{"id":165,"date":"2007-02-20T06:00:51","date_gmt":"2007-02-20T12:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=175"},"modified":"2025-09-07T22:17:15","modified_gmt":"2025-09-08T04:17:15","slug":"si-me-necesitas-llamame","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/si-me-necesitas-llamame\/","title":{"rendered":"Si me necesitas, ll\u00e1mame"},"content":{"rendered":"<p>Un cuento del enorm\u00edsimo <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Raymond_Carver\">Raymond Carver<\/a> (1938-1988), publicado originalmente en el libro del mismo t\u00edtulo: la \u00faltima colecci\u00f3n p\u00f3stuma de textos del escritor, aparecida en 2001.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13212\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/si-me-necesitas-llamame\/raymond_carver\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver.jpg\" data-orig-size=\"620,413\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Raymond_Carver\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"413\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13212\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver.jpg 620w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>SI ME NECESITAS, LL\u00c1MAME<br \/>\nRaymond Carver<\/strong><\/p>\n<p>Los dos hab\u00edamos estado involucrados con otras personas esa primavera, pero cuando lleg\u00f3 junio y terminaron las clases decidimos poner en alquiler nuestra casa en Palo Alto y trasladarnos a la costa m\u00e1s al norte de California. Nuestro hijo, Richard, pasar\u00eda el verano en casa de la madre de Nancy, en Pasco, Washington, donde podr\u00eda trabajar y ahorrar algo de dinero para la universidad. Ella estaba al tanto de la situaci\u00f3n en casa y ya estaba busc\u00e1ndole un empleo por la temporada. Hab\u00eda hablado con un granjero que acept\u00f3 tomar a Richard para que juntara heno y arreglara alambrados. Un trabajo duro, pero Richard estaba conforme. Lo llev\u00e9 a la terminal el d\u00eda despu\u00e9s de su graduaci\u00f3n y me sent\u00e9 con \u00e9l hasta que anunciaron su \u00f3mnibus. Su madre ya lo hab\u00eda despedido llorando y le hab\u00eda dado una larga carta que \u00e9l deb\u00eda entregar a la abuela en cuanto llegara. Prefiri\u00f3 quedarse terminando las valijas y esperando a la pareja que alquilar\u00eda nuestra casa. Yo compr\u00e9 el pasaje de Richard, se lo di y me sent\u00e9 a su lado en uno de los bancos de la terminal. En el viaje hasta all\u00e1 hab\u00edamos hablado un poco de la situaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfVan a divorciarse? \u2013hab\u00eda preguntado \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No, si podemos evitarlo \u2013le contest\u00e9. Era un s\u00e1bado por la ma\u00f1ana y hab\u00eda poco tr\u00e1nsito\u2013. Ninguno de los dos quiere llegar a eso. Por eso nos vamos; por eso no queremos ver a nadie durante el verano. Y por eso te enviamos con la abuela. Para no mencionar el hecho de que volver\u00e1s con los bolsillos llenos de dinero. No queremos divorciarnos. Queremos estar solos y tratar de solucionar las cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfA\u00fan amas a mam\u00e1? Ella dice que te sigue queriendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Por supuesto que la amo. Deber\u00edas saberlo a esta altura. S\u00f3lo que hemos tenido nuestra cuota de problemas, y necesitamos un poco de tiempo juntos, a solas. No te preocupes. Disfruta el verano y trabaja y ahorra un poco de dinero. Consid\u00e9ralo unas vacaciones de nosotros. Y trata de pescar. Hay muy buena pesca por all\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Y esqu\u00ed acu\u00e1tico. Quiero aprender.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Nunca hice esqu\u00ed acu\u00e1tico. Haz un poco de eso tambi\u00e9n. Hazlo por m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando anunciaron su \u00f3mnibus lo abrac\u00e9 y volv\u00ed a decirle:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No te preocupes. