{"id":14350,"date":"2018-01-02T11:58:57","date_gmt":"2018-01-02T17:58:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=14350"},"modified":"2018-01-02T16:33:18","modified_gmt":"2018-01-02T22:33:18","slug":"monstruos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/monstruos\/","title":{"rendered":"Monstruos"},"content":{"rendered":"<p>Ayer, primero de enero de 2018, se cumplieron 200 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de <a href=\"http:\/\/www.formarse.com.ar\/libros\/novelas-pdf\/Mary%20Shelley\/Frankenstein%20o%20el%20moderno%20Prometeo-libro.pdf\"><em>Frankenstein<\/em><\/a> de Mary Shelley. La novela &#8211;cuyo subt\u00edtulo no siempre se recuerda y es bello y dur\u00edsimo, ir\u00f3nico: <em>El moderno Prometeo<\/em>&#8212; es desde luego una de las m\u00e1s influyentes de la historia humana y sigue con nosotros hasta hoy no s\u00f3lo en sus muchas ediciones, traducciones y adaptaciones, sino tambi\u00e9n en obras que reciben su influencia, as\u00ed como en grandes porciones del arte y el pensamiento contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Pensando en ella, me encontr\u00e9 con un breve ensayo del narrador brit\u00e1nico China Mi\u00e9ville: <a href=\"http:\/\/www.conjunctions.com\/print\/article\/china-mieville-c59\">\u00abTheses on Monsters\u00bb<\/a>, que recuerda muchas otras reflexiones acerca de los monstruos en la cultura, pero que me pareci\u00f3 interesante para comenzar el a\u00f1o. Como en muchos otros lugares, en este pa\u00eds es frecuente escuchar el lugar com\u00fan de que ninguna <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/20-grandes-cuentos-de-terror\/\">historia de miedo<\/a> puede \u00absuperar\u00bb los horrores de la vida real; la frase no es m\u00e1s que un <a href=\"http:\/\/dle.rae.es\/?id=JOBxzU7\">gracejo<\/a>, una salida ingeniosa que permite a quien la dice dar una impresi\u00f3n de respetabilidad (y de profundo desprecio por la literatura), pero nunca est\u00e1 de m\u00e1s criticarla y Mi\u00e9ville lo hace de forma sorprendentemente profunda en su texto, que es muy breve y traduje por puro gusto. Aqu\u00ed est\u00e1.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Tesis sobre los monstruos<\/strong><\/p>\n<p>China Mi\u00e9ville<\/p>\n<p>1. La historia de todas las sociedades existentes hasta hoy es la historia de los monstruos. El homo sapiens es un engendrador de monstruos como sue\u00f1os de la raz\u00f3n. No son patolog\u00edas sino s\u00edntomas, diagn\u00f3sticos, glorias, juegos y terrores.<\/p>\n<p>2. Insistir en que un elemento de lo fant\u00e1stico es condici\u00f3n sine qua non de la monstruosidad no es s\u00f3lo un deseo nerd (aunque s\u00ed sea eso en parte). Los monstruos deben ser formas-criaturas y corp\u00fasculos de lo inefable, lo malo numinoso. Un monstruo es lo sublime somatizado, emisario de un <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pl%C3%A9roma\">pl\u00e9roma<\/a> amenazante. El fin \u00faltimo de la esencia monstruosa es la divinidad.<\/p>\n<p>3. Hay una tendencia compensatoria en el corpus monstruoso. Es evidente en la orden de \u00abPok\u00e9mon\u00bb de &#8216;atraparlos a todos&#8217;, en las taxonom\u00edas exhaustivas del \u00abManual de los monstruos\u00bb, en las tomas fetichistas de los monstruos de Hollywood. Una cosa que evade tanto las categor\u00edas provoca y se rinde a un deseo voraz de especificidad, de una enumeraci\u00f3n de su cuerpo imposible, de una genealog\u00eda, de una ilustraci\u00f3n. El fin \u00faltimo de la esencia monstruosa es el esp\u00e9cimen.<\/p>\n<p>4. Los fantasmas no son monstruos.<\/p>\n<p>5. Se ha se\u00f1alado, regular e incesantemente, que la palabra monstruo comparte ra\u00edces con \u00abmonstrum\u00bb, \u00abmonstrare\u00bb, \u00abmonere\u00bb: \u00abaquello que ense\u00f1a\u00bb, \u00abmostrar\u00bb, \u00abadvertir\u00bb. Esto es verdad pero ya no sirve de nada, si es que alguna vez sirvi\u00f3.<\/p>\n<p>6. Las \u00e9pocas vomitan los monstruos que les hacen falta. La Historia puede ser escrita sobre los monstruos, y en los monstruos. Experimentamos las conjunciones de ciertos hombres lobos y el feudalismo mordido por diversas crisis, de Cthulhu y la modernidad que se rompe, de las cosas fabricadas por Frankenstein y Moreau y una Ilustraci\u00f3n variadamente atormentada, de los vampiros y (tediosamente) todo, de zombis y momias y extraterrestres y golems\/robots\/construcciones de relojer\u00eda y sus propias ansiedades. Tambi\u00e9n pasamos por los traslados interminables de semejantes g\u00e9rmenes y ant\u00edgenos monstruosos a nuevas heridas. Todos nuestros momentos son momentos monstruosos.<\/p>\n<p>7. Los monstruos exigen decodificaci\u00f3n, pero para merecer su propia monstruosidad, evitan la rendici\u00f3n final a esa exigencia. Los monstruos significan algo, y\/pero significan todo, y\/pero son ellos mismos, e irreductibles. Son demasiado concretamente dentados, colmilludos, escamosos, capaces de respirar fuego, por un lado, y por el otro demasiado abiertos, polis\u00e9micos, fecundos, reacios a todo cierre como para solamente significar, y no digamos para significar una sola cosa.