{"id":13029,"date":"2016-11-30T18:30:47","date_gmt":"2016-12-01T00:30:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=13029"},"modified":"2016-12-07T13:57:45","modified_gmt":"2016-12-07T19:57:45","slug":"planeta-de-visiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/planeta-de-visiones\/","title":{"rendered":"Planeta de visiones"},"content":{"rendered":"<p><em>Ayer, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, presentamos\u00a0el libro de cuentos <\/em>Las visiones<em> de Edmundo Paz Sold\u00e1n, reci\u00e9n publicado por P\u00e1ginas de Espuma. En la presentaci\u00f3n le\u00ed este texto y puse, para acompa\u00f1ar, la primera de las dos piezas que vienen en video al final de la nota. Despu\u00e9s, Edmundo Paz Sold\u00e1n mencion\u00f3 la segunda como influencia de su libro y la puse tambi\u00e9n. As\u00ed que fue presentaci\u00f3n con m\u00fasica.<\/em><\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13030\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/planeta-de-visiones\/attachment\/9788483932018\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018.jpg\" data-orig-size=\"886,1417\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Las visiones\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018-640x1024.jpg\" class=\"aligncenter size-large wp-image-13030\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018-640x1024.jpg\" alt=\"Las visiones\" width=\"640\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018-640x1024.jpg 640w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018-188x300.jpg 188w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018.jpg 886w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tengo que empezar por contar una historia sin relaci\u00f3n aparente con este libro. En un momento les dir\u00e9 por qu\u00e9.<\/p>\n<p>En 2000, la Exposici\u00f3n Universal de Hannover, en la Alemania reci\u00e9n reunificada, quiso representar una promesa de futuro. Semejante promesa, entresacada de los acontecimientos pol\u00edticos de la d\u00e9cada anterior a partir de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y de las \u00faltimas reservas de optimismo del siglo XX, estaba a un a\u00f1o de quedar invalidada por los atentados terroristas de 2001. Tal vez en unas d\u00e9cadas se podr\u00e1 argumentar, adem\u00e1s, que el concepto de la Historia al que todav\u00eda apuntaba ese \u00e1nimo noventero, y que va tambi\u00e9n del triunfalismo de Francis Fukuyama hasta el mesianismo chic de <em>Matrix<\/em>, qued\u00f3 definitivamente enterrado <em>en este<\/em> <em>a\u00f1o<\/em>, 2016, con la confirmaci\u00f3n de que el orden neoliberal se cae a pedazos y de que sus convulsiones pol\u00edticas recientes han destapado, adem\u00e1s de la pobreza y la desigualdad que muchos no quer\u00edan ver, un remanente que se cre\u00eda eliminado de tribalismo, superstici\u00f3n y odio en casi todas partes.<\/p>\n<p>El lema de la exposici\u00f3n de Hannover: \u201cMensch, Natur, Technik\u201d (<em>Hombre, naturaleza, tecnolog\u00eda<\/em>), ya no puede leerse para invocar asociaciones reconfortantes. Por el contrario, las amenazas que sugiere ahora pueden llevar a pensar en mucho del fatalismo de la actualidad: que estamos yendo velozmente para atr\u00e1s, que el p\u00e9ndulo de Vico est\u00e1 oscilando en direcci\u00f3n del caos, o incluso que \u00e9stas y otras met\u00e1foras para describir los vaivenes de la especie humana no sirven m\u00e1s y nos estamos adentrando, simplemente, en una etapa de oscuridad que no tiene precedentes.<\/p>\n<p>En este contexto, es posible preguntarse por la ciencia ficci\u00f3n: esa vertiente de la narrativa de occidente que comenz\u00f3 como promotora de las nociones de progreso de la Ilustraci\u00f3n, se convirti\u00f3 luego en cr\u00edtica de esas mismas ideas y por fin, justamente con el cambio de siglo, ha sobrevivido incluso a su crisis como subg\u00e9nero comercial y ha terminado como como un repertorio de conceptos, personajes y an\u00e9cdotas que se pueden encontrar por todas partes de la cultura occidental, asimiladas a veces en im\u00e1genes ir\u00f3nicas, utop\u00edas del futuro que ahora se entienden como parte del pasado, o bien en las promesas de violencia y destrucci\u00f3n del nihilismo apocal\u00edptico.<\/p>\n<p>\u00bfTiene sentido todav\u00eda escribir una literatura que piense en lo que a\u00fan puede suceder, que especule sobre lo que todav\u00eda es posible a partir de la realidad del presente?