{"id":14143,"date":"2017-11-23T21:45:04","date_gmt":"2017-11-24T03:45:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=14143"},"modified":"2017-11-23T21:45:04","modified_gmt":"2017-11-24T03:45:04","slug":"roja-como-la-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/roja-como-la-sangre\/","title":{"rendered":"Roja como la sangre"},"content":{"rendered":"<p>Otro cuento para este mes, escrito por <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Tanith_Lee\">Tanith Lee<\/a> (1947-2015), narradora brit\u00e1nica especializada \u2013como s\u00f3lo se puede lograr en un pa\u00eds de habla inglesa\u2013 en la literatura de imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lee fue una autora popular y prol\u00edfica en su propia lengua: adem\u00e1s de recibir varios premios importantes, public\u00f3 m\u00e1s de 90 novelas y 300 cuentos a los largo de una carrera que abarc\u00f3 cerca de 40 a\u00f1os. Sus libros m\u00e1s conocidos en espa\u00f1ol son <em>Volkhavaar<\/em> (1977) y <em>El se\u00f1or de la noche<\/em> (1978). A trav\u00e9s de sus traducciones, su estilo debe ser de las principales influencias de la que en un tiempo se llam\u00f3 <em>fantas\u00eda oscura<\/em> en espa\u00f1ol.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abRed as Blood\u00bb, que funde al personaje de Blancanieves con la figura m\u00e1s ic\u00f3nica del horror sobrenatural, proviene del libro <em>Red as Blood, or, Tales from the Sister Grimmer<\/em> (1983), que ofrece nuevas versiones \u2013casi siempre con un componente macabro\u2013 de diversos cuentos de hadas tradicionales (a la manera de, por ejemplo, <em>La c\u00e1mara sangrienta<\/em> de Angela Carter). Tomada de <a href=\"http:\/\/harshies.blogspot.mx\/2014\/05\/cuento-roja-como-la-sangre-de-tanith.html\">este blog<\/a>, la traducci\u00f3n que sigue proviene a su vez, curiosamente, de la antolog\u00eda <em>Ciencia ficci\u00f3n. 40\u00aa selecci\u00f3n<\/em> (Bruguera, 1980). Fue realizada por C\u00e9sar Terr\u00f3n.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"14146\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/roja-como-la-sangre\/tanith-lee\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee.jpg\" data-orig-size=\"629,400\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Tanith Lee\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee.jpg\" alt=\"\" width=\"629\" height=\"400\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14146\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee.jpg 629w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee-300x191.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>ROJA COMO LA SANGRE<br \/>\nTanith Lee<\/strong><\/p>\n<p>La bell\u00edsima reina bruja abri\u00f3 la caja de marfil del espejo m\u00e1gico. De oro oscuro era el espejo, oro oscuro como el cabello de la reina bruja que ca\u00eda en abundancia sobre su espalda. De oro oscuro era el espejo y tan antiguo como los siete atrofiados \u00e1rboles negros que crec\u00edan m\u00e1s all\u00e1 del p\u00e1lido vidrio azul de la ventana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Speculum, speculum<\/em> \u2014dijo la reina bruja al espejo m\u00e1gico\u2014. <em>Dei gratia<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Volente Deo. Audio.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Espejo, \u00bfa qui\u00e9n ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te veo a ti, se\u00f1ora. Y al resto del reino. Con una excepci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Espejo, espejo, \u00bfa qui\u00e9n no ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No veo a Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja se santigu\u00f3. Cerr\u00f3 la caja del espejo y, caminando lentamente hasta llegar a la ventana, observ\u00f3 los viejos \u00e1rboles a trav\u00e9s de las hojas de vidrio de color azul p\u00e1lido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Otra mujer hab\u00eda estado frente a esta ventana hac\u00eda catorce a\u00f1os, pero ella no era como la reina bruja. Su cabello negro le llegaba a los tobillos y vest\u00eda una t\u00fanica carmes\u00ed que se ce\u00f1\u00eda bajo sus pechos, puesto que se encontraba en avanzado estado de gestaci\u00f3n. Y esta mujer hab\u00eda abierto la ventana de vidrio que daba al invernadero, donde los viejos \u00e1rboles se agazapaban en la nieve. Despu\u00e9s, tomando una puntiaguda aguja de hueso, la hab\u00eda clavado en su dedo y vertido