{"id":16500,"date":"2018-06-12T17:19:32","date_gmt":"2018-06-12T22:19:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16500"},"modified":"2024-11-10T17:59:16","modified_gmt":"2024-11-10T23:59:16","slug":"el-sombrero-de-mateo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-sombrero-de-mateo\/","title":{"rendered":"El sombrero de Mateo"},"content":{"rendered":"<p>Esta historia de una tragedia cotidiana (pero con un protagonista sumamente inusual) fue escrita por la ilustradora y narradora mexicana <a href=\"https:\/\/www.behance.net\/valerush\">Valeria Gasc\u00f3n<\/a> (1989). Su trabajo literario ha aparecido en varias antolog\u00edas (incluyendo <em>Emergencias<\/em>, que yo compil\u00e9 para la editorial Lectorum en 2014) y actualmente estudia un posgrado en Glasgow, Escocia.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16501\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-sombrero-de-mateo\/valeria-gascon\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon.jpg\" data-orig-size=\"1536,1152\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1731260139&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Valeria Gasc\u00f3n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon-1024x768.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon.jpg\" alt=\"Valeria Gasc\u00f3n\" width=\"1536\" height=\"1152\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16501\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon.jpg 1536w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon-640x480.jpg 640w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon-533x400.jpg 533w\" sizes=\"auto, (max-width: 1536px) 100vw, 1536px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL SOMBRERO DE MATEO<br \/>\nValeria Gasc\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Mateo llega arrastrando los pies. Es poco m\u00e1s de la medianoche. La cabeza le pesa. El dolor en sus orejas es insoportable. Se quita la pajarita y la deja sobre el bur\u00f3. No prende la luz. Se acuesta intentado no moverse. Sabe que ella est\u00e1 despierta pero prefiere actuar como si no lo estuviera. Apenas pone la cabeza en la almohada la escucha:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9 tan tarde, Mateo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella ni siquiera voltea a verlo. Le habla d\u00e1ndole la espalda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya te hab\u00eda dicho Rosa, hoy nos quedamos a ensayar el n\u00famero. Debe salir impecable, Los ni\u00f1os cada vez preguntan m\u00e1s y est\u00e1n muy atentos. Ya no se les enga\u00f1a tan f\u00e1cil y se aburren r\u00e1pido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfTe van a pagar horas extras? \u00bfPreguntaste ya por las vacaciones?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, a\u00fan no. La pr\u00f3xima vez preguntar\u00e9. Cuando se d\u00e9 la oportunidad lo har\u00e9, te lo prometo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rosa guarda silencio. Se remueve entre las s\u00e1banas. Ni siquiera le dice buenas noches. Mateo se da cuenta que ella se ha dormido cuando la escucha roncar. \u00c9l intenta conciliar el sue\u00f1o pero no le es posible. El dolor de orejas lo est\u00e1 matando. Se pone las pantuflas y va hacia la cocina. En el refrigerador no hay m\u00e1s que zanahorias y una cerveza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo hace a prop\u00f3sito\u2014piensa\u2014, sabe que no me gustan. Que s\u00f3lo las como en el trabajo. C\u00f3mo debe de ser.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Saca la cerveza y la destapa. Mira por la ventana. La ciudad est\u00e1 despierta. El sonido de los carros y la gente es algo que siempre lo ha cautivado. Suspira, es verdad. Detesta reconocerlo pero es verdad. El trabajo cada vez es m\u00e1s escaso. Y por si fuera poco mucho m\u00e1s dif\u00edcil. Se le hacen ya lejanos, muy lejanos, los recuerdos de los ni\u00f1os sonriendo. Felices. Con la sorpresa colgada en sus ojos cada vez que \u00e9l sal\u00eda del sombrero. S\u00ed, las orejas le dol\u00edan siempre. Sent\u00eda que iba a desgarrarse. A caer al piso sin ellas. Pero nada val\u00eda tanto como la sonrisa de los ni\u00f1os. O sus deseos de tomarlo en sus manos. De acariciarlo un momento. \u00c9l y nadie m\u00e1s era la estrella en ese n\u00famero. Y viv\u00eda para eso. \u00bfQu\u00e9 importaba que no tuviera vacaciones? \u00bfQu\u00e9 le pagaran el m\u00ednimo? Rosa no lo entend\u00eda. Tal vez no pod\u00eda entenderlo. \u00bfPor qu\u00e9 quer\u00eda irse de aqu\u00ed? Se hab\u00edan conocido en la ciudad. Ella estaba de vacaciones, toda su familia era del campo. Cuando comenzaron a salir \u00e9l nunca le minti\u00f3. Nunca le ocult\u00f3 su pasi\u00f3n por la magia. La escucha removerse en la cama. La quiere. En verdad la ama. Pero detesta la idea de irse de esta ciudad, de trabajar en otra cosa. No podr\u00eda soportarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Deja el envase de cerveza vac\u00edo en el basurero. Se va al ba\u00f1o y humedece su cara. Mira su rostro en el espejo. Se est\u00e1 haciendo viejo. Y no sabe que m\u00e1s hacer adem\u00e1s de ser un conejo de sombrero. Un conejo que se esconde en el compartimento secreto de un farsante y es jalado bruscamente para ser mostrado a los ni\u00f1os con su mejor cara de susto. (Ha practicado mucho en ella. Horas invertidas para lograr el mejor gesto.)