{"id":14125,"date":"2017-11-22T11:43:40","date_gmt":"2017-11-22T17:43:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=14125"},"modified":"2017-11-22T11:43:40","modified_gmt":"2017-11-22T17:43:40","slug":"el-retozo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-retozo\/","title":{"rendered":"El retozo"},"content":{"rendered":"<p>El mes pasado no agregu\u00e9 ning\u00fan cuento a la antolog\u00eda virtual de este sitio, as\u00ed que en este mes habr\u00e1 dos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El primero es de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Thomas_Ligotti\">Thomas Ligotti<\/a> (1953), narrador estadounidense. Ignorado por el gran p\u00fablico de su pa\u00eds, y por mucho tiempo considerado una elusiva figura de culto, se ha vuelto m\u00e1s famoso en a\u00f1os recientes; series televisivas exitosas como <em>True Detective<\/em> lo tienen entre sus influencias declaradas, y su ensayo <em>La conspiraci\u00f3n contra la especie humana<\/em> se cita como la base de un tipo particular de narrativa de horror que incorpora el pensamiento nihilista y el cinismo contempor\u00e1neo ante las grandes crisis del presente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abThe Frolic\u00bb apareci\u00f3 inicialmente en 1982 y fue reunido en la colecci\u00f3n <em>Songs of a Dead Dreamer<\/em>, de 1989. Tengo entendido que hay un cortometraje basado en \u00e9l pero no lo he visto. La presente traducci\u00f3n est\u00e1 tomada del libro <em>La f\u00e1brica de pesadillas<\/em>, publicado en espa\u00f1ol en 2006. <\/p>\n<figure id=\"attachment_14126\" aria-describedby=\"caption-attachment-14126\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"14126\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-retozo\/thomas-ligotti\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti.jpg\" data-orig-size=\"1000,841\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Thomas Ligotti\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Thomas Ligotti (fuente)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"841\" class=\"size-full wp-image-14126\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti.jpg 1000w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti-300x252.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-14126\" class=\"wp-caption-text\">Thomas Ligotti (<a href=\"https:\/\/psychoblender.wordpress.com\/2015\/09\/30\/the-best-thomas-ligotti-stories\/\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>EL RETOZO<br \/>\nThomas Ligotti<\/strong><\/p>\n<p>En un hermoso hogar de una hermosa zona de la ciudad (la localidad de Nolgate, sede de la prisi\u00f3n estatal), el doctor Munck examinaba el peri\u00f3dico vespertino mientras su mujer descansaba en un sof\u00e1 cercano, hojeando perezosamente el desfile de colores de una revista de moda. Su hija Norleen estaba arriba, durmiendo ya, o quiz\u00e1 disfrutando a escondidas de una sesi\u00f3n nocturna con el nuevo televisor en color que hab\u00eda recibido la semana anterior por su cumplea\u00f1os. De ser as\u00ed, la violaci\u00f3n de la regla acerca de la hora de irse a la cama pas\u00f3 desapercibida debido a la gran distancia entre su cuarto y el sal\u00f3n, donde los padres no o\u00edan sonido de desobediencia alguno. La casa estaba en silencio. El vecindario y el resto de la ciudad tambi\u00e9n estaban en calma de varias formas, todas ellas levemente molestas para la esposa del doctor. Pero de momento Leslie solo se hab\u00eda atrevido a quejarse del letargo social del modo m\u00e1s jocoso (\u00abotra emocionante velada en el retiro monacal de los Munck\u00bb). Sab\u00eda que su marido estaba volcado en su nuevo puesto en aquel nuevo entorno. Aunque quiz\u00e1 esa noche exhibiera algunos s\u00edntomas alentadores de desencanto con su trabajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 tal te ha ido hoy, David? \u2014pregunt\u00f3, levantando su mirada radiante por encima de la portada de la revista, donde otro par de ojos refulg\u00edan lustrosos y satinados\u2014. Durante la cena has estado muy callado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014M\u00e1s o menos como siempre \u2014respondi\u00f3 David, sin bajar el peri\u00f3dico local para mirar a su mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSignifica eso que no quieres hablar de ello?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l dobl\u00f3 el peri\u00f3dico hacia atr\u00e1s, revelando el torso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sonaba a eso, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, sin duda. \u00bfEst\u00e1s bien? \u2014pregunt\u00f3 ella, dejando la revista sobre la mesa de caf\u00e9 para ofrecerle toda su atenci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo que estoy es terriblemente indeciso \u2014respondi\u00f3 el doctor, con una especie de reflexi\u00f3n ausente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAlguna indecisi\u00f3n en particular, doctor Munck?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todas, m\u00e1s o menos \u2014respondi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPreparo algo de beber?