{"id":12470,"date":"2016-09-02T18:04:09","date_gmt":"2016-09-02T23:04:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=12470"},"modified":"2016-10-26T10:19:00","modified_gmt":"2016-10-26T15:19:00","slug":"ignacio-padilla-1968-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/ignacio-padilla-1968-2016\/","title":{"rendered":"Ignacio Padilla (1968-2016)"},"content":{"rendered":"<p><em>El mes pasado, tras un accidente automovil\u00edstico, muri\u00f3 el escritor mexicano Ignacio Padilla. Su muerte fue un golpe duro para muchos de nosotros. Me pidieron un texto sobre \u00e9l, que <a href=\"http:\/\/www.worldliteraturetoday.org\/blog\/literary-tributes\/short-story-physicist-tribute-ignacio-padilla-alberto-chimal\">apareci\u00f3 hace unos d\u00edas<\/a> en el sitio de la revista <\/em>World Literature Today,<em> en traducci\u00f3n de mi querido amigo George Henson. Dejo aqu\u00ed la versi\u00f3n en espa\u00f1ol.<\/em><\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12471\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/ignacio-padilla-1968-2016\/ignacio-padilla-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2.jpg\" data-orig-size=\"840,524\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Picasa&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1471875999&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Ignacio Padilla\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2.jpg\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12471\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2.jpg\" alt=\"Ignacio Padilla\" width=\"840\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2.jpg 840w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2-300x187.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos le dec\u00edamos \u201cNacho\u201d a Ignacio Padilla: es el hipocor\u00edstico tradicional de su nombre, el apelativo cari\u00f1oso, pero lo empleaban no s\u00f3lo sus familiares y amigos m\u00e1s cercanos, sino tambi\u00e9n alumnos, admiradores, colegas, lectores. Nacho Padilla ca\u00eda bien: se sent\u00eda cercano. Su obra \u2013a pesar de ser erudita, cerebral, <em>extra\u00f1a<\/em>\u2013 tambi\u00e9n se volv\u00eda entra\u00f1able: lectores que hubieran rechazado textos m\u00e1s complacientes de otros autores se entregaban con placer a los de Nacho y encontraban, sin fallar, lo mejor de cada uno de ellos.<\/p>\n<p>Nada de lo anterior es poca cosa: un autor como \u00e9l siempre ser\u00e1 raro, inusual en el ambiente de los escritores, y lo era m\u00e1s todav\u00eda en el M\u00e9xico de los \u00faltimos a\u00f1os. Tal vez por el influjo la violencia que nos rodea, ac\u00e1 se ha vuelto \u201cnormal\u201d que ciertos colegas sean \u2013o parezcan\u2013 personas fatuas o agresivas, que ostenten semejantes cualidades en su vida p\u00fablica y de hecho tengan admiradores precisamente por ellas: porque sus desplantes se convierten en una v\u00e1lvula de escape para las frustraciones de otros, en ilusiones de poder para quienes no se sienten fuertes. Por el contrario, Nacho Padilla no proyectaba arrogancia ni c\u00f3lera: proyectaba inteligencia, humor, empat\u00eda. Era un gran conversador, que sab\u00eda re\u00edrse de todo y desarmar a la gente solemne con tal gracia que ellos tambi\u00e9n acababan riendo. Con sus alumnos era generoso \u2013era profesor universitario de larga carrera\u2013 y los encantaba con largas digresiones sobre sus temas m\u00e1s queridos siempre que alguno se asomaba en los programas de estudio. Inventaba apodos juguetones y el primero de todos era el suyo propio: dec\u00eda de s\u00ed mismo que era \u00abf\u00edsico cu\u00e9ntico\u00bb, para recordar que, si bien hab\u00eda escrito novelas, ensayos y teatro \u2013y en cada disciplina era ganador de premios, tanto en M\u00e9xico como en otros pa\u00edses\u2013, se sent\u00eda sobre todo un cuentista: practicante de ese g\u00e9nero antiguo y a veces incomprendido.