{"id":1158,"date":"2008-10-20T00:58:30","date_gmt":"2008-10-20T05:58:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=1158"},"modified":"2025-09-14T19:23:38","modified_gmt":"2025-09-15T01:23:38","slug":"el-fumador-de-pipa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-fumador-de-pipa\/","title":{"rendered":"El fumador de pipa"},"content":{"rendered":"<p>Este es el cuento m\u00e1s famoso del escritor ingl\u00e9s <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Martin_Armstrong\">Martin Donisthorpe Armstrong<\/a> (1882-1974). Algunos lectores de lengua castellana lo conocer\u00e1n por haber aparecido en <em>Cuentos \u00fanicos<\/em> (1989), una colecci\u00f3n de historias ins\u00f3litas realizada por Javier Mar\u00edas y en la que aparecen autores que, seg\u00fan Mar\u00edas, s\u00f3lo una vez en la vida lograron una narraci\u00f3n memorable. Esto es injusto en el caso de Armstrong, quien tuvo una carrera ilustre aunque, por desgracia, confinada a su propio pa\u00eds. En cualquier caso, \u00abEl fumador de pipa\u00bb \u2013aparecido por vez primera en el libro <em>General Buntop&#8217;s Miracle<\/em> (1934)\u2013  es una historia extraordinaria.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17080\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-fumador-de-pipa\/martinarmstrong\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong.jpg\" data-orig-size=\"1200,800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Martin Armstrong\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong-1024x683.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" class=\"aligncenter size-full wp-image-17080\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong.jpg 1200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong-600x400.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL FUMADOR DE PIPA<br \/>\nMartin Armstrong<\/strong><\/p>\n<p>Por lo general no me importa caminar bajo la lluvia, pero en aquella ocasi\u00f3n la lluvia era torrencial y a\u00fan ten\u00eda diez millas que recorrer. Por eso me detuve ante la primera casa, m\u00e1s o menos a una milla del pueblo siguiente, y mir\u00e9 por encima de la canela del jard\u00edn. La casa no ten\u00eda un aspecto muy prometedor, pues vi en seguida que estaba vac\u00eda. Todas las ventanas estaban cerradas, y no hab\u00eda una sola con persianas ni visillos. Por una de ellas, del piso bajo, vi paredes desnudas, la desnuda repisa de una chimenea y una parrilla vac\u00eda. Tambi\u00e9n el jard\u00edn estaba descuidado, los lechos de flores llenos de hierbas; apenas se lo habr\u00eda reconocido como tal jard\u00edn de no ser por la cerca, los vestigios de senderos rectos y los arbustos de lilas que estaban en plena flor y que regaban de agua la hierba cada vez que el viento los sacud\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es f\u00e1cil imaginar, pues, que me sorprendiera cuando un hombre sali\u00f3 de entre las lilas y vino hacia m\u00ed lentamente por el sendero. Lo sorprendente no era s\u00f3lo que estuviera all\u00ed, sino que paseaba por all\u00ed sin objeto, con la cabeza descubierta y sin impermeable, bajo aquella lluvia que empapaba y calaba. Era un hombre m\u00e1s bien gordo y vestido de cl\u00e9rigo, canoso, calvo, bien afeitado, con el aspecto engre\u00eddo de intensidad excesiva que ve uno en los retratos de William Blake. Advert\u00ed en seguida c\u00f3mo los brazos le colgaban desmayadamente junto a los costados. Sus ropas y \u2013\u2013lo que lo hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o\u2013\u2013  su cara estaban chorreando agua. No parec\u00eda notar en absoluto la lluvia. Pero yo s\u00ed. Estaba empezando a correrme por el pelo y a bajarme por el cuello, y dije:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Usted perdone, se\u00f1or, pero \u00bfpuedo pasar a guarecerme?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se sobresalt\u00f3 y alz\u00f3 unos ojos desconcertados que se encontraron con los m\u00edos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013\u00bfGuarecerse?