{"id":12319,"date":"2016-05-26T20:58:32","date_gmt":"2016-05-27T01:58:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=12319"},"modified":"2024-03-18T15:36:36","modified_gmt":"2024-03-18T21:36:36","slug":"el-guardavia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-guardavia\/","title":{"rendered":"El guardav\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Faltaba en Las Historias un cuento de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Charles_Dickens\">Charles Dickens<\/a> (1812-1870), uno de los autores m\u00e1s importantes de la literatura inglesa y un cl\u00e1sico en todos los sentidos. Como otros autores en su situaci\u00f3n, por supuesto, tiene el problema de que actualmente su obra se lee menos de lo que merece, aunque (o <em>porque<\/em>) gran cantidad de personajes, situaciones y an\u00e9cdotas de sus cuentos y novelas las han trascendido y forman parte de las culturas populares de occidente. Sin embargo, \u00e9sta puede ser una oportunidad de que m\u00e1s de un lector conozca \u00abEl guardav\u00eda\u00bb (\u00abThe Signal-Man\u00bb), una narraci\u00f3n de fantasmas que ha sido modelo de muchas otras y todav\u00eda puede leerse con sorpresa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cuento se public\u00f3 primero en 1866: apareci\u00f3 en la edici\u00f3n navide\u00f1a de la revista <em>All the Year Round<\/em> como parte de un conjunto de narraciones de tema ferroviario, <a href=\"http:\/\/www.gutenberg.org\/ebooks\/27924\">\u00abMugby Junction\u00bb<\/a>, coordinada por Dickens y con textos de \u00e9l y de varios otros autores.<\/p>\n<hr \/>\n<p><\/p>\n<p><strong>EL GUARDAV\u00cdA<\/strong><br \/>\n<strong>Charles Dickens<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eh, oiga! \u00a1Ah\u00ed abajo!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando oy\u00f3 la voz que as\u00ed lo llamaba se encontraba de pie en la puerta de su caseta, empu\u00f1ando una bandera, enrollada a un corto palo. Cualquiera hubiera pensado, teniendo en cuenta la naturaleza del terreno, que no cab\u00eda duda alguna sobre la procedencia de la voz; pero en lugar de mirar hacia arriba, hacia donde yo me encontraba, sobre un escarpado terrapl\u00e9n situado casi directamente encima de su cabeza, el hombre se volvi\u00f3 y mir\u00f3 hacia la v\u00eda. Hubo algo especial en su manera de hacerlo, pero, aunque me hubiera ido en ello la vida, no habr\u00eda sabido explicar en qu\u00e9 consist\u00eda, mas s\u00e9 que fue lo bastante especial como para llamarme la atenci\u00f3n, a pesar de que su figura se ve\u00eda empeque\u00f1ecida y en sombras, all\u00e1 abajo en la profunda zanja, y de que yo estaba muy por encima de \u00e9l, tan deslumbrado por el resplandor del rojo crep\u00fasculo que s\u00f3lo tras cubrirme los ojos con las manos, logr\u00e9 verlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Eh, oiga! \u00a1Ah\u00ed abajo!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dej\u00f3 entonces de mirar a la v\u00eda, se volvi\u00f3 nuevamente y, alzando los ojos, vio mi silueta muy por encima de \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHay alg\u00fan camino para bajar y hablar con usted?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l me mir\u00f3 sin replicar y yo le devolv\u00ed la mirada sin agobiarle con una repetici\u00f3n demasiado precipitada de mi ociosa pregunta. Justo en ese instante el aire y la tierra se vieron estremecidos por una vaga vibraci\u00f3n transformada r\u00e1pidamente en la violenta sacudida de un tren que pasaba a toda m\u00e1quina y que me sobresalt\u00f3 hasta el punto de hacerme saltar hacia atr\u00e1s, como si quisiera arrastrarme tras \u00e9l. Cuando todo el vapor que consigui\u00f3 llegar a mi altura hubo pasado y se dilu\u00eda ya en el paisaje, volv\u00ed a mirar hacia abajo y lo vi volviendo a enrollar la bandera que hab\u00eda agitado al paso del tren. Repet\u00ed la pregunta. Tras una pausa, en la que pareci\u00f3 estudiarme con suma atenci\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 con la bandera enrollada hacia un punto situado a mi nivel, a unas dos o tres yardas de distancia. \u00abMuy bien\u00bb, le grit\u00e9, y me dirig\u00ed hacia aquel lugar. All\u00ed, a base de mirar atentamente a mi alrededor, encontr\u00e9 un tosco y zigzagueante camino de bajada excavado en la roca y lo segu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El terrapl\u00e9n era extremadamente profundo y anormalmente escarpado. Estaba hecho en una roca pegajosa, que se volv\u00eda m\u00e1s h\u00fameda y rezumante a medida que descend\u00eda. Por dicha raz\u00f3n, me encontr\u00e9 con que el camino era lo bastante largo como para permitirme recordar el extra\u00f1o adem\u00e1n de indecisi\u00f3n o coacci\u00f3n con que me hab\u00eda se\u00f1alado el sendero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando hube descendido lo suficiente para volverlo a ver, observ\u00e9 que estaba de pie entre los ra\u00edles por los que acababa de pasar el tren, en actitud de estar esper\u00e1ndome. Ten\u00eda la mano izquierda bajo la barbilla y el codo descansando en la derecha, que manten\u00eda cruzada sobre el pecho. Su actitud denotaba tal expectaci\u00f3n y ansiedad que