{"id":1648,"date":"2009-12-20T09:35:31","date_gmt":"2009-12-20T15:35:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=1648"},"modified":"2025-09-14T22:06:25","modified_gmt":"2025-09-15T04:06:25","slug":"kuaku-baboni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/kuaku-baboni\/","title":{"rendered":"Kuak\u00fa Babon\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>El que sigue, para terminar el a\u00f1o, es un cuento africano tradicional (proveniente de la misma colecci\u00f3n virtual que otro que publiqu\u00e9 hace alg\u00fan tiempo); lo m\u00e1s que he podido averiguar es que probablemente procede de Ghana. Ser\u00eda un gusto si se aclimata en otras regiones del mundo&#8230; Para los posibles interesados dejo la referencia a <a href=\"http:\/\/www.cuentosafricanos.com\">esta p\u00e1gina<\/a>, que contiene muchas historias tradicionales africanas. Esta versi\u00f3n del texto est\u00e1 revisada.<\/p>\n<p><strong>KUAK\u00da BABON\u00cd<br \/>\n(la m\u00e1s terrible de todas las criaturas) <\/strong><\/p>\n<p><strong>An\u00f3nimo<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_4548\" aria-describedby=\"caption-attachment-4548\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/GriotF\u00eate.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"4548\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/kuaku-baboni\/griotfete\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/GriotF\u00eate.jpg\" data-orig-size=\"250,350\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Griot senegal\u00e9s. 1890\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Griot senegal\u00e9s. 1890. &lt;a href=&quot;http:\/\/www.answers.com\/topic\/griot&quot;&gt;Fuente&lt;\/a&gt;&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/GriotF\u00eate.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/GriotF\u00eate.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"350\" class=\"size-full wp-image-4548\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/GriotF\u00eate.jpg 250w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/GriotF\u00eate-214x300.jpg 214w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4548\" class=\"wp-caption-text\">Griot senegal\u00e9s. 1890. <a href=\"http:\/\/www.answers.com\/topic\/griot\">Fuente<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>Hubo una vez un matrimonio. El marido hab\u00eda emprendido un largo viaje y, durante su ausencia, la mujer dio a luz a un ni\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La madre del reci\u00e9n nacido aguardaba, impaciente, el regreso del marido para mostrarle el peque\u00f1uelo, que era un beb\u00e9 encantador, de piel muy oscura, de ojos risue\u00f1os y picarescos. Una monada de criatura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y he aqu\u00ed que, a los pocos d\u00edas del nacimiento del beb\u00e9, cuando la madre se preguntaba qu\u00e9 nombre dar\u00eda al reto\u00f1o, pasmada de asombro, oy\u00f3 que el hijito exclamaba:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Mi nombre es Kuak\u00fa Babon\u00ed!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mas al siguiente d\u00eda aument\u00f3 su asombro. La mujer gru\u00f1\u00eda porque, debido a la ausencia del marido, no pod\u00eda ir al bosque a recoger le\u00f1a, cuando su reto\u00f1o, que no contaba m\u00e1s que de siete a ocho d\u00edas de edad, dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo voy al bosque.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y as\u00ed lo hizo. Se fue a recoger le\u00f1a y regres\u00f3 con medio bosque a cuestas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tendr\u00eda mes y medio tan s\u00f3lo cuando su madre tuvo que ir hasta el r\u00edo a lavar ropa y dej\u00f3 al prodigioso beb\u00e9 en casa, durmiendo en su cuna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De regreso encontr\u00f3 en la puerta a todo un ej\u00e9rcito de ni\u00f1os que armaban un formidable esc\u00e1ndalo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Tu hijo nos ha pegado! \u2014le dijeron lloriqueando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Mi hijo! \u2014exclam\u00f3 la madre, estupefacta\u2014. \u00a1Si mi peque\u00f1o es un ni\u00f1o de teta y vosotros sois ya unos grandulones! Adem\u00e1s, est\u00e1 en la cuna, donde lo dej\u00e9 hace poco, durmiendo como un bendito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y para convencerlos, los hizo entrar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero, \u00a1oh desencanto!, por m\u00e1s que buscaron, no pudieron encontrarlo por ninguna parte. Y la madre tuvo que presentar excusas a los muchachos para que le perdonaran, pues era muy peque\u00f1o y no sab\u00eda lo que