{"id":13465,"date":"2017-01-21T19:35:20","date_gmt":"2017-01-22T01:35:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=13465"},"modified":"2017-02-28T23:49:34","modified_gmt":"2017-03-01T05:49:34","slug":"un-hombre-bueno-es-dificil-de-encontrar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/un-hombre-bueno-es-dificil-de-encontrar\/","title":{"rendered":"Un hombre bueno es dif\u00edcil de encontrar"},"content":{"rendered":"<p>Mary Flannery O&#8217;Connor (1925-1964) fue una de las narradoras m\u00e1s importantes de los Estados Unidos en el siglo XX. Cuentista, sobre todo, se dedic\u00f3 en su obra a describir la vida de su regi\u00f3n (el sur de su pa\u00eds; ella proven\u00eda del estado de Georgia) y se le encuadra dentro de la vertiente llamada <am>g\u00f3tico americano<\/em>: su \u00e9nfasis en lo grotesco y en los conflictos morales de sus personajes es constante. Graduada del famoso programa de escritura creativa de la Universidad de Iowa, vivi\u00f3 poco &#8211;muri\u00f3 a causa de una enfermedad degenerativa a los 39 a\u00f1os de edad&#8211; pero su obra, ya reconocida durante su propia vida, ha seguido si\u00e9ndolo desde entonces.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abUn hombre bueno es dif\u00edcil de encontrar\u00bb es el cuento m\u00e1s famoso de O&#8217;Connor y parece apropiado en estos d\u00edas. Adem\u00e1s de su superficie de horror y de varios detalles argumentales, que a muchos lectores recordar\u00e1 temores actuales de buena parte del mundo respecto de los Estados Unidos, uno de sus grandes temas es la divisi\u00f3n: la imposibilidad de comprender el pensamiento de otros, de tender puentes que puedan impedir una cat\u00e1strofe. Para O&#8217;Connor. esta divisi\u00f3n ten\u00eda que ver con diferencias religiosas e iedol\u00f3gicas, particularmente entre el norte y el sur. Ahora tal vez esas diferencias se manifiestan de otro modo &#8211;en visiones del mundo, en fuentes de informaci\u00f3n inconciliables&#8211; pero no son menos destructivas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta traducci\u00f3n del cuento se encuentra en varios sitios de la red y quiere representar la diferencia de acentos en el ingl\u00e9s del sur de los Estados Unidos. La versi\u00f3n original (\u00abA Good Man is Hard to Find\u00bb) apareci\u00f3 por primera vez en 1953 en la antolog\u00eda <em>The Avon Book of Modern Writing<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13466\" aria-describedby=\"caption-attachment-13466\" style=\"width: 615px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13466\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/un-hombre-bueno-es-dificil-de-encontrar\/lead_large\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large.jpg\" data-orig-size=\"615,398\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Flannery O&amp;#8217;Connor\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Flannery O&amp;#8217;Connor seg\u00fan Kevin Christy. Fuente&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"398\" class=\"size-full wp-image-13466\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large.jpg 615w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13466\" class=\"wp-caption-text\">Flannery O&#8217;Connor seg\u00fan Kevin Christy. <a href=\"http:\/\/www.theatlantic.com\/magazine\/archive\/2013\/11\/the-passion-of-flannery-oconnor\/309532\/\">Fuente<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>UN HOMBRE BUENO ES DIF\u00cdCIL DE ENCONTRAR<br \/>\nFlannery O\u2019Connor<\/strong><\/p>\n<p>La abuela no quer\u00eda ir a Florida. Quer\u00eda visitar a algunos de sus conocidos en el este de Tennessee y no perd\u00eda oportunidad para intentar que Bailey cambiase de opini\u00f3n. Bailey era el hijo con quien viv\u00eda, el \u00fanico var\u00f3n que tuvo. Estaba sentado en el borde de la silla, a la mesa, reclinado sobre la secci\u00f3n deportiva del <em>Journal<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mira esto, Bailey \u2014dijo ella\u2014, mira esto, l\u00e9elo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y se puso en pie, con una mano en la delgada cadera mientras con la otra golpeaba la cabeza calva de su hijo con el peri\u00f3dico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Aqu\u00ed, ese tipo que s&#8217;hace llamar el Desequilibrado s&#8217;ha escapao de la Penitenciar\u00eda Federal y se encamina a Florida, lee aqu\u00ed lo que hizo a esa gente. L\u00e9elo. Yo no llevar\u00eda a mis hijos a ninguna parte con un criminal d&#8217;esa cala\u00f1a suelto por ah\u00ed. No podr\u00eda acallar mi conciencia si lo hiciera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bailey no levant\u00f3 la cabeza, as\u00ed que la abuela dio media vuelta y se dirigi\u00f3 a la madre de los ni\u00f1os, una mujer joven en pantalones, cuya cara era tan ancha e inocente como un repollo, con un pa\u00f1uelo verde atado con dos puntas en lo alto de la cabeza, como orejas de conejo. Estaba sentada en el sof\u00e1, alimentando al beb\u00e9 con albaricoques que sacaba de un tarro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los ni\u00f1os y&#8217;han estao en Florida \u2014dijo la anciana se\u00f1ora\u2014. Deber\u00edas llevarlos a otro sitio pa variar, as\u00ed ver\u00edan otras partes del mundo y aprender\u00edan otras cosas. Nunca han ido al este de Tennessee.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La madre de los ni\u00f1os no pareci\u00f3 o\u00edrla, pero el de ocho a\u00f1os, John Wesley, un ni\u00f1o robusto con anteojos, dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si no quieres ir a Florida, \u00bfpor qu\u00e9 no te quedas en casa? \u00c9l y su hermanita, June Star, estaban leyendo las p\u00e1ginas de entretenimiento en el suelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No se quedar\u00eda en casa aunque la nombraran reina por un d\u00eda \u2014dijo June Star sin levantar su cabeza amarilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 har\u00edan si este hombre, el Desequilibrado, los agarrara? \u2014pregunt\u00f3 la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Le dar\u00eda un pu\u00f1etazo en la cara \u2014respondi\u00f3 John Wesley. \u2014No se quedar\u00eda en casa ni por un mill\u00f3n de d\u00f3lares \u2014afirm\u00f3 June Star\u2014. Teme perderse algo. Tiene que ir a donde vayamos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muy bien, se\u00f1orita \u2014dijo la abuela\u2014. Acu\u00e9rdate d&#8217;eso la pr\u00f3xima vez que me pidas que te ondule el pelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;June Star dijo que sus rizos eran naturales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la ma\u00f1ana siguiente la abuela fue la primera en subir al coche, lista para partir. A un costado dispuso su gran bolsa de viaje negra que parec\u00eda la cabeza de un hipop\u00f3tamo y debajo de ella escond\u00eda una cesta con Pitty Sing, el gato, en el interior. No ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de dejar solo al gato durante tres d\u00edas, porque este la echar\u00eda mucho de menos y ella tem\u00eda que se frotara con la llave del gas y se asfixiara por accidente. A su hijo, Bailey, no le gustaba llevar un gato a un motel.