{"id":15265,"date":"2020-06-16T13:45:04","date_gmt":"2020-06-16T18:45:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15265"},"modified":"2024-09-04T23:25:22","modified_gmt":"2024-09-05T05:25:22","slug":"el-centesimo-nombre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-centesimo-nombre-de-dios\/","title":{"rendered":"El cent\u00e9simo nombre de Dios"},"content":{"rendered":"<p>Este cuento se public\u00f3 en el n\u00famero 91 de la revista <em>El Cuento<\/em>, en 1984. El autor es Francisco Guzm\u00e1n Burgos, de quien una publicaci\u00f3n posterior en l\u00ednea, ya desaparecida, dec\u00eda lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>Francisco Guzm\u00e1n Burgos, escritor mexicano nacido en 1961. Colaborador de diversos diarios y revistas. Ha escrito varios libros entre los que se encuentran antolog\u00edas y ensayos. En 1990 escribi\u00f3 \u00abDe la risa al llanto. Una senda inexplorada en la obra de Romero\u00bb, gracias a la beca homenaje a Jos\u00e9 Rub\u00e9n Romero, publicado por el Programa Cultural Tierra Adentro (libro 26). Actualmente es director de la revista trimestral \u201cLa Creaci\u00f3n\u201d. El cuento que publicamos con su graciosa autorizaci\u00f3n fue el ganador del tercer premio del concurso literario Efra\u00edn Huerta, de 1983, que patrocina el Ayuntamiento de Tampico, Tamaulipas.<\/p><\/blockquote>\n<p>Apenas he podido encontrar nada m\u00e1s acerca de Guzm\u00e1n, quien al parecer tiene al menos un libro de cuentos m\u00e1s, pero pocas publicaciones (o ninguna) en lo que va del siglo XXI. De todas maneras, esta narraci\u00f3n suya es un texto muy interesante: un relato fant\u00e1stico que transcurre como en un sue\u00f1o, sin atender siempre a motivaciones y justificaciones convencionales, y a la vez se parece mucho \u2013por insistir en sus mismos temas obsesivos, y por sus intimaciones de delirio religioso\u2014 a las narraciones de los \u00ablocos visionarios\u00bb que han existido en todas las \u00e9pocas. V\u00e9ase, por ejemplo, la forma en que cada pal\u00edndromo (y aparecen muchos en el texto) se integra al argumento como una especie de aviso o profec\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En una tradici\u00f3n de la c\u00e1bala se dice que quien busca a Dios corre el riesgo de encontrarlo y ser destruido en el acto, porque su naturaleza humana, imperfecta, no puede soportar la presencia de la divinidad. Algo parecido podr\u00eda suceder aqu\u00ed, como entre l\u00edneas.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15270\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-centesimo-nombre-de-dios\/centesimo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo.png\" data-orig-size=\"2240,1260\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"centesimo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo-1024x576.png\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo-1024x576.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-large wp-image-15270\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo-300x169.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL CENT\u00c9SIMO NOMBRE DE DIOS<br \/>\nFrancisco Guzm\u00e1n Burgos<\/strong><\/p>\n<p>Alguien me mand\u00f3 un sobre tama\u00f1o carta que dec\u00eda \u201cSe\u00f1or O. N\u00e1jera Rejano, calle de la Tortuga n\u00famero 66\u201d, y me sorprend\u00ed de que hubiese llegado a mis manos porque mi casa era la 99. Adem\u00e1s invirtieron mis apellidos y me cambiaron la inicial del nombre. Lo abr\u00ed y adentro encontr\u00e9 una revista que se llamaba <em>La sal<\/em> y cuyo lema era \u201cTortuga significa yo habito el infierno\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La portada atrajo mi atenci\u00f3n en el acto, pues se trataba de una serpiente que se mord\u00eda la cola y que en la piel llevaba, con letras rojas, una frase en ingl\u00e9s: <em>Devil ere here lived<\/em>. Yo no la pude traducir cabalmente y por eso, d\u00edas m\u00e1s tarde, fui al Instituto de Investigaciones Filol\u00f3gicas a buscar a alg\u00fan experto y hall\u00e9 a una doctora en lenguas modernas que se llamaba Eve Adams.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Son unas palabras espeluznantes \u2014me dijo\u2014, como para colocarlas a la entrada de una mansi\u00f3n estilo g\u00f3tico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Porque <em>ere<\/em> es un arca\u00edsmo \u2014me respondi\u00f3 multiplicando las arrugas de su piel.