{"id":15985,"date":"2023-03-20T18:30:39","date_gmt":"2023-03-21T00:30:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15985"},"modified":"2023-03-20T18:36:17","modified_gmt":"2023-03-21T00:36:17","slug":"hombres-orinar-sentados-cuento-fernando-hidalgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/hombres-orinar-sentados-cuento-fernando-hidalgo\/","title":{"rendered":"Los hombres no deber\u00edan orinar sentados"},"content":{"rendered":"<p>El pasado enero estuve en Tepoztl\u00e1n, Morelos, participando \u2013igual que en a\u00f1os anteriores\u2013 como tallerista en <a href=\"https:\/\/underthevolcano.org\/\">Under The Volcano<\/a>, un retiro anual y biling\u00fce para escritores de diversas especialidades. Me toc\u00f3 un grupo diverso y brillante, y en \u00e9l varias personas interesadas en el cuento. Son voces emergentes que vale la pena seguir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;He aqu\u00ed un ejemplo: Fernando Hidalgo, escritor costarricense de cuento y microficci\u00f3n. Tiene un M\u00e1ster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a, y ha publicado microficciones en antolog\u00edas de Costa Rica y Latinoam\u00e9rica. En 2022, su microficci\u00f3n <em>La crisis<\/em> fue adaptada a un corto cinematogr\u00e1fico. Tambi\u00e9n en 2022, su cuento \u00abCreo que me llamo Julio\u00bb gan\u00f3 el primer lugar en la categor\u00eda nacional en el Certamen Literario Brunca, organizado por la Universidad Nacional de Costa Rica. Actualmente trabaja en su primer libro de cuentos, del que \u00abLos hombres no deber\u00edan orinar sentados\u00bb es una muestra estupenda. Las narraciones de Fernando se caracterizan por oscilar entre lo cotidiano y lo inquietante: sus textos sugieren que va a pasar <em>algo<\/em>, algo ins\u00f3lito y terrible, con una voz inocente que difumina la l\u00ednea entre lo literal y lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15989\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/hombres-orinar-sentados-cuento-fernando-hidalgo\/fernando-hidalgo-escritor-c\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c.jpg\" data-orig-size=\"2500,1666\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;ILCE-7M4&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1660256074&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;74&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.005&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Fernando Hidalgo, escritor\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Fernando Hidalgo, escritor costarricense&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c-1024x682.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c.jpg\" alt=\"Fernando Hidalgo\" width=\"2500\" height=\"1666\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15989\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c.jpg 2500w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c-1024x682.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 2500px) 100vw, 2500px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LOS HOMBRES NO DEBER\u00cdAN ORINAR SENTADOS<br \/>\nFernando Hidalgo<\/strong><\/p>\n<h3>I<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nos estamos mudando de casa. Mam\u00e1 es la encargada. Se est\u00e1 llevando las cosas de a poquitos. Empez\u00f3 por el ba\u00f1o del segundo piso: la ducha, el espejo, las cremas, la tina, el papel higi\u00e9nico, la fuga detr\u00e1s del lavamanos, la pelota de jab\u00f3n formada por todos los jabones y los pelos del desag\u00fce. Dej\u00f3 el olor a shampoo barato. Si uno se acerca un poquito todav\u00eda se percibe.  Pusimos en la puerta una cinta amarilla como las de los polic\u00edas para recordarnos que ah\u00ed ya no hay nada. Ahora solo usamos el ba\u00f1o de abajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pap\u00e1 dice que mam\u00e1 regresa cada semana. Es dif\u00edcil adivinar el d\u00eda. Su visita es tan misteriosa como lo que decide llevarse. Nunca se sabe si va a ser algo grande o algo chiquito. Una noche s\u00f3lo vino por un cereal. Otra, empac\u00f3 los juguetes, el collar y la vida del gato. Seguro ahorita va a venir por el cuerpo. Lo guard\u00e9 en una cajita para ayudar un poco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Actualmente la mudanza est\u00e1 enfocada en mover las cosas de pap\u00e1: el cortau\u00f1as, el desodorante, la ropa limpia, el trabajo. El viejo se ve cada vez m\u00e1s vac\u00edo. A \u00e9l ya no parece importarle. Desde que se llevaron el chorro todo le da igual.