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te lo agradecer\u00eda enormemente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Leslie se dirigi\u00f3 a otra parte del sal\u00f3n y, de un gran aparador, sac\u00f3 algunas botellas y dos vasos. De la cocina trajo cubitos de hielo en un cubo de pl\u00e1stico marr\u00f3n. Los sonidos de la elaboraci\u00f3n eran inusualmente audibles en aquel silencio. Las cortinas estaban echadas en todas las ventanas salvo la de la esquina, donde posaba una escultura de Afrodita. M\u00e1s all\u00e1 de la ventana hab\u00eda una calle desierta iluminada por las farolas, y un trozo de luna sobre el opulento follaje primaveral de los \u00e1rboles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tenga, doctor \u2014dijo Leslie, ofreci\u00e9ndole un vaso de base muy gruesa e imperceptiblemente ahusado hacia el borde.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias, no sabes la falta que me hac\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfNo te van bien las cosas en el trabajo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfTe refieres al trabajo en la penitenciar\u00eda?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, claro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Podr\u00edas decir \u00aben la penitenciar\u00eda\u00bb de vez en cuando. No hablar siempre en abstracto. Reconocer abiertamente el entorno profesional que he elegido, mi&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muy bien, muy bien. \u00bfQu\u00e9 tal te han ido las cosas en esa c\u00e1rcel maravillosa, cari\u00f1o? \u00bfMejor as\u00ed? \u2014se detuvo y dio un buen trago a su copa, antes de calmarse un poco\u2014. Siento el sarcasmo, David.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, me lo merec\u00eda. Te estoy echando la culpa por haber comprendido hace mucho algo que yo mismo me niego a admitir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY que es&#8230;? \u2014lo anim\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Que tal vez no fue la decisi\u00f3n m\u00e1s inteligente la de mudarnos aqu\u00ed y cargar esta misi\u00f3n sacrosanta sobre mis hombros de psic\u00f3logo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Este comentario era una indicaci\u00f3n de un desencanto mucho m\u00e1s profundo de lo que Leslie hab\u00eda deseado. Pero, de alg\u00fan modo, aquellas palabras no la hab\u00edan alegrado como cre\u00eda que har\u00edan. A lo lejos o\u00eda ya las furgonetas de la mudanza acerc\u00e1ndose a la casa, pero el sonido ya no le parec\u00eda tan maravilloso como antes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dec\u00edas que quer\u00edas hacer algo m\u00e1s que tratar neurosis urbanas. Algo m\u00e1s significativo, m\u00e1s desafiante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo que quer\u00eda, a mi modo masoquista, era un trabajo ingrato, imposible. Y lo consegu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfTan malo es? \u2014pregunt\u00f3 Leslie, sin creer del todo que hubiera hecho la preguntas con un escepticismo alentador tal ante la gravedad real de la situaci\u00f3n. Se felicit\u00f3 por colocar la autoestima de David por encima de su propio deseo de un cambio de aires, por importante que lo considerara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me temo que s\u00ed. Cuando visit\u00e9 por primera vez la secci\u00f3n psiqui\u00e1trica de la penitenciar\u00eda y conoc\u00ed a los otros doctores, me jur\u00e9 que no me har\u00eda tan desesperanzado y cruelmente c\u00ednico como ellos. Las cosas ser\u00edan diferentes conmigo. Parece que me sobrevalor\u00e9, pero mucho. Hoy, uno de los enfermeros volvi\u00f3 a ser apaleado por dos de los prisioneros, perd\u00f3n, \u00abpacientes\u00bb. La semana pasada fue el doctor Valdman; por eso estaba tan mal en el cumplea\u00f1os de Norleen. De momento he tenido suerte, lo \u00fanico que hacen es escupirme. Por lo que a m\u00ed respecta, pueden pudrirse todos en ese agujero infernal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;David sinti\u00f3 c\u00f3mo sus palabras alteraban la atm\u00f3sfera del sal\u00f3n, contaminando la serenidad de la casa. Hasta entonces su hogar hab\u00eda sido un refugio insular alejado de la poluci\u00f3n de la prisi\u00f3n, una imponente estructura fuera de los l\u00edmites de la ciudad. Ahora su imposici\u00f3n ps\u00edquica trascend\u00eda los l\u00edmites de la distancia f\u00edsica. Las distancias interiores se constre\u00f1\u00edan, y David sent\u00eda c\u00f3mo los gruesos muros de la penitenciar\u00eda oscurec\u00edan el acogedor vecindario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSabes por qu\u00e9 he llegado tarde esta noche? \u2014pregunt\u00f3 a su esposa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Porque tuve una charla m\u00e1s que extensa con un tipo que a\u00fan no tiene nombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEse del que me contaste que no le ha dicho a nadie de d\u00f3nde es o c\u00f3mo se llama de verdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ese. No es m\u00e1s que un ejemplo de la perniciosa monstruosidad de ese lugar. Es peor que una bestia, que un animal rabioso. Una agresi\u00f3n demente, ciega&#8230; pero astuta. Debido a ese jueguecito suyo del nombre, fue clasificado como inadecuado para la poblaci\u00f3n reclusa normal, de modo que nos lo mandaron a la secci\u00f3n psiqui\u00e1trica. Pero seg\u00fan \u00e9l tiene muchos nombres, no menos de mil, ninguno de los cuales ha consentido en pronunciar en presencia de nadie. Desde mi punto de vista, en realidad no tiene necesidad alguna de un nombre humano. Pero nos lo han endilgado, sin nombre y todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLo llamas as\u00ed, \u00absin nombre\u00bb?