\u2013\u2013dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013S\u00ed \u2013\u2013respond\u00ed yo\u2013\u2013, de la lluvia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Ah, de la lluvia. S\u00ed se\u00f1or, no faltar\u00eda m\u00e1s. H\u00e1game el favor de pasar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abr\u00ed la cancela del jard\u00edn y lo segu\u00ed por un sendero hacia la puerta principal, donde \u00e9l se hizo a un lado con una leve inclinaci\u00f3n para dejarme pasar primero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Me temo que no lo encontrar\u00e1 muy acogedor \u2013\u2013dijo cuando est\u00e1bamos ya en la entrada\u2013\u2013. No obstante, pase usted, se\u00f1or; aqu\u00ed dentro, la primera puerta a la izquierda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La habitaci\u00f3n, que era amplia y con un ventanal saledizo dividido en cinco vidrieras, estaba vac\u00eda, con la excepci\u00f3n de una mesa y un banco de madera de pino y una mesa m\u00e1s peque\u00f1a en un rinc\u00f3n cerca de la puerta y sobre la que hab\u00eda una l\u00e1mpara no encendida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013H\u00e1game el favor de sentarse, se\u00f1or \u2013\u2013dijo, se\u00f1alando el banco con otra leve inclinaci\u00f3n. Hab\u00eda una cortes\u00eda anticuada en sus modales y en su manera de hablar. \u00c9l no se sent\u00f3, sino que dio unos pasos hasta el ventanal y se qued\u00f3 de pe, mirando el jard\u00edn chorreante, los brazos a\u00fan colg\u00e1ndole ociosamente junto a los costados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Por lo visto, a usted no le importa la lluvia tanto como a m\u00ed, se\u00f1or \u2013\u2013dije, tratando de ser amable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se dio la vuelta y tuve la impresi\u00f3n de que no pod\u00eda volver la cabeza y de que por eso ten\u00eda que volver el cuerpo entero para mirarme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1No, oh, no! \u2013\u2013respondi\u00f3\u2013\u2013. En absoluto De hecho no hab\u00eda reparado en ella hasta que usted me la hizo notar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Pero debe de estar usted muy mojado \u2013\u2013dije yo\u2013\u2013. \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s prudente que se cambiara?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013 \u00bfQu\u00e9 me cambiara? \u2013\u2013su absorta mirada se hizo inquisitiva y suspicaz ante la pregunta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Que se cambiara de ropa, la mojada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQue me cambiara de ropa? \u2013\u2013dijo\u2013\u2013. \u00a1Oh, no! \u00a1Oh, por Dios, no, se\u00f1or! Si est\u00e1 mojada, sin duda se secar\u00e1 a su hora. Entiendo que aqu\u00ed dentro no llueve, \u00bfverdad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Le mire a la cara. Realmente estaba pidiendo informaci\u00f3n al respecto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013No \u2013\u2013respond\u00ed\u2013\u2013, aqu\u00ed dentro no llueve, gracias a Dios.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013Me temo que no puedo ofrecerle nada \u2013\u2013dijo cort\u00e9smente\u2013\u2013, Viene una mujer del pueblo por la ma\u00f1ana y a media tarde, pero entretanto no tengo ninguna ayuda \u2013\u2013abri\u00f3 y cerr\u00f3 sus manos colgantes\u2013\u2013. A menos \u2013\u2013a\u00f1adi\u00f3\u2013\u2013 que quiera usted pasar a la cocina y hacerse una taza de t\u00e9, si entiende usted de esas cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rehus\u00e9, pero le ped\u00ed permiso para fumarme un cigarrillo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u2013H\u00e1game el favor \u2013\u2013dijo\u2013\u2013. Me temo que no tengo ninguno que ofrecerle. El otro, mi predecesor, sol\u00eda fumar cigarrillos, pero yo soy fumador de pipa \u2014sac\u00f3 pipa y tabaco del bolsillo; era un alivio verle emplear sus brazos y manos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando ambos hubimos prendido nuestro tabaco, yo volv\u00ed a hablar: todo el rato era consciente de que reca\u00eda sobre m\u00ed la responsabilidad de la conversaci\u00f3n; de que, si yo no hubiera hablado, mi extra\u00f1o anfitri\u00f3n no habr\u00eda hecho la menor tentativa de romper el silencio, sino que se habr\u00eda limitado a permanecer de pie, con los brazos ca\u00eddos junto a los costados, mirando directamente al frente, bien al jard\u00edn, bien a m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ech\u00e9 una ojeada a la desnuda habitaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Supongo que acaba usted de mudarse, \u00bfno? \u2014dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfMudarme? \u2014se desplaz\u00f3 m\u00ednimamente y volvi\u00f3 de nuevo hac\u00eda m\u00ed su absorta mirada, intensa y desazonante.