<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rosa est\u00e1 en la puerta. \u00c9l la ve por el espejo. No es quien sol\u00eda ser. Pero sigue siendo bella. Un rictus de amargura le ha pose\u00eddo en los \u00faltimos meses el rostro, aunque Mateo conf\u00eda en que pronto se le borrar\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No pod\u00eda dormir. Vine a refrescarme un momento. Ahora regreso a dormir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rosa suspira. Se le acerca. \u00c9l voltea para verla de frente. Ella le da un beso en la mejilla y le acaricia las orejas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Estoy cansada de verte venir casi todas las noches con los pies arrastrando. Con las orejas amoratadas y cada vez m\u00e1s triste. Ya estamos haci\u00e9ndonos viejos, Mateo. Y tu trabajo es muy pesado. \u00bfPor qu\u00e9 no dejamos todo esto? Este hoyo que tenemos por casa. \u00bfPor qu\u00e9 no ahorramos un poco y nos vamos de aqu\u00ed? A otro lugar mejor. D\u00f3nde t\u00fa y yo podamos descansar a gusto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l la mira. A Rosa se le han llenado los ojos de l\u00e1grimas. Detesta hacerle esto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014D\u00e9jame pensarlo. D\u00e9jame considerarlo esta semana \u00bfsi? Y ya veremos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rosa deja caer las manos. Hace una mueca de fastidio y se va. Cuando ya est\u00e1 de espaldas le dice con la voz quebrada pero envuelta en coraje:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No me mientas Mateo, sabes que no lo soporto. Voy a dormir un poco m\u00e1s. Trabajo hoy de madrugada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La ve irse. Regresa a acostarse de nuevo, pero no puede conciliar el sue\u00f1o. Pasa la noche en vela. Le emociona pensar que en unas horas tendr\u00e1 una funci\u00f3n de cumplea\u00f1os. Es al aire libre. Esas fiestas son sus preferidas. Usualmente los ni\u00f1os piden cargarlo un momento y lo dejan en el jard\u00edn andar un rato, y \u00e9l puede actuar como un conejo inocente, sorprendido por el pasto y las personas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rosa ya se ha ido. Apenas y le dirigi\u00f3 la palabra cuando se fue a trabajar. La siente hastiada. Ya la ha visto as\u00ed antes, aunque tal vez nunca tan fastidiada. Se le ocurre que pedir\u00e1 un par de d\u00edas libres para estar con ella y est\u00e1 seguro que con eso la idea de irse se le pasar\u00e1. Se mete a ba\u00f1ar. Se arregla. Siempre ha sido un buen detalle el ponerse la corbata de mo\u00f1ito. Al verla los ni\u00f1os siempre se deshacen de ternura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El calor es asfixiante. La fiesta ha sido programada para el medio d\u00eda y el est\u00e1 encerrado en el sombrero sin poder salir. Su n\u00famero se acerca. El sombrero ha sido ya movido y ha escuchado los tres golpecitos, la se\u00f1al.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo pasa r\u00e1pido: la luz que lo ciega, el dolor en las orejas, su cara de espanto. Ha salido perfecto. Hay algunos aplausos. Alguien pide cargarlo un momento. Es para \u00e9l como el equivalente a dar aut\u00f3grafos. Estar en contacto con su p\u00fablico. Se lo han dado a un ni\u00f1o que parece mayor que todos los dem\u00e1s. El ni\u00f1o lo acaricia. Pero es brusco. Le da palmadas en la cabeza una y otra vez. A Mateo no le agrada. De la nada, el ni\u00f1o lo avienta por los aires. Alguien m\u00e1s se aproxima a \u00e9l. Antes de que pueda caer al pasto recibe una patada en la cabeza. El dolor es tremendo. Luego, ya no recuerda nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De regreso a su casa despu\u00e9s de ser atendido (una costilla rota, las orejas severamente lesionadas, derrame en el ojo izquierdo) lo entiende. Ahoga el llanto y respira profundo. Rosa ten\u00eda raz\u00f3n, ya est\u00e1 viejo para este trabajo. S\u00f3lo de recordar por lo que acaba de pasar un escalofr\u00edo lo cruza entero. Empacar\u00e1n sus cosas, se ir\u00e1n ma\u00f1ana. Tal vez el padre de Rosa le pueda conseguir trabajo all\u00e1. Tal vez por fin puedan darse el lujo de tener familia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras sube las escaleras a su departamento nota que est\u00e1 decidido. Y que la idea de hacerla feliz, reafirma que est\u00e1 haciendo lo correcto. Cuando llega a su puerta e intenta meter la llave, nota que est\u00e1 abierta. No necesita terminar de entrar para saberlo: sabe que en la mesa de la cocina hay una nota con su nombre escrita por ella. Sabe que no estar\u00e1n sus vestidos en el armario. Sabe que ella se ha ido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de la ilustradora y escritora mexicana Valeria Gasc\u00f3n (1989)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16501,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El sombrero de Mateo","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,2343,3464,185,198,2855,2291,360,362,515,2165],"class_list":["post-16500","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-el-sombrero-de-mateo","tag-escritoras","tag-escritores-mexicanos","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-literatura-mexicana","tag-surrealismo","tag-valeria-gascon"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Valeria-Gascon.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4i8","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16500"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16500\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16504,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16500\/revisions\/16504"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}