{"id":16375,"date":"2024-06-14T18:29:24","date_gmt":"2024-06-15T00:29:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16375"},"modified":"2024-08-14T18:30:45","modified_gmt":"2024-08-15T00:30:45","slug":"gracias-alejandro-zambra-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/gracias-alejandro-zambra-cuento\/","title":{"rendered":"Gracias"},"content":{"rendered":"<p>En este cuento, ambientado en un pasado indeterminado (cuando a la Ciudad de M\u00e9xico se le llamaba todav\u00eda Distrito Federal), el narrador chileno Alejandro Zambra (1975) relata una historia de violencia que, de forma extra\u00f1a, toca tambi\u00e9n el desarraigo y el futbol. Combinaciones y sorpresas semejantes, que siempre amenazan con desestabilizar a los personajes (y hasta a sus lectores), son una de las caracter\u00edsticas de la obra de Zambra, que incluye tambi\u00e9n novelas como <em>Bons\u00e1i<\/em>, <em>La vida privada de los \u00e1rboles<\/em> y <em>Formas de volver a casa<\/em>. \u00abGracias\u00bb proviene del libro de cuentos <em>Mis documentos <\/em>(2014).<\/p>\n<figure id=\"attachment_16380\" aria-describedby=\"caption-attachment-16380\" style=\"width: 940px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16380\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/gracias-alejandro-zambra-cuento\/zambra\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra.png\" data-orig-size=\"940,788\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Zambra\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Alejandro Zambra (&lt;a href=&quot;https:\/\/elartefacto.net\/alejandro-zambra-escritor-infiltrado-en-el-cine-para-si-volver\/&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra.png\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra.png\" alt=\"Alejandro Zambra\" width=\"940\" height=\"788\" class=\"size-full wp-image-16380\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra.png 940w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra-300x251.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16380\" class=\"wp-caption-text\">Alejandro Zambra (<a href=\"https:\/\/elartefacto.net\/alejandro-zambra-escritor-infiltrado-en-el-cine-para-si-volver\/\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<strong>GRACIAS<br \/>\nAlejandro Zambra<\/strong><br \/>\nMe late que son novios y no quieren decirlo \u2014no somos novios, responden al un\u00edsono, y es verdad: desde hace poco m\u00e1s de un mes duermen juntos, comen, leen, trabajan juntos, y por eso alguien exagerado, alguien que los mirara y repasara cuidadosamente las palabras que se dirigen, el modo en que sus cuerpos se acercan y confunden, alguien impertinente, alguien que todav\u00eda creyera en esas cosas dir\u00eda que se quieren de verdad, o que al menos comparten una pasi\u00f3n peligrosa y solidaria que ha llegado a acercarlos solidaria y peligrosamente. Y sin embargo no son novios, si hay algo que ambos tienen claro es justamente eso \u2014ella es argentina y \u00e9l chileno y es mejor, es much\u00edsimo mejor llamarlos as\u00ed, la argentina y el chileno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pensaron en ir caminando, hablaron sobre lo agradable que es recorrer grandes distancias caminando, e incluso han llegado a dividir a las personas entre las que nunca caminan grandes distancias y las que lo hacen, y que por eso piensan ellos que son, de alguna manera, mejores. Pensaban ir caminando pero en un impulso detuvieron un taxi, y sab\u00edan desde hac\u00eda meses, desde antes de llegar al DF, cuando recibieron un instructivo lleno de advertencias, que nunca deb\u00edan tomar un taxi en la calle, y hasta entonces nunca se les hab\u00eda ocurrido detener un taxi en la calle, pero esta vez, en un impulso lo hicieron, y pronto ella pens\u00f3 que el conductor se desviaba del camino y se lo dijo en voz baja y \u00e9l la tranquiliz\u00f3 en voz alta pero sus palabras ni siquiera alcanzaron a hacer efecto