{"id":1636,"date":"2008-11-10T09:00:23","date_gmt":"2008-11-10T15:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=1636"},"modified":"2016-10-26T10:23:38","modified_gmt":"2016-10-26T15:23:38","slug":"el-viaje-del-cuentista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-viaje-del-cuentista\/","title":{"rendered":"El viaje del cuentista"},"content":{"rendered":"<div align=center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1638\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-viaje-del-cuentista\/lanochecanibal\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/lanochecanibal.jpg\" data-orig-size=\"300,464\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"La noche can\u00edbal\" data-image-description=\"&lt;p&gt;La noche can\u00edbal&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/lanochecanibal.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/lanochecanibal.jpg\" alt=\"\" title=\"La noche can\u00edbal\" width=\"300\" height=\"464\" class=\"alignnone size-full wp-image-1638\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/lanochecanibal.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/lanochecanibal-193x300.jpg 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n<p><em>Luis Jorge Boone, <\/em>La noche can\u00edbal<em>. M\u00e9xico, FCE, 2008<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Sin iron\u00eda ni doblez, es verdad lo que muchas personas dicen al comentar primeros libros: siempre es una alegr\u00eda llegar a ellos, observar el camino que un escritor empieza a trazarse y especular sobre lo que vendr\u00e1 a partir de lo que ya existe.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora bien, este de Luis Jorge Boone no s\u00f3lo est\u00e1 lejos de ser de verdad su primer libro, porque viene precedido por varias (y premiadas) colecciones de poes\u00eda. Adem\u00e1s, es rar\u00edsimo: no se conforma con prometer \u2014con sugerir, por ejemplo, que sus textos posteriores estar\u00e1n mejor trabajados, que es como termina la mayor parte de los autores primerizos\u2014 y tampoco es una mera declaraci\u00f3n de su po\u00e9tica como narrador, de unos principios que se suponen inamovibles y que por lo general acaban por cambiar, por desecharse o perfeccionarse. Sin permiso ni validaci\u00f3n del autor, creo que <em>La noche can\u00edbal<\/em> puede leerse incluso como la representaci\u00f3n de un proceso: el de un escritor mexicano que busca su sitio dentro de lo que se escribe a su alrededor, no termina de encontrarlo y decide por fin que eso es lo mejor que podr\u00eda pasarle. Ya s\u00e9 que jugar a que un libro de cuentos es una novela es un truco de los m\u00e1s sucios de la posmodernidad, pero lo har\u00e9 de todos modos. Aqu\u00ed va:<\/p>\n<p align=\"justify\">El primero de los cuentos reunidos, \u201cSiempre habr\u00e1 alguien detr\u00e1s de ti\u201d, sugiere en principio el horror rancio de incontables textos de la llamada generaci\u00f3n X, aquellos por los que sabemos incesantemente nuestra evisceraci\u00f3n y nuestro tedio. \u201cLlevas un cuchillo en la mano izquierda, en la otra el control remoto de la televisi\u00f3n\u201d, dice el narrador a su protagonista, y el resto es truenos que conocemos bien aunque est\u00e1n representados con gran habilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, en la siguiente historia, \u201cEl invierno en Devonshire\u201d, la voz del personaje se apropia de la narraci\u00f3n como para anticipar que todos los seres inventados del libro se volver\u00e1n m\u00e1s complejos y extra\u00f1os a medida que la colecci\u00f3n avance\u2026, y al mismo tiempo la trama deja muy atr\u00e1s todo discurso encorajinado y falsamente nihilista, llega m\u00e1s lejos que el personaje del primer cuento en la locura, cae m\u00e1s bajo\u2026 y encuentra, en el fondo, algo muy extra\u00f1o: \u201cUn d\u00eda me negu\u00e9 a salir: me encontr\u00e9 hastiado, sin \u00e1nimo de perdici\u00f3n (\u2026) Reconoc\u00ed aquella vida sin l\u00edmite, en la euforia de la autodestrucci\u00f3n, como otro enga\u00f1o, otra apariencia que se derrumbaba al primer torpe intento de justificarla, de encontrar sus anclas.