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pap\u00e1 antes orinaba con la puerta abierta. A distancia. Sin bajar la tapa despu\u00e9s de subirla. Calculando que sus gotitas cayeran en el punto exacto que iniciara una pelea. Ahora se encierra por horas en el ba\u00f1o de abajo. Maldiciendo a mam\u00e1 por lo que nos hizo. Yo le recuerdo que solo es una mudanza, que pronto todo va a volver a ser como antes, que no llore. \u00c9l me responde que no est\u00e1 llorando, est\u00e1 orinando sentado. Gotita por gotita. Porque no tiene chorro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por las noches lo escucho salir del cuarto. A comer algo supongo. Aunque nunca lo oigo entrar en la cocina. Escucharlo no me da tanto miedo. Sus pasos son lo \u00fanico que no se ha ido. Por el sonido de las tablas, lo imagino caminando con la espalda torcida, apoyando su brazo derecho contra la pared, arrastrando el pie izquierdo, igual que un borracho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A veces pienso que se fue de casa. Y que cuando se fue dej\u00f3 la puerta abierta. Y que por esa puerta entr\u00f3 este se\u00f1or con el que estoy viviendo ahora. Un se\u00f1or que camina parecido a pap\u00e1, pero nada m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es incre\u00edble lo que orinar sentado puede hacerle a un hombre. No quiero que me pase lo mismo.<\/p>\n<h3>II<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la escuela, Sebas da lecciones para aprender a escribir el nombre propio con meados. Empiezan despu\u00e9s del \u00faltimo recreo. Es un poco caro. Asegura que el precio lo vale. Antes de que termine el a\u00f1o voy a aprender a controlar la presi\u00f3n, la direcci\u00f3n, la duraci\u00f3n, la cantidad y la distancia. Resultados garantizados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Verlo orinar me da envidia. Hace poco aprend\u00ed esa palabra; <em>envidiosa<\/em>, pero es parecido. As\u00ed le dijo la maestra a Nadia cuando le rompi\u00f3 la nariz a To\u00f1o porque no quiso prestarle un l\u00e1piz: envidiosa. Yo no le quiero romper el pito a Sebas. Solo quiero robarle el chorro. Dejar de mearme en los pantalones cada vez que apunto de lejos. Hacer todo lo posible por no terminar como el viejo que ahora vive conmigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La primera lecci\u00f3n y la m\u00e1s importante es apretar las nalgas. Sebas me toma de la mano para que las sienta. Cuando las aprieta, el chorro se alarga. Si las afloja se forma una par\u00e1bola. Otra palabra nueva que aprend\u00ed. Tiene dos significados. En mate es una curvita que no s\u00e9 para qu\u00e9 sirve. En religi\u00f3n es una historia cortita que contaba Jes\u00fas. Tampoco entiendo para qu\u00e9 sirve. No me gustan ese tipo de palabras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pap\u00e1 no ley\u00f3 la carta que enviaron de la escuela. Yo s\u00ed. Lo citaban a una reuni\u00f3n porque me sorprendieron toc\u00e1ndole el culo a un compa\u00f1ero. No mencionaba nada de las clases para aprender a orinar como los hombres, a pesar de que se lo explique varias veces al director. Los adultos solo escuchan lo que les conviene. Y lo que no les importa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Acept\u00f3 ir para que dejaran de llamarlo. Se rasur\u00f3 la barba y se lav\u00f3 los dientes. No se ba\u00f1\u00f3. Lleg\u00f3 con una actitud diferente, como si yo todav\u00eda le importara y \u00e9l fuera alguien que orina normal. Escuch\u00f3 con atenci\u00f3n al director y le prometi\u00f3 que se encargar\u00eda del asunto. Al salir de la oficina me pidi\u00f3 que no le diera m\u00e1s problemas. Regresamos a casa en silencio. Entonces lo not\u00e9. Mam\u00e1 tambi\u00e9n se hab\u00eda llevado los pasos. <\/p>\n<h3>III<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde hace un mes llegan encargados de la mudanza cada mi\u00e9rcoles. Casi siempre vienen por el agua. Pap\u00e1 negocia con ellos para que se lleven la pantalla, las s\u00e1banas, la vajilla o algo de la cocina. Entonces me dejan ba\u00f1arme otra semana. El Internet y la luz se los llevaron sin avisar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La casa desierta me gusta un poco m\u00e1s. Sin muebles, ni cortinas, ni fotos en blanco y negro de parientes muertos. Son m\u00e1s bonitas las grietas, el polvo, la filas de hormigas avanzando como si tambi\u00e9n estuvieran mud\u00e1ndose. El eco. No sab\u00eda que ten\u00edamos eco. Ojal\u00e1 que en la casa nueva tambi\u00e9n haya. Es bonito hablar y sentir que alguien me responde.  <\/p>\n<h3>IV<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sebas me ofreci\u00f3 clases privadas despu\u00e9s de la escuela. Sugiere que sean en mi casa porque su madre me odia. No quiere que su hijo se junte con un culiolo. \u00bfQu\u00e9 significa esa palabra? No sabe. En el diccionario tampoco aparece. A m\u00ed me suena como el nombre de un dinosaurio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Le expliqu\u00e9 que no me dejan llevar visitas. Por la mudanza. Acordamos que terminar\u00edamos las lecciones en la calle, por un costo m\u00e1s alto y sin tocarnos. Todas las instrucciones me las va a dar por escrito. Eso me funciona. Puedo practicar en mi ba\u00f1o y si tengo suerte con el viejo. Tendr\u00eda dos chorros en la casa nueva, pero despu\u00e9s podemos regalar uno. <\/p>\n<h3>V<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los culiolos no son dinosaurios. Siguen sin explicarme qu\u00e9 son. Esta vez no me dejaron entrar en la oficina del director. Los veo a trav\u00e9s de la puerta de vidrio. Se escuchan gritos. Pap\u00e1 est\u00e1 concentrado en la grapadora roja del escritorio como si estuviera viendo un partido de f\u00fatbol. El director agita las manos y se sonroja como si fuera mi mam\u00e1. Una vena con forma de gusano se le marca en la frente. Parte de su saliva queda atrapada en la barba de pap\u00e1, muy cerca de las migajas de pan del desayuno del s\u00e1bado. El hombre con corbata mira con asco al hombre sin chorro. No logro descifrar si es por el olor.  