{"id":15407,"date":"2021-01-02T13:18:44","date_gmt":"2021-01-02T19:18:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15407"},"modified":"2021-01-02T13:18:44","modified_gmt":"2021-01-02T19:18:44","slug":"yo-claudio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/yo-claudio\/","title":{"rendered":"Yo, Claudio"},"content":{"rendered":"<p>He aqu\u00ed un cuento con varios encuentros extra\u00f1os (y que tal vez, por debajo de ellos, es tambi\u00e9n un cuento de amor) de la escritora chilena <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Alejandra_Costamagna\">Alejandra Costamagna<\/a>. Nacida en 1970, estudi\u00f3 literatura y periodismo, fue elogiada por el mism\u00edsimo Roberto Bola\u00f1o y ha publicado cr\u00f3nicas, novelas y cuentos. Entre otros, fue ganadora del Premio Anna Seghers en 2018 y finalista del Premio Herralde con la novela <em>El sistema del tacto<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Este cuento se ha publicado dentro del libro <em>Animales dom\u00e9sticos<\/em> (2011) y como ebook independiente; en 2017 <a href=\"https:\/\/www.revistadelauniversidad.mx\/articles\/9c843700-72d4-42ea-ba0b-0b93666d0b1a\/yo-claudio-cuento\">apareci\u00f3<\/a> en la <em>Revista de la Universidad<\/em>.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15409\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/yo-claudio\/costamagna\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna.jpg\" data-orig-size=\"1183,783\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Alejandra Costamagna\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna-1024x678.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna-1024x678.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"678\" class=\"aligncenter size-large wp-image-15409\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna.jpg 1183w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>YO, CLAUDIO<br \/>\nAlejandra Costamagna<\/strong><\/p>\n<p>Le pidi\u00f3 que la acompa\u00f1ara, pero no le dijo ad\u00f3nde. Se juntaron en la esquina de Morand\u00e9 con Alameda, en una de las entradas de la farmacia. Era domingo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAd\u00f3nde vamos? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuieres acompa\u00f1arme? \u2014respondi\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Subieron a una micro que cruz\u00f3 Alameda y tom\u00f3 Nataniel. La micro iba casi vac\u00eda. S\u00f3lo viajaba una mujer en el primer asiento. Ten\u00eda unas venas gruesas y moradas en los brazos: parec\u00edan alambres incrustados bajo su piel. Claudia avanz\u00f3 hasta el fondo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Ven! \u2014le grit\u00f3 desde all\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La micro saltaba como una coctelera. Bajaron a la altura del hospital El Llano. Claudio la sigui\u00f3 con pasos decididos hasta el hospital.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014le pregunt\u00f3 en la entrada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nada, es mi mam\u00e1 \u2014dijo Claudia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo era que estaba muerta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella levant\u00f3 los hombros y solt\u00f3 una palabra que m\u00e1s pareci\u00f3 un soplido:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiz\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuiz\u00e1 qu\u00e9? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiz\u00e1s est\u00e1 muerta.<\/p>\n<p>A Claudia la hab\u00eda conocido d\u00edas atr\u00e1s en el cine. Se sentaron en asientos contiguos. Daban <em>Alien. El regreso<\/em>. Ella se re\u00eda mucho. \u00c9l no sab\u00eda de qu\u00e9 se re\u00eda; para \u00e9l la pel\u00edcula no era graciosa. Cuando encendieron las luces, le pregunt\u00f3 c\u00f3mo se llamaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Claudia. \u00bfY t\u00fa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oh, yo tambi\u00e9n \u2014se sorprendi\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n te llamas Claudia?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, yo Claudio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hay una pizzer\u00eda que se llama as\u00ed \u2014coment\u00f3 ella\u2014: Yo, Claudio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEn serio?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, pero nunca he ido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Claudia dijo que trabajaba en el cine: era la boletera. Ve\u00eda metros y metros de cintas. Le gustaban sobre todo las de ciencia ficci\u00f3n. Pod\u00eda ver una pel\u00edcula veinte, treinta o hasta cuarenta veces. <em>Alien. El regreso<\/em>, por ejemplo, la hab\u00eda visto veintiocho veces.