porque inmediatamente el taxi se detuvo y se subieron dos hombres y el chileno actu\u00f3 valiente, temeraria, confusa, pueril, tontamente: le peg\u00f3 a uno de los rateros un combo en la nariz y sigui\u00f3 forcejeando largos segundos mientras ella le gritaba par\u00e1, par\u00e1, par\u00e1. El chileno par\u00f3, los rateros se ensa\u00f1aron y le pegaron duro, le rompieron algo tal vez, pero eso pas\u00f3 hace mucho tiempo, hace ya diez minutos: ya les quitaron el dinero y las tarjetas de cr\u00e9dito, ellos ya recitaron la clave del cajero y queda un tiempo m\u00e1s bien corto que se les hace eterno en que viajan apretando los ojos \u2014cierren los ojos pinches cabrones, les dicen los dos hombres, y ahora son tres porque el auto se detiene, el taxista baja y toma el volante un tercer ratero que ven\u00eda detr\u00e1s, en una camioneta, y el nuevo conductor le pega al chileno y manosea a la argentina, que reciben los golpes y los agarrones con una especie de resignaci\u00f3n, y que agradecer\u00edan saber, como sabemos nosotros, que el secuestro terminar\u00e1 dentro de media hora, que dentro de media hora caminar\u00e1n sigilosamente, laboriosamente, abrazados por alguna calle de La Condesa, porque les preguntaron d\u00f3nde iban y respondieron que a La Condesa y los rateros dijeron los dejamos en La Condesa entonces, no somos tan malos, no queremos desviarlos demasiado del camino, y un segundo antes de que les permitieran bajarse, incre\u00edblemente, les pasaron cien pesos para que volvieran en taxi, pero por supuesto no volvieron en taxi, se subieron al metro y a veces ella lloraba y \u00e9l la abrazaba y otras veces \u00e9l aguantaba confusamente las l\u00e1grimas y ella le acercaba los pies como en el taxi, porque los secuestradores los obligaban a guardar distancia pero ella siempre tuvo su sandalia derecha encima del zapato izquierdo del chileno.<\/p>\n<p><strong>*<\/strong><\/p>\n<p>El metro se queda un rato largo, inexplicable, un lapso de seis o siete minutos detenido en una estaci\u00f3n intermedia, como suele pasar en el metro del DF, y esa demora que es normal sin embargo los angustia, les parece intencional e innecesaria, hasta que cierran las puertas y el carro arranca y por fin llegan a la estaci\u00f3n y siguen caminando juntos para llegar a la casa donde ella vive \u2013ella vive con dos amigos, un espa\u00f1ol y un chileno, otro chileno, en verdad no son amigos, o lo son pero no es por eso que viven juntos, est\u00e1n todos de paso, son todos escritores y est\u00e1n en M\u00e9xico para escribir gracias a una beca del gobierno mexicano, aunque lo que menos hacen es escribir, pero curiosamente cuando llegan y abren la puerta, el espa\u00f1ol, un chico muy flaco y cordial, con los ojos quiz\u00e1s demasiado grandes, est\u00e1 escribiendo, y el chileno dos no est\u00e1 \u2014no queda m\u00e1s remedio que llamarlo el chileno dos, esta historia es imperfecta porque en ella hay dos chilenos, deber\u00eda haber s\u00f3lo uno o mucho mejor ser\u00eda que no hubiera ninguno, pero hay dos, pero el chileno dos no est\u00e1, el chileno uno y el chileno dos no son amigos, en verdad son m\u00e1s bien enemigos, o lo eran en Chile, porque ahora coincidieron en M\u00e9xico y ambos son, a su manera, conscientes de que seguir peleando ser\u00eda absurdo e innecesario, pues por lo dem\u00e1s las peleas fueron t\u00e1citas y nada les imped\u00eda ensayar una especie de reconciliaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n ambos saben que no ser\u00e1n nunca amigos y ese pensamiento en cierta forma los alivia, y hay algo que los une, en todo caso, el alcohol, pues de todo el grupo sin duda ellos dos son los m\u00e1s bebedores, pero el chileno dos no est\u00e1 cuando ellos llegan del secuestro, est\u00e1 solamente el espa\u00f1ol, en la mesa del living, absorto, escribiendo junto a una botella de Coca Cola, se dir\u00eda que abrazando una botella de Coca Cola, y cuando le