{"id":14851,"date":"2019-05-14T17:02:52","date_gmt":"2019-05-14T22:02:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=14851"},"modified":"2019-08-09T15:20:06","modified_gmt":"2019-08-09T20:20:06","slug":"zoom-in-zoom-out","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/zoom-in-zoom-out\/","title":{"rendered":"Zoom in, zoom out"},"content":{"rendered":"<p>Un relato de <a href=\"https:\/\/pinarpublisher.com\/luz-stella-mejia\/\">Luz Stella Mej\u00eda<\/a> (1964), narradora migrante. Originaria de Colombia, es tambi\u00e9n bi\u00f3loga marina, profesi\u00f3n que ejerci\u00f3 en su pa\u00eds natal. Posteriormente decidi\u00f3 radicarse en Estados Unidos. En la actualidad vive en Virginia, cerca de Washington, D.C., y trabaja en una biblioteca p\u00fablica. Ha publicado un libro de poes\u00eda, <em>Palabras sumergidas<\/em>, y varios poemas y relatos cortos en diferentes antolog\u00edas y medios. Particip\u00f3 en el Festival Internacional Savannah, 2018 como autora y tallerista invitada, y tambi\u00e9n escribe en su p\u00e1gina, <em><a href=\"http:\/\/www.elsuresamerica.com\/\">El Sur es Am\u00e9rica<\/a><\/em>. De este sitio proviene \u00abZoom in, zoom out\u00bb, vi\u00f1eta realista en un escenario que hace unas d\u00e9cadas hubiera sido de ciencia ficci\u00f3n. Tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n en castellano est\u00e1 ocupando ese espacio nuevo para las experiencias humanas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_14852\" aria-describedby=\"caption-attachment-14852\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/fullsizeoutput_139a.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"14852\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/zoom-in-zoom-out\/fullsizeoutput_139a\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/fullsizeoutput_139a-e1565381990640.jpeg\" data-orig-size=\"314,219\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1521902788&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Luz Stella Mej\u00eda\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Luz Stella Mej\u00eda. 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Ya llevamos diez d\u00edas con la vista enfocada a menos de tres metros todo el tiempo, salvo descansos cortos en los que podemos mirar por la peque\u00f1a ventanilla el paisaje espacial que se extiende en todas direcciones. Dos semanas vi\u00e9ndonos las caras, que ya empiezan a tener se\u00f1ales de molestias: labios apretados, miradas desviadas y ce\u00f1os fruncidos. Despu\u00e9s de estar trabajando y durmiendo con las mismas personas por tanto tiempo, mejor no hablar sino lo imprescindible, pues todo lo dem\u00e1s puede ser la chispa que encienda una discusi\u00f3n absurda. S\u00f3lo se escucha el silencio de la c\u00e1psula, excepto cuando hablamos con la base y en cuanto terminamos nuestro turno en los comandos, que podemos conectarnos los aud\u00edfonos y escuchar nuestra m\u00fasica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aqu\u00ed adentro la atm\u00f3sfera es cerrada, y despu\u00e9s de tantos d\u00edas de vuelo, el aire huele un poco rancio, como la ropa sucia que espera el d\u00eda de lavado. Menos mal que antes de subirnos, un \u201coledor\u201d experto nos huele todo el equipaje, para que no traigamos nada que sea irritante. Tambi\u00e9n tenemos el acuerdo t\u00e1cito de no usar lociones ni desodorantes con olores fuertes \u2014nada de Axe ni Chanel. A veces huele un poco como a fusibles y cables. Me recuerda al olor del taller que mi t\u00edo ten\u00eda cuando yo era ni\u00f1a, lleno de televisores desbaratados. El d\u00eda del despegue la nave toda ol\u00eda a carro nuevo. \u00a1Era tan emocionante! Todo era suave al tacto, novedoso, brillante y prometedor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En ese momento, cuando ingres\u00e9 a la nave, ya listos para el despegue, me sent\u00ed muy feliz, era la culminaci\u00f3n de a\u00f1os de anhelar ser la elegida para un vuelo espacial. D\u00edas y d\u00edas de entrenamiento duro, ex\u00e1menes f\u00edsicos y sicol\u00f3gicos y todo el tiempo alerta, tratando de demostrar que s\u00e9 tanto o m\u00e1s que los compa\u00f1eros. Ya se sabe, a los muchachos les queda m\u00e1s f\u00e1cil; el primer requisito, ser hombre, pensar y actuar como hombre, ya lo tienen resuelto. Desde el d\u00eda que me anunciaron que ir\u00eda en una misi\u00f3n espacial no he podido dejar de sonre\u00edr. Luego me enter\u00e9 que George y Anthony tambi\u00e9n ven\u00edan y me alegr\u00e9 mucho, los tres