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se sent\u00f3 en el centro del asiento trasero, con John Wesley y June Star a cada lado. Bailey, la madre de los ni\u00f1os, y el beb\u00e9 se sentaron adelante. Y as\u00ed salieron de Atlanta, a las ocho y cuarenta y cinco, con el cuentakil\u00f3metros del coche en 89.927. La abuela lo anot\u00f3, porque pens\u00f3 que ser\u00eda interesante decir cu\u00e1ntos kil\u00f3metros hab\u00edan hecho cuando regresaran. Tardaron veinte minutos en llegar a las afueras de la ciudad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La anciana se sent\u00f3 c\u00f3modamente, se quit\u00f3 los guantes de algod\u00f3n y los dej\u00f3 con su bolso en la repisa de la ventanilla de atr\u00e1s. La madre de los ni\u00f1os a\u00fan llevaba los pantalones y la cabeza atada con el pa\u00f1uelo verde; la abuela, en cambio, llevaba un sombrero de paja azul marino con un ramillete de violetas blancas en el ala y un vestido azul marino con peque\u00f1os lunares blancos. El cuello y los pu\u00f1os eran de organd\u00ed blanco adornado con encaje, y en el cuello se hab\u00eda prendido un ramillete de violetas de tela de color p\u00farpura perfumado. En caso de accidente, cualquiera que la viera muerta en la carretera sabr\u00eda al instante que era una dama.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dijo que pensaba que ser\u00eda un buen d\u00eda para conducir, pues no hac\u00eda demasiado calor ni demasiado fr\u00edo, y advirti\u00f3 a Bailey que el l\u00edmite de velocidad era de ochenta kil\u00f3metros por hora, que los coches patrulla se escond\u00edan detr\u00e1s de carteles publicitarios y de peque\u00f1os grupos de \u00e1rboles y que pod\u00edan salir disparados en su persecuci\u00f3n sin darle tiempo a aminorar la marcha. Se\u00f1al\u00f3 los detalles interesantes del paisaje: la monta\u00f1a Stone, el granito azul que en algunos lugares asomaba a ambos lados de la carretera, las lomas de brillante arcilla roja ligeramente rayadas de p\u00farpura, y las mieses que trazaban l\u00edneas de encaje verde sobre el terreno. Los \u00e1rboles estaban llenos de la luz blanca y plateada del sol y hasta los m\u00e1s m\u00edseros destellaban. Los chicos le\u00edan tebeos y su madre se hab\u00eda dormido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pasemos Georgia a toda velocidad, as\u00ed no tendremos que verla mucho \u2014dijo John Wesley.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si yo fuera un ni\u00f1o \u2014dijo la abuela\u2014, no hablar\u00eda d&#8217;esa manera de mi estado natal. Tennessee tiene monta\u00f1as y Georgia, colinas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tennessee n&#8217;es m\u00e1s que un muladar lleno de pueblerinos y Georgia es tambi\u00e9n un estado asqueroso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa l&#8217;has dicho \u2014dijo June Star.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014En mis tiempos \u2014dijo la abuela entrecruzando los dedos, delgados y venosos\u2014, los ni\u00f1os ten\u00edan m\u00e1s respeto por su estado natal y por sus padres y por to lo dem\u00e1s. La gente era buena entonces. \u00a1Oh, mirar qu\u00e9 negrito m\u00e1s mono! \u2014Y se\u00f1al\u00f3 a un ni\u00f1o negro plantado ante la puerta de una choza\u2014. Qu\u00e9 estampa m\u00e1s bonita, \u00bfverd\u00e1?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos se volvieron para mirar al negrito por la luneta trasera. \u00c9l salud\u00f3 con la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ese chico no llevaba pantalones \u2014observ\u00f3 June Star.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Probablemente no tiene \u2014explic\u00f3 la abuela\u2014. Los negritos del campo no tienen las cosas que nosotros tenemos. Si supiera pintar, pintar\u00eda ese cuadro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ni\u00f1os intercambiaron sus historietas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela se ofreci\u00f3 a tomar al beb\u00e9 y la madre de los chicos se lo pas\u00f3 por encima del asiento delantero. La abuela lo sent\u00f3 sobre sus rodillas y le hizo el caballito y le explic\u00f3 lo que se ve\u00eda por la ventanilla. Puso los ojos en blanco, frunci\u00f3 los labios y apret\u00f3 su cara delgada y curtida contra la piel blanda y suave. De vez en cuando, el beb\u00e9 le dedicaba una sonrisa distra\u00edda. Pasaron junto a un vasto campo de algod\u00f3n con cinco o seis tumbas en medio, rodeadas de un cerco, como una isla peque\u00f1ita.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Mirar el camposanto! \u2014dijo la abuela se\u00f1al\u00e1ndolo\u2014. Era el antiguo camposanto de la familia. Pertenec\u00eda a la plantaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la plantaci\u00f3n? \u2014pregunt\u00f3 John Wesley.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El viento se la llev\u00f3 \u2014dijo la abuela\u2014. Ja, ja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando los chicos terminaron de leer todos las historietas que hab\u00edan llevado, abrieron la caja del almuerzo y se lo comieron. La abuela comi\u00f3 un bocadillo de mantequilla de cacahuete y una aceituna, y no permiti\u00f3 que los chicos arrojasen la caja y las servilletas de papel por la ventanilla. Cuando no tuvieron otra cosa que hacer, se pusieron a jugar; eleg\u00edan una nube y los otros ten\u00edan que adivinar qu\u00e9 forma suger\u00eda. John Wesley eligi\u00f3 una con forma de vaca y June Star adivin\u00f3 la vaca y John Wesley dijo: \u00abNo, un coche\u00bb, y June Star dijo que hac\u00eda trampas y comenzaron a pegarse por encima de la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela dijo que les contar\u00eda un cuento si se quedaban calladitos. Cuando contaba un cuento, pon\u00eda los ojos en blanco, mov\u00eda la cabeza y era muy histri\u00f3nica. Cont\u00f3 que una vez, cuando era jovencita, la hab\u00eda cortejado un tal se\u00f1or Edgar Atkins Teagarden, de Jasper, Georgia. Dijo que era un hombre muy apuesto y un caballero, y que todos los s\u00e1bados por la tarde le llevaba una sand\u00eda con sus iniciales