{"id":15289,"date":"2024-11-19T19:35:10","date_gmt":"2024-11-20T01:35:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15289"},"modified":"2024-11-19T14:04:55","modified_gmt":"2024-11-19T20:04:55","slug":"gloria-sawai-cuento-dia-sente-jesus-kimono-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/gloria-sawai-cuento-dia-sente-jesus-kimono-viento\/","title":{"rendered":"El d\u00eda que me sent\u00e9 con Jes\u00fas en la terraza y se levant\u00f3 un viento y abri\u00f3 mi kimono y \u00c9l vio mis pechos"},"content":{"rendered":"<p>Desde su t\u00edtulo, este es un cuento muy especial. Pero tambi\u00e9n lo es su autora: <a href=\"https:\/\/www.thecanadianencyclopedia.ca\/en\/article\/gloria-sawai\">Gloria Sawai<\/a> (1932-2011) fue una profesora y escritora canadiense, cuyo primer y \u00fanico libro, la colecci\u00f3n de cuentos <em>A Song for Nettie Johnson<\/em> (2001), obtuvo varios premios, incluyendo el City of Edmonton Book Award and the Governor General&#8217;s Award for Fiction (uno de los m\u00e1s prestigiosos de Canad\u00e1) en 2002. Es decir, cuando ella cumpl\u00eda los setenta a\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abThe Day I Sat with Jesus on the Sundeck and a Wind Came Up and Blew My Kimono Open and He Saw My Breasts\u00bb fue escrito en 1980 y es una aut\u00e9ntica experiencia visionaria, al mismo tiempo misterioso y entra\u00f1able. Esta traducci\u00f3n fue realizada por Raquel Castro.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15293\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/gloria-sawai-cuento-dia-sente-jesus-kimono-viento\/gloria_sawai\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai.jpg\" data-orig-size=\"1024,874\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Gloria Sawai\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai-300x256.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai.jpg\" alt=\"Gloria Sawai\" width=\"1024\" height=\"874\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15293\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai-300x256.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL D\u00cdA QUE ME SENT\u00c9 CON JES\u00daS EN LA TERRAZA Y SE LEVANT\u00d3 UN VIENTO Y ABRI\u00d3 MI KIMONO Y \u00c9L VIO MIS PECHOS<br \/>\nGloria Sawai<\/strong><\/p>\n<p>Cuando un evento extraordinario tiene lugar en tu vida, eres propenso a recordar con una claridad antinatural los detalles que lo rodean. Recuerdas formas y sonidos que no estaban directamente relacionados con el suceso, sino que flotaban en la periferia de la experiencia. Esto puede suceder incluso cuando lees un gran libro por primera vez, uno que te inquieta y te hace pensar. Recuerdas d\u00f3nde lo le\u00edste, en qu\u00e9 habitaci\u00f3n, qui\u00e9n estaba cerca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Recuerdo, por ejemplo, cuando le\u00ed <em>Servidumbre humana<\/em>. Estaba acostada en una litera superior en nuestro dormitorio de la escuela secundaria, envuelta en una colcha azul. Viv\u00eda en un dormitorio debido a mi padre. \u00c9l era un hombre religioso y quer\u00eda que yo recibiera una educaci\u00f3n espiritual: que escuchara la Palabra y conoceriera al Se\u00f1or, como \u00e9l lo dijo. As\u00ed que me envi\u00f3 a la Academia Luterana de San Pablo en Regina por dos a\u00f1os. \u00c9l estaba seguro de que all\u00ed es donde yo escuchar\u00eda la Palabra. En todo caso, todav\u00eda puedo o\u00edr a la se\u00f1ora Sverdrup, nuestra ama de casa, llamando a la puerta a medianoche y susurrando con su acento noruego: \u00abOye, Gloria, ess m\u00e1ss de medianoche, ess hora de apagar las luces. Ahora missmo\u00bb, para luego deslizarse por el pasillo en sus pantuflas. Lo interesante aqu\u00ed es que no recuerdo nada sobre el libro en s\u00ed, excepto que alguien en \u00e9l ten\u00eda un pie zambo. Pero debe haberme conmovido profundamente cuando ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os, de lo que ya hace alg\u00fan tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pueden imaginar entonces cu\u00e1n claramente recuerdo el d\u00eda en que Jes\u00fas de Nazaret, en persona, subi\u00f3 la colina en nuestro patio trasero hasta nuestra casa, y luego subi\u00f3 las escaleras exteriores hasta la terraza donde yo estaba sentada. Y c\u00f3mo se qued\u00f3 conmigo por un rato. Seguramente ustedes pueden comprender la claridad con la que esos detalles descansan en mi memoria.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El suceso ocurri\u00f3 la ma\u00f1ana del lunes 11 de septiembre de 1972 en Moose Jaw, Saskatchewan. Estos hechos en s\u00ed mismos son m\u00e1s inusuales de lo que pueden parecer a primera vista. Septiembre es mi mes favorito, el lunes mi d\u00eda favorito, la ma\u00f1ana mi momento favorito. Y aunque Moose Jaw puede no ser el lugar m\u00e1s magn\u00edfico del mundo, si te encuentras all\u00ed un lunes por la ma\u00f1ana de septiembre tiene su belleza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por cierto, no es dif\u00edcil averiguar por qu\u00e9 los lunes son mis d\u00edas favoritos. Tengo cinco hijos y un esposo. Las cosas se ponen agitadas, especialmente los fines de semana y d\u00edas festivos. Ni\u00f1os merodeando por la casa, comiendo, discutiendo, pregunt\u00e1ndome cada hora qu\u00e9 hay para hacer en Moose Jaw. Y la televisi\u00f3n. Los