{"id":16525,"date":"2022-02-23T15:52:37","date_gmt":"2022-02-23T21:52:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16525"},"modified":"2024-11-23T16:13:41","modified_gmt":"2024-11-23T22:13:41","slug":"oratoria-cuento-iliana-vargas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/oratoria-cuento-iliana-vargas\/","title":{"rendered":"Oratoria"},"content":{"rendered":"<p>La escritora mexicana <a href=\"https:\/\/literatura.inba.gob.mx\/ciudad-de-mexico\/6007-vargas,-iliana.html\" target=\"_blank\">Iliana Vargas<\/a> (1978) es una de las narradoras m\u00e1s interesantes de la nueva literatura de imaginaci\u00f3n en este pa\u00eds. Sus textos son enigm\u00e1ticos, desconcertantes, ambientados con frecuencia en una atm\u00f3sfera de sue\u00f1o, donde ciertos acontecimientos pueden quedar inexplicados para siempre y otros tener consecuencias totalmente impredecibles. As\u00ed ocurre en \u00abOratoria\u00bb, cuyo tema central es el deseo y cuyo argumento podr\u00eda parecer el de muchos cuentos cl\u00e1sicos&#8230; hasta que deja de serlo por entero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El libro m\u00e1s reciente de Iliana Vargas es <em>Yo no voy a salvarte<\/em> (2022), publicado en Espa\u00f1a por la editorial Eolas.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16526\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/oratoria-cuento-iliana-vargas\/ilianavargas\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas.jpg\" data-orig-size=\"1139,833\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"IlianaVargas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas-1024x749.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas.jpg\" alt=\"\" width=\"1139\" height=\"833\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16526\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas.jpg 1139w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas-300x219.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas-1024x749.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas-547x400.jpg 547w\" sizes=\"auto, (max-width: 1139px) 100vw, 1139px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>ORATORIA<br \/>\nIliana Vargas<\/strong><\/p>\n<h2>I<\/h2>\n<p>Sal\u00edamos de la tienda, cada una con un cono relleno de masa helada y texturizada que promet\u00eda \u201cm\u00edstico sabor\u201d. Yo quer\u00eda ir al parque y t\u00fa a sentarte dentro del kiosko: \u201cMira c\u00f3mo est\u00e1 el sol; la nieve se va a derretir antes de que crucemos la alameda\u201d, dec\u00edas, mientras me tomabas de la mu\u00f1eca para guiarme a la sombra. Pero yo sab\u00eda que si no aprovechaba el vac\u00edo en el parque ocasionado por la hora solar, m\u00e1s tarde ser\u00eda imposible encontrar un columpio libre, o alg\u00fan turno para trepar por aquella cuerda deshilachada cuya cumbre pedregosa se desdoblaba en una pendiente de pasto fresco por la que me encantaba rodar. Adem\u00e1s, en el parque siempre hab\u00eda sombras m\u00e1s c\u00f3modas y frescas para refugiarse del calor que en el kiosko. Fue entonces que se me ocurri\u00f3 acudir al \u201cgui\u00f1o del desempate\u201d, como t\u00fa misma llamabas a eso que te encantaba jugar cuando nos encontr\u00e1bamos en situaciones parecidas: un volado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La vimos dar volteretas en el aire, chocando contra la pared descarapelada de la tienda y luego contra unas botellas que, recargadas en el filo de la banqueta, le dieron el efecto de rebote necesario para que la moneda cayera exactamente al borde del vac\u00edo al que llevaba el enrejado de la coladera. De inmediato record\u00e9 la pel\u00edcula del payaso que, escondido en el desag\u00fce, ofrec\u00eda globos a los ni\u00f1os para luego com\u00e9rselos. No, yo no ir\u00eda a ver de qu\u00e9 lado hab\u00eda ca\u00eddo la moneda. Y t\u00fa, gritando que diez pesos no se iban a ir a un nido de ratas, y que menos ibas a poner la mano ah\u00ed, tampoco quer\u00edas ir por ella. Entonces se te ocurri\u00f3 pedirle a uno de los muchachos que esperaban afuera de la tienda que la sacara, pero que primero se fijara y nos dijera de qu\u00e9 lado hab\u00eda ca\u00eddo\u2026 Extra\u00f1amente, sin dudarlo y sin echarse a correr con la moneda, hizo lo que le pediste, s\u00f3lo que cuando la trajo de vuelta, tambi\u00e9n te entreg\u00f3 la estampa. \u201cNo, esa no es nuestra\u201d, y te apresuraste a guardar el dinero en tu bolsa. \u201cPues estaba pegada a la moneda\u2026 por algo ser\u00e1, \u00bfno se\u00f1ora?