grabadas, E. A. T. Pues bien, un s\u00e1bado por la tarde, el se\u00f1or Teagarden llev\u00f3 la sand\u00eda y no hab\u00eda nadie en la casa; la dej\u00f3 en el porche de entrada y volvi\u00f3 a Jasper en su calesa, pero ella nunca vio la sand\u00eda, explic\u00f3, porque un chico negro se la comi\u00f3 cuando vio las iniciales, E. A. T.: come. A John Wesley le hizo mucha gracia la historia y re\u00eda y re\u00eda, pero June Star opin\u00f3 que no ten\u00eda nada de gracioso. Dijo que nunca se casar\u00eda con un hombre que s\u00f3lo le trajera una sand\u00eda los s\u00e1bados. La abuela dijo que habr\u00eda hecho muy bien en casarse con el se\u00f1or Teagarden, porque era un caballero y hab\u00eda comprado acciones de Coca-Cola cuando salieron al mercado y hab\u00eda muerto, hac\u00eda unos pocos a\u00f1os, muy rico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se detuvieron en The Tower para tomar unos bocadillos calientes. The Tower era una gasolinera y sala de baile, en parte de estuco y en parte de madera, en un claro en las afueras de Timothy. Lo regentaba un hombre gordo llamado Red Sammy Butts, y hab\u00eda letreros aqu\u00ed y all\u00e1 sobre el edificio y a lo largo de varios kil\u00f3metros de la carretera que rezaban:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;PRUEBA LA FAMOSA BARBACOA DE RED SAMMY. \u00a1NADA IGUALA AL FAMOSO RED SAMMY! EL GORDO DE LA SONRISA FELIZ. \u00a1UN VETERANO! \u00a1RED SAMMY ES EL HOMBRE QUE NECESITAS!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Red Sammy estaba tendido en el suelo fuera de The Tower con la cabeza bajo una camioneta, mientras un mono gris de unos treinta cent\u00edmetros de altura, encadenado a un \u00e1rbol del para\u00edso peque\u00f1o, chillaba cerca. El mono salt\u00f3 hacia el arbolito y se encaram\u00f3 a la rama m\u00e1s alta apenas vio a los chicos apearse del coche y correr hacia \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El interior de The Tower era una larga habitaci\u00f3n oscura con una barra en un extremo y mesas en el otro y una pista de baile en medio. Todos se sentaron a una mesa cerca de la m\u00e1quina de discos y la esposa de Red Sam, una mujer alta y bronceada con ojos y cabellos m\u00e1s claros que la piel, lleg\u00f3 y tom\u00f3 nota de lo que quer\u00edan. La madre de los chicos insert\u00f3 una moneda en la m\u00e1quina y se pudo escuchar el \u00abVals de Tennessee\u00bb, y la abuela dijo que esa melod\u00eda siempre le daba ganas de bailar. Pregunt\u00f3 a Bailey si quer\u00eda bailar, pero \u00e9l tan s\u00f3lo la mir\u00f3. No era de natural alegre como ella y los viajes lo pon\u00edan nervioso. Los ojos marrones de la abuela resplandec\u00edan. Movi\u00f3 la cabeza de un lado a otro e hizo como si bailara en la silla. June Star dijo que pusieran algo para que ella pudiera bailar claqu\u00e9. Entonces la madre de los ni\u00f1os meti\u00f3 otra moneda y eligi\u00f3 una pieza m\u00e1s movida; June Star salt\u00f3 a la pista de baile y bail\u00f3 el claqu\u00e9 de costumbre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Qu\u00e9 graciosa! \u2014exclam\u00f3 la mujer de Red Sam, inclinada sobre la barra\u2014. \u00bfTe gustar\u00eda quedarte aqu\u00ed y ser mi peque\u00f1ita?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Claro que no \u2014contest\u00f3 June Star\u2014. No vivir\u00eda en un lugar medio en ruinas como este ni por un mill\u00f3n de d\u00f3lares. Y sali\u00f3 corriendo hacia la mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Qu\u00e9 graciosa! \u2014repiti\u00f3 la mujer, estirando la boca con amabilidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo te da verg\u00fcenza? \u2014susurr\u00f3 la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Red Sam entr\u00f3 y le dijo a su mujer que dejara de holgazanear en la barra y que se apresurara a servir a esa gente. Los pantalones caquis le llegaban hasta las caderas y la barriga le ca\u00eda sobre ellos como un saco de comida bamboleante bajo la camisa. Se acerc\u00f3 y se sent\u00f3 a una mesa cercana; emiti\u00f3 una mezcla de suspiro y gritito en falsete.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No hay manera. No hay manera \u2014dijo, y se sec\u00f3 la cara sudorosa y roja con un pa\u00f1uelo gris\u2014. En estos tiempos que corren, no se sabe en qui\u00e9n confiar. \u00bfNo es verd\u00e1?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Desde luego, la gente ya no es como antes \u2014sentenci\u00f3 la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La semana pasada vinieron aqu\u00ed dos tipos \u2014explic\u00f3 Red Sammy\u2014 que conduc\u00edan un Chrysler. Un coche muy baqueteado pero bueno, y los muchachos me parecieron decentes. Dijeron que trabajaban en el molino y \u00bfsaben que les permit\u00ed poner en la cuenta la gasolina que compraron? \u00bfPor qu\u00e9 hice yo semejante cosa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Porque ust\u00e9 es un hombre bueno! \u2014contest\u00f3 de inmediato la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, supongo que es as\u00ed \u2014dijo Red Sammy como si su respuesta lo hubiera dejado at\u00f3nito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mujer sirvi\u00f3 lo que hab\u00edan pedido. Llevaba los cinco platos al mismo tiempo sin usar bandeja, dos en cada mano y uno en equilibrio sobre el brazo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No hay una sola alma en este mundo de Dios en la que se pueda confiar \u2014dijo\u2014. Y yo no excluyo a nadie de la lista, a nadie \u2014afirm\u00f3 mirando a Red Sammy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHan le\u00eddo algo sobre ese criminal, el Desequilibrado, que se escap\u00f3? \u2014pregunt\u00f3 la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No me sorprender\u00eda na que llegase a atacar este lugar \u2014dijo la mujer\u2014. Si oye lo qu&#8217;hay aqu\u00ed, no me sorprender\u00eda verlo. Si se entera de que hay dos centavos en la caja, no me sorprender\u00eda que&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Basta \u2014dijo Red Sam\u2014. Trae las Coca-Colas a esta gente. Y la mujer se retir\u00f3 a buscar el resto del pedido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Un hombre bueno es dif\u00edcil d&#8217;encontrar \u2014dijo Red Sammy\u2014. Las cosas s&#8217;est\u00e1n poniendo cada vez m\u00e1s feas. Yo m&#8217;acuerdo de qu&#8217;antes pod\u00edas salir sin echar el cerrojo a la puerta. Eso s&#8217;acab\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l y la abuela hablaron de tiempos mejores. La anciana dijo que en su opini\u00f3n Europa ten\u00eda la culpa de la situaci\u00f3n actual. Dijo que por la