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De mudarse a esta casa, quiero decir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oh, no \u2014dijo\u2014. Oh, no, por Dios, se\u00f1or. Llevo aqu\u00ed varios a\u00f1os; o, mejor dicho, yo mismo llevo aqu\u00ed casi un a\u00f1o, y el otro, mi predecesor, pas\u00f3 aqu\u00ed cinco a\u00f1os con anterioridad. S\u00ed, ahora debe de hacer siete meses que muri\u00f3. Sin duda, se\u00f1or \u2014una melanc\u00f3lica, pensativa sonrisa transform\u00f3 inesperadamente su rostro\u2014, sin duda no me creer\u00e1, Mrs. Bellows no me crey\u00f3, cuando le diga que llevo s\u00f3lo siete meses aqu\u00ed, eso m\u00e1s o menos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Si usted lo dice, se\u00f1or \u2014respond\u00ed\u2014 \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda de creerle?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dio unos pasos hacia m\u00ed y alz\u00f3 la mano derecha. Se la cog\u00ed de mala gana, una mano gorda, fofa, fr\u00eda, que me produjo una sensaci\u00f3n desagradable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Gracias, se\u00f1or \u2014dijo\u2014, gracias. \u00a1Es usted el primero, el primer\u00edsimo&#8230;!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Solt\u00e9 la mano y \u00e9l no termin\u00f3 la frase: Se hab\u00eda sumido, aparentemente, en un ensue\u00f1o. Luego volvi\u00f3 a empezar:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Sin duda todo habr\u00eda ido bien, habr\u00eda bastado con que mi&#8230; esto es, el viejo t\u00edo de mi predecesor no le hubiera dejado esta casa. M\u00e1s le hubiera valido seguir donde estaba. Era cl\u00e9rigo, sabe usted \u2014abri\u00f3 las manos, d\u00e1ndose a ver a s\u00ed mismo\u2014. \u00c9stas son sus ropas de cl\u00e9rigo. De pronto me pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfUsted cree en la confesi\u00f3n?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEn la confesi\u00f3n? \u2014dije yo\u2014 \u00bfQuiere usted decir en el sentido religioso del t\u00e9rmino?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se acerc\u00f3 un paso. Ahora casi me tocaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo que quiero decir es \u2014dijo, bajando la voz y mir\u00e1ndome intensamente\u2014, \u00bfcree usted que confesar, confesar un pecado o un&#8230; un crimen, reporta alivio?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 iba a contarme? Me habr\u00eda gustado decir \u201cNo\u201d, para disuadir a la pobre criatura de hacerme ninguna confesi\u00f3n, ero hab\u00eda hecho su pregunta con tal tono de s\u00faplica que no tuve coraz\u00f3n para rechazarlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dije\u2014, creo que al hablar de ello puede uno librarse muchas veces de un peso en la conciencia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Ha sido usted tan comprensivo, se\u00f1or \u2014dijo con una de sus corteses inclinaciones\u2014, que estoy tentado de abusar&#8230;! \u2014alz\u00f3 una de sus pesadas manos con un gesto perfunctorio y la dej\u00f3 caer de nuevo\u2014. \u00bfTendr\u00eda usted paciencia para escuchar?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba de pie a mi lado como si fuera el maniqu\u00ed de un sastre que hubiera sido colocado all\u00ed. Su pierna tocada mi rodilla. Me sent\u00ed fuertemente repelido por su vecindad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfNo quiere sentarse ah\u00ed? \u2014dije, se\u00f1alando el otro extremo del banco en el que yo estaba sentado\u2014. Me resultar\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil escucharle.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volvi\u00f3 el cuerpo y mir\u00f3 absorta y seriamente el banco, luego se sent\u00f3 en \u00e9l, d\u00e1ndome la cara, con una pierna a cada lado, inclinado hacia m\u00ed. Estaba a punto de hablar, pero se fren\u00f3 y mir\u00f3 a la ventana y la puerta.  