{"id":15535,"date":"2021-06-14T09:30:28","date_gmt":"2021-06-14T14:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15535"},"modified":"2021-06-22T19:26:35","modified_gmt":"2021-06-23T00:26:35","slug":"mauricio-molina-telarana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/mauricio-molina-telarana\/","title":{"rendered":"Telara\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Ayer, 13 de junio de 2021, se anunci\u00f3 en redes sociales la muerte de <a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/autor\/datos\/1750\">Mauricio Molina<\/a>, gran narrador mexicano y maestro de la literatura de imaginaci\u00f3n. Autor premiado, apreciado por sus colegas y querido por sus lectores, merec\u00eda (sin embargo) muchos m\u00e1s de los segundos. Quien llegue a esta nota a partir de la noticia de ayer, que no se pierda su novela <em>Tiempo lunar<\/em> (1993) o sus libros de cuentos, como <em><a href=\"https:\/\/www.revistadelauniversidad.mx\/download\/90ac167f-0e40-434f-a931-deac94bdd714?filename=mauricio-molina-la-rotura-del-mundo\">La trama secreta<\/a><\/em> (2012), <em>La puerta final<\/em> (2014) y <em>Planetario<\/em> (2017).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abTelara\u00f1a\u00bb apareci\u00f3 publicado inicialmente en 2004, en la revista <em>Letras Libres<\/em>, y en 2008 dio t\u00edtulo a otro <a href=\"http:\/\/www.elem.mx\/obra\/datos\/199023\">volumen de relatos<\/a> de Molina, publicado por la UNAM. Es un cuento que representa algunas de las obsesiones de su autor (como el amor y el sexo, o la crisis de una vida aparentemente normal cuando lo inexplicable se abre paso en ella) y su estructura, aparentemente sencilla, vuelve sobre s\u00ed misma poco a poco y finalmente, por decirlo de alg\u00fan modo, se <em>anuda<\/em>; al llegar a esta <a href=\"https:\/\/letralia.com\/245\/ensayo03.htm\">complejidad<\/a>, el cuento se vuelve tambi\u00e9n una muestra de la pericia y elegancia de un creador atento a la forma de sus historias, y a lo que la forma misma puede decir m\u00e1s all\u00e1 de tramas y argumentos.<br \/>\n<br \/>\n<a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15536\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/mauricio-molina-telarana\/mauricio-molina\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina.jpg\" data-orig-size=\"1280,720\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mauricio Molina\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina-1024x576.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-large wp-image-15536\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mauricio-Molina.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><br \/>\n<br \/>\n<strong>TELARA\u00d1A<br \/>\nMauricio Molina<\/strong><br \/>\nMe despert\u00f3 el sonido de un auto derrapando seguido de un fuerte golpe. Mir\u00e9 el reloj. Eran pasadas las dos de la ma\u00f1ana. La luz arenosa de la luna entraba por la ventana. Sumergida en un sue\u00f1o profundo mi mujer murmur\u00f3 unas cuantas palabras incomprensibles, abri\u00f3 los ojos, se incorpor\u00f3 y se me qued\u00f3 viendo como si fuera otra persona. Suspir\u00f3, mir\u00f3 a su alrededor, volvi\u00f3 a quedarse dormida. Ya estaba acostumbrado a esos brotes de sonambulismo. Yo tambi\u00e9n regres\u00e9 al sue\u00f1o. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo transcurri\u00f3 hasta que son\u00f3 el tel\u00e9fono, como siempre a esas horas mucho m\u00e1s ruidoso de lo normal. Adriana se incorpor\u00f3 y contest\u00f3. Escuch\u00e9 a lo lejos su voz, como salida de un t\u00fanel lejano. Luego de decir algo como No es posible, Si aqu\u00ed est\u00e1, Deje ya de molestar, colg\u00f3 con violencia. Percib\u00ed con los ojos entrecerrados su silueta desnuda en el umbral.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Qui\u00e9n era.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9, un imb\u00e9cil que dice que acabas de estrellarte a unas cuadras de aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Un borracho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Seguro \u2014respondi\u00f3\u2014. Vamos a dormir, estoy muerta de sue\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me arrebuj\u00e9 bajo el edred\u00f3n y le di la espalda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sent\u00ed su cuerpo ligeramente m\u00e1s fr\u00edo de lo normal peg\u00e1ndose al m\u00edo, buscando un poco de calor. Uno de sus brazos se aferr\u00f3 a mi hombro. En unos segundos volvimos a sumergirnos en