{"id":11810,"date":"2015-08-31T15:09:34","date_gmt":"2015-08-31T20:09:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=11810"},"modified":"2025-01-09T12:46:18","modified_gmt":"2025-01-09T18:46:18","slug":"el-pez-de-abril","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-pez-de-abril\/","title":{"rendered":"El pez de abril"},"content":{"rendered":"<p>Un cuento de Mavis Gallant (1922-2014), narradora canadiense, considerada una de las maestras del relato corto de su pa\u00eds (y tenida all\u00e1 en la misma estima que Alice Munro o Margaret Atwood). Gallant, nacida en Montreal, emigr\u00f3 sola a Europa \u2013un acto de enorme valent\u00eda para una mujer de su \u00e9poca\u2013, se asent\u00f3 en Par\u00eds y escribi\u00f3 all\u00e1 la mayor parte de su obra, que durante largo tiempo fue m\u00e1s conocida en los Estados Unidos (Gallant public\u00f3 <a href=\"http:\/\/www.newyorker.com\/books\/double-take\/mavis-gallant-in-the-new-yorker\">m\u00e1s de un centenar de cuentos en la revista <em>The New Yorker<\/em><\/a>) que en su propio pa\u00eds. Sus historias pueden parecer desconcertantes para algunos lectores acostumbrados a la forma m\u00e1s convencional del cuento (o de la novela): lo que m\u00e1s importa en ellas es la vida interior de sus personajes, que en muchas ocasiones son individuos aislados en el mundo, lejos de la seguridad de una comunidad o una familia, que es como la propia Gallant vivi\u00f3 la mayor parte de su vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La presente versi\u00f3n de <a href=\"http:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1968\/02\/10\/april-fish\">\u00abApril Fish\u00bb<\/a>, publicado en <em>The New Yorker<\/em> en 1968 y reunido en la colecci\u00f3n <em>In Transit<\/em> (1988), est\u00e1 tomada de <a href=\"http:\/\/yovivoenella.blogspot.mx\/2010\/04\/mavis-gallant-el-pez-de-abril.html\">este sitio<\/a> y tiene algunas revisiones posteriores. \u00abPez de abril\u00bb es el nombre que se da en franc\u00e9s (<em>poisson d&#8217;avril<\/em>) a la broma an\u00e1loga al D\u00eda de los Inocentes en los pa\u00edses de habla espa\u00f1ola, tal como el texto explica. Otro detalle: el texto fue escrito en plena Guerra de Vietnam, durante la que millones de personas huyeron de aquel pa\u00eds en busca de refugio en otros.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Mavis-Gallant-009.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"11812\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-pez-de-abril\/mavis-gallant\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Mavis-Gallant-009.jpg\" data-orig-size=\"460,276\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Photograph: Collect (?)&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;Mavis Gallant&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mavis Gallant\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Mavis-Gallant-009.jpg\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11812\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Mavis-Gallant-009.jpg\" alt=\"Mavis Gallant\" width=\"460\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Mavis-Gallant-009.jpg 460w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Mavis-Gallant-009-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL PEZ DE ABRIL<br \/>\nMavis Gallant<\/strong><\/p>\n<p>Como nac\u00ed el primer d\u00eda de abril me pusieron Abril de nombre de pila. Aqu\u00ed en Suiza se pronuncia <em>Afril<\/em>, con lo que suena m\u00e1s como alg\u00fan tipo de medicamento que como un mes de la primavera. \u201cTomad una buena dosis de Afril\u201d, puedo imaginar diciendo al doctor Ehrmann a cada uno de los ni\u00f1os. Hoy empieza mi abril n\u00famero cincuenta y uno. Me he despertado temprano y me he bebido el t\u00e9 a sorbos, con mucho cuidado de no molestar a los perros que dorm\u00edan a los pies de la cama, sobre su propia manta de la Cruz Roja. Sigo teniendo pesadillas, pero ha cambiado el tipo de horror. En el sue\u00f1o del ahorcamiento ya no soy la v\u00edctima. Cuelgan a otro. Anoche, en un sue\u00f1o desgarrador, se ahogaba uno de mis propios hijos adoptivos, all\u00ed mismo, tras la ventana, en el lago de Ginebra. Yo deambulaba corriendo por la hierba, entre los cisnes. Sent\u00eda el roc\u00edo bajo mis pies desnudos, el dobladillo de mi camis\u00f3n de terciopelo estaba cubierto con \u00e9l. Pod\u00eda ver los juguetes de los ni\u00f1os claramente: el tanque en miniatura que Igor siempre hab\u00eda querido, y algo rojo, puede que un cubo y una pala. Se me solt\u00f3 el pelo y me ca\u00eda por la espalda. Era caoba como el color de las hojas, como sol\u00eda ser antes. Creo que salv\u00e9 a Igor, es un recuerdo difuso. Me sent\u00eda eficiente y segura de haberlo conseguido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al sentarme en la cama, haciendo balance de los progresos