{"id":14886,"date":"2019-06-16T21:35:51","date_gmt":"2019-06-17T02:35:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=14886"},"modified":"2019-08-09T15:13:22","modified_gmt":"2019-08-09T20:13:22","slug":"el-poder-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-poder-de-las-palabras\/","title":{"rendered":"El poder de las palabras"},"content":{"rendered":"<p>He aqu\u00ed un cuento relativamente poco conocido del gran Edgar Allan Poe (1809-1849), maestro de la narrativa breve, precursor influyent\u00edsimo de la literatura contempor\u00e1nea y objeto de varios homenajes en este sitio (incluyendo, hace diez a\u00f1os, <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/poe-2009\/\">este acopio de textos<\/a> para su bicentenario).<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n no se parece a las que acostumbramos asociar al escritor: tiene forma de di\u00e1logo y sus \u00fanicos personajes son dos esp\u00edritus, o \u00e1ngeles, que hablan sobre ciencia <em>(filosof\u00eda<\/em>, dice Poe, al modo de su propio tiempo) mientras flotan por el cosmos. Pero la pasi\u00f3n, el arrebato, el dolor aparecen de manera inesperada en las lecciones que el \u00e1ngel m\u00e1s \u00abjoven\u00bb, Oinos, recibe del otro, Agathos, y el resultado es sorprendente. En la literatura occidental, el M\u00e1s All\u00e1 es en muchas ocasiones una fantas\u00eda optimista: la vida tras la muerte, la redenci\u00f3n tras el sufrimiento en el mundo. Pero ning\u00fan pensamiento muere tampoco, dice Poe, y en el universo que \u00e9l inventa todos ellos, incluyendo los desdichados, se vuelven visibles y eternos.<\/p>\n<p>\u00abThe Power of Words\u00bb se public\u00f3 por primera vez en la revista <em>Democratic Review<\/em> en junio de 1845. La traducci\u00f3n es m\u00eda, reci\u00e9n hecha y parte de un proyecto que, si todo sale bien, ser\u00e1 publicado este mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/edgar_allan_poe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1966\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/convocatoria-poe-2009\/edgar_allan_poe\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/edgar_allan_poe-e1565381587810.jpg\" data-orig-size=\"399,323\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Edgar Allan Poe\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Retrato de Poe por Oscar Halling, copiado del daguerrotipo \u00abThompson\u00bb, uno de los \u00faltimos retratos del escritor (1849)&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Retrato de Poe por Oscar Halling, copiado del daguerrotipo \u00abThompson\u00bb, uno de los \u00faltimos retratos del escritor (1849)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/edgar_allan_poe-e1565381587810.jpg\" class=\"aligncenter wp-image-1966 size-full\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/edgar_allan_poe.jpg\" alt=\"Edgar Allan Poe\" width=\"400\" height=\"544\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL PODER DE LAS PALABRAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>Edgar Allan Poe<\/strong><\/p>\n<p><em>Oinos.<\/em> \u2014 Perdona, Agathos, la debilidad de un esp\u00edritu que estrena las alas de la inmortalidad.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 No has dicho nada, mi Oinos, por lo que deba exigirse perd\u00f3n. Ni siquiera aqu\u00ed es el conocimiento una cosa de intuici\u00f3n. Si buscas sabidur\u00eda, p\u00eddela con libertad a los \u00e1ngeles, y se te dar\u00e1.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Imaginaba que, en esta existencia, conocer\u00eda de inmediato todas las cosas, y ser\u00eda feliz al conocerlo todo.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 \u00a1<em>Ah<\/em>, pero la felicidad no est\u00e1 en el conocimiento, sino en la adquisici\u00f3n de conocimiento! Saber siempre m\u00e1s es nuestra bendici\u00f3n eterna; saberlo todo ser\u00eda la maldici\u00f3n de un demonio.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Pero \u00bfacaso el Alt\u00edsimo no lo sabe todo?<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 <em>Esa<\/em>, dado que \u00c9l es el M\u00e1s Bendecido, debe ser todav\u00eda la <em>\u00fanica<\/em> cosa desconocida hasta para \u00c9l.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Pero, si con cada hora crecemos en conocimiento, \u00bfal final no se sabr\u00e1n todas las cosas?<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 \u00a1Contempla las distancias abismales! Intenta llevar tu mirada a trav\u00e9s de las vistas incontables de las estrellas, mientras nos desplazamos despacio a trav\u00e9s de ellas, as\u00ed\u2026, as\u00ed\u2026, as\u00ed. \u00bfNo ocurre que incluso la visi\u00f3n espiritual es detenida por las continuas paredes de oro del universo, las que est\u00e1n formadas por las mir\u00edadas de cuerpos resplandecientes cuyo solo n\u00famero parece convertirlos en una unidad?<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Claramente percibo que no es un sue\u00f1o la infinitud de la materia.