el sue\u00f1o. Hac\u00eda unos meses, desde que regresamos de un largo viaje, que mi mujer y yo hab\u00edamos dejado de hacer el amor. Llev\u00e1bamos una extra\u00f1a vida de hermanos. Al otro d\u00eda, mientras tom\u00e1bamos el primer caf\u00e9, Adriana me cit\u00f3 en un restaurante para cenar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Necesito hablar contigo. Es importante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El d\u00eda transcurri\u00f3 normalmente. En la oficina me esperaban montones de manuscritos que hab\u00eda que dictaminar. Hab\u00eda una novela titulada <em>Telara\u00f1a<\/em> de la que no ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima idea de qu\u00e9 opinar sobre ella. Era una historia muy simple en apariencia: el personaje mor\u00eda en las primeras p\u00e1ginas aquejado de una rara enfermedad. En el segundo cap\u00edtulo volv\u00eda a aparecer y continuaba con sus actividades normales. No era un flashback, ni una digresi\u00f3n, el personaje segu\u00eda vivo despu\u00e9s de muerto. Su vida era tediosa y aburrida. La prosa del segundo cap\u00edtulo era pesada y torpe, a diferencia del primer cap\u00edtulo, pleno de dramatismo y acci\u00f3n. A la mitad de la novela el personaje volv\u00eda a morir, esta vez asesinado por su mujer sin ning\u00fan motivo aparente. Luego reaparec\u00eda y continuaba viviendo. La trama era absurda pero parec\u00eda funcionar de una manera muy extra\u00f1a pese a sus incongruencias \u2014o quiz\u00e1s deba decir que gracias a ellas. Al atardecer resolv\u00ed rechazarla, as\u00ed que redact\u00e9 un dictamen lleno de veneno. En cuanto dej\u00e9 la editorial me arrepent\u00ed, pero ya era demasiado tarde. La cita con Adriana me ten\u00eda un tanto ansioso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cenamos en un restaurante muy discreto. Cuando llegaron los postres Adriana me mir\u00f3 a los ojos y me dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Estoy preocupada por nosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo la mir\u00e9 aparentando sorpresa. Ya sab\u00eda lo que vendr\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hace ya cinco meses que no hacemos el amor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me sent\u00ed un poco inc\u00f3modo. Escuchar aquello en pleno restaurante, bajo la mirada vigilante del mesero, me pon\u00eda demasiado inc\u00f3modo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No creo que sea momento de hablar de esto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero yo quiero hablar de eso ahora, \u00bfno entiendes que estamos a punto de irnos a la mierda? \u2014exclam\u00f3 levantando la voz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No es tan grave&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me mir\u00f3 con tristeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ojos se le llenaron de l\u00e1grimas hasta que no pudo contener el llanto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014&#8230;ll\u00e9vame a la casa y d\u00e9jame ah\u00ed. Quiero estar sola un rato, por favor&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras manejaba por la avenida, rumbo a la casa, Adriana me se\u00f1al\u00f3 algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mira nada m\u00e1s a \u00e9sos&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En un cajero autom\u00e1tico hab\u00eda una pareja haciendo el amor. Estaban de pie, ella recargada sobre el tablero, la cabeza inclinada hacia la pantalla, con la falda subida y el calz\u00f3n negro envolvi\u00e9ndole el tobillo. \u00c9l la penetraba con movimientos felinos, lentos y cautelosos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c9sos s\u00ed que se la est\u00e1n pasando bien \u2014me dijo en un tono de reclamo evidente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No hablamos hasta que llegamos a la puerta de la casa. Despu\u00e9s de dejarla me dirig\u00ed a un bar donde sab\u00eda que me encontrar\u00eda con mis amigos. Orden\u00e9 un whisky doble, hablamos de futbol, libros y mujeres. En ese momento me di cuenta de que necesitaba distraerme. Estuve en el bar hasta pasada la medianoche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Encontr\u00e9 a Adriana dormida. Un ligero aroma a sexo, muy distante, impregnaba la habitaci\u00f3n. Adriana dorm\u00eda con la ropa interior que us\u00e1bamos para hacer el amor en otro tiempo: unos pantaloncitos de encaje que ten\u00edan una abertura en el medio y un brasier negro. La <em>cr\u00e9me de nuit<\/em> reposaba en el bur\u00f3, junto al reloj. No era dif\u00edcil imaginarse lo que hab\u00eda pasado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una hora despu\u00e9s abr\u00ed los ojos. La sed estaba haciendo de las suyas, me dirig\u00ed a la cocina y me beb\u00ed un par de vasos de agua helada. El calor era insoportable. En ese momento, pasadas las dos de la ma\u00f1ana, son\u00f3 el tel\u00e9fono. Descolgu\u00e9 de inmediato tratando de no despertar a mi mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAh\u00ed vive el se\u00f1or Joaqu\u00edn Ord\u00f3\u00f1ez?