiera para dormir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lowenthal se suicid\u00f3. El muy gallina. \u00bfNo os lo hab\u00eda dicho? Se colg\u00f3 en el que hab\u00eda sido su consultorio. Desde mi punto de vista, hizo un favor al mundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo quer\u00eda recuperar mi t\u00edtulo. Algunos de los tipos con los que habl\u00e9 me dijeron que no era imposible&#8230; pero costaba mucho dinero, m\u00e1s del que pod\u00eda imaginar. Yo ten\u00eda 40.000 d\u00f3lares en una caja de seguridad y decid\u00ed arriesgarme para doblar o triplicar la cantidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me fui a ver a Ronnie Hanelli, compa\u00f1ero m\u00edo de equipo en los a\u00f1os de la universidad, a cuyo hermano menor hab\u00eda conseguido una residencia en un hospital cuando resolvi\u00f3 estudiar medicina. Ronnie estudiaba Derecho. \u00bfVerdad que es gracioso? En el barrio se le conoc\u00eda por el apodo de Ronnie el \u00c1rbitro, porque se met\u00eda en todos los juegos y, sin que nadie se lo pidiera, empezaba a pitar faltas a todo el mundo. Si no te gustaba, ten\u00edas dos opciones: callarte la boca o tragarte unos cuantos dientes. Los portorrique\u00f1os le llamaban Ronniewop, o algo as\u00ed. A \u00e9l le hac\u00eda gracia Ronnie. Ronnie estudi\u00f3 Derecho, pas\u00f3 los ex\u00e1menes sin problemas y abri\u00f3 un bufete en su propio barrio, justo encima del bar La Pecera. A\u00fan le veo pasar por all\u00ed, cuando cierro los ojos, con su gran Continental blanco. Era el usurero m\u00e1s grande de toda Nueva York: un tibur\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sab\u00eda que Ronnie tendr\u00eda algo para m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es peligroso \u2014dijo\u2014. Pero t\u00fa sabes cuidarte. Y, si traes la mercanc\u00eda, te presentar\u00e9 un par de individuos. Uno de ellos es funcionario del Estado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me dio dos nombres. El de Henry Li-Tsu, el chino, y el de Solom Ngo, un qu\u00edmico vietnamita. El vietnamita probaba la hero\u00edna del chino a cambio de dinero. El chino era conocido por sus \u00abbromas\u00bb. Por ejemplo, llenaba las bolsitas de pl\u00e1stico con talco, o detergente, o almid\u00f3n. Ronnie dec\u00eda que un d\u00eda, una de aquellas \u00abbromas\u00bb le iba a costar la vida.<\/p>\n<p><em>1 de febrero<\/em><\/p>\n<p>He visto un avi\u00f3n. Pas\u00f3 de largo sobre la isla. Intent\u00e9 subir al mont\u00edculo central para llamar su atenci\u00f3n y met\u00ed el pie en el mismo agujero del d\u00eda en que cac\u00e9 la primera gaviota. Me romp\u00ed el tobillo. Fractura compuesta. Fue como un disparo. El dolor era insoportable. Grit\u00e9 y perd\u00ed el equilibrio. En vano, agit\u00e9 los brazos como un molino de viento. Ca\u00ed y me golpe\u00e9 la cabeza. Todo se puso negro. Cuando volv\u00ed en m\u00ed, se hab\u00eda puesto el sol. Hab\u00eda perdido un poco de sangre. El tobillo se me hab\u00eda hinchado como un neum\u00e1tico y ten\u00eda una buena insolaci\u00f3n. Creo que, de haber habido una hora m\u00e1s de sol, tendr\u00eda todo el cuerpo llagado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me arrastr\u00e9 como pude hasta aqu\u00ed y pas\u00e9 la noche temblando y llorando de rabia. Me he desinfectado la herida de la cabeza, situada encima del l\u00f3bulo temporal derecho, y me la he vendado como he podido. Es una herida superficial en el cuero cabelludo con una peque\u00f1a contusi\u00f3n, creo, pero el tobillo, es una mala fractura, en dos puntos, quiz\u00e1 tres. \u00bfC\u00f3mo voy a cazar las gaviotas ahora?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El avi\u00f3n deb\u00eda de estar en busca de supervivientes del <em>Callas<\/em>. En medio de la oscuridad y la tormenta, el bote salvavidas ha de haber recorrido kil\u00f3metros. No creo que vuelva por aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Dios m\u00edo, c\u00f3mo me duele el tobillo!<\/p>\n<p><em>2 de febrero<\/em><\/p>\n<p>He puesto una se\u00f1al en la playa de guijarros del lado sur de la isla, donde se hundi\u00f3 el bote. Me llev\u00f3 todo el d\u00eda, con alg\u00fan descanso en la sombra. Aun as\u00ed, me desmay\u00e9 dos veces. Calculo haber perdido unos ocho kilos, en su mayor parte, por deshidrataci\u00f3n. Desde aqu\u00ed veo las cinco letras que tard\u00e9 el d\u00eda entero en componer; rocas oscuras sobre la arena blanca, dicen AYUDA en letras de metro y medio. El pr\u00f3ximo avi\u00f3n no va a pasar de largo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El pie palpita constantemente. Todav\u00eda est\u00e1 hinchado y se ha puesto sospechosamente blanco alrededor de la fractura. Cada vez m\u00e1s blanco. Si me lo vendo con la camisa, apretando mucho, el dolor cede, pero aun as\u00ed duele tanto que, m\u00e1s que dormirme, me desmayo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empiezo a pensar que tal vez haya que amputar.