nos llevamos muy bien. Ellos son tranquilos y considerados, no les gusta alardear y s\u00e9 que lo que muestran es lo que son, sin dobleces. En eso nos parecemos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El tablero de mando del Soyuz est\u00e1 abarrotado de botones, pomos, palancas y pantallas. Ahora ya s\u00e9 para qu\u00e9 sirve cada cosa y hemos entrenado tanto que puedo manipularlo con los ojos cerrados. Pero recuerdo que la primera vez que tuve que practicar con el panel me sent\u00ed abrumada, ten\u00eda un poco de nervios, de no ser capaz de manejarlo. Al final aprend\u00ed r\u00e1pido. Claro que es diferente cuando entrenas en un simulador, una vez superado el miedo de la primera vez, luego es muy f\u00e1cil y lo haces casi con descuido. Pero el d\u00eda del despegue, cuando ya era de verdad, me sent\u00ed muy nerviosa. Sent\u00ed un verdadero gusanillo en el est\u00f3mago, ya no por temor a no ser capaz, sino por miedo a lo desconocido. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 estar en medio de la nada? \u00bfY qu\u00e9 tal si nos equivocamos en un solo comando? Es que para volar un m\u00f3dulo de \u00e9stos se necesita precisi\u00f3n de relojero y un trabajo en equipo perfectamente sincronizado, sobre todo en tres momentos: al despegue, cuando necesitamos acoplarnos a la estaci\u00f3n espacial y, especialmente, al reentrar a la atm\u00f3sfera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adentro de la c\u00e1psula todo es fr\u00edo al tacto, metal por todas partes. Es como estar dentro de una lata de at\u00fan, como dice Bowie en su famosa canci\u00f3n de <em>Space Oddity \u201cFor here, am I sitting in a tin can\u201d.<\/em> Con George siempre tenemos esa discusi\u00f3n, \u00e9l dice que Bowie se refiere a que est\u00e1 sentado encima de una lata, como por ejemplo, un bid\u00f3n de gasolina. Yo digo que se refiere a la nave, compar\u00e1ndola con un tarro de hojalata. Porque eso es lo que yo siento. Cuando me preguntan c\u00f3mo es estar sentada en el m\u00f3dulo, yo les digo que es como estar dentro de una lata de sardinas: peque\u00f1a, atestada \u2014de personas y objetos\u2014 y met\u00e1lica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ya estamos llegando a nuestro destino. Despu\u00e9s de darle la vuelta a la luna, vamos a acoplarnos a la estaci\u00f3n internacional Lunar II, que orbita a su alrededor. Ya la he visto, a la luna, por la ventanilla, pero no he podido tener una visi\u00f3n completa.  Yo tengo programado un <em>spacewalk<\/em>, o sea, una caminata espacial, y ya tengo puesto mi traje presurizado desde hace una hora, respirando ox\u00edgeno puro. Tengo mucha impaciencia, no puedo esperar a sentirme flotando en el espacio y ver la luna tan cerca, debe ser la sensaci\u00f3n m\u00e1s impresionante de la vida. Con el traje me muevo como en c\u00e1mara lenta, toda acci\u00f3n peque\u00f1a cuesta tres veces m\u00e1s que en la tierra, no solo por el traje, que es grueso e inc\u00f3modo, sino porque acostumbrarse a hacer todo sin gravedad es muy dif\u00edcil. El entrenamiento para la caminata espacial es bajo el agua, estar en el espacio se parece un poco a bucear en las profundidades del mar, s\u00f3lo que es el efecto contrario. En el agua, la presi\u00f3n es m\u00e1s grande que en la superficie, aqu\u00ed, no hay ninguna presi\u00f3n. Pero en ambos casos debemos usar un equipo que limita mucho los movimientos, porque estamos en ambientes que son hostiles a nuestra naturaleza terrestre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es dif\u00edcil acostumbrase a manipular cualquier cosa con los gruesos guantes. Las herramientas que utilizamos para hacer reparaciones por fuera de la nave son m\u00e1s grandes que las normales. La visi\u00f3n es muy limitada, tienes que girar la cabeza constantemente para ver lo que en condiciones normales ves en un solo golpe de vista. Incluso esas cosas que normalmente captamos por el rabillo del ojo, con el casco no se ven, pues no hay rabillo que valga. Tampoco se escucha nada, s\u00f3lo la propia respiraci\u00f3n. Me ha pasado que despu\u00e9s de estar con el casco por un buen rato, en silencio, me sobresalto con el sonido de mi propia voz encerrada. Menos mal tenemos un buen sistema de micr\u00f3fonos y aud\u00edfonos para comunicarnos, pues no se puede en la distancia llamar la atenci\u00f3n de alguien agitando las manos o algo as\u00ed, por la visi\u00f3n tan limitada. Siempre pasa que si alguien se aproxima por el lado, me sorprende porque no lo veo hasta que ya me