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como no me traduc\u00eda la oraci\u00f3n tuve que preguntarle:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 quiere decir la frase completa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El diablo vivi\u00f3 antes aqu\u00ed \u2013me contest\u00f3 arqueando las cejas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las primeras p\u00e1ginas de la revista hablaban de los pal\u00edndromos, y tan pronto me top\u00e9 con esa palabra, me puse a buscarla en el diccionario y vi que se llaman as\u00ed las expresiones que se pueden leer de izquierda a derecha y viceversa. Durante mi ni\u00f1ez, goc\u00e9 horas eternas haciendo pal\u00edndromos sin imaginar siquiera que pudieran tener alg\u00fan nombre. La publicaci\u00f3n s\u00f3lo conten\u00eda ese tipo de juegos. <em>Ef\u00edmera har\u00e9 mi fe<\/em> rezaba uno de tantos. La oraci\u00f3n en ingl\u00e9s tambi\u00e9n era palindr\u00f3mica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En una hoja centelleaban dos pal\u00edndromos enigm\u00e1ticos, uno de ellos escrito en griego:<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/palidromaengriego.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15272\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-centesimo-nombre-de-dios\/palidromaengriego\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/palidromaengriego.jpg\" data-orig-size=\"423,44\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Pal\u00edndromo en griego\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/palidromaengriego.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/palidromaengriego.jpg\" alt=\"\" width=\"423\" height=\"44\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15272\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/palidromaengriego.jpg 423w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/palidromaengriego-300x31.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 423px) 100vw, 423px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De \u00e9ste se aseguraba que su autor era Dios, y se ofrec\u00eda como traducci\u00f3n: \u201cL\u00e1vate de tus pecados, no s\u00f3lo la cara\u201d. El otro pal\u00edndromo lo firmaba Satan\u00e1s, y parec\u00eda un reto: <em>Signa te, signa, temere me tangis et angis<\/em>, es decir: \u201cPers\u00edgnate, haz la se\u00f1al, me tientas y atormentas en vano\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Algunos pal\u00edndromos llegaban a ocupar hojas enteras, e incluso los nombres de sus autores eran palindr\u00f3micos: Nat\u00e1n, Sarr\u00e1s y otros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que m\u00e1s me impresion\u00f3 fue un texto largo como un cuento, hablaba de que todos tenemos un doble; para encontrarlo, dec\u00eda, se debe caminar al rev\u00e9s. Al calce iba la firma: <em>O. N\u00e1jera Rejano<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dominado por el terror, arroj\u00e9 a la chimenea la revista; pero la extraje casi instant\u00e1neamente, quem\u00e1ndome los vellos de la mano. Luego de apagarla a pisotones, qued\u00f3 a la vista una ilustraci\u00f3n que representaba un ave f\u00e9nix; al pie de ella, radiaba un pal\u00edndromo en letras doradas: \u201cOtro ocaso sac\u00f3 orto\u201d. M\u00e1s abajo ven\u00eda el cr\u00e9dito: O. N\u00e1jera Rejano. S\u00f3lo entonces me di cuenta de que esa sigla y esos apellidos, al igual que A. Rejano N\u00e1jera, componen tambi\u00e9n una frase de doble lectura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como estaba sudando, sal\u00ed a caminar para tranquilizarme, y pese a mis ganas de olvidar todo, algo me impuls\u00f3 a ir hacia el n\u00famero 66 de la calle. Era una vieja casona. Sobre su puerta hab\u00eda un escudo con una breve leyenda: <em>Devil lives, Evil Lived<\/em>\u2026 Toqu\u00e9 el aldab\u00f3n durante 15 \u00f3 20 minutos y no hubo respuesta. Volv\u00ed a mi casa, pensando en que <em>Evil<\/em> quiz\u00e1 estaba con may\u00fascula porque significaba \u201cel Maligno\u201d, en lugar de \u201cel mal\u201d. Adem\u00e1s me acord\u00e9 que ah\u00ed estuvo, en otro tiempo, una f\u00e1brica de esferas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En los d\u00edas siguientes, adem\u00e1s de hablar con la doctora Eve Adams para que me tradujera la frase de la portada, fui a la Biblioteca Nacional y casualmente di con un poema de O. N\u00e1jera Rejano, que public\u00f3 la revista <em>A\u00e9rea<\/em>:<\/p>\n<blockquote><p><strong>SER ESO<\/strong><br \/>\nBeso, lodo,<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;parto, rito,<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;mito, timo,<br \/>\ntiro, trapo,<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;dolo, sebo,<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;seres\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Iba acompa\u00f1ado de una nota adjudicada a un tal Loya Gayol; revisando la publicaci\u00f3n me di cuenta de que se trataba del bolet\u00edn de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, a la cual fui tan pronto pude.