\u201d Y t\u00fa, completamente asqueada por lo pegajoso del cart\u00f3n, la tomaste de la orilla, apenas con la punta de tus u\u00f1otas; la examinaste por un lado y por el otro y me preguntaste que si quer\u00eda una santita azul. Al mirarla y notar que no le hab\u00edas visto las alas, te contest\u00e9: \u201cNo es una santita, es una virgen alada\u2026\u201d \u201cBueno, \u00bfpues la quieres o no?\u201d, dijiste, ya sin soportar m\u00e1s la mugre entre tus dedos. \u201c\u00a1S\u00ed, s\u00ed la quiero!\u201d Entonces sacaste una de esas toallitas alcoholizadas que siempre cargas y envolviste la estampa en ella; luego tomaste otra y te limpiaste los dedos como si quisieras arranc\u00e1rtelos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El muchacho regres\u00f3 a la tienda. T\u00fa recuperaste el helado que empezaba a escurrir por mi mano derecha mientras yo masticaba el barquillo del m\u00edo, diestramente sostenido por la izquierda. Luego, al designio del \u00e1guila, partimos hacia el kiosko.<\/p>\n<h2>II<\/h2>\n<p>Al principio no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con ella: la dej\u00e9 descansar sobre mi mesa de trabajo un par de d\u00edas, pero de tarde en tarde terminaba en el suelo, arrastrada por el aire que inevitablemente deb\u00eda entrar por la ventana. La pegu\u00e9 en la pared, junto a dibujos o recortes cuya naturaleza reproductiva era incontenible, y pronto les llegaba la hora de ser sustituidos por otros. Entonces la guard\u00e9 aleatoriamente en mis cuadernos. Nadie me hab\u00eda explicado en qu\u00e9 consist\u00eda un milagro, la fe, el poder de una oraci\u00f3n. Simplemente la miraba -tan distinta a todas esas figuras representadas en cer\u00e1mica y estampas que la t\u00eda Lola guardaba en una inmensa vitrina que habitaba, ella sola, uno de los cuartos m\u00e1s grandes de su casa- y sent\u00eda que si la llevaba ah\u00ed, junto a las anotaciones escolares que para m\u00ed resultaban tareas incomprensibles, con el poder azul de su sola imagen podr\u00eda ayudarme a resolver el asunto. Sin embargo, la resoluci\u00f3n del problema nada ten\u00eda que ver con el problema en s\u00ed. Es decir: nunca aprend\u00ed a sumar fracciones ni a dibujar mentalmente la orograf\u00eda e hidrograf\u00eda de ning\u00fan pa\u00eds, mucho menos los componentes de una c\u00e9lula. Lo que en realidad me salvaba era alg\u00fan suceso por dem\u00e1s absurdo que ocurr\u00eda justo a la hora negra \u2013el terrible momento de explicar la tarea frente a los dem\u00e1s: los gises no pintaban en el pizarr\u00f3n; la profesora era asaltada por una comez\u00f3n imp\u00fadica; alguna ni\u00f1a empezaba a soltar chorros de sangre despu\u00e9s de haberse sacado hasta el \u00faltimo moco de la nariz; algunos ni\u00f1os eran sorprendidos en un ataque de risa y llanto\u2026 En fin, el milagro que me conced\u00eda la imagen de la virgen azul cumpl\u00eda con no tener que enfrentar mi falta de conocimiento, mas no me otorgaba el conocimiento que me faltaba.<\/p>\n<h2>III<\/h2>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que lo primero que la mayor\u00eda concibe como imposible para el ser humano es volar? Que si los impulsos primigenios, que si las confusiones ancestrales derivadas de la contemplaci\u00f3n de la naturaleza, que si la oportunidad de mirarlo todo desde arriba\u2026 A nuestros 17 a\u00f1os, pensaba escuchar de ellos, mis compa\u00f1eros de fiestas y paseos descalabrados, algunos <em>deseos imposibles<\/em> m\u00e1s cercanos a los que yo sol\u00eda conjurar de vez en vez por la noche, esperando deslumbrarme de sorpresa al verlos realizados con la luz del alba. Pero el tiempo de aquellos peque\u00f1os regalos parec\u00eda pertenecer al pasado, y, al no encontrar nada nuevo ni en mi cuarto ni en el jard\u00edn ni en la cocina, me sentaba desde\u00f1osa de tus mimos con los que ofrec\u00edas el desayuno. Confiaba encontrar una explicaci\u00f3n de tu sabidur\u00eda materna al respecto, pero s\u00f3lo te exaltabas al enterarte de mis deseos incumplidos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Pero deja ya de pedir esas cosas, Clara, que si se te cumplieran no estar\u00edas tan contenta \u2013dec\u00edas mientras me quitabas la estampa de la mano y me entregabas la taza con caf\u00e9. \u2013No puede ser