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues quiz\u00e1 deber\u00edamos hacerlo, pero no.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY c\u00f3mo lo llam\u00e1is entonces?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, fue condenado como John Doe, y desde entonces todos lo llaman as\u00ed. A\u00fan est\u00e1 por descubrir alguna documentaci\u00f3n oficial sobre \u00e9l. Ni sus huellas ni su fotograf\u00eda se corresponden con ning\u00fan registro de condenas previas. S\u00e9 que lo detuvieron en un coche robado estacionado frente a una escuela primaria. Un vecino observador inform\u00f3 de \u00e9l como un tipo sospechoso al que se ve\u00eda a menudo por la zona. Supongo que todos estaban alerta despu\u00e9s de las primeras desapariciones en el colegio, y la polic\u00eda lo vigilaba mientras llevaba a una nueva v\u00edctima al coche. Fue entonces cuando lo pescaron. Pero su versi\u00f3n de la historia es un poco distinta. Dice que era plenamente consciente de que lo persegu\u00edan y que esperaba, incluso deseaba, ser arrestado, sentenciado y confinado en la penitenciar\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 preguntar por qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 pedirle a un psic\u00f3pata que explique sus motivaciones, si no se logra m\u00e1s que hacerlo todo m\u00e1s confuso? Y John Doe es a\u00fan m\u00e1s inescrutable que la mayor\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfA qu\u00e9 te refieres? \u2014pregunt\u00f3 Leslie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te lo puedo explicar narrando una peque\u00f1a escena de una entrevista que he tenido hoy con \u00e9l. Le he preguntado si sab\u00eda por qu\u00e9 estaba en prisi\u00f3n. \u00abPor retozar\u00bb, me ha dicho. \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa eso?\u00bb, le pregunto. Su respuesta: \u00abEso, so, so, so borrico\u00bb. Esa musiquilla infantil me son\u00f3 en cierto modo como si imitara a sus v\u00edctimas. Para entonces ya hab\u00eda tenido bastante, pero fui lo bastante insensato para proseguir la entrevista. \u00ab\u00bfSabes por qu\u00e9 no puedes marcharte de aqu\u00ed?\u00bb, le pregunto calmadamente, como una variaci\u00f3n cutre de mi pregunta original. \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha dicho que no puedo? Me ir\u00e9 cuando me apetezca. Pero a\u00fan no me apetece\u00bb. Por supuesto, le pregunto: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no quieres?\u00bb \u00abAcabo de llegar\u00bb, me dice. \u00abCreo que me viene bien un descanso despu\u00e9s de tanto retozar. Pero quiero estar con todos los dem\u00e1s. Es una atm\u00f3sfera incuestionablemente estimulante. \u00bfCu\u00e1ndo podr\u00e9 ir con ellos, cu\u00e1ndo?\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bb\u00bfTe lo puedes creer? Pero ser\u00eda cruel ponerlo con la poblaci\u00f3n reclusa normal, por no decir que \u00e9l no merece su crueldad. En interno medio detesta el tipo de delito de Doe, y no es posible predecir qu\u00e9 suceder\u00eda si lo pusi\u00e9ramos ah\u00ed y los otros descubrieran por qu\u00e9 hab\u00eda sido condenado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, \u00bfva a pasarse el resto de la sentencia en la secci\u00f3n psiqui\u00e1trica? \u2014pregunt\u00f3 Leslie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c9l no lo cree. Piensa que puede irse cuando quiera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY puede? \u2014pregunt\u00f3 Leslie con una firme ausencia de humor en la voz. Aquel hab\u00eda sido siempre uno de sus mayores temores al mudarse a aquella ciudad: que a todas horas del d\u00eda y de la noche hab\u00eda demonios horrendos planeando escapar a trav\u00e9s de lo que a ella se le imaginaban como muros de papel. Criar a una hija en un entorno as\u00ed era otra de las objeciones al trabajo de su marido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya te lo he dicho, Leslie, en esa c\u00e1rcel ha habido poqu\u00edsimas fugas con \u00e9xito. Y si un preso logra superar los muros, su primer impulso suele ser el del instinto de conservaci\u00f3n, por lo que intentar\u00eda alejarse de aqu\u00ed todo lo posible. Por eso, en caso de fuga \u00e9ste ser\u00eda probablemente el lugar m\u00e1s seguro. De todos modos, la mayor\u00eda de los huidos son atrapados a las pocas horas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 hay de un prisionero como John Doe? \u00bfTiene \u00e9l este impulso del \u00abinstinto de conservaci\u00f3n\u00bb?, o ese preferir\u00eda quedarse por aqu\u00ed para hacerle da\u00f1o a alguien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No es habitual que los prisioneros as\u00ed se fuguen. Suelen dedicarse a darse golpes contra las paredes, no a saltarlas. \u00bfEntiendes lo que te digo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Leslie dijo que as\u00ed era, pero aquello no rebaj\u00f3 lo m\u00e1s m\u00ednimo la fuerza de sus miedos, que ten\u00edan su fuente en una prisi\u00f3n imaginaria de una ciudad imaginaria, y donde pod\u00eda suceder cualquier cosa mientras se tratara de algo repulsivo. La morbidez nunca hab\u00eda sido uno de sus puntos fuertes, y detestaba aquella intrusi\u00f3n en su car\u00e1cter. Y, pese a lo presto que estaba siempre David a insistir en la seguridad del presidio, tambi\u00e9n \u00e9l parec\u00eda profundamente inquieto. Ahora