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No tuve problemas para hallar a Loya Gayol. Es un hombre entregado a la filosof\u00eda del lenguaje, su gesto y la manera en que se peina lo hacen parecer un Bertrand Russell, posee innumerables textos ejecutados por O. N\u00e1jera Rejano, a los que elogia como si fueran diamantes y de los cuales me proporcion\u00f3 algunos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A m\u00ed me gusta llamar a N\u00e1jera Rejano simplemente <em>O.<\/em>, porque esa letra es redonda como los pal\u00edndromos. O. es una especie de profeta, es el Mahoma de los palindromistas; a trav\u00e9s de su boca, Al\u00e1 nos comunica la perfecci\u00f3n. S\u00e9 que tiene suficiente dinero como para dedicarse exclusivamente a hacer juegos de palabras. <em>Yo dono oro, oro o no doy<\/em>. Ah\u00ed no muestra la vanidad sino su devoci\u00f3n por lo perfecto. Alguien me coment\u00f3 que le encanta gozar la redondez del mundo; se la ha de pasar viajando. Debe ser incalculablemente l\u00facido y soberbiamente viejo. He llegado a creer que sus maravillas ling\u00fc\u00edsticas las realiza por computadora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEntonces, usted no conoce a nadie que pueda ayudarme a encontrarlo? \u2014le pregunt\u00e9. N\u00e1jera Rejano se me estaba volviendo una obsesi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si alguien pudiera tener una pista de c\u00f3mo hallarlo, ya la sabr\u00eda yo. Lo he buscado por a\u00f1os, sin \u00e9xito. S\u00f3lo hay noticias vagas que pasan de boca en libro o viceversa. A la mejor O. N\u00e1jera Rejano es s\u00f3lo la firma que un grupo de palindromistas usa para sus trabajos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Loya Gayol es pal\u00edndromo y usted existe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero Loya Gayol es incapaz de realizar algo como <em>Ad\u00e1n, Eva y \u00e1rbol obra Yav\u00e9, \u00a1nada!<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed\u2026 \u2014suspir\u00e9 derrotado\u2014. Y tal vez sea s\u00f3lo el deseo de verlo trabajando en sus grandiosidades lo que me impulsa a encontrarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hicimos una larga pausa cavilante. Yo prend\u00ed un cigarro; \u00e9l, un puro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Roma ni se conoce sin oro, ni se conoce sin amor<\/em> \u2014dijo por fin\u2014. Es una buena m\u00e1xima palindr\u00f3mica. Para saber el nombre sustancial de Roma hay que dar algo. \u00a1Arri\u00e9sguese!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no mediante el azar? D\u00e9jelo a los dados, mande un telegrama a la primera direcci\u00f3n que se le ocurra, marque en un tel\u00e9fono el n\u00famero indicado en un billete de loter\u00eda, o\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Gracias! \u2013le dije interrumpi\u00e9ndolo y sal\u00ed de su oficina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al correr los meses abandon\u00e9 la clase de Literatura en el Colegio de Ciencias y Humanidades Sur; algunos j\u00f3venes me llamaron pidiendo que por favor asistiera, ya que, de otra forma, iban a tener dificultades con la aparici\u00f3n de sus calificaciones. Hubiera sido muy f\u00e1cil solicitar a la Escuela un maestro suplente y sin embargo promet\u00ed obsequiarles un nueve o un diez, creyendo quit\u00e1rmelos de encima. Yo ansiaba continuar explorando los alcances de la palindrom\u00eda; los alumnos empezaron a acusarme, con un lenguaje entre l\u00edneas, de corrupto. Pretext\u00e9 necesitar un regaderazo y quien hablaba insinu\u00f3 que yo era un bur\u00f3crata y que deb\u00eda aprovechar el agua para lavar mis culpas; le dije centenares de maldiciones y le colgu\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una noche