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, soy yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la voz del otro lado de la l\u00ednea pareci\u00f3 no importarle lo que estaba diciendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lamento comunicarle que tuvo un accidente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No diga tonter\u00edas. Aqu\u00ed estoy. Deje ya de molestar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Colgu\u00e9. Me beb\u00ed otro vaso de agua, el tel\u00e9fono volvi\u00f3 a sonar. Descolgu\u00e9 con furia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs suyo un Volvo gris con placas 411 MMC?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues su auto est\u00e1 chocado entre la calle X e Y.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No me diga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me asom\u00e9 por la ventana, busqu\u00e9 mi auto. No estaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Voy para all\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me vest\u00ed en silencio y sal\u00ed sin hacer ruido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La calle en cuesti\u00f3n no estaba lejos, a unas cuantas cuadras de casa. A esas horas los mendigos y las prostitutas deambulaban por la zona. No tard\u00e9 en encontrarme con las luces de las patrullas. Mi auto se hab\u00eda incrustado en un \u00e1rbol a\u00f1oso y seco. A juzgar por el estado del auto ser\u00eda dif\u00edcil que alguien pudiera haber sobrevivido al accidente. En el asiento del conductor hab\u00eda un hombre que ten\u00eda el rostro inclinado sobre el parabrisas y el volante clavado en el t\u00f3rax.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Al parecer las bolsas de aire no le funcionaron&#8230; \u2014dijo uno de los polic\u00edas que escrutaban la escena.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEst\u00e1 muerto?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Uno de los oficiales se acerc\u00f3 al conductor, lo movi\u00f3 hacia atr\u00e1s, con cuidado recarg\u00e1ndolo contra el asiento. Ten\u00eda el rostro desfigurado y estaba cubierto de sangre. Sent\u00ed un mareo muy fuerte, me inclin\u00e9 para vomitar y despu\u00e9s de que mi cuerpo cayera sobre el pavimento, me desvanec\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despert\u00e9 en la madrugada junto al cuerpo de Adriana. Me incorpor\u00e9 y mir\u00e9 a mi alrededor. Estaba en mi cama. Despu\u00e9s de incorporarme abr\u00ed la ventana y vi mi auto estacionado en la calle, como siempre. Otra pesadilla, pens\u00e9, y volv\u00ed a dormirme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al otro d\u00eda por la ma\u00f1ana le cont\u00e9 mi sue\u00f1o a Adriana. Ella tambi\u00e9n recordaba algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014O\u00ed el ruido de un choque muy cerca de aqu\u00ed. Tambi\u00e9n te sent\u00ed llegar y luego el tel\u00e9fono tambi\u00e9n me despert\u00f3, pero estaba muy cansada y te dej\u00e9 contestar. Incluso me pareci\u00f3 que saliste de la casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues despert\u00e9 aqu\u00ed hoy por la ma\u00f1ana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nos encogimos de hombros y decidimos no darle importancia al asunto, confiados en que la tensi\u00f3n de la conversaci\u00f3n durante la cena nos hubiese jugado una mala pasada mientras dorm\u00edamos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Anoche pens\u00e9 en algo \u2014me dijo\u2014: \u00bfPor qu\u00e9 no lo intentamos en otro lado? A lo mejor si nos vemos en un hotel podemos jugar un poco y solucionar las cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mira, aqu\u00ed muy cerca hay un hotelito al que siempre he querido ir. Voy a hacer reservaciones para esta noche y nos vemos ah\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, me parece muy bien&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vamos a jugar a que no nos conocemos y que nos encontramos en ese lugar. Dos desconocidos. Yo me encargo de todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Debo de confesar que la idea me pareci\u00f3 m\u00e1s bien ingenua, pero la dej\u00e9 hacer. No quer\u00eda m\u00e1s problemas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nos vemos en la noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ah\u00ed te espero. Voy a reservar a tu nombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, ese d\u00eda las cosas se complicaron en mi oficina y sal\u00ed hasta muy tarde.