{"id":16071,"date":"2023-12-19T00:00:26","date_gmt":"2023-12-19T06:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16071"},"modified":"2024-02-14T01:13:56","modified_gmt":"2024-02-14T07:13:56","slug":"historia-familia-roberto-abad-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/historia-familia-roberto-abad-cuento\/","title":{"rendered":"Historia sobre mi familia"},"content":{"rendered":"<p>Este es el cuarto y \u00faltimo de los cuentos que aparece en una serie para el fin de a\u00f1o de 2023. \u00abHistoria sobre mi familia\u00bb es el primer cuento del libro <em>Cuando las luces aparezcan<\/em> (2020) del mexicano Roberto Abad (1988). Escritor y m\u00fasico, Abad estudi\u00f3 Ciencias de la Educaci\u00f3n en la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Morelos. Algunos cuentos suyos se encuentran publicados en antolog\u00edas y medios nacionales e internacionales como la revista espa\u00f1ola <em>Quimera <\/em>y <em>The South Carolina Review<\/em>, y se han traducido al franc\u00e9s y al portugu\u00e9s. Fue becario de la Fundaci\u00f3n para las Letras Mexicanas en el \u00e1rea de narrativa en 2018 y actualmente lo es del FONCA. Coordin\u00f3 el proyecto <em>Breve manual del libro fant\u00e1stico <\/em>(UAM Cuajimalpa, 2020). Ha publicado el libro de minificci\u00f3n <em>Orquesta primitiva <\/em>(2015) el libro de cuentos <em>El hombre crucigrama <\/em>(2023). Con <em>Cuando las luces aparezcan <\/em>gan\u00f3 el XI Premio Nacional de Narrativa \u201cRam\u00f3n L\u00f3pez Velarde\u201d en 2018. Esta historia nos muestra su talento para combinar lo rutinario con lo extra\u00f1o, a trav\u00e9s de un encuentro aparentemente imposible. (\u00bfO ser\u00e1n dos?)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>HISTORIA SOBRE MI FAMILIA<br \/>\nRoberto Abad<\/strong><\/p>\n<p>LA LLEGADA<br \/>\nEl se\u00f1or Maussan me recomend\u00f3 que estuviera atento. Entend\u00ed lo que quer\u00eda decirme: no era hora de jugar. Esper\u00e1bamos quietos en una esquina de la rec\u00e1mara cuando las voces se oyeron en la sala, luego en el pasillo de arriba y, por \u00faltimo, detr\u00e1s de la puerta. Padre entr\u00f3 en una silla de ruedas. Lo empujaba un enfermero flaco, pel\u00f3n, vestido de ropa blanca. Entre \u00e9l y Madre lo acostaron. Ella agradeci\u00f3, despu\u00e9s lo llev\u00f3 a la salida. Le pregunt\u00e9 al se\u00f1or Maussan qu\u00e9 deb\u00eda hacer ahora. Me pidi\u00f3 que viera a Padre. Ten\u00eda la cabeza vendada, parec\u00eda un esqueleto y apestaba a medicina. Del asco, me tap\u00e9 la nariz.<br \/>\nLos doctores dijeron que fue un derrame cerebral. Que por eso lo operaron de urgencia. Y no s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1s. En cuanto Madre me lo cont\u00f3, corr\u00ed a buscar en la computadora de qu\u00e9 se trataba. Una venita malformada explot\u00f3 en su cabeza y adentro se llen\u00f3 de rojo. El se\u00f1or Maussan, que sospechaba hasta de las plantas, me pidi\u00f3 que siguiera investigando, deb\u00eda haber otra explicaci\u00f3n; estuve de acuerdo. Le\u00ed en blogs sobre algunos casos de gente que abandona a su familia. Casi todos eran muy distintos al nuestro, menos el del video. No s\u00e9 c\u00f3mo, luego de muchas vueltas y de dar clics aqu\u00ed y all\u00e1, llegu\u00e9 a \u00e9l. Unas personas contaban la historia de un campesino que desapareci\u00f3 de pronto; meses despu\u00e9s volvi\u00f3 con las mismas caracter\u00edsticas de Padre.<br \/>\nSaca las colchonetas, hijo, aqu\u00ed vamos a dormir, dijo Madre cuando subi\u00f3 las escaleras y entr\u00f3 al cuarto. Tra\u00eda la cara escurrida como una manzana seca.<br \/>\nPrimero tengo que averiguar, le contest\u00e9.<br \/>\nNecesito que me ayudes, por favor. Haz lo que te digo.<br \/>\nEs importante.<br \/>\nEstoy cansada. Obedece, carajo.<br \/>\nCuando me hablaba con ese tono, las \u00f3rdenes me resultaban confusas. Deb\u00edan pasar tres minutos con veinte segundos para darme cuenta de lo que realmente quer\u00eda que hiciera. Pero esa vez no me tuvo mucha paciencia. Abri\u00f3 el cl\u00f3set y avent\u00f3 las colchonetas al piso.