{"id":15472,"date":"2021-04-12T13:34:46","date_gmt":"2021-04-12T18:34:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15472"},"modified":"2021-04-12T13:45:03","modified_gmt":"2021-04-12T18:45:03","slug":"nosotras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/nosotras\/","title":{"rendered":"Nosotras"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mar%C3%ADa_Elena_Llana\">Mar\u00eda Elena Llana<\/a> (Cienfuegos, 1936) es una escritora y periodista cubana. Se ha dedicado principalmente al cuento, y la narraci\u00f3n que sigue es una de las m\u00e1s famosas que tiene, pues ha aparecido en varias antolog\u00edas. Es un cuento fant\u00e1stico breve pero muy perturbador: a pesar de que su argumento parece muy simple (la aparici\u00f3n de un solo elemento sobrenatural en una vida ordinaria), no hay explicaci\u00f3n racional posible para <em>todos<\/em> los sucesos contados. Siempre habr\u00e1 alguno que no \u00abencaje\u00bb, y en ese desajuste est\u00e1 la fascinaci\u00f3n de lo que Llana cuenta (sucede igual, por ejemplo, en m\u00e1s de una pel\u00edcula de David Lynch).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abNosotras\u00bb se public\u00f3 primero en el libro <em>La reja<\/em> (1965). Agradezco a Caleb Sol\u00f3rzano por enviarme el enlace de esta <a href=\"https:\/\/doclecture.net\/1-26052.html\">copia en l\u00ednea<\/a> del cuento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Nota: las personas nacidas en este siglo podr\u00e1n ver al final de esta p\u00e1gina el tipo de tel\u00e9fono que utiliza la protagonista.)<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15473\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/nosotras\/nosotras-mariaelenallana\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana.jpg\" data-orig-size=\"1024,506\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Mar\u00eda Elena Llana\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana.jpg\" alt=\"Mar\u00eda Elena Llana y Mar\u00eda Elena Llana\" width=\"1024\" height=\"506\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15473\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana-300x148.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a> <\/p>\n<p><strong>NOSOTRAS<br \/>\nMar\u00eda Elena Llana<\/strong><\/p>\n<p>So\u00f1\u00e9 que ven\u00edan de la Compa\u00f1\u00eda a cambiar el n\u00famero del tel\u00e9fono. \u201cMe alegro mucho\u201d, dije, \u201cporque se pasan el d\u00eda llamando a un n\u00famero parecido y porque otros, cualquiera sabe qui\u00e9n o quienes, llaman justamente los s\u00e1bados a las tres de la madrugada&#8230;\u201d. Bueno, a ellos no les interes\u00f3 mucho mi alegr\u00eda. Lo cambiaron y eso fue todo. Y yo, en vez de mirar al redondelito del centro del aparato, ah\u00ed donde se escribe el n\u00famero, les pregunt\u00e9: \u201c\u00bfQu\u00e9 n\u00famero es?\u201d. Y me respondieron: \u201cEl 20-58\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Brumas. Algo incoherente. Brumas. Despierto y doy los pasos de siempre: desayuno, me lavo los dientes, tiendo la cama&#8230; Empieza un d\u00eda como otro. Sin saber por qu\u00e9, nunca se sabe exactamente por qu\u00e9, al mediod\u00eda un n\u00famero surge en mi cerebro, aletargado por la blandura de la hora. \u201cEl 20&#8230;\u201d Ligero gesto de extra\u00f1eza. \u00bfEl 20&#8230;? Brumas. Algo incoherente. Brumas. \u00a1El 20-58! Sonrisa. \u00a1Es verdad, el 20-58! E inmediatamente, el gesto fatal: coger el tel\u00e9fono y canalizar una infantil curiosidad&#8230; Rac-rac-rac-rac. Y un timbrazo opaco y lejano inicia la conversaci\u00f3n. Alguien descuelga y, pese a los vericuetos del hilo, la voz llega extra\u00f1amente lisa, extra\u00f1amente familiar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 casa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfA qui\u00e9n desea?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs el 20-58?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esa voz, esa voz&#8230; Bueno, continuemos la tonter\u00eda. Si se supone que \u00e9se es mi nuevo n\u00famero, preguntar\u00e9 por m\u00ed misma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Con&#8230; Fulana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es la que habla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Claro, algo de estupor. Estas cosas nunca pueden evitarse. Momento de vacilaci\u00f3n. Algo incoherente pero ahora sin brumas. Insistencia desde el otro lado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, soy yo, \u00bfqui\u00e9n es?