{"id":15011,"date":"2019-08-09T14:50:25","date_gmt":"2019-08-09T19:50:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=15011"},"modified":"2019-08-09T14:50:25","modified_gmt":"2019-08-09T19:50:25","slug":"cosas-peores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/cosas-peores\/","title":{"rendered":"Cosas peores"},"content":{"rendered":"<p>He aqu\u00ed un cuento sobre la infancia, la enfermedad y la crueldad humana de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Margarita_Garc%C3%ADa_Robayo\">Margarita Garc\u00eda Robayo<\/a> (1980), escritora colombiana radicada en argentina. Entre otros reconocimientos, su libro <em>Cosas peores<\/em> (2014), del que proviene esta narraci\u00f3n, fue ganador del Premio Casa de las Am\u00e9ricas. El texto est\u00e1 tomado de <a href=\"https:\/\/www.bacanika.com\/historia\/cuentos\/item\/cosas-peores-cuento-de-margarita-garcia-robayo.html\">este sitio<\/a> y su an\u00e9cdota, imagino, de m\u00e1s de un caso de la vida real, a la que no le faltan historias sobre el mal que viene del interior del propio cuerpo o de la comunidad que nos rodea.<\/p>\n<figure id=\"attachment_15012\" aria-describedby=\"caption-attachment-15012\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15012\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/cosas-peores\/margaritagarciarobayo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo.jpg\" data-orig-size=\"500,371\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Margarita Garc\u00eda Robayo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Margarita Garc\u00eda Robayo (fuente)&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo-300x223.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"371\" class=\"size-full wp-image-15012\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo.jpg 500w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo-300x223.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15012\" class=\"wp-caption-text\">Margarita Garc\u00eda Robayo (<a href=\"https:\/\/www.escritores.org\/biografias\/11266-garcia-robayo-margarita\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>COSAS PEORES<br \/>\nMargarita Garc\u00eda Robayo<\/strong><\/p>\n<p>Titi se llamaba Ernesto, como su t\u00edo materno, que hac\u00eda las veces de pap\u00e1. El pap\u00e1 de Titi viv\u00eda en otra ciudad con su otra familia, pero iba a visitarlo cada quince d\u00edas. No era una ciudad lejana. Quedaba a una hora en carro y su pap\u00e1 ten\u00eda un carro rapid\u00edsimo. Titi sol\u00eda esperarlo sentado en la vereda de su casa, vestido con un jean oscuro y una camisa de manga larga, que le daba calor. A su mam\u00e1 le gustaba vestirlo as\u00ed cuando ven\u00eda su pap\u00e1. Desde la vereda, Titi pod\u00eda o\u00edr el motor resonando cuadras antes de llegar; a los pocos segundos sonaba un chirrido y se levantaba una polvareda de tierra amarillenta que lo cubr\u00eda todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En su cabeza \u2013como sol\u00eda explic\u00e1rselo a s\u00ed mismo, o a veces a su t\u00edo Ernesto\u2013 a Titi le gustaba ver a su pap\u00e1, pero en la vida real no la pasaba tan bien con \u00e9l: no compart\u00edan muchas cosas. El pap\u00e1 de Titi, que se llamaba Daniel, era esencialmente un tipo atl\u00e9tico. Practicaba todo tipo de deportes y corr\u00eda cada ma\u00f1ana con un grupo de personas que se inscrib\u00edan en las maratones de aficionados que organizaban las marcas deportivas. Titi no hab\u00eda heredado ni uno solo de esos genes. Era un caso raro. Su mam\u00e1, que se llamaba Fanny, no era tan atl\u00e9tica como su pap\u00e1, pero era una mujer espigada como una garza: as\u00ed le dec\u00edan las amigas del club de lectura, que se reun\u00edan los martes en su casa. Cada vez que le dec\u00edan eso, ella miraba de reojo a Titi, que simulaba estar viendo televisi\u00f3n echado en el piso de la sala, panza arriba, como un peque\u00f1o mamut. Luego le indicaba a sus amigas, con se\u00f1as, que por favor hablaran de otra