<br \/>\nEl asunto empez\u00f3 un d\u00eda en que Padre no volvi\u00f3 del trabajo. Alguien llam\u00f3 por tel\u00e9fono. Nos dijo que \u00e9l estaba en el hospital y fuimos. Los doctores no nos dejaron entrar a verlo. El se\u00f1or Maussan me pregunt\u00f3 cu\u00e1nto tardar\u00eda una nave en llegar a la nube de Oort; levant\u00e9 los hombros. Madre coment\u00f3 que lo mejor era quedarnos tranquilitos, sin hacer berrinches. Pero fue la primera en romper las reglas. Empez\u00f3 a gritar para que nos dejaran ir con Padre. Vino un guardia. Entonces ella se sent\u00f3 conmigo en la sala de espera. Aunque, media hora m\u00e1s tarde, volvi\u00f3 a gritarles que necesitaba entrar. Estuvimos ah\u00ed muchos d\u00edas. Se hac\u00eda de noche. Sal\u00eda el sol. Y as\u00ed. Hasta que fueron a avisarnos que lo hab\u00edan dado de alta.<br \/>\nEsa ma\u00f1ana, despu\u00e9s de extender las s\u00e1banas, llevamos a Padre a la regadera. Al quitarle las vendas, mir\u00e9 varios cortes en su cuerpo. Lo hab\u00edan rapado, ten\u00eda una rajada en la nuca con la forma de un ciempi\u00e9s. Quiz\u00e1 lo m\u00e1s raro fueron los tres hoyos: uno en el est\u00f3mago, como un segundo ombligo; otro en la garganta, por el que se escuchaba la respiraci\u00f3n, y el \u00faltimo en la frente, que no era un agujero en realidad, s\u00f3lo estaba sumido.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 son esos hoyos?<br \/>\nTuvieron que abrirle.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\nEs dif\u00edcil explic\u00e1rtelo. Mejor ap\u00farate, \u00e9chale agua.<br \/>\nMadre lo tallaba suave para no lastimarle las cicatrices. Cuando le enjuag\u00f3 la espalda, le habl\u00f3 al o\u00eddo: ya pas\u00f3, viejito, ya est\u00e1s con nosotros. Pero a \u00e9l poco le importaba lo que dij\u00e9ramos, su cara segu\u00eda sin moverse. Y si una cara no se mueve, entonces no sabes lo que quiere o lo que siente por dentro. Me dieron ganas de alejarme.<br \/>\nIntent\u00e9 dec\u00edrselo a Madre, pero tambi\u00e9n estaba paralizada, no o\u00eda. Me pregunt\u00e9 si un derrame cerebral cambiaba a los que estaban cerca del enfermo. El se\u00f1or Maussan respondi\u00f3 que no me preocupara. Juntos \u00edbamos a llegar al fondo de esto.<br \/>\nEn la cama, la ayud\u00e9 a vestir a Padre. Le puse un calcet\u00edn y ella otro. Despu\u00e9s le colocamos una playera. No pod\u00eda dejar de mirarle los ojos. Parece un pug, pens\u00e9 en voz alta y Madre me hizo a un lado, enojada. Nuestra situaci\u00f3n era m\u00e1s o menos igual que la del hombre del video. El se\u00f1or Maussan pensaba lo mismo. De hecho, la piel de Padre era del mismo color, como muy blanca y algo azul con un poco de morado. En ese momento record\u00e9 a la esposa del campesino, que, sin dejar de llorar, dec\u00eda a la c\u00e1mara:<br \/>\nNinguna familia supera una abducci\u00f3n.<\/p>\n<p>COMER<br \/>\nEl se\u00f1or Maussan era mi amigo desde hac\u00eda bastante tiempo. Lo conoc\u00ed un s\u00e1bado mientras buscaba en Internet fotograf\u00edas del cosmos. Descubr\u00ed que \u00e9l ten\u00eda un programa en el que pasaban videos de ovnis. Nos ca\u00edmos bien de inmediato. Le mostr\u00e9 mis dibujos. Coment\u00f3 que yo era un gran artista y empez\u00f3 a visitarme cada semana, luego se qued\u00f3. Ten\u00eda el cabello blanco, llevaba un saco verde pistache, zapatos caf\u00e9s y pantal\u00f3n de mezclilla, y una libreta en la que apuntaba nuestros planes; por ejemplo, averiguar qu\u00e9 le ocurri\u00f3 a Padre.<br \/>\nDurante esos d\u00edas de la llegada no pude dormir. Me la pasaba platicando con el se\u00f1or Maussan. \u00c9l estaba muy al pendiente de la familia y me ayudaba a tener las cosas claras. A veces nos altern\u00e1bamos para ver, desde la puerta, qu\u00e9 hac\u00eda Padre. Los brazos se le llenaron de moretones por los piquetes que le dieron en el hospital. Era como un sill\u00f3n: no hablaba, s\u00f3lo permanec\u00eda fijo a mitad del cuarto. Una ma\u00f1ana Madre me sorprendi\u00f3 espiando.