que he hecho en la vida como si mis propios sue\u00f1os lo hicieran por m\u00ed, intentando que la visi\u00f3n de la lluvia cayendo en arroyuelos desde el tejado no me afectara \u2013no era la lluvia lo que me deprim\u00eda sino la sensaci\u00f3n de no poder confiar en nadie, absolutamente nadie, para que se subiera al tejado y limpiara la maleza y los hierbajos que hab\u00edan enraizado y obstru\u00edan la canaleta-, los ni\u00f1os entraron en tropel. Estaban los tres en casa por las vacaciones de Pascua: Igor, con sus ojillos de ladr\u00f3n, el mulato que jam\u00e1s dice maman en p\u00fablico porque le da verg\u00fcenza, y Ulrich, cuyo padre era un famoso jurista y cuya madre era una chica bell\u00edsima y brillante, pero que jam\u00e1s llegar\u00e1 a ser m\u00e1s que otro suizo anodino. All\u00ed estaban todos, a los pies de la cama, todos ellos abandonados por unos padres indolentes, tirados como botones que se sueltan y recogidos por una mujer a la que llaman <em>maman<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Bon anniversaire<\/em>, dijo Igor, que tiene ya el aspecto de un empleado cualquiera de correos de Mosc\u00fa, los otros dos le siguieron mascullando de modo incomprensible, como si recitaran el responso en la iglesia. Me trajeron un regalo, un pez de abril, pero no de los de chocolate. Era un pez de esos de cristal de los que todo el mundo compra en Venecia, de unos cincuenta cent\u00edmetros de largo, transparente y con tonos verdes, el verde de las hojas de geranio, con rayas blancas como de tiza que van de la cabeza a la cola. Estos ni\u00f1os han vivido conmigo desde la infancia, pero su gusto es el de su piel, el de sus corazones, el de las u\u00f1as de sus manos. La pesadilla que ahora deber\u00eda estar teniendo es una proyecci\u00f3n hacia el futuro, una visi\u00f3n de las chicas con las que se casar\u00e1n y de las casas que tendr\u00e1n, con sus mesitas de cristal para el caf\u00e9 y sus peces de cristal veneciano encima de la televisi\u00f3n, a no ser que la efigie de un olivo amorfo se haya apropiado ya de ese espacio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Igor se adelant\u00f3 y puso el pez en la mesa que hab\u00eda junto a m\u00ed con sumo cuidado, y como no se le ocurr\u00eda otra cosa que decir empez\u00f3 otra vez con lo de <em>Bon anniversaire, maman<\/em>. No ten\u00edan nada que decirme en absoluto. Los perros hab\u00edan ensuciado la alfombra, as\u00ed que la hab\u00edan retirado para limpiarla y ellos all\u00ed restregando los pies contra el suelo ray\u00e1ndome el piso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 van a hacer hoy? \u2013les dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Jugar \u2014me contest\u00f3 Robert tras el silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En ese momento irrumpi\u00f3 el concierto matinal desde la radio que hab\u00eda junto a m\u00ed y me lanc\u00e9 a la b\u00fasqueda de algo, una apreciaci\u00f3n, que sus ojos mostraran alguna reacci\u00f3n ante la m\u00fasica, pero ellos ya hab\u00edan empezado a empujarse unos a otros y a re\u00edr, y yo sab\u00eda que esa m\u00fasica pronto se ver\u00eda apagada por un nuevo coro que esta vez vendr\u00eda de m\u00ed: \u201cNo lo toquen. No molesten a los perros\u201d, todo ello en negativo, y tan malo para ellos como para m\u00ed misma. Apagu\u00e9 la m\u00fasica y les dije:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vengan a ver el regalo de cumplea\u00f1os que me ha llegado esta ma\u00f1ana por correo. Es un regalo de mi hermano, su t\u00edo \u2014me puse los lentes para leer y desplegu\u00e9 la preciosa carta sobre la cama\u2014. Es una carta original escrita por Sigmund Freud. Era un m\u00e9dico famoso y est\u00e1 escrita de su pu\u00f1o y letra. Ahora les ense\u00f1ar\u00e9 a interpretar los signos que hay en las cartas. El papel en el que est\u00e1 escrita es feo y barato, eso lo pueden ver todos, \u00bfverdad?, lo cual significa que era un taca\u00f1o, o que era pobre, o que no ten\u00eda pretensiones est\u00e9ticas, o que no le daba importancia a los asuntos mundanos. Estos bucles largos y puntiagudos denotan una fuerte conciencia de los valores espirituales y la inclinaci\u00f3n de las l\u00edneas una naturaleza pesimista. El margen se ensancha al final de la p\u00e1gina, como en el manuscrito de Keats de \u201cOda a un ruise\u00f1or\u201d. \u00bfRecuerdan que les ense\u00f1\u00e9 una fotograf\u00eda? \u00bfQui\u00e9n se acuerda? \u00bfUlrich? Muy bien, Ulrico. Significa que el doctor era el mismo tipo de persona que Keats. Keats era un poeta, pero ya est\u00e1 muerto. Siento decir que su firma revela presunci\u00f3n. Pero se trataba de un gran hombre, hac\u00eda bien en estar seguro de s\u00ed mismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 dice la carta? \u2014dijo Igor finalmente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La