cuentan lo que ha sucedido abandona su trabajo y se muestra conmovido y los acoge, los hace hablar, matiza el ambiente con alguna broma oportuna y liviana, los ayuda a buscar el n\u00famero de tel\u00e9fono al que deben llamar para bloquear sus tarjetas \u2014se quedaron con tres mil pesos, dos tarjetas de cr\u00e9dito, dos celulares, dos chaquetas de cuero, una cadena de plata y hasta con una c\u00e1mara de fotos, porque el chileno se regres\u00f3 a buscar la c\u00e1mara de fotos \u2014quer\u00eda fotografiar a la argentina, porque la argentina es bell\u00edsima, lo que tambi\u00e9n es un clich\u00e9, pero qu\u00e9 se le va a hacer, de hecho es bell\u00edsima, y claro que ha pensado que si \u00e9l no se hubiera devuelto a buscar la c\u00e1mara no habr\u00edan tomado ese taxi, del mismo modo que otras tantas posibles premuras o dilaciones podr\u00edan haberlos salvado del secuestro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La argentina y el chileno uno le relatan al espa\u00f1ol lo que ha sucedido y al relatarlo lo reviven y por segunda o tercera vez lo comparten. El chileno se pregunta si lo que acaba de suceder va a unirlos o a separarlos y la argentina se pregunta exactamente lo mismo, pero ninguno de los dos lo dice. El chileno dos llega en ese momento, regresa de una fiesta, se sienta a comer un trozo de pollo y empieza a hablar de inmediato, sin darse cuenta de que algo ha sucedido, pero luego repara en que el chileno uno tiene la cara muy hinchada y que intenta aliviarse con una bolsa de hielo, tal vez al comienzo le pareci\u00f3 natural que el chileno uno tuviera una bolsa de hielo en la cara, tal vez en su singular universo de poeta es normal que la gente entere la noche con una bolsa de hielo en la cara, pero no, no es normal pasar la noche con una bolsa de hielo en la cara, entonces pregunta qu\u00e9 ha pasado y al enterarse dice qu\u00e9 cosa m\u00e1s terrible, a m\u00ed estuvo a punto de pasarme lo mismo esta tarde, y se larga a hablar sobre el posible asalto del que casi fue v\u00edctima, del que se salv\u00f3 porque de un momento a otro decidi\u00f3 bajarse del taxi. Mientras conversan, de hecho, bajan un mezcal a sorbos r\u00e1pidos, mientras que el espa\u00f1ol y la argentina prefieren quedarse solamente con el porro.<\/p>\n<p><strong>*<\/strong><\/p>\n<p>Ahora llega alguien m\u00e1s, tal vez un amigo del espa\u00f1ol, y ellos vuelven al relato, sobre todo la \u00faltima parte, la \u00faltima media hora en el taxi, que para ellos es una especie de segunda parte, porque el secuestro dur\u00f3 una hora y durante la primera mitad temieron por sus vidas y durante la segunda ya no tem\u00edan por sus vidas, estaban aterrorizados pero vagamente intu\u00edan que, durara lo que durara, los rateros no iban a matarlos, porque el di\u00e1logo ya no era violento, o s\u00ed lo era pero de una manera sosegada y terrible \u2014ya hab\u00edamos asaltado a argentinos pero nunca a un chileno, dice el que viaja de copiloto y su comentario parece verdaderamente curioso, y empieza a preguntarle al chileno por la situaci\u00f3n del pa\u00eds y el chileno responde correctamente, como si estuvieran en un restaurante y fueran el mesero y el cliente o algo as\u00ed y el tipo parece tan articulado, tan acostumbrado a decir ese di\u00e1logo que el chileno (uno) piensa que si llega a contar esa historia nadie va a creerle, y esa impresi\u00f3n se acent\u00faa en los minutos siguientes cuando el que viaja con ellos en el asiento de atr\u00e1s, el que lleva la pistola, dice me late que son novios y no quieren decirlo y ellos responden al un\u00edsono que no, que no son novios, y por qu\u00e9 pregunta el ratero \u2014por qu\u00e9 no son novios si \u00e9l no est\u00e1 tan feo, dice, es feo pero no tanto, y estar\u00edas mejor si te cortaras ese pelo, es de los setentas, ya nadie usa el pelo as\u00ed, le dice, y tambi\u00e9n esos lentes tan grandes, te voy a hacer un favor \u2014le quita los anteojos y los arroja por la ventana, y el chileno piensa por un segundo en una pel\u00edcula de Woody Allen que acaba de ver en la que al protagonista le destruyen muchas veces los anteojos, el chileno sonr\u00ede ligeramente, tal vez sonr\u00ede hacia adentro, sonr\u00ede como se sonr\u00ede cuando sentimos p\u00e1nico pero sonr\u00ede.