<br \/>\nSal\u00fadalo, dijo y me llev\u00f3 con \u00e9l.<br \/>\nHola, \u00bfqu\u00e9 te pas\u00f3?, \u00bfcu\u00e1ndo vas a llevarnos al terreno?<br \/>\nAntes de que Padre desapareciera, nos ir\u00edamos a vivir a la otra casa en La Herradura. La construy\u00f3 en un terreno cerca de una monta\u00f1a, hab\u00eda \u00e1rboles y p\u00e1jaros. Al final ya no nos fuimos. Nunca supe por qu\u00e9. Quer\u00eda que me dijera si fue mi culpa. Creo que intent\u00f3 contestarme; puso los ojos grandotes y, con mucho esfuerzo, abri\u00f3 la boca dejando salir un quejido.<br \/>\n\u00bfNunca va a volver a caminar?<br \/>\nNo s\u00e9, hijo, quiz\u00e1s en unos meses.<br \/>\nCuando lo haga, \u00bfse va a ir de nuevo?<br \/>\nMadre intent\u00f3 abrazarme. Ella sab\u00eda lo mucho que me molestaba que me pusieran las manos encima. Sent\u00eda que me faltaba el aire, apretaba los dientes, quer\u00eda gritar. Entonces, al ver que empezaba a ponerme colorado, dio unos pasos, tom\u00f3 distancia, como si entre nosotros hubiera una pared invisible. Despu\u00e9s se qued\u00f3 callada.<br \/>\nEl se\u00f1or Maussan dec\u00eda que, cuando las personas no se permit\u00edan hablar, o guardaban un secreto o estaban enojadas contigo. Pero Madre, incluso enfadada, era capaz de responderme. Por eso lo m\u00e1s probable es que escondiera algo. Quiz\u00e1 ten\u00eda que ver con la abducci\u00f3n. Decid\u00ed concentrarme en recolectar pruebas.<br \/>\nA la hora del desayuno, Madre trajo unas pastillas trituradas en un plato lleno de agua. Se las daba por la boca a Padre con una jeringa. Le dec\u00eda: a ver, viejito, t\u00f3mese su medicina. Y yo le ayudaba a agarrar el recipiente.<br \/>\nComo vio que era cuidadoso, me pidi\u00f3 que lo ayudara a comer. Tambi\u00e9n lo hizo para que convivi\u00e9ramos m\u00e1s, ahora que \u00e9l ten\u00eda tiempo. Y porque pensaba \u2014la escuch\u00e9 decirlo\u2014 que las personas que se quieren deben estar juntas. El se\u00f1or Maussan coment\u00f3 que no ten\u00eda por qu\u00e9 ponerme inquieto. Madre me entreg\u00f3 un plato con papilla. Acerqu\u00e9 una cuchara a la boca de Padre, esper\u00e9 hasta que la pudo abrir. Le escurri\u00f3 un hilo de baba. Lo limpi\u00e9 y volv\u00ed a arrimar la cuchara. Esta vez logramos hacerlo, aunque se le escaparon unas gotitas de caldo por los labios y se ensuci\u00f3 la playera. El coraz\u00f3n me lat\u00eda muy fuerte; est\u00e1bamos haciendo algo juntos. Siempre dec\u00edan que nos parec\u00edamos, que yo hab\u00eda sacado su nariz. Si me lo hubieran dicho mientras le daba de comer, habr\u00eda contestado no, no y no. Ni siquiera se parec\u00eda a \u00e9l mismo; entonces yo tampoco era parecido a nadie.<br \/>\nMadre se alegr\u00f3 de que pudiera acabarse la papilla. Le dijo: con la ayuda de los \u00e1ngeles y de Jes\u00fas vas a mejorar poco a poco. Y regres\u00f3 a la cocina a dejar los trastes. En ese momento me acerqu\u00e9 al o\u00eddo de Padre y le susurr\u00e9: sabemos lo que te pas\u00f3. Ella no se ha dado cuenta, pero se lo dir\u00e9 en cuanto pueda.<br \/>\nSabemos lo que te pas\u00f3 y vamos a ayudarte.<\/p>\n<p>HABLAR<br \/>\nEl enfermero pel\u00f3n y un acompa\u00f1ante enano de brazos largos volvieron a casa una semana despu\u00e9s. Se quedaron cincuenta y tres minutos cuidando a Padre. Le inyectaron un l\u00edquido azul en el brazo izquierdo. Y se fueron. Al otro d\u00eda vinieron dos veces, a las diez de la ma\u00f1ana y a las cinco de la tarde. Le pusieron una inyecci\u00f3n m\u00e1s. Eran amables, pero al se\u00f1or Maussan le parecieron sospechosos. Me pregunt\u00f3 si los doctores sab\u00edan de las visitas; no supe contestarle. Cuando se lo coment\u00e9 a Madre, se enoj\u00f3 conmigo:<br \/>\nTu pap\u00e1 casi se muere y a ti s\u00f3lo se te ocurre pensar qui\u00e9n puede venir y qui\u00e9n no. Nadie de la familia se digna a visitarlo. \u00a1No les importa! Dios sabe por qu\u00e9 hace las cosas. En lugar de quejarte, mejor deber\u00edas preocuparte por \u00e9l, \u00bfo\u00edste?<br \/>\n\u00bfLos enfermeros van a seguir viniendo?