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Total desconcierto. Mi misma imagen devuelta&#8230; Bueno, hay que salir de esto. No se me ocurre nada m\u00e1s que la verdad y la digo no sin cierto temor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Soy yo, Fulana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pudo colgar, pudo decir cualquier cosa, pudo no decir nada, pudo hablar en copto, pero lo que no debi\u00f3 decir nunca fue lo que dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Al fin me llamas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me arriesgo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero oye&#8230;, soy Fulana&#8230; de Tal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, ya lo s\u00e9. Tambi\u00e9n yo soy Fulana de Tal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es demasiado. Un estremecimiento me recorre el espinazo&#8230; Ahora ya no s\u00e9 qu\u00e9 decir. Esta vez, sin contenerme, en espera a que la otra cuelgue, cuelgo yo y me quedo con la mano sobre el auricular, mirando el aparato como si fuera un animalejo que de un momento a otro pudiera echar a andar. Suspiro. Me recuesto en el sof\u00e1. \u00bfUna broma? \u00bfHabr\u00e9 hablado en sue\u00f1os? \u00bfSe enterar\u00eda alguien de&#8230;? \u00a1Pero si es imposible!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y ya todo gira como el rac-rac-rac-rac del 20-58. Puedo ir y venir por la casa, arreglar este adornito, enderezar aquel marco, calentar el caf\u00e9, pero es como si estuviera vigilada. Como si los ojos que me siguen salieran del tel\u00e9fono; no que estuvieran agazapados en \u00e9l, sino que simplemente esperaran su momento. Hab\u00eda dicho \u201cAl fin me llamas\u201d, y pudiera creerse que llevaba esperando mil a\u00f1os, por s\u00f3lo hablar de los \u00faltimos tiempos. Voy y vengo; rehuyo cruzar muy cerca del tel\u00e9fono y despu\u00e9s me r\u00edo de mis aprensiones. \u00a1Como si tuviera garras que fueran a cogerme por la saya!. Hacia las seis de la tarde ya no puedo m\u00e1s. Descuelgo. Me falta un poco la respiraci\u00f3n. Rac-rac-rac-rac. El coraz\u00f3n tamborilea mientras aguardo. Cuando al fin oigo su voz ya no s\u00e9 qu\u00e9 me pasa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No puedo evitarlo, tartamudeo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEl&#8230;20&#8230;58&#8230;?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQui\u00e9n habla?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La voz me sali\u00f3 valiente, pero la respuesta tuvo el mismo efecto de un cubito de hielo concienzudamente pasado a lo largo de la columna vertebral.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, soy yo. Ya s\u00e9 que eres t\u00fa otra vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfYo? \u00bfQui\u00e9n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo misma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esto parece complicarse. Ahora me acometen deseos de discutir. Digo con acento de poner las cosas en su lugar:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa misma, no. Yo misma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es igual.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero aunque todo esto fuera algo juicioso, yo estoy primero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfNo eres Fulana de Tal?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, desde luego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero es que yo soy Fulana de Tal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aunque sea verdad, hay que aclarar que t\u00fa eres tambi\u00e9n Fulana de Tal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY por qu\u00e9? Yo soy Fulana de Tal. T\u00fa eres Fulana de Tal tambi\u00e9n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora ya no me desconcierta, me molesta. Estoy enfureci\u00e9ndome, pero de pronto&#8230; S\u00ed, pudiera ser&#8230; Hay que investigar un poco m\u00e1s, eso es todo. Han sido coincidencias, pero las coincidencias acaban por fallar cuando se razona. Mi voz suena conciliadora, casi gentil, cuando digo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es mejor ir despacio. Veamos: las dos nos llamamos Fulana de Tal y eso es ya una casualidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfT\u00fa crees?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su tonito ir\u00f3nico, desafiante, me desarma. Contin\u00fao todo lo gentil que puedo, dadas las circunstancias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo nac\u00ed en el pueblo de&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De X, exactamente. Yo nac\u00ed all\u00ed; hija de Zutana y Esperancejo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Trago en seco, pero no me dejo abatir. Le espeto como un fiscal:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Segundo apellido!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tal, querida. Soy Tal y Tal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora ya empiezo a sentirme decididamente mal. \u00bfQui\u00e9n puede saber todo eso? \u00bfDe qui\u00e9n es la broma? \u00bfDe qui\u00e9n el ardid? Ella toma la iniciativa:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfPor qu\u00e9 ponerse as\u00ed? \u00bfVes que no miento? \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de hacerlo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Quisiera contenerme. Si en definitiva es cierto lo que ocurre, no hay raz\u00f3n para que ella lo tome as\u00ed, tranquilamente, y yo lo tome as\u00ed, arrebatadamente. Pero me siento enga\u00f1ada. Siento que alguien se ha confabulado. No puedo evitarlo. Entonces, jug\u00e1ndome el todo por el todo, pregunto:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si somos la misma, debemos serlo en todo, \u00bfno? \u00bfC\u00f3mo estoy vestida?