{"id":16052,"date":"2023-12-18T23:53:17","date_gmt":"2023-12-19T05:53:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=16052"},"modified":"2024-03-18T12:48:16","modified_gmt":"2024-03-18T18:48:16","slug":"dos-criaturas-fantasticas-aurora-pineiro-bestiario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/dos-criaturas-fantasticas-aurora-pineiro-bestiario\/","title":{"rendered":"Dos criaturas fant\u00e1sticas"},"content":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed va la primera de cuatro novedades para el final de 2023. <a href=\"https:\/\/posgrado.unam.mx\/letras\/pineiro-carballeda-aurora\/\">Aurora Pi\u00f1eiro<\/a> es una escritora y acad\u00e9mica mexicana, autora de la colecci\u00f3n de microrrelatos <em>En el fuego y la miel<\/em> (2004) y del libro para lectores j\u00f3venes <em>Cenicienta, la verdadera historia<\/em> (2011). En el \u00e1mbito de los estudios literarios, es autora de <em>El g\u00f3tico y su legado en el terror: una introducci\u00f3n a la est\u00e9tica de la oscuridad<\/em> (2017), y editora de <em>Rewriting Traditions: Contemporary Irish Fiction <\/em>(2021). En M\u00e9xico, ha publicado cuentos en las antolog\u00edas <em>Cuentos de amor y desamor <\/em>y <em>Apocalipsis: antolog\u00eda de narradores j\u00f3venes<\/em>, lo mismo que en revistas como <em>Casa del Tiempo <\/em>y <em>Etc\u00e9tera<\/em>. Acaba de concluir el manuscrito de una nueva colecci\u00f3n de microrrelatos, un bestiario al que pertenecen \u201cMico de noche\u201d y \u201cQuirquincho\u201d. Se ver\u00e1 que los textos siguen a la tradici\u00f3n centenaria del bestiario (que existe al menos desde la Edad Media), pero le dan una vuelta brusca y bella al mismo tiempo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>DOS CRIATURAS FANT\u00c1STICAS<br \/>\nAurora Pi\u00f1eiro<\/strong><\/p>\n<p>I. <em>Mico de noche<\/em><br \/>\nAlgunos machos a\u00fallan durante las noches, pero no el que la sigue desde ayer. Hoy habr\u00e1 luna llena, as\u00ed que tendr\u00e1 que dejarse alcanzar y, como en la ocasi\u00f3n anterior, se ver\u00e1 pre\u00f1ada sin ning\u00fan cortejo. Ciento veinte d\u00edas de gestaci\u00f3n, unos cuantos de crianza, y despu\u00e9s la soledad. Por un tiempo. Conoce el ciclo, y tambi\u00e9n sabe que no se repite a menudo, al menos no con la frecuencia que observa en otras especies de su selva. No es tan malo, se dice. No es peor que frotarse con un ciempi\u00e9s o con hierbas olorosas para combatir los par\u00e1sitos que ahora se le enganchan en la piel. No sabe de d\u00f3nde salieron. La comez\u00f3n es insoportable. El astro brilla redondo y redondo est\u00e1 su vientre noventa y ocho d\u00edas despu\u00e9s. Esta vez la cr\u00eda llega pronto. Esta vez la cr\u00eda no se aferra a su pelaje con la precisi\u00f3n acostumbrada. Esta vez la cr\u00eda cae al suelo. Desde su rama, la hembra emite chasquidos y aguza el o\u00eddo, por si la cr\u00eda responde. Siente el escozor por toda la piel. Le arden los pezones. La cr\u00eda no responde. Nunca ha abandonado el dosel. Siente la picaz\u00f3n alrededor de los ojos. Por qu\u00e9 no responde. Podr\u00eda emitir un chillido fuerte. Pero eso no es astuto. Podr\u00eda montar guardia desde arriba. Sus ojos distinguen los colores. Su olfato es excepcional. Pero no tiene idea de si ser\u00e1 r\u00e1pida para el descenso y, luego, para trepar. No sabe c\u00f3mo escalar con una cr\u00eda a cuestas que no usa las garras. Por qu\u00e9 no responde. Por qu\u00e9 ella no puso pata en tierra antes. Por qu\u00e9, como Novecento, crey\u00f3 que podr\u00eda navegar por siempre en este alto oc\u00e9ano verde. Por qu\u00e9. Por qu\u00e9 crujen unas ramas en el piso. Por qu\u00e9, ahora, huele a otro macho de la especie. Por qu\u00e9, justo ahora, la cr\u00eda responde. Por qu\u00e9 no guarda silencio mientras ella desciende, cautelosa, por el tronco. Por qu\u00e9 brillan, como fuego, otro par de ojos entre la maleza. Por qu\u00e9. <\/p>\n<p>II. <em>Quirquincho<\/em><br \/>\nAtento, esta noche ser\u00e1 un grillo. Tiene hambre, pero bajo esta luna comer\u00e1 s\u00f3lo un grillo. No el fest\u00edn pasado, que fue carne donde hincar los dientes. Carne que le supo a infancia, a matatenas inconclusas, a pelota de goma que continu\u00f3 rebotando junto a la mano del ni\u00f1o que no pudo m\u00e1s, que no la sostuvo, que no sigui\u00f3 jugando. Dura carne de infante r\u00edgido que saci\u00f3 su necr\u00f3fago apetito. Esta noche, s\u00f3lo un grillo, porque hay ruido de pasos, alboroto cercano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Salir de los matorrales, atravesar el camino. Alcanzar el filo de la barranca. Contraer las nueve bandas de sus placas \u00f3seas y acoplar el engranaje de su armadura redonda. Rodar. Hacia el resguardo. Abrir las rodajas del mel\u00f3n, deslizarse, estar a salvo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bullicio, voces y humo. Grisura que extingue el aire en la madriguera. Sofoco que abruma la noche, la vuelve espesa, enchocolatada. P\u00e1nico en las c\u00f3rneas, dilatadas. Peque\u00f1a s\u00edstole en m\u00ednimo coraz\u00f3n, aterrado. Busca la salida y se torna bala de ca\u00f1\u00f3n: todo \u00e9l cubierto de escudos c\u00f3rneos, afilados. Rueda hacia el aire, hacia la bocanada que es boca de costal que han puesto a la salida de su casa, antes tan disimulada.  Dentro del apretado tejido de rafia, chirr\u00eda el armadillo, rechina los dientes, furioso, y no le sirve de nada. Llora la noche entera, colgado de un palo de dura, dur\u00edsima madera. \u00c1rbol donde se seca su coraza, de antigua talla, acorazada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y rueda, lunar, el calendario, hasta que el astro hinchado ilumina el rostro de otro infante p\u00e1lido y, esta vez, ahogado. Las llamas de dos cirios titilan a sus costados. Se acerca un m\u00fasico para entonar, triste, el canto. Sobre su pecho apoya el charango, con su caja de resonancia hecha de quirquincho embalsamado. M\u00fasica del cuerpo, canto necrosado. As\u00ed se extingue su especie, en la eleg\u00eda del campo peruano. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmentos de un libro por venir de la escritora y acad\u00e9mica mexicana Aurora Pi\u00f1eiro.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16053,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,198,2855,2291,360,2549,397,521],"class_list":["post-16052","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-mexicanos","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-microrrelato","tag-minificcion","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/AuroraPineiro.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4aU","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16052"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16052\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16258,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16052\/revisions\/16258"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16053"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}