Luego se sac\u00f3 la pipa de la boca y la deposit\u00f3 en la mesa, y sus ojos se volvieron a m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mi secreto, mi terrible secreto \u2014dijo\u2014, es que soy un asesino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su declaraci\u00f3n me horroriz\u00f3, como no pod\u00eda ser menos; y sin embargo, creo, apenas me sorprendi\u00f3. Su extremada rareza me hab\u00eda preparado, hasta cierto punto, para algo bastante sombr\u00edo. Contuve el aliento y lo mir\u00e9 fijamente, y \u00e9l, con horror en sus ojos, me devolvi\u00f3 la mirada fija. Parec\u00eda estar esperando a que yo hablara, pero en un primer momento no pude hablar. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda yo decir, en nombre de la cordura? Lo que por fin dije fue algo fant\u00e1sticamente inadecuado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Y esto \u2014dije\u2014. \u00bfle remuerde la conciencia?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me obsesiona \u2014dijo, apretando de repente sus manos pesadas, fofas, que reposaban sobre el banco ante \u00e9l\u2014. \u00bfTendr\u00eda usted paciencia\u2026?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Asent\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cu\u00e9ntemelo \u2014dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De no haber sido por la herencia de esta casa \u2014empez\u00f3\u2014, nada habr\u00eda sucedido. El otro, mi predecesor, habr\u00eda permanecido en su rector\u00eda, y yo\u2026 yo no habr\u00eda hecho nunca acto de aparici\u00f3n. Aunque hay que reconocer que \u00e9l, mi predecesor, no estaba contento en su rector\u00eda. Se enfrent\u00f3 con hostilidades, sospechas. Por eso vino a esta casa al principio, s\u00f3lo a t\u00edtulo de prueba, ya ve. Le fue legada vac\u00eda: simplemente la casa, sin muebles, sin dinero, y se vino y puso un par de cosas, esta mesa, este banco, unos cuantos utensilios de cocina, una cama plegable arriba. Quer\u00eda, ya ve, probarla primero. Lo atra\u00eda el apartamiento de la casa, pero quer\u00eda asegurarse de ella en otros sentidos. Algunas casas, ve usted, son seguras, y otras no lo son, y quer\u00eda asegurarse de que \u00e9sta era una casa segura antes de mudarse a ella \u2014hizo una pausa y luego dijo con mucha seriedad\u2014: perm\u00edtame aconsejarle, amigo m\u00edo, que siempre haga eso cuando considere la posibilidad de mudarse a una casa desconocida: porque algunas casas son muy inseguras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Asent\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Ya lo creo! \u2014dije\u2014. Paredes h\u00famedas, mal alcantarillado y dem\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l neg\u00f3 con la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014dijo\u2014, no es eso. Algo mucho m\u00e1s serio que eso. Me refiero al esp\u00edritu de la casa. \u00bfNo siente usted \u2014su mirada absorta se hizo m\u00e1s penetrante que nunca\u2014 que \u00e9sta es una casa peligrosa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me encog\u00ed de hombros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las casas vac\u00edas son siempre un poco raras \u2014dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reflexion\u00f3 sobre esta afirmaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY ha notado usted \u2014inquiri\u00f3 por fin\u2014 la rareza de \u00e9sta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sent\u00ed, en efecto, al hacerme \u00e9l la pregunta, que la casa era rara; pero era la rareza de \u00e9l, lo sab\u00eda perfectamente, y las sombr\u00edas insinuaciones de su charla, lo que la hac\u00edan rara, y respond\u00ed:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No es m\u00e1s rara que otras casas vac\u00edas, se\u00f1or.