por un instante me detuve, asombrado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reanud\u00e9 el descenso y, al llegar a la altura de la v\u00eda y acercarme a \u00e9l, pude ver que era un hombre moreno y cetrino, de barba oscura y cejas bastante anchas. Su caseta estaba en el lugar m\u00e1s sombr\u00edo y solitario que yo hubiera visto en mi vida. A ambos lados, se elevaba un muro pedregoso y rezumante que bloqueaba cualquier vista salvo la de una angosta franja de cielo; la perspectiva por un lado era una prolongaci\u00f3n distorsionada de aquel gran calabozo; el otro lado, m\u00e1s corto, terminaba en la tenebrosa luz roja situada sobre la entrada, a\u00fan m\u00e1s tenebrosa, a un negro t\u00fanel de cuya maciza estructura se desprend\u00eda un aspecto rudo, deprimente y amenazador. Era tan oscuro aquel lugar que el olor a tierra lo traspasaba todo, y circulaba un viento tan helado que su fr\u00edo me penetr\u00f3 hasta lo m\u00e1s hondo, como si hubiera abandonado el mundo de lo real.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Antes de que \u00e9l hiciese el menor movimiento me encontraba tan cerca que hubiese podido tocarlo. Sin quitarme los ojos de encima ni aun entonces, dio un paso atr\u00e1s y levant\u00f3 la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aqu\u00e9l era un puesto solitario, dije, y me hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n cuando lo vi desde all\u00e1 arriba. Una visita ser\u00eda una rareza, supon\u00eda; pero esperaba que no fuera una rareza mal recibida y le rogaba que viese en m\u00ed simplemente a un hombre que, confinado toda su vida entre estrechos l\u00edmites y finalmente en libertad, sent\u00eda despertar su inter\u00e9s por aquella gran instalaci\u00f3n. M\u00e1s o menos \u00e9stos fueron los t\u00e9rminos que emple\u00e9, aunque no estoy nada seguro de las palabras exactas porque, adem\u00e1s de que no me gusta ser yo el que inicie una conversaci\u00f3n, hab\u00eda algo en aquel hombre que me cohib\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dirigi\u00f3 una curios\u00edsima mirada a la luz roja pr\u00f3xima a la boca de aquel t\u00fanel y a todo su entorno, como si faltase algo all\u00ed, y luego me mir\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAquella luz est\u00e1 a su cargo, verdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAcaso no lo sabe? \u2014me respondi\u00f3 en voz baja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al contemplar sus ojos fijos y su rostro saturnino, me asalt\u00f3 la extravagante idea de que era un esp\u00edritu, no un hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde entonces, al recordarlo, he especulado con la posibilidad de que su mente estuviera sufriendo una alucinaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta vez fui yo quien dio un paso atr\u00e1s. Pero, al hacerlo, not\u00e9 en sus ojos una especie de temor latente hacia m\u00ed. Esto anul\u00f3 la extravagante idea.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me mira \u2014dije con sonrisa forzada\u2014 como si me temiera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No estaba seguro \u2014me respondi\u00f3\u2014 de si lo hab\u00eda visto antes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfD\u00f3nde?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se\u00f1al\u00f3 la luz roja que hab\u00eda estado mirando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAll\u00ed? \u2014dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00e1ndome fijamente respondi\u00f3 (sin palabras), \u00abs\u00ed\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mi querido amigo \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda haber estado haciendo yo all\u00ed? De todos modos, sea como fuere, nunca he estado all\u00ed, puede usted jurarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Creo que s\u00ed \u2014asinti\u00f3\u2014, s\u00ed, creo que puedo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su actitud, lo mismo que la m\u00eda, volvi\u00f3 a la normalidad, y contest\u00f3 a mis comentarios con celeridad y soltura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfTen\u00eda mucho que hacer all\u00ed? S\u00ed, es decir, ten\u00eda suficiente responsabilidad sobre sus hombros; pero lo que m\u00e1s se requer\u00eda de \u00e9l era exactitud y vigilancia, m\u00e1s que trabajo propiamente dicho; trabajo manual no hac\u00eda pr\u00e1cticamente ninguno: cambiar alguna se\u00f1al, vigilar las luces y dar la vuelta a una manivela de hierro de vez en cuando era todo cuanto ten\u00eda que hacer en ese sentido. Respecto a todas aquellas largas y solitarias horas que a m\u00ed me parec\u00edan tan dif\u00edciles de soportar, s\u00f3lo pod\u00eda decir que se hab\u00eda adaptado a aquella rutina y estaba acostumbrado a ella. Hab\u00eda aprendido una lengua \u00e9l solo all\u00e1 abajo \u2014si se pod\u00eda llamar aprender a reconocerla escrita y a haberse formado una idea aproximada de su pronunciaci\u00f3n\u2014. Tambi\u00e9n hab\u00eda trabajado con quebrados y decimales, y hab\u00eda intentado hacer un poco de \u00e1lgebra. Pero ten\u00eda, y siempre la hab\u00eda tenido, mala cabeza para los n\u00fameros. \u00bfEstaba