{"id":15849,"date":"2022-03-04T21:57:55","date_gmt":"2022-03-05T03:57:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15849"},"modified":"2022-03-04T22:07:45","modified_gmt":"2022-03-05T04:07:45","slug":"minificciones-de-abdulrazak-gurnah","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/minificciones-de-abdulrazak-gurnah\/","title":{"rendered":"Minificciones de Abdulrazak Gurnah"},"content":{"rendered":"<p>Del sitio <em><a href=\"https:\/\/e-kuoreo.blogspot.com\/search\/label\/Abdulrazak%20Gurnah\">e-Ku\u00f3reo<\/a><\/em> \u2013que es una estupenda antolog\u00eda de minificci\u00f3n en l\u00ednea\u2013 recojo esta colecci\u00f3n de minicuentos. Fueron entresacados de la novela <em><a href=\"https:\/\/www.rcwlitagency.com\/books\/paradise\/\">Para\u00edso<\/a><\/em> (1994) de <a href=\"https:\/\/www.rcwlitagency.com\/authors\/gurnah-abdulrazak\/\">Abdulrazak Gurnah<\/a> (1948), narrador tanzano que en 2021 gan\u00f3 el Premio Nobel de Literatura. Los textos \u2013que sin duda tendr\u00e1n otro sentido dentro de la novela\u2013 se dejan leer como historias en las que los mitos y la vida real de las naciones africanas del siglo XX se enfrentan con la influencia del colonialismo europeo.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15850\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/minificciones-de-abdulrazak-gurnah\/abdulrazakgurnah\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah.jpg\" data-orig-size=\"1200,675\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Abdulrazak Gurnah\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah-1024x576.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15850\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah.jpg 1200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><\/p>\n<h2>Hombres-lobo<\/h2>\n<p>Hay lobos y chacales que roban beb\u00e9s y los cr\u00edan como bestias, aliment\u00e1ndolos con pecho de perro y carne regurgitada. Les ense\u00f1an a hablar su lenguaje y a cazar. Cuando son mayores, hacen que se apareen con ellos para engendrar hombres-lobo que viven en lo m\u00e1s profundo de la selva y s\u00f3lo comen carne podrida. Tambi\u00e9n comen carne humana, pero s\u00f3lo de aquellos por quienes no se hab\u00eda rezado tras su muerte.<\/p>\n<h2>Bajo llave<\/h2>\n<p>En las enormes casas silenciosas de lisas fachadas, las ricas familias oman\u00edes casan a sus hijos con los hijos de sus hermanos. En estas fortalezas enormes hay hijos enfermos, encerrados bajo llave, y de quienes no vuelve a hablarse nunca m\u00e1s. A veces se pueden ver los rostros de las pobres criaturas pegados a los barrotes de las ventanas en lo alto de las casas. S\u00f3lo Dios sabe con qu\u00e9 confusi\u00f3n observan nuestro miserable mundo. O tal vez comprenden que se trata del castigo de Dios por los pecados de sus padres.<\/p>\n<h2>El europeo legendario<\/h2>\n<p>En las polvorientas y fantasmag\u00f3ricas tierras de la monta\u00f1a cubierta de nieve, donde moraban los guerreros y la lluvia no era frecuente, viv\u00eda un europeo legendario. Se dec\u00eda que era tan rico que su fortuna no pod\u00eda calcularse. Hab\u00eda aprendido el lenguaje de los animales y no s\u00f3lo pod\u00eda conversar con ellos, sino tambi\u00e9n darles \u00f3rdenes. Su reino abarcaba grandes extensiones de tierra, y viv\u00eda en un palacio de hierro sobre un acantilado. El palacio era tambi\u00e9n un im\u00e1n poderoso, de modo que cuando los enemigos se acercaban a sus fortificaciones, las armas les eran arrebatadas de sus vainas y sus pu\u00f1os, siendo as\u00ed desarmados y capturados. El europeo ten\u00eda poder sobre los jefes de las tribus salvajes, a quienes, sin embargo, admiraba por su crueldad y su implacabilidad. Para \u00e9l, eran personas nobles, audaces y agraciadas, incluso guapas. Se dec\u00eda que pose\u00eda un anillo con el cual pod\u00eda llamar a los esp\u00edritus de la tierra para que lo sirviesen. Al norte de sus dominios merodeaban grupos de leones que ten\u00edan una ansia voraz por la carne humana pero, aun as\u00ed, jam\u00e1s se acercaban al europeo, a menos que \u00e9ste los llamase.<\/p>\n<h2>Los europeos<\/h2>\n<p>Se apoderaban de la mejor tierra, sin pagar un solo abalorio; obligaban a la gente a trabajar para ellos con enga\u00f1os; com\u00edan lo que fuese, aunque estuviera duro o podrido. Como si de una plaga de langostas se tratase, su voracidad no ten\u00eda l\u00edmite ni decencia. Impon\u00edan tributos para esto, tributos para aquello, prisi\u00f3n para el infractor y, en ocasiones, el l\u00e1tigo y hasta la horca. Lo primero que construyen es un almac\u00e9n, luego una iglesia, a continuaci\u00f3n un cobertizo para el mercado, a fin de controlar el comercio y grabarlo con un impuesto. Y todo esto a\u00fan antes de construir un lugar donde vivir. Llevan ropa hecha de metal, pero que no irrita sus cuerpos; pueden pasarse d\u00edas sin dormir o beber. Su saliva es venenosa: si te salpica, te quema la carne. La \u00fanica forma de matar a uno de ellos es apu\u00f1alarlo bajo la axila izquierda; pero resulta casi imposible hacerlo, porque llevan ese punto fuertemente protegido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras el cuerpo de un europeo no estuviese destruido, estropeado o hubiera empezado a pudrirse, otro europeo pod\u00eda devolverlo a la vida, insuflarle vida de nuevo. Las serpientes tambi\u00e9n lo hac\u00edan y su saliva es igualmente venenosa. Si alg\u00fan d\u00eda te tocara ver a un europeo muerto, no le pongas la mano encima ni le saques nada, pues si volv\u00eda a levantarse, te acusar\u00eda.