cosa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Naciste as\u00ed, mi amor, no hay nada que podamos hacer para remediarlo \u2014le explic\u00f3 su mam\u00e1 la primera vez que Titi le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 era tan pero tan gordo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Titi hab\u00eda nacido con un sobrepeso poco com\u00fan, y su condici\u00f3n, seg\u00fan los m\u00e9dicos, no supo tratarse desde temprano. Al principio, Fanny no ve\u00eda mayor problema en que fuera un beb\u00e9 gordo; al contrario, para ella era un s\u00edntoma de buena salud. Daniel, en cambio, insisti\u00f3 en que lo sometieran a una dieta, que consultaran a un especialista en nutrici\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuieres que le haga una liposucci\u00f3n? \u2014dec\u00eda Fanny\u2014. \u00bfQuieres que tu hijo se parezca a la anor\u00e9xica de tu amante?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para ese momento el pap\u00e1 de Titi ya viv\u00eda con su otra mujer. Ella s\u00ed era como \u00e9l: atl\u00e9tica. Tambi\u00e9n era mucho menor que Fanny y trabajaba en una multinacional, no en una biblioteca p\u00fablica. Cuando Titi ten\u00eda cinco a\u00f1os, tuvo una hermanita que a los seis meses ganaba carreras de gateo en el nursery al que la llevaban; a los nueve meses camin\u00f3; a los catorce meses corr\u00eda a la velocidad de una liebre cazadora. Al menos eso le contaba su pap\u00e1, que hab\u00eda mandado a hacer camisetas con una foto de la nena empu\u00f1ando un trofeo en forma de biber\u00f3n, que dec\u00eda: \u00abSoy veloz\u00bb. Cuando Titi se pon\u00eda la camiseta, la cara de su hermanita se ensanchaba hacia los lados. Pero no se la puso muchas veces. Falt\u00f3 que Fanny la descubriera entre la ropa sucia para que empezara a usarla como trapo de limpiar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su pap\u00e1 dedicaba buena parte de las veladas que pasaban juntos a tratar de convencerlo de que practicara alg\u00fan deporte o de que, al menos, cada ma\u00f1ana le diera una vuelta caminando a la manzana de su casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El primer d\u00eda camina hasta la esquina y vuelve. Despu\u00e9s s\u00famale la cuadra siguiente, y as\u00ed, cada d\u00eda te vas poniendo nuevas metas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Titi lo escuchaba atento, mir\u00e1ndolo de frente, mientras succionaba el sorbete de su jugo de frutas sin az\u00facar, que era lo \u00fanico que le permit\u00eda tomar su pap\u00e1 cuando sal\u00eda con \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLo vas a hacer, hijito? \u2014le preguntaba al final, con una cara de desolaci\u00f3n que hac\u00eda que Titi asintiera en\u00e9rgico, aunque sab\u00eda que nunca har\u00eda cosa semejante; no pod\u00eda hacerlo por lo de su insuficiencia respiratoria. Le parec\u00eda extra\u00f1o que su pap\u00e1 no supiera eso, pero tampoco ten\u00eda ganas de explic\u00e1rselo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Hubo una \u00e9poca en que las compa\u00f1eras de colegio de Titi se dedicaron a rondarlo sigilosas: se le iban acercando de a poquito y, de buenas a primeras, le pinchaban la barriga con l\u00e1pices de punta afilada para ver si se desinflaba. A veces le sacaban sangre, y eso era grave porque Titi ten\u00eda problemas de coagulaci\u00f3n. Entonces corr\u00eda hasta la enfermer\u00eda, con dificultad, para que lo curaran y llamaran a su mam\u00e1 o a su t\u00edo. Los ni\u00f1os le hac\u00edan otras bromas: le llenaban el pupitre con restos de comida. En general lo hac\u00edan el viernes, al final del d\u00eda, y cuando Titi llegaba el lunes se encontraba con una nube de abejas y moscas sobrevolando su puesto, embutido de comida podrida. Por eso ya no dejaba los libros ni los cuadernos. Cargaba con todo, todos los d\u00edas, a pesar de que le hac\u00eda doler la espalda. Por suerte, su t\u00edo Ernesto lo llevaba cada ma\u00f1ana y lo buscaba cada tarde, y lo