<em>Telara\u00f1a<\/em>, la novela sobre la que hab\u00eda vertido todo mi veneno, hab\u00eda sido dictaminada elogiosamente por los otros lectores de la editorial y tuve que defenderme pese a que no estaba muy seguro de mi opini\u00f3n. Finalmente ced\u00ed. La novela se publicar\u00eda y habr\u00eda una campa\u00f1a muy fuerte de difusi\u00f3n. Me sent\u00ed rid\u00edculo. S\u00f3lo deseaba irme a casa, darme un ba\u00f1o y cambiarme de ropa antes de llegar con Adriana. A toda velocidad, r\u00e1pido como las obsesiones, tom\u00e9 la avenida que conduc\u00eda a mi domicilio. Son\u00f3 el celular. Era ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya llevo horas esper\u00e1ndolo, se\u00f1or \u2014me dijo y colg\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como por instinto mir\u00e9 hacia el cajero autom\u00e1tico donde hab\u00edamos visto a la pareja del d\u00eda anterior. Ah\u00ed estaban de nuevo. Un hombre montando a una mujer bajo la luz blanquecina de un cajero autom\u00e1tico. De pronto percib\u00ed, por el rabillo del ojo, una enorme masa oscura acerc\u00e1ndose a toda velocidad hacia mi auto. Sent\u00ed el golpe, escuch\u00e9 el doloroso chillido de los neum\u00e1ticos derrapando sobre el pavimento, y luego vi, como si estuviera viendo una pel\u00edcula, c\u00f3mo me estrellaba contra un \u00e1rbol. La \u00faltima imagen que percib\u00ed fue una telara\u00f1a de cristal form\u00e1ndose lentamente en el parabrisas despu\u00e9s de golpear contra mi cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al cabo de un tiempo que me pareci\u00f3 enorme abr\u00ed los ojos. Un vago dolor recorr\u00eda todo mi cuerpo, pero no tard\u00f3 en desvanecerse por completo ni bien estuve plenamente despierto. Estaba en la habitaci\u00f3n de nuestra casa y Adriana dorm\u00eda profundamente. Al incorporarme para ir a tomar un vaso de agua, escuch\u00e9 que dec\u00eda entre sue\u00f1os:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014As\u00ed&#8230; as\u00ed&#8230; m\u00e1s&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vino un gemido incontrolable, despu\u00e9s todo su cuerpo se contrajo en un espasmo. Vi sus pezones fantasmales sobresaliendo de la tela del camis\u00f3n, los dedos de sus manos crispados y temblorosos. Estaba teniendo un orgasmo ah\u00ed, dormida, frente a m\u00ed. La imagen me excit\u00f3 violentamente, pero no me atrev\u00ed a despertarla. Nunca la hab\u00eda deseado m\u00e1s que en aquel momento: as\u00ed, dormida, sumergida en sus propias fantas\u00edas y deseos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras beb\u00eda un vaso de agua helada en la cocina, escuch\u00e9 de nuevo las llantas derrapando y el ruido de un golpe lejano. Ya sab\u00eda lo que vendr\u00eda. Calcul\u00e9 que en unos minutos alguien llamar\u00eda, pero no lo hicieron. Afuera no estaba mi auto. Encend\u00ed un cigarrillo y esper\u00e9 un rato, luego me vest\u00ed y sal\u00ed a la calle. Camin\u00e9 hasta el lugar donde hab\u00eda visto mi auto la noche anterior. Mientras recorr\u00eda la avenida, escuch\u00e9 la voz de una prostituta que me dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo quieres venir, papacito? Hago lo que quieras&#8230; quinientos&#8230; t\u00fa dices&#8230; \u2014vino un silencio y luego levant\u00f3 la voz\u2014 \u00a1Por lo menos m\u00edrame y dime si no los valgo, hijo de la chingada!