<\/p>\n<p><em>3 de febrero<\/em><\/p>\n<p>La hinchaz\u00f3n y la p\u00e9rdida de color son todav\u00eda mayores. Esperar\u00e9 hasta ma\u00f1ana. Si la operaci\u00f3n es imprescindible, creo que podr\u00e9 llevarla a cabo. Tengo cerillas para esterilizar el cuchillo y aguja e hilo de la cajita de costura. Como vendaje, la camisa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tengo adem\u00e1s dos kilos de \u00abanalg\u00e9sico\u00bb, aunque no precisamente del que prescrib\u00eda a mis pacientes. Pero lo hubieran empleado, de haber dispuesto de \u00e9l. Pod\u00e9is apostar. Esas se\u00f1oras de pelo azul ser\u00edan capaces de esnifar un ambientador de pino si les hiciera efecto, creedme.<\/p>\n<p><em>4 de febrero<\/em><\/p>\n<p>He decidido amputar el pie. Hace cuatro d\u00edas que no como. Si espero m\u00e1s, corro el riesgo de desvanecerme en medio de la operaci\u00f3n por la acci\u00f3n combinada del shock traum\u00e1tico y el hambre. En ese caso, podr\u00eda morir desangrado. Y, a pesar de lo desdichado que soy, a\u00fan tengo ganas de seguir viviendo. Recuerdo lo que Mockridge dec\u00eda en Anatom\u00eda b\u00e1sica, el viejo Mocki, le llam\u00e1bamos: m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, la pregunta surge siempre en la carrera de un m\u00e9dico. \u00bfHasta qu\u00e9 punto puede un paciente soportar un shock traum\u00e1tico? Y entonces, se\u00f1alaba con el puntero el dibujo del cuerpo humano, el h\u00edgado, los ri\u00f1ones, el bazo, los intestinos. B\u00e1sicamente, caballeros, dec\u00eda, la contestaci\u00f3n esencial es otra pregunta: \u00bfHasta qu\u00e9 punto el paciente quiere sobrevivir?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Creo poder hacerlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De verdad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Supongo que estoy escribiendo para aplazar lo inevitable, pero se me ocurre que no acab\u00e9 de contar por qu\u00e9 me encuentro aqu\u00ed. Tal vez deba hacerlo por si la operaci\u00f3n no sale bien. Tardar\u00e9 s\u00f3lo unos minutos y estoy seguro de que todav\u00eda habr\u00e1 claridad para la operaci\u00f3n, ya que, seg\u00fan mi reloj, son las nueve de la ma\u00f1ana. \u00a1Ja!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fui a Saig\u00f3n como turista. \u00bfOs extra\u00f1a? No s\u00e9 por qu\u00e9. Hay miles de personas que van all\u00ed cada a\u00f1o, a pesar de la guerra de Nixon. Tambi\u00e9n hay gente a la que le gusta presenciar accidentes o peleas de gallos. Mi amigo chino ten\u00eda la mercanc\u00eda. Se la llev\u00e9 a Ngo, quien me ratific\u00f3 que era de primera clase. Me cont\u00f3 tambi\u00e9n que Li-Tsu hab\u00eda gastado una de sus bromas hac\u00eda cuatro meses, y que su mujer hab\u00eda saltado hecha pedazos por los aires al poner la llave de encendido en su autom\u00f3vil. Desde entonces no hab\u00eda vuelto a hacer bromas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me qued\u00e9 en Saig\u00f3n tres semanas. Hab\u00eda reservado pasaje de regreso a San Francisco en un crucero, el <em>Callas<\/em>. Primera clase. Subir a bordo con la mercanc\u00eda no represent\u00f3 problema alguno. Ngo arregl\u00f3 el asunto, sobornando a dos oficiales de aduana que se limitaron a saludarme y hacer pasar las maletas. La hero\u00edna iba en una bolsa de viaje que ni siquiera vieron.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pasar la aduana en los Estados Unidos ser\u00e1 mucho m\u00e1s dif\u00edcil \u2014me dijo Ngo\u2014, pero \u00e9se es problema \u00fanicamente suyo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de pasar aquello por la aduana. Ronnie hab\u00eda contratado un buzo que har\u00eda el trabajo por tres mil d\u00f3lares. Ten\u00eda que encontrarme con \u00e9l (ahora que lo pienso, hace dos d\u00edas) en una especie de corral llamado Regis Hotel en San Francisco. El plan consist\u00eda en poner la mercanc\u00eda en una lata a prueba de agua. Sujetos a la tapa, un reloj y un sobre de tinte rojo. Antes de atracar, hab\u00eda que tirar la lata al agua, cosa que no iba a hacer yo mismo, naturalmente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba todav\u00eda buscando un cocinero o un camarero al que no le viniera mal un dinero extra y que fuera lo bastante listo \u2014 o lo bastante idiota\u2014, como para mantener la boca cerrada, cuando el <em>Callas<\/em> se hundi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No tengo ni la menor idea de c\u00f3mo sucedi\u00f3, ni de por qu\u00e9. Se nos hab\u00eda echado encima un buen vendaval, pero el crucero parec\u00eda capaz de capearlo. Pero el d\u00eda 23, alrededor de las ocho de la noche, hubo una fuerte explosi\u00f3n bajo cubierta. Yo estaba en el sal\u00f3n en aquel momento y el <em>Callas<\/em> se escor\u00f3 casi inmediatamente. A la izquierda, \u00bfc\u00f3mo se llama: babor o estribor?