hac\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y para mayor burla, al cabo de un rato, el beb\u00e9 lleg\u00f3 con mucho sigilo y, sin que nadie lo advirtiera, subi\u00f3se \u00e9l mismo a la cuna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tantas y tantas fueron las travesuras y fechor\u00edas de la criatura, que sus padres, espantados, creyendo tener en su casa a un verdadero diablillo y lo echaron de la choza, prohibi\u00e9ndole que pusiera nuevamente los pies en ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y el peque\u00f1o, en vez de entristecerse, parti\u00f3 silbando alegremente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Anda que te anda, al anochecer divis\u00f3 una linda casita. Viv\u00edan en ella, juntos y en franca armon\u00eda, muy felices, un le\u00f3n, un tigre, un lobo, una cabra y un elefante.<br \/>\nHe de advertir que, en aquel tiempo, los animales hablaban y se quer\u00edan como hermanos. Jam\u00e1s se peleaban y se ayudaban mutuamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los animales de nuestra historia: el lobo, la cabra y el elefante que viv\u00edan fraternalmente, estaban sentados aquel atardecer alrededor del fuego, fumando en pipa y cont\u00e1ndose leyendas heroicas y cuentos de hadas, de los que mucho gustaban.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando lleg\u00f3 el peque\u00f1o humano, salud\u00f3 cort\u00e9smente a la familia de animales y les pidi\u00f3 permiso para permanecer entre ellos, ofreciendo servirles como criado, pues aleg\u00f3 ser hu\u00e9rfano de padre y madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La Cabra, que, por ser la m\u00e1s joven de la familia, estaba encargada del trabajo dom\u00e9stico, dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aceptemos sus servicios. As\u00ed tendr\u00e9 quien me ayude en la pesada labor de la casa, ya que, mientras vosotros os pase\u00e1is o tom\u00e1is el sol, tengo que atender a todas los cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los animales conferenciaron y accedieron. Luego le invitaron a cenar. El peque\u00f1o acept\u00f3 complacido y engull\u00f3 cuantos manjares le presentaron; parec\u00eda no haber comido en su vida, de tal modo lo devoraba todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los cinco animales acostumbraban llegarse, por riguroso turno, a una finca que pose\u00edan a unos kil\u00f3metros de distancia, en busca de provisiones para el sost\u00e9n de la casa; era \u00e9sta una labor de todas las ma\u00f1anas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y como a la ma\u00f1ana siguiente a la llegada de nuestro personaje le tocaba a la Cabra, \u00e9sta pidi\u00f3 que el humanito la acompa\u00f1ase para ayudarla a traer el cesto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y as\u00ed se acord\u00f3. Entregaron el cesto a Kuak\u00fa Babon\u00ed, y \u00e9ste, muy contento, ech\u00f3 a andar tras la Cabra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando llegaron a la finca propiedad de los cinco animales, el humanito dej\u00f3 en el suelo el cesto y ech\u00f3 a correr de un lado a otro, jugando y curiose\u00e1ndolo todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue in\u00fatil que la Cabra le llamara la atenci\u00f3n y que le amonestara para que fuese en su ayuda; \u00e9l prosegu\u00eda en sus juegos y en sus fisgoner\u00edas. Tanto, que ya la Cabra se enfad\u00f3, y, llevada de los nervios, di\u00f3le unos tirones de orejas con la consabida reprimenda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mas \u00a1cu\u00e1l no ser\u00eda su estupefacci\u00f3n, al ver que Kuak\u00fa Babon\u00ed le propinaba un formidable pu\u00f1etazo que la tiraba al suelo, rodando! Y hubo m\u00e1s: lanz\u00e1ndose sobre ella, le dio una paliza soberana, hasta que la Cabra, extenuada, pidi\u00f3 gracia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Kuak\u00fa Babon\u00ed sigui\u00f3 aporre\u00e1ndola hasta que ella jur\u00f3 terminar el trabajo, dej\u00e1ndole en paz con sus diversiones, llevar el cesto lleno de provisiones y no decir a nadie ni una sola palabra de lo ocurrido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S\u00f3lo entonces Kuak\u00fa Babon\u00ed permiti\u00f3 que la Cabra se levantara del suelo, donde la ten\u00eda acorralada. Estaba llena de contusiones y ten\u00eda un ojo hinchado y el labio partido; lo que vulgarmente se dice, una verdadera calamidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llegado el momento del retorno, la Cabra carg\u00f3, sobre su cabeza, con el cesto lleno de provisiones y emprendieron la marcha.