ayudaba con la mochila. Pero en el colegio se lo ve\u00eda andar por ah\u00ed, con la cara mantecosa de sudor y su bulto de libros a cuestas como un gran caparaz\u00f3n. Algunas maestras lo invitaban a merendar con ellas; entonces Titi pod\u00eda descargarse y sentarse un rato a descansar. Titi siempre quiso a sus maestras, aunque no entend\u00eda por qu\u00e9 ellas no pod\u00edan hacer que sus compa\u00f1eros dejaran de molestarlo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Cuando Titi cumpli\u00f3 doce a\u00f1os dej\u00f3 de usar jeans. La talla de ni\u00f1o grande o adulto peque\u00f1o no le quedaba, y la de adulto medio le daba verg\u00fcenza. \u00ab\u00bfVerg\u00fcenza con qui\u00e9n?\u00bb, chillaba Fanny, y Titi miraba a la vendedora de la tienda y alzaba los hombros. Optaron por las sudaderas de algod\u00f3n. Por esa \u00e9poca su t\u00edo Ernesto dijo que ya era hora de que le dieran un poco m\u00e1s de independencia: a los doce a\u00f1os todos los muchachitos iban y ven\u00edan del colegio en bicicleta o en bus. El mismo Titi, con su permiso, ya hab\u00eda salido solo algunas veces. Fanny se opuso. Primero, Titi no cab\u00eda en los asientos de los buses y la gente, en vez de ser comprensiva y solidaria, lo empujaba brusca, haciendo que el muchachito se replegara como un bulto hediondo en el escal\u00f3n del fondo, donde no pod\u00eda ver bien la parada de su casa y terminaba pas\u00e1ndose. Eso a Titi no le parec\u00eda particularmente malo: sentado all\u00ed pod\u00eda mirarle los calzones a las se\u00f1oras que iban de falda y eso le gustaba. Segundo, la bicicleta de Titi era demasiado aparatosa y nunca hab\u00eda aprendido a manejarla bien. Se pod\u00eda caer y raspar y, Dios no lo quisiera \u2013dec\u00eda Fanny con el ment\u00f3n tembloroso\u2013, desangrarse antes de que llegara una ambulancia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No se volvi\u00f3 a mencionar el tema.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo estuvo tu d\u00eda, campe\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00daltimamente su t\u00edo le dec\u00eda campe\u00f3n, y eso a Titi no le gustaba. Estaba claro que \u00e9l no era ni ser\u00eda nunca campe\u00f3n de nada, y le parec\u00eda una groser\u00eda que alguien le dijera eso. Titi alzaba los hombros y le gru\u00f1\u00eda a su t\u00edo algo incomprensible como \u00fanica respuesta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es la adolescencia \u2014le dec\u00eda Fanny a su hermano cuando \u00e9l le ven\u00eda con que Titi se estaba portando raro: hosco e introvertido. A Fanny le molestaba la atenci\u00f3n excesiva que algunas personas pon\u00edan en las deficiencias de su hijo, como si todo lo que hac\u00eda o dejaba de hacer tuviera que ver con su peso. Y no, se dec\u00eda Fanny, hab\u00eda cosas que no. Ernesto no insist\u00eda, pero se quedaba inc\u00f3modo y molesto porque, a medida que crec\u00eda, Titi se iba haciendo una persona m\u00e1s ausente. Se pasaba horas con los ojos enterrados en un jueguito electr\u00f3nico que consist\u00eda en cazar personas con una red inmensa que se autogeneraba a partir de los gargajos que lanzaba el jugador: un mu\u00f1eco dise\u00f1ado por Titi, a imagen y semejanza del propio Titi.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u2014Su condici\u00f3n le impide socializar normalmente; pasa m\u00e1s tiempo en la enfermer\u00eda que en el sal\u00f3n de clases.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La profesora hablaba de un modo que a Fanny le pareci\u00f3 absolutamente impostado:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No ser\u00e1 para tanto \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Daniel, que estaba a su lado, la mir\u00f3 como si reci\u00e9n la descubriera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para ese momento Titi ten\u00eda catorce a\u00f1os, pesaba ciento nueve kilos y le hab\u00edan descubierto una nueva afecci\u00f3n: era al\u00e9rgico. No era al\u00e9rgico a tal o cual cosa, era simplemente al\u00e9rgico. Cada tanto le aparec\u00edan unas protuberancias en la piel que le picaban horriblemente y solo pod\u00edan controlarse con una inyecci\u00f3n car\u00edsima.