de insomnio quise poner en pr\u00e1ctica la sugerencia de Loya Gayol. Iba a utilizar mi tel\u00e9fono, pero prefer\u00ed llamar de la calle, as\u00ed el experimento ser\u00eda m\u00e1s azaroso; llegando a las esquinas de las avenidas Capricornio y Drag\u00f3n, extraje mi cartera y de ella una tarjeta en la que escrib\u00ed el primer n\u00famero que se me vino a la cabeza: doce millones 345 mil 669. Lo multipliqu\u00e9 por 54 y obtuve 666 millones 666, y me puse a marcar dicho n\u00famero; sonaba ocupado, colgu\u00e9 y me dirig\u00ed al tel\u00e9fono de la siguiente esquina, pero como no lograba entablar comunicaci\u00f3n fui a los del resto de la manzana; al llegar a aqu\u00e9l en donde hab\u00eda empezado, decid\u00ed recorrer los cuatro aparatos telef\u00f3nicos en sentido inverso. En una de tantas vueltas, un polic\u00eda que se hallaba apostado en el banco Aboumrad, me dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya van tres veces que pasa frente al banco, a la pr\u00f3xima lo detengo por sospechoso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volv\u00ed a mi casa, reprimiendo el ansia de partir en dos a aquel hombre. Revis\u00e9 los pal\u00edndromos que me dio Loya Gayol. El que encabezaba la lista era <em>S\u00e9 ver ese rev\u00e9s<\/em>, y el \u00faltimo <em>El alba, h\u00e1blale<\/em>. La coma no pod\u00eda ser una errata, aquel mensaje estaba destinado para m\u00ed, porque justo entonces comenz\u00f3 a clarear. Sal\u00ed apresuradamente hacia el tel\u00e9fono, una llovizna imperceptible iba llenando como de vaho mi cabello, el timbre son\u00f3 espaciadamente, aguard\u00e9 cosa de un minuto, y ya colgaba, cuando una voz femenina dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Bueno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi reloj ten\u00eda nueve minutos para las seis de la ma\u00f1ana, el alba despuntaba, intent\u00e9 imaginar las justas reclamaciones que aquella mujer me lanzar\u00eda por llamar a esa hora, pidiendo hablar con alguien desconocido hasta para m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSe encuentra el se\u00f1or O. N\u00e1jera Rejano?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs usted A. Rejano N\u00e1jera? \u2014su voz estaba impregnada de sensuales matices.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sab\u00edamos que llamar\u00edas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me agrad\u00f3 el tuteo, quise saber su nombre, pero terci\u00f3 una voz masculina, superponi\u00e9ndose a la de ella, como si hablara por una extensi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No ha llegado el momento de encontrarnos \u2014el tono del tipo fue macabro\u2014. Cuando usted d\u00e9 con un pal\u00edndromo tridimensional, una luz se encender\u00e1 en el 66 de la calle Tortuga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una mano morena cort\u00f3 la llamada, puse la bocina en su lugar y me dej\u00e9 conducir hacia una patrulla. En la delegaci\u00f3n de polic\u00eda, arg\u00fc\u00ed tener que hablar con un pariente enfermo; mis bigotones interrogadores exigieron el n\u00famero y les di el de un sobrino lejano. Discaron y como \u00e9ste llevaba 15 d\u00edas en Europa porque lo hab\u00edan becado, seg\u00fan les inform\u00f3 creo que la esposa, me despojaron del reloj y 600 pesos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi celda era muy l\u00fagubre, por lo que casi de inmediato me acost\u00e9 en el camastro que ah\u00ed hab\u00eda. Me dio gusto estar solo y envuelto en la penumbra; a trav\u00e9s de la peque\u00f1a y alta ventana no se alcanzaba a ver sino el cielo completamente nublado; repas\u00e9 lo ocurrido mirando a la pared. Nada me hubiera costado exigir mi derecho a telefonear a un abogado o a un amigo; pero me perturbaron tanto los pal\u00edndromos y la serie de azares ocurrido, que me estuve quieto como un muerto, tratando de organizar mis pensamientos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O\u00ed que unos pasos se acercaban, se detuvieron frente a mi celda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c9ste es \u2014dijo una silueta a la otra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias \u2014respondi\u00f3 la mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Qui\u00e9n hab\u00eda hablado inicialmente se fue.