sobre la tierra tres brillantes gotas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Que mi hija tenga cabello negro como el m\u00edo \u2014hab\u00eda dicho la mujer\u2014, negro como la madera de estos retorcidos y arcanos \u00e1rboles. Que tenga la piel como la m\u00eda, blanca como esta nieve. Y que tenga mis labios, rojos como mi sangre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y la mujer hab\u00eda sonre\u00eddo y chupado su dedo. Llevaba una corona en su cabeza que brillaba en la oscuridad como si fuera una estrella. Jam\u00e1s se acercaba a la ventana antes del anochecer, no le gustaba el d\u00eda. Ella fue la primera reina y no posey\u00f3 un espejo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La segunda reina, la reina bruja, sab\u00eda todo esto. Sab\u00eda c\u00f3mo, al dar a luz, hab\u00eda muerto la primera reina. Su ata\u00fad hab\u00eda sido conducido a la catedral y se hab\u00edan ofrecido misas. Corr\u00eda un horrible rumor: unas gotas de agua bendita hab\u00edan ca\u00eddo sobre el cad\u00e1ver y la carne muerta hab\u00eda despedido humo. Pero la primera reina hab\u00eda sido considerada como una desgracia para el reino. Despu\u00e9s de su llegada se hab\u00eda producido una extra\u00f1a plaga, una enfermedad devastadora para la que no hubo remedio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Transcurrieron siete a\u00f1os. El rey despos\u00f3 con la segunda reina, tan distinta de la primera como el incienso lo es de la mirra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y \u00e9sta es mi hija \u2014dijo el rey a su segunda reina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era una ni\u00f1a menuda de casi siete a\u00f1os de edad. El cabello negro ca\u00eda hasta sus tobillos y su piel era blanca como la nieve. Sus labios eran rojos como la sangre y sonre\u00eda con ellos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bianca \u2014dijo el rey\u2014, debes querer a tu nueva madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca sonri\u00f3 esplendorosamente. Sus dientes brillaban como puntiagudas agujas de hueso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ven \u2014dijo la reina bruja\u2014. Ven, Bianca. Quiero que veas mi espejo m\u00e1gico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por favor, mam\u00e1 \u2014replic\u00f3 suavemente Bianca\u2014. No me gustan los espejos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es muy modesta \u2014se disculp\u00f3 el rey\u2014. Y delicada, tambi\u00e9n. Nunca sale de d\u00eda. El sol la angustia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aquella noche, la reina bruja abri\u00f3 la caja de su espejo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Espejo, \u00bfa qui\u00e9n ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te veo a ti, se\u00f1ora. Y al resto del reino. Con una excepci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Espejo, espejo, \u00bfa qui\u00e9n no ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No veo a Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La segunda reina regal\u00f3 a Bianca un min\u00fasculo crucifijo de filigrana dorada. Bianca no lo acept\u00f3. Corri\u00f3 hacia su padre y murmur\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tengo miedo. No me gusta pensar en Nuestro Se\u00f1or agonizando en Su cruz. Ella quiere asustarme. Dile que se lo lleve.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La segunda reina cultivaba blancas rosas silvestres en su jard\u00edn e invit\u00f3 a Bianca a pasear por all\u00ed tras la puesta del sol. Pero Bianca se acobard\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las espinas me pinchar\u00e1n \u2014musit\u00f3 a su padre\u2014. Ella quiere que me haga da\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Bianca ten\u00eda doce a\u00f1os, la reina bruja habl\u00f3 con el rey.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bianca deber\u00eda recibir la confirmaci\u00f3n \u2014dijo\u2014. De ese modo, podr\u00eda comulgar con nosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso es imposible \u2014replic\u00f3 el rey\u2014. Te lo explicar\u00e9. Ella no ha recibido el bautismo, porque en sus \u00faltimas palabras mi primera esposa se opuso a ello. Ella me lo suplic\u00f3, ya que su religi\u00f3n era distinta a la nuestra. Los deseos de los moribundos deben ser respetados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo deber\u00eda gustarte ser bendecida por la Iglesia? \u2014pregunt\u00f3 la reina bruja a Bianca\u2014. \u00bfArrodillarte en el reclinatorio dorado ante el altar de m\u00e1rmol? \u00bfCantar a Dios, gustar el Pan ritual y probar el Vino ritual?