manera en que actuaba Europa se pod\u00eda llegar a pensar que est\u00e1bamos hechos de dinero, y Red Sammy dijo que no val\u00eda la pena hablar de eso y que ten\u00eda toda la raz\u00f3n. Los chicos salieron corriendo a la luz blanca del sol y observaron al mono encadenado al \u00e1rbol. Estaba entretenido quit\u00e1ndose pulgas y las mord\u00eda una a una como si se tratase de un bocado exquisito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De nuevo partieron en la tarde calurosa. La abuela dormitaba y se despertaba a cada rato con sus propios ronquidos. En las afueras de Toombsboro se despert\u00f3 y se acord\u00f3 de una vieja plantaci\u00f3n que hab\u00eda visitado en los alrededores una vez, cuando era joven. Dijo que la mansi\u00f3n ten\u00eda seis columnas blancas en el frente y que hab\u00eda una avenida de robles que conduc\u00eda hasta la casa y dos peque\u00f1as glorietas con enrejado de madera donde te sentabas con tu pretendiente despu\u00e9s de pasear por el jard\u00edn. Recordaba con exactitud por qu\u00e9 carretera hab\u00eda que doblar para llegar all\u00ed. Sab\u00eda que Bailey no estar\u00eda dispuesto a perder el tiempo viendo una casa vieja, pero cuanto m\u00e1s hablaba de ella m\u00e1s ganas ten\u00eda de volver a verla y comprobar si las dos peque\u00f1as glorietas segu\u00edan en pie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hab\u00eda un panel secreto en la casa \u2014afirm\u00f3 astutamente, sin decir la verdad pero deseando que lo fuera\u2014, y se contaba que toda la plata de la familia estaba escondida all\u00ed cuando lleg\u00f3 Sherman, pero nunca la encontraron&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Eeeh! \u2014dijo John Wesley\u2014. \u00a1Vamos a verlo! \u00a1L&#8217;encontraremos nosotros! \u00a1Lo registraremos to y l&#8217;encontraremos! \u00bfQui\u00e9n vive all\u00ed? \u00bfD\u00f3nde hay que girar? Eh, pap\u00e1, \u00bfno podemos girar all\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Nunca hemos visto una casa con un panel secreto! \u2014chill\u00f3 June Star\u2014. \u00a1Vayamos a la casa con el panel secreto! Eh, pap\u00e1, \u00bfno podemos ir a ver la casa con el panel secreto?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No est\u00e1 lejos d&#8217;aqu\u00ed, lo s\u00e9 \u2014asegur\u00f3 la abuela\u2014. No tardar\u00edamos m\u00e1s de veinte minutos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bailey miraba al frente. Ten\u00eda la mand\u00edbula tan r\u00edgida como la herradura de un caballo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los chicos comenzaron a alborotar y a gritar que quer\u00edan ver la casa con el panel secreto. John Wesley la emprendi\u00f3 a patadas contra el respaldo del asiento delantero, y June Star se colg\u00f3 del hombro de su madre y le gimote\u00f3 desesperada al o\u00eddo que nunca se divert\u00edan, ni siquiera en vacaciones, que nunca les dejaban hacer lo que quer\u00edan. El beb\u00e9 empez\u00f3 a llorar y John Wesley pate\u00f3 el respaldo del asiento con tal fuerza que su padre not\u00f3 los golpes en los ri\u00f1ones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Muy bien! \u2014grit\u00f3, y aminor\u00f3 la marcha hasta parar a un costado de la carretera\u2014. \u00bfQuieren cerrar la boca? \u00bfQuieren cerrar la boca un minuto? Si no se callan, no iremos a ning\u00fan lado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ser\u00eda muy educativo pa ellos \u2014murmur\u00f3 la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muy bien \u2014dijo Bailey\u2014, pero m\u00e9tanse esto en la cabeza: es la \u00fanica vez que vamos a parar por algo as\u00ed. La primera y la \u00faltima.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El camino de tierra donde debes doblar queda dos kil\u00f3metros atr\u00e1s \u2014observ\u00f3 la abuela\u2014. Lo vi cuando lo pasamos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Un camino de tierra \u2014gru\u00f1\u00f3 Bailey.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s de dar la vuelta en direcci\u00f3n al camino de tierra, la abuela record\u00f3 otros detalles de la casa, el hermoso vidrio sobre la puerta de entrada y la l\u00e1mpara de velas en el recibidor. John Wesley dijo que el panel secreto probablemente estar\u00eda en la chimenea.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No se puede entrar en esa casa \u2014dijo Bailey\u2014. No sabemos qui\u00e9n vive all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mientras ustedes hablan con la gente delante de la casa, yo correr\u00e9 hacia la parte d&#8217;atr\u00e1s y entrar\u00e9 por una ventana \u2014propuso John Wesley.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nos quedaremos todos en el coche \u2014dijo la madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Doblaron por el camino de tierra y el coche avanz\u00f3 a tropezones en un remolino de polvo colorado. La abuela record\u00f3 los tiempos en que no hab\u00eda carreteras pavimentadas y hacer cincuenta kil\u00f3metros representaba un d\u00eda de viaje. El camino de tierra era abrupto y s\u00fabitamente se encontraban con charcos y curvas cerradas en terraplenes peligrosos. Tan pronto se hallaban en lo alto de una colina, desde donde se dominaban las copas azules de los \u00e1rboles que se extend\u00edan a lo largo de kil\u00f3metros, como en una depresi\u00f3n rojiza dominada por los \u00e1rboles cubiertos de una capa de polvillo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mejor ser\u00e1 que aparezca ese lugar antes de un minuto \u2014dijo Bailey\u2014, o dar\u00e9 la vuelta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Daba la impresi\u00f3n de que nadie hab\u00eda pasado por aquel camino desde hac\u00eda meses.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No falta mucho \u2014coment\u00f3 la abuela, y apenas lo hubo dicho cuando tuvo un pensamiento horrible. Le produjo tal verg\u00fcenza que la cara se le puso colorada y se le dilataron las pupilas y sus pies dieron un salto, de modo que movieron la bolsa de viaje en el rinc\u00f3n. En el momento en que se movi\u00f3 la bolsa, el peri\u00f3dico que hab\u00eda colocado sobre la cesta se levant\u00f3 con un maullido y Pitty Sing, el gato, salt\u00f3 sobre el hombro de Bailey.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los chicos cayeron al suelo y su madre, con el beb\u00e9 en brazos, sali\u00f3 disparada por la portezuela y se desplom\u00f3 en la tierra; la vieja dama se vio arrojada hacia el asiento delantero. El autom\u00f3vil dio una vuelta y aterriz\u00f3 sobre el costado derecho, en una zanja al lado del camino. Bailey se qued\u00f3 en el asiento del conductor con el gato \u2014de rayas grises, cara blanca y hocico naranja\u2014 todav\u00eda agarrado al cuello como una oruga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tan pronto como los chicos se dieron cuenta de que pod\u00edan mover los brazos y las piernas, salieron arrastr\u00e1ndose del coche y gritaron: \u00ab\u00a1Hemos ten\u00edo un accidente!