{"id":1479,"date":"2008-11-18T21:30:51","date_gmt":"2008-11-19T03:30:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=1479"},"modified":"2016-10-26T10:23:35","modified_gmt":"2016-10-26T15:23:35","slug":"la-bitacora-de-balzac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-bitacora-de-balzac\/","title":{"rendered":"La bit\u00e1cora de Balzac"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div align=center><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/musofobia1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1814\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-bitacora-de-balzac\/musofobia1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/musofobia1.jpg\" data-orig-size=\"558,791\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Musofobia\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/musofobia1.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/musofobia1-211x300.jpg\" alt=\"\" title=\"Musofobia\" width=\"211\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1814\" border=1 srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/musofobia1-211x300.jpg 211w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/musofobia1.jpg 558w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><\/a><br \/>\n<em><br \/>\nJorge Harmodio, <\/em>Musofobia. <em>M\u00e9xico, Mondadori, 2008. 216 pp.<\/em><\/div>\n<p>1<br \/>\nEn M\u00e9xico, que tiene a TV Azteca y a Televisa, no ha aparecido a\u00fan una <em>blogonovela<\/em>. Pero la palabra se usa en diversos contextos para nombrar a los libros impresos que transcriben historias publicada inicialmente en bit\u00e1coras virtuales, con el fin de explotar comercialmente la popularidad que \u00e9stas hayan logrado en Internet. En otros pa\u00edses ya hay muchos ejemplos de libros semejantes, que utilizan la publicaci\u00f3n en red como medio para imitar la publicaci\u00f3n por entregas al modo de los folletines del siglo XIX y luego siguen el mismo camino hacia el papel. Los ejemplos en espa\u00f1ol van de <em>Apocalipsis Z<\/em> de Manel Loureiro, una encantadora novela de cat\u00e1strofes, a la muy sobrevaluada <em>M\u00e1s respeto que soy tu madre<\/em> de Hern\u00e1n Casciari; hasta el momento, todas coinciden en ser de lo m\u00e1s convencional en su forma y sus temas: la \u00fanica novedad es el \u201ccanal\u201d que emplean para su distribuci\u00f3n, y ninguna lo aprovecha para lograr algo m\u00e1s de lo que se pod\u00eda lograr ya, aunque con menos eficiencia, en los tiempos de Dickens o V\u00edctor Hugo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Justamente lo contario pasa con Musofobia, que para seguir con el juego tendr\u00eda que llamarse no blogonovela, sino <em>novela blog<\/em>: la primera que consigue, al menos en castellano, traer realmente a la p\u00e1gina impresa el mundo de la escritura virtual.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La historia es la de Jorge, ingeniero mexicano y aspirante a cuentista radicado en Par\u00eds, sujeto a los vaivenes de su trabajo y al desastre de su vida amorosa (un rat\u00f3n entra en su departamento \u2013de ah\u00ed el t\u00edtulo\u2013 cuando su pareja lo abandona por un novelista y su mundo entero se trastrueca). Y todo se presenta en efecto como blog, diario en l\u00ednea con enlaces a otros sitios, comentarios y hasta basura electr\u00f3nica, pero aparece primero como un libro, paralelo a la verdadera bit\u00e1cora de Harmodio (<a href=\"http:\/\/malversando.wordpress.com\">malversando.wordpress.com<\/a>) y sin repetir nada de lo publicado en ella. Adem\u00e1s, entre los hechos de la trama novelesca, fechada y fragmentada como un diario, se atraviesan cuentos atribuidos al Jorge personaje, que aparecen sin fechas, no siempre son anunciados por el propio diario y en ocasiones, incluso, pueden leerse como un comentario humor\u00edstico o terrible de los hechos de su presunto autor. \u00bfQui\u00e9n decide la colocaci\u00f3n de estos materiales adicionales? No la criatura ficticia, desde luego, sino el escritor que le da su nombre y algunos hechos de su propia vida, deformados seg\u00fan conviene a las necesidades de la historia. No faltar\u00e1 quien crea, ingenuamente, que esto es un diario de verdad, una autobiograf\u00eda a la que juzgar de acuerdo con las reglas del culto moderno a las celebridades, pero dir\u00e9 m\u00e1s sobre este problema en la secci\u00f3n 3 de la presente nota.<\/p>\n<p>2<br \/>\nSin mencionar a\u00fan a cierto gran precursor de <em>Musofobia<\/em> (v\u00e9ase para esto la secci\u00f3n 4), que prefigura varias de sus propuestas para alivio de los lectores m\u00e1s calmosos, baste decir que este libro se vale de la estructura discontinua del blog para aludir a la fragmentaci\u00f3n de nuestra propia conciencia, de nuestros modos de estar en el mundo y comprenderlo, en el temprano siglo XXI, cuando ya la idea de los Grandes Relatos est\u00e1 definitivamente muerta y, al menos mientras llegan las primeras grandes conmociones tras del \u201cFin de la Historia\u201d, s\u00f3lo podemos terminar de lidiar con el trauma: limpiar lo que qued\u00f3 tras los derrumbes que todos conocemos y explorar un mundo que se ha vuelto distinto. Como tambi\u00e9n muestra la comunicaci\u00f3n por Internet, se\u00f1as de identidad que eran cruciales hace unas d\u00e9cadas han perdido todo sentido para muy