programas son siempre los mismos. Solo cambian los nombres: Roughriders, Stampeders, Blue Bombers, lo que sea. As\u00ed que cuando empiezan las clases en septiembre, disfruto de la libertad, especialmente los lunes. Sin peleas. Sin televisi\u00f3n. La ma\u00f1ana, fresca y encantadora. Un nuevo d\u00eda, un nuevo comienzo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la ma\u00f1ana del 11 de septiembre, me levant\u00e9 a las siete, la hora habitual, cocin\u00e9 crema de trigo para los ni\u00f1os, fre\u00ed un poco de salchicha para Fred, me desped\u00ed mientras todos sal\u00edan de la casa, beb\u00ed una segunda taza de caf\u00e9 en paz y decid\u00ed comenzar a planchar por fin la ropa de la semana pasada. Todav\u00eda no estaba vestida, sino que segu\u00eda con el kimono rosa que hab\u00eda comprado hac\u00eda a\u00f1os en mi viaje a Jap\u00f3n, mi \u00fanico viaje al extranjero, un recorrido r\u00e1pido de quinientos d\u00f3lares por Tokio y otras ciudades. Hab\u00eda ahorrado para esto mientras trabajaba como t\u00e9cnica de biblioteca en Regina, y me alegro de haberlo hecho. Desde entonces apenas he salido de Saskatchewan. De vez en cuando un viaje a Winnipeg, y un par de veces a Medicine Lake, Montana, para visitar a mi hermana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Prepar\u00e9 la tabla de planchar y saqu\u00e9 la cesta de ropa que hab\u00eda rociado con agua hac\u00eda una semana. Cuando desenroll\u00e9 la primera camisa, estaba completamente seca y ol\u00eda a rancio. La segunda estaba cubierta de peque\u00f1as manchas grises de moho. Tambi\u00e9n la tercera. Fred ense\u00f1a ciencias en la escuela secundaria aqu\u00ed en Moose Jaw. Usa muchas camisas. Decid\u00ed que tendr\u00eda que desenvolver la carga completa y orear todo. As\u00ed lo hice, extendiendo las prendas apestosas por la sala de estar. Mientras les daba el aire, yo pod\u00eda salir a sentarme en la terraza un rato, ya que era un d\u00eda muy claro y soleado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si conocen Moose Jaw, sabr\u00e1n acerca del nuevo fraccionamiento en el extremo sureste llamado Hillhurst. Ah\u00ed es donde vivimos, justo en las afueras de la ciudad. De hecho, nuestra terraza da a un terreno plano hasta donde alcanza la vista, excepto por el patio trasero en s\u00ed, que es una colina bastante empinada que conduce a una peque\u00f1a cantera de piedra. Pero desde la cantera, la tierra se endereza hacia la pradera de Saskatchewan. Un grupo de \u00e1lamos se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de la cantera, a la derecha, y entre las rocas han crecido altas malezas. Aparte de eso, es simple: solo tierra y cielo. Pero cuando el sol sale por la ma\u00f1ana, las malas hierbas y las rocas adquieren un brillo anaranjado y oxidado que es agradable. Al menos para m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desenchuf\u00e9 la plancha y regres\u00e9 a la cocina. Me iba a tomar una taza de caf\u00e9, o tal vez un poco de jugo de naranja. Para alcanzar el jugo en el fondo de la nevera, mi mano pas\u00f3 justo al lado de una botella de Calona blanco. Eso sonaba mejor. Un poco de vino el lunes por la ma\u00f1ana, un poco de relajaci\u00f3n despu\u00e9s de un fin de semana ajetreado. Sostuve la botella c\u00f3modamente en mi mano y me serv\u00ed, anticipando un d\u00eda agradable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abr\u00ed la puerta de cristal que daba a la terraza. Arrastr\u00e9 una vieja silla plegable de lona al sol y me sent\u00e9. Me sent\u00e9 y beb\u00ed un sorbo. La belleza y la tranquilidad flotaron hacia m\u00ed el lunes 11 de septiembre por la ma\u00f1ana, alrededor de las 9:30.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al principio, \u00c9l era un peque\u00f1o bulto en la lejana pradera. Luego fue un topo, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la cantera. Despu\u00e9s un animal m\u00e1s grande, tal vez un perro, avanzando entre la hierba. Al acercarse a la cantera, se convirti\u00f3 en una persona. De eso no hab\u00eda duda. Una mujer tal vez, todav\u00eda en bata de ba\u00f1o. Pero cuando sali\u00f3 de entre las rocas, a trav\u00e9s de la maleza, hacia la colina, lo vi con claridad. Entonces supe qui\u00e9n era. Lo supe de la misma manera en que sab\u00eda que el sol brillaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La raz\u00f3n por la que lo sab\u00eda es que se ve\u00eda exactamente como lo hab\u00eda visto cinco mil veces en las ilustraciones de libros y folletos de la Escuela Dominical. Si alguna vez hab\u00eda una persona a la que hab\u00eda visto y de la que hab\u00eda o\u00eddo hablar una y otra vez, era \u00c9l. Incluso en la escuela primaria, esas terribles preguntas. \u00bfAmas al Se\u00f1or? \u00bfEres salva solo por la gracia a trav\u00e9s de la fe? \u00bfEst\u00e1s esperando ansiosamente el d\u00eda de Su Segunda Venida? \u00bfY estar\u00e1s lista para ese Gran D\u00eda? A veces me escond\u00eda debajo de la cama cuando era ni\u00f1a, pregunt\u00e1ndome si realmente hab\u00eda sido salvada solo por la gracia, o, sin darme cuenta, hab\u00eda estado intentando con alg\u00fan otro m\u00e9todo, como los cat\u00f3licos, que eran salvos por sus buenas obras y terminar\u00edan en el infierno. Excepto unos pocos que sab\u00edan en sus corazones que era realmente por gracia, pero no quer\u00edan dejar su iglesia por no dejar a sus familias. \u00bfY as\u00ed se acabar\u00eda todo? \u00bfSonar\u00eda la trompeta esta noche y el cielo se partir\u00eda en dos? \u00bfDescender\u00eda del cielo, con un poderoso grito, el gran Se\u00f1or y Rey, el Alfa y Omega, sosteniendo en alto los siete candelabros, acompa\u00f1ado de una hueste celestial que ning\u00fan hombre pod\u00eda contar? \u00bfY estaba yo lista?