\u00bb. La abuela estaba hecha un ovillo bajo el salpicadero y esperaba estar tan malherida que la furia de Bailey no cayera sobre ella. El pensamiento terrible que hab\u00eda tenido antes del accidente era que la casa que recordaba tan v\u00edvidamente, no estaba en Georgia, sino en Tennessee.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bailey se quit\u00f3 el gato del cuello con las manos y lo arroj\u00f3 por la ventanilla contra el tronco de un pino. Luego sali\u00f3 del coche y empez\u00f3 a buscar a la madre de los chicos. Estaba sentada en la cuneta, con el chico, que no paraba de llorar, en brazos, pero s\u00e7olo hab\u00eda sufrido un corte en la cara y ten\u00eda un hombro roto. \u00ab\u00a1Hemos ten\u00edo un accidente!\u00bb, gritaban los chicos en un delirio de felicidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero nadie se ha muerto \u2014se\u00f1al\u00f3 june Star con cierta desilusi\u00f3n, mientras la abuela sal\u00eda rengueando del coche, con el sombrero todav\u00eda prendido a la cabeza pero el encaje delantero roto y levantado en un airoso \u00e1ngulo y el ramito de violetas ca\u00eddo a un costado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se sentaron todos en la cuneta, excepto los chicos, para recobrarse de la conmoci\u00f3n. Estaban todos temblando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tal vez pase alg\u00fan coche \u2014dijo la madre de los ni\u00f1os con voz ronca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Creo que m&#8217;hecho da\u00f1o en alg\u00fan \u00f3rgano \u2014coment\u00f3 la abuela apret\u00e1ndose el costado, pero nadie le prest\u00f3 atenci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A Bailey le casta\u00f1eteaban los dientes. Llevaba una camisa amarilla de sport, con un estampado de loros en un azul vivo y ten\u00eda la cara tan amarilla como la camisa. La abuela decidi\u00f3 no comentar que la casa en cuesti\u00f3n estaba en Tennessee.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La carretera quedaba unos tres metros m\u00e1s arriba y s\u00f3lo pod\u00edan ver las copas de los \u00e1rboles al otro lado. Detr\u00e1s de la cuneta donde estaban sentados hab\u00eda m\u00e1s \u00e1rboles, altos, oscuros y graves. A los pocos minutos divisaron un coche a cierta distancia, en lo alto de una colina; avanzaba lentamente como si sus ocupantes los estuvieran observando. La abuela se puso en pie y agit\u00f3 los brazos dram\u00e1ticamente para atraer su atenci\u00f3n. El autom\u00f3vil continu\u00f3 avanzando con lentitud, desapareci\u00f3 en un recodo y volvi\u00f3 a aparecer, rodando a\u00fan m\u00e1s despacio, sobre la colina por la que ellos hab\u00edan pasado. Era un veh\u00edculo grande y baqueteado, parecido a un coche f\u00fanebre. Hab\u00eda tres hombres dentro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se detuvo justo a su lado y durante unos minutos el conductor mir\u00f3 fija e inexpresivamente hac\u00eda donde estaban sentados, sin decir palabra. Luego volvi\u00f3 la cabeza, susurr\u00f3 algo a los otros dos y se apearon. Uno era un muchacho gordo con pantalones negros y una sudadera roja con un semental plateado estampado delante. Camin\u00f3, se coloc\u00f3 a la derecha del grupo y se qued\u00f3 mir\u00e1ndolos con la boca entreabierta en una floja sonrisa burlona. El otro llevaba pantalones color caqui, una chaqueta de rayas azules y un sombrero gris echado hacia delante que le tapaba casi toda la cara. Se acerc\u00f3 despacio por la izquierda. Ninguno de los dos habl\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El conductor sali\u00f3 del coche y se qued\u00f3 junto a \u00e9l mir\u00e1ndolos. Era mayor que los otros. Su pelo empezaba a encanecer y llevaba unas gafas con montura plateada que le daban aspecto acad\u00e9mico. Ten\u00eda el rostro largo y arrugado, y no llevaba camisa ni camiseta. Vest\u00eda unos tejanos que le quedaban demasiado ajustados y llevaba en la mano un sombrero y una pistola. Los dos muchachos llevaban pistolas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Hemos ten\u00edo un accidente! \u2014gritaron los ni\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela tuvo la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de que conoc\u00eda al hombre de las gafas. Le sonaba tanto su cara que era como si le hubiera conocido de toda la vida, pero no lograba recordar qui\u00e9n era. \u00c9l se alej\u00f3 del coche y empez\u00f3 a bajar por el terrapl\u00e9n dando los pasos con sumo cuidado para no resbalar. Calzaba zapatos blancos y marrones y no llevaba calcetines; sus tobillos eran flacos y rojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Buenas tardes \u2014dijo\u2014. Veo que han ten\u00edo un accidente de na.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Hemos dao dos vueltas de campana! \u2014dijo la abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Una \u2014corrigi\u00f3 \u00e9l\u2014. Lo hemos visto. Hiram, prueba el coche a ver si funciona \u2014indic\u00f3 en voz baja al muchacho del sombrero gris.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPa qu\u00e9 lleva esa pistola? \u2014pregunt\u00f3 John Wesley\u2014. \u00bfQu\u00e9 va hacer con ella?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se\u00f1ora \u2014dijo el hombre a la madre de los chicos\u2014, \u00bfle importar\u00eda decirles a esos chicos que se sienten a su lao? Los ni\u00f1os me ponen nervioso. Quiero que se queden sentados juntos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQui\u00e9n es ust\u00e9 pa decirnos lo que debemos hacer? \u2014pregunt\u00f3 June Star.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Detr\u00e1s de ellos, la l\u00ednea de los \u00e1rboles se abri\u00f3 como una oscura boca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vengan aqu\u00ed \u2014dijo la madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ver\u00e1 usted \u2014dijo Bailey de pronto\u2014, estamos en un apuro. Estamos en&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela solt\u00f3 un chillido. Se levant\u00f3 trabajosamente y lo mir\u00f3 de hito en hito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Ust\u00e9 es el Desequilibrado! \u00a1Lo he reconoc\u00edo na m\u00e1s verlo!