{"id":11648,"date":"2015-06-01T08:21:21","date_gmt":"2015-06-01T13:21:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=11648"},"modified":"2016-10-26T10:19:21","modified_gmt":"2016-10-26T15:19:21","slug":"generaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/generaciones\/","title":{"rendered":"Generaciones"},"content":{"rendered":"<p>Tengo una cuenta en <a href=\"http:\/\/ask.fm\/albertochimal\/best\">Ask.fm<\/a> y ayer me lleg\u00f3 esta pregunta:<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/wpid-wp-1433164797001.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full\" title=\"wp-1433164797001\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/wpid-wp-1433164797001.png\" alt=\"image\" \/><\/a><\/p>\n<p>La pregunta se refiere a dos textos: uno m\u00edo,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.fronterad.com\/?q=generacion-z-en-mexico-lo-que-no-y-lo-que-nunca\">\u00abGeneraci\u00f3n Z\u00bb<\/a>, publicado en <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/la-generacion-z-y-otros-ensayos\/\">el libro del mismo t\u00edtulo<\/a> en 2012, y otro de Manuel Barroso, <a href=\"http:\/\/www.penumbria.net\/schrodinger\/\">\u00abLa generaci\u00f3n Schr\u00f6dinger\u00bb<\/a>, publicado al a\u00f1o siguiente en la revista <em>Penumbria.<\/em> Empec\u00e9 a responder en aquella red pero el texto se fue alargando. Vale la pena dejar aqu\u00ed mi respuesta. Aqu\u00ed va.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>La verdad es que mi texto trata una cuesti\u00f3n diferente de la que trata el de Manuel. Adem\u00e1s me preguntaba el porqu\u00e9 de una situaci\u00f3n que estaba cambiando y escrib\u00eda desde una posici\u00f3n muy personal.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada pasada hab\u00eda muchas quejas (dentro del gremio de los narradores, al menos, y por parte de algunos cr\u00edticos) respecto de los autores m\u00e1s o menos de mi edad. Se dec\u00eda que ninguno podr\u00eda medirse con Carlos Fuentes u otros consagrados porque ninguno hab\u00eda publicado una obra maestra alrededor de los 30 a\u00f1os. Y de ah\u00ed ven\u00edan especulaciones sobre la decadencia general de las nuevas generaciones de autores mexicanos y otras profec\u00edas apocal\u00edpticas por el estilo. Mi ensayo especula que las condiciones en que autores de mi edad tuvieron que desarrollarse frenaron a muchos de ellos y por eso tardaron un poco m\u00e1s en\u00a0 crear obras \u00abimportantes\u00bb, y ahora creo que s\u00ed hay algo de verdad en eso: al menos, est\u00e1\u00a0 claro ahora que narradores ya internacionalizados hoy como Yuri Herrera, Guadalupe Nettel o Bef (nacidos todos a partir de 1970) empezaron a serlo despu\u00e9s de los 30, y en cambio entre quienes llegan ahora a esa edad \u2013la siguiente \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb, digamos\u2013 s\u00ed hay consagrados m\u00e1s tempranos, como Valeria Luiselli, Daniel Salda\u00f1a Par\u00eds o Laia Jufresa, celebrados por las autoridades de la cultura nacional y promovidos en el exterior desde la primera novela. Quedan en medio narradores como Carlos Vel\u00e1zquez, Antonio Ortu\u00f1o, Emiliano Monge o Juan Pablo Villalobos, nacidos en la segunda mitad de los a\u00f1os setenta, pero se les asocia y ellos mismos se asocian con los m\u00e1s j\u00f3venes y no con los nacidos a comienzos de esa d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Si escribiera aquel ensayo ahora mencionar\u00eda m\u00e1s de estos nombres y me centrar\u00eda menos en autores de temas e intereses cercanos a los m\u00edos. Tambi\u00e9n mencionar\u00eda a Jorge Volpi y \u00c1lvaro Enrigue, que quedaban fuera de los recuentos de aquella \u00e9poca por haber nacido en 1968 y 1969 respectivamente cuando el l\u00edmite de la \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb (muy arbitrario, visto ya en retrospectiva) era 1970. Y hablar\u00eda tambi\u00e9n de la mercantilizaci\u00f3n de la figura del escritor y de la juventud entendida como \u00abvalor\u00bb.