obligado a permanecer en aquella corriente de aire h\u00famedo mientras estaba de servicio? \u00bfNo pod\u00eda salir nunca a la luz del sol de entre aquellas altas paredes de piedra? Bueno, eso depend\u00eda de la hora y de las circunstancias. Algunas veces hab\u00eda menos tr\u00e1fico en la l\u00ednea que otras, y lo mismo ocurr\u00eda a ciertas horas del d\u00eda y de la noche. Cuando hab\u00eda buen tiempo s\u00ed que procuraba subir un poco por encima de las tinieblas inferiores; pero como lo pod\u00edan llamar en cualquier momento por la campanilla el\u00e9ctrica, cuando lo hac\u00eda estaba pendiente de ella con redoblada ansiedad, y por ello el alivio era menor de lo que yo supon\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me llev\u00f3 a su caseta, donde hab\u00eda una chimenea, un escritorio para un libro oficial en el que ten\u00eda que registrar ciertas entradas, un tel\u00e9grafo con sus indicadores y sus agujas, y la campanilla a la que se hab\u00eda referido. Confiando en que disculpara mi comentario de que hab\u00eda recibido una buena educaci\u00f3n (esperaba que no se ofendiera por mis palabras), quiz\u00e1 muy superior a su presente oficio, coment\u00f3 que ejemplos de peque\u00f1as incongruencias de este tipo rara vez faltaban en las grandes agrupaciones humanas; que hab\u00eda o\u00eddo que as\u00ed ocurr\u00eda en los asilos, en la polic\u00eda e incluso en el ej\u00e9rcito, ese \u00faltimo recurso desesperado; y que sab\u00eda que pasaba m\u00e1s o menos lo mismo en la plantilla de cualquier gran ferrocarril. De joven hab\u00eda sido (si pod\u00eda cre\u00e9rmelo, sentado en aquella caba\u00f1a \u2014\u00e9l apenas si pod\u00eda\u2014) estudiante de filosof\u00eda natural y hab\u00eda asistido a la universidad; pero se hab\u00eda dedicado a la buena vida, hab\u00eda desaprovechado sus oportunidades, hab\u00eda ca\u00eddo y nunca hab\u00eda vuelto a levantarse de nuevo. Pero no se quejaba de nada. \u00c9l mismo se lo hab\u00eda buscado y ya era demasiado tarde para lamentarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo lo que he resumido aqu\u00ed lo dijo muy tranquilamente, con su atenci\u00f3n puesta a un tiempo en el fuego y en m\u00ed. De vez en cuando intercalaba la palabra \u00abse\u00f1or\u00bb, sobre todo cuando se refer\u00eda a su juventud, como para darme a entender que no pretend\u00eda ser m\u00e1s de lo que era. Varias veces fue interrumpido por la campanilla y tuvo que transmitir mensajes y enviar respuestas. Una vez tuvo que salir a la puerta y desplegar la bandera al paso de un tren y darle alguna informaci\u00f3n verbal al conductor. Comprob\u00e9 que era extremadamente escrupuloso y vigilante en el cumplimiento de sus deberes, interrumpi\u00e9ndose s\u00fabitamente en mitad de una frase y permaneciendo en silencio hasta que cumpl\u00eda su cometido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En una palabra, hubiera calificado a este hombre como uno de los m\u00e1s capacitados para desempe\u00f1ar su profesi\u00f3n si no fuera porque, mientras estaba hablando conmigo, en dos ocasiones se detuvo de pronto y, p\u00e1lido, volvi\u00f3 el rostro hacia la campanilla cuando no estaba sonando, abri\u00f3 la puerta de la caseta (que manten\u00eda cerrada para combatir la malsana humedad) y mir\u00f3 hacia la luz roja pr\u00f3xima a la boca del t\u00fanel. En ambas ocasiones regres\u00f3 junto al fuego con la inexplicable expresi\u00f3n que yo hab\u00eda notado, sin ser capaz de definirla, cuando los dos nos mir\u00e1bamos desde tan lejos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al levantarme para irme dije:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Casi me ha hecho usted pensar que es un hombre satisfecho consigo mismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Debo confesar que lo hice para tirarle de la lengua.)<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Creo que sol\u00eda serlo \u2014asinti\u00f3 en el tono bajo con el que hab\u00eda hablado al principio\u2014. Pero estoy preocupado, se\u00f1or, estoy preocupado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hubiera retirado sus palabras de haber sido posible. Pero ya las hab\u00eda pronunciado, y yo me agarr\u00e9 a ellas r\u00e1pidamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 es lo que le preocupa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es muy dif\u00edcil de explicar, se\u00f1or. Es muy, muy dif\u00edcil hablar de ello. Si me vuelve a visitar en otra ocasi\u00f3n, intentar\u00e9 hacerlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pues deseo visitarle de nuevo. D\u00edgame, \u00bfcu\u00e1ndo le parece?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ma\u00f1ana salgo temprano y regreso a las diez de la noche, se\u00f1or.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vendr\u00e9 a las once.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me dio las gracias y me acompa\u00f1\u00f3 a la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Encender\u00e9 la luz blanca hasta que encuentre el camino, se\u00f1or \u2014dijo en su peculiar voz baja\u2014. Cuando lo encuentre \u00a1no me llame! Y cuando llegue arriba \u00a1no me llame!