&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Segu\u00ed caminando sin voltear a verla. Las prostitutas siempre me provocaron una mezcla de atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n. En la esquina vi mi propio auto aplastado contra un \u00e1rbol. El radiador humeaba. Era como si una mano gigantesca lo hubiese tomado entre sus dedos arrug\u00e1ndolo como un papel y lo hubiera arrojado ah\u00ed. Tom\u00e9 el tel\u00e9fono celular y llam\u00e9 a emergencias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiero reportar un accidente&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta vez no hab\u00eda duda de que era mi veh\u00edculo y de que era yo mismo el que yac\u00eda muerto en el asiento del conductor. No me pareci\u00f3 extra\u00f1o ni absurdo verme ah\u00ed, de nuevo, con el rostro pegado al parabrisas y el volante hundido en las entra\u00f1as. La sangre escurr\u00eda de mi boca. Nadie pod\u00eda haber sobrevivido a un accidente as\u00ed. Escuch\u00e9 el lejano sonido de las sirenas aproxim\u00e1ndose.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Camin\u00e9 de regreso a casa. No quer\u00eda meterme en problemas. Esta vez, ocult\u00e1ndome entre las sombras de los \u00e1rboles e intuyendo que no pod\u00eda verme, mir\u00e9 a la prostituta. Llevaba un atuendo que no tard\u00e9 en reconocer. S\u00f3lo vest\u00eda ropa interior bajo el abrigo que le hab\u00eda regalado a mi mujer en su cumplea\u00f1os. Llevaba los mismos pantaloncitos de encaje y el brasier negro. Las medias le llegaban hasta la mitad de los muslos. Cuando finalmente me aproxim\u00e9 a unos pasos, la reconoc\u00ed. Ten\u00eda la mirada enloquecida de los son\u00e1mbulos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c1ndale papacito. Te lo dejo barato: quinientos el completo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Acced\u00ed de inmediato. No sab\u00eda si era un juego, si me hab\u00eda seguido o si aquello era un sue\u00f1o. Qu\u00e9 m\u00e1s daba. Me condujo a un cajero autom\u00e1tico. Entramos al peque\u00f1o recinto iluminado por una luz casi hist\u00e9rica. Se inclin\u00f3 contra el tablero y me dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014C\u00f3geme aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El tono de sus palabras provoc\u00f3 en m\u00ed una excitaci\u00f3n instant\u00e1nea. Al cabo de unos segundos, me hizo penetrarla. Una contracci\u00f3n y un golpe de su grupa bastaron para que mi sexo entrara sin dificultad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dame el dinero, susurr\u00f3 mientras se volteaba para besarme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Saqu\u00e9 los quinientos pesos del bolsillo de mi saco y se los puse en la mano. Arrugaba los billetes con placer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014M\u00e9temela m\u00e1s adentro, m\u00e1s, as\u00ed, hasta el fondo&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuvimos en el cajero autom\u00e1tico, bajo aquella luz insistente, mientras nos filmaba la c\u00e1mara de seguridad y pasaban espor\u00e1dicos autom\u00f3viles por la avenida muerta. Hicimos el amor de una manera violenta y estilizada, como cuando lo hac\u00edamos antes de volver de nuestro viaje. Al cabo de un rato, exhausto, rasgu\u00f1ados y adoloridos, el sue\u00f1o nos fue venciendo recostados en el duro piso de mosaico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No me pareci\u00f3 extra\u00f1o despertar en el hospital. Los rasgu\u00f1os segu\u00edan ah\u00ed. Tambi\u00e9n los golpes. Una voz lejana, como salida del fondo del mar, termin\u00f3 de despertarme, aunque me negaba a abrir los ojos por completo. El olor del formol y la voz de Adriana parec\u00edan formar parte de una sola sensaci\u00f3n. Sent\u00ed su mano fr\u00eda en mi rostro febril. Escuch\u00e9 la voz del m\u00e9dico: no hay nada m\u00e1s que hacer. Intent\u00e9 recordar qu\u00e9 me hab\u00eda pasado, pero no logr\u00e9 encontrar en mi memoria m\u00e1s que im\u00e1genes dispersas: el auto a toda velocidad por la avenida muerta, la sensaci\u00f3n de que la m\u00e1quina no respond\u00eda, el sonido de las llantas aullando como un animal herido sobre el pavimento, un \u00e1rbol extendiendo sus ramas hacia m\u00ed, el golpe seco, mi rostro contra el parabrisas y una telara\u00f1a de cristal form\u00e1ndose alrededor de mi cabeza, Dej\u00e9 que el sue\u00f1o nuevamente me venciera&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sab\u00eda que despertar\u00eda de nuevo en otra parte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento elegante, misterioso, violento del narrador mexicano Mauricio Molina (1959-2021).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15536,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Ayer se anunci\u00f3 la muerte de Mauricio Molina, gran narrador de la imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica mexicana. 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