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu pasaje?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l se palme\u00f3 el bolsillo de su campera. Lo acompa\u00f1\u00e9 hasta la fila frente al \u00f3mnibus, volv\u00ed a abrazarlo y le di un beso en la mejilla. Adi\u00f3s, pap\u00e1, dijo \u00e9l y me dio la espalda para que no viera sus l\u00e1grimas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al volver a casa, nuestras valijas y cajas estaban junto a la puerta. Nancy estaba en la cocina tomando caf\u00e9 con los inquilinos, una joven pareja de estudiantes de posgrado de matem\u00e1tica, a quienes hab\u00eda visto por primera vez en mi vida pocos d\u00edas antes, pero igual les di la mano a ambos y acept\u00e9 una taza de caf\u00e9 de Nancy mientras ella terminaba con la lista de indicaciones de lo que ellos deb\u00edan hacer en la casa en nuestra ausencia y ad\u00f3nde deb\u00edan enviarnos el correo. Su cara estaba tensa. La luz del sol avanzaba sobre la mesa a medida que pasaban los minutos. Finalmente todo pareci\u00f3 quedar en orden, y los dej\u00e9 en la cocina para dedicarme a cargar nuestro equipaje en el coche. La casa a la que \u00edbamos estaba completamente amueblada, hasta los utensilios de cocina, as\u00ed que no necesit\u00e1bamos llevar m\u00e1s que lo esencial.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda hecho los quinientos kil\u00f3metros desde Palo Alto hasta Eureka tres semanas antes, y alquilado entonces la casa amueblada. Fui con Susan, la mujer con la que estaba saliendo. Nos quedamos en un motel a las puertas del pueblo durante tres noches, mientras recorr\u00eda inmobiliarias y revisaba los clasificados. Ella me vio firmar el cheque por los tres meses de alquiler. M\u00e1s tarde, en el motel, tirada en la cama con la mano en la frente, me dijo: \u201cEnvidio a tu esposa. Cuando hablan de la otra mujer, siempre dicen que es la esposa quien tiene los privilegios y el poder real, pero nunca me lo cre\u00ed ni me import\u00f3. Ahora, en cambio, entiendo qu\u00e9 quieren decir. Y envidio a Nancy. Envidio la vida que tendr\u00e1 a tu lado. Ojal\u00e1 fuera yo la que va a estar contigo en esa casa todo el verano. C\u00f3mo me gustar\u00eda. Me siento tan gastada\u201d. Yo me limit\u00e9 a acariciarle el pelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy era alta, de pelo y ojos casta\u00f1os, de piernas largas y esp\u00edritu generoso. Pero \u00faltimamente ven\u00eda baja de esp\u00edritu y de generosidad. El hombre con el que estaba vi\u00e9ndose era colega m\u00edo, un divorciado de eterno traje con chaleco y pelo canoso, que beb\u00eda demasiado y a quien a veces le temblaban un poco las manos durante sus clases, seg\u00fan me contaron algunos de mis alumnos. \u00c9l y Nancy hab\u00edan iniciado su romance en una fiesta, poco despu\u00e9s de que ella descubriera mi infidelidad. Suena aburrido y cursi; es aburrido y cursi, pero as\u00ed fue toda aquella primavera, nos consumi\u00f3 las energ\u00edas y la concentraci\u00f3n al punto de excluir todo lo dem\u00e1s. hasta que, en alg\u00fan momento de abril, comenzamos a hacer planes para alquilar la casa e irnos todo el verano, los dos solos, a tratar de reparar lo que hubiera para reparar, si es que hab\u00eda algo. Los dos nos hab\u00edamos comprometido a no llamar, ni escribir, ni intentar el menor contacto con nuestros amantes. Hicimos los arreglos para Richard, encontramos los inquilinos para nuestra casa y yo mir\u00e9 en un mapa y enfil\u00e9 hacia el norte desde San Francisco hasta Eureka, donde una inmobiliaria me encontr\u00f3 una casa amueblada en alquiler por el verano para una respetable pareja de mediana edad. Creo que incluso us\u00e9 la expresi\u00f3n \u201csegunda luna de miel\u201d, Dios me perdone, mientras Susan fumaba y le\u00eda folletos tur\u00edsticos en el auto estacionado fuera de la inmobiliaria.