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ella quiere que traicione a mi verdadera madre \u2014dijo Bianca al rey\u2014. \u00bfCu\u00e1ndo dejar\u00e1 de atormentarme?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El d\u00eda que cumpli\u00f3 trece a\u00f1os, Bianca se levant\u00f3 de la cama y vio en ella una mancha roja, roja como una flor roja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya eres una mujer \u2014explic\u00f3 su aya.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014contest\u00f3 Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se acerc\u00f3 al joyero de su verdadera madre, extrajo la corona que hab\u00eda llevado ella y se la puso en la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al caminar bajo los viejos \u00e1rboles negros, la corona brill\u00f3 como una estrella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La enfermedad devastadora, qae hab\u00eda dejado en paz al reino durante trece a\u00f1os, volvi\u00f3 a manifestarse repentinamente. Y no hab\u00eda remedio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja se sent\u00f3 en una silla muy alta ante una ventana verde claro y blanco oscuro. En sus manos sosten\u00eda una Biblia forrada en seda rosada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Majestad \u2014dijo el cazador, al tiempo que hac\u00eda una profunda reverencia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era un hombre fuerte y apuesto, de cuarenta a\u00f1os y experto en el oculto saber de los bosques, el oculto saber de la tierra. Tambi\u00e9n era capaz de matar sin un solo titubeo, pues tal era su oficio. Pod\u00eda acabar con el fr\u00e1gil y esbelto ciervo, las aves al\u00edgeras y las liebres de terciopelo de ojos tristes y prescientes. A \u00e9l le daban pena, pero aun as\u00ed, las mataba. La piedad no pod\u00eda detenerle. Era su oficio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mira el jard\u00edn \u2014orden\u00f3 la reina bruja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cazador observ\u00f3 el jard\u00edn a trav\u00e9s de un oscuro vidrio blanco. El sol se hab\u00eda hundido en el horizonte. Una doncella paseaba bajo un \u00e1rbol.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La princesa Bianca \u2014dijo el cazador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cazador se persign\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por Nuestro Se\u00f1or, mi reina \u2014dijo\u2014. No lo dir\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero lo sabes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qui\u00e9n no lo sabe?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El rey no lo sabe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No lo sabe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEres valiente? \u2014pregunt\u00f3 la reina bruja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014En verano he cazado y matado al jabal\u00ed. En invierno he masacrado lobos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPero eres lo bastante valiente?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si t\u00fa lo ordenas, se\u00f1ora \u2014replic\u00f3 el cazador\u2014, me esforzar\u00e9 en serlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja abri\u00f3 la Biblia en una determinada p\u00e1gina y extrajo de ella un crucifijo de plata, muy delgado, que hab\u00eda reposado junto a las palabras: No temer\u00e1s el terror de la noche&#8230; Ni la pestilencia que se pasea en la oscuridad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cazador bes\u00f3 el crucifijo y se lo puso en torno a su cuello y por debajo de su camisa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ac\u00e9rcate \u2014orden\u00f3 la reina bruja\u2014, y te explicar\u00e9 qu\u00e9 debes decir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al cabo de un rato, el cazador entr\u00f3 en el jard\u00edn cuando las estrellas reluc\u00edan en el firmamento. Avanz\u00f3 a grandes pasos hacia el atrofiado \u00e1rbol enano bajo el que se hallaba Bianca y se arrodill\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Princesa \u2014dijo\u2014. Perd\u00f3name, pero debo darte malas noticias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014D\u00e1melas \u2014replic\u00f3 la muchacha, jugando con el largo tallo de una flor macilenta y nocturna que hab\u00eda arrancado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tu madrastra, esa bruja detestable y celosa, quiere verte muerta. No puedes hacer otra cosa que no sea huir del palacio esta misma noche. Si me lo permites, te acompa\u00f1ar\u00e9 hasta el bosque. All\u00ed se hallan personas que cuidar\u00e1n de ti hasta que puedas regresar sin ning\u00fan temor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca le mir\u00f3 fijamente con ojos que expresaban confianza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Siendo as\u00ed, ir\u00e9 contigo \u2014contest\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Salieron del jard\u00edn por una puerta secreta, cruzando un pasadizo subterr\u00e1neo, un huerto enmara\u00f1ado y un sendero tortuoso que se extend\u00eda entre enormes setos crecidos en exceso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La noche era una vibraci\u00f3n profundamente azulada y titilante cuando llegaron al bosque. Las ramas de los \u00e1rboles se cruzaban y entrelazaban, como formando una ventana, y el cielo resplandec\u00eda tenuemente, pareciendo extenderse al otro lado de hojas de vidrio de un color azulado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Estoy cansada \u2014se quej\u00f3 Bianca en un suspiro\u2014. \u00bfPuedo descansar un momento?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por supuesto \u2014respondi\u00f3 el cazador\u2014. Los zorros acuden de noche a ese claro, all\u00ed. Mira en esa direcci\u00f3n y los ver\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuan inteligente eres \u2014repuso Bianca\u2014. Y cuan apuesto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La muchacha se sent\u00f3 en el c\u00e9sped y contempl\u00f3 el claro. El cazador sac\u00f3 silenciosamente su cuchillo y lo ocult\u00f3 en los pliegues de su capa. Luego se agach\u00f3 junto a la doncella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s cuchicheando? \u2014inquiri\u00f3 el cazador, poniendo su mano sobre el negro cabello de Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Una poes\u00eda que mi madre me ense\u00f1\u00f3, s\u00f3lo eso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cazador la agarr\u00f3 por los pelos y la oblig\u00f3 a levantar la cabeza, de modo que el cuello de la muchacha estuviera dispuesto para acuchillarlo. Pero no us\u00f3 su arma. Porque all\u00ed, en su mano, sosten\u00eda la cabellera de oro oscuro de la reina bruja, y ve\u00eda su rostro sonriente. Riendo, la mujer le rode\u00f3 con sus brazos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mi buen servidor, mi dulce servidor \u2014dijo ella\u2014, s\u00f3lo deseaba probarte. \u00bfAcaso no soy una bruja? \u00bfAcaso no me amas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cazador se estremeci\u00f3, porque la amaba y ella le abrazaba con tal fuerza que el coraz\u00f3n femenino parec\u00eda latir dentro de su propio cuerpo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aparta el cuchillo \u2014orden\u00f3 la mujer\u2014. Despr\u00e9ndete de ese absurdo crucifijo. No necesitamos nada de eso. El rey no es ni la mitad de hombre que t\u00fa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y el cazador la obedeci\u00f3, arrojando cuchillo y crucifijo entre las ra\u00edces de los \u00e1rboles. Se apret\u00f3 contra ella y la mujer hundi\u00f3 el rostro en su cuello. El dolor de su beso fue lo \u00faltimo que sinti\u00f3 en este mundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cielo se ennegreci\u00f3, el bosque todav\u00eda m\u00e1s. Ni un solo zorro correteaba en el claro. La luna fue elev\u00e1ndose y ti\u00f1endo de blanco las ramas y los vac\u00edos ojos del cazador. Bianca limpi\u00f3 sus labios con una flor muerta. . \u2014Siete dormidos, siete despiertos \u2014dijo Bianca\u2014. Madera por madera. Sangre por sangre. T\u00fa por m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se oy\u00f3 un sonido como el de siete inmensas rasgaduras que proven\u00eda de m\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1rboles, un sendero tortuoso, un huerto y un pasadizo subterr\u00e1neo. Y otro sonido que parec\u00eda el de siete inmensas pisadas. M\u00e1s cerca. M\u00e1s cerca todav\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Hop, hop, hop, hop. Hop, hop, hop<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el huerto, siete temblores de la negrura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el sendero tortuoso, entre los elevados setos, siete negras figuras arrastr\u00e1ndose.