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 del agotamiento terminal? En este caso, la b\u00fasqueda del mal m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del mundo, en un gui\u00f1o que tiene m\u00e1s que ver con Lovecraft que con cualquier influencia de nuestra maltrecha literatura local. Pero al dejar atr\u00e1s los escenarios y modos habituales, al colocarnos en un cuento que contradice y refina lo dicho por el anterior, el autor, oculto en la voluntad de orden de los textos, abre el libro a varios otros lados a la vez y sugiere \u2014al menos a m\u00ed\u2014 que los cuentos son etapas de una b\u00fasqueda, pruebas que deben cumplirse para encontrar una voz propia: la vertiente fant\u00e1stica del tercer cuento, \u201cLaberintos circulares\u201d, se deja ver en su personaje descolocado, sus im\u00e1genes y sus ilustraciones \u2014como tomadas de una enciclopedia de minucias borgesianas\u2026\u2014 pero precede a \u201cOblivion\u201d, cuyo protagonista es una mujer a la que se mira desde muy cerca, en una intimidad dolorosa que no se hab\u00eda visto antes en el libro y que nada tiene de sobrenatural a pesar de su relaci\u00f3n, cercan\u00edsima, con la muerte. Lo que est\u00e1 a la vista es el contacto con lo que la narraci\u00f3n llama las \u201cparedes\u201d de la memoria: el extrav\u00edo en la simple realidad despu\u00e9s de una p\u00e9rdida tremenda, y la conclusi\u00f3n de la historia, al no apuntar a ninguna resoluci\u00f3n, la vuelve m\u00e1s urgente, m\u00e1s entra\u00f1able.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y luego, los tres cuentos que cierran el libro resultan ser los m\u00e1s logrados porque todos los temas de los anteriores se suman en ellos, se encuentran y se combinan en variaciones inusitadas. \u00c9stos no son los tanteos de un principiante porque hay varias coordenadas fundamentales: la muerte, el recuerdo, la agitaci\u00f3n de la conciencia que puede llevar a la locura, la curiosidad o el horror que puede inspirar la profusi\u00f3n del mundo est\u00e1n presentes siempre. Pero la ca\u00edda aparentemente veros\u00edmil que se cuenta en \u201cTelara\u00f1as\u201d es eficaz porque no es realista, el cat\u00e1logo fant\u00e1stico de \u201cMandr\u00e1gula\u201d se perfecciona al no sugerir de modo enf\u00e1tico la ruptura de lo real y en el \u00faltimo cuento, que da t\u00edtulo al libro entero, hay una ilusi\u00f3n de verdad tan fuerte que vuelve m\u00e1s convincentes, incluso, los momentos en los que la historia se acerca al naturalismo tradicional de la literatura mexicana. Sutilmente, estos tres cuentos cumplen la promesa que todos los primeros libros quisieran al menos hacer: apuntan a nuevas formas de decir.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dado que el esoterismo est\u00e1 m\u00e1s de moda que Hegel, ahora tendr\u00eda que hablar no de un proceso dial\u00e9ctico sino, por ejemplo, del tarot como representaci\u00f3n de un camino inici\u00e1tico universal; ahora tendr\u00eda que decir que el aut\u00e9ntico protagonista de <em>La noche can\u00edbal<\/em> debe ser Luis Jorge Boone, quien muestra sus descubrimientos narrativos de manera an\u00e1loga a las transformaciones de la figura del Loco, el primer arcano mayor, que crece y se eleva a medida avanza por el mazo y se metamorfosea en todos los otros personajes representados en las cartas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero no creo en el tarot, o al menos no de ese modo, y en cambio pienso en las cartas como en los libros: dep\u00f3sitos de s\u00edmbolos, articulados entre s\u00ed pero siempre dependientes de la percepci\u00f3n humana, capaces de ser le\u00eddos de infinitas formas\u2026, y eso, por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo si valen algo: si contienen las semillas de esas formas. <em>La noche can\u00edbal<\/em> es un libro extra\u00f1o y notable como un instigador de lecturas m\u00faltiples e inusitadas; adem\u00e1s de contar, lo repito: describe su propio alejamiento gradual de las rutinas de lo peor de nuestra narrativa hasta llegar a algo distinto, un espacio m\u00e1gico donde la imaginaci\u00f3n del autor encuentra compa\u00f1\u00edas m\u00e1s propicias y sugiere, como otro pu\u00f1ado de libros recientes, que no todo es el excremento y la vanidad que fascina a varios.<\/p>\n<p><em>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][la revista <\/em>Siempre!<em> public\u00f3 esta rese\u00f1a hace algunas semanas]<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En noviembre habr\u00e1 dos rese\u00f1as: la de <em>La noche can\u00edbal<\/em> de Luis Jorge Boone es la primera. 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