<br \/>\nQue venga quien quiera.<br \/>\n\u00bfPero son buenos?<br \/>\nMientras lo curen.<br \/>\nEl se\u00f1or Maussan dice que\u2026<br \/>\nNo empieces, no ahora.<br \/>\nPero es que\u2026<br \/>\nTe lo ruego, hijo.<br \/>\nDespu\u00e9s del desayuno, pasamos a Padre al reposet que estaba junto a la ventana. El calor lo reanimaba de alguna manera, la piel se le pon\u00eda brillosa y ol\u00eda a crema de flores. Mientras lo ve\u00eda descansando con los pies elevados, llegu\u00e9 a pensar que era una especie de beb\u00e9 adulto, pero ten\u00eda siempre la misma edad. \u00bfIba a gatear en alg\u00fan momento? \u00bfVolver\u00eda a hablar? Quiz\u00e1 para entonces podr\u00edamos tener una pl\u00e1tica. Antes, si le preguntaba qu\u00e9 hab\u00eda hecho en el trabajo o cu\u00e1ndo nos llevar\u00eda al cine, se enojaba. Pero ahora era otro.<br \/>\nEn uno de los videos que el se\u00f1or Maussan y yo revisamos, mencionaban una forma para hablar con el abducido. Como la mayor parte del cuerpo estaba afectada, propon\u00edan que usara los p\u00e1rpados. Un parpadeo significaba s\u00ed; dos parpadeos, no.<br \/>\nAprovech\u00e9 que Madre hablaba por tel\u00e9fono y entr\u00e9 en el cuarto. Padre se despert\u00f3 al sentirme a su lado. Le expliqu\u00e9. S\u00f3lo tienes que concentrarte, le dije. Para saber que me hab\u00eda entendido, agarr\u00e9 un vaso y le pregunt\u00e9 si sab\u00eda c\u00f3mo se llamaba ese objeto.<br \/>\n\u00bfEs un tenedor?<br \/>\nParpade\u00f3 dos veces.<br \/>\n\u00bfEs un vaso?<br \/>\nParpade\u00f3 una vez.<br \/>\nLe\u00ed en una p\u00e1gina de Internet que las personas a las que les da un derrame cerebral empiezan a mejorar despu\u00e9s de un a\u00f1o. Y s\u00f3lo con mucha terapia. Hay casos en los que se quedan en cama sin poder decir lo que sienten. A Padre no le hab\u00eda dado un derrame. Pod\u00eda entenderme sin ning\u00fan tipo de ejercicio. Ten\u00eda que cont\u00e1rselo a Madre; se pondr\u00eda feliz. El se\u00f1or Maussan recomend\u00f3 que primero me enfocara en lo importante. \u00bfQu\u00e9 era lo importante? Que un idioma acababa de nacer entre nosotros y lo estaba desaprovechando.<br \/>\n\u00bfTe lastimaron?<br \/>\nCerr\u00f3 los ojos una vez.<br \/>\n\u00bfTe abrieron la cabeza?<br \/>\nCerr\u00f3 los ojos una vez.<br \/>\n\u00bfVienen de muy lejos?<br \/>\nCerr\u00f3 los ojos una vez.<br \/>\n\u00bfPudiste verlos?<br \/>\nParpade\u00f3 dos veces.<br \/>\nAntes de la \u00faltima pregunta, pas\u00e9 saliva y dije:<br \/>\n\u00bfVan a volver?<br \/>\nPadre cerr\u00f3 los ojos y no volvi\u00f3 a abrirlos.<\/p>\n<p>CONVERSACI\u00d3N<br \/>\nPadre no quiso hablarme m\u00e1s. Cuando me acercaba, manten\u00eda los ojos cerrados por completo. Creo que le molestaron mis preguntas. Deb\u00ed pedirle permiso a Madre primero, pero tampoco quer\u00eda decir nada. El se\u00f1or Maussan dijo que fue un buen avance y que ya habr\u00eda una mejor ocasi\u00f3n para entrevistarlo. De cualquier manera, a la hora de la comida, mientras Madre picaba verdura en una tabla, le ped\u00ed que me escuchara:<br \/>\nNunca estuvo en el hospital, \u00bfsab\u00edas?<br \/>\nAh, \u00bfno? \u00bfEntonces?<br \/>\nLo que le pas\u00f3 se llama abducci\u00f3n. Me lo confes\u00f3.<br \/>\nNo digas tonter\u00edas.<br \/>\nMadre dio un suspiro y sigui\u00f3 cortando las calabazas; me qued\u00e9 pensando durante diez segundos c\u00f3mo podr\u00eda lograr que entendiera.<br \/>\nBusqu\u00e9 en la computadora, dije, a los que les pasa esto se los lleva una nave y, cuando vuelven, dejan de ser ellos mismos. No pueden moverse, no hablan, ni siquiera te reconocen. Yo no cre\u00eda, pero vi un video de la familia de un campesino. Luego me enter\u00e9 de que pod\u00edas preguntarles y ellos respond\u00edan con los p\u00e1rpados.<br \/>\nMadre solt\u00f3 el cuchillo, se limpi\u00f3 las manos en el mandil y me mir\u00f3.<br \/>\n\u00bfQuieres saber qu\u00e9 me dijo?<br \/>\nElla neg\u00f3 con la cabeza y agreg\u00f3: d\u00e9jame sola.