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y all\u00ed estaba \u00c9l. Acerc\u00e1ndose. Subiendo la colina en nuestro patio trasero, su cuerpo inclinado contra la pendiente, sus t\u00fanicas ondeando al viento. \u00c9l ven\u00eda. Y yo no estaba preparada. Toda esa ropa mohosa esparcida por la sala de estar, y yo en esta cosa vieja y descolorida, hecha en Jap\u00f3n, y bebiendo a media ma\u00f1ana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l hab\u00eda llegado a los escalones. Su mano toc\u00f3 el barandal. Su mano derecha estaba en mi barandal. Los dedos de Jes\u00fas estaban enroscados alrededor de mi barandal. \u00c9l estaba viniendo. Estaba ascendiendo. Estaba viniendo hacia m\u00ed, aqu\u00ed en la terraza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se par\u00f3 en el \u00faltimo escal\u00f3n y me mir\u00f3. Yo lo mir\u00e9. Se ve\u00eda exactamente id\u00e9ntico que en todas sus im\u00e1genes: t\u00fanica blanca, manto morado, cabello color bronce, piel cremosa. \u00bfC\u00f3mo hab\u00edan hecho todos esos artistas raros, los ilustradores de los folletos de la Escuela Dominical, c\u00f3mo lo hab\u00edan podido retratar tan exactamente bien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se par\u00f3 en lo alto de la escalera. Me qued\u00e9 all\u00ed sentada, sosteniendo mi vaso. \u00bfQu\u00e9 le dice una a Jes\u00fas cuando viene? \u00bfC\u00f3mo se dirige una a \u00e9l? \u00bfLe dices Jes\u00fas? Supongo que ese era su nombre de pila. \u00bfO Cristo? Record\u00e9 a la mujer en el pozo, viviendo en adulterio, que lo hab\u00eda llamado Se\u00f1or. Tal vez podr\u00eda intentar eso. O tal vez podr\u00eda fingir que no lo reconoc\u00eda. Tal vez, por alguna raz\u00f3n, \u00e9l no quer\u00eda que yo lo reconociera. Entonces habl\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Buenos d\u00edas \u2014dijo\u2014. Me llamo Jes\u00fas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? \u2014le pregunt\u00e9\u2014. Yo me llamo Gloria Johnson.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo me llamo Gloria Johnson. Eso es lo que dije. Como si \u00c9l no lo supiera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sonri\u00f3, de pie en lo alto de la escalera. Pens\u00e9 en qu\u00e9 deb\u00eda hacer a continuaci\u00f3n. Entonces me levant\u00e9 y desplegu\u00e9 otra silla de lona.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tienes un lindo paisaje \u2014dijo, recost\u00e1ndose en la lona y apoyando los pies con sandalias en los barrotes de hierro del barandal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias \u2014dije\u2014. Nos gusta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lindo paisaje. Esas fueron sus palabras exactas. Todos los que vienen a nuestra casa y se paran en la terraza dicen eso. Todos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No esperaba compa\u00f1\u00eda hoy\u2014 enderec\u00e9 los pliegues de mi kimono rosa y apret\u00e9 la tela con m\u00e1s firmeza sobre mis rodillas. Recog\u00ed el vaso del suelo donde lo hab\u00eda dejado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Estaba de camino a Winnipeg. Se me ocurri\u00f3 visitarte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014He o\u00eddo hablar mucho de ti \u2014dije\u2014. Te pareces bastante a tus retratos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me llev\u00e9 el vaso a la boca y vi que \u00c9l ten\u00eda las manos vac\u00edas. Tendr\u00eda que ofrecerle algo de beber. \u00bfT\u00e9? \u00bfLeche? \u00bfC\u00f3mo debo preguntarle qu\u00e9 le gustar\u00eda beber? \u00bfQu\u00e9 palabras debo usar?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se pone bastante polvoriento ah\u00ed fuera\u2014 dije finalmente\u2014. \u00bfTe apetece algo de beber?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l mir\u00f3 el vaso en mi mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Podr\u00eda prepararte un poco de t\u00e9 \u2014a\u00f1ad\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias \u2014dijo\u2014. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s bebiendo t\u00fa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, los lunes me gusta relajarme un poco despu\u00e9s del ajetreado fin de semana con toda la familia en casa. Tengo cinco hijos, \u00bfsabes? As\u00ed que a veces, despu\u00e9s del desayuno, tomo un poco de vino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso estar\u00eda bien \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por suerte encontr\u00e9 un vaso limpio en la alacena. Me qued\u00e9 junto al fregadero, sirviendo el vino. Y entonces, como un rel\u00e1mpago, me di cuenta de mi situaci\u00f3n. Oh, Johann Sebastian Bach. Gloria. Honor. Sabidur\u00eda. Poder. George Fredrick H\u00e4ndel. Rey de Reyes y Se\u00f1or de Se\u00f1ores. Est\u00e1 en mi terraza. Hoy \u00c9l est\u00e1 sentado en mi terraza. Puedo hacerle cualquier pregunta en el mundo, cualquier cosa, y \u00c9l sabr\u00e1 la respuesta. Aleluya. Bueno, \u00bfno era esto algo para un lunes por la ma\u00f1ana en Moose Jaw?