<\/p>\n<p>Por supuesto era un gran, gran escritor. Sus pasiones estaban incluso en los textos que no las ostentaban: le fue siempre fiel a ciertas formas peculiares que daba a sus historias, al monstruo como figura y como emblema, a la imaginaci\u00f3n sutil, insumisa \u2013de hecho muchos de sus textos son de imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica, aunque se salv\u00f3 de ser le\u00eddo como habitante del gueto de la <em>genre fiction<\/em>, al que tantas carreras llegan para morir\u2013, y sobre todo a la lengua castellana. Se doctor\u00f3 en Salamanca, Espa\u00f1a, con una tesis sobre Cervantes, pero su inter\u00e9s en el autor del <em>Quijote<\/em>, en su siglo brillant\u00edsimo y en el vigor de su idioma, se ve\u00eda en todo su trabajo. En el momento de su muerte era el miembro m\u00e1s joven de la Academia Mexicana de la Lengua, y su discurso de ingreso a ella fue un espl\u00e9ndido ensayo, \u201cElogio de la impureza\u201d, que defiende el car\u00e1cter subversivo de la obra de Cervantes: su llamado a abrir el pensamiento y la percepci\u00f3n del mundo m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites impuestos por las autoridades (o por los tiranos).<\/p>\n<p>Parte de su obra est\u00e1 traducida a varios idiomas; en ingl\u00e9s est\u00e1, por ejemplo, su novela <em>Amphytrion (Shadow Without a Name)<\/em>,\u00a0 un thriller borgesiano ambientado en la Primera Guerra Mundial, y los cuentos de <em>Las ant\u00edpodas y el siglo<\/em> (<em>Antipodes<\/em>). Faltan, al menos, su novela de aventuras <em>La Gruta del Toscano<\/em>; los cuentos de libros como <em>El androide y las quimeras<\/em> o <em>Las fauces del abismo<\/em>; los ensayos de <em>El legado de los monstruos<\/em> y de <em>Cervantes y compa\u00f1\u00eda<\/em>. En estas obras, pienso, se cifra el trayecto de un lector que sale de la biblioteca y se encuentra con el mundo, con todo el horror y la belleza, pero jam\u00e1s pierde la fe en el lenguaje como posibilidad de conocimiento, de orientaci\u00f3n en el caos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, Nacho no solamente proyectaba cordialidad: de hecho <em>era<\/em> un gran tipo, generoso y bien dispuesto, incluso con quienes lo ve\u00edamos poco y nos encontr\u00e1bamos en su vida s\u00f3lo brevemente. Tuvo amistades largas con otros colegas, y se\u00f1aladamente con algunos de sus compa\u00f1eros en el llamado grupo del Crack, aquellos novelistas que tuvieron la osad\u00eda de lanzar un manifiesto literario a fines del siglo XX y desde entonces estuvieron siempre presentes en el imaginario de las letras del pa\u00eds. Yo lo trat\u00e9 m\u00e1s en los \u00faltimos a\u00f1os, cuando fuimos profesores en la misma universidad y nos juntaron presentaciones, lecturas, pr\u00f3logos, antolog\u00edas\u2026, as\u00ed que su muerte, en un accidente automovil\u00edstico, el s\u00e1bado pasado, 20 de agosto, no s\u00f3lo me golpe\u00f3 por horrorosa, imprevisible, profundamente injusta. Me doli\u00f3 tambi\u00e9n, como a tantos otros, la desaparici\u00f3n de la persona tras los libros.<\/p>\n<p>Ahora nos quedan esos textos: las trazas de su pensamiento, capaces todav\u00eda de ofrecer las verdades provisionales que Nacho descubri\u00f3 y pudo expresar en el transcurso de su vida. Pero a \u00e9l lo vamos a extra\u00f1ar much\u00edsimo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una nota en recuerdo del escritor mexicano, narrador y acad\u00e9mico brillante, partidario del cuento y de la imaginaci\u00f3n, fallecido el 20 de agosto de 2016.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12471,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Una nota en recuerdo de Ignacio Padilla (1968-2016).","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1520],"tags":[1116,2866,22,25,198,284,2855,10,418],"class_list":["post-12470","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-academia","tag-cuaderno","tag-cuento","tag-escritores","tag-escritores-mexicanos","tag-ignacio-padilla","tag-literatura","tag-novela","tag-obituarios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Ignacio-Padilla-2.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3f8","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12470"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12472,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12470\/revisions\/12472"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12471"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}