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY usted qu\u00e9 nos recomienda, se\u00f1orita? \u2014dijo Daniel, frunciendo el entrecejo, mirando a la profesora con un gesto que intentaba aparentar preocupaci\u00f3n pero que, Fanny sab\u00eda, era lascivia pura y dura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo dir\u00eda que necesita un colegio especial \u2014dijo la profesora, y Fanny sinti\u00f3 como un pu\u00f1etazo en la cara. Mir\u00f3 a Daniel, que estaba pensativo: su frente atravesada por tres l\u00edneas rectas y profundas. Imagin\u00f3 que \u00e9l imaginaba cosas que podr\u00eda hacerle a la profesora con la lengua. El hombre estaba obsesionado con la lengua; hab\u00edan pasado a\u00f1os, pero ella bien que se acordaba. Fanny se levant\u00f3 de la silla y respir\u00f3 hondo, se presion\u00f3 el entrecejo con el dedo \u00edndice y lo movi\u00f3 en forma circular.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSe siente bien, se\u00f1ora? \u2014dijo la profesora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo que est\u00e1 diciendo es inaceptable \u2014contest\u00f3 ella\u2014. \u00bfSabe que la puedo denunciar por discriminaci\u00f3n? No puede ser que no quieran a Titi en este colegio solo por ser gordo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No es eso, Fanny, es que\u2026 \u2014Daniel empez\u00f3 a hablar, pero Fanny agarr\u00f3 su cartera y sali\u00f3 del sal\u00f3n, del colegio, de la cuadra, del barrio y lleg\u00f3 caminando hasta su casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta vez Ernesto la apoy\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De ninguna manera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Titi estaba presente:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiero ir a un colegio especial \u2014dijo, sin apartar los ojos de su jueguito electr\u00f3nico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fanny lo mir\u00f3, deshecha:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero, no eres \u00abespecial\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los hombros, que sol\u00eda mantener erguidos y rectos como una percha de ropa, se le vinieron abajo. Ernesto mir\u00f3 el piso. Titi pinch\u00f3 el bot\u00f3n de shoot y mat\u00f3 a tres. Alz\u00f3 la cara y le dijo a su madre:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces no quiero ir a ning\u00fan colegio.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u2014Su chico no es especial \u2014dijo el director del colegio especial y Fanny empu\u00f1\u00f3 las manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Claro que es especial, \u00bfno lo vio bien? Le puedo recitar durante horas todas las enfermedades de las que sufre por culpa de la obesidad. O quiz\u00e1 es al rev\u00e9s: la obesidad es un s\u00edntoma m\u00e1s de las m\u00faltiples deficiencias de su organismo. Aunque eso nunca lo sabremos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ese d\u00eda Titi iba vestido con un conjunto gris de pantalones tipo bombacho y camisa muy ancha de algod\u00f3n; su mam\u00e1 se lo hab\u00eda mandado a hacer con una modista del barrio. Era un peque\u00f1o Buda. Fanny pens\u00f3 que exagerando su gordura, lo tomar\u00edan m\u00e1s en serio. Titi esperaba afuera de la oficina del director con su t\u00edo Ernesto, que elogiaba los espacios amplios del colegio y los jardines frondosos y el laboratorio de qu\u00edmica con esos peque\u00f1os fetos en formol, mientras Titi alcanzaba la \u00faltima etapa de su juego. Cuando estaba en esas, Titi parec\u00eda en trance: las pupilas sobredilatadas, los vasos inyect\u00e1ndole sangre en la c\u00f3rnea amarillenta y el resto de la cara distendida; la quijada se le aflojaba y dejaba caer lo que tuviera en la boca. Baba, mayormente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014V\u00e1monos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fanny sali\u00f3 de la Direcci\u00f3n con paso decidido y Ernesto se levant\u00f3 de un salto:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY? \u00bfCu\u00e1ndo empieza las clases?