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A., \u00bfquieres acercarte? \u2014me pregunt\u00f3 y entonces reconoc\u00ed el timbre de la voz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me aproxim\u00e9 a las rejas y nos besamos y estuvimos acarici\u00e1ndonos. Yo me sent\u00eda bogando en un sue\u00f1o; s\u00f3lo ah\u00ed ama y odia uno a gente que nunca ha conocido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9 puedo abrazarte? \u2014le dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Porque t\u00fa eres la mitad de O. Ustedes son los elegidos, el principio y el fin de Dios, el alfa y el omega, t\u00fa y \u00e9l lo van a matar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Iba a pedirle m\u00e1s explicaciones, pero sus labios encarcelaron los m\u00edos a besos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Toma \u2014dijo repentinamente entreg\u00e1ndome un libro\u2014. Si logras pronto el pal\u00edndromo de tres dimensiones, O. arreglar\u00e1 tu salida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSaldr\u00e9 hoy?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiz\u00e1s, en tus manos est\u00e1 realizar el cuerpo palindr\u00f3mico, o no \u2014musit\u00f3 zaf\u00e1ndose de m\u00ed\u2014. Yo ya cumpl\u00ed con mi parte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas? \u2014alcanc\u00e9 a preguntarle.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ana \u2014susurr\u00f3 sin detenerse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me puse a ver el libro, forzando la vista. Como un pale\u00f3grafo, observaba los signos que me sal\u00edan a cada p\u00e1gina. En una de ellas, las letras, adem\u00e1s de poderse leer de izquierda a derecha y al contrario, eran legibles de arriba hacia abajo y en sentido opuesto. Como un rel\u00e1mpago fulgur\u00f3 en mi mente el recuerdo de la palabra \u201cabracadabra\u201d. Aquello era un pal\u00edndromo abracad\u00e1brico, bidimensional.<\/p>\n<div align=center>\n<strong>A<br \/>\nA L A<br \/>\nA L E L A<br \/>\nA L A<br \/>\nA<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201cA Al\u00e1 alela\u2026\u201d repite infinitamente desde cualquier esquina, terminando siempre en el centro. Hab\u00eda tambi\u00e9n espirales, uno de los m\u00e1s sencillos era el siguiente:<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/ojorojo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15277\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-centesimo-nombre-de-dios\/ojorojo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/ojorojo.jpg\" data-orig-size=\"360,229\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"ojorojo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/ojorojo.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/ojorojo.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"229\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15277\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/ojorojo.jpg 360w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/ojorojo-300x191.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tuve la sensaci\u00f3n de que el libro me ve\u00eda. Debieron haberse enrojecido mis ojos porque s\u00f3lo gracias a los escasos rayos de luz azul que entraban por la ventana, pod\u00eda yo penetrar en los textos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me taladraron las venas de la cabeza, yo creo que por el cansancio, y probablemente tambi\u00e9n debido al aire encerrado. Quise llorar. \u00bfQui\u00e9n me hab\u00eda destinado a luchar contra Dios?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Yo no he hecho nada malo! \u2014pens\u00e9 en voz alta, dejando caer el libro y tendi\u00e9ndome en el camastro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso lo vamos a ver, maldito \u2014dijo alguien desde afuera\u2014. Estamos averiguando si te han fichado; donde tengas antecedentes penales te carga el demonio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo ni siquiera volte\u00e9 a mirarlo; me fui quedando dormido. Cuando abr\u00ed los ojos ten\u00eda hambre y me puse a vaciar los trastos que me llevaron. Despu\u00e9s, una voluntad extra\u00f1a se fue infiltrando en los m\u00fasculos y en la sangre. Mi cerebro maquinaba c\u00f3mo transformar aquellas figuras en cuerpos geom\u00e9tricos. Al anochecer, el cuadrado que se refer\u00eda a Al\u00e1 estaba convertido en algo similar a un brillante. A pesar del resultado, no me satisfizo que el punto de partida hubiera sido elaborado por manos ajenas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Durante el resto de la noche, centenares de palabras, como nubes de insectos iban y ven\u00edan dentro de mi cabeza; a veces me animaba a trazar sobre mi agenda algunas aproximaciones palindr\u00f3micas. Horas despu\u00e9s tuve una estructura totalmente elaborada por m\u00ed, y la dibuj\u00e9 en las hojas de guarda que el libro cargaba.