se sentaba muy quieto, sujetando su bebida entre las rodillas, como si estuviera escuchando algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 sucede, David? \u2014pregunt\u00f3 Leslie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cre\u00ed haber o\u00eddo&#8230; un sonido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfUn sonido como qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No lo puedo describir con exactitud. Un ruido lejano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se incorpor\u00f3 y mir\u00f3 alrededor, como si quisiera ver si el sonido hab\u00eda dejado alguna prueba comprometedora en la quietud de la casa, quiz\u00e1 una pegajosa huella sonora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Voy a ver a Norleen \u2014dijo David, depositando con brusquedad el vaso sobre la mesa, junto a la silla, salpicando la bebida. Atraves\u00f3 el sal\u00f3n, recorri\u00f3 el pasillo, subi\u00f3 los tres tramos de la escalera y cruz\u00f3 el pasillo superior. Al contemplar el cuarto de su hija vio su figura diminuta descansando pl\u00e1cidamente, mientras abrazaba en su sue\u00f1o a un Bambi de peluche. En ocasiones segu\u00eda durmiendo con un compa\u00f1ero inanimado, aunque ya se estaba haciendo un poco mayor para ello. Pero su padre psic\u00f3logo se cuidaba de no cuestionar su derecho a aquel solaz pueril. Antes de dejar la habitaci\u00f3n, el Dr. Munck baj\u00f3 la ventana, que estaba parcialmente abierta a la c\u00e1lida noche primaveral.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando volvi\u00f3 al sal\u00f3n transmiti\u00f3 el mensaje maravillosamente rutinario de que Norleen dorm\u00eda sin problemas. Con un gesto que conten\u00eda leves tonos de alivio celebrante, Leslie prepar\u00f3 dos nuevas copas, tras lo que dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014David, antes comentabas que tuviste una \u00abcharla m\u00e1s que extensa\u00bb con ese John Doe. No es curiosidad morbosa ni nada as\u00ed, pero, \u00bfhas conseguido alguna vez que revele algo acerca de s\u00ed mismo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sin duda \u2014respondi\u00f3 el doctor Munck, jugueteando con un cubito de hielo en la boca. Su voz era ahora m\u00e1s relajada\u2014. Me lo dijo todo acerca de s\u00ed mismo, y en apariencia era todo un sinsentido. Le pregunt\u00e9, como si no fuera en realidad conmigo, de d\u00f3nde era. \u00abDe ning\u00fan lugar\u00bb, respondi\u00f3 como un psic\u00f3pata simpl\u00f3n. \u00ab\u00bfDe ning\u00fan lugar?\u00bb, tante\u00e9. \u00abS\u00ed, precisamente de ah\u00ed, <em>herr Doktor<\/em>\u00bb. \u00ab\u00bfD\u00f3nde naciste?\u00bb, le pregunt\u00e9 con otra brillante alternativa de la cuesti\u00f3n. \u00ab\u00bfA qu\u00e9 tiempo, po-po-pod\u00edas referirte?\u00bb, replic\u00f3, y as\u00ed. Podr\u00eda seguir con esta ch\u00e1chara hasta&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Imitas muy bien a ese John Doe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muchas gracias, pero no podr\u00eda mantenerlo mucho tiempo. No ser\u00eda f\u00e1cil imitar todas sus voces diferentes y todos sus niveles de falta de articulaci\u00f3n. Podr\u00eda ser algo que se acercara a la personalidad m\u00faltiple. No lo tengo claro. Tendr\u00eda que revisar la cinta de la entrevista para ver si aparece alg\u00fan patr\u00f3n coherente, posiblemente algo que los detectives pudieran usar para establecer la identidad de ese hombre, si es que le queda alguna. La parte tr\u00e1gica es que, por supuesto, en lo que concierne a las v\u00edctimas de los cr\u00edmenes de Doe toda esta informaci\u00f3n ser\u00eda totalmente in\u00fatil&#8230;, y lo mismo en lo que a m\u00ed respecta, en realidad. No soy un esteta de la patolog\u00eda. Nunca he tenido la ambici\u00f3n de estudiar la enfermedad en s\u00ed misma, sin efectuar alguna clase de mejora, sin tratar de ayudar a alguien al que le encantar\u00eda verme muerto, o algo peor. Antes cre\u00eda en la rehabilitaci\u00f3n, puede que con demasiada ingenuidad e idealismo. Pero esa gente, esas&#8230; cosas de la prisi\u00f3n son solo una horrible mancha de la existencia. Que se vayan al infierno \u2014concluy\u00f3, bebi\u00e9ndose su copa hasta que los cubitos empezaron a tintinear.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuieres otro? \u2014le pregunt\u00f3 Leslie con un tono suave y terap\u00e9utico. David le sonri\u00f3, purgado en parte por el estallido anterior.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Venga, emborrach\u00e9monos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Leslie le recogi\u00f3 el vaso para rellenarlo. Pensaba que ahora hab\u00eda algo que celebrar. Su marido no iba a dejar su trabajo por una sensaci\u00f3n de fracaso e ineficacia, sino por furia. La furia se convertir\u00eda en resignaci\u00f3n, la resignaci\u00f3n en indiferencia, y despu\u00e9s todo ser\u00eda como siempre; podr\u00edan largarse de aquella ciudad penitenciaria y volver a casa. De hecho, podr\u00edan mudarse a donde quisieran. Puede que antes se tomaran unas largas vacaciones, para que Norleen conociera un lugar soleado. Leslie pensaba todo esto mientras preparaba las copas en la quietud de aquel hermoso sal\u00f3n. Aquel silencio ya no era indicaci\u00f3n de un mudo estancamiento, sino un preludio delicioso de los prometedores d\u00edas venideros. La felicidad indistinta ante el futuro resplandec\u00eda en su