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su actitud hizo que el lugar me pareciera a\u00fan m\u00e1s g\u00e9lido, pero s\u00f3lo dije \u00abmuy bien\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y cuando baje ma\u00f1ana \u00a1no me llame! Perm\u00edtame hacerle una pregunta para concluir: \u00bfqu\u00e9 le hizo gritar \u00ab\u00a1Eh, oiga! \u00a1Ah\u00ed abajo!\u00bb esta noche?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Dios sabe \u2014dije\u2014, grit\u00e9 algo parecido&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No parecido, se\u00f1or. Fueron exactamente \u00e9sas sus palabras. Las conozco bien.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Admitamos que lo fueran. Las dije, sin duda, porque lo vi ah\u00ed abajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor ninguna otra raz\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 otra raz\u00f3n podr\u00eda tener?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo tuvo la sensaci\u00f3n de que le fueron inspiradas de alguna manera sobrenatural?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me dio las buenas noches y sostuvo en alto la luz. Camin\u00e9 a lo largo de los ra\u00edles (con la desagradable impresi\u00f3n de que me segu\u00eda un tren) hasta que encontr\u00e9 el sendero. Era m\u00e1s f\u00e1cil de subir que de bajar y regres\u00e9 a mi pensi\u00f3n sin ning\u00fan problema.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la noche siguiente, fiel a mi cita, puse el pie en el primer pelda\u00f1o del zigzag, justo cuando los lejanos relojes daban las once. El guardav\u00eda me esperaba abajo, con la luz blanca encendida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No he llamado \u2014dije cuando est\u00e1bamos ya cerca\u2014. \u00bfPuedo hablar ahora?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por supuesto, se\u00f1or.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Buenas noches y aqu\u00ed tiene mi mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Buenas noches, se\u00f1or, y aqu\u00ed tiene la m\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tras lo cual anduvimos el uno junto al otro hasta llegar a su caseta, entramos, cerramos la puerta y nos sentamos junto al fuego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014He decidido, se\u00f1or \u2014empez\u00f3 a decir inclin\u00e1ndose hacia delante tan pronto estuvimos sentados y hablando en un tono apenas superior a un susurro\u2014, que no tendr\u00e1 que preguntarme por segunda vez lo que me preocupa. Ayer tarde le confund\u00ed con otra persona. Eso es lo que me preocupa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEsa equivocaci\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. Esa otra persona.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQui\u00e9n es?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No lo s\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSe parece a m\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No lo s\u00e9. Nunca le he visto la cara. Se tapa la cara con el brazo izquierdo y agita el derecho violentamente. As\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Segu\u00ed su gesto con la mirada y era el gesto de un brazo que expresaba con la mayor pasi\u00f3n y vehemencia algo as\u00ed como \u00abpor Dios santo, ap\u00e1rtese de la v\u00eda\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Una noche de luna \u2014dijo el hombre\u2014, estaba sentado aqu\u00ed cuando o\u00ed una voz que gritaba \u00ab\u00a1Eh, oiga! \u00a1Ah\u00ed abajo!\u00bb. Me sobresalt\u00e9, mir\u00e9 desde esa puerta y vi a esa persona de pie junto a la luz roja cerca del t\u00fanel, agitando el brazo como acabo de mostrarle. La voz sonaba ronca de tanto gritar y repet\u00eda \u00ab\u00a1Cuidado! \u00a1Cuidado!\u00bb y de nuevo \u00ab\u00a1Eh, oiga! \u00a1Ah\u00ed abajo! \u00a1Cuidado!\u00bb. Cog\u00ed el farol, lo puse en rojo y corr\u00ed hacia la figura gritando \u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido? \u00bfD\u00f3nde?\u00bb. Estaba justo a la salida de la boca del t\u00fanel. Estaba tan cerca de \u00e9l que me extra\u00f1\u00f3 que continuase con la mano sobre los ojos. Me aproxim\u00e9 a\u00fan m\u00e1s y ten\u00eda ya la mano extendida para tirarle de la manga cuando desapareci\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfDentro del t\u00fanel? \u2014pregunt\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. Segu\u00ed corriendo hasta el interior del t\u00fanel, unas quinientas yardas. Me detuve, levant\u00e9 el farol sobre la cabeza y vi los n\u00fameros que marcan las distancias, las manchas de humedad en las paredes y el arco. Sal\u00ed corriendo m\u00e1s r\u00e1pido a\u00fan de lo que hab\u00eda entrado (porque sent\u00eda una aversi\u00f3n mortal hacia aquel lugar) y mir\u00e9 alrededor de la luz roja con mi propia luz roja, y sub\u00ed las escaleras hasta la galer\u00eda de arriba y volv\u00ed a bajar y regres\u00e9 aqu\u00ed. Telegrafi\u00e9 en las dos direcciones \u00ab\u00bfPasa algo?