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nunca.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>A los diecis\u00e9is solo pod\u00eda usar kimonos. Su obesidad, hab\u00edan descubierto, era progresiva y, a estas alturas, incontrolable. Con el tiempo se ir\u00edan deteriorando, primero, sus funciones motrices, y despu\u00e9s, los \u00f3rganos internos. Era dif\u00edcil predecir a qu\u00e9 velocidad. Por el momento lo m\u00e1s complicado era caminar, as\u00ed que decidieron limit\u00e1rselo al m\u00e1ximo. Una enfermera lo asist\u00eda de nueve a cinco, cuando llegaba Fanny del trabajo y la relevaba. De todas formas, Titi no hac\u00eda mucho m\u00e1s que jugar en la computadora \u2013que hab\u00edan colocado en una mesita auxiliar enfrente de la cama y ten\u00eda controles\u2013, comer lo poco que su dieta le permit\u00eda \u2013granos, sopas y papillas\u2013 y caminar hasta el ba\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 mi pr\u00edncipe valiente? \u2014Cuando Fanny llegaba a la casa lo primero que hac\u00eda era ir al cuarto de Titi; siempre lo encontraba en la misma posici\u00f3n: con el cuerpo encorvado, la boca abierta y los ojos fijos en la computadora\u2014. \u00bfLa pasaste bien hoy?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Genial, mam\u00e1, tuve un d\u00eda fabuloso \u2014le contestaba, amargo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuieres jugar al Monopolio?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAl parqu\u00e9s?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Titi hab\u00eda avanzado mucho en su juego de video. Se hab\u00eda conseguido un programa que le permiti\u00f3 modificar el dise\u00f1o inicial: ahora el Titi virtual no lanzaba gargajos, sino que cargaba un arma que disparaba peque\u00f1as cabezas de ni\u00f1os que, cuando impactaban en el objetivo, estallaban. La ciudad en la que se mov\u00eda estaba hecha de escombros y restos de personas. La calle principal estaba asfaltada de huesos que, al pisarlos, craqueaban.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfA los naipes?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A las nueve en punto lo llamaba su pap\u00e1. Se ve\u00edan poco: Daniel estaba muy ocupado en el trabajo. Era un trabajo nuevo que consist\u00eda, seg\u00fan le contaba a Titi, en gritarle a mucha gente in\u00fatil.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me gustar\u00eda que me contaras algo, hijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No tengo nada que contarte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Titi trataba de no perder la paciencia ni la concentraci\u00f3n en el juego porque a esa hora era cuando mejor le iba. Por la ma\u00f1ana se levantaba de mal humor; despu\u00e9s de almorzar ten\u00eda sue\u00f1o; despu\u00e9s de la siesta hac\u00eda calor. Nada de eso ayudaba a mejorar su ranking. Por la tarde llegaba su madre con su algarab\u00eda, despu\u00e9s se aparec\u00eda su t\u00edo con su cara lamentable y, cuando por fin se iban todos, lo llamaba su pap\u00e1. Titi todo lo que quer\u00eda, por una vez en el d\u00eda, era empu\u00f1ar el control y disparar cabecitas.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs definitivo? \u2014la voz de Daniel estaba quebrada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El m\u00e9dico habl\u00f3 de un tratamiento alternativo, algo experimental que hacen en Estados Unidos&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fanny lloraba, hablaba en susurros desde el tel\u00e9fono de la cocina, mientras vigilaba el pasillo con el rabillo del ojo, como si existiera la posibilidad de que Titi se levantara de la cama para espiarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si hay que llevarlo hasta all\u00e1, lo llevamos hasta all\u00e1. \u2014A veces Daniel adoptaba unos aires optimistas que Fanny detestaba\u2014. \u00bfTe dijo el doctor cu\u00e1nto costar\u00eda todo el tratamiento?