interior, acompa\u00f1ada por el alcohol; sent\u00eda la gravedad de las agradables profec\u00edas. Quiz\u00e1 fuera aquel el momento para tener otro hijo, un hermanito para Norleen. Pero eso pod\u00eda esperar un poco m\u00e1s. Ante ellos se abr\u00eda una vida de posibilidades, aguardando sus deseos como un genio distinguido y paternal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Antes de volver con las bebidas, Leslie se dirigi\u00f3 a la cocina. Ten\u00eda algo que quer\u00eda dar a su marido, y aquel era el momento perfecto. Una peque\u00f1a muestra para ense\u00f1arle a David que, aunque su trabajo hab\u00eda resultado ser un triste desperdicio de sus esfuerzos, ella lo hab\u00eda apoyado a su modo. Con un vaso en cada mano, sosten\u00eda bajo el codo izquierdo la cajita que hab\u00eda recogido de la cocina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 es eso? \u2014pregunt\u00f3 David, tomando su copa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Algo para ti, amante del arte. Lo compr\u00e9 en esa tiendecita donde venden cosas hechas por los presos de la penitenciar\u00eda. Cinturones, bisuter\u00eda, ceniceros, ya sabes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya s\u00e9 \u2014dijo David con una inhabitual falta de entusiasmo\u2014. No sab\u00eda que nadie comprara estas cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo, por lo menos. Cre\u00eda que ayudar\u00eda a apoyar a los reos que est\u00e1n haciendo algo&#8230; creativo, en vez de&#8230; Bueno, en vez de cosas destructivas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La creatividad no es siempre una indicaci\u00f3n de bondad, Leslie \u2014la reconvino David.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Esp\u00e9rate a verlo antes de juzgarlo \u2014dijo ella, abriendo la tapa de la caja\u2014. Ten. \u00bfNo es bonito? \u2014puso la pieza sobre la mesilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El doctor Munck se precipit\u00f3 hacia esa sobriedad que solo es posible alcanzar si se llega desde una cima alcoh\u00f3lica. Mir\u00f3 el objeto. Claro que lo hab\u00eda visto antes, hab\u00eda contemplado c\u00f3mo era amasado con ternura, acariciado por manos creativas, hasta que sinti\u00f3 mareos y no pudo seguir mirando. Era la cabeza de un joven, descubierta en una arcilla gris e informe, y con una p\u00e1tina azul y resplandeciente. El trabajo irradiaba una belleza extraordinaria e intensa. La cara expresaba una especie de serenidad ext\u00e1tica, la simplicidad laber\u00edntica de la mirada de un visionario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, \u00bfqu\u00e9 te parece? \u2014pregunt\u00f3 Leslie. David mir\u00f3 a su mujer y dijo con solemnidad:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por favor, devu\u00e9lvelo a la caja y l\u00edbrate de eso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLiberarme de esto? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9? Porque s\u00e9 cu\u00e1l de los presos hizo esa cosa. Estaba muy orgulloso de ella, e incluso me vi obligado a expresar un cumplido por la manufactura. Era evidentemente notable. Pero entonces me dijo qui\u00e9n era el chico. Esa expresi\u00f3n pac\u00edfica, azul como el cielo, no estaba en la cara del chico cuando lo encontraron tirado en un campo hace seis meses.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, David \u2014dijo Leslie, negando prematuramente la revelaci\u00f3n que esperaba de su marido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00c9sta fue su \u00faltimo, y seg\u00fan \u00e9l el m\u00e1s memorable, \u00abretozo\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oh, Dios m\u00edo \u2014murmur\u00f3 Leslie con suavidad, llev\u00e1ndose la mano derecha a la mejilla. Entonces, con ambas manos, devolvi\u00f3 poco a poco al chico azul a la caja\u2014. Lo devolver\u00e9 a la tienda \u2014dijo muy bajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hazlo pronto, Leslie. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo seguiremos viviendo aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el inc\u00f3modo silencio posterior, Leslie pens\u00f3 brevemente en la realidad de su partida de la ciudad de Nolgate, de su huida, ahora expresada abiertamente, una realidad definida. Dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014David&#8230; \u00bfHabl\u00f3&#8230; habl\u00f3 de las cosas que hizo? Me refiero a&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00e9 a qu\u00e9 te refieres. S\u00ed, lo hizo \u2014respondi\u00f3 el doctor Munck con seriedad profesional.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pobre David \u2014se compadeci\u00f3 Leslie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014En realidad no fue tan duro. Las conversaciones que tuvimos podr\u00edan incluso considerarse estimulantes, desde un punto de vista c\u00ednico. Describ\u00eda su \u00abretozar\u00bb de un modo irreal y muy imaginativo que no siempre resultaba repulsivo. La extra\u00f1a belleza de esa cosa de la caja, aunque sea perturbadora, es un cierto reflejo del lenguaje que emplea al hablar de esos pobres chicos. A veces no pod\u00eda evitar sentirme fascinado, aunque puede que estuviera protegiendo mis sensaciones con un distanciamiento profesional. A veces es necesario alejarse, aunque eso signifique ser un poco menos humano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbEn cualquier caso, nada de lo