<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cualquier esp\u00edritu chocarrero que pueda ser totalmente analizado no fue jam\u00e1s un monstruo, sino un villano de \u00abScooby-Doo\u00bb con m\u00e1scara de hule, una banalidad semi\u00f3tica con un disfraz fatuo. Una soluci\u00f3n sin un problema.<\/p>\n<p>8. Nuestra simpat\u00eda por el monstruo es famosa. Lloramos por King Kong y el Monstruo de la Laguna Negra sin importar lo que hayan hecho. Somos partidarios de Lucifer y padecemos por Grendel.<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La huella de una impresi\u00f3n esc\u00e9ptica: que el orden impuesto es un deseo incumplido, est\u00e1 detr\u00e1s de nuestras l\u00e1grimas por sus antagonistas, nuestra empat\u00eda perturbada por el <a href=\"http:\/\/colegioamerica.edu.uy\/LIBROS\/Letra.T\/T\/Tolkien,%20J.R.R%20-%20J.%20R.%20R.%20Tolkien.Beowulf.PDF\">invasor<\/a> del sal\u00f3n de Hrothgar.<\/p>\n<p>9. Semejante simpat\u00eda por el monstruo es un factor conocido, un problema peque\u00f1o, una complicaci\u00f3n menor para quienes, en una reacci\u00f3n habitual y sosa, lanzan acusaciones de monstruosidad contra enemigos sociales designados.<\/p>\n<p>10. Cuando esos mismos poderes que llaman monstruos a sus chivos expiatorios llegan a cierto punto, a una masa cr\u00edtica, de rabia pol\u00edtica, s\u00fabitamente y con un pavoneo agresivo se convierten ellos mismos en monstruos. Las tropas de choque de la reacci\u00f3n abrazan su propia monstruosidad supuesta. (De este proceso surgi\u00f3, por ejemplo, el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Werwolf\">plan Werwolf<\/a> del r\u00e9gimen nazi.) Y esos son, por mucho, peores que cualquier monstruo porque, a pesar de todo lo que presuman, no son monstruos. Son m\u00e1s banales y m\u00e1s malignos.<\/p>\n<p>11. El clich\u00e9 de que &#8216;Hemos visto a los monstruos de verdad y somos nosotros&#8217; no es revelatorio, ni ingenioso, ni interesante, ni cierto. Es una traici\u00f3n de lo monstruoso, y de la humanidad.<\/p><\/blockquote>\n<p>(Hace tiempo me toc\u00f3 <a href=\"http:\/\/www.tierraadentro.cultura.gob.mx\/mano-a-mano-218\/\">debatir en l\u00ednea<\/a> sobre todo este asunto; fue poco despu\u00e9s de haber escuchado una discusi\u00f3n muy inc\u00f3moda en vivo&#8230;, que es una historia para otro momento. Pero Mi\u00e9ville dice varias cosas que yo hubiera querido decir m\u00e1s claramente cuando fue mi turno de hablar.<\/p>\n<p>S\u00f3lo agregar\u00eda que los monstruos, y en especial los que son como la criatura de Frankenstein, no necesitan que les deseemos larga vida ni en sus grandes aniversarios. Porque no mueren.)<\/p>\n<figure id=\"attachment_14351\" aria-describedby=\"caption-attachment-14351\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"14351\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/monstruos\/wrightson-frankenstein\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein.jpg\" data-orig-size=\"1100,605\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Frankenstein seg\u00fan Berni Wrightson\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Frankenstein seg\u00fan Berni Wrightson &lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein-1024x563.jpg\" class=\"size-large wp-image-14351\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein-1024x563.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"563\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein-1024x563.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein-300x165.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein.jpg 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-14351\" class=\"wp-caption-text\"><em>Frankenstein<\/em> por Bernie Wrightson (1948-2017; <a href=\"http:\/\/www.latimes.com\/entertainment\/herocomplex\/la-et-hc-bernie-wrightson-20170320-htmlstory.html\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un recuerdo de la novela \u00abFrankenstein\u00bb y algunas ideas sobre la raz\u00f3n de ser de los monstruos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14351,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"A 200 a\u00f1os y un d\u00eda de \"Frankenstein\".","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[3233,3232,2866,24,1597,2855,1026,2291,359,2453,3235,11,3234,530],"class_list":["post-14350","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-bernie-wrightson","tag-china-mieville","tag-cuaderno","tag-ensayo","tag-frankenstein","tag-literatura","tag-literatura-de-horror","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-de-terror","tag-mary-shelley","tag-monstruos","tag-opiniones","tag-tesis-sobre-los-monstruos","tag-traducciones"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Wrightson-Frankenstein.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3Js","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14350"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14350\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14363,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14350\/revisions\/14363"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}