que sigas creyendo en esa bober\u00eda; yo te la di hace a\u00f1os para que jugaras y la tiraras cuando te cansaras de eso, como cualquier ni\u00f1o; no para que la convirtieras en tu santita ni hada madrina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No es ni lo uno ni lo otro, mam\u00e1; ya te he dicho que es una virgen azul\u2026 con alas. Y s\u00ed tiene poderes, s\u00f3lo que le hace falta pr\u00e1ctica\u2026 Yo creo que hab\u00eda pasado mucho tiempo sin que nadie le pidiera nada y por eso las cosas salen medio raras, pero t\u00fa misma has visto lo que me ha cumplido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfA eso le llamas \u201cdeseo cumplido\u201d? Una verdadera virgen no te hubiera dejado totalmente pelona y con la pijama convertida en forro de papel pegado al cuerpo con qui\u00e9n sabe qu\u00e9 tipo de resistol. Acu\u00e9rdate que tuviste que quedarte remojando m\u00e1s de tres horas para que se te quitara y la piel te qued\u00f3 llena de esos puntitos azules que nom\u00e1s no se te van.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Ah! Es que esa vez le ped\u00ed convertirme en cosmonauta\u2026 pero te digo que quiz\u00e1 deb\u00ed explicarle qu\u00e9 clase de cosmonauta\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ay Clara, como si no te conociera para sospechar que t\u00fa solita te hiciste tanta tonter\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Que no, mam\u00e1, que no!, que fue la virgen\u2026 \u00bfYa ves? Quiz\u00e1 la molestas con tus cr\u00edticas y tu incredulidad y por eso ya no me ha concedido nada\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Mejor as\u00ed, no quiero que la casa  vuelva a llenarse de esa grava roja que tanto nos cost\u00f3 sacar y echarla al parque, convenciendo a los polic\u00edas de que era una donaci\u00f3n japonesa para hacer jardines no s\u00e9 qu\u00e9\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ay mam\u00e1, esa vez ped\u00ed un ej\u00e9rcito de escarabajos-colorines para que nos dieran masajes en los pies al caminar sobre ellos\u2026 Si te hubieras esperado a que empezaran a funcionar, no te quejar\u00edas, pero luego luego interrumpiste el hechizo con tus gritos de loca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfLoca yo? Mira, Clara, he permitido que sigas con tu jueguito del hada virgen \u00e9sa nada m\u00e1s porque es la \u00fanica tonter\u00eda con que demuestras tu crisis de adolescente, pero en cuanto seas un adulto oficial, es decir dentro de seis meses, te olvidas de tu estampita y te concentras en la universidad, \u00bfeh?, que no estoy para consentir locas en mi casa\u2026 Y menos que digas que la loca soy yo.<\/p>\n<h2>IV<\/h2>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 has dejado de escucharme, de consentir mis deseos aunque resulten malinterpretados? \u00bfSer\u00e1 que deber\u00eda iluminarte con alguna acuarela para que regresara la intensidad del azul a tu cuerpo, y dejara de verse as\u00ed de p\u00e1lido, borroso, incluso cansado? Pero, \u00bfd\u00f3nde podr\u00eda encontrar ese tono de azul con destellos verdosos? \u00bfC\u00f3mo har\u00eda para no invadir los rasgos \u2013tan dulces y expresivos a la vez\u2013 de tu mirada, de tus labios haciendo esa mueca que parece dudar de todo? \u00bfQu\u00e9 color servir\u00eda para delinear los bordes de tus alas?, esas alas que de ser reales rasgar\u00edan toda materia que se interpusiera en el vuelo. Porque yo no le veo esa textura de lib\u00e9lula con que dibujan a las hadas. No. Tus alas ser\u00edan de metal aerodin\u00e1mico, para que lucieran esos detalles curvil\u00edneos que se extienden por ambos lados hasta encontrarse con la punta afilada. Mi virgen de alas afiladas. Mi virgen azul, de cuerpo que podr\u00eda ser piedra, pero nunca carne. Contemplo el lunar rojo en cada uno de tus cuatro pulgares y s\u00e9 que es el lunar donde se concentra la justicia de tus actos. Observo los signos que parecen bordados sobre tu piel escamosa, apenas cubierta por esa t\u00fanica tan lila como la extra\u00f1a corona que invade tu frente, y adivino que s\u00f3lo podr\u00e9 hermanarme a tu h\u00edbrida naturaleza cuando los haya descifrado, cuando la extra\u00f1a fosforescencia que emana de tus ojos sea la \u00fanica luz que ampare mi sue\u00f1o&#8230; Ay, virgen de los cielos que est\u00e1n detr\u00e1s de estos cielos, de la noche que no es oscura ni blanca, de la tierra que guarda m\u00e1s de mil caminos para los transterrados, esc\u00fachame, s\u00f3lo esta vez y nunca m\u00e1s: conc\u00e9deme la gracia de aprender a vivir sin la incomprensi\u00f3n de la sordera materna, sin la indiferencia de los amigos complacientes, sin la furia que me arrastra a olvidarme de todos para amarte s\u00f3lo a ti\u2026 Conc\u00e9deme el deseo de mostrarme qui\u00e9n soy, de vivir, un instante que se prolongue lo que sea necesario, en una torre de marfil.