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Matorrales crujiendo, ramas restallando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Siete seres retorcidos, deformes, encorvados y atrofiados avanzaron penosamente por el bosque en direcci\u00f3n al claro. Un pelaje musgoso, negro y le\u00f1oso, m\u00e1scaras desprovistas de secretos. Ojos como grietas relucientes, bocas cual h\u00famedas cavernas. Barbas de liquen. Dedos de cart\u00edlagos r\u00e1meos. Sonriendo. Arrodill\u00e1ndose. Rostros apretados contra la tierra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bien venidos \u2014dijo Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja estaba de pie frente a una ventana de vidrio cuyo color semejaba el del vino diluido. Mir\u00f3 el espejo m\u00e1gico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Espejo, \u00bfa qui\u00e9n ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te veo a ti, se\u00f1ora. Veo un hombre en el bosque. Estaba cazando, pero no al ciervo. Sus ojos est\u00e1n abiertos, pero est\u00e1 muerto. Veo al resto del reino. Con una excepci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja se tap\u00f3 las orejas con. ambas palmas de la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el exterior, el jard\u00edn estaba vac\u00edo. Le faltaban sus siete \u00e1rboles negros, enanos y atrofiados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bianca \u2014dijo la reina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las ventanas hab\u00edan sido cubiertas con colgaduras y no daban luz. La luz brotaba de un recipiente poco profundo. Luz en un haz, como trigo color pastel. Iluminaba cuatro espadas que apuntaban a este y oeste, a norte y sur.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los cuatro vientos y el polvo gris plata del tiempo hab\u00edan irrumpido en la c\u00e1mara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las manos de la reina bruja flotaban como hojas desprendidas a merced del aire.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Pater omnipotens, mitere digneris sanctum Angelum tuum de Infernis<\/em> \u2014recitaron los resecos labios de la reina bruja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La luz decay\u00f3 y se hizo m\u00e1s brillante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;All\u00ed estaba el \u00e1ngel Lucefiel, entre las empu\u00f1aduras de las cuatro espadas, l\u00fagubremente dorado, con el rostro en la sombra y sus alas \u00e1ureas abiertas y guarneciendo su espalda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Puesto que me has llamado, conozco tu deseo \u2014dijo\u2014. Es un deseo triste. Quieres dolor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa hablas de dolor, se\u00f1or Lucefiel. T\u00fa, que sufres el m\u00e1s despiadado dolor de todos. Peor que los clavos en los pies y mu\u00f1ecas. Peor que las espinas, la esponja de vinagre y la lanza en el costado. Ser convocado por amor del diablo, cosa que yo no hago, hijo de Dios, hermano del Hijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, me reconoces. Te conceder\u00e9 lo que pides.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y Lucefiel (llamado por algunos Sat\u00e1n y <em>Rex Mundi<\/em> y, sin embargo, la mano izquierda, la mano siniestra de la concepci\u00f3n de Dios), arrebat\u00f3 un rayo del \u00e9ter y lo arroj\u00f3 a la reina bruja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El rayo la alcanz\u00f3 en el pecho. Se derrumb\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El haz de luz se elev\u00f3 e ilumin\u00f3 los ojos dorados del \u00e1ngel, unos ojos terribles, aunque luminosos a causa de la compasi\u00f3n. Las espadas se hicieron a\u00f1icos y Lucefiel desapareci\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja se levant\u00f3 del suelo de la c\u00e1mara. Hab\u00eda dejado de ser bella. Era una bruja arrugada y babeante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sol nunca luc\u00eda en el coraz\u00f3n del bosque, ni siquiera al mediod\u00eda. Las flores crec\u00edan en la turba, pero eran incoloras. Por encima de ellas, el techo verdinegro albergaba ret\u00edculos de una espesa y sombr\u00eda luz verdosa en los que polillas y mariposas