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al llegar cerca de la choza, Kuak\u00fa Babon\u00ed tom\u00f3 el cesto, aparentando la ayuda que no hab\u00eda prestado. Y as\u00ed lleg\u00f3 con la Cabra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Extra\u00f1ados los animales del lastimoso aspecto que presentaba su compa\u00f1era, pregunt\u00e1ronle qu\u00e9 le hab\u00eda ocurrido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tuve la desgracia \u2014explic\u00f3 la Cabra\u2014 de tropezar con un enjambre de abejas cuando estaba recogiendo las provisiones. Me aguijonearon y me dejaron en el deplorable estado en que me veis.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la ma\u00f1ana siguiente le toc\u00f3 al Lobo, y fu\u00e9se a la finca acompa\u00f1ado de Kuak\u00fa Babon\u00ed. Tambi\u00e9n aqu\u00e9l regres\u00f3 con el rostro hinchado y el cuerpo lleno de contusiones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La Cabra, adivinando lo ocurrido, oy\u00f3 las explicaciones que dio el Lobo sin poder contener una sonrisa harto significativa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego, la Cabra y el Lobo hablaron de lo sucedido, extra\u00f1ando que una criatura tan chiquitina como Kuak\u00fa Babon\u00ed tuviese fuerza tan enorme y osad\u00eda tan singular.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos los d\u00edas, por la ma\u00f1ana, uno de los animales, el que le correspond\u00eda, iba a la finca e, infaliblemente, regresaba hecho un desastre. Por fin, habiendo corrido todos la misma suerte y no habiendo motivos para disimular, celebraron concilio con el \u00fanico y exclusivo objeto de estudiar el modo de desembarazarse de Kuak\u00fa Babon\u00ed, la m\u00e1s terrible de todas las criaturas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Acordaron abandonar la choza y dejar en ella a Kuak\u00fa Babon\u00ed como solo propietario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Antes de emprender la fuga para librarse de aquella terrible criatura, prepararon, con gran reserva, un cesto lleno de provisiones, a las que agregaron los utensilios indispensables de cocina: un jarro para la leche, una cacerola, cinco calabazas que les serv\u00edan de platos, una gran cafetera y las diferentes pipas de la cuadrilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desgraciadamente para ellos, Kuak\u00fa Babon\u00ed se enter\u00f3 de sus proyectos. Y, sin que ellos ni siquiera lo sospecharan, cogi\u00f3 una hoja de \u00e1rbol, muy grande, se introdujo en el cesto y se envolvi\u00f3 en aqu\u00e9lla, cosa muy factible para Kuak\u00fa Babon\u00ed, porque ya sab\u00e9is que era muy chiquit\u00edn.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al amanecer, sin el menor ruido por temor a despertar al terrible Kuak\u00fa Babon\u00ed, la pandilla emprendi\u00f3 la fuga. Sent\u00edan ganas e saltar, de brincar, de cantar y de re\u00edr, al verse libres del terrible humanito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y cuando ya hab\u00edan andado algunos kil\u00f3metros de su antigua morada la Cabra, que llevaba el cesto de provisiones sobre la cabeza, sinti\u00e9ndose fatigada, se detuvo un instante a descansar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entre tanto, sus compa\u00f1eros prosegu\u00edan el camino y perdi\u00f3les de vista; acord\u00f3se de los manjares que llevaba y entr\u00f3le deseos de comerse un bocadillo, sin que ellos lo vieran; la Cabra era muy glotona. \u00a1Cu\u00e1l no ser\u00eda su sorpresa y asombro! Al levantar la tapa del cesto, recibi\u00f3 una formidable trompada al mismo tiempo que o\u00eda una voz que le dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Cierra el cesto y a callar se ha dicho!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Falt\u00f3le tiempo a la Cabra para obedecer y ech\u00f3 a correr tras de sus compa\u00f1eros, aterrada por aquella terrible criatura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y as\u00ed que los divis\u00f3 los llam\u00f3 y exclam\u00f3 luego:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Lobo, ahora te toca a ti cargar con el cesto! \u00a1Yo estoy muy cansada!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Lobo tom\u00f3 la carga. Pero, al poco, recordando tambi\u00e9n las sabrosas provisiones que conten\u00eda la cesta, fingiendo estar fatigado, se detuvo a descansar un instante. Y cuando sus compa\u00f1eros se hubieron distanciado un largo trecho, abri\u00f3 el cesto. Y recibi\u00f3 un formidable pu\u00f1etazo, como el que la Cabra hab\u00eda recibido antes. Dej\u00f3 caer la tapa del cesto y reanud\u00f3 la marcha muy ligero para alcanzar a sus compa\u00f1eros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Le\u00f3n y el Tigre, uno tras otro, llevaron el cesto. Y los dos, a cual m\u00e1s glot\u00f3n, levantaron la tapa del cesto de provisiones para engullirse alguna golosina. Y los dos, respectivamente, recibieron un pu\u00f1etazo soberano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Le toc\u00f3 el turno al Elefante, que tambi\u00e9n recibi\u00f3 una trompada. Cuando se reuni\u00f3 con los dem\u00e1s y pidi\u00f3 que le librasen de la carga, todos exclamaron:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Si no quieres seguir llevando el cesto, t\u00edralo; nosotros, ya estamos cansados de cargar con \u00e9l!