que dijo era gr\u00e1ficamente enfermizo, no como puedas imaginarlo. Cuando me habl\u00f3 de su \u00ab\u00faltimo y m\u00e1s memorable retozo\u00bb, lo hizo con un fuerte sentido de asombro, con nostalgia, por chocante que pueda sonarme ahora. Parec\u00eda una especie de&#8230; a\u00f1oranza, pero de un \u00abhogar\u00bb que era un ruina execrable de su mente podrida. Su psicosis hab\u00eda creado una blasfemo cuento de hadas que para \u00e9l existe de un modo poderoso y n\u00edtido, y a pesar de la grandeza demente de su millar de nombres, en realidad se ve solo como una figura menor en este mundo, como un mediocre cortesano en un espantoso reino de horrores. Esto es realmente interesante cuando consideras la magnificencia ego\u00edsta que much\u00edsimos psic\u00f3patas se atribuir\u00edan en un mundo imaginario y sin l\u00edmites en el que pudieran representar cualquier papel. Pero no as\u00ed John Doe. \u00c9l es un medio demonio comparativamente perezoso de un lugar, un No Lugar, donde el caos confuso es la norma, un estado en el que \u00e9l medra con gula. Lo que sirve como adecuada descripci\u00f3n de la econom\u00eda metaf\u00edsica del universo de un psic\u00f3pata.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbY en el mundo on\u00edrico que describe existe una geograf\u00eda po\u00e9tica. Habl\u00f3 de un lugar que sonaba como los callejones de una especie de barrios bajos c\u00f3smicos, un callej\u00f3n sin salida intradimensional, lo que podr\u00eda ser indicativo de que Doe creci\u00f3 en un gueto. De ser as\u00ed, su locura ha transformado los recuerdos de este gueto en un reino que combina la realidad banal de las calles con un para\u00edso psicop\u00e1tico. Aqu\u00ed es donde se da a sus \u00abretozos\u00bb con lo que \u00e9l llama \u00absu fascinada compa\u00f1\u00eda\u00bb, un lugar que probablemente sea un edificio abandonado, o incluso una alcantarilla conveniente. Digo esto porque menciona repetidamente un \u00abalegre r\u00edo de desechos\u00bb y unos \u00abmontones angulosos en las sombras\u00bb, que sin duda son transmutaciones dementes de un yermo literal. Menos comprensibles son sus recuerdos de un pasillo iluminado por la luna en el que hay espejos que gritan y r\u00eden, de picos oscuros de alguna clase que no permanecen quietos, de una escalera que est\u00e1 \u00abrota\u00bb de un modo extra\u00f1o, aunque esto \u00faltimo encaja con el pasado de un barrio deprimido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbPero a pesar de todos estos detalles on\u00edricos de la imaginaci\u00f3n de Doe, la evidencia mundana de sus retozos sigue apuntando a un crimen de horrores tan familiares como terrenos. A una atrocidad corriente. Doe asegura con consistencia que <em>a posteriori<\/em> hizo que las pruebas apuntaran a eso deliberadamente, que aquello a lo que se refiere en realidad con \u00abretozos\u00bb es un tipo de actividad muy distinta, incluso opuesta al crimen por el que fue condenado. Es probable que este t\u00e9rmino tenga alguna asociaci\u00f3n privada enraizada en su pasado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El doctor Munck hizo una pausa y agit\u00f3 los cubitos de hielo en su vaso vac\u00edo. Leslie parec\u00eda haberse encerrado en s\u00ed misma mientras \u00e9l hablaba. Hab\u00eda encendido un cigarrillo y estaba recostada sobre el brazo del sof\u00e1, con las piernas sobre los cojines, de modo que las rodillas apuntaban a su marido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Deber\u00edas dejar de fumar, de verdad \u2014le dijo. Leslie baj\u00f3 la mirada como una ni\u00f1a reprendida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014En cuanto nos mudemos, lo prometo. \u00bfTrato hecho?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Trato hecho \u2014dijo David\u2014. Y tengo otra propuesta. Primero d\u00e9jame decirte que he decidido entregar ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana mi carta de dimisi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo es un poco pronto? \u2014pregunt\u00f3 Leslie, esperando que no fuera as\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Te aseguro que nadie se va a sorprender mucho. No creo ni que les importe. En cualquier caso, mi propuesta es que ma\u00f1ana cogemos a Norleen y alquilamos una vivienda al norte, para unos d\u00edas. Podr\u00edamos montar a caballo. \u00bfTe acuerdas lo bien que se lo pas\u00f3 el verano pasado? \u00bfQu\u00e9 me dices?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Suena bien \u2014acept\u00f3 Leslie con un profundo brillo de entusiasmo\u2014. Pero que muy bien.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y de vuelta podr\u00edamos dejarla con tus padres. Puede quedarse all\u00ed mientras nos encargamos de los asuntos de la mudanza, de encontrar alg\u00fan apartamento temporal. No creo que les importe tenerla una semana, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, claro que no, les encantar\u00e1. \u00bfPero por qu\u00e9 tanta prisa? Norleen sigue en el colegio, ya lo sabes. Igual tendr\u00edamos que esperar a que terminara el curso. Solo queda un mes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;David permaneci\u00f3 un momento en silencio, como si estuviera ordenando sus ideas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014pregunt\u00f3 Leslie, con el m\u00e1s leve asomo de ansiedad en su voz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no