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Termin\u00e9 de cargar las cosas en el coche y esper\u00e9 que Nancy se despidiera por \u00faltima vez en el porche. Yo salud\u00e9 desde mi asiento y los inquilinos me devolvieron el saludo. Nancy se sent\u00f3 y cerr\u00f3 su puerta. \u201cVamos\u201d, dijo y yo arranqu\u00e9. Al entrar en la autopista vimos un coche con el escape suelto y arrancando chispas del pavimento. \u201cMira\u201d, dijo Nancy y esperamos hasta que el coche se sali\u00f3 de la autopista y fren\u00f3, antes de seguir viaje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Paramos en un caf\u00e9 cerca de Sebastopol. Estacion\u00e9 y nos sentamos a una mesa frente a la ventana del fondo. Pedimos s\u00e1ndwiches y caf\u00e9, yo encend\u00ed un cigarrillo mientras Nancy deslizaba el dedo por las vetas de la madera de la mesa. Entonces not\u00e9 un movimiento por la ventana y al mirar en esa direcci\u00f3n vi un colibr\u00ed en los arbustos all\u00e1 afuera. Sus alas vibraban en un borroso frenes\u00ed mientras su pico se internaba en una de las flores.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Mira, un colibr\u00ed \u2013dije, pero antes de que Nancy levantara la cabeza el p\u00e1jaro ya no estaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfD\u00f3nde? No veo nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Estaba ah\u00ed hasta hace un momento. Ah\u00ed est\u00e1. No; es otro, creo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nos quedamos mirando hasta que la camarera trajo nuestro pedido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Buena se\u00f1al \u2013dije\u2013. Los colibr\u00edes traen suerte, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Creo haberlo o\u00eddo en alguna parte \u2013dijo Nancy\u2013. No podr\u00eda decir d\u00f3nde pero s\u00ed, no nos vendr\u00eda mal un poco de suerte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Una buena se\u00f1al. Me alegro de que hayamos parado aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella asinti\u00f3, dej\u00f3 pasar un largo minuto y prob\u00f3 su sandwich.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llegamos a Eureka antes del anochecer. Pasamos el motel en la ruta donde hab\u00eda estado con Susan dos semanas antes, nos internamos por un camino que sub\u00eda una colina que miraba al pueblo y pasamos frente a una estaci\u00f3n de servicio y un almac\u00e9n. Las llaves de la casa estaban en mi bolsillo. A nuestro alrededor s\u00f3lo se ve\u00edan colinas arboladas y praderas con ganado pastando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me gusta \u2013dijo Nancy\u2013. No veo el momento de llegar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Estamos cerca \u2013dije\u2013. Es m\u00e1s all\u00e1 de esa loma. Ah\u00ed \u2013y enfil\u00e9 el coche por un camino flanqueado de ligustros\u2013. Ah\u00ed la tienes. \u00bfQu\u00e9 opinas? Esa misma pregunta le hab\u00eda hecho a Susan cuando hicimos el mismo camino para ver la casa por primera vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me gusta; es perfecta. Bajemos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Miramos a nuestro alrededor en el jard\u00edn del frente antes de subir los escalones del porche. Abr\u00ed la puerta con la llave que tra\u00eda y encend\u00ed las luces adentro. Recorrimos los dos dormitorios, el ba\u00f1o, el living con muebles viejos y chimenea y la cocina con vista al valle. \u2013\u00bfTe parece bien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me parece sencillamente maravillosa \u2013dijo Nancy y sonri\u00f3\u2013. Me alegra que la hayas en-contrado. Me alegra que estemos aqu\u00ed. \u2013Abri\u00f3 y cerr\u00f3 la heladera, luego pas\u00f3 los dedos por la mesada de la cocina. \u2013Gracias a Dios est\u00e1 limpia. Ni siquiera hace falta una limpieza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Nada. Hasta nos pusieron s\u00e1banas limpias. La alquilan as\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Tendremos que comprar algo de le\u00f1a \u2013dijo