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Elefante, al o\u00edr estas palabras, tir\u00f3 precipitadamente el cesto y ech\u00f3 a correr como alma que lleva el diablo, en direcci\u00f3n al bosque.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sus compa\u00f1eros echaron una mirada al cesto y apretaron a correr tras el Elefante, tambi\u00e9n hacia el bosque.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Continuaron as\u00ed corriendo todo el d\u00eda y toda la noche, sin descansar, hasta que se internaron en el bosque. Rendidos de fatiga se echaron a descansar junto a un baobab, gigante entre los \u00e1rboles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero el terrible Kuak\u00fa, al caer el cesto, sali\u00f3 y ech\u00f3 a correr a campo traviesa, en direcci\u00f3n al bosque. Sab\u00eda que los fugitivos descansar\u00edan a la sombra del gigantesco baobab. Trep\u00f3 a una rama y se ocult\u00f3 entre el follaje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los animales, rendidos de cansancio, y tendidos al pie del baobab se enzarzaron en una violenta discusi\u00f3n. Todos censuraban a la Cabra por haberles propuesto que tomasen a su servicio aquella terrible criatura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La Cabra, indignada, replic\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Fue de com\u00fan acuerdo el tomarle a nuestro servicio!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y a\u00f1ad\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Yo no tengo la culpa! \u00a1Si ese diablo estuviera presente me dar\u00eda la raz\u00f3n! Es m\u00e1s: os culpar\u00eda a vosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al o\u00edr estas palabras, Kuak\u00fa se dej\u00f3 caer entre los animales que all\u00ed discut\u00edan. Pose\u00eddos de terror, los cinco animales huyeron en direcciones distintas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Lobo corri\u00f3 hacia la estepa; el Tigre se escondi\u00f3 en el bosque; el Le\u00f3n no par\u00f3 hasta llegar al desierto arenoso; el Elefante huy\u00f3 hacia la regi\u00f3n del N\u00edger, y la Cabra fue a pedir protecci\u00f3n a las regiones habitadas por los hombres.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y desde entonces, viven separados y en lugares tan diferentes; su vida es muy otra a la que observaban cuando, bajo el mismo techo, viv\u00edan fraternalmente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En cuanto a Kuak\u00fa Babon\u00ed, la m\u00e1s terrible de todas las criaturas, contin\u00faa vagando por el mundo para terror y espanto de todos los animales, que temen su presencia en cualquier instante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pues hab\u00e9is de saber que el Lobo, el Le\u00f3n, el Elefante, el Tigre y la Cabra advirtieron a sus hijos que se cuidaran muy mucho de tener el menor trato con la m\u00e1s terrible de las criaturas de la creaci\u00f3n, Kuak\u00fa Babon\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por esto, por haber sido advertidos, muchos de los descendientes de aquellos animales, como tienen buena memoria, huyen, desconfiados, en cuanto divisan o huelen la presencia de los seres humanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento popular de Ghana, de la larga tradici\u00f3n oral de los antiguos narradores. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13300,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[873,22,871,122,7,1650,2855,521],"class_list":["post-1648","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-autor-anonimo","tag-cuento","tag-cuentos-africanos","tag-cuentos-populares","tag-hallazgos","tag-kuaku-baboni","tag-literatura","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/Griot-1.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-qA","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1648","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1648"}],"version-history":[{"count":24,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1648\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17089,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1648\/revisions\/17089"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}