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfVa a parar el deterioro?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEntonces?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Puede alargar\u2026 \u2014Fanny se ahogaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPuede qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fanny colg\u00f3. Abri\u00f3 el grifo, se lav\u00f3 la cara. Fue hasta el cuarto de Titi y entr\u00f3.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u2014No \u2014dijo Titi, sin dejarla terminar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero, mi amor, es un tratamiento sencillo, muy fiable. Podr\u00edas hacer tantas cosas que\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Titi ni la miraba, no notaba la gravedad de su voz, estaba entregado a la pantalla. Y a la tos. Era un nuevo s\u00edntoma de su insuficiencia respiratoria: uno de los m\u00e1s peligrosos, porque si tos\u00eda con flema pod\u00eda ahogarse. Por eso era mejor que permaneciera sentado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El aire del cuarto estaba tan cargado de olores que Fanny se mare\u00f3. Se sent\u00f3 en una esquinita de la cama, llor\u00f3 en silencio y entrelaz\u00f3 las manos. En la computadora vio la cara del mu\u00f1eco, igual a la de Titi, pero llena de cicatrices. Los pies eran los de un palm\u00edpedo; las manos, garras; y ten\u00eda tetas largas, leng\u00fcetas que le llegaban a las rodillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa no tienes tetas, Titi \u2014le dijo, en un tono que parec\u00eda m\u00e1s el de una pregunta que el de una afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTiti tiene tetas? \u2014le pregunt\u00f3 Fanny a Ernesto, mientras tomaban una infusi\u00f3n digestiva, despu\u00e9s de la comida, varias noches despu\u00e9s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me parece que \u00e9l cree que tiene tetas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No tiene tetas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso mismo digo yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los dos sorbieron sus pocillos. Los dos pensaron que no hab\u00eda mucho m\u00e1s que decir al respecto. No era algo que pudiera debatirse: Titi tiene tetas, \u00bfs\u00ed o no? No. Eso hab\u00edan dicho, y eso era. Punto.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u2014Quiero cagar \u2014dijo Titi.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde hac\u00eda unos meses lo asist\u00eda un enfermero fortach\u00f3n, porque la enfermera de antes ya no pod\u00eda con su peso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 dices? \u2014pregunt\u00f3 el enfermero, acercando su oreja a la boca de Titi, cuya voz se hab\u00eda debilitado. O no exactamente: la enfermedad hac\u00eda que el cuerpo aumentara de peso, pero algunos de los \u00f3rganos internos manten\u00edan su tama\u00f1o y resultaban insuficientes. En una radiograf\u00eda era posible ver c\u00f3mo sus cuerdas vocales se perd\u00edan dentro de la inmensidad de su aparato fonador: \u00abTiene la caja de resonancia de un elefante, pero con la capacidad de un mosquito\u00bb, algo as\u00ed hab\u00eda explicado Fanny alguna vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El enfermero lo sent\u00f3 en el inodoro, entrecerr\u00f3 la puerta y esper\u00f3 afuera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya \u2014dijo Titi al rato, y el enfermero fue por \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por esa \u00e9poca se aburri\u00f3 del juego; ya no pod\u00eda mover los pulgares con tanta facilidad. Adem\u00e1s, le dijo una tarde al enfermero, ya hab\u00eda superado todos los rankings posibles. Hab\u00eda llegado a jugar en l\u00ednea con otros jugadores y tambi\u00e9n los venci\u00f3. Fueron pocos: su juego estaba tan \u00abcustomizado\u00bb que a nadie le parec\u00eda tan atractivo como a \u00e9l. Hasta que ni siquiera a \u00e9l. Un d\u00eda el Titi virtual se dej\u00f3 matar por unos ni\u00f1os voladores que disparaban \u00e1cido por el ombligo y no se volvi\u00f3 a regenerar. Ese mismo d\u00eda descubri\u00f3 la ventana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiero salir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 dices?