\u00bb. La respuesta fue la misma en ambas: \u00abSin novedad\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Resistiendo el helado escalofr\u00edo que me recorri\u00f3 lentamente la espina dorsal, le hice ver que esta figura deb\u00eda ser una ilusi\u00f3n \u00f3ptica y que se sab\u00eda que dichas figuras, originadas por una enfermedad de los delicados nervios que controlan el ojo, hab\u00edan preocupado a menudo a los enfermos, y algunos hab\u00edan ca\u00eddo en la cuenta de la naturaleza de su mal e incluso lo hab\u00edan probado con experimentos sobre s\u00ed mismos. Y respecto al grito imaginario, dije, no tiene sino que escuchar un momento al viento en este valle artificial mientras hablamos tan bajo y los extra\u00f1os sonidos que hace en los hilos telegr\u00e1ficos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo esto estaba muy bien, respondi\u00f3, despu\u00e9s de escuchar durante un rato, y \u00e9l ten\u00eda motivos para saber algo del viento y de los hilos, \u00e9l, que con frecuencia pasaba all\u00ed largas noches de invierno, solo y vigilando. Pero me hac\u00eda notar humildemente que todav\u00eda no hab\u00eda terminado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Le ped\u00ed perd\u00f3n y lentamente a\u00f1adi\u00f3 estas palabras, toc\u00e1ndome el brazo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Unas seis horas despu\u00e9s de la aparici\u00f3n, ocurri\u00f3 el memorable accidente de esta l\u00ednea, y al cabo de diez horas los muertos y los heridos eran transportados por el t\u00fanel, por el mismo sitio donde hab\u00eda desaparecido la figura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sent\u00ed un desagradable estremecimiento, pero hice lo posible por dominarlo. No se pod\u00eda negar, asent\u00ed, que era una notable coincidencia, muy adecuada para impresionar profundamente su mente. Pero era indiscutible que esta clase de coincidencias notables ocurr\u00edan a menudo y deb\u00edan ser tenidas en cuenta al tratar el tema. Aunque, ciertamente, deb\u00eda admitir, a\u00f1ad\u00ed (pues me pareci\u00f3 que iba a pon\u00e9rmelo como objeci\u00f3n), que los hombres de sentido com\u00fan no ten\u00edan mucho en cuenta estas coincidencias en la vida ordinaria.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De nuevo me hizo notar que a\u00fan no hab\u00eda terminado, y de nuevo me disculp\u00e9 por mis interrupciones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Esto \u2014dijo, poni\u00e9ndome otra vez la mano en el brazo y mirando por encima de su hombro con los ojos vac\u00edos\u2014 fue hace justo un a\u00f1o. Pasaron seis o siete meses y ya me hab\u00eda recuperado de la sorpresa y de la impresi\u00f3n cuando una ma\u00f1ana, al romper el d\u00eda, estando de pie en la puerta, mir\u00e9 hacia la luz roja y vi al espectro otra vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y aqu\u00ed se detuvo, mir\u00e1ndome fijamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLo llam\u00f3?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, estaba callado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAgitaba el brazo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. Estaba apoyado contra el poste de la luz, con las manos delante de la cara. As\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una vez m\u00e1s segu\u00ed su gesto con los ojos. Era una actitud de duelo. He visto tales posturas en las figuras de piedra de los sepulcros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSe acerc\u00f3 usted a \u00e9l?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entr\u00e9 y me sent\u00e9, en parte para ordenar mis ideas, en parte porque me sent\u00eda al borde del desmayo. Cuando volv\u00ed a la puerta, la luz del d\u00eda ca\u00eda sobre m\u00ed y el fantasma se hab\u00eda ido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPero no ocurri\u00f3 nada m\u00e1s? \u00bfNo pas\u00f3 nada despu\u00e9s?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me toc\u00f3 en el brazo con la punta del dedo dos o tres veces, asintiendo con la cabeza y dej\u00e1ndome horrorizado a cada una de ellas:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ese mismo d\u00eda, al salir el tren del t\u00fanel, not\u00e9 en la ventana de uno de los vagones lo que parec\u00eda una confusi\u00f3n de manos y de cabezas y algo que se agitaba. Lo vi justo a tiempo de dar la se\u00f1al de parada al conductor. Par\u00f3 el motor y pis\u00f3 el freno, pero el tren sigui\u00f3 andando unas ciento cincuenta yardas m\u00e1s. Corr\u00ed tras \u00e9l y al llegar o\u00ed gritos y lamentos horribles. Una hermosa joven hab\u00eda muerto instant\u00e1neamente en uno de los compartimentos. La trajeron aqu\u00ed y la tendieron en el suelo, en el mismo sitio donde estamos nosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Involuntariamente empuj\u00e9 la silla hacia atr\u00e1s, mientras desviaba la mirada de las tablas que se\u00f1alaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es la verdad, se\u00f1or, la pura verdad. Se lo cuento tal y como sucedi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No supe qu\u00e9 decir, ni en un sentido ni en otro y sent\u00ed una gran sequedad de boca. El viento y los hilos telegr\u00e1ficos hicieron eco a la historia con un largo gemido quejumbroso. Mi interlocutor prosigui\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora, se\u00f1or, preste atenci\u00f3n y ver\u00e1 por qu\u00e9 est\u00e1 turbada mi mente. El espectro regres\u00f3 hace una semana. Desde entonces ha estado ah\u00ed, m\u00e1s o menos continuamente, un instante s\u00ed y otro no.