<\/p>\n<p>RETRATOS<br \/>\nLos enfermeros vinieron por la tarde. No hicieron nada distinto. Saludo. Inyecci\u00f3n. Y adi\u00f3s. Madre los acompa\u00f1\u00f3 a la puerta. Dibuj\u00e9 a Padre y a Madre en un cuaderno:<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/PadreMadre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16076\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/historia-familia-roberto-abad-cuento\/padremadre\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/PadreMadre.jpg\" data-orig-size=\"1080,480\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"PadreMadre\" data-image-description=\"\" 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300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Maussan.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>MADRUGADA<br \/>\nMientras Padre dorm\u00eda, Madre y yo lo cuid\u00e1bamos acostados sobre las colchonetas. Escuch\u00e1bamos los ronquidos; a veces respiraba lento y a veces dejaba de hacerlo. Nadie sab\u00eda bien c\u00f3mo funcionaba su cuerpo. Nos preocupaba que fuera a ahogarse. Pero hab\u00eda noches en que termin\u00e1bamos cansados y dorm\u00edamos como osos.<br \/>\nUna madrugada me despert\u00f3 el silencio de la habitaci\u00f3n. Sent\u00ed que Padre hab\u00eda dejado de respirar. Cuando me levant\u00e9, lo vi al lado de la ventana, mirando hacia la calle. No hac\u00eda nada m\u00e1s. Entraba un poco de luz blanca que ven\u00eda del poste. Cerr\u00e9 los ojos, los apret\u00e9 y los volv\u00ed a abrir. El se\u00f1or Maussan me asegur\u00f3 que no era un sue\u00f1o. Las manos comenzaron a temblarme. Me puse de pie. Di unos pasos.<br \/>\n\u00bfEst\u00e1s bien?, le pregunt\u00e9.<br \/>\nSent\u00ed su mano fr\u00eda y pesada y, cuando sinti\u00f3 la m\u00eda, recogi\u00f3 los dedos, volvi\u00f3 a la cama y se sent\u00f3 en la orilla. Despert\u00e9 a Madre. Ella prendi\u00f3 la luz. Al notar lo que suced\u00eda, grit\u00f3: \u00a1santo Dios!, no puede ser, y lo abraz\u00f3 llorando. Padre movi\u00f3 el cuello haciendo que le tronaran los huesos. Nos quiso decir algo, pero s\u00f3lo tosi\u00f3 y se limpi\u00f3 la saliva.<br \/>\n\u00bfTienes sed?, \u00bfhambre?, \u00bfte duele el cuerpo?, dijo madre y fue a traer agua.<br \/>\nPadre gir\u00f3 la cabeza, levant\u00f3 la mano y me salud\u00f3. Baj\u00e9 las escaleras, fui detr\u00e1s de Madre. Le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 se hab\u00eda recuperado tan pronto. Eso no pod\u00eda pasar, no si hab\u00eda sido un derrame lo que le ocurri\u00f3. Ella sali\u00f3 de la cocina sin contestarme.<br \/>\nEn la ma\u00f1ana vino el enfermero pel\u00f3n. Al saber de la mejor\u00eda de Padre, se alegr\u00f3 y mencion\u00f3 con su voz de hospital: la recuperaci\u00f3n del paciente es \u00f3ptima. Y yo, que no sab\u00eda lo que significaba esa palabra, fui a buscarla a la computadora. Quer\u00eda decir que una cosa era extraordinariamente buena. Cuando volv\u00ed a la sala, me lo encontr\u00e9 de frente; se desped\u00eda de Madre y de Padre y, al ver que yo estaba detr\u00e1s de ellos, pregunt\u00f3:<br \/>\n\u00bfY este muchacho?<br \/>\nEs nuestro hijo, respondi\u00f3 Madre.<br \/>\nPero qu\u00e9 guapo y bien portado. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tiene?<br \/>\nCumpli\u00f3 veinte hace poco, dijo Madre con una sonrisa nerviosa y me agarr\u00f3 del brazo para que lo saludara, pero corr\u00ed al final del pasillo. Desde ah\u00ed vi que ella pidi\u00f3 disculpas por mi actitud. Lo acompa\u00f1aron hasta la puerta y le dijeron adi\u00f3s. De regreso, Padre se acost\u00f3 en el sill\u00f3n de la sala y prendi\u00f3 la tele. Madre le llev\u00f3 un t\u00e9 con un pan dulce. Yo sal\u00ed y grit\u00e9: \u00a1no quiero saludar al enfermero nunca!<br \/>\nPadre cambi\u00f3 de canal. Madre fue a cepillarse el cabello; luego nos avis\u00f3 desde la puerta que iba al mercado, que no tardar\u00eda, y nos lanz\u00f3 un beso a los dos. En cuanto sali\u00f3, el se\u00f1or Maussan y yo concluimos que lo mejor era encerrarnos en el ba\u00f1o. As\u00ed que estuvimos sentados, junto a la taza, dibujando c\u00edrculos en la pared con la punta del dedo. Nos pusimos a contar las cucarachas del piso. Llevaban mucho tiempo encerradas, ten\u00edan las patas peludas y la panza tiesa. Pudieron haberse muerto de hambre. Quise llorar.