pasa nada, de verdad. Pero&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPero qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, tiene que ver con la penitenciar\u00eda. Ya s\u00e9 que sonaba muy orgulloso al decirte lo seguros que estamos ante cualquier fuga, y sigo manteni\u00e9ndolo. Pero ese preso del que te he hablado es muy extra\u00f1o, como sin duda habr\u00e1s comprobado. Es sin duda un psic\u00f3pata criminal&#8230;, pero tambi\u00e9n es algo m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Leslie pregunt\u00f3 a su marido con los ojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cre\u00eda que dec\u00edas que se dedicaba a darse contra las paredes, no a&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, gran parte del tiempo es as\u00ed. Pero a veces, bueno&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 intentas decirme, David? \u2014pregunt\u00f3 Leslie inquieta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es algo que Doe dijo cuando hablaba hoy con \u00e9l. Nada realmente definido, pero me sentir\u00eda infinitamente m\u00e1s c\u00f3modo si Norleen se quedara con tus padres mientras nos organizamos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Leslie encendi\u00f3 otro cigarrillo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dime qu\u00e9 es eso que te preocupa tanto \u2014pidi\u00f3 con firmeza\u2014. Yo tambi\u00e9n deber\u00eda saberlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando te lo diga, probablemente pensar\u00e1s que yo tambi\u00e9n estoy un poco loco. Pero t\u00fa no has hablado con \u00e9l. El tono, o m\u00e1s bien los muchos tonos distintos de su voz, las expresiones cambiantes de aquella cara chupada&#8230; Durante buena parte del tiempo que estuve con \u00e9l tuve la sensaci\u00f3n de que estaba m\u00e1s all\u00e1 de m\u00ed, en cierto modo, aunque no s\u00e9 exactamente c\u00f3mo. Estoy convencido de que era el comportamiento de rigor del psic\u00f3pata, para intentar asustar al doctor. Le da una sensaci\u00f3n de poder.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cu\u00e9ntame qu\u00e9 es lo que dijo \u2014insisti\u00f3 Leslie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muy bien, te lo dir\u00e9. Como te he dicho, probablemente no sea nada. Pero hacia el final de la entrevista de hoy, cuando habl\u00e1bamos de esos chavales, y de los chicos en general, dijo algo que no me gusta nada. Lo hizo con un acento afectado, escoc\u00e9s esta vez, y con algo de alem\u00e1n. Dijo: \u00ab\u00bfNo tendr\u00e1 usted tambi\u00e9n una mujercita malandra y una chiquita peque\u00f1a, no, profesor von Munck?\u00bb. Despu\u00e9s me sonri\u00f3 en silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbAhora estoy seguro de que intentaba deliberadamente ponerme nervioso, pero sin m\u00e1s prop\u00f3sito en mente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero lo que dijo, David: \u00aby una chiquita peque\u00f1a\u00bb&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gramaticalmente, por supuesto, hubiera sido m\u00e1s adecuado \u00abo\u00bb, pero estoy seguro de que no ten\u00eda m\u00e1s intenci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No le habr\u00e1s dicho nada de Norleen, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Claro que no. Esa no es precisamente la clase de cosas que tratar\u00eda con esa&#8230; gente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 lo dijo as\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No tengo ni idea. Tiene una clase de inteligencia muy rara, habla gran parte del tiempo con vagas sugerencias, incluso con chistes sutiles. Puede que haya o\u00eddo cosas sobre m\u00ed de otra gente, supongo. Pero de todos modos, podr\u00eda ser solo una coincidencia inocente \u2014mir\u00f3 a su mujer esperando su comentario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Probablemente tengas raz\u00f3n \u2014acept\u00f3 Leslie con un deseo ambivalente de creer en esta conclusi\u00f3n\u2014. Pero de todos modos, creo entender por qu\u00e9 quieres que Norleen se quede con mis padres. No porque pudiera pasar nada&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, en absoluto. No hay motivo para pensar que nada pudiera suceder. Puede que sea uno de esos casos en los que el paciente consigue superar al doctor, pero en realidad no me preocupa demasiado. Cualquier persona razonable se asustar\u00eda un tanto despu\u00e9s de pasar un d\u00eda tras otro en el caos y el peligro ps\u00edquico de ese lugar. Los asesinos, los violadores, lo peor de lo peor. Es imposible llevar una vida familiar normal mientras se trabaja en esas condiciones. Ya viste c\u00f3mo estaba en el cumplea\u00f1os de Norleen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo s\u00e9. No es el mejor sitio para criar a un hijo \u2014David asinti\u00f3 lentamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando pienso en c\u00f3mo estaba cuando fui a verla hace un rato, abrazada a uno de esos cinturones de seguridad de peluche suyos&#8230; \u2014Tom\u00f3 un sorbo de su bebida\u2014. Era uno nuevo. \u00bfLo compraste hoy?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Leslie lo mir\u00f3 inexpresiva.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo \u00fanico que compr\u00e9 fue esto \u2014dijo, se\u00f1alando la caja sobre la mesilla de caf\u00e9\u2014. \u00bfA qu\u00e9 te refieres con \u00abuno nuevo\u00bb?