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, se\u00f1ora \u2014dijo el hombre, que sonri\u00f3 levemente como si estuviera satisfecho a pesar de que lo hubieran reconocido\u2014, pero habr\u00eda sido mejor pa todos ustedes, se\u00f1ora, que no me hubiese reconoc\u00edo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bailey volvi\u00f3 la cabeza bruscamente y dijo a su madre algo que dej\u00f3 at\u00f3nitos hasta a los ni\u00f1os. La anciana se ech\u00f3 a llorar y el Desequilibrado se ruboriz\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se\u00f1ora \u2014dijo\u2014, no se disguste. A veces un hombre dice cosas que no piensa. No creo qu&#8217;haya querido hablarle d&#8217;esa manera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa no disparar\u00edas a una dama, \u00bfverd\u00e1? \u2014dijo la abuela, que se sac\u00f3 un pa\u00f1uelo limpio del pu\u00f1o y empez\u00f3 a secarse los ojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Desequilibrado clav\u00f3 la punta del zapato en el suelo, hizo un peque\u00f1o hoyo y luego lo tap\u00f3 de nuevo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No me gustar\u00eda na tener qu&#8217;hacerlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Escucha \u2014dijo la abuela casi a gritos\u2014, s\u00e9 qu&#8217;eres un buen hombre. No pareces tener la misma sangre que los dem\u00e1s. \u00a1S\u00e9 que debes de venir d&#8217;una buena familia!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, se\u00f1ora \u2014afirm\u00f3 \u00e9l\u2014, la mejor del mundo. \u2014Cuando sonre\u00eda mostraba una hilera de fuertes dientes blancos\u2014. Dios nunca cre\u00f3 a una mujer mejor que mi madre, y pap\u00e1 ten\u00eda un coraz\u00f3n d&#8217;oro puro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El muchacho de la sudadera roja se hab\u00eda colocado detr\u00e1s de ellos con la pistola en la cadera. El Desequilibrado se acuclill\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vigila a los ni\u00f1os, Bobby Lee \u2014dijo\u2014. Sabes que me ponen nervioso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 a los seis api\u00f1ados ante \u00e9l y dio la impresi\u00f3n de estar inc\u00f3modo, como si no se le ocurriera qu\u00e9 decir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No hay ni una nube en el cielo \u2014coment\u00f3 alzando la vista\u2014. No se ve el sol, pero tampoco hay nubes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, es un d\u00eda hermoso \u2014dijo la abuela\u2014. Escucha, no te tendr\u00edas que apodar el Desequilibrado, porque yo s\u00e9 que en el fondo eres un hombre bueno. Con solo mirarte ya me doy cuenta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Calla! \u2014grit\u00f3 Bailey\u2014. \u00a1Calla! \u00a1C\u00e1llense todos y d\u00e9jenme a m\u00ed arreglar esto! \u2014Estaba en cuclillas como un atleta a punto de iniciar la carrera, pero no se movi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muchas gracias, se\u00f1ora \u2014dijo el Desequilibrado, y dibuj\u00f3 un circulito con la culata de la pistola.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tardaremos una media hora en arreglar el coche \u2014avis\u00f3 Hiram mirando por encima del cap\u00f3 abierto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, primero t\u00fa y Bobby Lee lleven a \u00e9l y al ni\u00f1o all\u00e1 \u2014dijo el Desequilibrado se\u00f1alando a Bailey y a John Wesley\u2014. Los muchachos quieren preguntarle algo \u2014explic\u00f3 a Bailey\u2014. \u00bfLe importar\u00eda acompa\u00f1arlos hasta el bosque?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Escuche \u2014comenz\u00f3 Bailey\u2014, \u00a1estamos en un gran aprieto! Nadie se da cuenta de lo qu&#8217;es esto. \u2014Y se le quebr\u00f3 la voz. Ten\u00eda los ojos tan azules y brillantes como los loros de su camisa, y se qued\u00f3 absolutamente inm\u00f3vil.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela levant\u00f3 la mano para ponerse bien el ala del sombrero como si fuera al bosque con \u00e9l, pero se le desprendi\u00f3 entre los dedos. Se qued\u00f3 mir\u00e1ndola y despu\u00e9s de un segundo la dej\u00f3 caer al suelo. Hiram levant\u00f3 a Bailey tom\u00e1ndolo del brazo como si estuviera ayudando a un anciano. John Wesley agarr\u00f3 la mano de su padre y Bobby Lee se coloc\u00f3 detr\u00e1s de ellos. Se encaminaron hacia el bosque y, cuando llegaron al borde oscuro, Bailey se dio la vuelta y, apoy\u00e1ndose contra el tronco gris y pelado de un pino, grit\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Estar\u00e9 de vuelta en un minuto, esp\u00e9rame, mam\u00e1!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Vuelve ahora mismo! \u2014exclam\u00f3 la abuela, pero todos desaparecieron en el bosque\u2014. \u00a1Bailey, hijo! \u2014grit\u00f3 con voz tr\u00e1gica, pero se encontr\u00f3 con que estaba mirando al Desequilibrado, que estaba acuclillado delante de ella\u2014. S\u00e9 muy bien qu&#8217;eres un hombre bueno \u2014le dijo con desesperaci\u00f3n\u2014. \u00a1No eres una persona corriente!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, no soy un hombre bueno \u2014repuso el Desequilibrado un instante despu\u00e9s, como si hubiera considerado su afirmaci\u00f3n con sumo cuidado\u2014, pero tampoco soy lo peor del mundo. Mi viejo dec\u00eda que yo era un perro de raza diferente de la de mis hermanos y hermanas. \u00abMira \u2014dec\u00eda mi viejo\u2014, hay algunos que pueden vivir toa su vida sin preguntarse por qu\u00e9 y otros que tienen que saber el porqu\u00e9, y este muchacho es d&#8217;estos \u00faltimos. \u00a1Va estar en to!\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se puso el sombrero y s\u00fabitamente alz\u00f3 la mirada y la dirigi\u00f3 hacia el bosque como si de nuevo se sintiera inc\u00f3modo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Perdonen qu&#8217;est\u00e9 sin camisa delante de ustedes, se\u00f1oras \u2014a\u00f1adi\u00f3 encorvando un poco los hombros\u2014. Enterramos la ropa que ten\u00edamos cuando escapamos y nos apa\u00f1amos con lo que tenemos hasta que consigamos algo mejor. Esta ropa nos la prestaron unos tipos que encontramos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No pasa na \u2014observ\u00f3 la abuela\u2014. Tal vez Bailey tenga otra camisa en su maleta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Luego la buscar\u00e9 \u2014dijo el Desequilibrado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAd\u00f3nde se lo est\u00e1n llevando? \u2014grit\u00f3 la madre de los ni\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pap\u00e1 era un gran tipo \u2014dijo el Desequilibrado\u2014. No hab\u00eda quien l&#8217;enga\u00f1ara. Pero nunca tuvo problemas con las autoridades. Ten\u00eda