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La gente empez\u00f3 a gritar y a correr en todas direcciones. Las botellas cayeron de la estanter\u00eda del bar y se estrellaron contra el suelo. Un hombre sali\u00f3 de una de las escaleras, con la camisa quemada y la piel asada. Los altavoces empezaron a decir a la gente que se dirigiera a los botes salvavidas que se les hab\u00edan asignado al principio del viaje, durante un simulacro. Los pasajeros echaron a correr sin rumbo. Muy pocos se hab\u00edan molestado en comparecer durante el simulacro. Yo, no s\u00f3lo estuve all\u00ed, sino que fui m\u00e1s temprano, para estar en primera fila y ver bien todo, \u00bfcomprend\u00e9is? Siempre pongo mucha atenci\u00f3n en lo que se refiere a mi pellejo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Baj\u00e9 a mi camarote, saqu\u00e9 las bolsitas de hero\u00edna y me puse una en cada bolsillo. Despu\u00e9s, me dirig\u00ed al Bote Salvavidas 8. Mientras yo sub\u00eda las escaleras, hubo otras dos explosiones y el barco se inclin\u00f3 a\u00fan m\u00e1s peligrosamente, si cabe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En cubierta, todo era confusi\u00f3n. Vi una mujer que corr\u00eda por la cubierta resbaladiza, gritando y con un ni\u00f1o en brazos. Seg\u00fan se inclinaba el buque, ella ganaba velocidad. Finalmente, golpe\u00f3 contra la borda a la altura de los muslos, salt\u00f3 por encima de ella, dio dos vueltas de campana y desapareci\u00f3 de mi vista. Hab\u00eda un hombre de mediana edad, sentado en medio del puente, que se arrancaba los cabellos con las manos. Otro, con ropas blancas de cocinero, la cara y las manos horriblemente quemadas, se daba contra las paredes y gritaba: \u00ab\u00a1Socorro! \u00a1No veo! \u00a1Socorro! \u00a1No veo!\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El p\u00e1nico era total y se hab\u00eda contagiado del pasaje a la tripulaci\u00f3n como una epidemia. Ten\u00e9is que tener en cuenta que entre la primera explosi\u00f3n y el hundimiento del barco, pasaron solamente veinte minutos. Algunos de los botes iban repletos de gente que aullaba, y otros, totalmente vac\u00edos. El m\u00edo, que estaba en la zona m\u00e1s pr\u00f3xima al agua, estaba casi desierto. Nadie m\u00e1s que yo y un marinero, con la cara muy p\u00e1lida y llena de espinillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Echemos al agua enseguida este condenado barre\u00f1o \u2014dijo, con los ojos desorbitados\u2014, porque la maldita ba\u00f1era se va a pique sin remedio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Maniobrar un bote no es nada dif\u00edcil, pero, con los nervios, el marinero se hizo un l\u00edo con las maromas de su lado. El bote baj\u00f3 unos dos metros y qued\u00f3 colgado, yo m\u00e1s cerca del agua que \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fui hacia su lado para ayudarle cuando empez\u00f3 a gritar. Hab\u00eda logrado deshacer el nudo; pero, al mismo tiempo, se hab\u00eda pillado la mano. La soga se desliz\u00f3 sobre la palma, dej\u00e1ndosela en carne viva; finalmente, sali\u00f3 despedido de la embarcaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Acab\u00e9 de deshacer el l\u00edo y libr\u00e9 el bote, que baj\u00f3 al agua. Empec\u00e9 a remar como un condenado. Remar era algo que siempre hab\u00eda hecho por placer en las casas de veraneo de mis amigos, pero ahora, por primera vez, lo hac\u00eda para salvar mi vida. Si no me alejaba del <em>Callas<\/em> antes de que se hundiera, me arrastrar\u00eda con \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cinco minutos m\u00e1s tarde, se hundi\u00f3. No escap\u00e9 del todo a la succi\u00f3n, tuve que remar desesperadamente s\u00f3lo para permanecer en el mismo lugar. Se hundi\u00f3 muy de prisa. Todav\u00eda hab\u00eda gente aferrada a la borda, gritando. Parec\u00eda una banda de monos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La borrasca empeor\u00f3. Perd\u00ed un remo. Pas\u00e9 la noche en una especie de pesadilla, achicando agua del bote, primero, y maniobrando con el \u00fanico remo que me quedaba, despu\u00e9s, para mantener la proa contra el oleaje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Antes del amanecer del 24 las olas empezaron a empujarme por la popa. El bote adquiri\u00f3 una cierta velocidad, lo cual es aterrador, pero, al mismo tiempo, constituye un alivio. De pronto, los tablones fueron arrancados de debajo de mis pies, pero el bote no se hundi\u00f3: hab\u00eda encallado a este mont\u00f3n de piedras olvidado del mundo. Ni siquiera s\u00e9 d\u00f3nde estoy; no tengo la menor idea. La navegaci\u00f3n no es mi punto fuerte. Ja, ja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero s\u00ed s\u00e9 qu\u00e9 tengo que hacer. \u00c9stas pueden ser mis \u00faltimas notas, pero algo me dice que saldr\u00e1 bien. \u00bfAcaso no he conseguido siempre lo que me he propuesto? Adem\u00e1s, hoy se hacen maravillas con las pr\u00f3tesis y podr\u00e9 moverme con un solo pie con toda comodidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ha llegado el momento de ver si soy tan extraordinario como creo. Buena suerte.<\/p>\n<p><em>5 de febrero<\/em><\/p>\n<p>Lo hice.