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me mir\u00f3 con incredulidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Extra\u00f1o! \u2014dijo\u2014 Extra\u00f1o que no lo sienta usted. Aunque bien es verdad que\u2026 que el otro, mi predecesor, no lo sinti\u00f3 al principio. Ni siquiera esta habitaci\u00f3n (porque esta habitaci\u00f3n, se\u00f1or, es la habitaci\u00f3n peligrosa) le pareci\u00f3 extra\u00f1a al principio; no, pese a que hay en ella una cosa muy curiosa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si hubiera hecho bueno, habr\u00eda puesto fin a la conversaci\u00f3n y me habr\u00eda marchado, pues la charla y el comportamiento del viejo me estaban haciendo sentir cada vez m\u00e1s inc\u00f3modo. Pero no hac\u00eda bueno: estaba lloviendo con m\u00e1s fuerza que nunca y se estaba poniendo muy oscuro. Evidentemente est\u00e1bamos en medio de una tormenta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El viejo se levant\u00f3 del banco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me parece que ahora puedo mostrarle \u2014dijo\u2014 esa cosa curiosa de la habitaci\u00f3n. S\u00f3lo se ve despu\u00e9s de que ha oscurecido, pero me parece que ya est\u00e1 lo bastante oscuro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se acerc\u00f3 a la mesita del rinc\u00f3n y se puso a encender la l\u00e1mpara. Cuando estuvo encendida y \u00e9l hubo vuelto a su lugar el globo de cristal esmerilado, la llev\u00f3 a la mesa m\u00e1s grande y la coloc\u00f3 a mi izquierda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora \u2014me dijo\u2014, si\u00e9ntese a la mesa de frente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed lo hice. Ante m\u00ed, al otro lado de la habitaci\u00f3n desnuda, se hallaba el ventanal saledizo con sus cinco vidrieras y sin visillos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora est\u00e1 usted sentado \u2014dijo, posando una pesada mano sobre mi hombro\u2014 donde el otro, mi predecesor, sol\u00eda sentarse para sus comidas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pude reprimir un respingo, ni resistir el impulso de volverme y mirarle. Me resultaba molesto tenerlo de pie a mi lado, detr\u00e1s de m\u00ed, fuera de mi vista. Pareci\u00f3 sorprendido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No se alarme, se\u00f1or, h\u00e1game el favor \u2014dijo\u2014; vu\u00e9lvase y d\u00edgame lo que ve.<br \/>\nObedec\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Veo el ventanal \u2014dije.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEso es todo? \u2014pregunt\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00e9 fijamente el ventanal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014dije\u2014. Veo tambi\u00e9n cinco reflejos de m\u00ed mismo, uno en cada vidriera del ventanal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Eso es \u2014dijo el viejo\u2014, \u00a1eso es! Eso es lo que ve\u00eda el otro cuando com\u00eda a solas. Ve\u00eda a los otros cinco, cada uno tomando su solitaria comida. Cuando \u00e9l se echaba un poco de agua, cada uno de ellos se echaba agua; cuando \u00e9l encend\u00eda un cigarrillo, cada uno de ellos encend\u00eda un cigarrillo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Claro \u2014dije yo\u2014. \u00bfY eso alarmaba a su amigo, al cl\u00e9rigo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014El reverendo James Baxter \u2014dijo el viejo\u2014; as\u00ed se llamaba. Aseg\u00farese de no olvidarlo, amigo m\u00edo; y si la gente le pregunta qui\u00e9n vive aqu\u00ed, acu\u00e9rdese de decir que el reverendo James Baxter. \u00a1Nadie sabe, ve usted, que\u2026 que\u2026!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nadie sabe lo que me ha contado usted. Entiendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Exactamente! \u2013dijo \u00e9l, bajando repentinamente la voz\u2014. Nadie lo sabe. Ni un alma. Usted es la primera persona a la que se lo he mencionado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY no ha sido usted objeto de investigaciones? \u2014pregunt\u00e9\u2014. A este Mr. Baxter, \u00bfno se lo ech\u00f3 en falta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Neg\u00f3 con la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014dijo\u2014. Ni siquiera Mrs. Bellows, que cuid\u00f3 de \u00e9l desde el principio, se ha dado cuenta de lo ocurrido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me volv\u00ed y lo mir\u00e9 con incredulidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No se ha dado cuenta, \u00bfquiere usted decir\u2026?