<\/p>\n<p>La respuesta es s\u00ed, por supuesto, pero se necesita hacerlo <em>de otra forma<\/em>. Las etiquetas llamadas <em>g\u00e9neros<\/em> y <em>subg\u00e9neros<\/em> pierden su sentido con el tiempo aunque las obras que agrupan puedan sobrevivir, ser rele\u00eddas y reinterpretadas. No se puede volver a creer ingenuamente en lo inevitable y ben\u00e9fico del progreso tecnol\u00f3gico, pero tampoco hace falta encerrar la imaginaci\u00f3n en los dos o tres moldes autorizados por la falta de imaginaci\u00f3n de las grandes corporaciones de medios. Como ocurre en otras porciones de la literatura globalizada, algo de lo m\u00e1s interesante que todav\u00eda se escribe con esas herramientas de los <em>g\u00e9neros<\/em> populares, desarrolladas y exportadas desde los pa\u00edses del primer mundo, ocurre fuera de ellos: de los pa\u00edses y hasta de la misma \u201cliteratura de g\u00e9nero\u201d. Por ejemplo, ocurre en la obra del narrador boliviano Edmundo Paz Sold\u00e1n, que en pleno 2016 ha publicado un libro de cuentos <em>habilitado<\/em> por la ficci\u00f3n especulativa: que la emplea y la subvierte para adaptarla al mundo de ahora, titulado <em>Las visiones<\/em>.<\/p>\n<p>El libro comenz\u00f3, seg\u00fan ha dicho su autor, a partir del trabajo de su novela <em>Iris<\/em>, que tambi\u00e9n se apropia de la ciencia ficci\u00f3n al inventarse un mundo entero para colocar en \u00e9l una versi\u00f3n hipertrofiada de nuestro presente: una sociedad en guerra, en la que la violencia brutal es cotidiana y la religi\u00f3n pesa tanto o m\u00e1s que el saber cient\u00edfico, presentada adem\u00e1s en un idioma de transici\u00f3n, que se aleja de los que conocemos en direcciones inesperadas igual que el <em>nadsat<\/em> de Anthony Burgess pero tambi\u00e9n del papiamento de Cura\u00e7ao. M\u00e1s que continuar la historia de <em>Iris<\/em>, sin embargo, Paz Sold\u00e1n opta en <em>Las visiones<\/em> por hacer a un lado la trama y los personajes principales de la novela y construir en cambio cuentos independientes, ambientados en Iris pero que no requieren la lectura previa de la novela para ser comprendidos. As\u00ed evita caer en la trampa del llamado <em>worldbuilding<\/em>: la construcci\u00f3n de vastos entramados ficcionales, de listas de nombres y detalles que intentan rellenar todos los espacios de los mundos narrados en series populares y que vuelven a los lectores de \u00e9stas consumidores de minucias, receptores pasivos de m\u00e1s y m\u00e1s informaci\u00f3n trivial alrededor de una o dos historias que les gustaron hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>El efecto m\u00e1s notable que produce la lectura de <em>Las visiones<\/em>, de hecho, no es de familiaridad, como el que se produce al revisitar un mundo narrado que ya se conoc\u00eda, sino el de <em>extra\u00f1amiento<\/em>. M\u00e1s concretamente, extra\u00f1amiento no a causa de la rareza del entorno en el que ocurren las historias, sino al rev\u00e9s: extra\u00f1amiento por la cercan\u00eda que tienen todas ellas con nuestras experiencias cotidianas en este siglo XXI.<\/p>\n<p>En el cuento que da t\u00edtulo al libro, por ejemplo, un juez empieza a tener visiones, precisamente, de aquellos a quienes conden\u00f3 de forma injusta, pero lo que queda de relieve es, sobre todo, la naturaleza y los pormenores de sus actos de corrupci\u00f3n. Sus actos no son diferentes de los de incontables figuras de autoridad entre nosotros, pero el verlos en un escenario parcialmente fant\u00e1stico, ajeno, nos damos cuenta con m\u00e1s facilidad de lo monstruosos que son y de que, al contrario de lo que quisi\u00e9ramos creer, no van necesariamente acompa\u00f1ados de introspecci\u00f3n ni mucho menos de arrepentimiento:<\/p>\n<blockquote><p>Esa noche el Juez vio en un sue\u00f1o a Enoichi, un irisino que un d\u00eda fue a un mercado con un riflarp\u00f3n y no descans\u00f3 hasta matar a diecisiete pieloscuras. Enoichi asumi\u00f3 con orgullo la matanza y el Juez no tuvo reparos en condenarlo a muerte. En el sue\u00f1o Enoichi se hallaba en un ata\u00fad de cristal en un claro en el bosque y le ped\u00eda que lo rescatara. El Juez buscaba un hacha para romper el cristal cuando abri\u00f3 los ojos y descubri\u00f3 a Enoichi parado al lado de la cama como si estuviera velando su sue\u00f1o. El Juez se sent\u00f3 en la cama cubri\u00e9ndose con una s\u00e1bana y le pregunt\u00f3 vacilante qu\u00e9 quer\u00eda.