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abr\u00ed la puerta del refri para volver a meter la botella. Y vi a mi padre. Era la ma\u00f1ana de A\u00f1o Nuevo. Mi padre estaba sentado a la mesa de la cocina. Mam\u00e1 estaba sentada frente a \u00e9l. Hab\u00eda tapado la olla de avena para dejarla hervir a fuego lento en la estufa. Pod\u00eda o\u00edr el choque de la tapa contra el borde, en silencio. Sigrid y Frieda estaban sentadas a un lado de la mesa, Raymond y yo al otro. Ten\u00edamos en la mano libros de himnos, peque\u00f1os libros negros abiertos en la p\u00e1gina 1. Afuera estaba oscuro. En la ma\u00f1ana de A\u00f1o Nuevo nos levantamos antes del amanecer. Pap\u00e1 nos miraba con la barbilla salida. Significaba que deb\u00edamos estar quietos y sentarnos derechos. Raymond estaba tan derecho y r\u00edgido como un soldado, esperando a que pap\u00e1 se diera cuenta de lo bien y r\u00edgido que se sentaba. Nos pusimos a cantar. P\u00e1gina 1. Himno para el A\u00f1o Nuevo. Philipp Nicolai, 1599. Realmente no necesit\u00e1bamos los libros. Hab\u00edamos cantado la misma canci\u00f3n cada A\u00f1o Nuevo desde el momento de nuestra concepci\u00f3n. Pap\u00e1 siempre cantaba m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<blockquote><p>El lucero matutino brilla sobre nosotros;<br \/>\nQu\u00e9 llenos de gracia y verdad sus rayos,<br \/>\ny su esplendor.<br \/>\nBuen Pastor, heredero de David,<br \/>\nmi Rey en el cielo, me llevas<br \/>\nEn tu seno tierno.<br \/>\nEl m\u00e1s cercano. M\u00e1s querido. M\u00e1s alto. Brillante.<br \/>\nA\u00fan te deleitas en amarme,<br \/>\ntan alto entronizado sobre m\u00ed.<\/p><\/blockquote>\n<p>En realidad, no me importaba cantar himnos en A\u00f1o Nuevo, siempre y cuando estuviera segura de que nadie se enterar\u00eda. Me habr\u00eda dado bastante verg\u00fcenza si alguna de mis amigas se hubiera enterado de c\u00f3mo pas\u00e1bamos el A\u00f1o Nuevo. A cierta edad es f\u00e1cil avergonzarse de la familia. Recuerdo a Alice Olson, lo avergonzada que estaba por su padre, Elmer Olson. Era alcoh\u00f3lico y no pod\u00eda controlar su orina. Su madre siempre ten\u00eda que limpiarlo. Aun as\u00ed, la casa ol\u00eda. Supongo que no pod\u00eda limpiarlo todo. De todos modos, s\u00e9 que Alice se sinti\u00f3 avergonzada cuando vimos a Elmer despeinado y con aspecto de enfermo, con manchas de orina en los pantalones. A veces no s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil para un ni\u00f1o: tener un padre borracho o uno que est\u00e1 sobrio en A\u00f1o Nuevo y canta \u00abEl lucero matutino\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cruc\u00e9 la terraza y le entregu\u00e9 el vino a Jes\u00fas. Me sent\u00e9, apoyando mi vaso en la solapa de mi kimono. Jes\u00fas estaba mirando hacia la pradera. Parec\u00eda estar observ\u00e1ndolo todo. Era evidente que no ten\u00eda prisa por irse, pero no ten\u00eda mucho que decir. Pens\u00e9 en qu\u00e9 decir a continuaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Supongo que est\u00e1s m\u00e1s acostumbrado al mar que a la pradera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dijo\u2014. He vivido la mayor parte de mi vida cerca del agua. Pero tambi\u00e9n me gusta la pradera. Hay algo lindo en la pradera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volvi\u00f3 la cara hacia el viento, ahora m\u00e1s fuerte, que ven\u00eda hacia nosotros desde el este.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Otra vez esa palabra. Si alguna vez hubiera usado \u201clindo\u201d para describir la pradera, en una composici\u00f3n inglesa en St. Paul&#8217;s, por ejemplo, habr\u00eda tenido tres c\u00edrculos rojos a su alrededor. Al menos tres. Levant\u00e9 mi copa al viento. La buena escuela San Pablo. El buen pastor Solberg, parado frente al altar de madera, sosteniendo el evangelio en alto en su mano.<\/p>\n<blockquote><p>En el prinssipio era el Verbo,<br \/>\nY el Verbo esstaba con Dioss,<br \/>\nY el Verbo era Dioss.<br \/>\nTodass las cosas por \u00c9l fueron hechas;<br \/>\nY ssin \u00e9l nada de lo que ha sido hecho,<br \/>\nFue hecho.<\/p><\/blockquote>\n<p>Yo estaba sentada en una banca junto a Paul Thorson. Est\u00e1bamos compartiendo un himnario. Nuestros pulgares se tocaban en el centro del libro. Era invierno. La capilla estaba fr\u00eda, un cuartel del ej\u00e9rcito que qued\u00f3 de la Segunda Guerra Mundial. Llev\u00e1bamos parkas y nos sent\u00e1bamos muy juntos. Paul juguete\u00f3 con su pulgar, empujando mi pulgar hacia mi propio lado del libro, y luego tirando de \u00e9l hacia su lado. El viento aullaba afuera. Observ\u00e1bamos nuestro aliento mientras cant\u00e1bamos el himno.<\/p>\n<blockquote><p>En tus brazos descanso, Enemigos que quieren molestarme<br \/>\nNo pueden alcanzarme aqu\u00ed. Aunque la tierra tiemble,<br \/>\nQue todo coraz\u00f3n tiemble, Jes\u00fas calma mi temor.<br \/>\nFuegos pueden arder y truenos caer,<br \/>\nS\u00ed, y el pecado y el infierno asaltarme,<br \/>\nJes\u00fas no me fallar\u00e1.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y aqu\u00ed estaba. Alfa y Omega. El Verbo. Sentado en mi silla de lona, dici\u00e9ndome que la pradera es linda. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda responderle?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A m\u00ed tambi\u00e9n me gusta \u2014dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jes\u00fas estaba observando a una urraca que volaba en c\u00edrculos sobre los \u00e1lamos, justo al otro lado de la cantera. Parec\u00eda muy simp\u00e1tico en realidad, pero no era como mi padre. Mi padre era perfecto, eso s\u00ed, pero ya saben lo que es la gente perfecta: ocupada, ocupada. Sin embargo, no estaba tan ocupado como Elsie. Elsie era la m\u00e1s ocupada. Nunca pod\u00edas visitarla sin que ella tuviera que hacer otra cosa al mismo tiempo. Lavar las hojas de sus plantas con leche o doblar calcetines en el s\u00f3tano, sentada en un banco junto a la lavadora. No me importar\u00eda sentarme en un banco en el s\u00f3tano si eso fuera todo lo que tuviera, pero su sala de estar estaba llena de sillas grandes y suaves en las que nadie se sentaba. Ahora, Jes\u00fas aqu\u00ed no parec\u00eda tener ning\u00fan trabajo que hacer en absoluto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El viento se hab\u00eda levantado. Su t\u00fanica se hinchaba sobre sus piernas. Su pelo se arremolinaba alrededor de su cara. El viento soplaba con m\u00e1s fuerza desde el este. Mi kimono ondeaba en torno a mis tobillos. Me agach\u00e9 para asegurarlo, apretando la tela contra mis piernas. El viento de Saskatchewan se levanta muy deprisa. Y entonces ocurri\u00f3. Una r\u00e1faga de viento me golpe\u00f3 de lleno, filtr\u00e1ndose por los pliegues de mi kimono, llegando hasta el corpi\u00f1o, ondulando la tela, hasta que por encima del faj\u00edn, la t\u00fanica qued\u00f3 completamente abierta. Lo supe sin mirar. De repente, el viento sopl\u00f3 sobre mis pechos. Lo sent\u00ed fresco en ambos pechos. Luego, tan r\u00e1pido como vino, se fue, y nos quedamos sentados ante la misma brisa leve de antes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00e9 a Jes\u00fas. Me estaba viendo a m\u00ed, y a mis pechos, mir\u00e1ndolos directamente. Jes\u00fas estaba sentado all\u00ed en la terraza mirando mis pechos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 deb\u00eda hacer? \u00bfDecir perd\u00f3n y meterlos de nuevo al kimono? \u00bfHacer una peque\u00f1a broma al respecto? \u00bfMira lo que sopl\u00f3 el viento? \u00bfO no deb\u00eda decir nada, simplemente meterlos lo m\u00e1s discretamente posible? \u00bfQu\u00e9 se dice cuando viene un viento y te abre el kimono y \u00c9l te ve los pechos?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora bien, hay formas y hay formas de exponer tus senos. S\u00e9 algunas cosas. Leo libros. Y he aprendido mucho de mi prima Millie. Millie es la oveja negra de la familia. Dej\u00f3 la Academia sin graduarse y se convirti\u00f3 en modelo de artistas en Winnipeg. Y me ha dicho algunas cosas sobre la exposici\u00f3n corporal. Dice, por ejemplo, que cuando un artista quiere dibujar a su modelo, la tiene desnuda y estirada y doblada en varias posiciones para poder dibujarla desde diferentes \u00e1ngulos, o la cubre con tela, generalmente sat\u00e9n. Cubre una secci\u00f3n del cuerpo con el material y deja el resto expuesto. Pero lo hace de una manera elegante, colocando la tela sobre su est\u00f3mago o tobillo. (Nunca sobre los senos). As\u00ed que me di cuenta de que mi apariencia en ese momento no era realmente agradable, ni est\u00e9tica ni er\u00f3ticamente, desde el punto de vista de Millie. Mis pechos sobresal\u00edan de la parte superior de mi viejo kimono. Y por alguna raz\u00f3n que no puedo explicar, incluso hasta el d\u00eda de hoy, no hice nada al respecto. Nada m\u00e1s me qued\u00e9 sentada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jes\u00fas debe haber reconocido mi confusi\u00f3n, porque en ese momento me dijo, creo que con toda sinceridad:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tienes unos pechos lindos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias \u2014dije. No sab\u00eda qu\u00e9 m\u00e1s decir, as\u00ed que le pregunt\u00e9 si quer\u00eda m\u00e1s vino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, me gustar\u00eda \u2014dijo, y me fui a llenar el vaso. Cuando regres\u00e9, \u00c9l estaba observando a una urraca que se mov\u00eda entre la alta maleza junto a la cantera. Me sent\u00e9 y observ\u00e9 con \u00c9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces tuve una sensaci\u00f3n muy, muy peculiar. S\u00e9 que era s\u00f3lo una ilusi\u00f3n, pero era tan fuerte que me asust\u00f3. Es dif\u00edcil de explicar porque nunca me hab\u00eda pasado nada parecido. La urraca empez\u00f3 a flotar hacia Jes\u00fas. La vi revolotear hacia \u00e9l en el aire como si un vac\u00edo la aspirara. Cuando lo alcanz\u00f3, alete\u00f3 sobre su pecho, que ahora estaba desnudo porque se le hab\u00eda ca\u00eddo la parte superior de la t\u00fanica. Mordisque\u00f3 sus peque\u00f1os pezones marrones, grazn\u00f3 y desapareci\u00f3. Se los prometo, pareci\u00f3 desaparecer dentro de sus poros. Luego ocurri\u00f3 lo mismo con una roca. Una roca que sub\u00eda flotando desde la cantera y aterrizaba en el pecho de Jes\u00fas, fundi\u00e9ndose en su piel. Fue muy extra\u00f1o, d\u00e9jenme decirles, Jes\u00fas y yo sentados all\u00ed juntos