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No se ha dado cuenta de que yo no soy \u00e9l. Ve usted \u2014explic\u00f3\u2014, \u00e9ramos muy parecidos. \u00a1As\u00ed es, tremendamente parecidos! Antes de que se vaya puedo ense\u00f1arle una fotograf\u00eda suya y ver\u00e1 usted mismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora decid\u00ed que, con lluvia o sin ella, me iba a ir: no parec\u00eda haber mucho motivo, aparte de la lluvia, para mi permanencia all\u00ed. Me puse en pie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bien, se\u00f1or \u2014dije\u2014, no puedo sino esperar que sienta usted el beneficio de haber aliviado su conciencia de su\u2026 secreto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El viejo caballero se puso muy agitado. Cerraba y abr\u00eda sus manos fofas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Oh, pero no debe irse a\u00fan. No ha o\u00eddo usted ni la mitad. No ha o\u00eddo usted c\u00f3mo ocurri\u00f3. \u00a1Yo esperaba, se\u00f1or, ha sido usted tan amable, que tendr\u00eda paciencia y amabilidad para\u2026!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volv\u00ed a sentarme en el banco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No faltaba m\u00e1s \u2014dije\u2014, si tiene usted m\u00e1s que decir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Acababa de decirle, \u00bfverdad que le hab\u00eda dicho \u2014prosigui\u00f3 el viejo caballero\u2014 que yo\u2026 que el otro\u2026 que mi predecesor sol\u00eda sentarse aqu\u00ed durante sus comidas y ve\u00eda a sus otros cinco yos imit\u00e1ndolo? Cuando \u00e9l encend\u00eda su cigarrillo, \u00a1ve\u00eda otros cinco cigarrillos encenderse simult\u00e1neamente\u2026!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Naturalmente \u2014dije yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, naturalmente \u2014dijo el viejo\u2014; todo era enteramente natural hasta una noche, una noche terrible \u2014se interrumpi\u00f3 y me mir\u00f3 fijamente con horror en sus ojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY entonces? \u2014dije yo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Entonces ocurri\u00f3 algo extra\u00f1o, horroroso. Cuando \u00e9l, mi predecesor, hubo encendido su cigarrillo mirando a aquellos otros yos, como siempre hac\u00eda, vio que uno de ellos, el de m\u00e1s a la izquierda, hab\u00eda encendido no un cigarrillo, sino una pipa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me ech\u00e9 a re\u00edr.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Oh, vamos, vamos, se\u00f1or!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El viejo se retorci\u00f3 las manos lleno de agitaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es c\u00f3mico, lo s\u00e9 \u2013dijo\u2014, pero tambi\u00e9n es terrible. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pensado usted si lo hubiera visto efectivamente, con sus propios ojos? \u00bfAcaso no se habr\u00eda quedado espantado?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dije\u2014, si efectivamente hubiera ocurrido. Si hubiera visto una cosa as\u00ed realmente, desde luego me habr\u00eda quedado espantado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bien \u2014dijo el viejo\u2014, ocurri\u00f3. No hab\u00eda error posible al respecto. Era espantoso, horrible \u2014hab\u00eda tanto horror en su voz como si \u00e9l mismo lo hubiera visto efectivamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero, querido se\u00f1or m\u00edo \u2013le dije\u2014, usted s\u00f3lo cuenta con la palabra de este Mr. \u2026 Mr. Baxter.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me mir\u00f3 con fijeza, sus ojos resplandecientes de convicci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo s\u00e9 que ocurri\u00f3 \u2013dijo\u2014; lo s\u00e9 con mucha mayor certeza que si lo hubiera visto. Escuche. La cosa sigui\u00f3 durante cinco d\u00edas: durante cinco noches seguidas mi predecesor vigil\u00f3 lleno de horror a ver si la cosa se arreglaba sola.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero \u00bfpor qu\u00e9 no fue\u2026 se march\u00f3 de la casa? \u2013pregunt\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No se atrevi\u00f3 \u2013dijo el viejo con un forzado susurro\u2014. No se atrev\u00eda a irse: ten\u00eda que quedarse y asegurarse con sus propios ojos de que la cosa se hab\u00eda arreglado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfY no se arregl\u00f3?