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Cristal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15280\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-centesimo-nombre-de-dios\/cristal\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Cristal.jpg\" data-orig-size=\"450,464\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Pal\u00edndromo cristal\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Cristal.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Cristal.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"464\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15280\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Cristal.jpg 450w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Cristal-291x300.jpg 291w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De haber unido todas las vocales exceptuando la i, mediante l\u00edneas, hubiese tenido algo semejante a una piedra preciosa. <em>A Eva aviva, ave; a Eva aviva, ave; a\u2026<\/em> dice partiendo desde cualquier extremo. Me pregunt\u00e9 si Eva o su pecado iban a surgir de alg\u00fan modo y me vino a la mente, no supe entonces por qu\u00e9, el ave f\u00e9nix casi hecha cenizas que tra\u00eda <em>La sal.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda concluido mi tarea y los ojos me punzaban. Pronto arribaron las tinieblas y ca\u00ed en un nuevo sopor, del que me despert\u00f3 un carcelero. Eran aproximadamente las seis de la ma\u00f1ana. Sal\u00ed de ah\u00ed, no sin antes recibir mis pertenencias y algunas excusas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Regres\u00e9 por avenida Cruz del Sur y cuando estuve en las calles de la Tortuga, fui derecho hasta el n\u00famero 66. Una luz brillaba en la enorme casona, dando cierta transparencia al polvo de las ventanas. Apenas hube rozado la puerta, \u00e9sta rechin\u00f3 quedando abierta; entr\u00e9 y sub\u00ed una crujiente escalera en forma de caracol. Al llegar al final tuve frente a m\u00ed una gigantesca esfera transparente, llena de andamios; por ella caminaba gente p\u00e1lida dedicada a colocar letras de madera aqu\u00ed y all\u00e1, como si se preparara un anuncio luminoso. Si alguien insertaba una eme en determinado punto, insertaba una nueva eme en otro, de tal manera que las palabras que integraban todo ese aparato, parec\u00edan captadas por invisibles espejos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De una puerta sali\u00f3 un hombre cuyo cabello era lacio. Su rostro anguloso, la rapidez con que se desplazaba y el brillo siniestro de sus pupilas me hicieron estremecer. Era id\u00e9ntico a m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tardaste \u2014dijo\u2014, pero llegas a tiempo para ayudarnos a conformar el pal\u00edndromo esf\u00e9rico y el humano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ana surgi\u00f3 de entre la sombra y me condujo al interior de la esfera; la mayor\u00eda trabajaba en los andamios lejanos al centro; ella me explic\u00f3 que ten\u00edamos que palindromizar el \u00faltimo nombre de Dios; s\u00f3lo pude ayudarles despu\u00e9s de ver el esquema que expon\u00eda fragmentariamente la composici\u00f3n de la esfera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Durante siglos hab\u00edan buscado el cent\u00e9simo nombre de Dios, los inicios de la esfera se remontaban a la Edad Media, al a\u00f1o nueve, del siglo IX despu\u00e9s de Cristo; Nat\u00e1n aport\u00f3 la palindromizaci\u00f3n tridimensional del primer nombre; la esfera fue desarmada y reconstruida en diversos sitios del mundo, seg\u00fan sus necesidades; al obtener los 99 nombres palindr\u00f3micos de Dios, lo dominar\u00edamos. Todo eso me lo dijo Ana mientras acomod\u00e1bamos algunas letras; por momentos se acercaba tanto a m\u00ed que a pesar de la escasa luz, yo pod\u00eda ver mi reflejo en su ojo. Cuando Luzbel pele\u00f3 contra Elohim, el primero fue vencido y castigado por \u201csoberbio\u201d, por querer ser un dios; Ad\u00e1n y Eva se convirtieron en nada debido a que comieron del \u00e1rbol de la ciencia, del bien y del mal, pretend\u00edan hacerse