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El dolor era lo que menos me preocupaba, porque puedo soportarlo, pero tem\u00eda que la debilidad, el hambre y el dolor combinados me hicieran perder el conocimiento antes de acabar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero la hero\u00edna resolvi\u00f3 el problema maravillosamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abr\u00ed una de las bolsitas y aspir\u00e9 dos generosas dosis sobre una roca plana, primero la ventanilla derecha, luego, la izquierda. Era una especie de hielo deslumbradoramente anest\u00e9sico que invad\u00eda mi cerebro \u00edntegro. Aspir\u00e9 la hero\u00edna al dejar de escribir, ayer, a las 9.45. Cuando volv\u00ed a mirar la hora, las sombras se hab\u00edan movido, dej\u00e1ndome parte del cuerpo al sol, y eran las 12.41. Me hab\u00eda adormilado. Nunca hab\u00eda imaginado que fuese tan fant\u00e1stico y no comprendo por qu\u00e9 le ten\u00eda tanta man\u00eda. El dolor, el miedo, la infelicidad&#8230; todo desaparece, dejando s\u00f3lo una calma euf\u00f3rica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Oper\u00e9 en esas condiciones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como era de esperar, sent\u00ed un dolor agud\u00edsimo, especialmente en la primera parte de la operaci\u00f3n. Pero el dolor parec\u00eda desconectado de m\u00ed, como si fuera de otro. Me molestaba, pero me resultaba extraordinariamente interesante. \u00bfPod\u00e9is entender lo que digo? Si alguna vez hab\u00e9is empleado un calmante con una fuerte base de morfina, sabr\u00e9is de qu\u00e9 hablo. Hace algo m\u00e1s que mitigar el dolor. Induce un estado mental. Una cierta serenidad. Entiendo por qu\u00e9 la gente se queda colgada, aunque \u00e9sa sea una palabra horrorosamente fuerte y que usa, en general, la gente que nunca lo ha probado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A media operaci\u00f3n, el dolor empez\u00f3 a ser algo m\u00e1s personal. Oleadas de desfallecimiento me acomet\u00edan. Mir\u00e9 con ansia la bolsita de hero\u00edna, pero me obligu\u00e9 a apartar la vista. Si volv\u00eda a adormilarme, morir\u00eda desangrado con la misma seguridad que si me desmayara. Cont\u00e9 hasta cien al rev\u00e9s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La p\u00e9rdida de sangre era el factor m\u00e1s cr\u00edtico. Como cirujano, era vitalmente consciente de ello. No deb\u00eda perder una gota m\u00e1s que lo imprescindible. Si un paciente sufre una hemorragia durante una operaci\u00f3n en un hospital, se le puede suministrar sangre. Yo carec\u00eda de esos medios. Todo lo que se hab\u00eda perdido \u2014la arena debajo de mi pie estaba ya negra\u2014 estaba perdido hasta que mi propia f\u00e1brica lo repusiera. No ten\u00eda hemost\u00e1ticos, ni hilo de sutura, ni grapas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empec\u00e9 la operaci\u00f3n exactamente a las 12.45. Acab\u00e9 a la 1.50 e inmediatamente me atont\u00e9 con hero\u00edna, una dosis mayor que la anterior. Me dorm\u00ed en un mundo gris, indoloro, y permanec\u00ed as\u00ed hasta alrededor de las cinco. Cuando me espabil\u00e9, el sol estaba cerca del horizonte occidental, trazando un camino de oro sobre el azul del Pac\u00edfico que llegaba hasta m\u00ed. Nunca he visto algo tan incre\u00edble. Tanto, que me compens\u00f3 del dolor en un segundo. Una hora m\u00e1s tarde aspir\u00e9 un poquito m\u00e1s, para seguir disfrutando de la puesta de sol.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Poco despu\u00e9s de hacerse de noche, yo&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esperad un segundo. \u00bfOs he dicho que no he comido absolutamente nada durante cuatro d\u00edas? \u00bfY que lo \u00fanico que ten\u00eda a mi alcance para recuperar mis energ\u00edas agotadas era mi propio cuerpo? Despu\u00e9s de todo, \u00bfno se ha dicho, una y otra vez, que la supervivencia es una cuesti\u00f3n mental? \u00bfDe una mente superior? No voy a justificarme diciendo que cualquiera hubiera hecho lo mismo. En primer lugar, hay que ser cirujano. Y aun conociendo la t\u00e9cnica de la amputaci\u00f3n, es posible hacer una carnicer\u00eda y desangrarse de todos modos. Y, aun en el caso de poder sobrevivir a la amputaci\u00f3n y al shock traum\u00e1tico, jam\u00e1s se le ocurrir\u00eda algo semejante a alguien convencional. No importa. Nadie tiene por qu\u00e9 enterarse. Lo \u00faltimo que har\u00e9 antes de abandonar la isla ser\u00e1 destruir este libro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tuve mucho cuidado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo lav\u00e9 muy bien antes de com\u00e9rmelo.