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Para m\u00ed \u2014dijo mientras se levantaba de la butaca\u2014 ver cine es mucho m\u00e1s importante que estudiar, porque una siempre aprende cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 has aprendido de Alien? \u2014quiso saber \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bah, eso es obvio: que no se puede confiar en nadie del m\u00e1s all\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY se puede confiar en alguien del m\u00e1s ac\u00e1?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mmm\u2026 \u2014balbuce\u00f3 Claudia. Y zanj\u00f3\u2014: Tienes raz\u00f3n, lo que te ense\u00f1a <em>Alien <\/em>es que no se puede confiar en nada ni en nadie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esa noche fueron al restaurante Marco Polo. M\u00e1s que un restaurante, un boliche con olor a papas fritas. Ella pidi\u00f3 una malta con huevo; \u00e9l, una malta sola. Hac\u00eda calor, a pesar de la hora. Claudia habl\u00f3 sint\u00e9ticamente de su familia: su padre era electricista de un circo colombiano y no viv\u00eda en Santiago; su madre estaba muerta; no ten\u00eda hermanos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY con qui\u00e9n vives? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Con mi t\u00eda \u2014dijo ella. Y mir\u00f3 la hora. Y se tuvieron que ir, porque la t\u00eda era estricta como un milico, seg\u00fan cont\u00f3 Claudia esa noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cinco d\u00edas despu\u00e9s la muchacha lo llam\u00f3 por tel\u00e9fono. Le dijo \u201cHola, soy Claudia, la del cine, \u00bfte acuerdas?\u201d. Claudio no ten\u00eda mucho que hacer. En febrero nunca ten\u00eda mucho que hacer. Que lo dijera Paulina, si no. Paulina hab\u00eda sido su mujer hasta el a\u00f1o anterior. Al final se hab\u00eda aburrido de lo que llamaba el \u201cestado fatal\u201d de ocio de Claudio. Pero \u00e9l no se consideraba ning\u00fan ocioso. Era ayudante de dentista, y ayudaba con much\u00edsimo af\u00e1n a sacar muelas, poner tapaduras, hacer puentes, limpiar bocas que mejor ni se abrieran. El problema, seg\u00fan \u00e9l, era que a la gente ya no le importaban los dientes. O no pagaban por ellos. O no al menos con los dentistas que lo contrataban a \u00e9l como ayudante. Y peor en febrero. Era as\u00ed: hab\u00eda temporadas y temporadas para el trabajador dental. Naturalmente, eso Paulina nunca lo entendi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El d\u00eda de la llamada telef\u00f3nica, Claudio pas\u00f3 a buscar a Claudia al cine. Ella hab\u00eda vuelto a ver <em>Alien. El regreso<\/em>. Con \u00e9sta sumaba treinta y cuatro veces. Apenas lo salud\u00f3, dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo de <em>Alien <\/em>no tiene nada que ver con la confianza, \u00bfsabes?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAh no? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, pues\u2026 lo que <em>Alien <\/em>te ense\u00f1a en realidad es que el bien est\u00e1 detr\u00e1s del mal. Que nadie est\u00e1 libre, \u00bfentiendes?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aj\u00e1 \u2014minti\u00f3 Claudio\u2014. \u00bfPor qu\u00e9 no tomamos algo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y salieron del cine. Se metieron a un boliche luminoso de la calle Puente. Dos maltas con huevo para ella, tres schop negros para \u00e9l. Claudia habl\u00f3 de una pel\u00edcula japonesa que hab\u00eda visto meses atr\u00e1s. La protagonista era una japonesita con cara de mu\u00f1eca rusa, seg\u00fan ella, que tomaba una pastilla para ir al futuro y se equivocaba y llegaba al pasado. En realidad llegaba a un momento en que a\u00fan no exist\u00eda el mundo. Entonces la japonesa se sentaba en una roca (\u201cque era raro que existiera porque el mundo todav\u00eda no exist\u00eda\u201d, opin\u00f3 Claudia) y se pon\u00eda a pensar en lo terrible que era la nada. Claudio no supo en qu\u00e9 terminaba la pel\u00edcula, porque de golpe ella dijo: \u201cSorry, estoy s\u00faper mareada\u201d, y empez\u00f3 a re\u00edrse. Claudio tuvo la impresi\u00f3n de que esa risa era igual a la de Paulina, su exmujer: carcajadas agudas, semejantes al sonido de una ocarina. Al rato, Claudia dej\u00f3 de re\u00edrse y \u00e9l la fue a dejar al departamento de la t\u00eda. Viv\u00eda en la calle Catedral, cerca de Matucana. Al despedirse, trat\u00f3 de besarla en la boca. Ella lo separ\u00f3 con un movimiento brusco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hey, hey, tranquil\u00e9in John Wein \u2014le dijo.