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La sexta noche \u2013dijo el viejo con un hilo de voz\u2014 el quinto reflejo, el que hab\u00eda desobedecido, desapareci\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfDesapareci\u00f3?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed, hab\u00eda desaparecido del ventanal. Mi predecesor se qued\u00f3 sentado, mirando con terror, absorto, el cristal vac\u00edo, y los otros cuatro devolv\u00edan la aterrada mirada al interior de esta habitaci\u00f3n. \u00c9l miraba el cristal vac\u00edo y luego los miraba a ellos, y ellos le devolv\u00edan la mirada fija, a \u00e9l o a algo detr\u00e1s de \u00e9l, con horror en sus ojos. Entonces \u00e9l empez\u00f3 a ahogarse\u2026 a ahogarse \u2014dijo el viejo jadeando, \u00e9l mismo casi ahora ahog\u00e1ndose\u2014, a ahogarse, porque hab\u00eda unas manos alrededor de su garganta, agarr\u00e1ndolo, estrangul\u00e1ndolo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuiere usted decir que las manos eran las manos del quinto? \u2013pregunt\u00e9, y fue s\u00f3lo mi horror ante el horror del viejo lo que me impidi\u00f3 sonre\u00edr c\u00ednicamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dijo \u00e9l con un silbido, y extendi\u00f3 sus manos gordas y pesadas, mir\u00e1ndome con ojos fijos\u2014. S\u00ed. \u00a1Mis manos!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por primera vez me sent\u00ed realmente aterrorizado. Nos miramos mudos el uno al otro, \u00e9l jadeando y resollando a\u00fan. Luego, esperando calmarle, dije lo m\u00e1s tranquilamente que pude:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ya veo: \u00bfas\u00ed que usted era el quinto reflejo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l se\u00f1al\u00f3 su pipa encima de la mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014jade\u00f3\u2014; yo, el fumador de pipa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me puse en pie: ten\u00eda el impulso de correr hacia la puerta. Pero alg\u00fan escr\u00fapulo me retuvo all\u00ed inm\u00f3vil, la sensaci\u00f3n de que ser\u00eda inhumano dejarlo solo, presa de su horrible fantas\u00eda; y con la vaga idea de hacerle entrar en raz\u00f3n, de aliviar su torturada mente, pregunt\u00e9:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/>\n\u2014\u00bfY qu\u00e9 hizo usted con el cuerpo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Contuvo el aliento, un estremecimiento le desfigur\u00f3 el rostro y, apretando sus dos extendidas manos, empez\u00f3 a golpearse el pecho convulsivamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014<em>\u00c9ste<\/em> \u2014grit\u00f3 con voz ag\u00f3nica\u2014, <em>\u00e9ste es el cuerpo<\/em>.<\/p>\n<div align=center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"3273\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-fumador-de-pipa\/buntops\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/buntops.jpg\" data-orig-size=\"205,298\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"General Buntop&amp;#8217;s Miracle\" data-image-description=\"&lt;p&gt;General Buntop&amp;#8217;s Miracle&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/buntops.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/buntops.jpg\" alt=\"General Buntop&#039;s Miracle\" title=\"General Buntop&#039;s Miracle\" width=\"205\" height=\"298\" class=\"alignnone size-full wp-image-3273\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cl\u00e1sico de la literatura de terror por el ingl\u00e9s Martin Armstrong (1882-1974).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17080,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,906,907,2855,359,905,521],"class_list":["post-1158","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-fumador-de-pipa","tag-javier-marias","tag-literatura","tag-literatura-de-terror","tag-martin-armstrong","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/MartinArmstrong.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-iG","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1158"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1158\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17081,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1158\/revisions\/17081"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17080"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}