Nancy cuando volvimos al living\u2013. Con noches as\u00ed debemos usar la chimenea, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ma\u00f1ana. Podemos hacer unas compras tambi\u00e9n. Y recorrer el pueblo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nancy me mir\u00f3 y dijo nuevamente:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me alegra que estemos aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013A m\u00ed tambi\u00e9n \u2013dije y abr\u00ed los brazos y ella vino hacia m\u00ed. Cuando la abrac\u00e9 sent\u00ed que temblaba. Le alc\u00e9 el ment\u00f3n y la bes\u00e9 en ambas mejillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me alegra que estemos aqu\u00ed \u2013repiti\u00f3 ella contra mi pecho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Durante los d\u00edas siguientes nos instalamos, recorrimos las calles del pueblo mirando vidrieras y dimos largos paseos por el bosque que se alzaba atr\u00e1s de la casa. Compramos provisiones, yo encontr\u00e9 un aviso en el diario que ofrec\u00eda le\u00f1a, llam\u00e9 y poco despu\u00e9s aparecieron dos muchachos de pelo largo en una camioneta que nos dejaron una carga de aliso en el garaje. Esa noche nos sentamos frente a la chimenea y hablamos de conseguir un perro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No quiero un cachorro \u2013dijo Nancy\u2013. No quiero nada que implique ir limpiando a su paso o rescatando lo que quiere mordisquear. Pero me gustar\u00eda un perro. Hace tanto que no tenemos uno&#8230; Creo que podr\u00edamos arreglarnos con un perro aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfY cuando volvamos, cuando termine el verano? \u2013dije yo y entonces reformul\u00e9 la pregunta: \u2013\u00bfEst\u00e1s dispuesta a tener un perro en la ciudad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ya veremos. Pero busquemos uno, mientras tanto. No s\u00e9 lo que quiero hasta que lo veo. Revisemos los clasificados y veamos qu\u00e9 pasa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aunque los d\u00edas siguientes seguimos hablando de perros y hasta se\u00f1alando los que nos gustaban frente a las casas por las cuales pas\u00e1bamos, no llegamos a nada y seguimos sin perro. Nancy llam\u00f3 a su madre y le dio nuestra direcci\u00f3n y tel\u00e9fono. Richard ya estaba trabajando y parec\u00eda contento, dijo la madre. Y ella se sent\u00eda bien. Nancy le contest\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Nosotros tambi\u00e9n. Esto es como una cura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un d\u00eda \u00edbamos por la ruta frente al oc\u00e9ano y, desde una loma, vimos unas lagunas que formaban los m\u00e9danos muy cerca del mar. Hab\u00eda gente pescando en la orilla y en un par de botes. Fren\u00e9 a un costado de la ruta y dije:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Vamos a ver qu\u00e9 est\u00e1n pescando. Quiz\u00e1 valga la pena conseguirnos unas ca\u00f1as y probar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Hace a\u00f1os que no vamos de pesca. Desde que Richard era chico, aquella vez que fuimos de campamento cerca del monte Shasta, \u00bfrecuerdas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me acuerdo. Y tambi\u00e9n me acuerdo de cu\u00e1nto extra\u00f1o pescar. Bajemos a ver qu\u00e9 est\u00e1n sacando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Truchas \u2013dijo uno de los pescadores\u2013. Trucha arcoiris y alg\u00fan que otro salm\u00f3n. Vienen en el invierno, cuando el mar horada los m\u00e9danos. Y, con la primavera, cuando se cierra el paso, quedan atrapados. Es buena \u00e9poca, \u00e9sta. Hoy no pesqu\u00e9 nada pero el domingo saqu\u00e9 cuatro. De lo m\u00e1s sabrosos. Dan una batalla tremenda. Los de los botes creo que sacaron algo hoy, pero yo todav\u00eda no.