l&#8217;habilid\u00e1 de saber tratarlos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00fa podr\u00edas ser honrado si te lo propusieras \u2014afirm\u00f3 la abuela\u2014. Piensa en lo bonito que ser\u00eda establecerse en alg\u00fan sitio y vivir c\u00f3modamente sin que nadie t&#8217;estuviera persiguiendo to el tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Desequilibrado escarbaba en el suelo con la culata de la pistola como si estuviera reflexionando sobre estas palabras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, siempre hay alguien persigui\u00e9ndote \u2014murmur\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La abuela repar\u00f3 en cu\u00e1n delgados eran sus om\u00f3platos detr\u00e1s del sombrero, porque estaba de pie y lo miraba desde arriba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfRezas alguna vez? \u2014pregunt\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l neg\u00f3 con la cabeza. Ella s\u00f3lo vio c\u00f3mo el sombrero negro se mov\u00eda entre sus om\u00f3platos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Son\u00f3 un disparo de pistola en el bosque, seguido de inmediato por otro. Luego, silencio. La cabeza de la anciana dio una sacudida. Oy\u00f3 c\u00f3mo el viento se mov\u00eda entre las copas de los \u00e1rboles como una larga inspiraci\u00f3n satisfecha.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Bailey, hijo! \u2014grit\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Durante un tiempo fui cantante de gospel \u2014explic\u00f3 el Desequilibrado\u2014. He sido casi to. Serv\u00ed en el Ej\u00e9rcito de Tierra y en la Marina, aqu\u00ed y en el extranjero. Me cas\u00e9 dos veces, trabaj\u00e9 de sepulturero, trabaj\u00e9 en los ferrocarriles, ar\u00e9 la madre tierra, presenci\u00e9 un tornado, una vez vi quemar vivo un hombre. \u2014Y mir\u00f3 a la madre de los chicos y a la ni\u00f1a, que estaban sentadas muy juntas, con la cara blanca y los ojos vidriosos\u2014. Hasta he visto azotar a una mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Reza, reza \u2014empez\u00f3 a repetir la abuela\u2014, reza, reza&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No era un chico malo por lo que recuerdo \u2014prosigui\u00f3 el Desequilibrado con voz casi so\u00f1adora\u2014, pero en alg\u00fan momento hice algo malo y m&#8217;enviaron a la penitenciar\u00eda. M&#8217;enterraron vivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 hacia arriba y mantuvo la atenci\u00f3n de la abuela con una mirada fija.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Fue entonces cuando deber\u00edas haber comenzado a rezar \u2014dijo ella\u2014. \u00bfQu&#8217;hiciste pa que te enviaran a la penitenciar\u00eda la primera vez?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Doblabas a la derecha y hab\u00eda una pared \u2014explic\u00f3 el Desequilibrado con la mirada alzada hacia el cielo sin nubes\u2014. Doblabas a la izquierda y hab\u00eda una pared. Mirabas arriba y estaba el techo, mirabas abajo y estaba el suelo. Olvid\u00e9 lo qu&#8217;hab\u00eda hecho, se\u00f1ora. Me quedaba sentado all\u00ed tratando de recordar lo qu&#8217;hab\u00eda hecho y, hasta el d\u00eda de hoy, no lo recuerdo. De vez en cuando pensaba que lo recordar\u00eda, pero no fue as\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tal vez t&#8217;encerraron por error \u2014apunt\u00f3 la anciana. \u2014No \u2014dijo \u00e9l\u2014. No hubo error. Hab\u00eda pruebas contra m\u00ed. \u2014Tal vez robaste algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Desequilibrado solt\u00f3 una risita burlona.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nadie ten\u00eda na que yo quisiese. Un jefe de m\u00e9dicos de la penitenciar\u00eda dijo que lo que yo hab\u00eda hecho fue matar a mi padre, pero s\u00e9 que es mentira. Mi viejo muri\u00f3 en mil novecientos diecinueve de la epidemia de gripe y yo nunca tuve na que ver con eso. L&#8217;enterraron en el cementerio de la iglesia baptista de Mount Hopewell y ust\u00e9 puede ir y verlo por s\u00ed misma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si rezaras \u2014dijo la anciana\u2014, Cristo te ayudar\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014As\u00ed es.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no rezas? \u2014pregunt\u00f3 ella, temblando de s\u00fabita alegr\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No quiero ninguna ayuda. Solo, las cosas me van bien.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bobby Lee y Hiram regresaron del bosque con paso lento. Bobby Lee arrastraba una camisa amarilla con loros azules estampados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014T\u00edrame esa camisa, Bobby Lee \u2014dijo el Desequilibrado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La camisa lleg\u00f3 volando, aterriz\u00f3 en su hombro y se la puso. La abuela no pod\u00eda pensar en lo que le hac\u00eda recordar esa camisa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, se\u00f1ora \u2014prosigui\u00f3 el Desequilibrado mientras se abrochaba los botones\u2014, comprend\u00ed que el delito da igual. Puedes hacer una cosa o hacer otra, matar a un hombre o quitarle una rueda del coche, porque tarde o temprano t&#8217;olvidas de lo qu&#8217;has hecho y simplemente te castigan por ello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La madre de los chicos comenz\u00f3 a emitir sonidos entrecortados, como si no pudiese respirar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se\u00f1ora \u2014dijo \u00e9l\u2014, \u00bfpodr\u00edan usted y la peque\u00f1a acompa\u00f1ar a Hiram y a Bobby Lee hasta donde est\u00e1 su esposo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, gracias \u2014dijo la madre d\u00e9bilmente. Su brazo izquierdo colgaba in\u00fatil, y llevaba al beb\u00e9, que se hab\u00eda quedado dormido, en el otro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ayuda a la se\u00f1ora, Hiram \u2014dijo el Desequilibrado, cuando ella trataba penosamente de subir por la zanja\u2014. Y t\u00fa, Bobby Lee, toma a la peque\u00f1a de la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No quiero que me d\u00e9 la mano \u2014replic\u00f3 June Star\u2014. Parece un cerdo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El muchacho gordo se ruboriz\u00f3 y se ri\u00f3, la tom\u00f3 de la mano y tir\u00f3 de ella hacia el bosque detr\u00e1s de Hiram y la madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sola con el Desequilibrado, la abuela se dio cuenta de que hab\u00eda perdido la voz. No hab\u00eda una sola nube en el cielo, y tampoco sol. No hab\u00eda nada a su alrededor excepto