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Con mi bata&#8230;, es decir, voy a evitar el posesivo. Con la bata de casa azul. Por cierto que ya el descosido de la manga molesta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, molesta, pero&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me detengo. \u00bfPor qu\u00e9 camino estoy tomando? \u00bfEs que voy a transigir? No, no. Ahora ella habla otra vez, es decir, no tengo constancia de que sea \u201cella\u201d. Para ser m\u00e1s exacta, me escucho decir:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La aguja est\u00e1 en una esquina de la gaveta superior de la mesita de noche. La dejaste all\u00ed la \u00faltima vez que la usaste, y yo, desde luego, la volv\u00ed a colocar. Cuando cre\u00edste que se hab\u00eda perdido, era que yo estaba zurciendo la sayuela rosada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora empiezo a flaquear. Ayer me sorprendi\u00f3 ver la sayuela cosida y deduje que lo hab\u00eda hecho la lavandera, lo que es muy extra\u00f1o, pero no le vi otra explicaci\u00f3n. Sea como sea algo se ha ablandado en m\u00ed. Casi estoy a punto de suplicar cuando digo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfA qu\u00e9 conduce esto?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9. Fuiste t\u00fa quien llam\u00f3, \u00bfrecuerdas? \u00bfPor qu\u00e9 lo hiciste?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 puedo contestarle? \u00bfDecirle lo del sue\u00f1o? De pronto me siento infeliz. Todas las fuerzas ceden ante esta repentina autoconmiseraci\u00f3n&#8230; Ella me hace dar un salto:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por favor, me haces sentir mal. \u00bfPor qu\u00e9 este estado de \u00e1nimo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ya no puedo menos que indignarme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHasta cu\u00e1ndo va a durar esto?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hasta que t\u00fa quieras. Basta que cuelgues. Nunca te he molestado, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 balbuceo? No lo s\u00e9:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY si&#8230; si cuelgo&#8230;?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No volver\u00e1s a saber de m\u00ed, como hasta ahora. Todo esto lo empezaste t\u00fa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estoy dispuesta a colgar. Hay algo irritante en&#8230; en&#8230; \u00a1bueno, en ella! Pero ha sido tan comprensiva, tan paciente, \u00bfqu\u00e9 derecho tengo para enojarme? Sin embargo, aun a riesgo de parecer infantil, pregunto:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPuedo saber cu\u00e1l es tu direcci\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Est\u00e1 en la Gu\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfA nombre de qui\u00e9n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014M\u00edo, desde luego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estoy a punto de caer en la trampa, pero reacciono:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si tu nombre es el m\u00edo, lo buscar\u00e9 y encontrar\u00e9 mi propia direcci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es l\u00f3gico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ya vuelvo a desesperarme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero y entonces, \u00bfc\u00f3mo puedes tener un tel\u00e9fono distinto?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La que lo tiene distinto eres t\u00fa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfSe estar\u00e1 poniendo agresiva? Su tono ha sido ya algo molesto. Sonr\u00edo. Me empiezo a adue\u00f1ar de la situaci\u00f3n. Quiz\u00e1 con un poco de sangre fr\u00eda llegue a desconcertarla. Quiz\u00e1 me lo diga todo. Quiz\u00e1&#8230;, \u00a1pero ahora recuerdo que tengo que hacer una salida urgente! Voy a dec\u00edrselo cuando ella me interrumpe:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, creo que por hoy es bastante. Tengo que hacer. Cuando quieras, ya sabes d\u00f3nde me tienes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, s\u00ed&#8230;, yo tambi\u00e9n tengo que&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Qu\u00e9 curioso! Cuando recuerdo que se hace tarde, ella parece recordar lo mismo. Bueno, no s\u00e9 si despedirme o no. No quisiera ser grosera, pero tampoco tengo por qu\u00e9 ser amable. Ella, sin embargo, apresura las cosas. En el fondo se lo agradezco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hasta otra ocasi\u00f3n, \u00bfeh?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y cuelga. Me quedo con el auricular en la mano. Lo miro. Me paso la otra mano por la frente. Otra vez lo inexplicable me cerca, como esas pesadillas en las que no podemos despegar los pies del suelo. La urgencia del tiempo me decide. Cuelgo de una vez y voy a mi habitaci\u00f3n, a vestirme. No s\u00e9 exactamente qu\u00e9 traje ponerme, pero voy directamente hacia el claro, de algod\u00f3n&#8230; Es como si alguien ya hubiese decidido por m\u00ed. La idea me desconcierta, pero entonces ya tengo presencia de \u00e1nimo para desecharla. \u201cNo, no\u201d, me digo, \u201cmejor es no pensar en eso. Si est\u00e1, en el caso de que \u2018est\u00e9\u2019, es all\u00ed, en el tel\u00e9fono, esperando en el 20-58.