<br \/>\nDespu\u00e9s de ciento quince minutos, se oyeron ruidos abajo. Regresamos a la sala. Madre no se ve\u00eda por ninguna parte; me cans\u00e9 de llamarla. Padre, en cambio, segu\u00eda en el reposet, pies arriba. La tele estaba apagada, pero \u00e9l no dejaba de mirarla.<\/p>\n<p>MIEDO<br \/>\nCuando volvi\u00f3 Madre, le ayud\u00e9 a ordenar el mandado y aprovech\u00e9 para preguntarle si era malo que le tuviera miedo a Padre ahora que se hab\u00eda levantado. Ella solt\u00f3 lo que ten\u00eda en las manos y me abraz\u00f3, pero no lo hizo por mucho. Seguramente sent\u00eda lo mismo que yo. Despu\u00e9s se recarg\u00f3 en una silla del comedor, mordi\u00e9ndose las u\u00f1as.<br \/>\nEn realidad, lo que quer\u00eda platicarle era que encontr\u00e9 en una p\u00e1gina que algunos lobos de las monta\u00f1as son separados de la manada cuando nacen, porque si el l\u00edder los encuentra puede llegar a com\u00e9rselos. Los cachorros crecen pensando que en cualquier momento ser\u00e1n devorados por el lobo m\u00e1s grande, que tambi\u00e9n es su padre.<br \/>\nHubiera querido preguntarle a Madre si Padre quiso comerme alguna vez, antes de ser abducido, cuando yo estaba peque\u00f1o. Porque lo que sent\u00ed al verlo en la ventana, una noche atr\u00e1s, fueron muchas hormigas en el est\u00f3mago. No me atrev\u00ed a mencionarlo.<br \/>\nMadre me dijo que ya no pensara en eso, que Padre me quer\u00eda mucho. Y es que tampoco llegu\u00e9 a decirle que las ratas se comen a sus cr\u00edas. Ah\u00ed son las madres las que se encargan de hacerlo. Las ratas beb\u00e9s son peque\u00f1as y rosadas, se mueven poco, chillan. La madre toma con las patas a una de las reci\u00e9n nacidas, se la lleva a la boca y le entierra los dientes en la cabecita. Algunas ratas devoran \u00fanicamente a las cr\u00edas d\u00e9biles.<br \/>\nY yo s\u00f3lo quer\u00eda preguntarle si sab\u00eda esas cosas.<\/p>\n<p>HABITACIONES<br \/>\nA partir de que pudo moverse, Padre empez\u00f3 a confundir su habitaci\u00f3n. Si se quedaba solo un instante, desaparec\u00eda y termin\u00e1bamos encontr\u00e1ndolo en otra cama; en cuesti\u00f3n de segundos se borraba de nuestra vista. Entonces abr\u00edamos todas las puertas para encontrarlo. No es que la casa fuera grande, m\u00e1s bien parec\u00eda serlo para \u00e9l.<br \/>\nCuando lo encontr\u00e1bamos, bostezaba como un le\u00f3n que no ha dormido nunca, no se daba cuenta de que est\u00e1bamos enfrente. Lo llev\u00e1bamos de vuelta, Madre de un brazo y yo del otro. Pero apenas nos distra\u00edamos, hab\u00eda que ir a traerlo de nuevo. Creo que le gustaba perderse o inventar escondites. No pod\u00edamos estar seguros porque, si Madre le preguntaba qu\u00e9 necesitaba, simplemente dejaba de moverse.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo sabremos lo que busca si nunca m\u00e1s va a hablarnos?<br \/>\nMadre me agarr\u00f3 de la cara, me rog\u00f3 que dejara de decir eso, que estaba harta de lo que yo dec\u00eda y que me fuera al cuarto. Despu\u00e9s se puso a llorar. Por m\u00e1s que le ped\u00ed disculpas, sigui\u00f3 gritando que no quer\u00eda verme. Me sent\u00ed mal, pero no supe c\u00f3mo contentarla. Todo el d\u00eda estuve encerrado en el ba\u00f1o, pensando qu\u00e9 decirle para que me quisiera de nuevo. Varias veces o\u00ed los pasos yendo y viniendo, regresando a Padre a su habitaci\u00f3n.<br \/>\nEn la noche, ya con las luces apagadas, escuch\u00e9 las l\u00e1grimas de Madre. Me acerqu\u00e9 a su colchoneta; estaba tibia y suave como una cama de nubes.<br \/>\n\u00bfYa te dormiste?<br \/>\nQu\u00e9 quieres.<br \/>\nNada. Tengo hambre.<br \/>\nHay leche en el refri.<br \/>\n\u00bfYa te vas a dormir?<br \/>\nNo s\u00e9.<br \/>\nQuiero decirte algo.<br \/>\nNo estoy de humor, hijo.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\nCasi son las doce.<br \/>\nS\u00ed, perd\u00f3n.