<\/p>\n<h2>V<\/h2>\n<p>\u2013\u00a1Clara, ya son las siete y media de la ma\u00f1ana!, \u00bfa qu\u00e9 hora piensas bajar a desayunar? \u00a1Acu\u00e9rdate que hoy tengo cita en el banco para que nos den la casa que nos dej\u00f3 tu pap\u00e1 en Cuernavaca!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s de quince minutos de haberle llamado y no escuchar ruido que delatara movimiento alguno, decidi\u00f3 subir a buscarla. \u201cEsto ya pasa de un berrinche de adolescente\u201d, pensaba la mam\u00e1, acostumbrada a encontrarse con su hija ya ba\u00f1ada, vestida y con el desayuno a medio preparar, cada ma\u00f1ana, pues era tal la luz que se desperdigaba por toda la casa, que era imposible tratar de dormir un par de horas m\u00e1s. \u201cNo puedo creer que me hagas hacer esto, escuincla\u201d, dec\u00eda para s\u00ed y en voz alta, mientras sub\u00eda uno y otro y otro escal\u00f3n, que a su edad, ya le pesaban bastante. \u201cYa vas a ver, ni creas que te voy a dar dinero para ir a ese concierto con tus amigos gre\u00f1udos \u00e9sos\u201d, continuaba reclamando la mam\u00e1, ya avanzando por el pasillo terriblemente quieto, desesperantemente silencioso. Se detuvo ante la puerta, extra\u00f1ada de la sombra oscura que se deslizaba por debajo. Dud\u00f3 un instante entre tocar antes de abrir; no pod\u00eda ser que siguiera dormida despu\u00e9s de tanta perorata\u2026 pero, quiz\u00e1 estaba enferma, eso no lo hab\u00eda pensado\u2026 Y se qued\u00f3 muy quieta, tratando de escuchar el ritmo de la respiraci\u00f3n de su hija a trav\u00e9s de la puerta, como lo hab\u00eda hecho siempre antes de irse a acostar para saber si ya estaba dormida o si segu\u00eda leyendo\u2026 cu\u00e1nto le\u00eda esa ni\u00f1a\u2026 Pero no o\u00eda nada. Un fr\u00edo cuya procedencia no lograba adivinar empez\u00f3 a incrustarse en los huesos. No supo exactamente qu\u00e9 le hizo cerrar los ojos al tiempo que tom\u00f3 el picaporte para hacerlo girar hasta escuchar el clic de la puerta al abrirse. Entonces separ\u00f3 los p\u00e1rpados y de inmediato los volvi\u00f3 a cerrar. El aire le faltaba. Los volvi\u00f3 a abrir y sinti\u00f3 desbordarse de l\u00e1grimas: la garganta, el pecho, la boca; toda ella era una l\u00e1grima vibrante. El aire le segu\u00eda faltando pero lo rob\u00f3 de donde pudo para deshacerse del grito que empezaba a estrangularla. No pod\u00eda hablar, pero mientras se acercaba a ella, pensaba \u201cClara, por favor, deja de estar jugando, hija\u2026\u201d S\u00f3lo que su hija, quien no volver\u00eda a dirigirle siquiera la extra\u00f1eza de su mirada, era una hermosa estatua de marfil, del marfil m\u00e1s azul y fino que pueda existir en cualquier tierra, menos en \u00e9sta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tema cl\u00e1sico se vuelve desconcertante y enigm\u00e1tico en este relato de la mexicana Iliana Vargas (1978).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16526,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"S\u00f3lo porque s\u00ed, otro cuento para su fin de semana: \"Oratoria\" de la escritora mexicana Iliana Vargas.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,185,198,2993,2291,360,3465],"class_list":["post-16525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-escritoras","tag-escritores-mexicanos","tag-iliana-vargas","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-oratoria"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/IlianaVargas.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4ix","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16525"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16525\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16528,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16525\/revisions\/16528"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16526"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16525"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}