\u201d El razonamiento es desesperadamente pobre, pero lo hago por tranquilizarme y me tranquiliza, al menos mientras me visto. Sin embargo&#8230;, el germencito no ha muerto; la raicilla de la misma idea se agita buscando sol. Hasta que aflora: \u201c\u00bfY si la llamo, sin tel\u00e9fono?\u201d Bastar\u00e9 decir su nombre, que es el m\u00edo, y esperar&#8230; \u00bfContestar\u00e1?\u201d. En esto he terminado de vestirme y voy al tocador. Cuando alzo los ojos estoy a punto de retroceder. Esos ojos, esos ojos, los m\u00edos, que acaban de reflejarse en el espejo, no parecen haberse alzado en este momento. Es como si ya hubieran estado mir\u00e1ndome. Me apoyo en la mesa del tocador. \u00bfEs sensaci\u00f3n de vah\u00eddo? S\u00e9 que estoy a punto de gritar y no quiero, sencillamente no quiero. As\u00ed que cojo la cartera y echo a correr hacia la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ya en la escalera estoy casi en disposici\u00f3n de sonre\u00edr, como si me hubiera escapado de una trampa. Pienso que el aire de la calle me refrescar\u00e1, que todo esto ha de pasar como si la salida de la casa pudiera significar un cambio en las cosas, y al regreso todo est\u00e9 olvidado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empiezo a bajar la escalera. A\u00fan el \u00a1pram! de la puerta al cerrarse resuena en el fondo de mis t\u00edmpanos, cuando me detengo. S\u00e9 que he hecho ese gesto de sorpresa, un gesto cortado que me mantiene con la mirada fija al frente por un instante y que hace que los labios balbuceen algo&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las llaves&#8230;, no met\u00ed las llaves en la cartera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suspiro. Estoy casi derrotada. Hago memoria y veo las llaves, claramente, encima del aparador. All\u00ed las dej\u00e9 anoche cuando volv\u00ed del cine. All\u00ed estaban mientras habl\u00e9 por tel\u00e9fono&#8230;, \u00a1esa maldita conversaci\u00f3n! Desde el sof\u00e1 las ve\u00eda cada vez que mis ojos recorr\u00edan la pieza, mientras hablaba. Y la salida precipitada, la est\u00fapida huida de mi casa, me hizo olvidarlas&#8230; \u00bfY ahora? De momento siento la necesidad imperiosa de volver. No puedo irme sabiendo que al regreso no podr\u00e9 entrar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Subo los dos o tres escalones que he bajado. Me paro a mirar tontamente la puerta cerrada. Vacilo. De pronto se me ocurre y no me doy tiempo a rechazar la idea. Toco el timbre y retrocedo expectante&#8230; No s\u00e9 si la sangre ha aumentado su velocidad dentro de cada vena, de cada arteria, de cada humilde vasito capilar. No s\u00e9 si, por el contrario, se ha detenido. Como tampoco s\u00e9 si es fr\u00edo o calor lo que me invade, deseos de re\u00edr tranquila o de echar a correr despavorida, cuando la puerta empieza a abrirse, lentamente, frente a m\u00ed.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15474\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/nosotras\/telefonodedisco\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco.jpg\" data-orig-size=\"1175,1125\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Tel\u00e9fono de disco\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco-1024x980.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco-1024x980.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"980\" class=\"aligncenter size-large wp-image-15474\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco-1024x980.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco-300x287.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/TelefonoDeDisco.jpg 1175w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento fant\u00e1stico, breve y perturbador, de la escritora cubana Mar\u00eda Elena Llana (1936).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15473,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Nosotras","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,3375,190,2855,1026,2291,360,3373,3374],"class_list":["post-15472","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-cubanos","tag-escritores-en-espanol","tag-literatura","tag-literatura-de-horror","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-maria-elena-llana","tag-nosotras"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Nosotras-MariaElenaLlana.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/sjEhq-nosotras","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15472"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15472\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15479,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15472\/revisions\/15479"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15473"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}