carta no est\u00e1 dirigida a m\u00ed. Es una carta antigua, \u00bfven la fecha? La enviaron treinta a\u00f1os antes de que cualquiera de ustedes naciera. Probablemente iba dirigida a un colega, miren, aqu\u00ed donde se\u00f1alo. A otro m\u00e9dico. Es probable que se trate de una opini\u00f3n sobre un paciente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo puedes leer lo que dice? \u2014dijo Igor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Intent\u00e9 pensar en una respuesta constructiva, porque \u201cNo s\u00e9 leer alem\u00e1n\u201d era demasiado vago:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Alg\u00fan d\u00eda t\u00fa, Robert, e incluso t\u00fa, Ulrich, podr\u00e9is leer alem\u00e1n, y entonces leer\u00e1n la carta y todos sabremos qu\u00e9 era lo que el doctor Freud le dec\u00eda a su colega. Yo aprender\u00eda alem\u00e1n \u2014continu\u00e9\u2014 si tuviera m\u00e1s tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como prueba del poco tiempo que tengo ocurrieron tres cosas a la vez: mi abogado, que s\u00f3lo se pone en contacto conmigo cuando tiene malas noticias, llam\u00f3 desde Lausana, Maria-Gabriella entr\u00f3 a retirar la bandeja del desayuno, y los perros, al despertarse, empezaron a ladrar. Parece que el ruido excesivo me afecta a la visi\u00f3n. La habitaci\u00f3n se convirti\u00f3 en una masa borrosa y unidimensional. Le hice se\u00f1as a Maria-Gabriella discretamente, porque jam\u00e1s querr\u00eda que los ni\u00f1os se sintieran rechazados o que sobran, de manera que ella lo entendi\u00f3 al instante y se los llev\u00f3 lejos de m\u00ed. Entonces los perros dejaron de ladrar, todos menos la pobre Sarah, vieja y ciega, que sigui\u00f3 advirtiendo infatigablemente de ese ladr\u00f3n que hab\u00eda en una habitaci\u00f3n a oscuras de su propia invenci\u00f3n. Entre tanto ma\u00eetre Gossart me dec\u00eda desde Lausana que no iba a poder quedarme con ninguna de las ni\u00f1as de Vietnam. Ninguna de ellas podr\u00e1 ser adoptada cuando se curen de sus quemaduras, tendr\u00e1n que volver a Vietnam. Esa fue la condici\u00f3n para que vinieran. Estuvo dando rodeos para contarme esto hasta que le cort\u00e9 de golpe con: \u201cEntonces, \u00bfno voy a poder quedarme con ninguna de las quemadas?\u201d, y como no paraba de mascullar cosas le dije: \u201c<em>Ma\u00eetre<\/em>, este es un maldito pa\u00eds asqueroso y sucio, y si no fuera por los impuestos hac\u00eda las maletas ahora mismo y me iba. Pero esos impuestos hacen que no tenga libertad. Me obligan a quedarme en Suiza\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Maria-Gabriella me encontr\u00f3 tirada entre cojines, llorando a mares. Cuando estir\u00f3 el brazo para retirar la bandeja me entraron ganas de decirle: \u201cTira al suelo el pez ese antes de irte, \u00bfquieres?\u201d. Pero eso a ella le habr\u00eda causado una conmoci\u00f3n, y los ni\u00f1os se habr\u00edan quedado de una pieza si hubieran llegado a enterarse. De hecho, Maria-Gabriella se par\u00f3 a admirar el pez y dijo: \u201cDeben llevar semanas guard\u00e1ndose el dinero para sus gastos\u201d. Entonces me vino a la cabeza que <em>poisson d\u2019Avril<\/em> significa \u201cbroma\u201d, gastarle una broma a alguien el d\u00eda de los Inocentes. No, este pez no es una broma. Para empezar, ninguno de ellos tiene tanta imaginaci\u00f3n, aparte de que el pez ese es demasiado caro, adem\u00e1s, jam\u00e1s se habr\u00edan atrevido. A decir verdad, yo a ellos no les quiero. Ni tampoco quiero la carta de Freud. Lo \u00fanico que yo quer\u00eda era esa peque\u00f1a vietnamita. S\u00ed, lo que en realidad quiero es una ni\u00f1a de modales refinados; la he querido toda la vida pero nadie va a darme una.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de Mavis Gallant (1922-2014), maestra canadiense del relato breve. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16568,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"\"El pez de abril\" de Mavis Gallant es el #cuento del mes en Las Historias:","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2343,2877,185,2876,2365,2855,2875],"class_list":["post-11810","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-cuento-del-mes","tag-el-pez-de-abril","tag-escritoras","tag-escritores-canadienses","tag-escritores-en-ingles","tag-literatura","tag-mavis-gallant"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Prose-MavisGallant.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-34u","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11810"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11810\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16569,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11810\/revisions\/16569"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16568"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}