albinas se agitaban febrilmente. Los troncos de los \u00e1rboles eran lisos como los tallos de algas submarinas. Durante el d\u00eda revoloteaban los murci\u00e9lagos y otras aves que cre\u00edan ser como ellos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda un sepulcro cubierto de musgo goteante. Los huesos yac\u00edan esparcidos en torno al pie de siete \u00e1rboles enanos y retorcidos. Parec\u00edan \u00e1rboles. A veces se mov\u00edan. Otras veces, algo que semejaba un ojo o un diente brillaba en la sombr\u00eda humedad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el umbr\u00e1culo de la puerta del sepulcro estaba sentada Bianca, peinando su cabello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Agitados movimientos turbaron la espesa oscuridad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los siete \u00e1rboles volvieron sus cabezas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una bruja surgi\u00f3 del bosque. Era una mujer jorobada y su cabeza casi calva estaba inclinada hacia el suelo como si fuera un ave rapaz, un buitre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por fin hemos llegado \u2014dijo la bruja con la voz de un buitre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se acerc\u00f3. Sus huesos crujieron cuando se paso de rodillas y hundi\u00f3 su rostro en la turba repleta de flores sin colorido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca volvi\u00f3 a sentarse y la contempl\u00f3. La bruja se levant\u00f3. Sus dientes formaban una empalizada amarillenta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te traigo el homenaje de las brujas y tres presentes \u2014dijo la anciana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY por qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Una ni\u00f1a tan despierta, con s\u00f3lo catorce a\u00f1os&#8230; \u00bfPor qu\u00e9? Porque te tememos. Te traigo presentes para congraciarnos contigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca ri\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ens\u00e9\u00f1amelos \u2014orden\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La bruja movi\u00f3 su mano, haciendo un pase en el aire verdusco. Apareci\u00f3 un cord\u00f3n de seda, curiosamente trenzado con cabellos humanos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aqu\u00ed tienes un cinto que te proteger\u00e1 de las artima\u00f1as de los curas, del crucifijo y el c\u00e1liz, de la detestable agua bendita. En \u00e9l est\u00e1n anudados los cabellos de una virgen, de una mujer no mejor de lo que deber\u00eda ser y de una mujer muerta. Y aqu\u00ed tienes&#8230; \u2014un segundo pase y surgi\u00f3 en su mano un peine de laca, color azul sobre verde\u2014 &#8230;un peine del mar profundo, una joya de sirena, para fascinar y seducir. Peina tus cabellos con \u00e9l y el aroma del oc\u00e9ano henchir\u00e1 el olfato de los hombres y quedar\u00e1n ensordecidos por el ritmo de las mareas, las mareas que atan a los hombres como si de cadenas se trataran. Y por \u00faltimo, ese antiguo s\u00edmbolo de perversidad, la fruta escarlata de Eva, la manzana roja como la sangre. Mu\u00e9rdela, y el entendimiento del Pecado, del que la serpiente se jact\u00f3, te ser\u00e1 dado a conocer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La bruja ejecut\u00f3 su \u00faltimo pase en el aire y ofreci\u00f3 la manzana, junto con el cinto y el peine, a Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca mir\u00f3 un instante los siete \u00e1rboles atrofiados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me gustan sus presentes, pero no conf\u00edo mucho en ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las escuetas m\u00e1scaras atisbaron desde sus toscas barbas. Sus ojillos destellaron. Sus garras ramosas restallaron.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es igual \u2014decidi\u00f3 Bianca\u2014. Dejar\u00e9 que me ate el cinto y peine mi pelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La bruja obedeci\u00f3, sonriendo bobamente. Se arrastr\u00f3 hasta Bianca como un sapo y at\u00f3 el cord\u00f3n. Pein\u00f3 los cabellos de \u00e9bano. Brotaron chispas blancas del cinto. Surgieron fulgores como el ojo del pavo real del peine.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y ahora, bruja, da un mordisco a la manzana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ser\u00e1 un orgullo contar a mis hermanas que he compartido esta fruta contigo \u2014respondi\u00f3 la bruja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La vieja mordi\u00f3 la manzana, mastic\u00f3 ruidosamente, trag\u00f3 el bocado y chasque\u00f3 los labios.