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 <em>No hay<\/em> sue\u00f1os en el Ed\u00e9n\u2026, pero aqu\u00ed se murmura que el \u00fanico prop\u00f3sito de esta infinitud de la materia es permitir infinitas fuentes en las que el alma pueda calmar la sed de saber que es para siempre inextinguible en su interior, dado que saciarla por completo ser\u00eda extinguir la propia alma. Preg\u00fantame, pues, mi Oinos, libremente y sin miedo. \u00a1Ven! Dejaremos a la izquierda la clamorosa armon\u00eda de las Pl\u00e9yades, y volaremos hacia fuera desde el trono, hacia las praderas estrelladas m\u00e1s all\u00e1 de Ori\u00f3n, donde en vez de violetas, pensamientos y trinitarias encontraremos arriates de soles triples y tricolores.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Y ahora, Agathos, mientras avanzamos, \u00a1instr\u00fayeme! H\u00e1blame con los tonos familiares de la Tierra. No entend\u00ed lo que acababas de insinuarme sobre los modos o m\u00e9todos de lo que, durante la vida mortal, acostumbr\u00e1bamos llamar Creaci\u00f3n. \u00bfQuieres decir que el Creador no es Dios?<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Quiero decir que la Deidad no crea.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 \u00a1Expl\u00edcate!<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 <em>S\u00f3lo<\/em> en el comienzo cre\u00f3. Las innumerables criaturas que existen hoy en todo del universo, perpetuamente surgiendo a la existencia, s\u00f3lo pueden considerarse un resultado mediato o indirecto, no inmediato ni directo, del poder creativo divino.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Entre los hombres, mi Agathos, esa idea ser\u00eda considerada enormemente her\u00e9tica.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Entre los \u00e1ngeles, mi Oinos, se le ve como simplemente cierta.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Puedo comprenderte hasta aqu\u00ed: que ciertas operaciones de lo que llamamos la Naturaleza, o las leyes naturales, dar\u00e1n bajo ciertas condiciones origen a lo que tiene toda la <em>apariencia<\/em> de creaci\u00f3n. Poco antes de la ca\u00edda final de la Tierra, hubo, me acuerdo bien, muchos experimentos muy exitosos de lo que algunos fil\u00f3sofos llamaron tontamente \u201ccreaci\u00f3n de anim\u00e1lculos\u201d.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Los casos de los que hablas fueron, en realidad, ejemplos de creaci\u00f3n secundaria\u2026, y de la <em>\u00fanica<\/em> especie de creaci\u00f3n que ha habido jam\u00e1s desde que la primera palabra dio existencia a la primera ley.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Los cuerpos estelares que, desde el abismo de la no-existencia, brotan cada hora hacia los cielos, \u00bfno son esas estrellas, Agathos, obra inmediata de la mano del Rey?<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 D\u00e9jame tratar, mi Oinos, de llevarte paso a paso a este concepto. Sabes bien que, igual que ning\u00fan pensamiento puede morir, ning\u00fan acto tiene menos que infinitas consecuencias. Mov\u00edamos las manos, por ejemplo, cuando \u00e9ramos habitantes de la Tierra, y al hacerlo hac\u00edamos vibrar a la atm\u00f3sfera que la circundaba. Esta vibraci\u00f3n se extend\u00eda infinitamente hasta que daba impulso a cada part\u00edcula de aire terrestre, que a partir de entonces, y <em>para siempre<\/em>, era animado por aquel movimiento de la mano. Los matem\u00e1ticos de nuestro mundo sab\u00edan bien este hecho. De hecho, llegaron a calcular con exactitud los efectos ejercidos en un fluido por impulsos especiales, de modo que fuera f\u00e1cil determinar en qu\u00e9 tiempo preciso llegar\u00eda a rodear el mundo un impulso de determinada fuerza, afectando (para siempre) a cada \u00e1tomo de la atm\u00f3sfera circundante. Mediante retrogradaci\u00f3n, no ten\u00edan dificultad en determinar, para un efecto y unas condiciones dadas, el valor de su impulso original. Ahora bien, los matem\u00e1ticos que vieron que los resultados de cualquier impulso dado eran absolutamente interminables, y que una parte de esos resultados se pod\u00eda rastrear con exactitud por medio del an\u00e1lisis algebraico \u2013y que vieron tambi\u00e9n la facilidad de la retrogradaci\u00f3n\u2013, esos hombres, digo, vieron al mismo tiempo que esta especie de an\u00e1lisis ten\u00eda en s\u00ed misma la posibilidad de progreso indefinido: que no hab\u00eda l\u00edmites concebibles a su avance y aplicabilidad, excepto dentro del intelecto de quien lo hac\u00eda progresar o lo aplicaba. Pero en este punto, nuestros matem\u00e1ticos se detuvieron.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 \u00bfY por qu\u00e9, Agathos, deber\u00edan haber continuado?