<\/p>\n<p><em>7 de febrero<\/em><\/p>\n<p>El dolor del mu\u00f1\u00f3n es intens\u00edsimo \u2014en ocasiones, realmente intolerable\u2014. Pero creo que el escozor profundo del proceso de cicatrizaci\u00f3n es todav\u00eda mucho peor. Esta tarde me he acordado de los pacientes que me ten\u00edan harto con lo mucho que les picaba la carne remendada, que era horrible y que no se pod\u00edan rascar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo sonre\u00eda y les dec\u00eda que se sentir\u00edan mejor al d\u00eda siguiente, pensando que se quejaban sin raz\u00f3n, que eran d\u00e9biles e ingratos. Ahora los comprendo perfectamente. Varias veces he estado a punto de arrancar la camisa que sirve de vendaje y rascarme la herida, hundir los dedos en la carne cruda y tierna, quitarme los puntos, dejar que la sangre corriera en la arena, cualquier cosa, cualquier cosa con tal de no sentir ese horrible y enloquecedor hormigueo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces contaba hasta cien al rev\u00e9s y aspiraba hero\u00edna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No tengo idea de cu\u00e1nta he llegado a tomar, pero s\u00ed s\u00e9 que he estado casi permanentemente dopado desde la operaci\u00f3n. Como sab\u00e9is, quita el hambre. Ni siquiera s\u00e9 si tengo hambre. Siento algo extra\u00f1o, fantasmal, en la barriga, eso es todo. Por otra parte, puedo ignorarla con toda facilidad y, sin embargo, s\u00e9 que no debo hacerlo, ya que la hero\u00edna no tiene un valor cal\u00f3rico f\u00e1cilmente calculable. De manera que me he puesto a prueba para medir mi energ\u00eda, arrastr\u00e1ndome de aqu\u00ed para all\u00e1, y es agotador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dios m\u00edo, espero que no&#8230;, pero temo que sea necesaria una nueva operaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>(m\u00e1s tarde)<\/em><\/p>\n<p>Pas\u00f3 otro avi\u00f3n. Demasiado alto. Tanto, que todo lo que pod\u00eda ver era el aler\u00f3n de popa dibuj\u00e1ndose contra el cielo azul. Hice se\u00f1ales, por si acaso, y grit\u00e9 como un energ\u00fameno. Cuando desapareci\u00f3, me ech\u00e9 a llorar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Est\u00e1 muy oscuro y es dif\u00edcil seguir escribiendo. Comida. He estado pensando en cantidad de platos. La lasa\u00f1a de mi madre, pan de ajo, caracoles, langosta, chuletas, melocotones, asado, la gran porci\u00f3n de pastel de mantequilla y el helado de vainilla hecho en casa que te sirven en Mother Crunch en la Primera Avenida, pretzels calientes, salm\u00f3n ahumado, cangrejos ahumados, jam\u00f3n ahumado con rodajas de pi\u00f1a, aros de cebolla fritos, salsa de cebolla con patatas chip, t\u00e9 fr\u00edo en largos sorbos, patatas fritas, y te relames los labios de gusto&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;100, 99, 98, 97, 96, 95, 94<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dios, Dios, Dios.<\/p>\n<p><em>8 de febrero<\/em><\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana ha aterrizado otra gaviota en el mont\u00edculo, grande, gorda, mientras yo reposaba a la sombra de mi roca, la que considero mi campamento particular, con el mu\u00f1\u00f3n apuntando al cielo. En cuanto el p\u00e1jaro se pos\u00f3, empec\u00e9 a salivar igual que los perros de Pavlov. Se me ca\u00eda la baba como a un beb\u00e9. Como a un beb\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Busqu\u00e9 una piedra del tama\u00f1o de mi mano y empec\u00e9 a arrastrarme hacia el p\u00e1jaro. Queda tan s\u00f3lo un cuarto, ya hemos escalado tres. Tres y pico. Pinzetti pasa hacia atr\u00e1s (Pine, quiero decir Pine). No ten\u00eda demasiadas esperanzas. Estaba seguro de que saldr\u00eda volando, pero hab\u00eda que intentarlo. Si atrapara un ave tan gorda y tan insolente como \u00e9sa, tal vez pudiese posponer la segunda operaci\u00f3n indefinidamente. Continu\u00e9, aunque, de vez en cuando, me golpeaba el mu\u00f1\u00f3n contra el canto afilado de una roca y ve\u00eda las estrellas con todo el cuerpo, oblig\u00e1ndome a reposar hasta que el dolor se calmara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La gaviota no escap\u00f3. Daba saltitos de aqu\u00ed para all\u00e1, con el pecho hinchado, como un general pasando revista a las tropas. De vez en cuando me miraba con sus ojos peque\u00f1os, negros y malignos, y no me quedaba m\u00e1s remedio que quedarme inm\u00f3vil como una piedra y contar hasta cien a la espera de que volviera a moverse. Cada vez que agitaba las alas, el hielo me invad\u00eda el est\u00f3mago. m\u00e1s No dejaba de salivar. Se me ca\u00eda la baba como a un ni\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuve al acecho. \u00bfUna hora? \u00bfDos? Cuanto m\u00e1s me acercaba, m\u00e1s fuerte me lat\u00eda el coraz\u00f3n y m\u00e1s apetecible parec\u00eda la gaviota. Daba la impresi\u00f3n de estar burl\u00e1ndose de m\u00ed y empec\u00e9 a temer que, antes de que la tuviese a mi alcance, echara a volar. Me temblaban las piernas y los brazos. Ten\u00eda la boca seca. El mu\u00f1\u00f3n, por su parte, me daba unas punzadas asesinas. Ahora pienso que debo haber sentido tambi\u00e9n dolores de abstinencia. \u00bfTan pronto? No he tomado hero\u00edna m\u00e1s que una semana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No importa. La necesito. Y hay mucha, much\u00edsima. En cuanto llegue a los Estados Unidos, me someter\u00e9 a una cura de desintoxicaci\u00f3n en la mejor cl\u00ednica de California. Pero ahora no se trata de