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca cogi\u00f3 la fruta y mordi\u00f3 un trozo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca chill\u00f3&#8230; y se atragant\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se puso en pie de un brinco. Sus cabellos se arremolinaron en torno a ella como una nube de tormenta. Su rostro se puso azul, luego gris, finalmente blanco de nuevo. Cay\u00f3 sobre las p\u00e1lidas flores y qued\u00f3 inm\u00f3vil, sin respirar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los siete \u00e1rboles enanos batieron sus extremidades y sus r\u00e1meas cabezas de oso. Fue en vano. Faltos del arte de Bianca, no pod\u00edan saltar. Estiraron sus garras y rasgaron los escasos cabellos y el manto de la bruja, que se escabull\u00f3 entr\u00e9 ellos. Huy\u00f3 a la zona del bosque iluminada por el sol, sigui\u00f3 por el tortuoso sendero, pas\u00f3 el huerto y se introdujo en un pasadizo subterr\u00e1neo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La bruja volvi\u00f3 al palacio, entrando por la puerta secreta, y subi\u00f3 por una escalera oculta hasta la c\u00e1mara de la reina. Estaba el doble de encorvada que antes y sosten\u00eda sus costillas. Abri\u00f3 la caja de marfil del espejo m\u00e1gico con una mano extremadamente flaca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>Speculum, speculum. Dei gratia<\/em>. \u00bfA qui\u00e9n ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te veo a ti, se\u00f1ora. Y al resto del reino. Y veo un ata\u00fad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfDe qui\u00e9n es el cad\u00e1ver que yace en el ata\u00fad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso no puedo verlo. Debe de ser el de Bianca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La bruja, que en otro tiempo hab\u00eda sido la bell\u00edsima reina bruja, se hundi\u00f3 en su silla alta ante la ventana de vidrio color pepino y blanco oscuro. Sus drogas y p\u00f3cimas estaban dispuestas para anular el terrible conjuro de vejez que el \u00e1ngel Lucefiel hab\u00eda ejecutado en ella, pero no las toc\u00f3 todav\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La manzana hab\u00eda contenido un fragmento de la carne de Cristo, la sagrada hostia, la Eucarist\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja cogi\u00f3 su Biblia y la abri\u00f3 al azar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y atemorizada, ley\u00f3 la palabra <em>Resurgat<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El aspecto del ata\u00fad era vitreo, de un vidrio lechoso. Hab\u00eda tomado esa forma despu\u00e9s que un humo tenue y blanco hubiera brotado de la piel de Bianca. La muchacha despidi\u00f3 humo igual que una hoguera sobre la que cae una gota de agua extinguidora. El trozo de pan eucar\u00edstico se hab\u00eda atravesado en su garganta. La Eucarist\u00eda, agua extinguidora para su hoguera, hizo que Bianca humeara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s lleg\u00f3 el fr\u00edo roc\u00edo del anochecer y el viento a\u00fan m\u00e1s g\u00e9lido de la medianoche. El humo de Bianca se congel\u00f3 en torno a su cuerpo. La escarcha se form\u00f3 rodeando todo el bloque de hielo nebuloso que conten\u00eda a Bianca, en un exquisito trabajo de ornamentaci\u00f3n en plata.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El coraz\u00f3n fr\u00edgido de Bianca no pod\u00eda calentar el hielo, como tampoco pod\u00eda hacerlo la oscura luminosidad verdosa de un d\u00eda sin sol.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pod\u00eda verse a la muchacha, tumbada dentro del ata\u00fad, a trav\u00e9s del vidrio. \u00a1Qu\u00e9 hermosa estaba Bianca! Negro de \u00e9bano, blanco de nieve, rojo de sangre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los \u00e1rboles pend\u00edan sobre el ata\u00fad. Pasaron los a\u00f1os. Los \u00e1rboles tendieron sus ramas en torno al f\u00e9retro, abrig\u00e1ndolo con sus brazos. De sus ojos brotaron l\u00e1grimas de hongos y resina. Verdes gotas de \u00e1mbar se solidificaron sobre el ata\u00fad de vidrio como si fueran joyas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 es eso que yace bajo los \u00e1rboles? \u2014pregunt\u00f3 el pr\u00edncipe