grandes poblaciones, y los deseos de \u00e9stas \u2013por sumisi\u00f3n o por impotencia o por mero desconocimiento\u2013 tampoco tienen que ver con las aspiraciones y los valores de antes, que se mantienen por inercia salvo entre sectas y fan\u00e1ticos. La experiencia parisina del Jorge personaje no tiene que ver con las que aparecen en <em>Rayuela<\/em> de Julio Cort\u00e1zar y otros libros escritos por latinoamericanos \u201cexiliados\u201d en Europa durante los a\u00f1os sesenta, pero tampoco con la descrita en <em>Los detectives salvajes<\/em> de Roberto Bola\u00f1o, que hace una d\u00e9cada puso en crisis a aquellas otras novelas. No hay en <em>Musofobia<\/em> la angustia por un origen perdido ni el deseo de correr hacia el futuro, de agotar sus posibilidades, que viene del descubrimiento de que ning\u00fan retorno es posible. Los personajes viven, aman, odian, se enferman y se alivian, se acercan y se alejan aislados en su propio mundo virtual, que existe suspendido, aislado del otro pero sujeto a sus vaivenes y siempre en peligro de desaparecer, como desaparece el \u201cnidito.de.amor\u201d que es el primer escenario de la novela (Harmodio juega todo el tiempo con la sintaxis mec\u00e1nica de las direcciones de Internet y la traslada al mundo tangible).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por lo dem\u00e1s las existencias de estos seres artificiales tambi\u00e9n se parecen a las nuestras en que est\u00e1n hechas de trozos desiguales, reunidos y ensamblados con grandes esfuerzos para \u201cpersonalizar\u201d, como se dice ahora, la superficie de una vida en que la libertad de acci\u00f3n cuenta muy poco. Las alternativas de ahora, parecen decir estas aventuras, son ilusorias, tan profundas como el cristal de una pantalla.<\/p>\n<p>3<br \/>\nHay algo m\u00e1s que decir sobre la idea de la autobiograf\u00eda. Este a\u00f1o se ha puesto de moda condenar (de plano) la ficci\u00f3n, juzgarla agotada e impropia para estos tiempos y abogar por la cr\u00f3nica, el reportaje y la autobiograf\u00eda: \u201cla directa, precisa y temeraria escritura del yo\u201d, escribi\u00f3 el espa\u00f1ol Vicente Verd\u00fa en uno de tantos textos sobre el asunto. Extra\u00f1a un poco que se pase por alto el hecho de que ya vivimos saturados de im\u00e1genes de la realidad, debidamente editadas (o fabricadas) y empacadas para el consumo pero vendidas como verdad\u2026, pero <em>Musofobia<\/em>, en todo caso, propone un juego distinto: el yo del autor se transforma y se convierte en parte de una figura literaria, independiente de los vaivenes \u201creales\u201d de quien la cre\u00f3. Peor para nosotros si esta intenci\u00f3n precisa del texto nos parece una novedad.<\/p>\n<p>4<br \/>\nLa novedad est\u00e1 aqu\u00ed: entre los grandes precursores de <em>Musofobia<\/em> \u2013es decir: entre los libros que mejor se transforman y se matizan tras leer <em>Musofobia<\/em>\u2013, no hay ning\u00fan autor mexicano ni tampoco, al contrario de lo que exige otra de nuestras modas, ninguno de habla inglesa. El m\u00e1s visible de quienes s\u00ed est\u00e1n es Enrique Vila-Matas, cuyas autoficciones no necesitan ninguna justificaci\u00f3n y quien s\u00f3lo en una novela: <em>El mal de Montano<\/em>, enga\u00f1a y desenga\u00f1a para la eternidad tanto a quienes buscan a \u201clos seres reales y la historia real\u201d como a los enemigos de la imaginaci\u00f3n y del lenguaje. En el fondo, la tradici\u00f3n a la que pertenece y con la que se mide Jorge Harmodio es larga y venerable: su gran santo es Honor\u00e9 de Balzac, a quien Harmodio lee devotamente y con quien se atreve a jugar tanto en <em>Musofobia<\/em> como en otros textos (v\u00e9ase su \u201cBalSac\u201d, publicado en la antolog\u00eda <em>Grandes hits vol. 1<\/em> de Tryno Maldonado).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No es tarde para admirar a las m\u00e1s prodigiosas m\u00e1quinas de contar \u2013las imaginaciones verdaderamente capaces de meter la realidad en la escritura y no al contrario\u2013 y Jorge Harmodio nos lo recuerda con una novela legible <em>ahora<\/em>, digna de aprecio <em>ahora<\/em>.<\/p>\n<p><em>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][Esta nota apareci\u00f3 hace poco en la revista<\/em> Siempre!<em> Es la segunda de este mes para compensar la ausencia de \u00ablibro del mes\u00bb en octubre. Gracias.]<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El <em>segundo<\/em> libro de este mes: <em>Musofobia<\/em>, novela blog (y no blognovela) de Jorge Harmodio. Esta secci\u00f3n se actualiza, salvo en casos excepcionales como el presente, los d\u00edas 10.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1520],"tags":[941,18,22,5,25,8,317,1821,2855,403,10,567,940],"class_list":["post-1479","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuaderno","tag-autoficcion","tag-blogosfera","tag-cuento","tag-el-libro-del-mes","tag-escritores","tag-internet","tag-jorge-harmodio","tag-libros","tag-literatura","tag-musofobia","tag-novela","tag-resenas","tag-vicente-verdu"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-nR","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1479"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12876,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1479\/revisions\/12876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}