<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Porque m\u00e1s all\u00e1 hab\u00eda algunas consideraciones de profundo inter\u00e9s. De lo que ellos sab\u00edan, se pod\u00eda deducir que para un ser de infinito entendimiento \u2013uno para el cual la <em>perfecci\u00f3n<\/em> del an\u00e1lisis algebraico se mostrara plena\u2013, no habr\u00eda dificultad en rastrear cada impulso dado al aire, y al \u00e9ter a trav\u00e9s del aire, hasta sus m\u00e1s remotas consecuencias en la m\u00e1s infinitamente remota \u00e9poca del tiempo. De hecho, se puede demostrar que cada impulso <em>dado al aire<\/em> influye, finalmente, en cada cosa individual que existe <em>en el universo<\/em>\u2026, y el ser de infinito entendimiento que hemos imaginado podr\u00eda rastrear las ondulaciones remotas de ese impulso: rastrearlas hacia arriba y hacia delante en sus influencias sobre todas las part\u00edculas de toda la materia, para siempre, en sus modificaciones de viejas formas \u2013o, dicho de otro modo, en la creaci\u00f3n de <em>nuevas formas<\/em>\u2013, hasta llegar a ellas reflejadas, ya sin m\u00e1s efecto, en el trono de Dios. Y este ser no s\u00f3lo podr\u00eda hacer esto, sino que en todo tiempo, si se le diera un cierto resultado \u2013si se le propusiera inspeccionar uno de estos cometas innumerables, por ejemplo\u2013, no tendr\u00eda dificultad en determinar, por retrogradaci\u00f3n anal\u00edtica, a qu\u00e9 impulso original se debi\u00f3. Este poder de retrogradaci\u00f3n, con absoluta plenitud y perfecci\u00f3n; esta facultad de relacionar en <em>todas<\/em> las \u00e9pocas <em>todos<\/em> los efectos a <em>todas<\/em> las causas, es por supuesto prerrogativa \u00fanica de la Divinidad. Pero en cualquier otro grado, por debajo de la perfecci\u00f3n absoluta, ese poder lo tienen las huestes completas de las Inteligencias Ang\u00e9licas.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Pero s\u00f3lo hablas de impulsos en el aire.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Al hablar del aire, me refer\u00eda solamente a la Tierra. Pero la proposici\u00f3n general es aplicable a impulsos sobre el \u00e9ter, que como penetra, y es lo \u00fanico que penetra, todo el espacio, es por lo tanto el gran medio de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 \u00bfEntonces todo movimiento, de cualquier naturaleza, crea?<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 As\u00ed debe ser. Pero una filosof\u00eda verdadera ha ense\u00f1ado por largo tiempo que la fuente de todo movimiento es el pensamiento, y la fuente de todo pensamiento es\u2026<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Dios.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Te he hablado, Oinos, como a una criatura de la bella Tierra que pereci\u00f3 hace poco, acerca de impulsos sobre la atm\u00f3sfera terrestre.<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 As\u00ed fue.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 Y mientras hablaba, \u00bfno te pas\u00f3 por la mente alg\u00fan pensamiento sobre el <em>poder f\u00edsico de las palabras<\/em>? \u00bfNo es cada palabra un impulso dado al aire?<\/p>\n<p><em>Oinos<\/em>. \u2014 Pero, Agathos, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfY por qu\u00e9&#8230;, oh, por qu\u00e9 tus alas se cierran mientras flotamos sobre esta hermosa estrella, la m\u00e1s verde y a la vez la m\u00e1s terrible de las que hemos encontrado en nuestro vuelo? Sus brillantes flores parecen un sue\u00f1o de hadas\u2026, pero sus fieros volcanes parecen las pasiones de un coraz\u00f3n violento.<\/p>\n<p><em>Agathos<\/em>. \u2014 \u00a1Lo <em>son<\/em>! \u00a1Lo <em>son<\/em>! Esta estrella salvaje\u2026 Ya son tres siglos desde que, con las manos unidas y los ojos llorosos, a los pies de mi amor\u2026, yo la <em>dije<\/em>: la hice nacer con unas cuantas frases apasionadas. Sus brillantes flores son mis m\u00e1s queridos sue\u00f1os sin realizar, y sus rugientes volcanes son las pasiones del coraz\u00f3n m\u00e1s turbulento y m\u00e1s imp\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(traducci\u00f3n de Alberto Chimal)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento poco conocido, pero profundo y enigm\u00e1tico, del gran Edgar Allan Poe (1809-1849)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1966,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El poder de las palabras","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,142,2343,3286,3180,2365,2855,2291,360,530,3210],"class_list":["post-14886","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-edgar-allan-poe","tag-el-cuento-del-mes","tag-el-poder-de-las-palabras","tag-escritores-malditos","tag-escritores-en-ingles","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-traducciones","tag-traducciones-originales"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/edgar_allan_poe-e1565381587810.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3S6","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14886"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14886\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14900,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14886\/revisions\/14900"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1966"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14886"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14886"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}