{"id":15104,"date":"2019-11-18T11:03:23","date_gmt":"2019-11-18T17:03:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15104"},"modified":"2019-11-18T11:07:08","modified_gmt":"2019-11-18T17:07:08","slug":"pan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/pan\/","title":{"rendered":"Pan"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, 18 de noviembre de 2019, cumple ochenta a\u00f1os <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Margaret_Atwood\">Margaret Atwood<\/a>, la escritora canadiense que en la actualidad es mundialmente famosa, sobre todo, por su novela <em>El cuento de la criada<\/em> (1985), la serie televisiva basada en ella y su continuaci\u00f3n, <em>Los testamentos<\/em> (2019). Atwood, sin embargo, es una narradora, poeta, cr\u00edtica, guionista y dramaturga de larga y prestigiosa carrera, mencionada frecuentemente como candidata al Premio Nobel y autora de otros grandes libros, como <em>El asesino ciego<\/em> (2000, Premio Booker) u <em>Oryx y Crake<\/em> (2003). Tambi\u00e9n ha sido una de las escritoras que ha conseguido abrirse paso dentro del canon literario con obras de imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica, de las que <em>El cuento de la criada<\/em> \u2013con su visi\u00f3n de un totalitarismo mis\u00f3gino que en su d\u00eda se consider\u00f3 \u00abexagerada\u00bb\u2013 es s\u00f3lo un ejemplo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abPan\u00bb es una muestra de otro de sus intereses: el tipo de minificci\u00f3n llamado a veces ficci\u00f3n s\u00fabita (<em>sudden fiction<\/em>) que se practica m\u00e1s en pa\u00edses de habla inglesa y es muy diferente de nuestros propios cuentos brev\u00edsimos. El cuento fue tomado de <a href=\"https:\/\/narrativabreve.com\/2016\/11\/cuento-breve-recomendado-margaret-atwood-pan.html\">aqu\u00ed<\/a> y se public\u00f3 inicialmente en la antolog\u00eda <em>Sudden Fiction. American Short-Short Stories<\/em> (1986).<\/p>\n<figure id=\"attachment_15105\" aria-describedby=\"caption-attachment-15105\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15105\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/pan\/margaretatwood\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood.jpg\" data-orig-size=\"1600,1223\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Margaret Atwood\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Margaret Atwood (fuente)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood-1024x783.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood-1024x783.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"783\" class=\"size-large wp-image-15105\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood-1024x783.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood-300x229.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15105\" class=\"wp-caption-text\">Margaret Atwood (<a href=\"https:\/\/www.wealthsimple.com\/en-gb\/magazine\/money-diary-margaret-atwood\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>PAN<br \/>\nMargaret Atwood<\/strong><\/p>\n<p>Imagina un pedazo de pan. No hace falta imaginarlo, est\u00e1 aqu\u00ed en la cocina, sobre la tabla del pan, en su bolsa de pl\u00e1stico, junto al cuchillo del pan. Ese cuchillo es uno muy viejo que conseguiste en una subasta, la palabra PAN est\u00e1 tallada en el mango de madera. Abres la bolsa, pliegas el envoltorio hacia atr\u00e1s, cortas una rebanada. La untas con mantequilla, con mantequilla de cacahuete, despu\u00e9s miel, y lo doblas hacia adentro. Un poco de miel se te escurre entre los dedos y la lames con la lengua. Te lleva cerca de un minuto comer el pan. Este pan es negro, pero tambi\u00e9n hay pan blanco, en el frigor\u00edfico, y un poco de pan de centeno de la semana pasada, antes redondo como un est\u00f3mago lleno, ahora a punto de echarse a perder. De vez en cuando haces pan. Lo ves como algo relajante que puedes elaborar con las manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Imagina una hambruna. Ahora imagina un pedazo de pan. Ambas cosas son reales, pero t\u00fa est\u00e1s en el mismo cuarto con s\u00f3lo una de ellas. Ponte en otro cuarto, para eso sirve la mente. Ahora te encuentras sobre un colch\u00f3n delgado en un cuarto caluroso. Las paredes est\u00e1n hechas de tierra seca, y tu hermana, m\u00e1s joven que t\u00fa, est\u00e1 contigo en el cuarto. Tiene mucha hambre, su vientre est\u00e1 hinchado, las moscas se le posan en los ojos, t\u00fa