{"id":15811,"date":"2021-11-16T15:20:46","date_gmt":"2021-11-16T21:20:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15811"},"modified":"2021-11-17T17:51:23","modified_gmt":"2021-11-17T23:51:23","slug":"las-flores-cuento-alice-walker","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/las-flores-cuento-alice-walker\/","title":{"rendered":"Las flores"},"content":{"rendered":"<p>En un viaje reciente, dentro de la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles, encontr\u00e9 una antolog\u00eda de minificci\u00f3n en ingl\u00e9s: <em>Sudden Fiction (Continued)<\/em>, compilada en 1996 por Robert Shapard y James Thomas. No todos los textos tienen la brevedad de lo que se considera un microrrelato en lengua castellana, pero muchos son muy interesantes, y en las semanas por venir publicar\u00e9 aqu\u00ed mis traducciones de algunos de ellos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El primero es este, de la escritora estadounidense <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Alice_Walker\">Alice Walker<\/a> (1944), famosa mundialmente por su novela <em>El color p\u00farpura<\/em> (1982). \u201cThe Flowers\u201d es un cuento sutil pero tremendo: narra la inocencia de una infancia y su encuentro con la violencia. No es posible precisar con exactitud la fecha de la acci\u00f3n \u2013\u00bfla \u00e9poca del esclavismo del siglo XIX, de la segregaci\u00f3n racial en el XX?\u2013, pero esto vuelve a la historia m\u00e1s potente y angustiosa. Tambi\u00e9n podr\u00eda estar pasando ahora. <\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15813\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/las-flores-cuento-alice-walker\/alice-walker-1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1.jpg\" data-orig-size=\"800,533\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Alice Walker\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1.jpg\" alt=\"Alice Walker\" width=\"800\" height=\"533\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15813\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1.jpg 800w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LAS FLORES<br \/>\nAlice Walker<\/strong><\/p>\n<p>Mientras iba saltando, ligera, del gallinero a la pocilga al ahumadero, a Myop le pareci\u00f3 que los d\u00edas nunca hab\u00edan sido tan hermosos como aquellos. En el aire se sent\u00eda una frescura tal que la hac\u00eda arrugar la nariz. La cosecha del ma\u00edz y el algod\u00f3n, el cacahuate y la calabaza, hac\u00eda de cada d\u00eda una sorpresa dorada que ocasionaba peque\u00f1os temblores de emoci\u00f3n que sub\u00edan por sus mand\u00edbulas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Myop llevaba una rama corta y nudosa. La usaba para espantar a los pollos que le llamaban la atenci\u00f3n, y para componer el ritmo de una canci\u00f3n en la cerca alrededor del chiquero. Se sent\u00eda ligera y bien bajo el c\u00e1lido sol. Ten\u00eda diez a\u00f1os, y nada exist\u00eda para ella sino su canci\u00f3n, la rama que aferraba con su mano de color caf\u00e9 oscuro, y su acompa\u00f1amiento: la-di-la-la-la.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dando la espalda a las paredes oxidadas de la casa de su familia de cosechadores, Myop camin\u00f3 al lado de la cerca hasta su extremo, en la corriente que ven\u00eda del manantial. Alrededor del manantial, del que la familia sacaba el agua para beber, crec\u00edan helechos plateados y flores silvestres. Unos cerdos hozaban en la ribera poco profunda. Myop observ\u00f3 las peque\u00f1as burbujas blancas que interrump\u00edan la delgada superficie del suelo y el agua que, en silencio, sub\u00eda y se deslizaba corriente abajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella hab\u00eda explorado los bosques detr\u00e1s de la casa en muchas ocasiones. Con frecuencia, a fines del oto\u00f1o, su madre la llevaba a recoger nueces entre las hojas ca\u00eddas. Hoy, ella sigui\u00f3 su propio camino, zigzagueando de aqu\u00ed para all\u00e1, vagamente atenta a no encontrarse con serpientes. Encontr\u00f3, adem\u00e1s de varios helechos y hojas comunes pero bonitos, una buena cantidad de extra\u00f1as flores azules con bordes aterciopelados y un arbusto de calicantos, lleno de capullos pardos y fragantes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para las doce del d\u00eda, con los brazos llenos de ramitas de sus hallazgos, estaba a una milla o m\u00e1s de casa. Con frecuencia hab\u00eda llegado as\u00ed de lejos, pero lo extra\u00f1o de los alrededores los hac\u00eda menos agradables que los sitios que m\u00e1s frecuentaba. La peque\u00f1a cala a la que hab\u00eda llegado le parec\u00eda l\u00fagubre. El aire estaba h\u00famedo. El silencio era apretado y profundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Myop empez\u00f3 a tomar camino de vuelta a casa, de regreso a la paz de la ma\u00f1ana. Fue entonces cuando lo pis\u00f3 directamente en los ojos. Su tal\u00f3n se ator\u00f3 en la cresta rota entre el ce\u00f1o y la nariz, y ella se inclin\u00f3 deprisa, sin miedo, para soltarse. S\u00f3lo cuando vio su sonrisa desnuda dio un peque\u00f1o grito de sorpresa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda sido un hombre alto. De los pies al cuello cubr\u00eda un buen espacio. Su cabeza estaba a un lado. Cuando Myop apart\u00f3 las hojas y las capas de tierra y restos, vio que hab\u00eda tenido grandes dientes blancos, todos ellos agrietados o rotos, dedos largos y huesos muy grandes. Todas sus ropas se hab\u00edan podrido salvo algunos harapos de mezclilla azul de su overol. Las hebillas del overol se hab\u00edan puesto verdes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Myop revis\u00f3 los alrededores del sitio con inter\u00e9s. Muy cerca del lugar donde hab\u00eda pisado la cabeza hab\u00eda una rosa salvaje. Mientras la recog\u00eda para agregarla a su ramo, not\u00f3 un mont\u00edculo, un anillo alrededor de la ra\u00edz de la rosa. Eran los restos podridos de un nudo de horca: un trozo de cuerda de un arado, que ahora se mezclaba benignamente con la tierra. Otro trozo colgaba de la rama de un roble grande y amplio. Podrido tambi\u00e9n, roto, deste\u00f1ido y desgastado \u2013apenas all\u00ed\u2013, pero girando sin descanso, movido por la brisa. Myop deposit\u00f3 sus flores en el suelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y el verano termin\u00f3. <\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-scaled.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15812\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/las-flores-cuento-alice-walker\/sf-portada\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-scaled.jpeg\" data-orig-size=\"2560,1920\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;1.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;iPhone SE (2nd generation)&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1633776299&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;3.99&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;125&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.016666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"SF Portada\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-1024x768.jpeg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-1024x768.jpeg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" class=\"aligncenter size-large wp-image-15812\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-1024x768.jpeg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/SF-Portada-300x225.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inocencia infantil, el racismo y la violencia se unen en este relato de Alice Walker (1944). <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15813,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Las flores","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[3400,22,2343,185,3401,2855,2549,397,3402,3210],"class_list":["post-15811","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-alice-walker","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-las-flores","tag-literatura","tag-microrrelato","tag-minificcion","tag-the-flowers","tag-traducciones-originales"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Alice-walker.-1.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-471","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15811"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15811\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15816,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15811\/revisions\/15816"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15813"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}