<\/p>\n<p>La tercera vez que se vieron fue cuando ella le pidi\u00f3 que la acompa\u00f1ara. Se juntaron en Morand\u00e9, en la entrada norte de la farmacia, subieron a la micro, llegaron al hospital: y ah\u00ed estaban ahora. En la recepci\u00f3n Claudia pregunt\u00f3 por Sonia Vera Castro. \u201cEst\u00e1 en la sala catorce\u201d, le informaron. Caminaron en silencio hasta el ascensor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces no estaba muerta \u2014dijo \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Parece que no \u2014respondi\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bajaron del ascensor, recorrieron varios pasillos que eran como laberintos y llegaron a la sala indicada. Claudio le pregunt\u00f3 si prefer\u00eda entrar sola. \u201cNo, por favor\u201d, le pidi\u00f3 la muchacha. Como si en vez de hacerle una pregunta, \u00e9l la hubiera amenazado. La mujer que buscaba Claudia estaba al fondo. Avanzaron hacia ella. Claudio la mir\u00f3 y pens\u00f3 en una gallina sin plumas. Volcada sobre unas s\u00e1banas lilas, medio destapada, con el cuello l\u00e1nguido hacia un lado y el est\u00f3mago hinchado. Ten\u00eda los ojos abiertos, pero parec\u00eda que no estuviera del todo viva. La muchacha le agarr\u00f3 una mano y la dej\u00f3 caer como una hoja sobre el colch\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que tiene? \u2014pregunt\u00f3 Claudio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella levant\u00f3 los hombros y mir\u00f3 a la mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Qui\u00e9n sabe \u2014respondi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfT\u00fa no lo sabes? \u2014insisti\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no tengo idea.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se quedaron callados hasta que la enferma empez\u00f3 a hacer unos ruidos guturales, con la boca muy abierta. Claudio le observ\u00f3 la dentadura: una hilera de dientes color crema, en muy mal estado. Trabajo arduo, pens\u00f3 sin voluntad. Claudia intentaba descifrar aquellos ruidos. \u00c9l no sab\u00eda bien qu\u00e9 hacer. Mir\u00f3 hacia el velador com\u00fan y vio un diario medio arrugado. El titular dec\u00eda: \u201cRom\u00e1n es el \u00fanico culpable\u201d. Iba a agarrar el diario, pero en ese instante ella le pidi\u00f3 que la dejara sola. Por favor. Y que le cuidara el bolso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Claudio sali\u00f3 de la sala con el bolso en la mano. Se sent\u00f3 en un banquito de madera. Se pregunt\u00f3 qu\u00e9 estar\u00eda ocurriendo all\u00e1 dentro. Quiz\u00e1 la mujer se hab\u00eda puesto a hablar, ahora que estaban a solas. Quiz\u00e1 Claudia ve\u00eda esta escena como una pel\u00edcula; aprend\u00eda quiz\u00e1 qu\u00e9 lecciones de esa funci\u00f3n privada. Claudio mir\u00f3 el bolso. Sab\u00eda tan poco de ella, pens\u00f3, y sin embargo ten\u00eda la impresi\u00f3n de conocerla hac\u00eda siglos. Dud\u00f3 antes de hacerlo, pero al final lo hizo: descorri\u00f3 el cierre del bolso y vio una libretita gris. La sac\u00f3. Se fij\u00f3 que la caligraf\u00eda era redonda, como de ni\u00f1o. Abri\u00f3 una p\u00e1gina cualquiera. Dec\u00eda: \u201cTodas las pel\u00edculas del mes eran de terror at\u00f3mico\u201d. M\u00e1s adelante escrib\u00eda: \u201cPel\u00edcula 1\/terror at\u00f3mico\u201d, y se largaba a contar la historia de un hombre que entraba a un t\u00fanel y no pod\u00eda salir. De a poco iba acostumbr\u00e1ndose a la vida del t\u00fanel, y plantaba frutas y verduras, y hac\u00eda un jard\u00edn, y luego vend\u00eda sus productos frescos y org\u00e1nicos a los viajantes, que eran muchos y muy acaudalados, y al final se hac\u00eda rico y nunca m\u00e1s sal\u00eda del t\u00fanel, aunque ciertas ma\u00f1anas, ya de viejo, el hombre amanec\u00eda como descompuesto y sin voluntad. Ah\u00ed terminaba la historia. Claudio supuso que no era una pel\u00edcula real. Tampoco le pareci\u00f3 que fuera de terror at\u00f3mico. A menos que Claudia entendiera algo distinto por terror at\u00f3mico. De golpe temi\u00f3 que ella volviera y lo pillara metido en sus cosas. Guard\u00f3 la libretita, cerr\u00f3 el bolso; esper\u00f3. Claudia regres\u00f3 a la media hora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se muri\u00f3 \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfTu mam\u00e1? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No era mi mam\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces Claudia habl\u00f3. Dijo que le hab\u00edan dicho que su madre estaba viva. Se lo hab\u00eda dicho su t\u00eda esa ma\u00f1ana. Seg\u00fan ella, adem\u00e1s de estricta, la t\u00eda era una mentirosa compulsiva. Dijo Claudia que dijo la t\u00eda que alguien dijo que hab\u00edan encontrado a una mujer de nombre Sonia Vera Castro por ah\u00ed; que le hab\u00edan avisado que ahora estaba en ese hospital, y alguien deb\u00eda reconocerla. La t\u00eda sugiri\u00f3, le dijo Claudia a Claudio, que deb\u00eda ser su hija quien lo hiciera. Claudia no supo entonces qu\u00e9 pensar. No recordaba haber visto a su madre ni en fotograf\u00edas. Si quiso ir al hospital, admiti\u00f3 mientras se alejaban de la sala catorce, fue por curiosidad. Pero al ver a esa mujer supo de inmediato que no pod\u00eda ser su madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No era mi mam\u00e1 \u2014insisti\u00f3\u2014. Estoy segura. Mi mam\u00e1 se deber\u00eda parecer a m\u00ed, \u00bfno?