<\/p>\n<p>Que vayas a lo m\u00e1s profundo del bosque y me entregues all\u00e1 tu coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Enoichi desapareci\u00f3 y el Juez se qued\u00f3 en cama restreg\u00e1ndose las palmas de las manos sin descanso, como si le escocieran. Ahora que le hab\u00eda tocado un asesino sin vueltas, descubr\u00eda que las visiones no eran el recurso f\u00e1cil de una conciencia culposa. Fokin creepshow. Ya lo sospechaba, porque en ning\u00fan momento se hab\u00eda sentido culpable, ni siquiera de los inocentes que encamin\u00f3 a la prisi\u00f3n o a la muerte.<\/p><\/blockquote>\n<p>Nuestra \u00e9poca parece estar marcada por la llamada <em>normalizaci\u00f3n <\/em>de discursos oscurantistas: el debilitamiento de la indignaci\u00f3n p\u00fablica ante ideas que en otro tiempo nos hubieran parecido reprobables, como el racismo o las supersticiones anticient\u00edficas, simplemente por verlas o escuchar sobre ellas de manera repetida en los medios. Estos cuentos van en contra de esta tendencia al asumir una postura moral \u2013no moralizante\u2013 al presentar la venalidad, la tonter\u00eda, la deshonestidad o la violencia. Los propios personajes dudan sobre sus acciones, o enfrentan sus consecuencias sin que el texto les d\u00e9 tregua ni les permita minimizar lo que les sucede con salidas ir\u00f3nicas.<\/p>\n<p>A la vez, <em>Las visiones<\/em> nunca olvida la mera humanidad de los sucesos que cuenta: la cercan\u00eda de lo terrible con nuestro propio ser, porque compartimos la humanidad con los villanos y los seres \u00e9ticamente ambiguos igual que con los h\u00e9roes. As\u00ed se puede ver en \u201cDoctor An\u201d, cuyo protagonista es un cient\u00edfico sin escr\u00fapulos que experimenta en seres humanos y crea armas qu\u00edmicas y biol\u00f3gicas aterradoras. Aunque el texto menciona pormenores de su trabajo, se centra no en ellos sino en un colapso del personaje, que lo lleva a un \u00faltimo ataque destructor contra quienes lo rodean pero tambi\u00e9n a un recuerdo de extra\u00f1a belleza: la vez que se enamor\u00f3 de una colega y en mitad de un experimento con drogas ilegales:<\/p>\n<blockquote><p>Todos se quedaban cortos al hablar de ella, la doctora Miel, \u00e9se era su apodo, miel miel miel, tan guapa con ese cr\u00e1neo brillante, un \u00f3valo perfecto. Si le hubieran preguntado qu\u00e9 hab\u00eda en ella que no era suficiente para las palabras, \u00e9l habr\u00eda respondido, asumiendo los l\u00edmites de cualquier historia que se contara sobre ella, recordando la vez en que ella apareci\u00f3 en una reuni\u00f3n con su equipo, una reuni\u00f3n en la que participaba el doctor An, y se meti\u00f3 a la boca un compuesto que acababan de procesar, tan poderoso que no hab\u00eda voluntarios para probarlo. Un compuesto que deb\u00eda abducir el cerebro de quienes lo probaban y convertirlos en planta. El doctor An vio c\u00f3mo se transformaba el rostro de la doctora Held, como si los m\u00fasculos se hubieran soltado y los ojos se derramaran sobre s\u00ed mismos, y se enamor\u00f3 de ella. Quiso seguirla, y prob\u00f3 el compuesto. Ver el mundo con los ojos de las plantas le hab\u00eda cambiado la vida. A veces charlaba con los arbustos en los jardines del lab. Se molestaba con los que pisaban el c\u00e9sped. Esa primera vez tambi\u00e9n hab\u00eda podido dialogar con la doctora Held, perdida ella como \u00e9l en el nebuloso mundo de las plantas. Eran plantas de r\u00edo, ra\u00edces subterr\u00e1neas en las musgosas Aguas del Fin en el valle de Malhado, y se comunicaban su soledad. El doctor An se acost\u00f3 poco despu\u00e9s con la doctora Held. Fue un d\u00eda despu\u00e9s de que la amenazaran con suspenderla por los riesgos innecesarios que tomaba. Todas las veces que se acost\u00f3 con ella, los dos eran plantas acu\u00e1ticas. Se sent\u00eda bien estar ah\u00ed, meci\u00e9ndose en la placidez del agua, aunque a veces, cuando no la encontraba, la angustia lo mord\u00eda y \u00e9l pensaba que era el \u00fanico habitante de un planeta desierto. Doctora Held, doctorita, docdocdoc, susurraba, y no hab\u00eda respuesta. Doctora Held, nos vemos nel otro mundo, dec\u00eda, pero luego ella aparec\u00eda y le tocaba las manos fr\u00edas, era una planta carn\u00edvora dec\u00eda, eres m\u00edo m\u00edo, y luego insist\u00eda en que no hab\u00eda otro mundo, todo todo es neste. (\u2026)<\/p><\/blockquote>\n<p>Y ahora, \u00bfpor qu\u00e9 empec\u00e9 hablando de la Expo de Hannover? Hay que recordar la canci\u00f3n promocional de la Expo, que fue encargada a Kraftwerk, el m\u00e1s