todopoderosos; con la torre de Babel se quiso subir al cielo, ocupar el pedestal divino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al contarme que la historia no era sino la lucha de dios contra los hombres, Ana elevaba la voz y el lugar se cubr\u00eda de resonancias. Dios iba a ser derrotado esta vez, se contaba para ello con la esfera: el ojo del hombre. Las letras, negras, constitu\u00edan la pupila; las de alrededor, caf\u00e9s, el iris; y las restantes, blancas, el limbo. Cada nuevo nombre que se llegaba a saber de Jehov\u00e1, era palindromizado: as\u00ed YHVH vino a ser HVH. El cent\u00e9simo nombre de Dios estaba compuesto por los otros 99, cada uno de los cuales correspond\u00eda a un atributo del creador. Cuando concluimos el pal\u00edndromo, salimos de la esfera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi doble me llev\u00f3 hasta una pared en la que hab\u00eda una estrella con un nombre inscrito que se hallaba en la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Anota un n\u00famero de dos cifras en la pared \u2014dijo O. extendi\u00e9ndome un gis; puse 85\u2014. R\u00e9stale su inverso \u2014al quitarle su inverso quedaron 27\u2014. Al resultado s\u00famale su inverso \u201427 y 72 me dieron 99\u2014. No importa el n\u00famero que pienses, s\u00f3lo hay dos resultados: 99 y cero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pens\u00e9 en que ese n\u00famero de cabeza era el 66 y en seguida me vino a la memoria el pasaje del Apocalipsis en que Jes\u00fas revela la cifra de la bestia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nos hemos encontrado antes, casi estoy seguro \u2014le dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014He andado cerca de ti siempre. Pronto seremos uno solo. Ha habido 99 dobles que se han reunido en torno al ojo del hombre. T\u00fa y yo articularemos, simplemente con nuestra presencia, el \u00faltimo nombre del Se\u00f1or, s\u00edgueme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Permanec\u00ed quieto, pero Ana me tom\u00f3 del brazo. Caminamos. Ella sonre\u00eda jugosamente y la blancura de su piel resaltaba al contrastar con sus ropas oscuras. El eco de nuestros pasos me hac\u00eda sentir en una bas\u00edlica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O. N\u00e1jera Rejano, Ana, los dem\u00e1s y yo, nos congregamos a los pies de la esfera. Se pusieron a cantar un himno en lat\u00edn; yo trataba de seguir la letra. Cuando todas nuestras voces se fundieron, hubo una gran explosi\u00f3n afuera, la habitaci\u00f3n se iluminaba y oscurec\u00eda en un abrir y cerrar de ojos. De repente, escuch\u00e9 una vibraci\u00f3n que me hizo doblar y una m\u00fasica estent\u00f3rea, como de trompetas, invadi\u00f3 mis o\u00eddos. Luego, pude ver, a trav\u00e9s del ojo de palabras, mi cuerpo ca\u00eddo y muerto y tambi\u00e9n el de O. N\u00e1jera Rejano; su esp\u00edritu se integr\u00f3 al m\u00edo. Yo entr\u00e9 primero al ojo porque soy el alfa; \u00e9l es el omega; la esfera nos une. Dios se desintegr\u00f3; ahora, somos dios, controlamos todos los puntos del universo. La omnipotencia, la omnipresencia, la sabidur\u00eda y 96 atributos m\u00e1s, est\u00e1n contenidos en la esfera que somos. Poseemos el destino de todos y cada uno de los seres. Yo soy el alfa, Yo soy el omega. Yo soy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento extra\u00f1o \u2013fant\u00e1stico, loco, visionario\u2013 del mexicano Francisco Guzm\u00e1n Burgos (1961).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15270,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El cent\u00e9simo nombre de Dios","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,3348,2343,198,3347,2855,2291,360,715,3349],"class_list":["post-15265","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-centesimo-nombre-de-dios","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-mexicanos","tag-francisco-guzman-burgos","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-literatura-visionaria","tag-palindromos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/centesimo.png","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3Yd","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15265"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16422,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15265\/revisions\/16422"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15270"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}