con eso sucediendo. Me mareaba, as\u00ed que cerr\u00e9 los ojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y vi a las mujeres en un ba\u00f1o p\u00fablico en Tokio. Mujeres y ni\u00f1as de pelo negro. Algunas estaban en cuclillas junto a los grifos que bordeaban una pared. Echaban agua caliente en sus palanganas, se lavaban con pa\u00f1os blancos, se frotaban la espalda con las toallitas jabonosas, luego vaciaban sus palanganas y las volv\u00edan a llenar, vertiendo agua limpia sobre sus cuerpos para el enjuague. El agua y la espuma se arremolinaban en el suelo de baldosas. Otras estaban sentadas en la piscina caliente del otro lado, sumergi\u00e9ndose en el agua humeante mientras parloteaban unas con otras. Entonces la vi. La mujer sin pechos. Estaba en cuclillas junto a un grifo cerca de la puerta. La mujer m\u00e1s vieja que he visto en mi vida. La mujer m\u00e1s delgada que he visto en mi vida. Piel y huesos. Literalmente, solo piel y huesos. Hac\u00eda una reverencia y sonre\u00eda a todas las que entraban. Ten\u00eda tres dientes. Cuando se encorv\u00f3 sobre su palangana vi los peque\u00f1os pliegues de piel donde hab\u00edan estado sus senos. Cuando se puso de pie, las arrugas desaparecieron. En su lugar hab\u00eda dos cuevas poco profundas. Incluso los pezones parec\u00edan haber desaparecido en las peque\u00f1as cuevas marrones de sus pechos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abr\u00ed los ojos y mir\u00e9 a Jes\u00fas. Afortunadamente, todo hab\u00eda dejado de flotar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHas estado alguna vez en Jap\u00f3n? \u2014pregunt\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dijo\u2014. Un par de veces.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No prest\u00e9 atenci\u00f3n a su respuesta, sino que segu\u00ed habl\u00e1ndole de Jap\u00f3n como si nunca hubiera estado all\u00ed. Parec\u00eda que no pod\u00eda dejar de hablar de esa anciana y de sus pechos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tendr\u00edas que haberla visto \u2014dije\u2014. No ten\u00eda el pecho plano como algunas mujeres, incluso aqu\u00ed en Moose Jaw. No fue as\u00ed en absoluto. Sus pechos no solo eran planos. Estaban hundidos, como si la carne se hubiera hundido all\u00ed mismo. \u00bfAlguna vez has visto senos as\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ojos de Jes\u00fas se estaban oscureciendo. Parec\u00eda haberse hundido m\u00e1s en su silla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las mujeres japonesas suelen tener senos m\u00e1s peque\u00f1os \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero me hab\u00eda malinterpretado. Mi fijaci\u00f3n no era s\u00f3lo por sus pechos. Era por sus mand\u00edbulas, dientes, cuello, tobillos, talones. No s\u00f3lo sus pechos. No dije nada durante un rato. Jes\u00fas tampoco hablaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Finalmente pregunt\u00e9: \u2014\u00bfY bien? \u00bfQu\u00e9 piensas de unos pechos as\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Supe inmediatamente que hab\u00eda hecho la pregunta equivocada. Si quieres respuestas personales y concretas, haz preguntas personales y concretas. Es tan sencillo como eso. Deber\u00eda haberle preguntado, por ejemplo, qu\u00e9 pensaba de ellos desde el punto de vista sexual. Si fuera un amante, digamos, \u00bfle gustar\u00eda tener esos pechos entre las manos y jugar con ellos con los dientes y los dedos? \u00bfLo har\u00eda ahora? La mujer, morena y brillante, estaba inclinada sobre su palangana. Peque\u00f1as burbujas de jab\u00f3n le goteaban desde los pliegues del pecho hasta el ombligo. Ag\u00e1rralos. Ja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O podr\u00eda haber pedido alg\u00fan tipo de opini\u00f3n est\u00e9tica. Si fuera un artista, un escultor digamos, \u00bfviajar\u00eda a Italia y pasar\u00eda semanas excavando el mejor m\u00e1rmol de las colinas cercanas a Florencia, y luego se quedar\u00eda despierto toda la noche y el d\u00eda en su estudio, sin comer ni ba\u00f1arse, y con el pelo enmara\u00f1ado y los ojos vidriosos, cincelando esos peque\u00f1os pliegues en su gran losa de piedra?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O si fuera un mecenas de las artes, \u00bfasistir\u00eda a la inauguraci\u00f3n de esta gran exposici\u00f3n y se parar\u00eda frente a estas cuevas blancas con su jersey p\u00farpura de cuello alto, bebiendo champ\u00e1n y mordisqueando la galleta con un camar\u00f3n en medio, y se volver\u00eda hacia la persona a su lado, la de los elegantes pantalones negros, y le dir\u00eda: Mira, querida, \u00bfviste esta maravillosa pieza? \u00bfVes c\u00f3mo el artista ha capturado la esencia misma de la forma femenina?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estas son algunas de las cosas que podr\u00eda haber dicho si hubiera tenido mi ingenio conmigo. Pero mi ingenio ciertamente me abandon\u00f3 ese d\u00eda. Todo lo que dije, y no era mi intenci\u00f3n, simplemente sali\u00f3, fue: \u201cNo es lindo y no me gusta\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Levant\u00e9 la cara, ech\u00e9 la cabeza hacia atr\u00e1s y dej\u00e9 que el viento soplara sobre mi cuello y mis pechos. Volv\u00eda a soplar con m\u00e1s fuerza. Sent\u00ed peque\u00f1os granos de arena raspando mi piel.