cuando su cabalgadura le llev\u00f3 hasta e! claro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una luna dorada parec\u00eda acompa\u00f1arle, brillando en torno a su \u00e1urea cabeza, en la armadura de oro y en la capa de blanco sat\u00e9n decorada en oro, sangre, tinta y zafiro. El caballo albo pisote\u00f3 las descoloridas flores, mas \u00e9stas volvieron a erguirse una vez las pezu\u00f1as acabaron de pasar. Del fuste de la silla pend\u00eda un escudo, un escudo muy extra\u00f1o. En un lado ten\u00eda la cabeza de un le\u00f3n, en el otro la de un cordero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los \u00e1rboles crujieron y sus cabezas se abrieron para formar enormes bocas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEs \u00e9ste el f\u00e9retro de Bianca? \u2014inquiri\u00f3 el pr\u00edncipe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014D\u00e9jala con nosotros \u2014contestaron los siete \u00e1rboles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tiraron de sus ra\u00edces. La tierra tembl\u00f3. El ata\u00fad de hielo vitreo sufri\u00f3 una gran sacudida y se parti\u00f3 en dos mitades.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca tosi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La sacudida hab\u00eda arrojado de su boca el fragmento de hostia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El f\u00e9retro estall\u00f3 en un millar de trozos y Bianca se sent\u00f3. Mir\u00f3 al pr\u00edncipe y sonri\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bien venido, amado m\u00edo \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se puso en pie, sacudi\u00f3 sus cabellos y empez\u00f3 a caminar hacia el pr\u00edncipe y su caballo blanco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Bianca pareci\u00f3 entrar en una sombra, en una sala p\u00farpura. Luego en otra habitaci\u00f3n carmes\u00ed cuyas emanaciones la alancearon como cuchillos. Despu\u00e9s entr\u00f3 en una sala amarilla en la que oy\u00f3 un sonido de lloros que desgarr\u00f3 sus o\u00eddos. Bianca se sinti\u00f3 desnuda, sin cuerpo. Era un coraz\u00f3n latiente. Los latidos de su coraz\u00f3n se convirtieron en dos alas. Bianca vol\u00f3. Primero fue un cuervo, luego una lechuza. Vol\u00f3 hasta el centelleante vidrio de una ventana. El fulgor la ti\u00f1o de blanco. Blanco de nieve. Era una paloma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se pos\u00f3 en el hombro del pr\u00edncipe y ocult\u00f3 su cabeza bajo un ala. Ya no ten\u00eda nada de color negro, nada de color rojo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora empieza de nuevo, Bianca \u2014dijo el pr\u00edncipe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tom\u00f3 de su hombro. En su mu\u00f1eca hab\u00eda una se\u00f1al que semejaba una estrella. En otro tiempo, un clavo hab\u00eda sido hincado all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bianca se alej\u00f3 hacia el techo del bosque. Lleg\u00f3 a una ventana de exquisito color vino. Estaba en el palacio. Ten\u00eda siete a\u00f1os de edad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina bruja, su nueva madre, colg\u00f3 un crucifijo de filigrana en torno a su cuello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Espejo \u2014dijo la reina bruja\u2014. \u00bfA qui\u00e9n ves?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te veo a ti, se\u00f1ora. Y al resto del reino. Veo a Bianca. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una nueva versi\u00f3n de un cuento cl\u00e1sico, por la escritora brit\u00e1nica Tanith Lee (1947-2015).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"En Las Historias, \"Roja como la sangre\": un #cuento de fantas\u00eda oscura de Tanith Lee.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,196,2855,1026,2291,3212,3211],"class_list":["post-14143","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-ingleses","tag-literatura","tag-literatura-de-horror","tag-literatura-de-imaginacion","tag-roja-como-la-sangre","tag-tanith-lee"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Tanith-Lee.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3G7","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14143"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14143\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14153,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14143\/revisions\/14153"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}