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfJunto a la luz?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Junto a la luz de peligro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY qu\u00e9 hace?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El guardav\u00eda repiti\u00f3, con mayor pasi\u00f3n y vehemencia a\u00fan si cabe, su anterior gesto de \u00ab\u00a1Por Dios santo, ap\u00e1rtese de la v\u00eda!\u00bb. Luego continu\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No hallo tregua ni descanso a causa de ello. Me llama durante largos minutos, con voz agonizante, ah\u00ed abajo, \u00ab\u00a1Cuidado! \u00a1Cuidado!\u00bb. Me hace se\u00f1as. Hace sonar la campanilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me agarr\u00e9 a esto \u00faltimo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHizo sonar la campanilla ayer tarde, cuando yo estaba aqu\u00ed y se acerc\u00f3 usted a la puerta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Por dos veces.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, vea \u2014dije\u2014 c\u00f3mo le enga\u00f1a su imaginaci\u00f3n. Mis ojos estaban fijos en la campanilla y mis o\u00eddos estaban abiertos a su sonido y, como que estoy vivo, no son\u00f3 entonces, ni en ning\u00fan otro momento salvo cuando lo hizo al comunicar la estaci\u00f3n con usted.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Neg\u00f3 con la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todav\u00eda nunca he cometido una equivocaci\u00f3n respecto a eso, se\u00f1or. Nunca he confundido la llamada del espectro con la de los humanos. La llamada del espectro es una extra\u00f1a vibraci\u00f3n de la campanilla que no procede de parte alguna y no he dicho que la campanilla hiciese alg\u00fan movimiento visible. No me extra\u00f1a que no la oyese. Pero yo s\u00ed que la o\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY estaba el espectro all\u00ed cuando sali\u00f3 a mirar?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Estaba all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLas dos veces?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las dos veces \u2014repiti\u00f3 con firmeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuiere venir a la puerta conmigo y buscarlo ahora?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se mordi\u00f3 el labio inferior como si se sintiera algo reacio, pero se puso en pie. Abr\u00ed la puerta y me detuve en el escal\u00f3n, mientras \u00e9l lo hac\u00eda en el umbral. All\u00ed estaban la luz de peligro, la sombr\u00eda boca del t\u00fanel y las altas y h\u00famedas paredes del terrapl\u00e9n, con las estrellas brillando sobre ellas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfLo ve? \u2014le pregunt\u00e9, prestando una atenci\u00f3n especial a su rostro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sus ojos se le sal\u00edan ligeramente de las \u00f3rbitas por la tensi\u00f3n, pero quiz\u00e1 no mucho m\u00e1s de lo que lo hab\u00edan hecho los m\u00edos cuando los hab\u00eda dirigido con ansiedad hacia ese mismo punto un instante antes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014contest\u00f3\u2014, no est\u00e1 all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De acuerdo \u2014dije yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entramos de nuevo, cerramos la puerta y volvimos a nuestros asientos. Estaba pensando en c\u00f3mo aprovechar mi ventaja, si pod\u00eda llamarse as\u00ed, cuando volvi\u00f3 a reanudar la conversaci\u00f3n con un aire tan natural, dando por sentado que no pod\u00eda haber entre nosotros ning\u00fan tipo de desacuerdo serio sobre los hechos, que me encontr\u00e9 en la posici\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A estas alturas comprender\u00e1 usted, se\u00f1or \u2014dijo\u2014, que lo que me preocupa tan terriblemente es la pregunta \u00ab\u00bfQu\u00e9 quiere decir el espectro?\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No estaba seguro, le dije, de que lo entendiese del todo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfDe qu\u00e9 nos est\u00e1 previniendo? \u2014dijo, meditando, con sus ojos fijos en el fuego, volvi\u00e9ndolos hacia m\u00ed tan s\u00f3lo de vez en cuando\u2014. \u00bfEn qu\u00e9 consiste el peligro? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? Hay un peligro que se cierne sobre la l\u00ednea en alg\u00fan sitio. Va a ocurrir alguna desgracia terrible. Despu\u00e9s de todo lo que ha pasado antes, esta tercera vez no cabe duda alguna. Pero es muy cruel el atormentarme a m\u00ed, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se sac\u00f3 el pa\u00f1uelo del bolsillo y se limpi\u00f3 el sudor de la frente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si env\u00edo la se\u00f1al de peligro en cualquiera de las dos direcciones, o en ambas, no puedo dar ninguna explicaci\u00f3n \u2014continu\u00f3, sec\u00e1ndose las manos\u2014. Me meter\u00eda en un l\u00edo y no resolver\u00eda nada. Pensar\u00edan que estoy loco. Esto es lo que ocurrir\u00eda: Mensaje: \u00ab\u00a1Peligro! \u00a1Cuidado!