<\/p>\n<blockquote><p>Cari\u00f1oso Salvador,<br \/>\nhuyo de la tempestad<br \/>\na tu seno protector,<br \/>\nfi\u00e1ndome de tu bondad.<br \/>\nS\u00e1lvame, Se\u00f1or Jes\u00fas,<br \/>\nde las olas, del turbi\u00f3n;<br \/>\nhasta el puerto de salud<br \/>\ngu\u00eda t\u00fa mi embarcaci\u00f3n. <\/p><\/blockquote>\n<p>Cuando volv\u00ed a mirarlo, sus ojos estaban a\u00fan m\u00e1s negros y su cuerpo se hab\u00eda encogido considerablemente. Casi se parec\u00eda a Jimmy aquella vez en Prince Albert. Jimmy era un vecino nuestro de Regina. En su vig\u00e9simo s\u00e9ptimo cumplea\u00f1os se uni\u00f3 a una pandilla de motociclistas, los Grim Reapers para ser exactos, y se meti\u00f3 en muchos problemas. Acab\u00f3 en m\u00e1xima seguridad en Prince Albert. Un verano, en un viaje de acampada por el norte, fuimos a verle Fred, los ni\u00f1os y yo. Si uno va a visitar a presos deber\u00eda hacerlo con regularidad. Ahora me doy cuenta. De todos modos, fue entonces cuando sus ojos se vieron negros de esa manera. Pero tal vez hab\u00eda estado fumando marihuana o algo as\u00ed. Probablemente no es lo mismo. Jimmy LeBlanc. Nunca le hizo gracia que le llamara \u00abMidnight Raider\u00bb en vez de \u00abGrim Reaper\u00bb. La gente es sensible con sus nombres.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces Jes\u00fas por fin contest\u00f3. Todo parec\u00eda llevarle mucho tiempo, incluso responder a preguntas sencillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero no estoy segura de lo que dijo porque ocurri\u00f3 algo tan extra\u00f1o que lo que fuera que dijo se esfum\u00f3. En ese momento el viento sopl\u00f3 contra mi cara, tir\u00e1ndome del pelo hacia atr\u00e1s. Mi kimono se arremolinaba en todas direcciones y yo mov\u00eda los brazos en el aire, como nadando. Y justo debajo de mis ojos estaba el tejado de nuestra casa. Estaba mirando la parte superior del tejado. Vi la hilera de tejas arrancadas por la granizada de agosto. Y recuerdo que pens\u00e9: Fred a\u00fan no ha arreglado esas tejas. Tendr\u00e9 que record\u00e1rselo cuando vuelva del trabajo. Si vuelve a llover, la habitaci\u00f3n de atr\u00e1s se empapar\u00e1. Antes de darme cuenta estaba dando vueltas sobre la terraza, mirando la parte superior de la cabeza de Jes\u00fas. Pero no era as\u00ed. Estaba sentada en la silla de lona mir\u00e1ndome a m\u00ed misma por encima de sus hombros. S\u00f3lo que no era yo la que revoloteaba. Era la anciana de Tokio. Vi su pelo gris retorci\u00e9ndose al viento y su brillante culito levantado en el aire, como el de un beb\u00e9. Le goteaba agua de la barbilla y de los dedos de los pies. Y de sus codos sal\u00edan pompas de jab\u00f3n como oropel. Flotaba hacia Su pecho. Pero no era ella. Era yo. Pod\u00eda saborear la espuma que se me pegaba a la comisura de los labios y sentir el viento en mi espalda mojada y en las cavidades de mis pechos. Sonre\u00eda y me inclinaba, y el viento soplaba en briznas estrechas contra mis enc\u00edas desdentadas. Luego, r\u00e1pido, muy r\u00e1pido, como una bandada de alas de cera que se zambullera en la nieve entre las ramas del \u00e1lamo, me estaba partiendo en millones de pedazos y hundi\u00e9ndome en los diminutos, diminutos agujeros de Su pecho. Era como la urraca y la roca, como si me hubiera deshecho en \u00e1tomos o mol\u00e9culas, o lo que quiera que seamos en realidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s me mare\u00e9 y empec\u00e9 a sentir n\u00e1useas. Jes\u00fas tambi\u00e9n parec\u00eda enfermo. Triste, enfermo y solo. Oh, Cristo, pens\u00e9, \u00bfpor qu\u00e9 estamos sentados aqu\u00ed en un d\u00eda tan bueno vertiendo nuestras penas los unos en los otros?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ten\u00eda que levantarme y caminar. Ir\u00eda a la cocina y preparar\u00eda t\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Puse la tetera a hervir. \u00bfQu\u00e9 demonios me hab\u00eda pasado? \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda pasado una ma\u00f1ana tan buena hablando de pechos? Mi \u00fanica oportunidad en la vida y la hab\u00eda dejado escapar. \u00bfPor qu\u00e9 no me controlaba mejor? \u00bfPor qu\u00e9 siempre dejaba que las cosas se me fueran de las manos? Pechos. \u00bfY por qu\u00e9 me llamaba Gloria? Un nombre tan piadoso para alguien a quien no se le ocurre otra cosa de la que hablar que de pechos. \u00bfPor qu\u00e9 no era Lucille? \u00bfO Millie? Podr\u00edas hablar de pechos todo el d\u00eda si te llamaras Millie. Pero Gloria. Gloria. Glo-o-o-o-o-o-ri-a in ex-cel-sis. Entonces supe por qu\u00e9 tantas Glorias andan por los bares, hablando demasiado alto, ri\u00e9ndose a carcajadas de chistes est\u00fapidos, asegur\u00e1ndose de que todos las oigan re\u00edrse de los chistes verdes. Intentan bajarle la expectativa a su nombre, eso es todo. Saqu\u00e9 las tazas y serv\u00ed el t\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo hab\u00eda vuelto a la normalidad cuando regres\u00e9, excepto que Jes\u00fas todav\u00eda se ve\u00eda desolado, sentado en mi silla de lona. Le di el t\u00e9 y me sent\u00e9 a su lado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Oh, pap\u00e1. Y Philipp Nicolai. Oh, Bernardo de Claraval. Oh, Sagrada Cabeza Ahora Herida. V\u00e1yanse un rato y dejen que nos sentemos juntos en silencio, aqu\u00ed en este peque\u00f1o espacio bajo el sol.