toca el hombro o est\u00e1 justo frente a m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por fin es hora de abrir la escotilla. Cuando avanzo y doy el paso que me saca por primera vez de la c\u00e1psula al vac\u00edo espacial, siento los latidos de mi coraz\u00f3n golpeando en mis o\u00eddos. Abro mis ojos m\u00e1s de la cuenta, tratando de ver m\u00e1s all\u00e1 del negro estrellado. Esa sensaci\u00f3n de dar el paso sin caminar porque no hay suelo en el que apoyarse, de hecho no hay nada de que apoyarse, nada que pueda ayudarme a orientarme \u00bfd\u00f3nde es arriba, d\u00f3nde es abajo? Es como si mi cuerpo se separara de mi mente. Mi cerebro corre a mil por hora tratando de adaptarse y entender una situaci\u00f3n tan peculiar. Mientras mi cuerpo se relaja y flota, no hay sensaciones, no hay presi\u00f3n atmosf\u00e9rica que me empuje hacia abajo y tape mis o\u00eddos, no hay suelo duro bajo mis pies, no hay nada. No siento el exterior, todas las sensaciones provienen de mi propio cuerpo adapt\u00e1ndose, un poco mareado, con el est\u00f3mago tambi\u00e9n flotando dentro de m\u00ed, que si hubiera comido a lo terr\u00edcola estar\u00eda vomitando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero entonces la veo. La luna. Qu\u00e9 bella y grande. Est\u00e1 all\u00ed, tan solitaria en medio de la nada, con su cara brillante, con sus zonas sombreadas que parecen un reguero de agua. Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os nos dec\u00edan que era la cara de la virgen, pero la verdad yo nunca vi ninguna cara. Desde aqu\u00ed veo sus cr\u00e1teres y crestas, parecen cicatrices en un cuerpo guerrero. Es el paisaje m\u00e1s hermoso que haya visto en mi vida. La vemos todas las noches en el cielo, pero se nos olvida que es un cuerpo celeste. O sea, tridimensional, una esfera que flota en medio del espacio vac\u00edo. Es simplemente sobrecogedor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En ese momento siento el cable que me ata a la nave enrollado alrededor de mi cuello. No puedo desenrollarlo, entonces abro el gancho que lo conecta a mi traje y as\u00ed lo desenredo. George viene hacia m\u00ed y chocamos, me agarra del brazo pero el impulso hace que giremos sin control y perdamos contacto. Con el impacto, el cable se solt\u00f3 de mis manos antes de poder reconectarlo. Entro en p\u00e1nico y empiezo a hiperventilar. La idea aterradora de estar flotando sin control y sin amarre en medio del espacio est\u00e1 sucediendo. Tengo que cerrar los ojos muy fuerte y tratar de dejar mi mente en blanco. Comienzo a repasar mentalmente los pasos para una emergencia como \u00e9sta. Una vez que me tranquilizo un poco, abro los ojos y veo que George viene hacia m\u00ed de nuevo, as\u00ed que preparo mi cuerpo para el choque, abriendo mis brazos, lista para agarrar lo primero que pueda. El impacto es violento pero los dos nos enlazamos en un abrazo feroz. No hay poder humano que me haga soltarlo ahora. Siento un gran vac\u00edo despu\u00e9s de la explosi\u00f3n de adrenalina, me dan ganas de re\u00edr y de llorar al mismo tiempo y siento algo como una burbuja que crece en mi pecho y me deja sin aliento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el giro salimos por encima de la nave y me quedo absolutamente sin palabras. Algo que es mucho m\u00e1s impresionante que la luna se asoma por detr\u00e1s de la estaci\u00f3n lunar. Es el paisaje m\u00e1s impactante: La Tierra. Es tan bella, tan azul, tan nuestra. Nada podr\u00eda prepararme para esta visi\u00f3n. De pronto siento una nostalgia insoportable, m\u00e1s que la sola nostalgia del hogar, es la certeza f\u00edsica de que no podr\u00eda vivir sin ella, porque f\u00edsicamente es imposible vivir fuera de la tierra. Parece obvio, pero nunca lo hab\u00eda visto tan claro, una verdad que me ha golpeado, como un martillo en la cabeza: <em>no podemos vivir sin la tierra<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pod\u00eda quitar mis ojos de ella. No es como la luna, una roca hermosa, pero sin vida. Es algo vivo. La tierra es un ser vivo. Los colores que la hacen tan hermosa no son superficiales ni artificiales. Ese azul no est\u00e1 pintado: es un mar profundo, poblado de criaturas. Y no es un azul uniforme, sus tonos dependen de la profundidad y de los corales y de las algas y del plancton que flota a la deriva. Es un oc\u00e9ano lleno de vida. Es agua sin la cual no existir\u00edamos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esas peque\u00f1as manchas verdes, tan escasas en la