\u00bb. Respuesta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 peligro? \u00bfD\u00f3nde?\u00bb. Mensaje: \u00abNo lo s\u00e9. Pero, por Dios santo, tengan cuidado\u00bb. Me relevar\u00edan de mi puesto. \u00bfQu\u00e9 otra cosa podr\u00edan hacer?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El tormento de su mente era penoso de ver. Era la tortura mental de un hombre responsable, atormentado hasta el l\u00edmite por una responsabilidad incomprensible en la que podr\u00edan estar en juego vidas humanas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando apareci\u00f3 por primera vez junto a la luz de peligro \u2014continu\u00f3, ech\u00e1ndose hacia atr\u00e1s el oscuro cabello y pas\u00e1ndose una y otra vez las manos por las sienes en un gesto de extremada y enfebrecida desesperaci\u00f3n\u2014, \u00bfpor qu\u00e9 no me dijo d\u00f3nde iba a suceder el accidente, si era inevitable que sucediera? \u00bfpor qu\u00e9, si hubiera podido evitarse, no me dijo c\u00f3mo impedirlo? Cuando durante su segunda aparici\u00f3n escondi\u00f3 el rostro, \u00bfpor qu\u00e9 no me dijo en lugar de eso: \u00abalguien va a morir. Haga que no salga de casa\u00bb. Si apareci\u00f3 en las dos ocasiones s\u00f3lo para demostrarme que las advertencias eran verdad y as\u00ed prepararme para la tercera, \u00bfpor qu\u00e9 no me advierte claramente ahora? \u00bfY por qu\u00e9 a m\u00ed, Dios me ayude, un pobre guardav\u00eda en esta solitaria estaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 no se lo advierte a alguien con el prestigio suficiente para ser cre\u00eddo y el poder suficiente para actuar?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando lo vi en aquel estado, comprend\u00ed que, por el bien del pobre hombre y la seguridad de los viajeros, lo que ten\u00eda que hacer en aquellos momentos era tranquilizarlo. As\u00ed que, dejando a un lado cualquier discusi\u00f3n entre ambos sobre la realidad o irrealidad de los hechos, le hice ver que cualquiera que cumpliera con su deber a conciencia actuaba correctamente y que, por lo menos, le quedaba el consuelo de que \u00e9l comprend\u00eda su deber, aunque no entendiese aquellas desconcertantes apariciones. En esta ocasi\u00f3n tuve m\u00e1s \u00e9xito que cuando intentaba disuadirlo de la realidad del aviso. Se tranquiliz\u00f3; las ocupaciones propias de su puesto empezaron a reclamar su atenci\u00f3n cada vez m\u00e1s conforme avanzaba la noche. Lo dej\u00e9 solo a las dos de la madrugada. Me hab\u00eda ofrecido a quedarme toda la noche pero no quiso ni o\u00edr hablar de ello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No me averg\u00fcenza confesar que me volv\u00ed m\u00e1s de una vez a mirar la luz roja mientras sub\u00eda por el sendero, y que no me gustaba esa luz roja, y que hubiera dormido mal si mi cama hubiera estado debajo de ella. Tampoco veo motivo para ocultar que no me gustaban las dos coincidencias del accidente y de la muerte de la joven.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero lo que fundamentalmente ocupaba mi mente era el problema de c\u00f3mo deb\u00eda yo actuar, una vez convertido en confidente de esta revelaci\u00f3n. Hab\u00eda comprobado que el hombre era inteligente, vigilante, concienzudo y exacto. \u00bfPero durante cu\u00e1nto tiempo pod\u00eda seguir as\u00ed en su estado de \u00e1nimo? A pesar de lo humilde de su cargo ten\u00eda una important\u00edsima responsabilidad. \u00bfMe gustar\u00eda a m\u00ed, por ejemplo, arriesgar mi propia vida confiando en la posibilidad de que continuase ejerciendo su labor con precisi\u00f3n? Incapaz de no sentir que ser\u00eda una especie de traici\u00f3n si informase a sus superiores de lo que me hab\u00eda dicho sin antes hablar claramente con \u00e9l para proponerle una postura intermedia, resolv\u00ed por fin ofrecerme para acompa\u00f1arlo (conservando de momento el secreto) al mejor m\u00e9dico que pudi\u00e9ramos encontrar por aquellos alrededores y pedirle consejo. Me hab\u00eda advertido que la noche siguiente tendr\u00eda un cambio de turno, y saldr\u00eda una hora o dos despu\u00e9s del amanecer, para empezar de nuevo despu\u00e9s de anochecer. Yo hab\u00eda quedado en regresar de acuerdo con este horario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tarde siguiente fue una tarde maravillosa y sal\u00ed temprano para disfrutarla. El sol no se hab\u00eda puesto del todo cuando ya caminaba por el sendero cercano a la cima del profundo terrapl\u00e9n. \u00abSeguir\u00e9 paseando durante una hora \u2014me dije a m\u00ed mismo\u2014, media hora hacia un lado y media hora hacia el otro, y as\u00ed har\u00e9 tiempo hasta el momento de ir a la caseta de mi amigo el guardav\u00eda.