Discuten de varios temas. Mi mala presentaci\u00f3n, mi ropa sucia, mis calificaciones. Pero sobre todo hablan de mi tarea de espa\u00f1ol: La extinci\u00f3n de los culiolos. No leyeron el cuento completo. Solo el t\u00edtulo bast\u00f3 para ofender a la maestra, a la se\u00f1ora de limpieza, al consejo de padres y a la mam\u00e1 de Sebas. La \u00fanica se\u00f1ora que nunca habla, ni molesta, ni se queja, no piensa detenerse hasta que hagan algo conmigo. Pap\u00e1 sigue perdido en la grapadora como descifrando cu\u00e1ntas grapas tiene dentro. Yo creo que son ciento setenta y ocho.<\/p>\n<h3>VI<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sebas ya no me va a dar m\u00e1s clases. Ni \u00e9l ni los profesores de la escuela. Como soy una mala influencia, me expulsaron. Eso quiere decir que ya no puedo volver. Es confuso porque en el diccionario expulsar significa obligar a alguien o algo a salir de un lugar. A m\u00ed no me sacaron ni obligaron. Solo no me dejan entrar. Hasta que un adulto responsable me acompa\u00f1e. Les expliqu\u00e9 que el \u00fanico que conozco est\u00e1 poni\u00e9ndose gordo y feo. Mi respuesta le parece graciosa al guarda, pero no me abre el port\u00f3n.<\/p>\n<h3>VII<\/h3>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pap\u00e1 hoy despert\u00f3 diferente. Me grita que vaya a la sala. Su voz se escucha igual a la que ten\u00eda antes de empezar la mudanza. Me dice que nos tiene una sorpresa a mam\u00e1 y a m\u00ed. Hab\u00eda olvidado que ese t\u00e9rmino exist\u00eda. Sorpresa es una palabra bonita. Bajo corriendo las escaleras. Piso fuerte para comprobar que no se hayan llevado el eco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el centro de la sala vac\u00eda hay una caja de cart\u00f3n gigante. Casi de mi tama\u00f1o. Tiene mi nombre escrito con un pilot de tinta azul. Hoy me voy a mudar con mam\u00e1. El viejo contrato se\u00f1ores de otra mudadora para que me lleven. Me pide que vaya a recoger lo que me haga falta. Cuando baje va a embalarme. No s\u00e9 qu\u00e9 quiere decir eso. M\u00e1s tarde busco la definici\u00f3n. Estoy tan contento que quiero abrazarlo. No me deja porque mam\u00e1 tambi\u00e9n se llev\u00f3 los abrazos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por dentro la caja no es tan grande como parec\u00eda. Apenas quepo de cuclillas. Dej\u00e9 la mayor\u00eda de mis pertenencias afuera. Solo me llevo lo escencial. Saco m\u00e1s cosas para que el viejo pueda entrar. No quiero dejarlo solo. Ir\u00edamos muy inc\u00f3modos pero podr\u00edamos sorprenderla juntos. Me dice que necesita ajustar los \u00faltimos detalles. Adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n recoger\u00eda mis legos, mis diccionarios, mi ropa sucia y el cuerpo del gato? Me da pena que solo \u00e9l no reciba una sorpresa hoy. Antes de agacharme para que cierre las tapas, me decido. Tomo la \u00fanica cajita que conservo y se la regalo. La agita un poco para adivinar el contenido. \u00bfPor qu\u00e9 gotea?, me pregunta. Es otra sorpresa, le contesto. Para vos. Creo que te va a gustar. Me hundo en la oscuridad del cart\u00f3n emocionado al imaginar la reacci\u00f3n de pap\u00e1 y mam\u00e1 cuando abran sus respectivos paquetes. Hoy ser\u00e1 un gran d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La desintegraci\u00f3n de una familia y la p\u00e9rdida de la inocencia en versi\u00f3n del costarricense Fernando Hidalgo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15989,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Lo nuevo en Las Historias: un #cuento del narrador costarricense Fernando Hidalgo.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,25,3424,3422,2855,2291,360,3421,521,3298],"class_list":["post-15985","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores","tag-escritores-costarricenses","tag-fernando-hidalgo","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-los-hombres-no-deberian-orinar-sentados","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red","tag-under-the-volcano"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Fernando-Hidalgo-escritor-c.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-49P","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15985","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15985"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15985\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15991,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15985\/revisions\/15991"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15989"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15985"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15985"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15985"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}