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfQu\u00e9 usan de carnada? \u2013pregunt\u00f3 Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Lo que sea. Lombrices, marlo de choclo, huevos de salm\u00f3n. Basta tirar la l\u00ednea y dejarla reposar hasta el fondo. Y estar atento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nos quedamos un rato pero el hombre no sac\u00f3 nada y los de los botes tampoco. S\u00f3lo iban y ven\u00edan por la laguna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Gracias. Y suerte \u2013dije al fin.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Que tengan suerte ustedes tambi\u00e9n. Los dos \u2013contest\u00f3 el hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la vuelta paramos en una casa de art\u00edculos deportivos y compramos unas ca\u00f1as baratas, unos rollos de tanza y anzuelos y carnada. Sacamos unalicencia tambi\u00e9n y decidimos ir de pesca la ma\u00f1ana siguiente. Pero esa noche, despu\u00e9s de la cena y de lavar los platos y poner unos le\u00f1os en la chimenea, Nancy dijo que no iba a funcionar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfPor qu\u00e9 dices eso? \u00bfA qu\u00e9 te refieres?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No va a funcionar, enfrent\u00e9moslo \u2013dijo ella sacudiendo la cabeza\u2013. No quiero ir a pescar y no quiero un perro. Creo que quiero ir a lo de mi madre y estar con Richard. Sola. Quiero estar sola. Extra\u00f1o a Richard -dijo y empez\u00f3 a llorar\u2013. Es mi hijo, es mi beb\u00e9, y est\u00e1 creciendo y pronto se ir\u00e1. Y lo extra\u00f1o. Lo extra\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfTambi\u00e9n extra\u00f1as a Del, a Del Schraeder, tu amante? \u00bfLo extra\u00f1as a \u00e9l tambi\u00e9n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Extra\u00f1o a todo el mundo. A ti tambi\u00e9n. Hace mucho que te extra\u00f1o. Te he extra\u00f1ado tanto durante tanto tiempo que te he perdido. No s\u00e9 c\u00f3mo explicarlo mejor. Pero s\u00e9 que te perd\u00ed. Ya no me perteneces.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Nancy \u2013dije yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No, no \u2013dijo ella y neg\u00f3 con la cabeza. Sentada en el sof\u00e1 de frente al fuego sigui\u00f3 negando y negando y luego dijo: \u2013Voy a tomar un avi\u00f3n para all\u00e1 ma\u00f1ana. Cuando me haya ido puedes llamar a tu amante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No voy a hacer eso. No tengo la menor intenci\u00f3n de hacer eso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013S\u00ed, lo har\u00e1s. Vas a llamarla en cuanto me haya ido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Y t\u00fa vas a llamar a Del \u2013dije. Y me sent\u00ed una basura por decirlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Haz lo que quieras \u2013dijo ella sec\u00e1ndose las l\u00e1grimas con la manga\u2013. Lo digo en serio. No quiero parecer una hist\u00e9rica, pero me ir\u00e9 ma\u00f1ana. Mejor me ir\u00e9 a acostar ahora; estoy exhausta. Lo lamento. Lo lamento mucho, por los dos. Pero no vamos a lograrlo. Ese pescador, hoy. Nos dese\u00f3 suerte a los dos. Yo tambi\u00e9n nos deseo suerte. Vamos a necesitarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces se encerr\u00f3 en el ba\u00f1o y dej\u00f3 correr el agua. Yo sal\u00ed a los escalones del porche y me sent\u00e9 a fumar un cigarrillo. Estaba oscuro y silencioso, apenas se ve\u00edan las estrellas en el cielo. Jirones de niebla del oc\u00e9ano ocultaban el valle y el pueblo all\u00e1 abajo. Me puse a pensar en Susan. O\u00ed que Nancy sal\u00eda del ba\u00f1o y o\u00ed que se cerraba la puerta del dormitorio. Entonces entr\u00e9 y puse otro le\u00f1o en la chimenea y esper\u00e9 hasta que se avivara el fuego. Luego fui al otro dormitorio. Abr\u00ed la colcha y me qued\u00e9 mirando el estampado floral de las s\u00e1banas. Me di una ducha, me puse el pijama y volv\u00ed frente a la chimenea. La niebla ya llegaba a las ventanas del living. Fum\u00e9 mirando el fuego y, cuando volv\u00ed a mirar por la ventana, cre\u00ed ver algo que se mov\u00eda en la