superficie azul, son en realidad vida: los bosques boreales, la selva del Amazonas, las sabanas africanas, los manglares costeros. Pasa como una pel\u00edcula por mi mente donde veo las inmensas sequoias, los helechos frondosos, el c\u00e9sped mullido, las orqu\u00eddeas, el musgo. Una variedad casi imposible de plantas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me puse a detallarla. Es posible identificar los continentes, pero no hay fronteras, no hay pa\u00edses, no hay diferencias. Y entend\u00ed que no hay dos tierras, una para los ricos y otra para los pobres. Es s\u00f3lo una. Lo que unos pocos hacen, lo sufrimos todos. No hay veinte tierras: una para los blancos y otra para los negros, los mestizos, los hispanos, los indios, los ind\u00edgenas, los asi\u00e1ticos y cada uno de los tonos posibles. Vista desde aqu\u00ed \u00a1es tan peque\u00f1a! Y en miles de kil\u00f3metros alrededor no hay ning\u00fan planeta parecido. Estamos todos juntos en esto. Es la \u00fanica Tierra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De pronto, no s\u00e9 por qu\u00e9, me acorde de cuando mi t\u00edo Osvaldo se accident\u00f3 en la finca. Toda la familia estaba en la ciudad y all\u00e1 en el pueblo d\u00f3nde \u00e9l estaba se necesitaba sangre O+ para poder hacerle una transfusi\u00f3n. No hab\u00eda suficientes reservas en el hospital, pero un enfermero se ofreci\u00f3 a donar la suya. Recuerdo el alivio de mi abuelo y de toda la familia, excepto mi abuela, que estaba escandalizada porque le iban a poner a Osvaldito sangre de negro. Pues mi abuela ten\u00eda su manera de levantar la nariz frente a los que tuvieran la piel un grado m\u00e1s oscura que la suya, que no era alabastro, ni mucho menos. Y mi abuelo con su vozarr\u00f3n de general en guerra le grito:\u201cc\u00e1llate mujer, es la vida de Osvaldo la que est\u00e1 en juego, no esas est\u00fapidas colchas de croch\u00e9 de las remilgadas Damas del Sagrado Coraz\u00f3n por los Pobres, que creen que se entecan si las tocan las negras\u201d. Y mi abuela, ofendida, torci\u00f3 la boca. Y la sigui\u00f3 torciendo incluso cuando Osvaldo volvi\u00f3 a ser el mismo, completamente recuperado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces entend\u00ed porqu\u00e9 ese recuerdo me visita en este instante. Es como ver esas fotos digitales que se pueden agrandar cada vez m\u00e1s y se ve una persona y mucho m\u00e1s peque\u00f1o, un insecto, una c\u00e9lula, un \u00e1tomo, una part\u00edcula. Y luego se puede alejar digitalmente la imagen y se ve un edificio, una ciudad, un continente, el planeta, la galaxia, el universo\u2026 La realidad est\u00e1 formada por tantos niveles y s\u00f3lo en uno de ellos, somos diferentes. La piel es un accidente sin consecuencias. En todos los dem\u00e1s niveles somos un conjunto de part\u00edculas o somos apenas las peque\u00f1as part\u00edculas dentro de la infinitud del universo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;George volvi\u00f3 a chocarme, esta vez sin tanto impulso y agarrado a mi brazo se qued\u00f3 conmigo contemplando el paisaje. Sac\u00f3 su c\u00e1mara y, gir\u00e1ndome, tom\u00f3 una foto de los dos, con la tierra al fondo. Luego escuch\u00e9 su voz met\u00e1lica pero inconfundible que dec\u00eda dentro de mi casco: \u201cHe aqu\u00ed una foto de toda la humanidad\u201d, y Anthony desde el Soyuz protest\u00f3 en mis aud\u00edfonos \u201c<em>Hey<\/em> \u00bfy yo qu\u00e9?\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento realista, pero de ambiente extraordinario, de la narradora colombiana-estadounidense Luz Stella Mej\u00eda (1964).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14852,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"\"Zoom in, zoom out\", un #cuento de la narradora colombiana-estadounidense Luz Stella Mej\u00eda en Las Historias.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,1887,194,3279,3277,467,3278],"class_list":["post-14851","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-colombianos","tag-escritores-estadounidenses","tag-escritores-migrantes","tag-luz-stella-mejia","tag-realismo","tag-zoom-in-zoom-out"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/fullsizeoutput_139a-e1565381990640.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3Rx","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14851"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14875,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14851\/revisions\/14875"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}