<\/p>\n<p>En aquel momento me sent\u00eda personalmente indignado por lo que me parec\u00edan (y eran, en verdad, casi invariablemente) declaraciones muy fr\u00edvolas: genera(liza)ciones injustas. Yo nac\u00ed en 1970; por tanto estaba dentro del grupo de los \u00abfracasados por no haber publicado nada como <em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente<\/em>\u00a0 a la edad en que Fuentes lo hizo\u00bb. No pod\u00eda ser \u00abobjetivo\u00bb y no intent\u00e9 serlo. Con \u00abLa generaci\u00f3n Z\u00bb estaba reclamando un poco de espacio que no se nos quer\u00eda conceder y me alegra ver hoy que algunos, al menos, ya demostraron que s\u00ed lo merec\u00edan.<\/p>\n<p>(Ah, y algo m\u00e1s que har\u00eda distinto ahora es el t\u00edtulo del texto: debi\u00f3 ser \u00abLa generaci\u00f3n R\u00bb por <em>reviniente<\/em>, o por <em>resucitada<\/em>, y no \u00abZ\u00bb por <em>zombi<\/em>. La letra sigue demasiado asociada con el narcotr\u00e1fico y la frase se ha usado en otros contextos y con otros sentidos en demasiadas ocasiones.)<\/p>\n<p>A Manuel, en cambio, le interesan expresamente autores \u00abraros\u00bb, ajenos a las normas convencionales del \u00abcanon\u00bb de la narrativa nacional. En su texto s\u00ed es crucial qu\u00e9 escriben (escribimos) los autores que considera,\u00a0 y c\u00f3mo se encuentran espacio y lectores no a pesar de la edad sino a pesar de la incomprensi\u00f3n o el desd\u00e9n de un estamento cultural. Es una discusi\u00f3n distinta, aunque, claro es una que <a href=\"http:\/\/www.palabraserrantes.com\/introduction-mexican-literature-of-the-imagination\/\">tambi\u00e9n me importa<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s\u00a0sobre <em>La generaci\u00f3n Z<\/em>: un <a href=\"http:\/\/www.milenio.com\/firmas\/gabriel_castillo_dominguez\/Leer-Alberto-Chimal_18_523927606.html\">art\u00edculo reciente<\/a>\u00a0y muy amable de Gabriel Castillo Dom\u00ednguez, publicado en <em>Milenio,<\/em> resalta algo que escrib\u00ed en otro ensayo del libro.\u00a0Escribe Castillo\u00a0que el texto<\/p>\n<blockquote><p>(&#8230;) Nos plantea como hecho innegable que la cultura mexicana \u00abya est\u00e1 conquistada: la imaginaci\u00f3n de millones de nosotros est\u00e1 colonizada por las ideas de la violencia, por las fantas\u00edas y mitos que le son propios\u00bb (el dram\u00e1tico caso del asesinato de un ni\u00f1o en Chihuahua por adolescentes que &#8216;jugaban&#8217; al secuestro es una muestra, entre muchas).<\/p><\/blockquote>\n<p>No pensaba en un caso as\u00ed cuando escrib\u00ed esas frases, pero desde luego (y por desgracia) tengo que estar\u00a0de acuerdo con \u00e9l. Ya no se puede negar\u00a0que lo que va del siglo\u00a0ha visto el\u00a0ascenso incontenible de la violencia como principio\u00a0de la relaci\u00f3n con el mundo de millones de personas en M\u00e9xico. Nadie ha estado inmune. Alguien tendr\u00eda que escribir un tercer ensayo, de hecho, sobre c\u00f3mo ha penetrado la violencia a la literatura m\u00e1s all\u00e1 de los temas obvios del narco y la pol\u00edtica; por ejemplo, en las met\u00e1foras de la cr\u00edtica (\u00bfcu\u00e1nta gente ha escrito ya que hay que escribir \u00abcon huevos\u00bb sin reconocer el machismo de la frase?) o en las formas de relaci\u00f3n entre los escritores.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; 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