\u2026 Ella no se parec\u00eda en nada, en nada de nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l crey\u00f3 que deb\u00eda responder algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso es verdad \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Salieron del hospital y caminaron hasta el paradero de micros. Claudio tuvo la impresi\u00f3n de que a ella se le hab\u00edan achicado los ojos: ten\u00eda cara de japonesa, la muchacha; reci\u00e9n entonces Claudio se dio cuenta. Pod\u00eda pasar por hija de japoneses si se lo propon\u00eda. Por hija de japoneses con cara de mu\u00f1eca rusa. Le pregunt\u00f3 si estaba triste. \u201cQui\u00e9n sabe\u201d, dijo ella. Despu\u00e9s encogi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s los ojos, hasta que los cerr\u00f3 del todo. Emiti\u00f3 una especie de soplido por la nariz, dej\u00f3 el bolso a un lado y se ech\u00f3 en el banquito del paradero, como una lagartija. Eran las seis de la tarde, casi no hab\u00eda gente en la calle.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 quieres hacer? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 Claudia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego pareci\u00f3 quedarse dormida. Claudio tuvo ganas, despu\u00e9s se le quitaron, de agarrar el bolso y ojear la libretita. En vez de eso, se puso a mirar los brazos delgados de la muchacha. Se acord\u00f3 de las venas gordas y moradas de la mujer de la micro. Pens\u00f3 en los brazos como palillos de la mujer del hospital. Pens\u00f3 en los dientes de la mujer que acaso era la madre de Claudia; en su boca. Mir\u00f3 la boca de Claudia y concluy\u00f3 que no era tan distinta a la de su madre, si es que era su madre. Y volvi\u00f3 a mirar la boca de Claudia, y entonces imagin\u00f3 que de un minuto a otro iba a abrir esa boca y \u00e9l iba a diagnosticar cuatro dientes picados y las enc\u00edas inflamadas, y acto seguido iba a besar esas enc\u00edas hinchadas como bolsitas de agua y esos dientes uno por uno, los picados y los sanos, y al final la boca entera de la muchacha tendida aquella tarde en el paradero de micros de la Gran Avenida. Pero ella no abr\u00eda la boca. Y \u00e9l no dejaba de mirarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Record\u00f3 en ese instante la llamada de Claudia, esa ma\u00f1ana. Enseguida le vino a la memoria otra llamada. Y otra y otra y otra: Paulina, su madre, el ortodoncista, un paciente, el portero del edificio. De pronto se le ocurri\u00f3 que todas sus llamadas telef\u00f3nicas eran parte de una pel\u00edcula. Claudia emiti\u00f3 un soplido suave. \u00c9l aprovech\u00f3 para darle unos golpecitos en la espalda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oye, Claudia\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa, qu\u00e9 pasa? \u2014reaccion\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nada, que podr\u00edamos movernos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La muchacha abri\u00f3 grandes los ojos, inmensos de un minuto a otro, y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hey, relax, Max.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A \u00e9l le pareci\u00f3 que los ojos le hab\u00edan crecido como una nube at\u00f3mica. Claudia bostez\u00f3, se arregl\u00f3 el pelo con las manos y le pidi\u00f3 que la acompa\u00f1ara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAd\u00f3nde?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ella no quiso decirle ad\u00f3nde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de soledad, desencuentros y (tal vez) amor, de la chilena Alejandra Costamagna (1970).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15409,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[3367,3365,22,2343,185,1830,190,2855,467,3366],"class_list":["post-15407","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-alejandra-costamagna","tag-animales-domesticos","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-chilenos","tag-escritores-en-espanol","tag-literatura","tag-realismo","tag-yo-claudio"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Costamagna.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-40v","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15407"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15407\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15410,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15407\/revisions\/15410"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15409"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}