<\/p>\n<h2>As\u00ed creci\u00f3 la ciudad<\/h2>\n<p>Cuando los \u00e1rabes empezaron a venir a la ciudad de Tayari, comprar esclavos era como coger fruta de un \u00e1rbol. Ni siquiera ten\u00edan que capturar a sus v\u00edctimas, si bien algunos lo hac\u00edan porque disfrutaban con ello. Hab\u00eda mucha gente deseosa de vender a sus primos y a sus vecinos por unas cuantas baratijas. Y los mercados estaban abiertos en todas partes, abajo, en el sur, y en las islas del oc\u00e9ano donde los europeos se dedicaban al cultivo del az\u00facar; en Arabia y Persia, en las nuevas plantaciones de claveros del sult\u00e1n de Zanz\u00edbar. Se pod\u00eda ganar mucho dinero. Los mercaderes indios, mientras sacasen provecho, prestaban dinero para cualquier cosa. Les prestaron a esos \u00e1rabes para que comerciasen con marfil y esclavos\u2026 tal como hac\u00edan los otros extranjeros, pero los indios actuaban por ellos. En cualquier caso, los \u00e1rabes compraron esclavos a uno de los sultanes salvajes de las inmediaciones e hicieron que trabajasen en los campos y les construyeran casas c\u00f3modas. As\u00ed fue como fue creciendo esta ciudad.<\/p>\n<h2>El rapto de la princesa<\/h2>\n<p>Un genio rapt\u00f3 a una hermosa princesa la noche de sus esponsales y la ocult\u00f3 en un escondite subterr\u00e1neo, en medio de la selva. Lo llen\u00f3 de oro, joyas y toda clase de alimentos exquisitos y comodidades. Cada diez d\u00edas, el genio iba a visitar a la princesa y se pasaba la noche con ella; luego se marchaba para ocuparse de los asuntos propios de un genio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un d\u00eda, un le\u00f1ador se enganch\u00f3 un dedo del pie en la manija de la trampa que daba al escondite. Abri\u00f3 la puerta, baj\u00f3 las escaleras y encontr\u00f3 a la princesa. Se enamoraron al instante. Ella le cont\u00f3 que llevaba muchos a\u00f1os encerrada y le mostr\u00f3 el hermoso jarr\u00f3n que ten\u00eda que frotar si necesitaba que el genio acudiera urgentemente. Despu\u00e9s de cuatro d\u00edas, el le\u00f1ador trat\u00f3 de convencer a la princesa de que se fuera con \u00e9l, pero ella le dijo que no hab\u00eda forma de escapar, que el genio sabr\u00eda encontrarla all\u00ed donde estuviera. El le\u00f1ador, ardiendo de amor y consumido por los celos, arroj\u00f3 el jarr\u00f3n contra la pared. En un instante, apareci\u00f3 el genio, con la espada desenvainada en la mano. Entendiendo que su princesa hab\u00eda estado complaciendo a otro hombre, de un tajo, le cercen\u00f3 la cabeza. En medio de la confusi\u00f3n, el le\u00f1ador escap\u00f3, pero se le quedaron las sandalias y el hacha. Entonces, el genio se las ense\u00f1\u00f3 a la gente del pueblo cercano, diciendo que eran de un amigo, y lo acompa\u00f1aron hasta la casa del le\u00f1ador. El genio lo llev\u00f3 a la cima de una monta\u00f1a \u00e1rida y enorme y lo convirti\u00f3 en un mono.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 no pod\u00eda limitarse a visitar a la princesa durante los nueve d\u00edas en que el genio no estaba?<\/p>\n<h2>Los amuletos<\/h2>\n<p>\u2014Yo ten\u00eda un amuleto \u2014dijo ella\u2014. Me hab\u00edan dicho que me proteger\u00eda del mal y no fue as\u00ed, de manera que me deshice de \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSer\u00e1 \u00e9ste que encontr\u00e9? \u2014dijo \u00e9l, palp\u00e1ndolo a trav\u00e9s de la camisa, pues lo llevaba colgado con una cuerda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, si contiene un genio bueno. \u00bfLo probaste?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todav\u00eda estoy elaborando mis planes \u2014contest\u00f3 \u00e9l\u2014. No tiene sentido sacar al genio de su vida atareada para pedirle una tonter\u00eda. Si le pido algo trivial, podr\u00eda ofenderse y no volver nunca m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siete minicuentos extra\u00eddos de una novela de Abdulrazak Gurnah (1948), escritor tanzano ganador del Premio Nobel de Literatura.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15850,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Minificciones de Abdulrazak Gurnah","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[3404,22,2343,3148,3403,1028,2855,397,3405],"class_list":["post-15849","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-abdulrazak-gurnah","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-africanos","tag-escritores-de-tanzania","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-literatura","tag-minificcion","tag-paraiso"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/AbdulrazakGurnah.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-47D","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15849"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15849\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15855,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15849\/revisions\/15855"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15850"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}