eso, \u00bfverdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando la tuve al alcance, no quise arrojar la piedra. Estaba irracionalmente seguro de que errar\u00eda, probablemente por unos pocos cent\u00edmetros. Ten\u00eda que acercarme. As\u00ed que segu\u00ed arrastr\u00e1ndome, con la cabeza alta, el sudor cayendo a chorros por mi cuerpo maltrecho de espantap\u00e1jaros. Por cierto, creo que se me est\u00e1n pudriendo los dientes, \u00bflo he dicho ya? Si fuera supersticioso, dir\u00eda que es porque com\u00ed &#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Ja! Pero no debe de ser \u00e9sa la raz\u00f3n, \u00bfverdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me detuve otra vez. Estaba mucho m\u00e1s cerca de esta gaviota que de cualquiera de las anteriores. No consegu\u00eda obligarme a tirar la piedra. La agarr\u00e9 con toda mi alma, hasta que me dolieron los dedos, pero ni siquiera as\u00ed pude hacerlo. Porque sab\u00eda perfectamente lo que no dar en el blanco significaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No me importa emplear toda la mercanc\u00eda. Les voy a poner un pleito que se van a acordar toda la vida. \u00a1Vivir\u00e9 como un rey durante el resto de mi vida! \u00a1Mi larga, larga vida!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estoy convencido de que hubiera escalado hasta poder tomarla con la mano si finalmente no hubiera levantado el vuelo. La hubiera estrangulado. Pero extendi\u00f3 las alas y ech\u00f3 a volar. La insult\u00e9, me hinqu\u00e9 de rodillas y le lanc\u00e9 la piedra con las pocas fuerzas que me quedaban. \u00a1Y le di!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El p\u00e1jaro solt\u00f3 un graznido y cay\u00f3 al otro lado del mont\u00edculo. Entre risas y temblores, sin preocuparme por los golpes en el mu\u00f1\u00f3n ni por si se me abr\u00eda la herida, llegu\u00e9 a la cima y empec\u00e9 a descender por la otra vertiente. Perd\u00ed el equilibrio y me di en el suelo con la cabeza. En aquel momento ni siquiera lo advert\u00ed, aunque tengo un magn\u00edfico chich\u00f3n como recuerdo. S\u00f3lo pod\u00eda pensar en la gaviota y en c\u00f3mo le hab\u00eda dado, suerte fant\u00e1stica, aun volando, \u00a1le hab\u00eda dado!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La gaviota se arrastr\u00f3 hasta la playa, el ala rota, el cuerpo ensangrentado. Me arrastr\u00e9 tras ella todo lo r\u00e1pido que me era posible, pero ella era m\u00e1s veloz. \u00a1 Una carrera de lisiados! \u00a1Ja! \u00a1 Ja! Podr\u00eda haberla capturado, ya estaba muy cerca, de no haber sido por mis manos. Tengo que cuidar mis manos. Puedo volver a necesitarlas. A pesar del cuidado ten\u00eda las palmas llenas de tajos cuando por fin llegamos a la playa. Por si fuera poco, golpe\u00e9 mi reloj contra una roca y salt\u00f3 hecho a\u00f1icos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La gaviota entr\u00f3 en el mar cojeando, graznando como una endemoniada. La atrap\u00e9, pero s\u00f3lo me qued\u00f3 un pu\u00f1ado de tristes plumas. Entonces me ca\u00ed y tragu\u00e9 agua, tosiendo y atragant\u00e1ndome.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero segu\u00ed arrastr\u00e1ndome y hasta trat\u00e9 de nadar tras ella. La venda del mu\u00f1\u00f3n acab\u00f3 por ca\u00e9rseme en el agua, empec\u00e9 a hundirme y no tuve m\u00e1s remedio que regresar a la arena. No s\u00e9 c\u00f3mo, pero sal\u00ed del agua, temblando, exhausto, encogido de dolor, llorando, gritando y maldiciendo a la gaviota. Todav\u00eda estaba a la vista, all\u00e1 lejos, cada vez m\u00e1s lejos. Creo recordar que en un momento le rogu\u00e9 que volviera. Eso s\u00ed, cuando sali\u00f3 al arrecife, jurar\u00eda que estaba muerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No es justo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me llev\u00f3 casi una hora arrastrarme hasta el campamento. He tomado mucha hero\u00edna, pero aun as\u00ed, contin\u00fao enfadado con la gaviota. Si no iba a dejarse cazar, \u00bfa qu\u00e9 burlarse as\u00ed de m\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 diablos esper\u00f3 tanto?<\/p>\n<p><em>9 de febrero<\/em><\/p>\n<p>Me he amputado el pie izquierdo y lo he vendado con mis pantalones. Extra\u00f1o. Durante toda la operaci\u00f3n se me cay\u00f3 la baba. \u00a1Se me cay\u00f3 la baaaaaba! Como cuando descubr\u00ed la gaviota, se me ca\u00eda la baba sin parar&#8230; Pero me obligu\u00e9 a esperar hasta la noche. Cont\u00e9 hasta cien al rev\u00e9s veinte o treinta veces. \u00a1Ja! \u00a1Ja!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ten\u00eda que repetirme: rosbif fr\u00edo, rosbif fr\u00edo, rosbif fr\u00edo.<\/p>\n<p><em>11 de febrero (?)