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Al Bambi de peluche. Puede que lo tuviera de antes y nunca me hubiera fijado \u2014dijo, rechazando en parte aquel asunto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues si lo ten\u00eda de antes no fue por m\u00ed \u2014dijo Leslie muy resuelta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ni por m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No recuerdo que lo tuviera cuando la met\u00ed en la cama \u2014dijo Leslie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues lo ten\u00eda cuando fui a verla despu\u00e9s de o\u00edr&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;David se detuvo con una mirada de intensa concentraci\u00f3n, una indicaci\u00f3n de una b\u00fasqueda interior fren\u00e9tica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa, David? \u2014pregunt\u00f3 Leslie, fall\u00e1ndole la voz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No estoy muy seguro. Es como si supiera algo y lo ignorara al mismo tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero el doctor Munck comenzaba a saber. Con la mano izquierda se cubri\u00f3 la nuca, calent\u00e1ndola. \u00bfHab\u00eda corriente en la casa? Aquella no era una casa con muchas corrientes, ni en un estado tal que el viento se colara a trav\u00e9s de los tableros del tejado y los cercos de las ventanas. Pero el viento era perceptible, pod\u00eda o\u00edrlo acechando en el exterior, y alcanzaba a ver los \u00e1rboles inquietos a trav\u00e9s de la ventana detr\u00e1s de la escultura de Afrodita. La diosa posaba l\u00e1nguida con la cabeza inmaculada echada hacia atr\u00e1s, contemplando con ojos ciegos el techo, y m\u00e1s all\u00e1. \u00bfPero m\u00e1s all\u00e1 del techo? \u00bfM\u00e1s all\u00e1 del sonido huevo del viento, fr\u00edo y muerto? \u00bfY la corriente?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014David, \u00bfsientes una corriente? \u2014pregunt\u00f3 su mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 \u00e9l muy alto, con una fuerza inusual\u2014. S\u00ed \u2014repiti\u00f3, levant\u00e1ndose de la silla, cruzando el sal\u00f3n, acelerando sus pasos hacia las escaleras, subiendo los tres tramos, corriendo ya por el pasillo de la planta alta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Norleen, Norleen \u2014canturreaba antes de alcanzar la puerta medio cerrada del dormitorio. Pod\u00eda sentir la brisa procedente de all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Lo sab\u00eda y no lo sab\u00eda.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Busc\u00f3 a tientas el interruptor de la luz. Estaba muy abajo, a la altura de un ni\u00f1o. Encendi\u00f3. La ni\u00f1a hab\u00eda desaparecido. Al otro lado del cuarto, la ventana estaba muy abierta, las cortinas blancas, trasl\u00facidas, se agitaban ante el viento invasor. Sobre la cama estaba, solo, el animal de peluche, desgarrado, cubriendo el colch\u00f3n de suaves entra\u00f1as. En su interior hab\u00eda ahora, floreciendo como un capullo, un trozo de papel, y el doctor Munck pudo distinguir entre los pliegues un fragmento del encabezado del papel oficial de la penitenciar\u00eda. Pero la nota no era un mensaje impreso con alg\u00fan asunto oficial. La caligraf\u00eda variaba desde una escritura cursiva y clara hasta el garrapateo de un ni\u00f1o. Mir\u00f3 desesperado las palabras durante lo que pareci\u00f3 un tiempo infinito, antes de comprender el mensaje. Entonces, por fin, lo aprehendi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abDoctor Munck\u00bb, dec\u00eda la nota del interior del animal, \u00abdejamos esto atr\u00e1s, en sus capaces manos, pues a las cunetas y callejones de negra espuma del para\u00edso, a la h\u00fameda penumbra sin ventanas de alg\u00fan s\u00f3tano gal\u00e1ctico, a los huecos remolinos perlados de mares como cloacas, a las ciudades sin estrellas de la locura y a sus suburbios&#8230; mi cervatillo fascinado y yo hemos ido a retozar. Nos veremos pronto. Jonathan Doe\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfDavid? \u2014oy\u00f3 a su mujer preguntar desde la base de la escalera\u2014. \u00bfEst\u00e1 todo bien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces se rompi\u00f3 el silencio de aquella hermosa casa, pues reson\u00f3 una risotada g\u00e9lida, brillante, el sonido perfecto para acompa\u00f1ar la an\u00e9cdota pasajera de un infierno rec\u00f3ndito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de horror de Thomas Ligotti (1953), narrador estadounidense. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14126,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El retozo","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,2343,3209,2365,194,2855,1026,2958],"class_list":["post-14125","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-el-retozo","tag-escritores-en-ingles","tag-escritores-estadounidenses","tag-literatura","tag-literatura-de-horror","tag-thomas-ligotti"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/thomas-ligotti.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3FP","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14125"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14125\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14135,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14125\/revisions\/14135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14126"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}