niebla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me acerqu\u00e9 a la ventana. Un caballo estaba pastando en el jard\u00edn, entre la niebla. Alz\u00f3 la cabeza para mirarme y volvi\u00f3 a su tarea. Vi otro cerca del auto. Encend\u00ed la luz del porche y me qued\u00e9 mir\u00e1ndolos. Eran caballos grandes, blancos, de largas crines, seguramente de alguna granja de los alrededores con alg\u00fan alambrado ca\u00eddo y vaya a saberse c\u00f3mo hab\u00edan llegado hasta nuestra casa. Parec\u00edan estar disfrutando inmensamente su escapada. Pero se los notaba un poco nerviosos tambi\u00e9n: pod\u00eda verles el blanco de los ojos desde la ventana. Sus orejas iban y ven\u00edan al ritmo de sus mordiscos. Un tercer caballo apareci\u00f3 entonces y luego un cuarto, todos blancos, pastando en nuestro jard\u00edn.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fui al dormitorio a despertar a Nancy. Ten\u00eda los ojos enrojecidos y los p\u00e1rpados hinchados, y se hab\u00eda puesto ruleros y hab\u00eda una valija abierta a los pies de la cama.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Nancy, tienes que venir a ver esto. No vas a creerlo. Vamos, lev\u00e1ntate.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfQu\u00e9 pasa? Me est\u00e1s lastimando. Qu\u00e9 pasa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Querida, tienes que ver esto. No voy a lastimarte. Perdona si te asust\u00e9. Pero tienes que levantarte y venir a ver esto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pocos minutos despu\u00e9s estaba a mi lado en la ventana, at\u00e1ndose la bata.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Dios, son hermosos. \u00bfDe d\u00f3nde vienen? Qu\u00e9 hermosos son.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013De alguna granja vecina, supongo. Voy a llamar al sheriff para que ubique al due\u00f1o. Pero quer\u00eda que los vieras antes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfMorder\u00e1n? Me gusta acariciar a aqu\u00e9l, el que acaba de mirarnos. \u2013No creo que muerdan. No parecen esa clase de caballos. Pero ponte algo encima si vamos a salir. Hace fr\u00edo afuera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me puse la campera encima del pijama y esper\u00e9 a Nancy. Abr\u00ed la puerta y salimos y nos acercamos caminando hasta ellos. Todos levantaron sus cabezas. Uno resopl\u00f3 y retrocedi\u00f3 unos pasos, pero volvi\u00f3 a tironear del pasto y mascar como los dem\u00e1s. Apoy\u00e9 mi mano entre sus ojos y le palme\u00e9 los flancos y dej\u00e9 que su hocico me oliera. Nancy estaba acariciando las crines de otro, mientras murmuraba: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde vienes, caballito? \u00bfD\u00f3nde vives y qu\u00e9 haces aqu\u00ed en medio de la noche?\u201d, mientras el animal mov\u00eda su cabeza como si entendiera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ser\u00e1 mejor que llame al sheriff \u2013dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Todav\u00eda no. Un rato m\u00e1s. Nunca veremos algo igual. Nunca, nunca tendremos caballos en nuestro jard\u00edn. Un rato m\u00e1s, Dan.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Poco despu\u00e9s, mientras Nancy segu\u00eda yendo de uno a otro, palme\u00e1ndolos y acarici\u00e1ndolos, uno de los caballos comenz\u00f3 a rumbear hacia la ruta, m\u00e1s all\u00e1 de nuestro auto y supe que era momento de llamar.