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No puedo cortarte el pelo, porque no traemos tijeras, recu\u00e9rdame eso para ma\u00f1ana, unas buenas tijeras para cortarles el pelo a los chilenos que nos toque asaltar, porque de ahora en adelante vamos a asaltar a puros chilenos, hemos sido injustos, hemos asaltado a muchos argentinos y solamente a este chileno de la chingada, de ahora en adelante nos haremos especialistas en chilenos de pelo largo, tengo un cuchillo pero no se puede cortar el pelo con un cuchillo, los cuchillos son para rajarles el coraz\u00f3n a los pinches chilenos que tienen huevos, tu novio tiene huevos pero los que tienen huevos a veces los pierden, no m\u00e1s dile que ya no tenga huevos, porque por tener huevos estuve a punto de querer cogerte, argentina, y si no te cojo no es porque no me gustes, que est\u00e1s bien buena, de todas las argentinas que he conocido eres la que est\u00e1 m\u00e1s buena, pero ando trabajando ahora y cuando cojo no trabajo porque si mi trabajo fuera coger ser\u00eda un puto y aunque no me ves la cara t\u00fa sabes que no soy un puto, y me gustar\u00eda que me vieras la cara paque te dieras cuenta que soy un ratero hermoso que adem\u00e1s sabe cortar el pelo aunque no trae tijeras y con el cuchillo no puedo cort\u00e1rtelo, chileno, te puedo cortar la verga pero la necesitas para cogerte a la argentina, y con esta pistola tampoco puedo cortarte el pelo o quiz\u00e1s s\u00ed, pero perder\u00eda las balas y las necesito por si te vuelven los huevos y ah\u00ed s\u00ed que me coger\u00eda a la argentina, despu\u00e9s de matarte a ti, chilenazo, me coger\u00eda a tu novia, porque no pensaba matarte pero te matar\u00eda y no pensaba cog\u00e9rmela pero me la coger\u00eda, porque est\u00e1 realmente buena, porque est\u00e1 para el mejor prost\u00edbulo del DF, yo te elegir\u00eda argentinita, ma\u00f1ana voy a ir de putas y voy a elegir la que m\u00e1s se parezca a ti, argentinaza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El conductor le pregunta a la argentina si es de Boca y aunque parec\u00eda m\u00e1s conveniente decir que s\u00ed, ella prefiere la verdad, y dice que no, que es de V\u00e9lez. Con el chileno no hay problema, es de Colo Colo, que es el \u00fanico equipo chileno que los rateros conocen. Les preguntan despu\u00e9s por Maradona y la argentina responde algo y el conductor dice un disparate, dice que Chicharito Hern\u00e1ndez es mejor que Messi, y enseguida les preguntan a qu\u00e9 equipo le van en M\u00e9xico y la argentina dice que no entiende mucho de f\u00fatbol \u2014es mentira, porque entiende bastante, entiende mucho m\u00e1s que ese pobre ratero que cree que Chicharito es mejor que Messi, y el chileno en vez de refugiarse en una mentira parecida se pone nervioso y piensa intensamente, durante un segundo largo, si los rateros son de los Pumas o del Am\u00e9rica o del Cruz Azul o tal vez de las Chivas de Guadalajara, pues ha o\u00eddo que tambi\u00e9n en el DF muchos le van a las Chivas, pero decide al final decir la verdad y responde que le va al Monterrey porque ah\u00ed juega el Chupete Suazo, y al conductor no le gusta el Monterrey pero le encanta el Chupete Suazo y entonces dice, dirigi\u00e9ndose a sus compa\u00f1eros, no los matemos, en homenaje al Chupete Suazo vamos a perdonarles la vida.