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sorb\u00ed el t\u00e9 y observ\u00e9 su rostro. Parec\u00eda tan triste que extend\u00ed la mano y se la puse en la mu\u00f1eca. Me qued\u00e9 un buen rato frot\u00e1ndole los pelitos de la mu\u00f1eca con los dedos; no pod\u00eda evitarlo. Despu\u00e9s de eso, \u00c9l me puso el brazo en el hombro y la mano en mi nuca, acarici\u00e1ndome los m\u00fasculos all\u00ed. Me sent\u00ed muy bien. Siempre que me ocurre algo emocionante o inusual, mi cuello es el primero en sentirlo. Se me pone r\u00edgido y lleno de nudos. Luego me suele doler la cabeza, y a menudo me dan n\u00e1useas. As\u00ed que me sent\u00ed muy bien cuando me frot\u00f3 el cuello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nunca he sido capaz de manejar muy bien las sensaciones. Recuerdo cuando estaba en tercer grado y mis padres nos llevaron a la Exposici\u00f3n de Saskatoon. Fuimos a ver el espect\u00e1culo de la tribuna: la batalla de Wolfe y Montcalm en las Llanuras de Abraham. El escenario estaba lleno de indios, pioneros y damas vestidas de rojo, blanco y azul que cantaban \u00abIn Days of Yore From Britain&#8217;s Shore\u00bb. Fue muy espectacular, pero demasiado para m\u00ed. Ten\u00eda el est\u00f3mago revuelto y me dol\u00eda el cuello. Tuve que mantener la cabeza en el regazo de mi madre todo el tiempo, abriendo los ojos de vez en cuando para no perd\u00e9rmelo todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed que realmente se sinti\u00f3 bien que me acariciaran el cuello de esa manera. Casi pod\u00eda sentir c\u00f3mo se desataban los nudos y mi cuerpo m\u00e1s c\u00e1lido y descansado. Jes\u00fas tambi\u00e9n parec\u00eda sentirse mejor. Su cuerpo hab\u00eda vuelto a la normalidad. Sus ojos se ve\u00edan naturales de nuevo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces, de repente, se ech\u00f3 a re\u00edr. Me puso la mano en el cuello y se ri\u00f3 a carcajadas. Todav\u00eda no s\u00e9 de qu\u00e9 se re\u00eda. No hab\u00eda nada divertido. Pero escucharlo me hizo re\u00edr a m\u00ed tambi\u00e9n. Se re\u00eda tanto que derram\u00f3 t\u00e9 sobre su estola morada. Cuando vi eso, me re\u00ed a\u00fan m\u00e1s. Nunca me hab\u00eda imaginado a Jes\u00fas derramando su t\u00e9. Y cuando Jes\u00fas me vio re\u00edr de esa manera y vio c\u00f3mo me temblaban los pechos, se ri\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuerte, hasta que se sec\u00f3 las l\u00e1grimas de los ojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s de eso, nos quedamos all\u00ed sentados. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo. S\u00e9 que vimos a la urraca esculpir ondas negras en el aire por encima de las rocas. Y las rocas r\u00edgidas y hermosas entre las malezas que se balancean. Vimos los \u00e1lamos retorcerse, doblarse y elevarse de nuevo m\u00e1s all\u00e1 de la cantera. Y entonces \u00c9l tuvo que marcharse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Adi\u00f3s, Gloria Johnson \u2014dijo, levant\u00e1ndose de la silla\u2014. Gracias por la hospitalidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se inclin\u00f3 hac\u00eda m\u00ed y me bes\u00f3 en la boca. Luego me dio un golpecito en el pez\u00f3n con el dedo y se fue. Baj\u00f3 la colina, atraves\u00f3 la cantera y se adentr\u00f3 en la pradera. Me qued\u00e9 de pie en la terraza y lo observ\u00e9. Lo observ\u00e9 hasta que ya no pude verlo m\u00e1s. Hasta que no fue m\u00e1s que una estrella tenue y antigua en el lejano horizonte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entr\u00e9 en la casa. Vaya, qu\u00e9 linda visita. \u00bfNo era eso algo? Examin\u00e9 la ropa, seca y agria en la sala de estar. Tendr\u00eda que volver a meterla en la lavadora, no hab\u00eda de otra. No pod\u00eda soportar el olor. Volv\u00ed a meterme los pechos en el kimono y arrastr\u00e9 la cesta escaleras abajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Eso es lo que me pas\u00f3 en Moose Jaw en 1972. Fue lo m\u00e1s importante que me pas\u00f3 ese a\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escritora canadiense Gloria Sawai (1932-2011) relata una experiencia visionaria.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15293,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El nuevo #cuento en Las Historias es muy especial: \"El d\u00eda que me sent\u00e9 con Jes\u00fas en la terraza y se levant\u00f3 un viento y abri\u00f3 mi kimono y \u00c9l vio mis pechos\" de Gloria Sawai. Aqu\u00ed lo pueden leer.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,2876,1028,3350,2855,3210],"class_list":["post-15289","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-canadienses","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-gloria-sawai","tag-literatura","tag-traducciones-originales"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/gloria_sawai.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3YB","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15289","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15289"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15289\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16508,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15289\/revisions\/16508"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}