<br \/>\nEn pocos minutos vimos las luces de dos patrulleros en la niebla y poco despu\u00e9s lleg\u00f3 una camioneta con un acoplado para caballos, de la que baj\u00f3 un tipo con gamul\u00e1n, que se acerc\u00f3 a los caballos y necesit\u00f3 un lazo para lograr que entrara el \u00faltimo en el acoplado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1No le haga da\u00f1o! \u2013dijo Nancy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando se fueron volvimos al living y yo dije que iba a hacer caf\u00e9 y pregunt\u00e9 a Nancy si quer\u00eda una taza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Te dir\u00e9 lo que quiero \u2013dijo ella\u2013. Me siento bien, Dan. Me siento como borracha, como&#8230; No s\u00e9 c\u00f3mo, pero me gusta. No quiero dormir; no podr\u00eda dormir. Haz un poco de caf\u00e9 y a ver si encuentras algo de m\u00fasica en la radio y puedes avivar el fuego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed que nos sentamos frente a la chimenea y bebimos caf\u00e9 y escuchamos viejas canciones por la radio y hablamos de Richard y de la madre de Nancy y bailamos. Ninguno aludi\u00f3 en ning\u00fan momento a nuestra situaci\u00f3n. La niebla segu\u00eda all\u00ed, detr\u00e1s de las ventanas, mientras habl\u00e1bamos y \u00e9ramos gentiles el uno con el otro. Hasta que, cerca del amanecer, apagu\u00e9 la radio y nos fuimos a la cama e hicimos el amor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al mediod\u00eda siguiente, luego de que ella terminara su valija, la llev\u00e9 al aer\u00f3dromo desde donde volar\u00eda a Portland y de all\u00ed har\u00eda el trasbordo que la dejar\u00eda en Pasco por la noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Saluda a tu madre de mi parte. Y dale un abrazo a Richard. Y dile que lo extra\u00f1o. Y que lo quiero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00c9l tambi\u00e9n te quiere. Lo sabes. En cualquier caso, lo ver\u00e1s despu\u00e9s del verano.<br \/>\nYo asent\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Adi\u00f3s \u2013dijo ella. Y me abraz\u00f3. Yo le devolv\u00ed el abrazo\u2013. Me alegro por anoche. Los caballos. La charla. Todo. Ayuda. No lo olvidaremos \u2013y empez\u00f3 a llorar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Escr\u00edbeme, \u00bfquieres? \u2013dije yo\u2013. Nunca pens\u00e9 que fuera a pasarnos. En todos estos a\u00f1os. Nunca lo pens\u00e9. Ni un sola vez. No a nosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Te escribir\u00e9. Mucho. Las cartas m\u00e1s largas que hayas visto desde las que me enviabas en el secundario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Las estar\u00e9 esperando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella me mir\u00f3 largamente y me acarici\u00f3 la cara. Entonces me dio la espalda y se alej\u00f3 por la pista rumbo al avi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ve, mi m\u00e1s querida, y que Dios est\u00e9 contigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella abord\u00f3 el avi\u00f3n y yo me mantuve en mi lugar hasta que se encendieron los motores y la nave empez\u00f3 a carretear por la pista y despeg\u00f3 sobre la bah\u00eda y se convirti\u00f3 en una mancha en el horizonte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volv\u00ed a la casa, estacion\u00e9 el coche y mir\u00e9 las huellas que hab\u00edan dejado los caballos la noche anterior, los trozos de pasto arrancado y las marcas de herraduras y los montones de bosta aqu\u00ed y all\u00e1. Entonces entr\u00e9 en la casa y, sin sacarme el saco siquiera, levant\u00e9 el tel\u00e9fono y marqu\u00e9 el n\u00famero de Susan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una relaci\u00f3n se termina en este cuento de Raymond Carver (1938-1988).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13212,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,1028,194,2855,464,467,3053],"class_list":["post-165","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-escritores-estadounidenses","tag-literatura","tag-raymond-carver","tag-realismo","tag-si-me-necesitas-llamame"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2007\/02\/Raymond_Carver.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2F","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=165"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17044,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165\/revisions\/17044"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13212"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}