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando consigui\u00f3 entender lo que Titi le dec\u00eda, el enfermero se qued\u00f3 mudo. Al cabo de un rato dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo consultar\u00e9 con tu mam\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fanny pens\u00f3 que Titi no tolerar\u00eda la l\u00e1stima de los vecinos. Y ella tampoco. Pens\u00f3 que era mejor no inventar complicaciones que no ten\u00eda, que eso era lo que la vida les hab\u00eda puesto y que las cosas estaban bien. Relativamente bien. Y que peor ser\u00eda&#8230; Tantas cosas. Hab\u00eda cosas peores.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s mir\u00f3 los ojos expectantes de su hijo y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pienso que es una gran idea.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo tambi\u00e9n \u2014dijo Ernesto. El enfermero asinti\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tardaron tres d\u00edas en organizar la salida. Fue un viernes a eso de las once de la ma\u00f1ana en una silla de ruedas que el enfermero consigui\u00f3 prestada; lo llevaron a un parque cercano, en un horario no muy concurrido. Al cabo de una semana se convirti\u00f3 en rutina. Daniel pidi\u00f3 vacaciones y pasaba a buscarlos: iban Ernesto, el enfermero y Titi adelante. Cuando llegaban al parque lo bajaban de la silla, lo sentaban en el pasto, la espalda contra un banco de piedra. Si Fanny se hubiese enterado, a lo mejor habr\u00eda suspendido los paseos por el tema de la alergia; pero ninguno le dijo nada a Fanny. Los tres hombres se sentaban cerca de Titi, custodi\u00e1ndolo de los perros y los ni\u00f1os y las pelotas voladoras. Tomaban cerveza, le daban sorbitos; hac\u00edan chistes, hablaban de mujeres: amenazaban a Titi con llevarlo a un burdel. Se re\u00edan. Titi asent\u00eda, dec\u00eda pocas cosas, se sonre\u00eda m\u00e1s por ellos que por \u00e9l. Despu\u00e9s dec\u00eda: \u00abMe duele la espalda\u00bb, y lo ayudaban a acostarse boca arriba: la cabeza elevada sobre un almohad\u00f3n, por si tos\u00eda con flema. Ah\u00ed dejaba de o\u00edrlos. Se dedicaba a mirar las nubes, arrastr\u00e1ndose lent\u00edsimas: se preguntaba si iban o ven\u00edan. Hacia d\u00f3nde. Pasaban horas, pasaban d\u00edas, pasaban nubes y Titi deseaba que alguna se detuviera y se derramara furiosa sobre \u00e9l. Hasta arrasarlo, hasta que no quedara nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento cruel sobre infancia y enfermedad de la escritora colombiana Margarita Garc\u00eda Robayo (1980)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15012,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"\"Cosas peores\": un #cuento cruel de la colombiana Margarita Garc\u00eda Robayo en Las Historias.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[3313,22,2343,185,1887,2855,3312,467],"class_list":["post-15011","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cosas-peores","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-colombianos","tag-literatura","tag-margarita-garcia-robayo","tag-realismo"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/margaritagarciarobayo.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3U7","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15011"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15011\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15014,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15011\/revisions\/15014"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}