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Antes de seguir el paseo me asom\u00e9 al borde y mir\u00e9 mec\u00e1nicamente hacia abajo, desde el punto en que lo vi por primera vez. No puedo describir la excitaci\u00f3n que me invadi\u00f3 cuando, cerca de la entrada del t\u00fanel, vi la aparici\u00f3n de un hombre, con la mano izquierda sobre los ojos, agitando el brazo derecho apasionadamente. El inconcebible horror que me sobrecogi\u00f3 pas\u00f3 al punto, porque enseguida vi que esta aparici\u00f3n era en verdad un hombre y que, de pie y a corta distancia, hab\u00eda un peque\u00f1o grupo de otros hombres para quienes parec\u00eda estar destinado el gesto que hab\u00eda hecho. La luz de peligro no estaba encendida a\u00fan. Apoyada en su poste, y utilizando unos soportes de madera y lona, hab\u00eda una tienda peque\u00f1a y baja que me resultaba totalmente nueva. No parec\u00eda mayor que una cama.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con la inequ\u00edvoca sensaci\u00f3n de que algo iba mal \u2014y el repentino y culpable temor de que alguna desgracia fatal hubiera ocurrido por haber dejado al hombre all\u00ed y no haber hecho que enviaran a alguien a vigilar o a corregir lo que hiciera\u2014 descend\u00ed el sendero excavado en la roca a toda la velocidad de la que fui capaz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014pregunt\u00e9 a los hombres.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ha muerto un guardav\u00eda esta ma\u00f1ana, se\u00f1or.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo ser\u00eda el que trabajaba en esa caseta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, se\u00f1or.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo el que yo conozco?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo reconocer\u00e1 si le conoc\u00eda, se\u00f1or \u2014dijo el hombre que llevaba la voz cantante, descubri\u00e9ndose solemnemente y levantando la punta de la lona\u2014, porque el rostro est\u00e1 bastante entero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero \u00bfc\u00f3mo ocurri\u00f3? \u00bfc\u00f3mo ocurri\u00f3? \u2014pregunt\u00e9, volvi\u00e9ndome de uno a otro mientras la lona bajaba de nuevo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo arroll\u00f3 la m\u00e1quina, se\u00f1or. No hab\u00eda nadie en Inglaterra que conociese su trabajo mejor que \u00e9l. Pero por alg\u00fan motivo estaba dentro de los ra\u00edles. Fue en pleno d\u00eda. Hab\u00eda encendido la luz y ten\u00eda el farol en la mano. Cuando la m\u00e1quina sali\u00f3 del t\u00fanel estaba vuelto de espaldas y le arroll\u00f3. Ese hombre la conduc\u00eda y nos estaba contando c\u00f3mo ocurri\u00f3. Cu\u00e9ntaselo al caballero, Tom.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre, que vest\u00eda un burdo traje oscuro, regres\u00f3 al lugar que ocupara anteriormente en la boca del t\u00fanel:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Al dar la vuelta a la curva del t\u00fanel, se\u00f1or \u2014dijo\u2014, lo vi al fondo, como si lo viera por un catalejo. No hab\u00eda tiempo para reducir la velocidad y sab\u00eda que \u00e9l era muy cuidadoso. Como no pareci\u00f3 que hiciera caso del silbato, lo dej\u00e9 de tocar cuando nos ech\u00e1bamos encima de \u00e9l y lo llam\u00e9 tan alto como pude.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 dijo usted?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Eh, oiga! \u00a1Ah\u00ed abajo! \u00a1Cuidado! \u00a1Cuidado! \u00a1Por Dios santo, ap\u00e1rtese de la v\u00eda!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me sobresalt\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oh, fue horroroso, se\u00f1or. No dej\u00e9 de llamarle ni un segundo. Me puse el brazo delante de los ojos para no verlo y le hice se\u00f1ales con el brazo hasta el \u00faltimo momento; pero no sirvi\u00f3 de nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin \u00e1nimo de prolongar mi relato para ahondar en alguna de las curiosas circunstancias que lo rodean, quiero no obstante, para terminar, se\u00f1alar la coincidencia de que la advertencia del conductor no s\u00f3lo inclu\u00eda las palabras que el desafortunado guardav\u00eda me hab\u00eda dicho que lo atormentaban, sino tambi\u00e9n las palabras con las que yo mismo \u2014no \u00e9l\u2014 hab\u00eda acompa\u00f1ado \u2014y tan s\u00f3lo en mi mente\u2014 los gestos que \u00e9l hab\u00eda representado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento cl\u00e1sico de lo sobrenatural, escrito por Charles Dickens (1812-1870).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12321,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El nuevo #cuento del mes en Las Historias es un cl\u00e1sico: \"El guardav\u00eda\" de Charles Dickens.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[1427,22,2343,2950,196,2855,2291,360,2997],"class_list":["post-12319","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-charles-dickens","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-el-guardavia","tag-escritores-ingleses","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-mugby-junction"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/CharlesDickens_AF.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-3cH","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12319","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12319"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12319\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16269,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12319\/revisions\/16269"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}