influyente entre los grupos pioneros de la m\u00fasica electr\u00f3nica de la segunda mitad del siglo XX. Deb\u00eda ser un <em>jingle<\/em> de pocos segundos, pero la banda encabezada por Ralf H\u00fctter eligi\u00f3 hacer una composici\u00f3n m\u00e1s larga. El resultado suena exactamente a su tiempo: la canci\u00f3n tiene las texturas cl\u00e1sicas de la m\u00fasica de Kraftwerk, sin grandes variaciones pese a haber sido compuesta d\u00e9cadas despu\u00e9s de los \u00e1lbumes m\u00e1s influyentes del grupo; su fascinaci\u00f3n con las posibilidades de la t\u00e9cnica es encantadora y anacr\u00f3nica. M\u00e1s a\u00fan, una de las frases en la letra: \u201cPlanet der Visionen\u201d (<em>Planeta de visiones<\/em>), va de hecho m\u00e1s atr\u00e1s en el pasado, hacia la poes\u00eda de comienzos del siglo XX y su obsesi\u00f3n con el movimiento \u2013que entonces se consideraba vertiginoso, avasallador\u2013 de la modernidad. Entonces no nos dimos cuenta, pero aquellas \u00faltimas apariciones de la idea a\u00f1eja del progreso ni siquiera estaban mirando realmente hacia delante, sino a un futuro que ya era viejo.<\/p>\n<p>Lo que estaba delante <em>entonces<\/em>\u00a0\u2013y que nadie vio con claridad\u2013 es, de hecho, el d\u00eda de hoy. Este momento. Inesperado, complejo, turbador, fascinante como los cuentos de Edmundo Paz Sold\u00e1n. Pero con \u00e9l, al igual que con otros, podr\u00edamos tener a\u00fan la oportunidad de comprenderlo y no s\u00f3lo de dejarnos aplastar por su embestida. Esta posibilidad es el verdadero planeta de <em>Las visiones.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_13039\" aria-describedby=\"caption-attachment-13039\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Presenta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13039\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/planeta-de-visiones\/presenta\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Presenta.jpg\" data-orig-size=\"1199,917\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Presentaci\u00f3n de Las visiones\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Este fue el momento en el que puse \u00abExpo 2000\u00bb de Kraftwerk para acompa\u00f1ar lo que dije sobre el Planeta de Visiones. Foto de Gaby Silva.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Presenta-1024x783.jpg\" class=\"size-large wp-image-13039\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Presenta-1024x783.jpg\" alt=\"Este fue el momento en el que puse &quot;Expo 2000&quot; de Kraftwerk para acompa\u00f1ar lo que dije sobre el Planeta de Visiones. 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Foto de Gaby Silva.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00abExpo 2000\u00bb de Kraftwerk:<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/5Q8gBATDDUI\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>\u00abJohnny B\u00bb de \u00c9l Mat\u00f3 a un Polic\u00eda Motorizado:<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/iVJbv4CjbxI\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre <em>Las visiones<\/em>, libro de cuentos de Edmundo Paz Sold\u00e1n (P\u00e1ginas de Espuma, 2016), que presentamos con m\u00fasica en la FIL de Guadalajara 2016.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13030,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Una nota sobre #LasVisiones de Edmundo Paz Sold\u00e1n, que presentamos ayer (y con m\u00fasica) en la #FILGuadalajara2016.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[99,2866,22,1278,3025,202,3026,1668,2892,3027,2899,3024,3022,1821,2855,2291,2863,3023,1086,443,12,567],"class_list":["post-13029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-ciencia-ficcion","tag-cuaderno","tag-cuento","tag-edmundo-paz-soldan","tag-el-mato-a-un-policia-motorizado","tag-escritura","tag-expo-2000","tag-ficcion-especulativa","tag-imaginacion-fantastica","tag-johnny-b","tag-juan-casamayor","tag-kraftwerk","tag-las-visiones","tag-libros","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-musica","tag-neoliberalismo","tag-paginas-de-espuma","tag-politica","tag-presentaciones","tag-resenas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/9788483932018.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3o9","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13029"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13054,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13029\/revisions\/13054"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}