<br \/>\nMadre aguant\u00f3 la respiraci\u00f3n unos segundos. No pude callarme y le dije:<br \/>\nLo extra\u00f1as, \u00bfverdad?<br \/>\nSe volte\u00f3 despacio, nos quedamos viendo un rato. Ella ten\u00eda los ojos hinchados y brillosos. Me sonri\u00f3, pero al mismo tiempo era como si no lo hiciera:<br \/>\nExtra\u00f1o nuestra vida de antes. Las visitas al terreno. Todo era m\u00e1s f\u00e1cil. Me gustaba verlo entusiasmado con la casa. Quer\u00eda que estuvi\u00e9ramos bien. No entiendo qu\u00e9 hice o qu\u00e9 hicimos. No s\u00e9 c\u00f3mo llegamos a esto. Quisiera que me ayudaras; que si te digo que hagas algo, en verdad lo hagas. Quisiera que entendieras\u2026 S\u00ed, lo extra\u00f1o, lo extra\u00f1o mucho. \u00bfY t\u00fa?<br \/>\n\u00bfYo qu\u00e9?<br \/>\n\u00bfLo extra\u00f1as, a tu pap\u00e1?<br \/>\nAl fin me hab\u00eda respondido. El se\u00f1or Maussan, que tambi\u00e9n se alegr\u00f3, me convenci\u00f3 de arriesgarme. Deb\u00eda ser valiente de una vez por todas. No iba arruinarlo, ten\u00eda que decirle lo que pas\u00f3. La tom\u00e9 de las manos y, sin pensarlo m\u00e1s, pregunt\u00e9:<br \/>\n\u00bfCrees en los extraterrestres?<br \/>\nMadre volvi\u00f3 a darme la espalda.<\/p>\n<p>DESCUIDO<br \/>\nPas\u00f3 a las diez de la ma\u00f1ana. Yo estaba en la cocina comiendo un s\u00e1ndwich que me prepar\u00e9 cuando escuch\u00e9 los gritos de Madre. Entr\u00f3 corriendo hacia m\u00ed, tra\u00eda una toalla alrededor del cuerpo, me agarr\u00f3 de los brazos: \u00a1\u00bfd\u00f3nde est\u00e1?! \u00a1Te encargu\u00e9 que lo cuidaras!<br \/>\nFuimos a la sala. La puerta principal se encontraba abierta. Madre dijo muchas groser\u00edas. Dimos un recorrido por las habitaciones. Pens\u00e9 que Padre se habr\u00eda escondido. Para tenerlo claro, hice una lista de lugares que podr\u00eda utilizar de refugio: debajo de la cama, encerrado en el armario, en el refrigerador, en la maleta de Madre.<br \/>\nMientras ella terminaba de vestirse, hice mi propia b\u00fasqueda. No lo encontr\u00e9.<br \/>\nMadre sali\u00f3 de casa, fue hacia un lado de la calle preguntando a los vecinos; yo iba detr\u00e1s de ella diciendo: \u00bfhan visto a Padre?, \u00bfhan visto a Padre?, \u00bfhan visto a Padre? Pero nadie sab\u00eda d\u00f3nde estaba. Hablamos a la polic\u00eda, dijeron que deb\u00edan pasar setenta y dos horas. Entonces Madre fue en el coche a buscarlo. Sin perder tiempo, prend\u00ed la computadora.<br \/>\nEl se\u00f1or Maussan y yo revisamos los videos sobre abducciones. En ninguno mencionaban algo sobre las personas que desaparecen dos veces. Me puse triste. Record\u00e9 que en una p\u00e1gina mostraban un dibujo de la cara de un ladr\u00f3n para encontrarlo. Le pregunt\u00e9 al se\u00f1or Maussan si cre\u00eda que era una buena idea. Dijo que s\u00ed. Agarr\u00e9 mi l\u00e1piz y mi cuaderno. Dibuj\u00e9 otra vez a Padre. Le puse ojos, boca, nariz. Escrib\u00ed su nombre, el tel\u00e9fono de Madre y, debajo: \u00abse busca\u00bb. Fui a la papeler\u00eda de la esquina, le dije a la se\u00f1ora que quer\u00eda veinte copias.<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu mam\u00e1?<br \/>\nSali\u00f3 a buscar a Padre.<br \/>\nMe dio las copias con la condici\u00f3n de que regresara a casa y me quedara sentado esper\u00e1ndola. Pero fui a pegar las hojas en las entradas de los vecinos. Despu\u00e9s volv\u00ed a casa y me encerr\u00e9 en el ba\u00f1o a esperar.<br \/>\nPerd\u00ed la cuenta de los minutos que estuve junto a la taza. Al salir ya era de noche y hac\u00eda fr\u00edo. Madre estaba sentada en la cama de Padre. Cuando me acerqu\u00e9, pregunt\u00f3 si \u00e9l hab\u00eda dicho algo antes de irse. No pude recordarlo.<br \/>\nEst\u00e1 bien, dijo, no te preocupes.<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde est\u00e1?<br \/>\nNo s\u00e9.