las espantas con las manos. Tienes un trapo, sucio pero h\u00famedo, y se lo pones en los labios y en la frente. El pedazo de pan es el mismo pan que has estado guardando desde hace d\u00edas. Sientes la misma hambre que ella, pero todav\u00eda no te sientes tan d\u00e9bil. \u00bfCu\u00e1nto va durar esto? \u00bfCu\u00e1ndo vendr\u00e1 alguien con m\u00e1s pan? Piensas en salir a ver si encuentras algo para comer, pero afuera las calles est\u00e1n infestadas de carro\u00f1eros y el hedor de los cuerpos lo llena todo. \u00bfDeber\u00edas compartir el pan o d\u00e1rselo todo a tu hermana? \u00bfDeber\u00edas comer t\u00fa el pedazo de pan? Despu\u00e9s de todo, t\u00fa tienes una mejor oportunidad de sobrevivir, eres m\u00e1s fuerte. \u00bfCu\u00e1nto tiempo tardar\u00e1s en decidirlo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Imagina una prisi\u00f3n. Hay algo que t\u00fa conoces, pero que todav\u00eda no se lo has contado a nadie. Los controladores de la prisi\u00f3n saben que t\u00fa lo sabes y todos los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo saben. Si hablas, treinta o cuarenta o cien de tus amigos, tus compa\u00f1eros, ser\u00e1n detenidos y morir\u00e1n. Si te niegas a hablar, esta noche suceder\u00e1 lo mismo que la noche anterior. Siempre eligen la noche. Sin embargo, no piensas en la noche, sino en el pedazo de pan que te ofrecieron. \u00bfCu\u00e1nto tiempo tardar\u00e1s en decidirte? El pedazo de pan era negro y fresco y te record\u00f3 un rayo de sol que cae sobre un pedazo de madera. Te record\u00f3 un bol, un bol amarillo que hab\u00eda en tu casa. Conten\u00eda manzanas y peras, y estaba sobre una mesa de madera que tambi\u00e9n recuerdas. No es el hambre o el dolor lo que te est\u00e1 matando sino la ausencia de aquel bol amarillo. Si tan solo pudieras sostener el bol en tus manos, aqu\u00ed mismo, podr\u00edas aguantar lo que sea, te dices a ti mismo. El pan que te ofrecieron es peligroso y traicionero, significa la muerte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hubo una vez dos hermanas. Una era rica y no ten\u00eda hijos, la otra ten\u00eda cinco hijos y era viuda, tan pobre que ya no le quedaba nada de comer. Fue a ver a su hermana y le pidi\u00f3 un pedazo de pan. \u2018Mis hijos se est\u00e1n muriendo\u2019, dijo. La hermana rica respondi\u00f3, \u2018No tengo suficiente para m\u00ed\u2019, y la ech\u00f3 de su casa. Luego el marido de la hermana rica lleg\u00f3 a su casa y quiso cortar un trozo de pan, pero al hacer el primer corte, brot\u00f3 sangre roja. Todos sab\u00edan lo que eso significaba. Es un cuento maravilloso, un cuento tradicional alem\u00e1n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La hogaza de pan que he creado para ti flota unos cent\u00edmetros por encima de la mesa de la cocina. La mesa es normal, no tiene ninguna trampa. Un pa\u00f1o azul de cocina flota bajo el pan y no hay hilos que sujeten al techo el pa\u00f1o o el pan ni la mesa al pa\u00f1o; ya lo has comprobado al pasar la mano por debajo y por arriba, y no has tocado el pan. \u00bfQu\u00e9 te detuvo? No quieres saber si el pan es real o si es s\u00f3lo una alucinaci\u00f3n que te hice ver. No existen dudas de que puedes ver el pan, hasta puedes olerlo, huele a levadura, y parece lo bastante s\u00f3lido, tan s\u00f3lido como tu propio brazo. \u00bfPero puedes confiar en \u00e9l? \u00bfPuedes comerlo? No quieres saberlo, imag\u00ednalo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento brev\u00edsimo de la canadiense Margaret Atwood (1939), publicado en su 80\u00ba cumplea\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15105,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Pan","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[185,2876,2365,3324,2574,397,742],"class_list":["post-15104","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-escritoras","tag-escritores-canadienses","tag-escritores-en-ingles","tag-ficcion-subita","tag-margaret-atwood","tag-minificcion","tag-pan"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/MargaretAtwood.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/sjEhq-pan","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15104"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15104\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15107,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15104\/revisions\/15107"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}