<\/em><\/p>\n<p>Ha llovido durante dos d\u00edas, con mucho viento. Cambi\u00e9 algunas rocas de lugar, hice una especie de escondrijo con ellas y me guarec\u00ed all\u00ed dentro todo el tiempo. Sorprend\u00ed una peque\u00f1a ara\u00f1a, la tom\u00e9 con los dedos antes de que escapara y me la met\u00ed en la boca. Muy buena, muy gustosa. Empec\u00e9 a temer que las rocas que ten\u00eda encima de la cabeza se vinieran abajo y me sepultaran. No importaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me pas\u00e9 toda la tormenta muy dopado. Tal vez haya llovido tres d\u00edas, y no dos. O s\u00f3lo uno. Aunque creo recordar que oscureci\u00f3 en dos ocasiones. Me encanta dormir, no siento ni el dolor ni el picor. S\u00e9 que voy a sobrevivir, no puede ser que tenga uno que pasar por todo esto para nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda un cura en la Sagrada Familia cuando yo era ni\u00f1o, un enano que adoraba hablar del infierno y del pecado mortal. Les ten\u00eda verdadero cari\u00f1o. No hay retorno del pecado mortal, \u00e9se era su punto de vista. Me pas\u00e9 la noche so\u00f1ando con \u00e9l, el Padre Hailley, con su sotana y su nariz de whisky, sacudi\u00e9ndose el dedo y diciendo: \u00abQu\u00e9 verg\u00fcenza, Richard Pinzetti&#8230;, un pecado mortal&#8230;, condenado al infierno&#8230;, condenado al infierno\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me re\u00ed de \u00e9l. Si esto no es el infierno, \u00bfqu\u00e9 es? El \u00fanico pecado mortal es darse por vencido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mitad del tiempo la paso delirando; el resto me pican los mu\u00f1ones; la humedad hace que me duelan todav\u00eda m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero no voy a ceder. No me voy a dar por vencido. No pasar\u00e9 por todo esto para nada.<\/p>\n<p><em>12 de febrero<\/em><\/p>\n<p>Hace un d\u00eda magn\u00edfico y el Sol brilla otra vez en todo su esplendor. Espero que se est\u00e9n helando en Nueva York.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es un buen d\u00eda, en la medida de lo posible. La fiebre parece haber bajado. Estaba d\u00e9bil y temblaba cuando sal\u00ed de mi madriguera, pero despu\u00e9s de dos o tres horas al sol, vuelvo a sentirme casi humano otra vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me arrastr\u00e9 hasta el sur de la isla y encontr\u00e9 varios trozos de madera arrojados por la tormenta, adem\u00e1s de varios tablones de mi propio bote. Hab\u00eda quelpo y algas en uno de los tablones y me lo com\u00ed todo. Me dieron ganas de vomitar. Es como comerse la cortina de pl\u00e1stico del ba\u00f1o, pero me siento mucho m\u00e1s fuerte esta tarde.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llev\u00e9 la madera a la arena para que se secara. Todav\u00eda me queda una caja completa de cerillas a prueba de humedad y podr\u00e9 hacer una fant\u00e1stica se\u00f1al de humo si pasa alguien pronto. Si no, me servir\u00e1 para cocinar. Voy a aspirar hero\u00edna.<\/p>\n<p><em>13 de febrero<\/em><\/p>\n<p>He encontrado un cangrejo, que mat\u00e9 y coc\u00ed en una peque\u00f1a hoguera. Esta noche casi vuelvo a creer en Dios.<\/p>\n<p><em>14 de feb<\/em><\/p>\n<p>Acabo de darme cuenta de que la tormenta se llev\u00f3 casi todas las piedras de mi se\u00f1al de AYUDA. Pero la tormenta termin\u00f3&#8230; \u00bfhace m\u00e1s de tres d\u00edas? \u00bfHe estado drogado todo ese tiempo? Tengo que tener m\u00e1s cuidado y bajar la dosis, porque \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si pasara un barco y yo estuviera durmiendo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reconstru\u00ed la se\u00f1al, pero me llev\u00f3 casi todo el d\u00eda y estoy exhausto. Busqu\u00e9 un cangrejo donde encontr\u00e9 el otro, pero nada. Me cort\u00e9 las manos con varias de las piedras de la se\u00f1al, pero me desinfect\u00e9 con yodo, a pesar de mi debilidad. Debo cuidar mis manos. Por encima de todo.<\/p>\n<p><em>15 de feb<\/em><\/p>\n<p>Hoy se pos\u00f3 otra gaviota en el mont\u00edculo. Levant\u00f3 el vuelo antes de que yo me acercara. La conmin\u00e9 a irse al infierno, a picotear los ojillos rojizos del Padre Hailley para toda la Eternidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Ja! \u00a1Ja! \u00a1Ja! \u00a1Ja! Ja.<\/p>\n<p><em>17 de feb (?)<\/em><\/p>\n<p>Me he cortado la pierna derecha a la altura de la rodilla, pero he perdido mucha sangre. El dolor era inenarrable, a pesar de la hero\u00edna. S\u00f3lo el shock hubiera matado a un hombre menos hombre que yo. D\u00e9jame contestar con una pregunta: \u00bfHasta qu\u00e9 punto el paciente quiere sobrevivir? \u00bfHasta qu\u00e9 punto el paciente quiere sobrevivir?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me tiemblan las manos. Si me traicionan, estoy perdido. No tienen ning\u00fan derecho a traicionarme. \u00a1Ning\u00fan derecho! Las he cuidado durante todas sus vidas. Las he mimado. Mejor que no me traicionen. O se van a arrepentir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por lo menos, no siento hambre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Uno de los tablones del bote se parti\u00f3 por la mitad. Una de las partes ten\u00eda una punta bastante afilada, que fue la que us\u00e9. Se me ca\u00eda la baba, pero me hice esperar pensando en&#8230; \u00a1aquellas barbacoas! Aquella casa que Will Hammersmith ten\u00eda en Long Island, con una barbacoa donde se pod\u00eda asar un cerdo entero. Acostumbr\u00e1bamos a sentarnos al atardecer, con tragos largos en la mano, hablando de nuevas t\u00e9cnicas quir\u00fargicas o de golf o de cualquier otra cosa. Y la brisa nos tra\u00eda el olor del cerdo asado. Madre m\u00eda, el olor del cerdo asado.