el bosque. Quiso decirle que deb\u00eda orar. Abri\u00f3 y cerr\u00f3 la boca varias veces antes de que saliera algo. Finalmente se encontr\u00f3 a s\u00ed misma diciendo: \u00abJes\u00fas, Jes\u00fas\u00bb. Quer\u00eda decir \u00abJes\u00fas t&#8217;ayudar\u00e1\u00bb, pero de la manera en que lo dec\u00eda era como si estuviera maldiciendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, se\u00f1ora \u2014dijo el Desequilibrado como si le estuviera dando la raz\u00f3n. Jes\u00fas rompi\u00f3 el equilibrio de todo. Le ocurri\u00f3 lo mismo que m\u00ed, salvo que \u00c9l no hab\u00eda cometido ning\u00fan crimen y en mi caso pudieron probar que yo hab\u00eda cometido uno porque ten\u00edan los documentos contra m\u00ed. Por supuesto, nunca me mostraron los papeles. Por eso ahora pongo la firma. Dije hace mucho tiempo: te consigues una firma y firmas to lo qu&#8217;haces y te quedas con una copia. Entonces sabr\u00e1s lo qu&#8217;has hecho y podr\u00e1s contraponer el delito con el castigo y ver si se corresponden y al final tendr\u00e1s algo pa probar que no t&#8217;han tratao como deb\u00edan. Me hago llamar el Desequilibrado porque no puedo hacer que las cosas malas que he hecho se correspondan con lo que he soportao durante`l castigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se oy\u00f3 un grito desgarrador en el bosque, seguido de inmediato por un disparo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLe parece bien a ust\u00e9, se\u00f1ora, que a uno le castiguen mucho y a otro no le castiguen na?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Jes\u00fas! \u2014grit\u00f3 la anciana\u2014. \u00a1Tienes buena sangre! \u00a1Yo s\u00e9 que no disparar\u00edas a una dama! \u00a1S\u00e9 que vienes d&#8217;una familia buena! \u00a1Reza! Por Dios, no deber\u00edas disparar a una dama. \u00a1Te dar\u00e9 to el dinero que tengo!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Se\u00f1ora \u2014repuso el Desequilibrado mirando hacia el bosque\u2014, nunca ha habido un cad\u00e1ver que diera una propina al sepulturero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se oyeron otros dos disparos y la abuela levant\u00f3 la cabeza como un viejo pavo sediento pidiendo agua y grit\u00f3: \u00ab\u00a1Bailey, hijo, Bailey, hijo!\u00bb, como si fuera a part\u00edrsele el coraz\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Jes\u00fas es el \u00fanico qu&#8217;ha resucitao a los muertos \u2014continu\u00f3 el Desequilibrado\u2014, y no tendr\u00eda qu&#8217;haberlo hecho. Rompi\u00f3 el equilibrio de to. Si \u00c9l hac\u00eda lo que dec\u00eda, entonces s\u00f3lo te queda dejarlo to y seguirlo, y si no lo hac\u00eda, entonces s\u00f3lo te queda disfrutar de los pocos minutos que tienes de la mejor manera posible, matando a alguien o quem\u00e1ndole la casa o haci\u00e9ndole alguna otra maldad. No hay placer, sino maldad \u2014dijo, y su voz casi se hab\u00eda transformado en un gru\u00f1ido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tal vez no resucit\u00f3 a los muertos \u2014murmur\u00f3 la anciana, sin saber lo que estaba diciendo y sinti\u00e9ndose tan mareada que se dej\u00f3 caer en la zanja sobre las piernas cruzadas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo no estaba all\u00ed, as\u00ed que no puedo decir que no lo hizo \u2014repuso el Desequilibrado\u2014. Ojal\u00e1 hubiera estado all\u00ed \u2014a\u00f1adi\u00f3 golpeando el suelo con el pu\u00f1o\u2014. No est\u00e1 bien que no estuviera all\u00ed, porque d&#8217;haber estao all\u00ed yo sabr\u00eda. Escuche, se\u00f1ora \u2014a\u00f1adi\u00f3 alzando la voz\u2014, d&#8217;haber estao all\u00ed, yo sabr\u00eda y no ser\u00eda como soy ahora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su voz parec\u00eda a punto de quebrarse y la cabeza de la abuela se aclar\u00f3 por un instante. Vio la cara del hombre contra\u00edda cerca de la suya como si estuviera a punto de llorar, y entonces murmur\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Si eres uno de mis ni\u00f1os! \u00a1Eres uno de mis hijos!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3 en el hombro. El Desequilibrado salt\u00f3 hacia atr\u00e1s como si le hubiera mordido una serpiente y le dispar\u00f3 tres veces en el pecho. Luego dej\u00f3 la pistola en el suelo, se quit\u00f3 las gafas y se puso a limpiarlas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hiram y Bobby Lee regresaron del bosque y se detuvieron junto a la cuneta para observar a la abuela, que estaba medio sentada, y medio tendida en un charco de sangre, con las piernas cruzadas como las de un ni\u00f1o, y su rostro sonre\u00eda al cielo sin nubes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin las gafas, los ojos del Desequilibrado estaban bordeados de rojo y ten\u00edan una mirada p\u00e1lida e indefensa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ll\u00e9vensela y d\u00e9jenla donde dejaron a los otros \u2014dijo, y tom\u00f3 al gato, que se estaba refregando contra su pierna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Era una charlatana \u2014dijo Bobby Lee, y baj\u00f3 a la zanja cantando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Habr\u00eda sido una buena mujer \u2014dijo el Desequilibrado\u2014 si hubiera ten\u00edo a alguien cerca que le disparara cada minuto de su vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Peque\u00f1a diversi\u00f3n! \u2014dijo Bobby Lee.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014C\u00e1llate, Bobby Lee \u2014dijo el Desequilibrado\u2014. No hay verdadero placer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuento m\u00e1s famoso \u2013y tristemente actual\u2013 de Flannery O&#8217;Connor (1925-1964).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13466,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Flannery O'Connor escribi\u00f3, sin saberlo, sobre parte de estos nuevos tiempos. Vean este #cuento:","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,185,2365,194,232,2855,3087],"class_list":["post-13465","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritoras","tag-escritores-en-ingles","tag-escritores-estadounidenses","tag-flannery-oconnor","tag-literatura","tag-un-hombre-bueno-es-dificil-de-encontrar"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/lead_large.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3vb","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13465"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13567,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13465\/revisions\/13567"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13466"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}