{"id":143,"date":"2006-11-20T09:00:32","date_gmt":"2006-11-20T13:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=154"},"modified":"2025-09-07T22:05:29","modified_gmt":"2025-09-08T04:05:29","slug":"la-nina-olvidada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-nina-olvidada\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1a olvidada"},"content":{"rendered":"<p>Un cuento del narrador y periodista italiano <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dino_Buzzati\">Dino Buzzati<\/a> (1906-1972), conocido en especial por su novela <em>El desierto de los t\u00e1rtaros<\/em> (1940) pero tambi\u00e9n un notable cuentista.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13219\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-nina-olvidada\/dino-buzzati\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati.jpg\" data-orig-size=\"805,453\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Credit \\u00a9Rue des Archives\/Farabo&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;L&#039;ecrivain et journaliste italien Dino Buzzati (1906-1972) a Cervinia 1954 Neg:B70379PL  --- Italian journalist and writer Dino Buzzati  (1906-1972) in Cervinia 1954&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;Credit \\u00a9Rue des Archives\/Farabola\/AGIP&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Dino Buzzati&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Dino Buzzati\" data-image-description=\"&lt;p&gt;L&amp;#8217;ecrivain et journaliste italien Dino Buzzati (1906-1972) a Cervinia 1954 Neg:B70379PL  &amp;#8212; Italian journalist and writer Dino Buzzati  (1906-1972) in Cervinia 1954&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati.jpg\" alt=\"\" width=\"805\" height=\"453\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13219\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati.jpg 805w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 805px) 100vw, 805px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LA NI\u00d1A OLVIDADA<br \/>\nDino Buzzati<\/strong><\/p>\n<p>La se\u00f1ora Ada Tormenti, viuda de Lulli, fue a pasar unos d\u00edas al campo, invitada por sus primos los Premoli. Por el pueblo iba y ven\u00eda mucha gente. Como era verano, la sobremesa de la noche se hac\u00eda en el jard\u00edn, charlando hasta la una o las dos. Una noche la conversaci\u00f3n se refiri\u00f3 a las casas de la ciudad. Hab\u00eda all\u00ed un tal Imbastaro, tipo inteligente, pero antip\u00e1tico. Dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Siempre que dejo mi casa de N\u00e1poles, sucede algo, \u00a1je, je! \u2014continuaba, riendo as\u00ed, sin motivo; \u00bfo el motivo era, en cambio, hacer da\u00f1o al pr\u00f3jimo?\u2014. Salgo, por decirlo as\u00ed, ni siquiera recorro dos kil\u00f3metros, y se sale el agua del lavadero o se incendia la biblioteca por haber olvidado una colilla encendida, o se meten ratas de los barcos y devoran hasta las piedras. \u00a1Je, je!, o en la porter\u00eda, la \u00fanica persona que soporta all\u00ed el verano, recibe un golpe seco y por la ma\u00f1ana se la encuentra preparadita para el entierro, con cirios, el sacerdote y el ata\u00fad. \u00bfNo es as\u00ed la vida?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u2014No siempre \u2014dijo con gravedad Tormenti\u2014, por fortuna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u2014No siempre, es verdad. Pero usted, se\u00f1ora, por ejemplo, \u00bfpodr\u00eda jurar haber dejado su casa en perfecto orden, no haberse olvidado nada? Pi\u00e9nselo bien, pi\u00e9nselo bien. \u00bfExactamente en orden?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A estas palabras Ada se puso del color de los muertos; de repente tuvo un horrendo pensamiento. Para poder ir a casa de los Premoli hab\u00eda llevado a su hija de cuatro a\u00f1os a una t\u00eda. 0 mejor dicho, hab\u00eda decidido llevarla. Porque ahora, al volver a pensar en ello, con todo y estar segura de haberlo hecho, no consegu\u00eda recordar c\u00f3mo y cu\u00e1ndo hab\u00eda llevado a Luisella a casa de su t\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o! No recordaba ni cu\u00e1ndo hab\u00edan salido de casa juntas, ni el camino recorrido, ni las despedidas en casa de su t\u00eda. Como si en su memoria se hubiese abierto un agujero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014En resumen, la duda era la siguiente: que ella, Ada, se hab\u00eda olvidado de llevar a la ni\u00f1a a casa de su t\u00eda y sin advertirlo, al irse, la hab\u00eda encerrado en casa, Era una sospecha absurda; pero la imaginaci\u00f3n fabrica a veces cosas muy extra\u00f1as. Insensato, de loco, pero bastaba, no obstante, para helarle la sangre en las venas. Con sorpresa la vieron ponerse bruscamente de pie y abandonar la compa\u00f1\u00eda de todos. Uno pregunt\u00f3 a Imbastaro:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Perdone, pero, \u00bfle ha dicho usted alguna cosa desagradable?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfYo? Nada de particular, \u00a1je, je! No comprendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ada entr\u00f3 en la casa y, sin decir nada a nadie, se dirigi\u00f3 al tel\u00e9fono. Llam\u00f3 urgentemente a Mil\u00e1n, dando el n\u00famero de casa. Esper\u00f3, retorci\u00e9ndose las manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La comunicaci\u00f3n se la dieron casi en seguida. En el acto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs usted quien ha llamado a Mil\u00e1n, al 40079277?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, s\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hablen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHable?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfCon qui\u00e9n? Al llamar, esperaba que nadie le responder\u00eda. \u00bfNo estaba la casa cerrada y vac\u00eda? Si alguien acud\u00eda al aparato significaba, por lo tanto, que su primera sospecha estaba fundada, que Luisella se hab\u00eda quedado encerrada dentro. (Aunque apenas tuviera cuatro a\u00f1os, sab\u00eda contestar al tel\u00e9fono). Hab\u00edan pasado ya 10 d\u00edas; hac\u00eda un calor espantoso y en casa Ada no hab\u00eda dejado ni un bocado de comida. \u00a1El calor! En los d\u00edas de la can\u00edcula se cuecen los muebles en las casas abandonadas, y se quedan sin aliento los seres vivos, si permanecen en ellas. Ada se sinti\u00f3 morir. Temblando, dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Oiga!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Diga \u2014dijo desde Mil\u00e1n una voz de hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y con la velocidad de un rel\u00e1mpago, Ada imagin\u00f3 lo ocurrido: Luisella, encerrada y sola en casa, incapaz de abrir la puerta, sus gritos, la primera alarma en el barrio, la polic\u00eda, la puerta forzada, la ni\u00f1a enloquecida de miedo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Diga. \u00bfQui\u00e9n es? \u2014pregunt\u00f3 el hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Soy yo, la mam\u00e1. Pero, \u00bfqui\u00e9n es usted?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 mam\u00e1? \u00a1Yo no tengo mam\u00e1! Se ha equivocado de n\u00famero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y colg\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ada volvi\u00f3 a llamar inmediatamente a Mil\u00e1n (pero la angustia hab\u00eda ya cedido). Dio el n\u00famero exacto, oy\u00f3 la se\u00f1al de l\u00ednea y esta vez nadie le respondi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Respir\u00f3 aliviada. Menos mal. \u00bfQu\u00e9 estupidez hab\u00eda imaginado? Ante un espejo se puso unos pocos polvos y sali\u00f3 afuera al jard\u00edn. La miraron, pero nadie dijo nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sin embargo, cuando se acost\u00f3 y en la enorme casa de campo se estableci\u00f3 el pl\u00fambeo silencio de la noche y solamente por la ventana entornada entraban las voces de los grillos, volvi\u00f3 a sentir miedo. En aquella hora imagin\u00f3 a la ni\u00f1a, muerta de calor y de hambre que, de rodillas, agarrada al pestillo de la puerta y con los ojos desorbitados, lanzaba sus postreros lamentos. Pens\u00f3 que, en el peor de los casos, alguien deb\u00eda de haber o\u00eddo sus gritos. Otra voz, p\u00e9rfida, objetaba: si alguien la hubiese o\u00eddo, ya la habr\u00edan socorrido; ya han pasado 10 d\u00edas y a estas alturas te habr\u00edan avisado. Pudo ocurrir tambi\u00e9n que los pisos contiguos estuvieran desocupados en este per\u00edodo de vacaciones. La portera, cinco pisos m\u00e1s abajo, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda o\u00edr?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mir\u00f3 el reloj, eran las cuatro. A las seis sal\u00eda un tren. Ada salt\u00f3 de la cama, se visti\u00f3, hizo la maleta. Acaso empieza as\u00ed la locura, se dijo. Pero no pod\u00eda contenerse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dej\u00f3 una nota excus\u00e1ndose, Cautelosamente sali\u00f3, abri\u00f3 la puerta del jard\u00edn y se dirigi\u00f3 a la estaci\u00f3n. Hab\u00eda cuatro kil\u00f3metros de camino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuanto m\u00e1s avanzaba \u00e9l tren, mayor era su angustia. Lleg\u00f3 a Mil\u00e1n hacia las tres de la tarde. La ciudad ard\u00eda en un halo de polvo t\u00f3rrido y h\u00famedo. Balbuceando, dio al taxi la direcci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Por fin, su casa! No se notaba nada anormal. Las persianas del piso estaban todas bajadas, como las hab\u00eda dejado d\u00edas antes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pas\u00f3 corriendo ante la porter\u00eda. La portera le hizo el acostumbrado saludo. Bendito sea Dios, pens\u00f3 Ana. Ha sido todo una pesadilla, nada m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Silencio y quietud en el rellano del quinto piso. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 temblaba tanto su mano al introducir la llave en la cerradura? Se descorri\u00f3 el pestillo. Al abrirse la puerta, sali\u00f3 un vaho caliente y denso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De pronto, cuando abri\u00f3 la puerta interior, Ada sinti\u00f3 en el pecho un nudo doloroso; porque, un poco por encima de su cabeza, flot\u00f3, ansioso de huir, un peque\u00f1\u00edsimo e incomprensible humo, una min\u00fascula nubecilla, oblonga y p\u00e1lida, que no desped\u00eda olor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Corri\u00f3 a la ventana del recibidor, abri\u00f3 los postigos y se volvi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sobre el suelo, a dos metros de ella, se ve\u00eda algo, como una larga y recortada mancha, pero de notable espesor. Se acerc\u00f3, la toc\u00f3 con el pie. Cenizas. Estaban esparcidas uniformemente como formando una especie de dibujo. Aquel nudo que ten\u00eda en el pecho se hizo fuego, infierno. Las cenizas ten\u00edan exactamente la forma de Luisella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento del narrador y periodista italiano Dino Buzzati (1906-1972).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13219,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,3054,2343,2541,3055,2855],"class_list":["post-143","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-dino-buzzati","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores-italianos","tag-la-nina-olvidada","tag-literatura"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/Dino-Buzzati.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2j","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=143"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/143\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17042,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/143\/revisions\/17042"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}