<\/p>\n<p><em>Feb ?<\/em><\/p>\n<p>Me he cortado la otra pierna a la altura de la rodilla. He estado dando cabezadas todo el santo d\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abDoctor, \u00bfla operaci\u00f3n era necesaria?\u00bb. Ja, ja. Me tiemblan las manos como las de un viejo. Las odio. Tengo sangre debajo de las u\u00f1as, costras. \u00bf Recuerdas el modelo de la facultad, con la barriga de vidrio? Pues me siento igual, pero no quiero mirar. De ninguna de las maneras. Recuerdo que Dom dec\u00eda eso, se paraba a charlar contigo en la calle con la chaqueta del Hiway Outlaws Club. T\u00fa le dec\u00edas: \u00abHombre, \u00bfc\u00f3mo hiciste para conseguirla?\u00bb. Y Dom respond\u00eda de ninguna de las maneras. Viejo Dom. Caramba, ojal\u00e1 me hubiera quedado en el barrio. Esto tiene tan mala pinta, como dec\u00eda Dom. Ja ja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero me han dicho, sabes, que con la terapia adecuada y unas pr\u00f3tesis, volver\u00eda a estar como nuevo, podr\u00eda volver a la isla y decirle a la gente: \u00abAqu\u00ed es donde ocurri\u00f3\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Ja-ja-ja!<\/p>\n<p><em>23 de febrero (?)<\/em><\/p>\n<p>Encontr\u00e9 un pez muerto, podrido y apestoso. Es igual, me lo com\u00ed. Me doblaban el cuerpo las arcadas, pero no me lo permit\u00ed. Sobrevivir\u00e9. Estoy tan bien con hero\u00edna, las puestas de sol.<\/p>\n<p><em>Febrero<\/em><\/p>\n<p>No me atrevo, pero tengo que hacerlo. \u00bfPero, c\u00f3mo har\u00e9 para ligar la arteria femoral tan arriba? Es amplia como una maldita autopista a esa altura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A pesar de todo, tengo que hacerlo. He marcado la parte alta del muslo, la parte donde todav\u00eda hay carne, con l\u00e1piz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desear\u00eda poder dejar de babear.<\/p>\n<p><em>Fe<\/em><\/p>\n<p>Te&#8230; mereces&#8230; un descanso hoy&#8230; tambi\u00e9n&#8230; as\u00ed que&#8230; lev\u00e1ntate y vete.., a McDonald\u2019s&#8230; dos hamburguesas&#8230; salsa especial&#8230; lechuga&#8230; pepinillos.., cebollas&#8230; en&#8230; un panecillo&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Da&#8230; dada&#8230; dadada&#8230;<\/p>\n<p><em>Febbe<\/em><\/p>\n<p>Hoy me he visto la cara en el agua. Una calavera cubierta de piel. \u00bfMe he vuelto loco ya? Debo de estar loco. Ahora soy un monstruo. Un engendro. No me queda nada bajo las ingles. Un verdadero monstruo. Una cabeza atada a un torso que se arrastra por los codos en la arena. Un cangrejo. Un cangrejo dopado. Eh, t\u00fa, soy un pobre cangrejo dopado, dame una moneda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jajajaja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dicen que de lo que se come se cr\u00eda, as\u00ed que \u00a1TODAV\u00cdA SOY EL MISMO! Querido Dios shock traum\u00e1tico shock traum\u00e1tico shock traum\u00e1tico NO EXISTE NADA QUE SE PAREZCA A UN SHOCK TRAUM\u00c1TICO.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;JA.<\/p>\n<p><em>40\/Fe ?<\/em><\/p>\n<p>He so\u00f1ado con mi padre. Cuando se emborrachaba, olvidaba el ingl\u00e9s. No es que tuviera nada interesante que decir de todos modos. Condenado cerdo, me alegr\u00e9 tanto de irme de tu casa, papito, condenado cerdo, chapucero, nada, no vales para nada, nada, cero. Sab\u00eda que lo lograr\u00eda. Me alej\u00e9 de ti, \u00bfverdad? Me fui andando sobre las manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ya no puedo cortar nada m\u00e1s con ellas. Ayer me cort\u00e9 las orejas.<\/p>\n<p>la mano izquierda lava la derecha no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha pito pito colorito donde vas t\u00fa tan bonito&#8230; jajaja&#8230;<\/p>\n<p>Qu\u00e9 importa, una mano u otra, buena comida, buena carne, buen Dios comamos&#8230; pies de cerdo saben igual que manos de cerdo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cl\u00e1sico del horror por Stephen King (1947).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16581,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Superviviente","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,194,2855,779,2954],"class_list":["post-16579","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-estadounidenses","tag-literatura","tag-stephen-king","tag-superviviente"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/StephenKing.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4jp","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16579"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16584,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16579\/revisions\/16584"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}