<br \/>\nM\u00e1s tarde fuimos a un programa de noticias. Madre sali\u00f3 en la pantalla; yo me emocion\u00e9. Un se\u00f1or de corbata y traje negro le pregunt\u00f3 las se\u00f1as particulares de nuestro familiar. Me toqu\u00e9 la frente, la garganta y la boca del est\u00f3mago. Los agujeros, dije en voz baja. Pero no me escuch\u00f3 o prefiri\u00f3 decir que su piel era blanca. Mostr\u00f3 una fotograf\u00eda que se parec\u00eda al Padre de ahora. Cuando se acab\u00f3 la entrevista, me llev\u00f3 de vuelta al coche. Ninguno de los dos habl\u00f3. Al llegar a casa, nos acostamos junto al tel\u00e9fono del cuarto.<\/p>\n<p>LA LLAMADA<br \/>\nEran las diez de la ma\u00f1ana cuando son\u00f3. Madre dorm\u00eda a\u00fan; no s\u00e9 a qu\u00e9 hora dej\u00f3 de llorar. Contest\u00e9: bueno, hola, y se oy\u00f3 una respiraci\u00f3n. Alguien, quiz\u00e1 la misma persona que habl\u00f3 para decir que Padre estaba en el hospital, dijo: en el terreno de La Herradura. No entend\u00ed qu\u00e9 quer\u00eda decir y pregunt\u00e9 qu\u00e9 quer\u00eda decir. Pero colg\u00f3.<br \/>\nMadre despert\u00f3 en ese momento, puso la cara que pone si hago cosas malas. Me arrebat\u00f3 el tel\u00e9fono, se lo arrim\u00f3 a la oreja.<br \/>\nYa colgaron, le dije.<br \/>\nQui\u00e9n era.<br \/>\nNo s\u00e9.<br \/>\nQu\u00e9 dijeron.<br \/>\nEn el terreno de La Herradura.<br \/>\nMadre se qued\u00f3 mirando la pared con la boca abierta. Se visti\u00f3, tom\u00f3 las llaves del coche y salimos; me subi\u00f3 en el asiento de adelante. El se\u00f1or Maussan iba atr\u00e1s. Al principio me asust\u00e9 porque ella manejaba como si escap\u00e1ramos del mundo: esquivaba autos, perros, personas\u2026<br \/>\n\u00bfA d\u00f3nde vamos?<br \/>\n\u00bfA d\u00f3nde crees?<br \/>\nAceler\u00f3. Entramos en la carretera. Nos desviamos por un camino de polvo. Siete minutos despu\u00e9s, vi una casa gris a la que le faltaban techo, puertas y ventanas; parec\u00eda abandonada. Al lado se alzaba una colina llena de pasto. Madre fren\u00f3. Nos quedamos viendo hacia all\u00e1. Hab\u00eda alguien en la parte m\u00e1s alta.<br \/>\nFuera del coche, ella me tom\u00f3 de la mano y yo tom\u00e9 al se\u00f1or Maussan. Empezamos a correr los tres por encima de la hierba, atravesando un campo de plantas que hab\u00edan perdido su color y viv\u00edan en la tierra sin moverse. Tronaban, a cada paso, como rezongando.<br \/>\nPadre estaba de rodillas, con la cara hacia el cielo, desnudo. Conforme me acercaba m\u00e1s pensaba en la familia del campesino. Madre tropez\u00f3 con una piedra de pronto y se lastim\u00f3 el tobillo. Me pidi\u00f3 que no me detuviera, que fuera a rescatar a Padre. El se\u00f1or Maussan dijo que nos apresur\u00e1ramos. En ese instante corr\u00ed con todas mis fuerzas. Madre empez\u00f3 a gritar.<br \/>\nAl llegar a donde estaba Padre, le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 se hab\u00eda ido sin avisarnos. Lo agarr\u00e9 de los hombros; ten\u00eda la piel helada como un tenedor. Le supliqu\u00e9: responde, por favor, dime algo, por qu\u00e9, por qu\u00e9. Entonces junt\u00f3 los labios, parec\u00eda que iba a hablar al fin. Lo sacud\u00ed otra vez y lo \u00fanico que hizo fue mirarme y por primera vez nos quedamos viendo de cerca. Descubr\u00ed que ten\u00eda manchitas rojas en los ojos. Madre dej\u00f3 de gritar.<br \/>\nCuando regres\u00e9 por ella, s\u00f3lo encontr\u00e9 su ropa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor mexicano Roberto Abad (1988) crea una historia desconcertante y a la vez muy cercana.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16073,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,25,198,3433,2855,3432],"class_list":["post-16071","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores","tag-escritores-mexicanos","tag-historia-sobre-mi-familia","tag-literatura","tag-roberto-abad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/RobertoAbad.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4bd","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16071"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16071\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16167,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16071\/revisions\/16167"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}