<\/p>\n<p><strong>*<\/strong><\/p>\n<p>Qui\u00e9n es el Chupete Suazo, pregunta el chileno dos, que seguramente lo sabe pero se siente obligado a demostrar que no le interesa el f\u00fatbol. Deber\u00eda responder el chileno uno, pero el espa\u00f1ol sabe bastante de f\u00fatbol y dice que es un centro delantero chileno que parece gordo pero no lo es, que juega en los Rayados y que tuvo un paso exitoso cedido al Zaragoza, pero regres\u00f3 a M\u00e9xico porque los espa\u00f1oles no ten\u00edan los euros que costaba. El chileno dos responde que a \u00e9l le pasa lo mismo, que en verdad es flaco pero la gente piensa que est\u00e1 gordo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El chileno uno y la argentina siguen muy cerca, de forma prudente, pues aunque todos saben o intuyen que est\u00e1n juntos, de todas maneras fingen y desarrollan una estrategia para que no los descubran, y no es exactamente por pudor, sino por desesperanza, o quiz\u00e1s porque realmente ya pas\u00f3 el tiempo en que las cosas eran tan simples como estar juntos o no, o quiz\u00e1s todo sigue siendo as\u00ed de simple pero no han querido enterarse, y es bastante absurdo que no vivan juntos porque duermen juntos \u2014casi siempre es \u00e9l quien se queda a dormir con ella, pero tambi\u00e9n a veces la argentina se queda en el departamento que el chileno comparte con una chica ecuatoriana. Lo que el chileno y la argentina desean es estar solos, pero la noche se alarga en el relato eterno del secuestro, en el rastreo de detalles que no recordaban y que al recordarlos les proporcionan una nueva y renovada complicidad. Finalmente \u00e9l dice que va al ba\u00f1o y se mete a la habitaci\u00f3n de la argentina, quien se queda un rato m\u00e1s en el living y al cabo se retira.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella toma una ducha larga y lo obliga tambi\u00e9n a tomar una, para sacarse de encima el secuestro, dice, pensando en los manoseos de que fue objeto, manoseos en todo caso m\u00ednimos, ella lo agradece, de hecho eso les dijo a los rateros cuando se baj\u00f3 del auto: gracias. Eso ha dicho ella muchas veces esta noche: gracias, gracias a todos. Al espa\u00f1ol que los acogi\u00f3, al chileno que los ignor\u00f3 pero que en alguna medida tambi\u00e9n los acogi\u00f3. Y a los rateros, tambi\u00e9n, de nuevo, nunca est\u00e1 de m\u00e1s volver a decirlo: gracias, porque no nos mataron y la vida puede continuar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi\u00e9n le dice gracias, al final, al chileno uno, despu\u00e9s de unas horas largas en que se acarician sabiendo que esta noche no har\u00e1n el amor, que van a pasarse las horas muy juntos, peligrosamente juntos, solidarios, conversando. Antes de dormir ella le dice a \u00e9l gracias y \u00e9l responde a destiempo pero con convicci\u00f3n: gracias. Y duermen mal, pero duermen. Y siguen hablando al d\u00eda siguiente, como si tuvieran toda la vida por delante, dispuestos al trabajo del amor, y si alguien los viera de fuera, alguien impertinente, alguien que creyera en esta clase de historias, que las coleccionara, que intentara contarlas bien, alguien que los viera y creyera todav\u00eda en el amor pensar\u00eda que van a seguir juntos much\u00edsimo tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia, la ciudad de M\u00e9xico y el futbol se encuentran en este relato del chileno Alejandro Zambra (1975).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16380,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[1835,22,2343,25,1830,3450,2855,467],"class_list":["post-16375","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-alejandro-zambra","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores","tag-escritores-chilenos","tag-gracias","tag-literatura","tag-realismo"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Zambra.png","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4g7","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16375"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16384,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16375\/revisions\/16384"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16380"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}